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El Gobierno Revolucionario… amenaza

Juan González Febles, Primavera Digital

Lawton, La Habana.- Desde las páginas del rotativo oficialista Granma recientemente reapareció el inasible y elusivo “Gobierno Revolucionario”. Nadie puede decir de forma autorizada qué cosa es exactamente “Gobierno Revolucionario”. Para muchos dentro de Cuba, es una entelequia supra gubernamental que de vez en vez aparece hierático y ambiguo para dictaminar de forma inapelable sobre cualquier asunto político, social o económico de interés colectivo.

No se identifica con ninguno de los elementos que tipifican la gobernabilidad “revolucionaria” cubana. Ni Consejo de Estado, ni Consejo de Ministros, ni partido único. Es el fantasma o el demonio que aparece cada cierto tiempo para pontificar y por supuesto, silenciar con dictamen inapelable. Es la herramienta para el ejercicio de la dictadura personal que sufrimos desde 1959, porque “Gobierno Revolucionario” es la manifestación incorpórea de la voluntad omnímoda de Fidel Castro.

La última nota de esta entelequia política hace que algunos se pregunten y otros confirmen que a fin de cuentas, el destino de la nación cubana y el de más de once millones de cubanos, continúa en las manos de Fidel Castro. Esta vez, “Gobierno Revolucionario” reaparece para mancillar y descalificar a un opositor muerto en circunstancias dudosas en Santa Clara.

La disidencia interna acusa al gobierno militar cubano de asesinar a Juan Wilfredo Soto García, Gobierno Revolucionario ha dicho o al menos pretende decir la última palabra sobre este triste evento. Desde la opinión de forenses pagados por el estado cubano, Gobierno Revolucionario se repite en la negación y no permite la realización de exámenes o investigaciones independientes que aporten un nuevo enfoque u otra opinión sobre los sucesos de Santa Clara.

Parecemos revivir aquella vieja felonía aún sin castigo, en que un remolcador se hundió en las aguas costeras de La Habana con hombres, mujeres, ancianos y niños, sacrificados de forma aun impune por Gobierno Revolucionario y su absoluta falta de compasión.

Gobierno Revolucionario nos remite a los peores momentos de verticalismo, voluntarismo, intolerancia y crueldad de los últimos 52 años de vida republicana. Gobierno Revolucionario es responsable de las persecuciones a homosexuales y otros diferentes, de las UMAP y de las limpiezas políticas representativas de los últimos éxodos masivos. Puede identificarse a esta entidad fantasma con todas y cada una de las violaciones al derecho ciudadano de los cubanos, pero su saga continúa.

La confesión pública del general presidente Raúl Castro sobre los incumplimientos de los lineamientos aprobados en los cinco congresos anteriores al actual, ha sido responsabilidad de Gobierno Revolucionario en su totalidad. Su reaparición podría ser preludio del eventual incumplimiento de los cacareados lineamientos aprobados en el sexto. Pero por otra parte, la reaparición de Gobierno Revolucionario podría ser la cura de espanto necesaria para tanto charlatán que hay por ahí por ese mundo, empeñado en ver reformas donde en realidad no las hay.

Entre tantos cubanólogos, políticos, diplomáticos y medios de prensa dispuestos a conceder el privilegio de la duda al general Castro, uno se pregunta: ¿Y qué podría hacer el pobre hombre si Gobierno Revolucionario aparece y echa atrás cualquier cosa entre lo ya pensado, consensuado y decidido? ¿Se imaginan que Gobierno Revolucionario, a partir de cualquier broma divina o diabólica, consiguiera vivir, digamos quince años más? De seguro habría que convocar un nuevo congreso (el 7mo.) para prolongar los dos plazos de cinco años auto-concedidos en el Sexto.

Cabe preguntarse, ¿qué tiene que hacer Gobierno Revolucionario en plena usurpación de funciones del Ministerio del Interior en el reciente incidente de Santa Clara? ¿Podría alguien explicar qué lugar ocupa en el organigrama actual del gobierno y el estado cubano? ¿Cómo resulta posible que el órgano oficial del minoritario y único partido gobernante, el rotativo Granma, publique notas a cargo de tal entidad fantasma?

Resulta singular y a la vez patético que algún gobierno democrático sea capaz de negociar y conceder credibilidad a un gobierno sujeto a los cambios de humor de tal entidad. ¿Cómo puede confiar alguien en un gobierno incapaz de respetar sus propias leyes y sujeto al humor incierto de una entidad que nadie acierta a decir qué es exactamente?

Ciertamente, alguien debía aclarar qué diablos es realmente “Gobierno Revolucionario”, que determina sus apariciones y hasta cuando conviviremos con su impune y omnisciente presencia.