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Clientelismo y exclusión; ¿sociedad civil?

Juan González Febles, Primavera Digital

Granma y sólo Granma, el único periódico, órgano del único partido, el llamado Partido Comunista de Cuba (PCC), en su edición del 20-10-11, refleja la reunión de ¡171! organizaciones de lo que el gobierno cubano llama "sociedad civil". Estas se reunieron para "exigir el cese del bloqueo", en referencia directa al embargo norteamericano y no al bloqueo de la iniciativa ciudadana ejercida por el gobierno cubano. Las organizaciones citadas son subsidiadas en su totalidad por el Partido Comunista, del que reciben orientaciones directas y todo lo demás. Habría que señalar que las autoridades de la Isla criminalizan la disidencia y cualquier pensamiento opuesto a la ortodoxia oficial. Entonces, ciertamente se habla de organizaciones subsidiadas por el estado que repiten las orientaciones que reciben de este y nada más.

Entre las características esenciales de este arbitrario modelo político que tiene más de fascismo corporativo que de estado socialista, está la exclusión y el establecimiento de barreras sociales y económicas casi infranqueables para la mayoría de los cubanos. Es un estado clientelar y patrón que excluye y discrimina cualquier distanciamiento de la línea política dictada desde la élite gobernante.

La sociedad cubana está arbitraria y realmente dividida entre partidarios del gobierno y no simpatizantes. Estos últimos son llamados desafectos o meramente contrarrevolucionarios. Estas son las polaridades perfectamente diferenciadas. Entre ellas subyace una masa amorfa que no es consultada y que resulta objeto de la manipulación realizada desde los cotos de poder absoluto afirmados como gobernabilidad en la Isla.

Para abreviar, estamos en una sociedad dividida entre "revolucionarios" y no "revolucionarios", los no revolucionarios están a su vez clasificados en dos categorías, estas son a saber los "desafectos" y los "contrarrevolucionarios". Los desafectos son los que se desmarcan en silencio y sin manifestaciones ostensibles de distanciamiento. Los contrarrevolucionarios hacen gala y ostentan de forma pública su disidencia con pronunciamientos públicos en la esfera intelectual o en asonadas y pronunciamientos públicos en los que pueden existir o no organizaciones que a despecho de su vocación pacífica y civilista, jamás se han visto o se verán reconocidas por la ley.

En todo este contexto hay corrupción, privilegios escandalosos y nepotismo. Todo en la dosis exacta que requiere la peculiar gobernabilidad de este sistema que resulta más gansteril que político. La excluyente e injusta sociedad cubana se divide de esta forma entre revolucionarios y los que no lo son. De acuerdo a este postulado político, desde las calles hasta todo lo demás son de los revolucionarios.

Las 171 organizaciones que el gobierno cubano pretende imponer como "sociedad civil" comprenden desde organizaciones religiosas controladas desde su poltrona en el Comité Central del Partido Comunista por la Sra. Caridad Diego hasta la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, dirigida por uno de los tantos generales privilegiados con aires acondicionados en sus automóviles y/o en sus cómodas y hasta lujosas residencias. Todas son subsidiadas por el gobierno cubano y en todas o en casi todas, existe un nivel de corrupción más o menos tolerado.

El gobierno cubano se niega de forma cerril a permitir que los disidentes y opositores salgan a las calles a manifestarse pacíficamente. Los pogromos de carácter fascista llamados de forma eufemística "mítines de repudio" y la actuación cuasi gansteril de la policía Seguridad del Estado, son las respuestas de este gobierno anti social que sufrimos. Quienes se atreven a manifestarse en las calles, son arrestados temporalmente pero en ocasiones, pueden ser procesados, juzgados y condenados a penas de cárcel en ausencia de garantías procesales.

Resulta curioso que el gobierno que apoya a inconformes, indignados y a los que disienten en países democráticos, que financia grupos de activismo y agitación como los establecidos para promover la libertad de sus espías presos en USA, mantenga este doble rasero a nivel doméstico. Ciertamente en Cuba el término sociedad civil desde la concepción gubernamental, no es otra cosa que corrupción, clientelismo y exclusión. Nada más.