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El desorden ordena

Rogelio Fabio Hurtado, Primavera Digital

La Habana.- Aunque resulte difícil de creer, aún quedamos en Cuba personas que nos tomamos en serio la letra impresa, para quienes todo lo que se publica en los periódicos adquiere de inmediato un carácter histórico.

Quienes recordamos la Proclama mediante la cual el Todopoderoso hizo dejación de sus cargos en agosto del año 2006, sabemos que el cargo de Primer Secretario del PCC no estuvo incluido en el paquete. Al fin y al cabo, este no es un cargo público, sino político, del cual sólo podía relevarlo el Comité Central durante un Congreso partidista. Prueba de que así fue universalmente comprendido y acatado, es que su sustituto y hermano aun recibe el título de Segundo Secretario.

Ahora, sin embargo, nos deja caer, como quien no quiere la cosa, entre uno y otro puyazo sarcástico al Presidente Obama, que “ya entonces también había renunciado a esa Jefatura”. Al día siguiente, cuando la prensa extranjera (la nacional al parecer ni cuenta se dio) llama la atención sobre el hecho, alega que “concentrado en la Alianza Igualitaria de Barack Obama, un asunto de tanta relevancia histórica- hablo en serio-, ni siquiera recordé que el mes próximo tendrá lugar el Congreso del Partido”.

Francamente, por mucho que Raúl idolatre a su hermano, este olvido tiene que haberle disgustado. Si lo analizamos como un fallido acto freudiano, parece decirnos lo poco que le interesa el próximo cónclave, donde deberá oficializarse su cese al frente del Partido, puesto que su mandato irrenunciable radica en el título de Comandante en Jefe Ordene.

No obstante, puesto que su primera referencia a la renuncia resulta algo forzada, conjeturo una explicación menos inocente. Si entonces consideró innecesaria la renuncia “en concreto, a cada uno de mis cargos”, ¿por qué decide hacerla precisamente ahora, a menos de un mes del evento partidista?

Al parecer, está anticipándose a lo que va a ocurrir, para hacernos creer que está muy por encima de esas vanidades. Conociendo su olfato y astucia política, no me satisface del todo esa respuesta.

En otro momento de la extensa reflexión, afirma que ha recuperado la salud “progresiva y parcialmente”. ¿No será que presenta su candidatura para que el Congreso le devuelva por aclamación su cargo de Primer Secretario, que él se verá, modestamente obligado a retomar?

Acaso su formación jurídica lo lleva a preocuparse muchísimo de todos los detalles. No olvidemos su exigencia de sustituir el término representa la política general del gobierno por dirigir la política general del gobierno, para asumir el cargo de Primer Ministro, en febrero de 1959, tan agudamente cronicada por el Dr. Luís M. Buch en su libro Gobierno Revolucionario Cubano, Primeros Pasos..

Si unimos a eso el bajo perfil político del estilo de mando de Raúl Castro y la peligrosidad global del momento político, se incrementa mi sospecha de que el Líder ha echado a andar, con el fin de revertir las veleidades reformistas del menor, sumamente peligrosas después de las rebeliones inesperadas de las últimas semanas: el país no está para despidos masivos.