.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

Bolsa negra sobre ruedas

En los supermercados, los estantes están llenos de un mismo artículo. Si desea comprar otra cosa, déjese llevar por los carritos.

Prepare el bolsillo. La corrupción tiene ruedas

Martha Beatriz Roque Cabello, en Cubanet

LA HABANA, Cuba -Ver en una película un supermercado lleno de productos, es algo muy placentero para los cubanos, porque los de la Isla permanecen siempre vacíos, o pobremente surtidos y con ofertas inalcanzables para nuestros bolsillos.

Tampoco los funcionarios que tienen la responsabilidad de dirigir estos lugares se esfuerzan por hacer atractivas a la vista sus pobres ofertas. Los grandes estantes para exhibir la mercancía suelen estar llenos con un mismo artículo.

Además, se ha convertido en un hábito la remodelación de los supermercados. Cada vez que llega un nuevo gerente -lo cual ocurre a menudo-, hace cambios estructurales, generadores de inversiones, bajo el lema de aplicar técnicas comerciales sobre las que muy poco demuestran conocer.

Cuando los clientes acuden a estos supermercados, muy rara vez disponen de una cesta o un carrito para echar las compras, o de bolsas de nylon (conocidas aquí como “jabitas”) para llevar a casa lo adquirido.

Hablar de la “jabita”, con sus múltiples usos a nivel nacional y su comercialización en bolsa negra, llevaría más de un artículo, y más de uno se le ha dedicado ya. Así que me limito a mencionar el caso de los llamados “carritos para la mercancía”, que también son robados y puestos a la venta en el mercado subterráneo, a un precio que oscila entre 20 y 30 cuc, por ser muy útiles a cierto tipo de trabajador por cuenta propia.

En la capital, resulta fácil encontrar cualquier vendedor trasladando sus mercancías dentro de uno de estos “carritos”, que pueden ser de cualquier tamaño, pero en la mayoría de los casos se ven nuevos y sin defectos. Para ciertos vendedores callejeros, es importante disponer de estos carros, ya que se les prohíbe estacionarse en un lugar fijo, y deben usarlos para trasladar sus productos mientras se mantienen caminando por los diferentes barrios de la ciudad.

La Contraloría General de la República, que tiene sus auditores en la calle, no detecta algo que está a la vista de todos, pues los carritos se mueven graciosamente por toda la ciudad. Tampoco lo hacen los inspectores estatales que tienen como objetivo controlar a los que poseen licencia y detectar y sancionar a los que no la tienen.

Un supermercado como “La Mía”, ubicado en la calle Belascoaín, entre Zanja y San José, en el municipio de Centro Habana, no le ofrece cestas a sus clientes, y mucho menos carritos que ayuden al acopio de las compras. Lo que brindan a veces a las personas que visitan el lugar es una caja de cartón para que lleven las mercancías hacia el lugar donde se pagan.

En tanto, los carritos son desviados hacia el mercado de bolsa negra desde el interior de los propios mercados, pues la corrupción sobre ruedas es una de las muchas maneras que tienen los trabajadores estatales de aumentar sus ingresos.

 

 

Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN