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¡Ahora hasta el 2030¡ [Parte III]

Rogelio Travieso Pérez, en Primavera Digital

Cerro, La Habana.- En trabajos anteriores en PD he comentado que la Constitución cubana es injusta por ser ideológica y por ende, excluyente. Basta leer los artículos 3, 5 y 62 de dicha constitución.

Era necesario que en el VII Congreso del PCC se hubiera tratado de los cambios imprescindibles que requiere la constitución.

Un breve bosquejo de nuestra historia a partir de la intervención norteamericana. Guerra de Independencia 1898, intervención de Estados Unidos.

Cuando en 1898 se produjo la intervención norteamericana en la guerra de independencia, había cubanos que estaban por la anexión a los Estados Unidos.

Muertos los principales líderes independentistas, existía en muchos la duda de que los cubanos supieran conducir los destinos de la nueva república.

Una vez terminada la guerra, el Partido Revolucionario Cubano (PRC), fundado por José Martí, así como el Ejercito Libertador, quedaron fuera de la escena política.

Martí siempre fue muy receloso de las tendencias caudillistas y militaristas.

En más de 57 años de castrismo, la manera de actuar de quienes han gobernado ha sido contraria al pensamiento martiano: la aun llamada revolución cubana es caudillista y militarista.

Una vez concluida la redacción de la primera Constitución de la República le fue adicionada de manera impositiva, la Enmienda Platt.

El 31 de diciembre de 1901 los cubanos concurrieron a votar y fue electo como presidente de la República Tomas Estrada Palma. El 20 de mayo de 1902 dio inicio la República.

Durante 114 años Cuba ha transitado por un camino espinoso y lleno de sinsabores: engaños, abusos, corrupción, gangsterismo, golpes de estado, dictaduras.

La Constitución de 1940, la mejor que ha tenido Cuba, luego de 1959 no fue reinstaurada por el régimen revolucionario, como se había concebido por quienes lucharon contra la dictadura de Batista.

El triunfo de las varias organizaciones que habían luchado contra la dictadura fue frustrado.

En Cuba, antes del primero de enero de 1959, las calles, las aceras y las edificaciones estaban en buen estado, había todo tipo de establecimientos comerciales, la infraestructura estaba en crecimiento, había hoteles, casas de huéspedes, posadas. Se había construido la Carretera Central, la Vía Blanca, los túneles de la bahía de La Habana y de la calle Línea. La capital y otras ciudades eran muy hermosas. Nada parecido a la destrucción y el abandono que se aprecia hoy.

Antes de la revolución había industrias de todo tipo, entre ellas, más de 150 centrales azucareros en activo. Cuba era la mayor productora de azúcar de caña en el mundo. Hoy apenas existen centrales y los bateyes parecen pueblos fantasmas.

Antes de 1959 había leche en abundancia y carne de res en las carnicerías. Jamás existió racionamiento de alimentos de ningún tipo.

Aunque en los campos de Cuba la enseñanza era deficitaria, cuestión que era muy necesaria resolver, y se resolvió a partir de 1959. No obstante, en los lugares que existía, era de buena calidad la enseñanza en primaria. Los que tenían posibilidades podían estudiar el Bachillerato, y en escuelas de oficio y universidades a cargo del Estado, independientemente de las escuelas privadas, todas de una alta calidad.

En lo que respecta a la salud pública, nuestro país siempre contó con muy buenos médicos. Cuba se enorgullecía de sus médicos. Antes de 1959 había un médico por cada 980 habitantes. Cuba era el segundo país en América en número de médicos. Existía un sistema de clínicas mutualistas a precios muy módicos: $2.85 al mes por persona y con derecho a todos los servicios.

Para las personas más humildes, después del primero de enero de 1959, la salud pública llegó a todos, pero la calidad de los servicios deja que desear.

Antes de 1959 el transporte público tenía un excelente servicio y había un auto por cada 27 habitantes. Ahora transportarse es una odisea para los cubanos.

Con el estatismo totalitario de La revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, los cubanos de a pie se transformaron en miserables.

Fidel Castro, el 16 de abril de 1961, en la esquina de las calles 23 y 12, ante una multitud de soldados y milicianos, utilizando la coyuntura -el sepelio de las víctimas de los ataques aéreos del día anterior- proclamó el Estado Socialista.

En octubre de 1965 se fundó el Partido Comunista de Cuba (PCC).

En un discurso, el 13 de marzo de 1968, Castro impuso la llamada Ofensiva Revolucionaria. A partir de ese día nos convertimos en totalmente dependientes del Estado totalitario.

En 1975 se designó al comunista Blas Roca para presidir una comisión que se encargaría de redactar la nueva Constitución.

De una manera muy propia, ajena a la práctica internacional, fue redactada la nueva Constitución. El 24 de febrero de 1976 fue puesta en vigor.

Me viene a la mente ahora una canción que interpretaba la española Massiel que decía: “La libertad, la libertad, derecho de la humanidad, es más fácil encontrar rosas en el mar”.

En Cuba es más fácil encontrar rosas en el mar que la rodea que un ápice de libertad en la Constitución.

Basta con más de lo mismo. Urgen los cambios. No podemos esperar hasta 2030. ¡Cuba está de prisa!