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El Partido se está quedando sin militantes

“Qué discurso político le podemos dar a la población descontenta. Está bueno ya de esfuerzos, queremos ver resultados”

Yusnaby Pérez, en Cubanet

LA HABANA, Cuba -El Partido Comunista de Cuba (PCC) es el único partido político legal desde 1965, fecha de su fundación, y la única opción política reconocida por la Constitución de Cuba. Por décadas, pertenecer a esta organización se valoraba como un mérito importante y ha sido requisito indispensable para aplicar a puestos de dirección y otros de alta responsabilidad. Desde sus inicios ha sido dirigido por Fidel y Raúl Castro.

En estos días, todos los “núcleos” del PCC de los distintos municipios habaneros se están reuniendo para analizar un punto que preocupa a los máximos dirigentes: el Partido está sufriendo una crisis de bajas en el número de militantes.

Conversé con Marisela D. militante del PCC en Centro Habana, quien me aseguró que la cifra de bajas en la militancia del municipio Centro Habana oscilaba en torno a los 2,000 individuos, si bien no se quiso dar la cifra exacta. “En otros municipios si se están dando cifras. Por ejemplo, en el municipio Playa unas 680 personas abandonaron las filas del Partido este año y de igual forma se comporta la militancia en el resto de los municipios. Los militantes están entregando el carnet masivamente. La gente no quiere ser ya militante”.

En la actualidad, ser militante del Partido trae más problemas que beneficios. Para empezar están las cuotas, que aunque no son altas, en el contexto de un salario efímero suponen una merma del presupuesto familiar. Otra restricción ocurre al viajar al extranjero. Para ello, los miembros de sus filas deben pedir permiso al Partido municipal que sólo en ocasiones (viajes humanitarios, misiones…) lo conceden. Por lo tanto, los militantes optan por “escaparse” sin decir nada arriesgándose a ser expulsados o simplemente “entregan el carnet” (abandonan sus filas). Tampoco se puede tener doble nacionalidad. Si alguien del núcleo se entera que un militante ha adquirido, por ejemplo, el pasaporte español, lo expulsan inmediatamente.

Por grupos etarios, las bajas son mayores en los menores de 30-35 años. “Los jóvenes son los que más se están marchando. Hay que escuchar a la juventud que está muy descontenta, sintiéndose desplazada con todas estas leyes que están saliendo últimamente: compra de carros a precios descabellados, ley de inversión extranjera pero nada para cubanos, cierre de negocios de ropa y cines 3D… ¿Ustedes creen que le podemos pedir a la juventud cubana los mismos sacrificios que nos pidieron a nosotros? Se ríen en nuestras caras. Ni siquiera nosotros mismo hemos visto los resultados de nuestros propios sacrificios”

También está cambiando el comportamiento de los militantes que quedan. Hasta ahora existía una apatía en un amplio segmento de los miembros del partido, de cumplir mecánicamente las orientaciones sin hacer nada de forma activa. Hoy esta situación está cambiando, ahora están manifestando su descontento, y enfrentándose de forma pública. “Resulta que ahora quieren pedirnos más combatividad y compromisos. En la reunión de ayer, frente a un coronel, varios militantes de mi núcleo se pararon y plantearon su insatisfacción con el sistema. Están diciendo que está bueno ya del discurso de la revolución y del socialismo… ¿Y los frijoles cuándo? ¡Cómo pedirle más combatividad a la gente que tiene que contar los centavos para poder comer! Nosotros mismos, militantes del Partido, tenemos que comprar comida en el mercado negro. ¿Con qué moral vamos a pedirle a la gente que denuncie a quien venda comida ilegalmente? ¿Cuándo uno va a poder decir que el dinero alcanza? Está bueno ya de esfuerzos, queremos ver resultados.”

Según Marisela, la alta dirección del partido ha dado máxima prioridad a esta situación, pero no encuentran solución.

 “La gente ha optado por la huelga de brazos caídos. Van a las reuniones y no hablan, se orientan actividades y no las cumplen… Quieren que ataquemos las ilegalidades con discursos políticos y denuncias. ¿Pero qué discurso político le podemos dar a la población descontenta? Aquí hasta el militante más convencido hace cosas ilegales, el país funciona así.

 

 

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