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Crece la producción de carne de cerdo, pero también aumentan los precios

Osmar Laffita Rojas, en Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- La prensa oficial es dirigida y controlada por el Departamento Ideológico del Partido Comunista que aplica la más férrea censura que haya existido en el Hemisferio Occidental. Las informaciones que brindan por lo general son podadas y manipuladas, no reflejan lo que verdaderamente acontece ni las afectaciones de que es víctima la población. Dicha prensa nunca ha criticado y denunciado, con sus nombres y apellidos, cargos y dependencias en la que desempeñan su labor a los funcionarios que son responsables de la existencia precaria en la que está sumida la mayoría de la población cubana.

Una muestra de ese pernicioso estilo de la prensa oficial de ocultar de lo que ocurre diariamente en Cuba lo tenemos en el trabajo de la periodista Marianela Martín, del diario Juventud Rebelde, en su artículo “Un alivio para las arcas del país”, publicado el 20 de marzo, en el que refleja los criterios emitidos por Carlos Ortiz Musulí director Técnico y Desarrollo del Grupo Porcino perteneciente al Ministerio de la Agricultura.

Según plantea Ortiz, el pasado año se logró una cifra record de producción de carne de cerdo, 171,000 toneladas, la mayor alcanzada desde 1989.

Si para alcanzar dicho resultado productivo hubo que esperar 26 años, eso muestra el estancamiento en que estaba sumida esa actividad.

El citado directivo del Grupo Porcino Nacional explicó que esta producción fue posible por el aporte productivo del sector cooperativo y los campesinos, que ascendió a 149,000 toneladas y que las 22,000 restantes fueron producidas por las empresas estatales. Pero tal información es desmentida por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) que en el informe “Sector Agropecuario. Indicadores Seleccionados, enero-diciembre de 2014, en su edición de febrero de 2015 en su acápite participación por sectores de propiedad correspondiente a la carne de cerdo, señala que al sector estatal le correspondió el 78.8% de la producción y al cooperativo y privado el 20.4%.

Ni la periodista de Juventud Rebelde ni Ortiz Musulí informaron que de los cientos de miles de cerdos que fueron sacrificados en los mataderos pertenecientes a la Industria Alimenticia, la mayoría fueron entregados por el sector cooperativo y privado.

Según el citado informe de la ONEI referente al ganado porcino, en su acápite “Existencia final de ganado por sectores de propiedad”, en el periodo enero-diciembre de 2014 estaban registrados 1’462,900 cerdos; de ellos, eran propiedad de las empresas porcinas 580,300 y los restantes 882,600 pertenecían a las cooperativas y criadores privados.

El Grupo Porcino les proporciona a estos últimos, alimento, asistencia veterinaria y medicinas sobre la base del acuerdo vigente entre las partes, de que les sean vendidos los animales cuando estos alcancen el peso promedio requerido, que el pasado año fue de 92.6 kilogramos.

Tanto la periodista de Juventud Rebelde como el director técnico del Grupo Porcino reconocen que si bien hubo un notable crecimiento en la producción de cerdo, el precio de la libra de carne es cada día mayor. Pero lo que más les interesa destacar es que con dicha producción se logró la sustitución de importaciones.

Para el turismo se destinaron 44,000 toneladas. Como reza el título del trabajo periodístico de Marianela Martín, esto representó “un alivio para las arcas del Estado”.

Al gobierno y a la prensa oficial lo que les importa es que lo turistas estén bien alimentados. Si el pueblo tiene dinero o no para pagar la carne de cerdo que está en estos momentos entre 1.80 y 1.40 dólar la libra, ese no es su problema.

Son realmente abusivos los precios de la libra de la carne de cerdo que se vende en los puntos de venta y tarimas de los mercados agropecuarios de oferta y demanda y las cooperativas no agropecuarias.

Se ha podido comprobar que la carne de cerdo sale de los mataderos de la Industria Alimenticia lista para su comercialización. Como los intermediarios y revendedores están de acuerdo, los precios están regidos por las leyes oligopólicas del mercado. Si se recorren los 15 municipios de La Habana, el precio de la libra de la carne de cerdo es el mismo en todos los lugares: no hay rebaja en ninguna parte.

Comer carne de cerdo se ha convertido en un lujo. O en un sacrificio para aquellos -la mayoría- cuyos salarios no rebasan los 20 dólares mensuales.

El Estado es el principal responsable de los altos precios de la carne de cerdo.

La política de precios minoristas que se supone rige en toda Cuba la aplica el Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), pero en el caso de la carne de cerdo, todo indica que diariamente se vulnera.

Las 127,000 toneladas de carne de cerdo que quedaron en existencia, luego de la que se  vendió al turismo, lo correcto hubiera sido que se hubiese vendido en la red de carnicerías y bodegas del Estado a precios al alcance de la mayoría de la población. Pero no ocurrió así.

La situación se torna en extremo grave dado que en estos momentos la carne de cerdo es la principal fuente de proteínas para la alimentación de la mayoría de los cubanos.