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El retorno de la opción cero petróleo

Arnaldo Ramos Lauzurique, Primavera Digital

Cerro, La Habana.- Está prácticamente comprobado, a más de un año de los acuerdos del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), que éstos están condenados al fracaso y que el apadrinamiento venezolano no va a durar mucho; además, no ha habido éxito en la recuperación de los renglones exportables ni en la sustitución de importaciones, y como colofón, no parece haber una cooperación decisiva para encontrar abundantes cantidades de petróleo en la Zona Económica Exclusiva del Golfo de México.

Cuba se enfrenta a una situación similar a la que afrontó tras el derrumbe del campo socialista y la desaparición de la URSS, con la agravante de que el entusiasmo de la población está en un nivel cero y el régimen ha perdido toda credibilidad.

Si persiste la pasividad de la población no es de dudar que el régimen intente reeditar fórmulas que tenía preparadas para condiciones extremas, por lo que resulta conveniente divulgar hasta dónde se pretendía llegar, para que nadie se engañe.

A principios de 1985, cuando ya se respiraban aires de Perestroika en la URSS, se editó el folleto "Guía para dar respuesta a las necesidades de la población en condiciones difíciles", que pretendía preparar al país ante circunstancias extremas. En éste se instruía sobre el cultivo en jardines y patios; la conservación de productos alimenticios sin consumo de energía; producción artesanal de artículos de primera necesidad, como velas, jabones, sal, confecciones, calzado, muebles; la amplia utilización de plantas medicinales en sustitución de los medicamentos modernos; así como la aplicación de medidas emergentes de primeros auxilios y medios elementales de enseñanza.

Estas medidas extremas no parecieron suficientes después del XVII Congreso del Partido Comunista de la URSS, celebrado bajo la dirección de Mijaíl Gorbachov en marzo de 1986, y en diciembre de 1992 las Fuerzas Armadas de Cuba editaron un amplio volumen con el título de "Con nuestros propios esfuerzos. Algunas experiencias para enfrentar el período especial en tiempos de paz", que incluía más de mil consejos para sobrevivir en condiciones precarias y de aislamiento del mundo exterior. Es imposible sintetizar esta obra, digna de un concurso humorístico, por lo que solo destacaremos algunos de los aspectos contenidos en ella.

Cultivos agrícolas: En ese capítulo ya se augura lo que muchos años después sería la ineficiente agricultura urbana y suburbana para sembrar y cosechar viandas, vegetales y plantas medicinales en pequeñas comunidades, patios y solares, utilizando materiales en desuso, madera y chatarra y con el empleo de caballos y yuntas de bueyes. Se recomendaba, además, utilizar las azoteas de los edificios para cultivos varios y cría de animales, utilizando humus de lombriz. Entre los consejos se incluía utilizar molinos de viento accionados mediante tirantes y la utilización de sogas de majagua.

Cría de animales: Entre otros aspectos se recomendaba elaborar piensos a partir de larvas de moscas -utilizando diversos productos, entre ellos azúcar y sangre diluida en agua, para atraer a éstas-, así como de harina de yuca, marabú, harina de millo, polvo de arroz, crema de torula y harina de caña. Con esos piensos se pretendía alimentar aves, conejos e incluso jutías congas, cuya cría se ponderaba al igual que la de los conejos.

Alimentación: En este capítulo se incluyeron algunos consejos interesantes, como el empleo de la quinta cuarta de la res y su tercera banda del centro (valga el enredo matemático), que consistía en utilizar las orejas, la tráquea, esófago, bembo, recortes de tripas, cráneo y tendones, para elaborar croquetas, morcillas caseras y hamburguesas. En este capítulo, con los más diversos ingredientes, extensores y saborizantes, se recomendaba la elaboración de embutidos de pescado, morcillas, butifarras, jamonadas y salpicones.

Se incluía jamón de tilapia con 50 % de sangre de cerdo o carnero y harina de trigo o soya; hamburguesa pinareña con 11% de cerdo, 11% de recanto y limpieza de huesos, 7% de productos blandos, 5% de panza, tráqueas y orejas, 3% de gordo de pecho, 4% de sangre de res y 18% de plasma. Se recomendaba el uso de huesos rotos para elaborar masas de croquetas, albóndigas y medallones.

En viandas y vegetales las recomendaciones eran dignas de la Revolución Cultural de Mao Zedong, ya que incluía compuesto de toronjas con un sofrito, plátanos fritos sin grasa (solo azúcar y agua), frutabomba guisada con sofrito, embutido de hollejos de toronjas, croquetas de las más diversas fuentes, como boniato, verdolaga, chícharos, berenjena, papas y plátanos y la bola de yuca rellena con vegetales.

Resultaban sorprendentes el picadillo del interior de las pencas de palma real, los tamales de yuca, así como las albóndigas de yuca y cereales, y aún maravillaban más las recomendaciones para freír huevos y hacer revoltillos sin una gota de grasa.

En los platos con arroz se podía sustituir la grasa por naranja agria, hacer congrí de verdolaga y cáscara de guásima, así como una deliciosa albóndiga de arroz.

Para no aburrir, se pueden relacionar sucintamente los panes de yuca, ñame y boniato; las masas de pizzas elaboradas con calabaza, boniato, papa, yuca, piña y guayaba; y las ensaladas de retoños de ceiba y verdolaga.

Los postres incluían flan de chícharos, cascos de pomarrosa, hicacos en almíbar, helado de yuca y mermeladas de repollo, pepino, berenjena, ají, ñame, boniato y chayote. Los quesos podían hacerse de papa o yuca; los refrescos de chumbo, caña fístula o de hinojos; y los aliños con papa, yuca o boniato, sustituyendo el aceite por agua. Cuando las grasas fueran indispensables se podía usar manteca de tilapia y aceite de corojo.

Fitoterapia y apiterapia: La relación de consejos es muy profusa e incluye por igual plantas de probada eficiencia, como otros procedimientos poco conocidos. Aquí se incluyeron, entre otros: bentonita, crema de salvia, propóleo, eucalipto, tintura y licor de ajo, henequén, jarabe de caña fístula, semillas de calabaza, jarabe de orégano, tintura de naranja, llantén, incienso, sábila, aloe, yerba mora, itamorreal, cordobán, romerillo y muchos más.

Transporte: Aquí se incluyeron numerosas fotos de carretas de bueyes, ambulancias y carrozas fúnebres de tracción animal, carrozas de caballos para novios y otros equipos por el estilo.

En los productos de uso higiénico y personal se incluían champús de bicarbonato, birijagua, cáscara de carbonero, estropajo, guásima, majagua, mangle rojo, manzanilla, romerillo y sábila; así como jabón de maguey y líquido limpiador de jugo de toronja.

Para la edificación de viviendas se utilizarían tablas de palma, bambú, barro, madera, adobe, bloques de cáscara de arroz y otros materiales primitivos como el cemento romano; con techos de cogollo de caña y guano.

El solo hecho de imprimir una obra tan desvergonzada demuestra hasta dónde es capaz de llegar el régimen antes de ceder en sus posiciones totalitarias. Este folleto no tuvo una amplia divulgación porque algunas medidas y circunstancias permitieron otras variantes, pero no hay que descuidarse porque este engendro está en el tapete y no debe dejarse pasar por alto que esa obra la dirigió el entonces ministro del MINFAR y ahora cabeza impensante de la nación.

 

 

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