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Cero víctimas en Cuba, ¿a qué precio?

¿Es el sistema antihuracanes cubano tan exitoso como lo pintan las agencias de prensa internacionales?

Luis Cino Álvarez, en Cubanet

LA HABANA, Cuba.- Varios reporteros de agencias de prensa internacionales, en particular la AFP, han destacado por estos días el hecho de que en Cuba, en contraste con países vecinos como Haití, el huracán Mathew, a pesar de los cuantiosos daños materiales, no ocasionó pérdidas de vidas.

Los periodistas le adjudican el mérito a la labor preventiva, fundamentalmente de evacuación, que lleva a cabo la Defensa Civil tan pronto un meteoro se aproxima a las costas cubanas. Y tienen razón: la Defensa Civil es una de las pocas instituciones del Estado cubano que realmente funciona con eficacia.

Solo que los admirados periodistas pierden de vista que la Defensa Civil obra con ventaja: la que conceden el férreo control social y los métodos de ‘ordeno y mando’ de un régimen totalitario. Cuando ordenan evacuación, a los pobladores no les queda más remedio que cargar con sus trapos y tres o cuatro trastos, montar en los camiones o las guaguas y evacuar. Al que se niegue, lo evacuan a la fuerza o va preso.

En un país donde el ciudadano es libre, dueño de sus actos, siempre hay algún testarudo que se niega a irse a un refugio y prefiere quedarse a cuidar sus pertenencias, sus animales, etc. O sencillamente se queda en su casa porque le da la gana. Pero en Cuba no. Si no va por las buenas, se lo llevan. Para un albergue o para un calabozo, si se pone majadero.

Y los cubanos, resignadamente, se dejan conducir a los albergues, no importa el hacinamiento, la mugre, los piojos y las ladillas: allí el techo no se les caerá encima, como probablemente ocurriría en sus míseras y ruinosas viviendas, y les garantizan la comida, aunque sea pan con sardinas enlatadas venezolanas, de las que guarda para emergencias el ejército en sus almacenes. Y por si fuera poco, acudirá Kcho, con una brigada artística en la que no faltarán payasos y reguetoneros, a llevarles un poco de entretenimiento…

De no ser por estas evacuaciones manu militari habría muertos o heridos en Cuba, como en todos los demás países. O más: recordemos que la mayoría de las viviendas en Cuba están en estado deplorable. Máxime en la paupérrima región oriental, que suele ser de las más afectadas por los huracanes (afortunadamente hace años que no pasa un ciclón que se respete por La Habana, donde con tanta casa ruinosa y edificios en estática milagrosa, la catástrofe sería inimaginable).

Sin ánimo de restarle méritos a los jefes de la Defensa Civil: la mayoría los generales de las FAR, los de más edad, a pesar de tanto andar con tanques y AKM, no han olvidado sus orígenes rurales, sus tiempos serranos, cuando antes de que llegara un ciclón, ponían a buen recaudo a sus reses y sus gallinas. Nosotros somos ahora sus animalitos, en la finca de sus jefes, del tamaño de un archipiélago.

Lástima no sean tan eficientes en las tareas de recuperación. O en garantizar, luego que termina la evacuación y la gente vuelve a las ruinas en que quedaron convertidas sus casas, lo más básico: el agua y la comida. Y ni hablar de los materiales para reparar las viviendas, con todo y que el Estado dice que correrá con el 50% de los gastos.

Ya el general Raúl Castro aseguró a los pobladores de la derruida Baracoa,  -AFP debe haberse referido a lo felices que están con la visita del Jefe- , que “la revolución no los abandonará jamás”, pero les advirtió que la reconstrucción llevará tiempo.

Ya saben, sin prisa y sin pausa. Así que pueden ir marcando en la larga cola de los damnificados de anteriores huracanes…