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Alcohol de madera: la bebida de los marginales

Augusto César San Martín Albistur y Julio César Álvarez

LA HABANA, Cuba, 5 de agosto de 2013, Augusto César San Martín y Julio César Álvarez/ www.cubanet.org.- A Guillermo Duvergel Cervantes lo encontró muerto su hermano. Era uno de los once fallecidos por la intoxicación masiva con alcohol metílico ocurrida en Novoa, barrio del municipio La Lisa.

Según sus vecinos, Guillermo subsistía de la caridad de la gente. Comía cuando le daban algo. Vivía solo en calle 200 s/n interior entre 101 y 103, en un cuartucho sucio, sin ventana, ni muebles. Guillermo dormía en el piso.

Alcohólico y desempleado. En ocasiones “buceaba” en la basura y recogía latas vacías para venderlas al Estado como materia prima. Con el dinero de la venta compraba alcohol en cualquier punto de venta ilegal del barrio, como el de la calle 97 esquina a 200, que le costó la vida.

El metanol vendido en Novoa no sólo mató a alcohólicos solitarios como Guillermo, también diezmó a miembros de una misma familia.

Como es el caso de Anita, trabajadora de la farmacia del Hospital Clínico Quirúrgico (Joaquín Albarrán), quien perdió a su tío y a su primo (Jesús Crespo Peña, e Iván Santovenia Crespo).  Además de tener ingresado a su padre, quien se salvó porque bebió ron después de un trago de metanol, y actuó como antídoto.

El Ruso, un vecino de las inmediaciones de Novoa, tuvo mejor suerte. Él y su compañera de trabajo, Yaremis, son alcohólicos. Venden mamoncillos o viandas en una carretilla improvisada, en La Cuevita una barriada aledaña.

La venta del veneno en La Lisa

Comercializan la mercancía cerca de uno de los miles de puntos de venta de ron a granel dispuesto por el Estado. Cada vez que ganan algo de dinero, llenan un pomo de 500 ml, que les cuesta 10 pesos.

Según el Ruso, el secreto de que él y su compañera estén vivos radica en el ron. “Nosotros no tomamos alcohol, sólo ron de la bodega”, como le llaman popularmente.

Ellos no recorren el barrio de Novoa porque allí, “lo único que venden es alcohol”. El mismo pomo de ron que cuesta 10 pesos, allí se vende por 15 pesos lleno de alcohol.

Es más caro porque es más fuerte.  Muchos consumidores del barrio prefieren el alcohol antes del “ron de la bodega”, “bautizado” (mezclado) con agua por los vendedores. El metanol que causó la intoxicación masiva fue vendido entre 10 y 12 pesos, una oferta que pocos bebedores del barrio rechazaron.

Yaremis es prima de Celeidy, una de las pacientes intoxicadas que entrevistó la prensa oficial para el Noticiero Nacional de Televisión, (NTV).

 “Mi prima Celeidy está ingresada porque nada más toma alcohol. Ni ron, ni cerveza, ni vino”, afirma Yaremis. Agrega que en muchas ocasiones dejaba su ración de ron descuidada dentro de la casa y su prima “ni la olía”.

La generalidad de las víctimas tiene la misma preferencia por el alcohol que consideran más saludable que el “ron de la bodega”

Un administrativo del Hospital Joaquín Albarrán, quien prefirió el anonimato, declaró a CUBANET que la mayoría de los ingresados por intoxicación con metanol “pertenecen a las capas más bajas de la sociedad, o marginales… Alcohólicos en general”.

Agregó su preocupación porque, “no sólo han sucedido casos de maltrato y faltas de respeto al personal médico, sino riñas entre ellos. Se ha tenido incluso que llamar a la policía para que interceda”.

Señaló que “la desnutrición es un factor común entre estos pacientes, sobre todo los fallecidos”.

Habla una especialista del hospital

Belkis, licenciada en farmacia, trabaja en uno de los hospitales donde están ingresadas las víctimas.  Ella considera que el metanol ingerido lo filtraron y fue mezclado con otro alcohol.

 “De otra manera los intoxicados serían más y en un plazo menor al que están ocurriendo”. A su apreciación eso es una señal de que quienes se robaron el alcohol sabían su clasificación y trataron de reducir sus efectos.

Según la especialista existe tardanza en los síntomas de los intoxicados. “Hay pacientes que llevaban cuatro días tomando alcohol. No es posible beber metanol rebajado solo con agua y durar tanto”, explica.

Más intoxicados en San Miguel del Padrón

Ahora Novoa parece un barrio bajo un toque de queda. Grupos de policías se encuentran apostados o patrullando en la calle 97 esquina a calle 200, donde se vendió el metano.,

La mayoría de las víctimas mortales de este incidente residen a escasos metros del punto ilegal de venta que el fin de semana describía un trasiego de policías uniformados y de civil, algo intrigante.

El comentario en la barriada es que la vendedora sufrió un infarto. Nadie habla de venganza contra el cuñado que incorporó el metanol al negocio familiar porque las victimas mortales habían muerto socialmente hacía tiempo.

Como ocurre siempre en estos casos, los puntos ilegales de venta de alcohol, “están recogidos hasta que baje la marea”, advierte El Ruso.

Durante las últimas horas, dos nuevos casos de intoxicados en el municipio San Miguel del Padrón fueron ingresados en el Clínico Quirúrgico. San Miguel es otra zona periférica en el extremo opuesto de la Lisa, municipio donde comenzó todo.

Este lamentable episodio describe uno de los negocios ilícitos de mayor auge en la capital, la venta de alcohol mezclado con otras sustancias. Lucrativo negocio por el alto índice de alcoholismo que se encuentra en cualquier esquina habanera.

Cuba muestra niveles alarmantes de alcoholismo que desde hace años perturban el desarrollo de la juventud. Las carencias, necesidades y marginalidad, factores que inducen a la adicción arrastran a los consumidores sin recursos hacia las bebidas alcohólicas de bajo costo.

El Estado cubre la demanda con los puntos de venta de ron a granel o alcohol para elaborar ponches. La competencia en el mercado negro “eleva la calidad”, mezcla el alcohol con agua. Cuestión de oferta y demanda para alcoholizar al pueblo.

 

 

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