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El omnipresente cuentapropismo

Osmar Laffita, Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- En un recorrido por los pueblos de Artemisa, Alquízar y Güira de Melena, lo que te encuentra como denominador común es que no hay ninguna señal de desarrollo y modernidad: todo esta detenido en el tiempo. Es como si estuviesen cubiertos por un gran manto oscuro que impidiese que la luz del progreso haya llegado a ellos en medio siglo.

Todo se mantiene igual o peor. No hay nuevas obras industriales ni para el turismo, mucho menos para la educación, la recreación y el deporte. Tampoco se ejecutan edificaciones para el comercio.

En el caso de la salud pública, la situación es crítica. En el municipio Güira de Melena solo se cuenta con el Policlínico Integral Docente "José Manuel Seguí"

Los edificios que alojan los organismos de la administración provincial y municipal, los que se emplean como sede de empresas y los destinados a viviendas, llevan años sin reparar, ni pintar.

La mayoría de las calles principales de estos pueblos están llenas de baches. Las más alejadas del centro, cuando llueve, son intransitables. Esto último cobra mayor notoriedad en Güira de Melena.

Hace años que desapareció el trasporte público de ómnibus en estos pueblos. Para desplazarse, los residentes que disponen de cierta solvencia económica pagan 10 y 5 pesos que es el precio de los bicitaxis, autos de alquiler o coches tirados por caballos. Pero la mayoría de las personas tienen que trasladarse a pie, porque con los míseros salarios que devengan mensualmente no pueden darse el lujo de coger uno de estos trasportes privados de pasajeros

Como el gobierno parece que no ha encontrado la solución para ubicar dentro del sector estatal al 1,5 millones de personas que le sobran en las plantillas infladas de los ministerios y empresas, como nueva fórmula para poner fin a este desempleo subsidiado que afecta de manera destructiva a la economía cubana, optó a regañadientes por flexibilizar el trabajo por cuenta propia. Como resultado de esta política, al cierre del semestre 390 598 personas tenían licencia que los autoriza ejercer la actividad privada en diferentes negocios.

Eso ha permitido que en los pueblos de Artemisa, Alquízar y Güira de Melena, sus pobladores hayan abierto centenares de negocios privados por todas partes, por eso ya no es necesario trasladarse a la capital para encontrar las confecciones mas demandadas por los jóvenes de la localidad y que ellos no encuentran en las tiendas del Estado tanto en divisas como en pesos cubanos.

Los residentes en estos pueblos siempre y cuando dispongan de una buena cantidad de dinero, pueden consumir la variedad de alimentos que ofertan la infinidad de cafeterías, pizzerías y pequeños restaurantes que en cuanto a calidad, higiene y servicios han dejado muy atrás a los establecimientos pertenecientes a las empresas gastronómicas que dirige el Poder Popular provincial y municipal.

En estos momentos no existe ninguna dificultad para adquirir en estos negocios privados, los zapatos que se deseen, las piezas para una instalación de plomería, la bisutería y quincallería que en las tiendas del Estado no existen. También se pueden adquirir piezas para bicicletas. Los soldadores, carpinteros, albañiles y electricistas encuentran –caras- las herramientas que necesitan para ejecutar su trabajo. También se encuentran los más disímiles artículos para el hogar que no se encuentran en ninguna tienda estatal, y discos compactos con películas, seriales, novelas y música.

Todo lo que ofertan estos vendedores privados es mercancía de primera mano, procedente de Ecuador, Perú, Panamá, los Estados Unidos, Bolivia, México y España.

Estos negocios particulares florecen día a día gracias al dinero que sus dueños reciben de sus familiares radicados en el exterior, principalmente en los Estados Unidos. Con él pueden pagar las mercancías que de manera periódica llegan a Cuba de manera legal.

La pujanza de estos negocios privados que se consolidan en estos pueblos, ha posibilitado que centenares de jóvenes, jubilados y amas de casas hayan encontrado empleo. Los salarios que devengan no tienen comparación con los miserables 20 dólares que les paga el Estado cubano a sus trabajadores.

 

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