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El año de la viagra

Juan González Febles, Primavera Digital

La mujer vestida con humildad estalló en una cólera difícil de controlar. "No tengo qué poner en la mesa. ¡Me voy a morir de hambre por culpa de estos cabrones!". La gente la escuchó en silencio primero, después, algunos se sumaron en apoyo directo a la explosión de la mujer que protestaba por los precios de las viandas y los frijoles en un agromercado capitalino, ciertamente uno de los mejor surtidos.

La escena se hace corriente. Las expresiones espontáneas de condena al régimen militar se multiplican y este prepara opciones represivas, que enmascara con reformas que no son y que en la actualidad, no consiguen engañar a nadie.

De acuerdo con el decir popular, 2011 es el año de la viagra. Según los bromistas, a 'esto', no lo levanta nadie. "Esto", es la forma popular cultivada a través de años de silencio para nombrar al régimen sin nombrarlo. La forma de decir, 'el gobierno', sin decirlo. Al menos de forma directa.

Otro incidente que involucró en esta oportunidad a un partidario del régimen, (aún los hay) tuvo una respuesta que vale reseñar. Harto de escuchar burlas y críticas dirigidas directamente al gobierno, un partidario del régimen dijo en forma muy airada: "La contrarrevolución está envalentonada. Si tumban esto, esa gente de Miami regresará a sacarnos de las casas que nos dio la revolución. ¡Entonces, vamos a ver...!"

Uno de los que trasegaban con cajas de boniato y andaba cerca, soltó su carga, enfrentó al anciano y le dijo:

"Mira chivatón, cuando la gente que vivía antes que tú en tu casa, se fue, nadie se enteró en Buenavista, en La Victoria, La Lisa o San Miguel del Padrón. Si te dan una patada en el culo y te quitan lo que no trabajaste y nunca fue tuyo, ¡te jodiste! Si pa que no pase eso, tenemos que seguirnos jodiendo y pasando el hambre que estamos pasando, no cuente conmigo. ¡Que cuento es ese!"

Lo mejor o lo peor que pasa en Cuba actualmente, es la falta de confianza del pueblo en los que gobiernan. Nadie cree una coma del discurso oficial. Por el momento, se trata sólo de enfrentamientos verbales, que se han mantenido en los límites inciertos de lo humorístico.

Para esto, ha conspirado la insularidad y los amarres herméticos que el totalitarismo castrista ha logrado. Son pocas las ventanas al exterior al alcance de la población. Una propaganda eficiente y una voluntad esclavizadora en un actuar coordinado y eficaz han hecho el resto.

Aunque la palabra revolución ha perdido sentido en Cuba, no sucede lo mismo a lo largo del mundo. El régimen cubano consiguió afirmar que es deber del revolucionario hacer la revolución. Sólo faltó agregar, que es deber de los no revolucionarios permitirlo. Si la frase anterior es analizada más despacio, podría decirse que con la misma, congelaron en su momento a los Estados Unidos, que obviamente debió y debe permitir a los revolucionarios hacer la revolución y todo lo demás.

Ansiosos por hacer realidad el delirio senil del Comandante de traer de vuelta a sus espías, la fiscalía del gobierno de Raúl Castro hizo una petición de veinte años tras las rejas para el americano Alan Gross. Lo acusan de 'actos contra la independencia y la soberanía bla, bla, bla'. Curioso en verdad. El americano mostró en la aduana lo que traía y pasó. ¿Las computadoras y los teléfonos atentan contra la soberanía de la nación o de quien?

Esto me trae de vuelta a una anécdota que me relató en una oportunidad alguien que se movió en las altas esferas. Hace unos años, un grupo de inversionistas judíos quiso establecer en Cuba una ensambladora de teléfonos móviles. La respuesta que dio a la proposición el funcionario castrista a cargo, fue que existían cosas más importantes que "la frivolidad" de cubanos, con móviles en sus bolsillos. Esta es la esencia esclavizadora del régimen militar cubano.

El pueblo cubano fue privado de ojos para ver y de oídos para oír lo que no sea del gusto de las autoridades. Pocos se sienten capaces de buscar lo que no conocen bien o simplemente, no conocen. Aunque todo cambió en el mundo, aun en Cuba y para muchos, el futuro es ominoso. Este pertenece por entero al socialismo o al castrismo.

Esta situación junto a otras imperdonables complicidades, posibilita que la oposición reconocida esté compuesta fundamentalmente por ex comunistas, que básicamente piensan y funcionan con los mecanismos aprendidos durante cincuenta años de educación totalitaria. Intolerantes y esquemáticos, son incapaces de adoptar las actitudes y las decisiones que el momento demanda.

Quizás una oposición consciente de sí y de su papel, hubiera presentado una acusación por el genocidio de Mazorra contra el ministro de salud pública José Ramón Balaguer, contra el presidente designado Raúl Castro y por supuesto, contra Fidel Castro. Ellos son los responsables máximos y nadie más.

Afortunadamente, como dice el chiste que circula por las calles, a 'esto' no lo levanta nadie y por eso, 2011 es, 'El año de la viagra'. Esta saltó desde los botiquines en los baños de las residencias de Miramar, Siboney y Nuevo Vedado a la imaginación y el humorismo del pueblo. Hace ya algunos años, un buen amigo me contó la primera vez que se topó con la pastillita en medio de circunstancias, casa y hasta mujer ajena. Escribí un relato de ficción sobre el incidente y lo di a conocer inmediatamente que mi protagonista estuvo a salvo, en ese Miami tan cerca y por momentos tan lejos. Falta saber si aparece la píldora milagrosa que levante la voluntad política libertaria, el ánimo popular y dirija la nación en la conquista de la libertad.