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Corruptos integrales

Augusto Cesar San Martín

LA HABANA, Cuba, mayo, www.cubanet.org -Unido a la nueva política económica del gobierno para salvar al socialismo, comenzó la capacitación de los llamados Inspectores Integrales. Aunque ya existía un buen número de estos funcionarios en las calles, las novedades requirieron nuevas instrucciones.

Los medios informativos del gobierno anunciaron la graduación de miles de Inspectores Integrales que combatirían la corrupción y las ilegalidades. Una semana después de divulgada la noticia, estos funcionarios aparecieron en las calles.

Equipos conformados por un policía, dos inspectores integrales y uno de transporte, comenzaron a patrullar las zonas comerciales en busca de infracciones. El resultado de la ofensiva fue tal que los vendedores ambulantes y choferes de bicitaxi se escabullen en desbandada, sin importar si tienen o no el negocio en regla, pues saben que la soga siempre se rompe por el punto más débil.

“Siempre encuentran algo para poner la multa”, comenta un vendedor ambulante de dulces. “Yo no les doy ni un centavo como soborno, si quieren poner la multa, que la pongan”, agrega.

Los equipos de inspección, dispersados por la ciudad, han causado tensión tanto en el sector privado como el estatal. Catalogados popularmente como corruptos y extremistas, el mayor lucro lo encuentran en los establecimientos estatales que operan en dólares. Según un dependiente de la empresa Habaguanex (que, por razones obvias, pidió que no revelara su nombre), en estos establecimientos se paga caro para mantener las ilegalidades ocultas.

“Al menos una vez al mes hay que aflojarles algo a los inspectores, para que se estén tranquilos. Aún así, siempre tratan de ponerte la multa para cumplir la norma”, confiesa el dependiente.

El abuso de poder que desarrollan los inspectores ha provocado la protesta pública, al menos en el sector privado. El tema de conversación sobre sus excesos es una constante entre cuentapropistas. Defenderse del extremismo y la extorsión de estos funcionarios propicia una fraternidad entre ellos.

El gobierno no está ajeno al malestar causado por los inspectores, y se dice que planifica suspenderlos. Según revelan los propios funcionarios, las autoridades anunciaron la desaparición del cargo para los próximos meses. Aún no sé conoce quiénes cumplirían las funciones de inspección, pero la realidad apunta hacia la policía.

En las últimas semanas, grupos del Departamento Técnico de Investigaciones (D.T.I.), conocidos como “Lacras”, actúan contra las ilegalidades en las calles. Vestidos de civil, primero estudian la zona. Luego, arrestan a quienes consideran sospechosos. Por lo general, las sanciones de los detenidos oscilan entre el decomiso de la mercancía y multas.

“Cuando me llevan preso, vendo teléfonos en la estación de policía”. Me comenta un negociante de celulares, arrestado en varias ocasiones.

La prevaricación de quienes deberían velar por el buen desarrollo de la nueva política económica, pone en un dilema al gobierno. Por un lado, el desarrollo del sector privado dentro de una economía socialista centralizada, exige control estatal. Por otro, el aumento de la corrupción genera ineficiencia económica y malestar en el sector privado, al encarecerse su gestión.

Eliminar a los inspectores integrales no va a resolver la situación. El verdadero remedio no lo vislumbro, porque el modelo social destruyó todos los valores que podrían sustentar la solución.

 

 

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