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¿Con qué derecho?

Leonardo Calvo Cárdenas

LA HABANA, Cuba, agosto, www.cubanet.org -Paola Guanche, una niña, hija de músicos cubanos, conmovió a millones de espectadores al derrochar carisma y talento para ganar la primera edición del concurso de canto La voz kid, de la cadena Telemundo. Fue admirada por los privilegiados televidentes habaneros a través de conexiones ilegales o con discos y memorias flash que pasan de mano en mano para sortear los rigores de la censura oficial.

Yasiel Puig salió de Cuba para causar furor y convertirse en una revelación en las ligas mayores del beisbol norteamericano. Yoenis Céspedes ganó el Derbi de jonrones del pasado Juego de las Estrellas del big show -razón por la cual de seguro el programa de la TV cubana Beisbol Internacional nunca va a trasmitir esa competencia-, mientras el joven José Fernández entró como novato en el róster de abridores de los Marlins de Miami, para devolver entusiasmo y esperanzas a los aficionados miamenses.

Al tiempo que el lanzador habanero Miguel Alfredo González firmaba un contrato multimillonario para jugar en las Grandes Ligas, se anunciaba que el gran trompetista Arturo Sandoval recibirá la Medalla Presidencial de la Libertad, la más alta condecoración otorgada a civiles por el gobierno norteamericano.

Así podría ser interminable la lista de éxitos de cubanos por el mundo; actuaciones y logros que deben ser motivo de orgullo y legítima satisfacción de todos los compatriotas. Sin embargo, las autoridades aquí niegan el reconocimiento a todo el que no sirve a sus diseños e intereses.

A lo largo de más de medio siglo, muchos hijos de esta tierra han tenido que buscar horizontes de realización en otras latitudes, muchas veces empujados por la intolerancia e injusticias congénitas de este régimen.

Cuando cada año se publica en los medios informativos nacionales la lista de los aspirantes y ganadores de los premios Grammy, solo recogen a los galardonados que viven en Cuba, desconociendo de manera bochornosa a los demás. Son muchos los cubanos de varias generaciones que desconocen las trayectorias, los éxitos y aportes de grandes nacionales que han sentado cátedra o marcado pautas en las artes, los deportes, la ciencia o la política.

Recientemente, se cumplieron diez años de la desaparición física de la gran guarachera del mundo, Celia Cruz, esa mujer de talento y carisma natural que reinó plenipotenciaria en un  género de hombres, que llevó el nombre de la isla a lo más alto del firmamento artístico universal, brindó amor y solidaridad maternal para todo cubano que encontró en cualquier rincón del planeta y jamás demostró odio o rencor para quienes desde el poder fueron crueles e injustos con ella.

Sorpresa e indescriptible emoción sentí al acercarme a las vitrinas del vestíbulo principal del Museo de Historia Americana de Washington y apreciar los objetos personales del gran percusionista Mongo Santamaría, reconocido allí como uno de los paradigmas de la cultura popular norteamericana, y Celia Cruz, seleccionada en una encuesta popular como la figura más influyente del ámbito cultural de ese país.

Así como la gran artista de fama universal quien nunca dejó de ser la guarachera de Cuba o el insigne pianista y compositor Bebo Valdés -quien prefirió morir sin volver a su tierra- muchos cubanos ilustres han tenido que ser profetas en otros lares, sufriendo el dolor de la añoranza, simplemente porque un grupo de desalmados han decidido destruir a Cuba y separar a sus hijos.

El desarrollo global y las nuevas tecnologías de la comunicación, por fortuna contribuyen en alguna medida a romper las barreras y los obstáculos que nos han impuesto tantos años de arbitraria censura, de quienes, por fuerza, se han convertido en espurios dueños de nuestros destinos.

Los que hemos tenido la suerte de poder emocionarse al ver cada domingo a la pequeña y sensacional Paola, o que se alegran de cada logro de nuestros peloteros donde quiera que jueguen nos preguntamos: ¿Con qué derecho estos desalmados, que tanto nos odian a pesar de su discurso demagógico, escamotean logros y realizaciones de quienes seguirán siendo patrimonio y orgullo de todos los cubanos cuando ellos solo sean el triste recuerdo de un lacerante pasado?

 

 

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