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El castrismo o el gran truco

Conferencia dictada por Paulino Alfonso en el Instituto Ecuatoriano de Economía Política, (IEEP) En Bov 8, 2014

Paulino Alfonso Estévez, en Primavera Digital

Introducción

Mucho se ha escrito, teorizado y discutido sobre las nuevas reformas que Raúl Castro lleva a cabo para hacer según sus palabras, el socialismo próspero y sostenible.

Incluso personas de buena fe piensan que ha llegado el momento de dar a los Castro la oportunidad de mostrar sus intenciones e incluso negociar con estos.

Todo esto a mi criterio no es más que un gran truco, ya que el castrismo solo se ha regido por una única máxima: mantenerse en el poder

Para una mejor comprensión, este trabajo se presentará en dos partes, una que muestra al régimen militar en su papel rector, bajo la entera responsabilidad de Fidel Castro durante los últimos 48 años y, por toda la actual catástrofe que se pretende mejorar. Y otra es el régimen que trata y/o pretende vender a todos, el actual gobernante Raúl Castro, quien lleva 7 años presentando unas tibias reformas para según afirma, salvar al régimen, haciéndolo según sus palabras, próspero y sostenible

Haré un breve prólogo para la mejor comprensión de este fenómeno.

En sus inicios, durante los primeros 6 años, el régimen, se rigió de forma colegiada y observando todas las leyes económicas

Desde del año 1966 hasta el 1971, la economía castrista fue un sistema seudo- presupuestado, de algún modo distributivo, creado y dirigido por Fidel Castro, quien rechazó todos los consejos.

A partir del 1971 y obligado por sus fracasos, el régimen fue conminado, aunque con bastante libertad, a regirse por la regla soviética hasta 1986.

Teniendo en cuenta los cambios que anunciaba Gorbachov, Fidel Castro creo la titulada política de rectificación de errores y tendencias negativas

Desde que la URSS implosionó, el castrismo ha perdurado casi por entero gracias a los subsidios recibidos de cualquier país que garantizara la existencia de este régimen.

Actualmente, su principal fuente de financiamiento ha sido y es Venezuela, de quien recibe anualmente, 12 mil millones de dólares de acuerdo a un tratado firmado en el año 2002 por el hoy difunto Hugo Chávez y Fidel Castro.

Parte Primera. El gobierno militar castrista

Para poder entender este régimen, es necesario tener una idea del desarrollo y situación actual de su cúpula militar, toda vez que este estamento es en realidad quien detenta el poder real desde hace 55 años.

En Cuba desde 1967 no existe sociedad civil, como se conoce en el mundo a menos que se quiera creer que los pequeños negocios gastronómicos y artesanales cuyo peso en el PIB es insignificante, son la sociedad civil castrista.

Comencemos por su techo. Este sin discusión alguna lo tienen en este orden, Fidel y Raúl Castro. Como sustitutos (todos designados por Fidel Castro) están, Ramiro Valdés, Abelardo Colomé, Leopoldo Cintra y Álvaro López Miera, todos ellos generales y miembros del Politburó.

El resto de los otros vicepresidentes y altos oficiales son irrelevantes, toda vez que en el castrismo no hay puestos para terceros.

Decenas de miembros del Politburó, durante más de veinte años, han sido purgados por una u otra razón, entre los que se destacan los casos de Carlos Aldana, Roberto Robaina, Carlos Lage, Felipe Pérez Roque. Esto demuestra que fuera de Raúl y Fidel Castro, todos son gastables

Para el resto de los generales, la carrera militar se ha convertido en una escalera al cielo, mediante la que estos, acorde al éxito de su desempeño, pueden aspirar a ser ubicados en lugares de privilegio como el turismo, empresas exportadoras que garantizan la logística, biotecnología, tabaco, puertos, cibernética, industrias extractivas como las del níquel y hasta hace poco el petróleo, aunque ya se sabe que en Cuba solo hay petróleo en escasas cantidades que son utilizadas por la Sherrit International para generación de electricidad por gas

Aquellos generales que han tenido dificultades en sus funciones, se acomodaron en bajos niveles para recibir parcelas de tierra o pequeños negocios particulares, sin ahogarlos con impuestos, o inspecciones y que así puedan vivir decentemente sin muchas complicaciones Un ejemplo de esto es el general Acevedo quien vive de alquilar a extranjeros las habitaciones de su mansión.

Ahora sin embargo, surgen nuevas estrellas en el horizonte militar castrista, Alejandro Castro, el hijo de Raúl Castro, recién ascendido a coronel y con menor relevancia, al frente de los mejores negocios de Raúl Castro, el también Cor. Rodríguez López-Calleja, su ex yerno, actual director general del puerto del Mariel. Estos dos últimos tienen un status especial superior.

La designación de Alejando Castro, quien sin pertenecer siquiera al Comité Central del Partido castrista, e ignorando a 12 miembros del Politburó suscribió en Moscú a nombre del gobierno cubano, un acuerdo de seguridad militar con el gobierno ruso, da la pista de su importancia.

El coronel Rodríguez López-Callejas controla a través de la firma GAESA, el 90 % de todas las fuentes de financiamiento en divisas del país, que otrora controlaba el difunto ministro de Defensa, General Julio Casas.

Hecho este breve bosquejo del sector militar pasemos a otro tema.

Fidel y Raúl Castro saben desde hace mucho que el socialismo no tiene arreglo y que deben ganar tiempo para acomodar a su familia y allegados como socios o accionistas de los principales sectores económicos del país para los futuros cambios. Sin embargo, este proceso avanza lento, dada la preocupación de ambos porque una apertura económica conduzca a una apertura política que haga que el pueblo exija responsabilidades por abusos cometidos, como en Chile, Guatemala y Argentina.

Los Castro crearon en los años 90 el Consejo de Defensa Nacional “quien en circunstancias excepcionales” es el máximo órgano de poder estatal y político y ejerce la dirección absoluta, incluso la militar; el orden interior, la seguridad la política exterior y la economía.

El gobierno castrista lleva ya 25 años en esta circunstancia llamada eufemísticamente “período especial en tiempo de paz” manteniendo al pueblo cubano en un régimen de supervivencia y sumisión total…

Poco tiempo después de instaurada esta situación, Fidel Castro se negó a admitir que el socialismo había fracasado y acuñó la “actualización del modelo económico”, solo para tener un saco donde echar las culpas.

Por entonces a ambos Castro les atraían sobremanera las variantes china y vietnamita de un capitalismo de Estado, dirigido por un solo partido, pero veían la dificultad de que en el caso cubano, las principales democracias occidentales se tragaran ese cuento sin exigir las libertades políticas.

La revista The Economist, con su lista sobre los índices de democracia en el mundo, les aportó a los Castro el modelo a tomar para atraer al ansiado capital norteamericano, a fin de revivir el cadáver de su economía, sin perder el poder.

Todos saben que en Cuba, mientras estén los Castro, no habrá libertad ni de asociación, de reunión, ni legalización de partidos políticos y otros derechos conculcados al pueblo cubano, como en China, Vietnam y Corea del Norte. Pero en lugar de libertades, incluso con el seguro concurso de la oposición light, que tímidamente ya asoma la cabeza, se prepara una puesta en escena para este show, que Hollywood envidiaría: el modelo egipcio, con partidos políticos, elecciones libres, mano dura con los extremistas y el respeto en lo posible a la constitución, mediante un gobierno de las fuerzas armadas. Esto resulta inmejorable para quien “sin prisa, pero sin pausa”, gana el tiempo que necesita.

Un régimen que permita una oposición que se contente con determinadas libertades para alegría de los fellow travelers, pero donde las Fuerzas Armadas sean intocables, para que ni siquiera un presidente elegido por elecciones democráticas pueda decidir sobre ellas. Estas serán, el garante de la estabilidad y el orden. Detentarán en sus manos el poder absoluto.

Ese es el modelo económico que buscan los Castro para perpetuar su régimen. 

Parte Segunda: Los esfuerzos finales por salvar al castrismo

Ahora me referiré a los esfuerzos continuistas que hacen los Castro para hacer creer al mundo que en Cuba existe un sector civil con poder de decisión. Este existe tímidamente en el orden interno (el menos importante), en cafeterías, vendutas de viandas, tiendas de yerberos, barberos y un larguísimo etc.

Para ganar tiempo, Raúl Castro inunda el país de decretos, normativas y planes que nunca se cumplen.

En el orden externo, los Castro han lanzado una ofensiva sobre el gobierno de Obama para que levante el embargo.

Raúl Castro sabe que está en juego la vida de su régimen. Le preocupa que la catástrofe venezolana acabe por reducir drásticamente el subsidio que reciben desde hace 12 años.

La situación es tan apremiante, que en sus instancias, el Sr Maduro con el pretexto de una reunión sobre el ébola informó en la Habana a todos los miembros caribeños del ALBA de la situación real de Venezuela y las perspectivas de la ayuda que reciben del chavismo.

Raúl Castro está anciano y abrumado. Sabe que sus reformas económicas no funcionan ni funcionarán por muchos decretos que firme ni por todos los ministros que quite o ponga. Lo demuestra con creces el aumento exponencial de cubanos que lo mismo por aeropuertos o por balsas, abandonan el país.

Diariamente las auditorías confirman que el aparato estatal está lleno de corrupción e incompetencia. Si a eso se suma la sempiterna falta de divisas frescas para importar comida y otros bienes esenciales, es obvio que el régimen no tiene futuro.

