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Bienvenido, Mister Obama

Osmar Laffita, Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- Han trascurrido 63 años desde que fue estrenada la película española “Bienvenido, Mister Marshall, dirigida por el cineasta Luis García Berlanga.

La película trataba de manera satírica de los preparativos de los habitantes del pueblo Villar del Río para recibir a “los americanos”, como ellos llamaban a los estadounidenses del Plan Marshall que iban a visitarles.

El Plan Marshall, iniciado por los Estados Unidos en 1947, se proponía ayudar a los países europeos a recuperarse tras la II Guerra Mundial y frenar la expansión soviética.

La visita de los norteamericanos a Villar del Río nunca se produciría, ya que el Plan Marshall nunca llegaría a España: el país ibérico quedó excluido de dicho plan.

El pueblo de Cuba no es el de Villar del Río, pero lo cierto es que los cubanos han tenido que esperar 88 años para que se produzca la visita de un presidente norteamericano.

El presidente republicano Calvin Coolidge visitó La Habana en 1928 para asistir a la VI Conferencia Panamericana. Vino por vía marítima desde Cayo Hueso, a bordo del acorazado USS Texas.

Desde entonces, ningún presidente estadounidense ha pisado suelo cubano.

El pueblo cubano se prepara para darle la bienvenida a Mister Obama, que se convertirá en el segundo presidente en activo de los Estados Unidos que visita Cuba.

Los días 21 y 22 de marzo, Obama, junto con su esposa Michelle, visitará Cuba, confirmó un comunicado de la Casa Blanca dado a conocer el 18 de febrero.

Tirios y troyanos no han vacilado en dejar clara sus posturas totalmente irreconciliables y contrapuestas ante la anunciada presencia del presidente Obama en La Habana.

El viaje es la culminación de los acuerdos alcanzados entre La Habana y Washington luego de 18 meses de conversaciones secretas, y que fue dado a conocer por los presidentes Obama y Raúl Castro el 17 de diciembre de 2014.

En diciembre de 2015, a raíz del primer aniversario del anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas, el presidente Obama anunció que viajaría a Cuba si había progreso en el tema de las libertades políticas.

Ante las medidas ejecutivas tomadas por Obama, la postura asumida hasta el momento por el gobierno cubano ha sido de total inmovilismo.

Es por ello que ante la anunciada visita de Obama, importantes sectores de la oposición cubana y el exilio se han pronunciado por promover el alejamiento del régimen cubano de alianzas estratégicas con otros regímenes enemigos de la democracia y propiciar por diferentes medios una transición a una sociedad abierta, moderna, democrática y próspera.

El hecho de que exista un vacío de doctrinas estratégicas en el campo de la política exterior norteamericana no es razón para que se tenga que aceptar el anunciado “legado cubano” de Obama de haber contribuido a la modernización de la de la dictadura militar totalitaria y hereditaria.

En Cuba, la mayoría de la población cubanos considera que transcurrido un año del restablecimiento de los vínculos diplomáticos entre La Habana y Washington, lejos de mejorar, la situación de los cubanos ha empeorado, tanto política como económicamente.

Una real politik vergonzosa ha sido puesta en práctica por gobernantes, pontífices, reyes y empresarios, que han visitado Cuba guiados por los cantos de sirena de una reforma inexistente. Como avestruces, meten su cabeza en la tierra para no ver los problemas que hoy tiene Cuba, y estrechan la mano del sátrapa y de su pandilla de sicarios, como muestra de su complacencia con la tiranía.

Qué diferente la actitud del Papa Francisco con la Juan Pablo II, quien durante su viaje a Paraguay en 1988, durante la dictadura de Stroessner, advirtió: “No será posible hablar de verdadera libertad, y menos aún de democracia, donde no exista la participación real de todos los ciudadanos en poder tomar las grandes decisiones que afectan a la vida y al futuro de la nación”.

¿El propósito de la “normalización” de las relaciones no conlleva un avance en materia de libertades y derechos? ¿Acaso el objetivo norteamericano no es derribar las barreras a la libertad en Cuba?

Será una pérdida de tiempo el viaje de Obama a La Habana si la visita no aporta más que gestos huecos y retórica diplomática.

El inquilino de la Oficina Oval ha subrayado que viajará a Cuba para promover “esfuerzos y avances que mejoren la vida de los cubanos”, y ha insistido en que no excluirá a nadie de sus posibles entrevistas y que, entre sus prioridades está la libertad de expresión.

A pesar de la política de flexibilización de la Casa Blanca, los gobernantes cubanos no han dado ninguna muestra de cambio y apertura real.

El presidente Obama está en una encrucijada, entre la postura cerrada, inmovilista y represiva de la dictadura militar cubana, que se mantienen en sus trece y la negativa del Congreso, controlado por los republicanos en pleno año electoral y con las primarias a la puerta de la esquina, a aceptar su política de acercamiento con La Habana.

Esto último, por el momento es bastante difícil que ocurra.

Obama tratará de evitar lo más posible que su viaje a Cuba, que considera muy importante en la configuración de su legado, sea utilizado por los republicanos contra la persona que finalmente resulte elegida para la candidatura demócrata.