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¿Actualización o desmontaje del modelo económico?

Miriam Leiva

MADRID, Junio, www.cubanet.org – “Las medidas que durante décadas se han puesto en práctica en la forma de gestionar la tierra, no han conducido al necesario aumento de la producción”, ha sido el reconocimiento público de mayor calado realizado por el gobierno de Cuba desde que el presidente Raúl Castro comenzó a modificar las órdenes del Comandante en Jefe, que destruyeron paulatinamente la base productiva y la disposición creadora  de los cubanos.

 “Las producciones dirigidas a satisfacer la demanda estatal planificada se controlarán mediante los contratos establecidos entre las partes. Se autorizará que toda la base productiva, luego de haber cumplido las obligaciones pactadas, venda sus producciones a las personas naturales y jurídicas que considere”, expresó Marino Murillo, el vicepresidente a cargo de la llamada actualización del modelo económico.

Asimismo, es una admisión del fracaso de las medidas adoptadas en el VI Congreso del Partido Comunista a través de  los Lineamientos para actualizar el modelo económico.  El férreo control estatal mediante la planificación centralizada y la atadura a las fuerzas del mercado han confirmado una vez más su inoperancia y que  los productores privados  siempre han sido prolíficos en contraposición al desastre estatal, por lo que ha resultado inevitable el viraje radical de los mecanismos de control a fin de lograr el abastecimiento de alimentos a la población con productos nacionales para disminuir las importaciones, que podría llegar a 2,0 miles de millones de dólares en 2013, según expresó el presidente Raúl Castro en la Asamblea Nacional en diciembre pasado.

La posible  insostenibilidad de los recursos económicos procedentes de Venezuela debido a la incapacidad de Maduro y los otros herederos de afrontar las desproporciones y gastos populistas heredados  del caudillo, augura la pérdida  de las subvenciones por la caída progresiva y definitiva del chavismo. Sin haber encontrado nuevos patrocinadores, parece que las autoridades cubanas  se han decidido a deponer uno de los baluartes de las voluntaristas teorías de Fidel Castro, que ha ahogado la gran riqueza  agrícola de Cuba existente hasta 1959.

Los niveles en 2012 se encontraban aun muy por debajo de los existentes en 1990 al iniciarse el Período Especial. No solo ha sido imposible incrementar la producción agrícola a pesar de la entrega en usufructo de más de 1,5 millón de hectáreas de tierra desde 2008 (alrededor del 22,0% de la superficie agrícola), sino que disminuyó un total de 1,3% el pasado año, según la Oficina Nacional de Estadísticas,  con el consiguiente aumento de las importaciones y el alza o mantenimiento de elevados precios en el mercado interno. Las viandas y hortalizas cayeron en 0,5%, solo con  crecimiento de 9,3% en plátano y 11,9% en arroz, a lo que contribuyeron notablemente los resultados del sector privado con elevaciones del 11,6% y 25,3%, respectivamente.  Se destaca el gran desplome de la papa en 21,8%, lo cual continuará el presente año por  la poca capacidad de compra de semilla y otros insumos en el exterior. El frijol decreció en 4,4% y los cítricos en 23,0%.  Por su parte, la ganadería descendió en 4,3%, especialmente en la producción de carne de cerdo (peso en pie) de 7,8%. Ligeras disminuciones también se aprecian en carnes avícola 0,8%, ovino 2,0%, cunícola 1,0%, équidos 3,5%. En el vacuno hubo un insignificante crecimiento de 0,8%, mientras en caprino fue de 6,1%. La leche de vaca se elevó en 1,8%, pero la de cabra cayó en 24,8%. La producción de huevos decreció en 4,1%.

En el  Consejo de Ministros efectuado el 31 de mayo, el vicepresidente Marino Murillo  manifestó que “en la actualidad, el pueblo, representado por el Estado, es propietario del 80,0% de la tierra, mientras el 70,5% del área agrícola total está encargado al sector cooperativo y campesino, ya sea como dueño o usufructuario, sin embargo, las medidas que durante décadas se han puesto en práctica en la forma de gestionar la tierra, no han conducido al necesario aumento de la producción”, según publicó Granma el 3 de mayo.  Añadió que “se requiere rectificar las distorsiones que han afectado los resultados económicos.  Urge poner en igualdad de condiciones a todos los productores, liberar las fuerzas productivas y propiciar su eficiencia”. Manifestó que las nuevas disposiciones se concentrarán sobre todo en los cítricos, los cultivos protegidos, las semillas registradas, la producción porcina, la genética de las especies y la ganadería bufalina. En las cooperativas agropecuarias se unificará el régimen económico referente a la formación y distribución de los fondos, tomando en cuenta las características de cada una, e igualmente se autorizará a los agricultores pequeños vinculados a las granjas estatales, UBPC, CPA y asociados o no a las CCS a relacionarse directamente con personas naturales o jurídicas en lo relativo al mercado de insumos, servicios y productos.  Anunció que gradualmente se pasará de la asignación administrativa de insumos y equipamientos a métodos económicos, que den acceso directo al mercado mayorista y minorista, comercializados a precios sin subsidios y liberados, lo cual se implantará experimentalmente a partir de 2014 en el Municipio Especial Isla de la Juventud.  Resalta la afirmación  de que se adoptarán medidas con el objetivo de evitar en lo posible que el incremento de los precios afecte a la población.

A pesar de la relajación de los mecanismos, si el productor no se siente realmente libre para determinar los cultivos y tiene que responder a las ataduras impuestas por su imprescindible unión a las diversas formas de cooperativas y otras limitaciones y arbitrariedades, no “se desatarán las fuerzas productivas”, lo que el vicepresidente señaló como el propósito principal.  El tiempo dirá los verdaderos efectos, si continúa la estricta planificación centralizada, la limitación a las fuerzas del mercado y el afán por que los cubanos no acumulen y disfruten los beneficios económicos como resultado de su trabajo y creatividad.

 

 

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