Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

Yoani Sánchez: un huracán cubano en Brasil (I, II, III, IV y V)

 

El relato de una conspiración del embajador cubano en Brasilia, que lejos de perjudicar a la bloguera cubana, amplificó su importancia y destaque en Brasil

 

Jorge Hernández Fonseca, Editor, Cuba Libre Digital, Brasil

 

I

 

Antecedentes

 

Dado Galvão, documentalista brasileño y director del documental Conexión Cuba Honduras, donde Yoani Sánchez es entrevistada como parte de la trama de la cinta, cuyo tema básico pudiera resumirse así: “ni gobiernos autoritarios de la derecha (Honduras), ni dictaduras de izquierda (Cuba)”, convidó a Yoani para estar presente en Brasil, en dos ocasiones diferentes, para presidir la ‘Premier’ de su documental. La primera actividad fue frustrada por la negativa castrista a permitir la salida de Yoani y en la segunda tentativa, que tampoco Yoani fue autorizada a viajar, asistió solamente el periodista hondureño entrevistado como Yoani en el documental. Galvão entonces prometió ayudar a Yoani para venir al Brasil.

 

Cuando se hizo público que en Enero 14 de 2013 la dictadura cubana comenzaría a aplicar una “reforma migratoria” Galvão me contactó personalmente para iniciar en Brasil un movimiento entre cubanos residentes y brasileros demócratas, para traer a Yoani Sánchez al Brasil. La primera actividad fue organizar una colecta de fondos para comprar el boleto de avión que trajera la bloguera al Brasil. Muchos cubanos y brasileños donaron su dinero para tal causa, hasta que un grupo de brasileños de la ciudad de “Feria de Santana” en el estado de la Bahía, asumió como suyo el compromiso, compró el pasaje y viajó a Cuba a entregarlo personalmente a Yoani, junto con la carta de invitación de Galvão para conseguir la visa de entrada a Brasil.

 

En paralelo con los esfuerzos cubano-brasileños para traer a Yoani al Brasil, la embajada cubana en Brasilia comenzó a preparar un documento de más de 230 páginas (llamado en Brasil de “dossier”) con calumnias y fotomontajes burdos sobre la bloguera. La tesis contenida en el “dossier” era que a Yoani “le gustaba el capitalismo y el dinero” por tres razones: primero porque ‘comía bananas’, segundo porque ‘tomaba cerveza de lata’ y tercero porque ‘le gustaba ir a la playa’”. Los supuestos tres gustos de la bloguera eran respaldados por fotos de Yoani comprando bananas, sentada en una silla tomando sol en la playa y ante una mesa con latas de cerveza. Esta burda acusación oficial contra Yoani, hecha por un país donde estas actividades son un privilegio de turistas, desmontó desde el inicio el impacto contra la bloguera cubana en Brasil, donde hasta el más miserable ‘toma cerveza, come bananas y va a la playa’.

 

Pero había más. El embajador cubano, con su prepotencia característica convocó a una reunión con militantes del PT y de otros partidos de izquierda locales en la embajada cubana en Brasilia, para organizar y financiar el ataque a la bloguera cubana en las redes sociales y preparar los “actos de repudio” durante su visita, con consignas suministradas por la propia embajada. En esta reunión injerencista en los asuntos internos brasileños, participó incluso un funcionario que trabaja directamente en la presidencia de la República, tal fue la profundidad de la conspiración contra la visita al país de “una de los 10 intelectuales más influyentes de Latinoamérica” según la revista Foreing Police lo que debe llenar de vergüenza al castrismo.

 

El viaje y la recepción inicial de Yoani Sánchez en Recife

 

El cineasta Dado Galvão, en coordinación conmigo, había preparado un programa de actividades de Yoani en Brasil que tenía como primer punto una recepción simple en el aeropuerto de Recife, capital del estado brasileño de Pernambuco, por parte de una comisión compuesta por el propio cineasta, un representante del grupo de “Feria de Santana” y yo, momentos que Yoani sería presentada a la prensa brasileña y serían coordinados con la bloguera los movimientos del viaje, que incluía de inicio el desplazamiento inmediato desde Recife —lugar de la recepción inicial en Brasil— hasta la ciudad de Salvador, capital del estado brasileño de la Bahía, al cual pertenece la ciudad de “Feria de Santana” donde había una programación de dos días con la bloguera cubana.