Aunque la deuda con la URSS y otros gobiernos fue recientemente condonada por el actual gobierno ruso y otros gobiernos como México y Bulgaria, aun se adeuda a la Unión Europea, Japón y Holanda, cerca de 40.000 millones de dólares desde 1986.

El sistema es totalmente improductivo, los trabajadores siguen la línea “marxista” de hacer como que se trabaja, ya que el gobierno, hace como que les paga.

Ninguna de sus producciones interesan a nadie, excepto a Venezuela, que la compra por solidaridad.

El régimen sobrevive en realidad, principalmente por el subsidio financiero y petrolero venezolano, además de:

Los ingresos por los servicios médicos en el extranjero.

La reventa del 30% del petróleo venezolana recibido.

Las remesas de los exiliados.

El 45% de impuesto aplicado a todos los que trabajan con o en el extranjero.

La venta de información secreta obtenida por su espionaje.

El alquiler de tripulaciones de barcos y aviones.

Las ventas del níquel en sociedad con los canadienses.

En menor cuantía, turismo, tabaco y hasta la venta de sangre humana para transfusiones.

Las donaciones que reiteradamente recibe el régimen castrista de Brasil, Angola, Ecuador y hasta Bolivia son un bochorno.

No es ocioso decir que de los cerca de 14 mil millones anuales que el régimen recibe del chavismo solo se invierte en el pueblo cerca de 500 millones: el destino de los restantes 13,500 millones es un misterio.

Con relación al subsidio venezolano, Raúl Castro teme que este se afecte. El precio del petróleo cae y se ha creado un caos por la ineficiencia absoluta del chavismo que reconocen hasta los chavistas más furibundos.

Decididamente Maduro, ha resultado un desastre absoluto. Y como dice el refrán, dos ahogados no pueden salvarse mutuamente.

Por eso, Raúl Castro desesperado, puso en la FIHAV en licitación abierta a los inversionistas extranjeros más de 250 proyectos que hace poco eran privativos del ALBA. Además, y con mucho más interés, necesita tres millones de turistas yanquis pero hoy estos no pueden viajar a Cuba por la Ley Helms-Burton.

También necesita créditos americanos para importar insumos de los EE.UU para su industria, ya que aunque los pueda comprar en efectivo, esto no es una opción para un régimen que llegó a ser el país más endeudado del mundo, con cerca de 165 000 millones de dólares sin considerar los gastos militares.

Los Castro no están dispuestos a cambiar su régimen, pero creen que pueden cambiar a Obama y así eliminar al menos en parte, el embargo mantenido previamente por 11 administraciones norteamericanas.

Hay un gran obstáculo para los Castro: el senador demócrata cubano americano Bob Menéndez, presidente del poderoso Comité de Relaciones Internacionales del Senado.

Los servicios castristas llegaron a montar un caso calumnioso consistente en difundir que Menéndez había tenido sexo con prostitutas menores de edad en República Dominicana. Felizmente, se descubrió la repugnante mentira. No obstante, los esfuerzos castristas, llegan al Congreso, a la prensa, al mundo académico y artístico e incluso han logrado infiltrarse en el Pentágono.

Ana Belén Montes fue una espía de los Castro por cerca de 15 años. Lleva 13 años en prisión. Extingue una condena de 25 años.

The New York Times, ideologías aparte, -mediante buen precio- ha promocionado la “lucha” de los Castro contra el malo de Obama.

El castrismo cuenta con el auxilio de unos cuantos exiliados vergonzantes, como el congresista Joe García y Carlos Saladrigas, quienes en una ocasión se transformaron en vendedores de ‘medicina castrista’ a módicos precios. Estos exiliados que viajan hasta tres veces el año a Cuba son los que piensan que la forma de acabar con la tiranía es darles recursos y hacer negocios.

Los castristas trabajan hoy 24×7 para lograr los objetivos de Raúl Castro. No obstante, hay otra dificultad a superar además de las anteriores, se trata de que el régimen logre salir de la lista de países que apoyan al terrorismo y esto no es fácil.

En julio del 2013 fue detenido en Panamá un barco norcoreano con 250 toneladas de pertrechos de guerra procedentes de Cuba, escondidas bajo miles de sacos de azúcar.

Raúl Castro supone que si logra superar este otro problemita, inmediatamente se autorizarán los viajes de los norteamericanos y con estos llegarán a sus arcas, los tan necesitados dólares frescos que serán el alivio a la sequía que se avecina desde Venezuela.

Esto, a mi criterio, es wishful thinking.

En toda esta relación no nos hemos referido a que la “ayuda chavista” desde el 2002 hasta este año 2014 asciende a los 125 mil millones de dólares, que corren el peligro de convertirse en deuda externa como la rusa.

Espero haber explicado de forma breve lo que pienso sobre el castrismo. Ni antes, ni ahora, ni nunca, obedecerá las leyes reales de la economía internacional. Lo suyo solo ha sido y será un gran truco.