Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN

.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

El aumento del 4% del PIB salió de debajo del sombrero

Osmar Laffita, en Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- Las autoridades cubanas deliberadamente silencian los resultados de los diferentes rubros económicos. Cualquier análisis económico que se intente hacer, corre el riesgo de brindar informaciones inexactas, debido a que no hay cifras que permitan acercarse al real comportamiento de la economía, ya sea de un trimestre, un semestre o el año.

En Cuba funcionan centros de estudios que se dedican a la investigación de la economía cubana e internacional. Llama la atención que durante todo el año que acaba de terminar, la prensa oficial no haya dado a conocer sus trabajos sobre el real estado de la economía cubana. Parece que para las autoridades cubanas, sus investigaciones y propuestas resultan molestas y desestabilizadoras.

El semanario Trabajadores, bajo el título “Condición para creer”, publicó el pasado 21 de diciembre la entrevista realizada por la periodista Adislenes Ruenes César al Doctor en Ciencias Económicas, Antonio Romero Gómez, profesor del Centro de Investigaciones de Economía Internacional de la Universidad de La Habana.

En dicha entrevista, el profesor Romero Gómez, refiriéndose al anunciado 4% de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), señaló: “Dicho crecimiento es muy importante porque rompe la inercia de muy bajos ritmos de crecimiento económico que manteníamos”.

En respuesta a una pregunta sobre este crecimiento del 4% del PIB se refleja en la economía de la población, el profesor Antonio Romero respondió: “Lamentablemente lo que ha ocurrido a nivel macroeconómico todavía no se refleja directamente en la mayoría de los hogares cubanos, este crecimiento aún no ha influido en los gastos de la población, en el desarrollo local y en la solución de problemas acumulados”.

Las dudas de la población respecto a este crecimiento no fueron explicadas como se esperaba por el presidente Raúl Castro en su discurso pronunciado el 29 de diciembre en la clausura del VI Periodo Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

El gobernante cubano, al referirse al crecimiento del 4% del PIB, dijo que “innegablemente es un buen resultado en medio de circunstancias adversas” y aseguró que “crecen todos los sectores productivos, aunque algunos no logran alcanzar lo planificado”.

Un breve resumen de la larga intervención de Marino Murillo, titular de Economía y Planificación, ante el pleno de la Asamblea Nacional, fue publicado por el diario Granma el 30 de diciembre con el título “Persisten reservas de eficiencia en la economía nacional”.

El llamado zar de la economía cubana, al referirse al crecimiento del 4% del PIB, explicó que “está asociado a los anticipos de liquidez, las contrataciones anticipadas de los créditos y su ejecución y la tendencia a la baja de los precios de las importaciones”.

Murillo, con conocimiento de causa de los graves problemas estructurales en que está atrapada la economía cubana, se atrevió a asegurar que todos los sectores crecen con relación a 2014, entre ellos el azucarero, que de un plan de 2 millones de toneladas de azúcar se quedó por debajo de la meta en 75,000 toneladas.

No se sabe de dónde el titular de Economía y Planificación sacó las cifras cuando aseguró que hubo un auge en la construcción, porque solo se edificaron 27,480 viviendas, y de ellas el Estado construyó 12,480. De igual manera, la producción local de materiales de la construcción confrontó serios problemas, lo cual conllevó a que la meta fijada no se cumpliera como estaba previsto.

La industria manufacturera, que no generó excedentes para la exportación, según se afirma, contribuyó a la sustitución de importaciones. Esto último es realmente cuestionable, porque un alto por ciento de productos como el aceite vegetal, los embutidos y el detergente, fueron importados.

La producción de la industria manufacturera, a pesar de que se le priorizaron las materias primas, continúa inestable debido a la obsolescencia del equipamiento de sus empresas, lo cual se refleja en la baja productividad y el alto valor agregado de los productos terminados, que los hacen poco competitivos.

Se desconoce de dónde Maurillo sacó los datos para asegurar que el factor clave en el crecimiento del 4% del PIB fue la producción de bienes, que fue de un 61,1%, y que el 25% de ese PIB le correspondió a los servicios sociales.

Sería interesante, ante el anunciado crecimiento de la producción, preguntarles a los cubanos como se comportó durante todo el año la compra de los alimentos liberados en los mercados agropecuarios, estatales y privados, puntos de ventas y carretilleros, así como en las muy caras Tiendas de Recuperación de Divisas (TRD).

En la resumida información dada a conocer por la prensa oficial de los debates en el seno de la Asamblea Nacional en que se analizó el comportamiento de la economía, no apareció nada sobre la exportación de servicios médicos, el monto bruto de lo recaudado por el arribo de 3,1 millones de turistas y las remesas recibidas, lo cual representó una entrada cercana a los 12 mil millones de dólares. Parece que estas actividades forman parte de los bien guardados secretos de Estado.

Un elemento importante para medir realmente el crecimiento del PIB es conocer el comportamiento de los mecanismos de intercambio en el comercio internacional.

La balanza comercial, en el caso de Cuba, continúa deficitaria en el comercio de mercancías.

En el año 2015, por concepto de exportación, hubo una entrada de cerca de 5 mil millones de dólares. Sin embargo, se destinaron a la importación unos 11 mil millones de dólares, lo que da una clara idea del crítico desbalance comercial experimentado por la economía, y pone en duda el anunciado crecimiento del 4% del PIB.

Lo que realmente compensó ampliamente el déficit de 2,2 millones de dólares originado por las pocas entradas en la exportación de bienes, fueron las millonarias entradas por la venta de servicios profesionales, lo recaudados por el turismo y la entrada de las remesas, que fueron lo que verdaderamente contribuyó al crecimiento del PIB.

Pero sobre lo determinante de la economía de los servicios en el crecimiento del PIB, el presidente Raúl Castro, su ministro de Económica y Planificación y los dóciles y serviles diputados no hablaron: ellos saben del desastroso estado en que se encuentra la economía cubana.

No hay indicios de que se haya alcanzado realmente ese crecimiento del 4% del PIB: salió de debajo del sombrero.