 

Yo me desplacé hacia Recife el domingo 17/02 desde la ciudad de Belém, capital del estado brasileño del Pará, para estar presente en el recibimiento de Yoani. Momentos antes de partir, recibí una llamada telefónica de Galvão comunicándome que la mayor revista semanal brasileña, VEJA, acababa de publicar en su edición de ese sábado 16/02, todo lo relativo a una conspiración del embajador cubano en Brasilia —que la revista había obtenido de uno de los militantes convidados a la reunión, el “dossier” contra Yoani— estallando así un escándalo de proporciones nacionales, que lejos de perjudicar a la bloguera cubana, amplificó su importancia y destaque en Brasil, como posteriormente fue comprobado. Le salió “el tiro por la culata”.

 

Antes de viajar a Recife compré la revista y fui en mi viaje leyendo los detalles del “dossier”, que contiene las 3 fotos de Yoani —referidas antes— como “pruebas” de que le “gusta el capitalismo” (bananas, cerveza y playa). En el reportaje se hacían pesadas acusaciones a las autoridades brasileñas por autorizar a un alto funcionario de la Presidencia de la República a asistir, en nombre del gobierno, a una reunión imposible de concebir el un país libre, como lo es Brasil. La lectura me llenó de estupor, porque en realidad la preparación del su viaje por parte de Galvão y mía, no incluía nada referente a la seguridad de la pacífica y frágil bloguera cubana en Brasil.

 

Al llegar al aeropuerto de Recife, lo primero que hice fue reunirme con el jefe de INFRAEREO local (una organización estatal que cuida de la infraestructura de los aeropuertos) con vistas a señalarle la gravedad de lo publicado por VEJA contra la bloguera cubana, que yo había ido a recibir y que llegaría por este punto al Brasil. La razón de este contacto era el solicitar la autorización de las autoridades locales, para contactar con Yoani antes de salir del área internacional y comunicarle los hechos narrados en la revista, con dos objetivos: primero prepararla para una recepción hostil, pagada por la embajada cubana y segundo, para ella no dar opiniones sobre la participación del la presidencia en la conspiración de la embajada, hasta no tener mayores precisiones al respecto, evitando una confrontación con el gobierno de inicio.

 

Fui profesional y excelentemente atendido en el INFRAEREO local, pero el área de recepción internacional no está sobre el control de esa institución, que me comunicó que debería ir a la Receta Federal (que cobra los impuestos de entrada de objetos al país) o a la Policía Federal, encargada de operar la aduana de entrada a Brasil. Con esa información decidí acudir a la Policía Federal, donde comuniqué el problema que se presentaba con lo publicado por la VEJA y la potencial recepción negativa, para lo cual no estábamos preparado. El oficial fue muy receptivo con mi pedido y se comprometió a reforzar la seguridad en el horario de llegada del vuelo de Yoani (la madrugada del lunes 18/02, a las 12:30) pero que no había posibilidades de yo ser autorizado a pasar al área internacional bajo su control, por razones de seguridad.

 

De la Policía Federal me trasladé al buró de la empresa aérea que traía a Yoani al Brasil, la empresa panameña COPA. Un alto funcionario de la empresa me atendió con mucha cortesía, pero no tenía autoridad de autorizarme a entrar al área internacional para hablar con Yoani antes del su salida. A la salida de Yoani seguramente habría muchos periodistas así como los manifestantes pagados por la embajada cubana. Sin embargo, el funcionario de COPA me ofreció una solución: él interceptaría a Yoani en el tubo de salida del avión, antes de la frontera, para llamarme a mi teléfono celular desde su teléfono móvil, para ponerme al habla con Yoani, cosa que me pareció una buena solución en esas complejas circunstancias y así se hizo.

 

Al presentarse Yoani en la puerta de salida del área internacional, ya había un batallón de unos 30 fotógrafos y medios de prensa brasileños e internacionales junto a un grupo de otros 20 manifestantes pagados por la embajada cubana. A la salida de la bloguera habíamos coordinado que fuera inicialmente abrazada por Galvão y posteriormente por mí. De inicio, el abrazo de Galvão se produjo sin los manifestantes haber identificado la demasiado frágil figura de Yoani como para que su mente la asimilara como la mujer que ponía en crisis a su ‘Comandante’ de la Habana. Fue durante mi abrazo que comenzaron los gritos, así como el despliegue de los carteles orientados por el embajador cubano. Las consignas eran en español y de inicios de la revolución, como “Cuba sí, yankees no”, “pin pon fuera, abajo la gusanera”, lo que resultó sumamente simpático a Yoani, que identificó enseguida el origen de la “protesta”.

 

Como ya habíamos planeado antes, nos trasladaríamos del área internacional de salida hacia una sala VIP ofrecida por las autoridades del aeropuerto. Los periodistas hicieron algunas preguntas a Yoani y los flashes de las cámaras iluminaron el ambiente con una claridad ininterrumpida. Yoani caminó por el corredor, seguida por los periodistas mientras los manifestantes intentaban llegar hasta ella con sus carteles, pero Yoani fue flanqueada por Galvão y uno de los organizadores de sus actividades en “Feria de Santana”, mientras yo me situé a sus espaldas, para evitar cualquier intento, que afortunadamente no se produjo.

 

Una vez dentro de la sala VIP, la manifestación se dispersó afuera y Yoani fue recibida dentro de la sala por los trabajadores del aeropuerto allí presentes, todos abrazándola y queriendo retratarse con ella, pidiéndoles disculpas por las improperios en su contra “de un grupito de inadaptados a la democracia” le decían, “que no representa la hospitalidad del pueblo brasileño”. Allí Yoani dio sus primeras entrevistas (tres en esa madrugada) diciendo que “las manifestaciones no le habían causado mala impresión, porque en democracia hay que estar dispuesto a cosas como esta”. Que “lo único que sentía es que en Cuba no hubiera cosas así con los visitantes, porque la represión cubana acabaría con las protestas en 2 minutos”, dijo.

 

La calurosa recepción de los brasileños simples en el aeropuerto, funcionarios de las líneas aéreas, policías, personal de limpieza, fotógrafos y periodistas, me dio el primer indicio de lo que se repetiría durante todo el viaje. Un grupito de ‘militantes’ pagados por la embajada cubana fueron los únicos brasileños que recibieron agresivamente a Yoani Sánchez en Brasil. Yoani Sánchez, al recorrer las calles y plazas del país en adelante, siempre fue recibida con muestras de cariño, respeto, curiosidad y una admiración más propia de un “pop star” (como la califica la prensa brasileña) que de una bloguera. Todos se admiraban y sorprendían que una persona tan frágil -y mujer- fuera quién había puesto en crisis total al “Comandante cubano”.

 

II

 

La mañana del 18 de Febrero pasado amaneció en todo Brasil la foto sonriente de la cubana Yoani Sánchez estampada en la primera plana de la mayoría de los periódicos brasileños de gran circulación, así como en una buena cantidad de los más de cinco mil periódicos regionales y municipales. La recepción simple que los amigos brasileños y cubanos prepararon para la bloguera, se convirtió en noticia nacional por obra y gracia de la conspiración del embajador cubano en Brasilia, del escándalo nacional destapado por la revista VEJA -al publicar parte del dossier lleno de calumnias contra la cubanita- y la serenidad y la paz de espíritu, acompañado de la sonrisa permanente de Yoani Sánchez y su proverbial cabello largo al frente de su figura.

 

Después de dar sus primeras tres entrevistas en la madrugada, poco después de su llegada a tierras sudamericanas y lejos de mostrar el agotamiento de un largo viaje desde Cuba -con escala en Ciudad Panamá- la bloguera cubana recibió la primera de una larga serie de muestras de solidaridad de brasileños que no estaban entre los que organizaron su llegada, muchos que ni siquiera habían escuchado antes hablar de su Blog. En una sala VIP, providenciada por la línea aérea que la había traído desde la Habana, dio sus primeras entrevistas, con respuestas que aparecieron en la primera plana de los principales diarios brasileños y que iniciaron una larga saga de descorrimiento del velo castrista que hasta ese momento cubría la realidad cubana ante la sociedad brasileña, que la convirtió en una heroína.

 

De la sala VIP fuimos trasladados, atravesando pasillos interiores de las dependencias administrativas del aeropuerto de Recife -por el temor a que en los pasillos convencionales del aeropuerto hubiera manifestantes pagados por la embajada cubana- a la sala de operaciones de la línea aérea que nos llevaría desde Recife hasta la ciudad de Salvador, capital del estado brasileño de la Bahía, palco de la primera comparecencia pública de la ya famosa bloguera cubana. El espacio de la sala operativa de la aerolínea brasileña era pequeño, suficiente para albergar algunas mesas de trabajo, equipos de comunicación y computadores, donde fuimos atendidos “a cuerpo de rey” por los trabajadores operativos de la empresa, que nos ofrecían las facilidades a su alcance. Yoani, que había traído desde la Habana su “Lap-Top”, se apresuró a entrar en la Internet, sorprendida de la velocidad de la conexión, no paraba navegar extasiada.

