.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

Damas de Blanco y UNPACU: ¿buenas relaciones o conflicto de intereses?

Osmar Laffita Rojas, Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- En una reciente entrevista concedida a Darío Valcárcel y Áurea Multó, de la revista madrileña Política Exterior, Carlos Alfonso Zaldívar, quien fuera embajador del Reino de España en Cuba entre 2004 y 2009, hoy retirado de la vida diplomática, a una pregunta sobre el papel de la oposición cubana, respondió:

“La oposición clásica no trata de organizar los sectores descontentos de la sociedad, se dedica a exportar críticas políticas contra el régimen para generar presiones contra él. Su campo de actividad no son los centros de trabajo o de estudio.”

Dicha oposición, según el ex embajador, “vive de subvenciones de programas promovidos desde Miami”, Aseguró que “no canaliza el descontento interno” y que “de hecho, se está desvaneciendo”.

Se puede estar o no de acuerdo con esta valoración de Carlos Alfonso Zaldívar, pero lo que nadie puede poner en entredicho es que importantes grupos de la oposición interna cubana están enfrentados en un liquidador cainismo que los ha desviado de su propósito.

El único que sale beneficiado de esos enfrentamientos es el aparato represivo que el régimen mantiene activo y engrasado.

En la entrevista, Alfonso Zaldívar deslinda lo que él llama oposición clásica de la nueva oposición. Asegura que el mayor exponente de esta nueva oposición es Yoani Sánchez, a quien desmarca de esos enfrentamientos entre opositores. Dice que ella “no hace política, sino ciudadanos”. Apostar por los cubanos es la mejor política, lo que es contrario, según ella, a lo que hace la oposición clásica.

La nueva Ley Migratoria, vigente desde principios de 2013, abrió nuevos escenarios al posibilitar los viajes al exterior de los opositores, pero hasta el momento estos no se han reflejado en la arquitectura política. Los referentes de lucha se han mantenido inamovibles y la emergente sociedad civil cubana continúa a la espera de una renovación que no acaba de llegar.

Ciertos sectores de esa emergente sociedad civil, con una proyección y discursos en dirección contraria a los de la oposición histórica, ni tardos ni perezosos, se ocupan de enviar señales de conciliación y acercamiento al régimen. Se autodefinen como una oposición leal y aseguran que su propósito es retirar todo lo que obstruya las trasformaciones y cambios promovidos desde arriba.

En la nueva cartografía política cubana ocupan un lugar destacado sujetos como Yoani Sánchez y los prolegómenos de la disidencia leal, que con el financiamiento de desconocidos y poderosos personajes, tratan de ocupar el espacio de una oposición que languidece y se autoliquida en luchas intestinas.

Si es esa y no otra la realidad política actual, es sumamente sospechoso el cisma provocado en el seno del Movimiento Damas de Blanco.

34 integrantes de las Damas de Blanco residentes en Santiago de Cuba resolvieron separarse del movimiento y crear uno propio, Ciudadanas por la Democracia. Y se llena de gozo el régimen dictatorial cubano, que es el único y verdadero beneficiado de esa decisión.

Las Damas de Blanco fueron fundadas por la fallecida Laura Pollán en el año 2003, luego que fueron condenados 75 opositores a largas penas de cárcel en la llamada “Primavera Negra”. Desde entonces no han dejado de desfilar los domingos para abogar por la libertad de los presos políticos.

Hubo ataques cruzados entre las que decidieron separarse y las que son “las legítimas representantes de las Damas de Blanco”, como afirma su líder Berta Soler. No obstante, Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), y Berta Soler afirmaron al Nuevo Herald que ambos movimientos opositores “mantenían las mejores relaciones”.

Según explicó José Daniel Ferrer, el rechazo de Berta Soler del pedido de la UNPACU de expulsar de las Damas de Blanco a Denia Fernández Rey, que hace un año fue separada de la organización que dirige Ferrer, provocó un conflicto de intereses que no se ha ventilado y todavía se mantiene.

Si bien no han aparecido con nombres y apellidos los instigadores que orquestaron el cisma en el Movimiento Damas de Blanco, lo que es seguro es que tal división le ha venido como anillo al dedo al régimen.

 

Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN