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Cubanos a conveniencia

José Antonio Fornaris, Primavera Digital

Cuba actualidad, Managua, La Habana.- En Cuba, como es conocido, la tasa de natalidad es muy baja. Las mujeres paren poco. No hay viviendas; conseguir alimentos para los adultos es una tarea titánica, para los niños el asunto es aun más complicado. Una cuna con su colchón cuesta el equivalente al salario promedio de unos siete meses.

Es decir, que el asunto de la calidad de vida en la isla es tan complicado que ya no se sabe a ciencia cierta qué es vida y qué es calidad. Dentro de ese escenario, no es nada raro que se piense -los que piensan- más de una vez antes de tener descendencia.

En un país así, es lógico que la población, en vez de aumentar, disminuya; o en el mejor de los casos se mantenga -al menos por un tiempo porque muchos al envejecer morirán casi al unísono- en el mismo número de habitantes.

A todo lo anterior agreguemos, aunque no se publican datos al respecto, la emigración, tanto a través de medios regulares como irregulares, de miles de cubanos hacia otras naciones del mundo.

A tenor con todo eso, en los últimos días de enero, la televisión estatal informó –aunque no se dijo debe ser basado en datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, también gubernamental-, que los cubanos nunca llegaremos a 12 millones.

El dato es incierto; hace ratos los cubanos nos pasamos de esa cifra. Lo que sucede es que el régimen, en consonancia con su política de apartheid político y social, quita en la práctica la nacionalidad a todos los que por una u otra razón deciden irse a residir a otro país. Lo natural lo vuelven criminal.

Ahora sin embargo, las autoridades de La Habana, a través de voceros en el exterior -en Cuba nada ha sido informado al respecto-, han dicho que se realizará un encuentro con cubanos residentes en Estados Unidos, en Washington, el 28 de abril próximo.

De acuerdo con lo publicado por agencias de prensa extranjeras, un comunicado de la Oficina de Intereses del gobierno de Cuba en la capital estadounidense indicó que la reunión se realizará con "cubanos que se vinculan con su país de manera respetuosa".

Se supone que en el cónclave se tratarán asuntos de mutuo interés. Al traducir lo "de manera respetuosa", queda sobre entendido que ese respeto es de alguna forma, directa o indirectamente, apoyo al gobierno.

Es la actitud de siempre, la de perdona-vidas, cuando la cuestión es a la inversa. El gobierno de Cuba es quien debe mostrar respeto por los nacionales residentes en el extranjero; a los que saca de las estadísticas oficiales e incluso establece diferencias entre ellos, permitiendo a algunos regresar a visitar a sus familiares, mientras que a otros les niega esa posibilidad. En términos generales, les da el tratamiento de "cubanos" de acuerdo a conveniencias de orden político y financiero.

Y en esto, que es un asunto de interés nacional, los cubanos residentes en el exterior deberían exigir en todo momento y en cualquier lugar que exista la oportunidad, el derecho natural, que a la vez es fundamental, de relacionarse en todo con su país de origen. Lo razonable es que se pongan en disposición de derribar el muro que los separa de su país.

Todo lo vivido hasta ahora indica que mientras eso no sea así, el Estado comunista continuará despreciándolos, humillándoles y utilizando de acuerdo a sus necesidades y a la situación anímica de los gobernantes.

 

 

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