 

Casi al amanecer, fuimos llevados por los trabajadores de la línea aérea hasta el avión, no sin antes pedir a Yoani un rito que se iría a repetir hasta el cansancio en toda la geografía del gigante sudamericano, la correspondiente foto con cada uno de los funcionarios y trabajadores de la aerolínea que tan bien nos había atendido. No fue necesario comparecer al “check-in” del vuelo a Salvador. Todo fue resuelto sin nuestra participación, por la ayuda efectiva de los funcionarios de la línea aérea ‘amiga’, facilitado por el hecho que en un vuelo interno, como el que efectuaríamos, sólo los trabajadores de la aerolínea tienen que resolver esos detalles.

 

Rafael Velame, periodista bahiano y representante del grupo de la ciudad de “Feria de Santana”, que había participado de la recepción de Yoani en Recife y que junto a Dado Galvão, el bloguero brasileño Arlen -internauta amigo de Yoani- y yo, habíamos protegido a la bloguera cubana de la turba pagada por el embajada cubana, se comunicó con los brasileños que en el aeropuerto de Salvador nos esperaban en un micrómnibus, alertándolos de la probable presencia de manifestantes a la salida de la sala de desembarque. Como ese temor se materializó, los amigos que nos esperaban prepararon un esquema que nos permitió la salida de la sala de desembarque hacia el micrómnibus por una puerta lateral y a su vez, la salida del vehículo del aeropuerto, que nos conduciría a “Feria de Santana” por un portón trasero, que de forma tardía llegó a ser identificado por los manifestantes sin efectos prácticos. Llegamos a ver, desde el micrómnibus, los manifestantes en tropel hacia la puerta que liberó nuestro camino hacia la ciudad donde se efectuarían las primeras presentaciones públicas de Yoani.

 

Llegamos a la ciudad de “Feria de Santana”, a una hora de camino desde Salvador, cerca del mediodía y fuimos instalados confortablemente. A la llegada del micrómnibus al hotel de la pequeña ciudad bahiana, ya había un batallón de periodistas nacionales e internacionales aguardándonos. Yoani descendió del micrómnibus e inmediatamente aquel ejército de fotógrafos, camarógrafos y periodistas la rodearon. Mientras nosotros hacíamos los trámites de hospedaje, los amigos de “Feria de Santana” llevaron a Yoani a un espacio del lobby del hotel donde fue rodeada por camarógrafos, periodistas y fotógrafos que le preguntaban las cosas más disímiles sobre su Blog, su vida, Cuba y la embajada cubana. De este contacto inicial y la cercanía con la bloguera cubana, la mayoría de los periodistas y fotógrafos hicieron amistad con Yoani y una buena parte de ellos, turnándose, pasaron a viajar con nosotros en el ómnibus.

 

La actividad principal por la cual Yoani había sido convidada al Brasil, era la presentación del documental “Conexión Cuba-Honduras”, del cineasta brasileño Dado Galvão, en tierras de la Bahía, específicamente en la ciudad de “Feria de Santana”. La actividad fue programada para las 7 de la noche del mismo día de llegada de Yoani y contaría con la participación del senador brasileño y fundador del PT, Partido del Trabajo, Eduardo Suplicy, al cual pertenecen el ex presidente Lula da Silva y la actual presidenta Dilma Rousseff. A ser avisados que el senador Suplicy ya había llegado a la sala de la presentación del documental, salimos del hotel con Yoani en el pequeño ómnibus hacia la primera actividad pública programada durante su visita.

