DICCIONARIO DEL CASTRISMO COTIDIANO

                     CÓDIGOS Y LENGUAJE DE LA NOMENKLATURA

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Zafra: Nombre con que se conoce en Cuba la cosecha de la caña y producción azucarera desde siglos atrás. Durante muchos años de la llamada por el castrismo república frustrada (Ver) y mediatizada (Ver) en Cuba se realizaban zafras de entre cinco y seis millones de toneladas de azúcar, y en 1951 se realizó una de más de siete millones, sin movilizaciones (Ver) agrícolas, sin macheteros millonarios (Ver) y sin el Partido (Ver) dirigiendo la zafra, en poco más de 100 días de cosecha entre enero y abril, sin tener que cerrar un sólo centro de trabajo urbano para enviar macheteros a cortar, sin ineficientes combinadas cañeras soviéticas KTP-1, y sin el Comandante en Jefe (Ver) trazando la estrategia de la zafra y dirigiendo las operaciones. A pesar del escándalo propagandístico castrista, el promedio de producción azucarera en los cuarenta y siete años de castrismo no representa nada extraordinario comparado con los años de república ‘mediatizada’. Incluso lo que el castrismo presenta como su mayor logro, la ‘zafra más grande de la historia’ en 1970, que Castro anunció de 10 millones y con mucho trabajo alcanzó los 8 millones y medio de toneladas de azúcar moliendo desde octubre hasta julio, promediada con las exiguas zafras de 1969, donde se dejó la caña para el año siguiente, y de 1971, donde no había caña que cortar, resulta un promedio de menos de cinco millones de toneladas anuales. Durante los años 2004, 2005 y 2006, tras la estrategia castrista de desmantelar la industria azucarera por ser ‘la ruina del país’, las zafras no superaron los 1.3 millones de toneladas, cantidad anual que ya Cuba alcanzaba un siglo antes, en 1906.

 

Zafra de los 10 millones: Uno de los mayores fracasos del castrismo, más humillante aún por el irresponsable anuncio que el Comandante en Jefe (Ver) hacía diariamente ante el mundo asegurando que se producirían 10 millones de toneladas de azúcar, con frases tales como “los 10 millones van” y “no queremos que los amigos nos feliciten si nos faltara aunque fuera una tonelada para los 10 millones”. El proyecto surgió después de la visita del Comandante en Jefe a la URSS en 1963 y el compromiso de Nikita Jrushov, para calmarlo por los misiles nucleares retirados en la crisis de Octubre de 1962, de comprar a Cuba hasta cinco millones de toneladas de azúcar anuales a precios preferenciales (el pretexto del subsidio soviético al castrismo). A pesar de que en los primeros años se hizo muy poco por los 10 millones, en el calor del espíritu del Che (Ver) y la Ofensiva Revolucionaria (Ver) el Comandante en Jefe ratificó mil veces públicamente el compromiso, que asombrosamente se cumpliría sin dejar de cumplir las otras utopías del castrismo en la ganadería, la pesca, las construcciones, la autopista nacional de ocho vías y muchas cosas más. El ‘Máximo Líder’ (Ver) aclaró que no era cuestión de ‘hacer los 10 millones un año y ya’, sino de producir 10 millones año tras año. Diferentes funcionarios advirtieron al Comandante en Jefe que las mayores posibilidades productivas de todos los ingenios cubanos sumaban combinadamente siete millones y medio de toneladas, y que para llegar a 10 millones se requería un crecimiento del 33% sobre las mayores posibilidades logradas en la historia de las zafras. Ante este aviso, el Comandante en Jefe liberó de sus cargos (Ver) a innumerables funcionarios y envió a muchos más a otras funciones (Ver), es decir, los tronó (Ver), rodeándose sólo de los que mostraban más fidelidad (Ver), puso todos los recursos del país en función de inversiones azucareras, abandonó el resto de las tareas de gobierno y los planes económicos emprendidos y se lanzó a la batalla de la zafra de los 10 millones como una ‘cuestión de honor’. Ya en febrero el retraso era evidente, y en marzo estaba absolutamente claro que no se lograrían los 10 millones. Semanas después el ‘Máximo Líder’ utilizó un supuesto secuestro de pescadores cubanos para movilizar las Fuerzas Armadas y lanzar a las masas a vociferar amenazantes día, noche y madrugada, frente al edificio de la embajada americana en La Habana (que en ese momento era legalmente la representación suiza, al no existir relaciones con Estados Unidos). Cuando los pescadores regresaron, el Comandante en Jefe, el Partido y el gobierno proclamaron victoria, y en medio de la euforia desatada por la propaganda (Ver) Castro anunció que los 10 millones no se lograrían pero que se convertiría el revés en victoria, comenzando de inmediato a explicar como, bajo su sabia dirección (Ver), a pesar del extraordinario ridículo del fracaso de la zafra de los 10 millones, se trataba de una victoria más de la revolución (Ver).

 

Zona: Terminología castrista para el Comité de zona de los CDR (Ver), nivel intermedio de dirección que agrupa y controla a todos los CDR de una zona geográfica del barrio, alrededor de entre 15 y 25 CDR. En la zona se organiza el trabajo de vigilancia revolucionaria (Ver), se establecen las coordinaciones con la seguridad (Ver) y se imparten instrucciones a los CDR de cada cuadra. La zona también se encarga de legalizar con sus ‘cuños’ planillas y documentos que requieren esa acción antes de ser aceptados por los funcionarios oficiales del gobierno. En cada zona se designa un coordinador, que es el máximo jefe, y un responsable de vigilancia que constituye un poder paralelo, pues es el verdadero contacto con la seguridad para transmitir informaciones, recibir orientaciones (Ver) y controlar las verificaciones (Ver).

 

Zona congelada: Terminología castrista para designar partes de la ciudad que han sido declaradas ‘congeladas’ por la seguridad (Ver), es decir, que las personas no pueden mudarse a esas áreas si no reciben una aprobación de los segurosos (Ver) a través de los organismos que autorizan las permutas (Ver) y que controlan el registro de direcciones (Ver) del CDR (Ver) y el carnet de identidad (Ver). El pretexto de zona congelada, cuya existencia no cuenta con ninguna fundamentación legal en el surrealista entramado de la legislación castrista, es garantizar que no se muden enemigos (Ver) hacia áreas donde residen altos dirigentes (Ver) y personal de la nomenclatura (Ver), o existen instituciones sensibles del gobierno, ya que los enemigos podrían utilizar su presencia en esas áreas para organizar acciones contra la Seguridad del Estado. La designación de zonas congeladas para proteger a esos dirigentes tan queridos por el pueblo según declara el castrismo, su extensión y definición de límites, es patrimonio exclusivo de la seguridad, que no tiene que rendir cuentas por ello ante nadie. Típicas zonas congeladas en la Ciudad de La Habana son las áreas aledañas a muchas de las residencias conocidas, aunque no las únicas, del Comandante en Jefe (Ver), como el reparto Siboney o la Calle 11 en el Vedado; además, las áreas del reparto Kohly donde radican la clínica de la seguridad personal y muchas dependencias de los segurosos, las áreas aledañas al Palacio de la Revolución (Ver), sede del gobierno y el Partido, del Ministerio de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior (Ver), las áreas del reparto Nuevo Vedado donde residen muchos miembros de la nomenclatura, las áreas aledañas a la oficina de intereses de Estados Unidos, y muchas más.

 

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