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¿Burócratas vs burócratas?

Rogelio Fabio Hurtado, Primavera Digital

Marianao, La Habana.- La “ofensiva” desencadenada en el periódico Granma contra los burócratas ha suscitado en algunos colegas y amigos unas ilusiones que no comparto. El burocratismo es orgánicamente inseparable del totalitarismo que nos asfixia. Los dueños reales del Partido-Estado no pueden prescindir de su servicio administrativo para diseminar su voluntad omnímoda a lo largo y ancho de la Isla. Mientras esto subsista, tendremos cada vez más burocratismo, aunque se vistan de verde olivo.

Los actuales ataques obedecen, eso sí, a una variación en el modo de tratar a los burócratas por parte del Jefe Supremo. Si el anterior impedía que fuesen cuestionados y hacía extensiva a ellos -al menos en público- su supuesta infalibilidad, acaso por reconocerlos como meros instrumentos de su ilimitada voluntad de mando, el actual parece haberles asignado el papel de culpables universales y se dispone en breve a presentárselos como tales al pueblo. Así, tanto la élite vitalicia como el estamento militar quedarían apenas como víctimas de esta casta desobediente, enteramente ajena a las inmaculadas virtudes esenciales del proceso revolucionario.

Lamento recordarle al periodista Félix López, quien parece ser el bateador designado en este caso, que la primera Comisión de Lucha contra el Burocratismo dictó y acuñó debidamente sus primeras resoluciones a mediados de la década del 60, sin mayores consecuencias, como es evidente. Ni él ni el General Presidente, ahora desdoblado en psicólogo social, aportan nada nuevo al respecto. Su descripción del actual enemigo queda muy por debajo de la, mucho más penetrante, facturada por el renegado Trotsky, figura seguramente aborrecida por el presidente designado desde sus felices años de militante de la Juventud Socialista Popular en Holguín.

Por supuesto, la “ofensiva” de hoy es mucho más modesta. El propio redactor López lo aclara de inmediato: “Entre las palabras del compañero Raúl en la Asamblea Nacional el pasado 1ro de agosto, podemos encontrar un concepto que es una suerte de cordón umbilical entre lo que piensan la máxima dirección de la Revolución y la inmensa mayoría del pueblo…Hasta ahí es suficiente: se trata de convencernos de la identificación mágica entre la inmensa mayoría del pueblo y la también inmensa minoría encargada de dirigirlo.

Quedamos fuera, en la mínima minoría, los hasta ayer compañeros dirigentes, hoy malditos burócratas, y la chusma disidente, que no merece ser oída y no debe tomar parte en el tradicional debate donde todos están de acuerdo, como ocurre en las Mesas Redondas a cargo del domador Randy Alonso, circo cotidiano donde las rumberas están pasaditas de años y de peso y se echa de menos la presencia del payaso.

Hay un detalle en el texto de López que se me antoja revelador. Para sustanciar el rechazo a los burócratas, no recurre a ningún escritor cubano, sino al polígrafo uruguayo Eduardo Galeano, quien acaso por disfrutar de las facilidades de la vida académica norteamericana, pudo perfilar elegantemente el asunto. Es sintomático que no haya buscado apoyo ni en Calibán Fernández, ni en Consejero Arango y mucho menos en el políglota Navarro. Debe ser que los intelectuales criollos no son de la entera confianza del en Jefe.

El otro ejemplo que presenta del socialismo que queremos, se refiere a la producción lechera, que podría hasta triplicarse por medio de la descentralización, vocablo también cargado de poderes mágicos, que López no se rebaja a definir con claridad. Cómo se les aplicaría esto a las vaquitas de pellejo y hueso tampoco viene al caso.

Si estuviese hoy en los zapatos de uno de estos funcionarios, creo que iría agenciándome mi certificado médico de cualquier dolencia: el hígado, la garganta, el pulmón, para irle dejando vacante la plaza al nuevo dirigente acreditado por sus años de servicio en las FAR o el MININT, porque me parece que por ahí vienen los tiros. Sólo que cuando ya no se vean civiles excepto en las paradas de guagua y las cosas sigan empeorando, como de costumbre, no sé a quienes van a pasarles la factura.