 

A pocos metros del local de la presentación, nuestro micrómnibus se detuvo y fuimos avisados que el local había sido “tomado por los manifestantes” y que deberíamos esperar porque el senador Suplicy entablaba negociaciones con la masa descontrolada, que gritaba en forma agresiva, incluso contra el propio senador. Cuando el ambiente se calmó un poco, fuimos avisados para llegar al local y descender del ómnibus. Yo me situé al lado derecho de Yoani abrazándola por sus hombros. Los manifestantes, al ver su figura -ya conocida por los diarios de esa mañana- irrumpieron en gritos y alaridos. Nosotros, flaqueados por amigos brasileños y periodistas, caminamos y entramos en un pequeño gimnasio y nos dirigimos hacia la izquierda. Yo, intentando proteger a Yoani a mi izquierda. Un batallón de fotógrafos frente a nosotros formaba un par de anillos protectores, caminando ellos de espalda y fotografiando continuamente. Divisé casi al fondo del gimnasio una puerta de vidrio en la que entré con Yoani.

 

En la salita había algunos periodistas y fotógrafos además de unas pocas personas, entre ellas, las autoridades locales. El alcalde (prefeito en Brasil) de “Feria de Santana” recibió a Yoani con mucho afecto y le dio la bienvenida en tan complejas circunstancias. Nos sentamos de espaldas a la pared lateral, junto a la mesa donde se colocó el alcalde. Yoani contestó preguntas sobre la multitud que le gritaba: “yo estoy acostumbrada a eso; el primer ‘acto de repudio’ de mi vida, lo vi a los 4 años de edad en el solar que nací, en la Habana, contra un vecino nuestro que había decido emigrar. Entonces no comprendí que sucedía, pero fue una experiencia que se grabó en mi mente hasta hoy”. El alcalde, bastante apenado y confuso, desconversaba.

 

Entró en la sala de repente uno de los militantes del PT ataviado con una boina verde olivo, con una estrella roja gigante y dirigiéndose a nosotros nos intimó. “Deben salir, el senador Suplicy dice que salgan”. Yo le riposté directamente y en el mismo tono intimidante, “Yoani no va a salir de esta sala en las condiciones actuales; no hay seguridad para ella”. El petista nos dijo, “deben salir, porque el senador quiere que salgan”. Yoani continuaba callada, pero sin demostrar absolutamente ningún miedo. Yo le contesté de manera casi descompuesta, “si el senador Suplicy quiere que Yoani salga, que venga ante nosotros a decírnoslo”. El hombre salió de la salita y al abrir la puerta escuchamos que el ruido de los gritos e improperios era ensordecedor.

 

Al cabo de algún tiempo, entró en la sala el senador, pidiéndole a Yoani que saliera. Yo le expliqué que “en esas circunstancias no había garantías para ella salir a enfrentar los manifestantes”. El senador dijo que “ellos” se habían comprometido a respetar a la bloguera. Ante la insistencia, le dije: “senador, Yoani y yo vamos a ir hasta la puerta detrás de Ud., cuando la puerta se abra, Ud. les dice que Yoani sólo sale de la sala, si ellos se comprometen a respetarla físicamente”. Suplicy aceptó la sugerencia y caminamos hacia la puerta, Suplicy delante y nosotros dos detrás. El senador pasó un poco de trabajo, desde la puerta abierta, para conseguir la atención de los manifestantes y a gritos consiguió el consenso para salir.

 

Yo, que abrazaba a Yoani del lado de la pared lateral para protegerla de las turbas, salimos y nos dirigimos, ya casi sin gritos, a una mesa organizada frente a los asistentes. La mesa fue improvisada con varias mesas plásticas juntas, detrás de las cuales nos sentamos, el senador Suplicy al medio, en su lateral derecho Yoani, yo a seguir y Dado Galvão a mi lado. La platea estaba compuesta por unos 50 brasileños interesados en ver el documental y conocer la bloguera, todos sentados, y unos 15-20 manifestantes, todos de pie, vociferando consignas de inicios de la revolución. Suplicy tomó la palabra y de inmediato la dio el micrófono a Yoani.

 

Yoani se puso en pie y habló que no tenía ningún miedo a someterse a preguntas (aludiendo indirectamente a su falta de miedo con los manifestantes), que si eso era una demostración de democracia ella estaba dispuesta a aceptar; habló sobre el parecido de los cubanos y los brasileños, habló sobre su Blog y de otros aspectos generales, dándoles a los manifestantes la palabra para preguntas. La seguridad de Yoani era muy precaria en esas circunstancias. Había una mesa plástica entre los enardecidos manifestantes, de pie y a menos de un metro de distancia, y nosotros, de manera que no resultaría difícil una agresión física. Yo le pedí a Yoani que retirara el máximo la silla hacia la parte trasera, donde había policías del cuerpo especial.

