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El reino del marabú

Frank Cosme Valdés Quintana, Primavera Digital

Santos Suárez, La Habana.- Cada cierto tiempo resalta entre las noticias sobre Cuba que algunas ONG europeas efectúan en esta isla costosos experimentos financiados por sus gobiernos para producir energía eléctrica con el marabú. Uno de estos ensayos habría comenzado hace tres años en Guáimaro, con el montaje de una bioplanta generadora, pero la prensa oficial no ha comentado más sobre el tema.

El asunto es que esta especie indeseable introducida en América a mediados del siglo XIX, según algunos por el ganado Cebú procedente de la India, en Cuba ha alcanzado un astronómico crecimiento. Casi el 10% del territorio cubano está invadido por esta plaga.

El caso también es que ahora, en pleno siglo XXI, descubrieron "cómo asar la manteca", pues los carboneros cubanos, principalmente de la ciénaga de Zapata, hace una centuria que saben que el marabú produce un óptimo carbón vegetal. Asimismo parece que olvidaron que en la II Guerra Mundial, este carbón vegetal y hasta la leña fueron utilizados para mover vehículos mediante un generador que utilizaba el gas desprendido producto de la combustión de estos elementos.

En una película de Romy Schneider de 1975, "La Vieja Escopeta", se apreciaba este artilugio utilizado en Europa ante la escasez de combustible.

El tema del marabú también demuestra dos cosas: que esta plaga se multiplicó en Cuba más que en cualquier otro lugar de América, por la indolencia de los que permitieron que esas tierras se mantuvieran ociosas sin entregárselas a los campesinos, tal como planteó la Ley de Reforma Agraria, firmada el 17 de mayo de 1959 en La Plata, Sierra Maestra. Y la otra es una comprobación más de lo afirmado por el ex embajador británico en La Habana, Paul Webster, en un extenso artículo publicado en el Nuevo Herald en 2010 desarticulando ese "bluff" conocido como Posición Común Europea y demostrando con hechos como el citado de la planta de Guáimaro, el patrocinio de programas de cooperación de varios países de esta Unión desde el mismo año de 1996 cuando se implementó.

Es interesante lo que dice el diccionario Larousse sobre la palabra "bluff": "Palabra o acción propia para engañar o intimidar a otro: -muchos políticos deben su influencia al bluff". Inflar "un globo", se decía en términos cubanos.

Como el marabú, planta enredada, con entramados impenetrables y llenos de espina, siguen siendo estas reformas llamadas aquí actualizaciones del socialismo que hasta chinos y rusos han desechado por disfuncional.

La entrega de tierras ociosas a los campesinos en estos momentos, ciertamente infectadas de marabú, no ha garantizado la oferta de viandas, vegetales y granos, pues sigue la burocracia creando en las regulaciones para la entrega un lenguaje complicado lleno de obstáculos. Tampoco se le suministran a estos los medios para acabar con este indeseable arbusto.

En cambio, continúa la bolsa negra abasteciendo los productos que no aparecen en los mercados. Se mantienen centralizando las importaciones que necesita el sector privado o cuentapropista, a la par que sigue sin existir un mercado mayorista para evitar que se mantenga in crescendo este mercado negro. Se sigue dependiendo de las importaciones, casi nada de exportaciones, a no ser la exportación de servicios a otros países, como los de los profesionales de la salud.

Continúan también oyéndose en los establecimientos estatales las viejas cantaletas de hace décadas: "Está en garantía, pero no tenemos la pieza", "no tengo menudo", "hay, pero no te toca", "no está frío porque se rompió el freezer", etc.

Hasta las corporaciones parecen infectadas de este marabú económico-social. En la empresa belga-brasileña AB InBev, fabricante asociado con Cuba de las cervezas Bucanero, Cristal, Mayabe y Cacique, su director general, Jean Stevenardt, justificó la falta de cerveza en los establecimientos estos últimos meses, con el argumento socialista de "que la producción de cerveza está afectada por atrasos en la importación de malta".

Siendo el mayor fabricante de cerveza del mundo por volumen, ¿hubiera dado esta misma justificación en Bélgica, Brasil o cualquier otro lugar donde comercializan este producto?

Al parecer, en Cuba se le hundió el barco al Bucanero.

Trabajo costará salir adelante en medio de este marabuzal burocrático que controla otras tantas mentes también oficinescas que piensan que un país se puede desarrollar a base de exportaciones de médicos, peloteros o vendedores de churros, sin producir nada de industria ligera o pesada. Cuba tiene todavía personal calificado en estas ramas a las que solo hay que darle oportunidad para desarrollarse en el sector privado, sin recurrir a esa otra plaga foránea y privilegiada, la única que tiene derecho a invertir.

Rescatar al máximo estas fuerzas calificadas con una larga tradición de inventivas sigue siendo el eslabón perdido en este reino del marabú. Mientras no se entienda que en la independencia, la descentralización de las importaciones, el libre albedrío de estos recursos humanos y cubanos fuera de la tutela del estado está el auténtico progreso de una nación, seguiremos dando tumbos y aburriéndonos per secula seculorum con el más de lo mismo.

 

 

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