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Cartas a Modesto: Su lección de economía

Paulino Alfonso Estévez, Primavera Digital

Lawton, La Habana.- Como ya Ud. seguramente ha aprendido en estos últimos años algo de economía con Marino Murillo y sus carnales, les voy a hablar por primera vez en términos académicos, sin miedo a la incomprensión.

Como sus últimos avatares siempre son solo trascendentes para Ud., me parece saludable hacer algunas preguntas alrededor de estos.

En estos meses lo he visto inaugurar zonas francas, autorizar más cooperativas y anunciar algo tan inocuo como el termino (gradual) de ese invento de su hermano mayor, la doble moneda, con el entusiasmo de un niño con un juguete nuevo.

En este nuevo rol de gran elector Ud. le ha dado a la economía un papel preponderante. Según sus propias palabras, el gobierno hasta el 2007 solo había tenido éxitos en la esfera social, pero no en la económica; inclusive de manera implícita señalaba con justicia, que había que erradicar el dañino hábito de vivir sin trabajar. Y más adelante agregó "que debía demostrarse que este gobierno pagará puntualmente sus deudas".

A tenor de este pensamiento político, Ud. ha separado los problemas de la economía y el problema social. Como creo que esa separación tan artificial es un grave error, bien vale la pena refrescarle algunos conceptos elementales de la economía.

Obviamente este guión parte de un error básico: es como si la economía no fuese el sustrato de lo social y se tratara de esferas independientes. Todo esto, sin tener una clara conciencia de que ambas nociones no son sino las dos caras de una moneda; y sin percatarse de que es imposible tener éxito en el plano social, si se fracasa en lo económico. Precisamente, por eso es que su régimen siempre muestra un evidente fracaso en ambos terrenos.

Por ejemplo, si Ud. cree que la inflación del 30% que tiene su régimen es un problema económico y no social, e igualmente, si cree que el subsidio a algunos alimentos es un problema social pero no económico, esta doblemente equivocado.

Sr. Modesto, la economía es el instrumento creado para medir cuánto y cómo crece la satisfacción de las necesidades materiales del pueblo. Eso es lo social, y si bien no es ideal, es la única herramienta que se ocupa del tema desde la época de los faraones.

Lo que pretendo con este artículo es que Ud. (aunque sea en el plano personal) comprenda que no hay ni habrá separación entre lo social y lo económico.

Lo que importa discutir es: ¿En qué medida, la economía que Ud. promueve logrará resolver el bienestar que mi pueblo lleva 55 años sin alcanzar?

Promesas del futuro brillante del socialismo aparte, no creo que con trucos de pacotilla el precario status social del cubano de a pie vaya a mejorar en nada.

Por citar un solo ejemplo, ¿Ud. realmente cree que con apreciar el CUP va a lograr que la gente trabaje más y mejor?

Error: el secreto de la apreciación del CUP, entre otras medidas más, sería si esto fuera aparejado con una reducción de los precios de compra de la mercancía (incluso los productos de fabricación nacional) que Ud. grava con un 300%.

Si lo económico progresa, habrá cambios sociales para bien del pueblo, pero entonces Uds. perderán el poder y esto no creo que esté ni haya estado jamás en su mente.

Pero aun así, si estos cambios suceden, Ud. vería el tan ansiado incremento en la productividad y la tan trompeteada relación salario-producción que sus miñones del sindicato único salmodian en todos los momentos.

Esto no es nada nuevo, esto lo sabe cualquiera que haya leído no a Karl Marx, sino a Adam Smith y David Ricardo: espero que sus asesores se lo hayan enseñado.

Por lo pronto, no creo que deba preocuparse, ni hacer más trucos de circo, máxime con el súper subsidio de US$14 billones que le llegará sin demora cada año desde Venezuela, al menos mientras el cambur Maduro esté en Miraflores.

Como siempre, ya que Ud. sigue como siempre, me reitero de Ud., enemigamente suyo.

 

 

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