 

Comenzaron las preguntas, típicas. Que Yoani era miembro de la CIA, que ella no se manifestaba sobre el “bloqueo”, ni sobre la cárcel de Guantánamo, ni sobre “los 5” espías cubanos presos en EUA. La procedencia de los recursos para su extenso viaje internacional, entre otras. Los manifestantes tenían -todos- un papel impreso en colores, probablemente por la embajada cubana, con las “orientaciones” escritas de las consignas y las acusaciones que deberían formulársele a la bloguera cubana. Yoani contestó con paciencia, humor e ironía, todas las preguntas e infundios sobre su Blog y su vida. Cuando más Yoani desmontaba las mentiras de la dictadura castrista contra ella, más se enardecían los manifestantes por la falta de base de las acusaciones. Uno de los líderes del circo romano quiso que Yoani firmara un hoja de papel escrita a mano por él diciendo que estaba en contra del “bloqueo” y que pedía la liberación de “los 5” espías cubanos. Yoani se negó a semejante propuesta, después de lo cual terminamos la reunión, con una nota promedio para Yoani de 100 puntos y con una nota 0 para la turba.

 

Salimos protegidos por un círculo de 6 policías del cuerpo especial, rodeándonos a Yoani y a mí, que la mantuve abrazada, esta vez por mi parte izquierda, en función de la posición de la pared lateral protectora. En la salida hubo gritos, pero no intentos de agredirla, en parte por el cordón policiaco alrededor nuestro y en parte por la paliza que Yoani les propinó esa noche.

 

III

 

Si la repercusión de la llegada de Yoani Sánchez a Brasil confirmó -según la prensa brasileña- la organización de los ‘actos de repudio’ por parte de la embajada cubana, materializado en la ruidosa bienvenida de Yoani por un grupito de asalariados del embajador cubano en el aeropuerto de Recife (confirmando la información de la revista VEJA) el pretendido linchamiento en “Feria de Santana” por otra claque traída de otras ciudades del estado de la Bahía, vino a colocar definitivamente la opinión pública brasileña del lado de la frágil y activa cubanita. La canallada de “Feria de Santana” fue ejecutada además contra uno de los senadores más queridos y respetados entre los políticos brasileños, Eduardo Suplicy, con reconocida militancia en la izquierda, objeto de improperios y faltas de respeto de la turba sedienta de sangre. Lo sucedido quedó como un acto de intolerancia inadmisible, no sólo contra una supuesta bloguera “agente de la CIA” como se quería hacer ver, sino como un intento de un país extranjero (el gobierno cubano) de definir el curso de la política interna del Gigante Sudamericano.

 

Después de la referida presentación pública en “Feria de Santana”, Bahía, Brasil, que tenía por objetivo la exhibición del documental del cineasta brasileño Dado Galvão -objetivo frustrado por obra y gracia de la baderna que organizaron los manifestantes pagados por la embajada cubana en Brasilia- las posteriores presentaciones de Yoani Sánchez en Brasil tenían el simple y único objetivo de escuchar lo que ella tenía que decir sobre los tópicos más variados, todos centrados en una isla muy querida para los brasileños de todas las tendencias: Cuba. Después de esa primera noche de intolerancia, vencida con el coraje de la bloguera y el apoyo del senador Suplicy, a Yoani le fue ofrecida una cena en la residencia de uno de los organizadores de las actividades en la ciudad, donde la bloguera cubana compartió toda la noche con el senador Eduardo Suplicy, participante importante de los actos de ese día, fundador y miembro destacado del PT brasileño, como es conocido. Yoani y Suplicy hablaron largamente.

 

El día siguiente, martes 19 de Febrero, aguardaba a Yoani una comparecencia -en la parte de mañana- ante la prensa nacional e internacional, con la asistencia de periodistas credenciados solamente. Al final de la tarde tendría una segunda presentación suya ante estudiantes de la Universidad local, que se efectuaría ya con todas las reglas de seguridad que garantizaran a la bloguera cubana su participación en el acto, sin riesgos de posibles agresiones físicas.

