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Adiós a la libreta

Odelín Alfonso Torna

LA HABANA, Cuba, enero (www.cubanet.org) – Un señor se detiene a observar la tablilla en una bodega de la calle Belascoaín, en Centro Habana, donde se venden, mediante la libreta de racionamiento, productos normados. Luego de leer lo que viene encabezado con el gancho de “Oferta especial 2011”, el jabón de baño “liberado”, al precio de cinco pesos; seis pesos, la pastilla de jabón de lavar y ocho la pasta dental, exclama: “¡Yo pensé que eran los mismos que se venden en la shopping!”.

A pocos metros de ahí, desde finales de diciembre, en un agromercado estatal también se venden de manera liberada e ininterrumpida las variedades de frijoles que habitualmente se distribuyen por la libreta de racionamiento. Dado que la administración estableció la venta de cinco libras por persona para “evitar el acaparamiento con fines ilícitos o no”, los consumidores hacen la cola una y otra vez, cosa de apertrecharse, porque piensan que mañana la venta colapsará, sin dudas.

El suministro de granos, carnes, embutidos y productos de aseo personal, destinados a la venta liberada, está “garantizado” por los organismos encargados de la “seguridad alimentaria”. Se priorizan las ciudades de mayor población. Las zonas periféricas, en tanto se disponga del transporte necesario, entrarán en el circuito.

No se sabe cuál será la última casilla de los racionamientos que se irá a bolina. Se especula que la lucha está entre las siete libras mensuales de arroz, los fósforos, el aceite y el cuarto de pollo mensual por persona. El café ya sobra entre los productos subsidiados. Tampoco sabemos que será de las bodegas, si se transformarán en pequeños centros comerciales, fondas para la seguridad social o almacenes de alimentos.

En cinco décadas de revolución ningún alimento o servicio se ha ofrecido con regularidad, ni siquiera los que se comercializan a precios astronómicos en divisas. ¿Qué sucedió poco después de que el arroz y la papa se dejaron de vender por la libreta a finales de 2009, aun cuando el primero aumentó sus índices de importación, y la producción del tubérculo se incrementó?

La papa (ahora “liberada”) llega a los establecimientos con la misma periodicidad que en sus tiempos de subsidio, sólo que su precio de venta aumentó cinco veces (de 20 centavos a un peso la libra). En cuanto al arroz, sabemos de los problemas en las grandes colas, cuando se vende en los agros mercados seleccionados, por municipio.

Se cuestionó durante años si desaparecería o no la libreta; hoy ya es un hecho que desaparecerá, y la mayoría de los cubanos se resiste a su fin, por considerarla ahora una ayuda para la alimentación del hogar los primeros 10 ó 15 días del mes. Muchos deseamos que nunca hubiera nacido, o que se le hubiera dado sepultura, tanto a ella como a la revolución que la inventó, el mismo 24 de marzo de 1962.

El hecho es que los días están contados para la libreta de abastecimiento y la gente parece pensar: Acaparemos hoy o lloraremos por los portales mañana. Tal vez con otro diseño y algunos productos esenciales, responderá sólo a las necesidades de jubilados, casos sociales o enfermos que requieran una dieta especial.