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  El negativo desempeño de la economía cubana

Osmar Laffita, Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- El saldo de la actividad económica en los cinco años del gobierno del general Raúl Castro ha sido totalmente desfavorable. Esto es la consecuencia de insistir en un obsoleto e inoperante modelo económico que ha hecho más daño que el embargo norteamericano.

En Cuba, los sujetos productivos no gozan de ninguna libertad, están amarrados a la ineficiente planificación centralizada, que en todo este tiempo ha propiciado la expansión y consolidación de una parasitaria y corrupta burocracia, enemiga de todo tipo de reforma.

Aunque resulte asombroso, los directivos de las uniones y empresas no tienen entre sus prioridades la contabilidad y las finanzas de sus respectivas entidades. Tal desinterés ha propiciado un pésimo desempeño en la gestión de los aparatos de contabilidad y finanzas del sistema empresarial cubano, lo cual entorpece la aplicación de los lineamientos económicos aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista.

El descontrol económico ha sido el caldo de cultivo de las más disímiles acciones delictivas. También hay que asociarlo a la incoherencia en la aplicación de la planificación. Esto se refleja en los ineficientes procesos de contratación y de elaboración de los proyectos inversionistas, la mayoría carentes de estudios de factibilidad. La falta de integralidad ha contribuido a sus reiterados incumplimientos.

Tal parece que los lineamientos económicos forman parte del acápite de secreto de Estado, porque desde su aprobación en el VI Congreso del Partido Comunista, en abril de 2011, han transcurrido más de año y medio y aun se desconoce cuantos se han cumplido de los 313 aprobados. Eso, a pesar de que en ellos descansa la llamada "actualización del modelo económico"

En la última reunión del Consejo de Ministros, la última de la séptima legislatura, si bien la prensa oficial no entró en detalles, advirtió que las ineficiencias existentes en la economía constituyen un freno a las fuerzas productivas.

Llama la atención que por un lado se afirma que hubo un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 3,1% pero por otro reconocen el incumplimiento de un 13% en el sector de la construcción, debido fundamentalmente a que el plan de inversiones se incumplió en un 19%.

Desde febrero de 2008 en que asumió la presidencia el general Raúl Castro hasta el presente, la agricultura no ha cumplido un solo año sus planes de producción de alimento lo que ha obligado al gobierno a destinar centenares de millones de dólares para importarlos, a pesar de que la mayoría se puede producir en el país.

Durante estos cinco años se han destinados 2285,3 millones de dólares a la compra de alimentos a los Estados Unidos, algo realmente descabellado, ya que por las leyes del embargo, las empresas cubanas productoras de azúcar, tabaco, níquel, ron y café, no pueden exportar sus producciones a ese país.

El 26 de julio de 2007 el general Raúl Castro, en su discurso en la ciudad de Camaguey, alertó sobre los serios problemas estructurales que aquejaban a la economía cubana. Desde entonces hasta el presente, todo se ha quedado en las buenas intenciones del mandatario cubano, las mismas de las que están empedrados los caminos del infierno.

Al terminar su actual periodo de gobierno, de las 480 actividades que el gobierno dirige centralmente, incumplieron 198, de las que sobresalen la caída en la producción de leche fresca, frijoles, huevos, carne de cerdo, arroz, cítricos, papa, vegetales, hortaliza, níquel y petróleo.

Las medidas tomadas por el gobierno para revertir la debacle económica hasta el momento no han dado los resultados esperados.

Todas estas deficiencias se reflejan en las fallas de la planificación centralizada, la persistente mala contratación, la falta de previsión y factibilidades en los proyectos inversionistas, el no resuelto problema de las indisciplinas y desorganización presente en la gestión empresarial. A este inventario de calamidades hay que sumarle la baja productividad motivada por la obsolescencia del equipamiento tecnológico que acelera la descapitalización y encarece los procesos productivos.

Resulta dudoso ese crecimiento de 3,1 del PIB porque hace ya varios años que se manifiesta un imparable incumplimiento en la producción de bienes, lo cual se manifiesta en el desbalance en los intercambios comerciales, los incumplimientos de los planes de exportación y de reducción de las importaciones.

Lo que realmente determinó el anunciado crecimiento del PIB de estos últimos cinco años se localiza principalmente en el sector de los servicios, primeramente por la exportación de personal médico y paramédico, principalmente a Venezuela, lo que representó una entrada de miles de millones de dólares. Le siguen los 1,8 millones de turistas que visitaron Cuba este año, que reportaron una entrada bruta cercana a los 2 000 millones de dólares. Curiosamente, las estadísticas del gobierno cubano no reflejan la visita de cerca de 400 000 cubanos residentes permanentes en el exterior, principalmente en los Estados Unidos. A ello hay que sumar los 2 200 millones de dólares que envían por concepto de remesas a sus familiares en la isla. Todo ello ha servido para mantener a flote la maltrecha economía cubana, cuyos resultados, terminado el actual periodo de gobierno del general Raúl Castro, se puede afirmar que han sido desalentadores.

 

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