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¿De qué seguridad alimentaria se habla?

Osmar Laffita, Primavera Digital

Capdevila, La Habana./ Resulta sorprendente y a la vez ofensivo al sentido común de los cubanos cuando nada menos que el representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Cuba, el Sr. Theodor Friedrich, ingeniero agrónomo y Dr. en Mecanización, en entrevista que le realizara el periodista Ramón Barrera Ferrán y que fue publicada el periódico Trabajadores el 27 de mayo, afirmó que "Cuba es una de las naciones ejemplares por haber logrado exitosamente la seguridad alimentaria para su población".

Tal afirmación indica el gran desubique del Dr. Friedrich. Parece que no está debidamente informado del calamitoso estado en que se encuentra la agricultura cubana.

¿Conocerá el doctor Friedrich que en los últimos cinco años el gobierno cubano, sin que medien explicaciones que convenzan -por cierto, nunca se ha dignado a darlas- realizó compras de alimentos en condiciones onerosas a los Estados Unido por un monto de 2,784 millones de dólares? Ese dinero se destinó a comprar alimentos que en su mayoría se pueden producir si ningún problema en Cuba.

¿De qué seguridad alimentaria habla el representante de la FAO en Cuba?

De las 6,5 millones de hectáreas de tierra aptas para el cultivo con que cuenta Cuba, se estimaba que 2 080 000 hectáreas deberían estar sembradas de caña, de cultivos de ciclo corto, frutales, café, cítricos, tabaco, cacao y las restantes destinadas a la cría de ganado y al cultivo de pastos. Pero en los últimos cincos años lo que realmente se ha cultivado no sobrepasa 1’200,500 hectáreas, lo que representa solo el 47% del total de tierras cultivables. El resto, permanecen ociosas o mal atendidas.

De acuerdo a informaciones brindadas por el Centro de Control de Tierras del Ministerio de Agricultura, se han entregado 1 500 000 de hectáreas de tierra a 172,000 usufructuarios, pero se desconoce cuántas de esas hectáreas realmente están en producción.

Las empresas agrícolas estatales el pasado año solo lograron cultivar 121,000 hectáreas. Por otro lado, esas empresas estatales obstruyen el desarrollo agrícola al resistirse a entregar 500,000 hectáreas de tierra de su propiedad en usufructo para ponerla a producir los alimentos que tanto necesita la población. Parece que prefieren tenerlas cubiertas de marabú y malas hierbas.

El Dr. Friedrich, como representante de un organismo de las Naciones Unidas, debiese asumir una postura imparcial, pero con sus declaraciones se ha convertido en un vocero del gobierno cubano. No muestra elementos que puedan ratificar lo que afirma, algo que ni los dirigentes de la agricultura cubana se han atrevido a declarar.

El doctor Friedrich se atrevió a señalar que "Cuba se destaca por ser uno de los pocos países que han logrado un buen nivel de seguridad alimentaria".

Cualquiera de los cubanos que concurren diariamente a los Mercados Agropecuarios Estatales podría desmentirlo y ponerlo en ridículo, porque en estos establecimientos, salvo raras excepciones, en los últimos cincos meses han permanecido con muy pocas ofertas o sin mercancías.

Pero el representante de la FAO no se propuso saber de la agonía que pasa la población cubana para mal comer.

De la pobre producción de la agricultura cubana son responsables directas las empresas agrícolas estatales. La crónica escasez de alimentos ha propiciado el surgimiento de mafias que controlan la distribución de de los productos agrícolas, a los cuales les imponen los altos precios oligopólicos que la población está obligada a pagar mayormente en establecimientos privados cuyos precios minoristas son inaccesibles para aquellos cuyo salario mensual no sobrepasa los 18 dólares mensuales, que en el caso de Cuba son la mayoría.

Como es posible que se pueda aceptar que Cuba sea hoy "un ejemplo de seguridad alimentaria", como asegura el doctor Friedrich, si al recorrer las provincias de Pinar del Río, Mayabeque y Artemisas, que hasta hace un tiempo se destacaban por sus altas producciones agrícolas, se observa que de uno y otro lado de la carretera hay grandes extensiones de tierra sin cultivar, llenas de marabú, sin ganado pastando, ni frutales, ni tractores en faena de alistar la tierra para la siembra.

No refirió el representante de la FAO en Cuba que los cubanos se alimentan gracia a las producciones que logran con infinitas dificultades y obstáculos los campesinos, cooperativistas y usufructuarios de tierras. El pasado año estos productores privados y cooperativista lograron sembrar 1’081,000 hectáreas de tierras, lo que representó el 89% de toda la tierra cultivada en Cuba. Son ellos lo que garantizar la seguridad alimentaria a la población y no las ineficientes empresas agrícolas del Estado, que arrastran grandes deudas o están en quiebra total.

 

 

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