 

Yoani Sánchez es una mujer frágil y frugal. Durante la cena ofrecida la noche del lunes 18/02 y el desayuno del día siguiente, pude comprobar que “no come nada”. “Yoani come carne, está deliciosa” le dije durante la cena. “No me gusta la carne, es que no estoy acostumbrada”. Para el desayuno ni siquiera probó el café con leche. “Es que en Cuba sólo desayuno un poco de café”. Una mesa repleta de frutas, banana entre ellas, ni siquiera llamó su atención. Y confirmando las mentiras del dossier preparado por la policía política cubana contra ella, tampoco tomó cerveza durante la cena, “no me gusta”. En realidad, la fragilidad física de Yoani es en parte producto de su estructura física propia, pero también producto de una alimentación deficiente, no necesariamente relacionada con escasez de productos, cosa comprensible dentro de Cuba, pero que en el exterior no tiene explicación. Es simple falta de costumbre de comer.

 

La comparecencia de Yoani ante la prensa la mañana del martes 19/02 fue normal. No había manifestantes frente al auditorio donde unos 30-40 periodistas aguardaban a Yoani para escucharla. El moderador de la actividad pidió, por el hecho de haber muchos periodistas municipales y regionales, que hubiera traducción al portugués de las respuestas de la bloguera. Como traductor improvisado, me coloqué junto a Yoani en la mesa del estrado, en un pequeño teatro local, donde la platea estaba conformada exclusivamente por periodistas, camarógrafos y fotógrafos. Hubo cuatro temas que se repitieron en casi todas las presentaciones públicas de Yoani y que también se tocaron en casi todas las entrevistas que concedió en Brasil: el embargo norteamericano, “los 5” espías presos en EUA; la base naval de Guantánamo y las fuentes de financiamiento de su largo viaje internacional. Estas preguntas, impuestas por la agenda de la embajada cubana y no por la propia Yoani, fueron el “plato fuerte” del día anterior, al que se añadió entonces su supuesta “pertenencia a la CIA” norteamericana, que Yoani despachó entonces con otra pregunta a los revoltosos: “Uds. creen que si el gobierno de Cuba supiera realmente que yo soy agente de la CIA, podría circular libremente por la Habana”.

 

Sobre el embargo Yoani ha respondido en más de 20 ocasiones el siguiente punto de vista: “estoy en contra del embargo por tres razones; primero, lo considero injerencista y detesto toda injerencia de un país grande en los asuntos de un país pequeño; segundo, lo creo un “fósil de la guerra fría” que debe ser eliminado para seguir adelante, y tercero por que el embargo es la tabla de salvación del gobierno cubano para justificar su ineficiencia económica, ya que toda carestía de productos o servicios lo justifica culpando al embargo”. En la conferencia de prensa agregó: “el embargo no es un tema para los cubanos que vivimos dentro la isla; lo que nos importa dentro de Cuba es el embargo que el gobierno tiene sobre nosotros, que nos ha embargado nuestra libertad de expresión, de asociación, de acceso a la Internet, entre otros”.

 

Sobre “los 5” ‘miembros del ministerio del interior’ (como los califica Yoani) dijo: “déjeme decirle que no eran 5, sino 14 miembros del ministerio del interior cubano, presos dentro de EUA mientras conformaban una Red de espionaje llamada ‘Red Avispa’; 9  de ellos de ellos hicieron acuerdos con la fiscalía de EUA y reconocieron sus culpas, envolviendo a los 5 compañeros que no quisieron hacer acuerdos, por lo que recibieron penas mayores. Ninguno es inocente”.

 

Sobre la cárcel en la Base de Guantánamo expresó: “yo soy una activista cubana, que lucho por defender la falta de libertades de todo tipo en Cuba; la cárcel de Guantánamo, aunque está en Cuba, no es un problema cubano, es norteamericano; sé que en EUA hay muchos activistas que luchan por cerrar esa cárcel de Guantánamo, de manera que son problemas diferentes; se dice que ha habido violación de los derechos humanos dentro de esa cárcel, bueno, yo no estoy de acuerdo con la violación de los derechos humanos, en ningún lugar donde sean violados”.

 

Sobre la fuente de su financiamiento, explicó: “mi viaje a Brasil fue financiado por una colecta entre cubanos residentes en Brasil y brasileños amigos de Dado Galvão (yo soy testigo de la colecta, para la cual hube de “poner” 300 Reales, unos 150 dólares) contabilidad que Galvão ha puesto transparentemente en su Blog de Internet. Mi viaje a Praga está financiado por Amnistía Internacional, porque fui convidada como jurado de un festival de Cine que ella organiza; iré a Italia a recoger un premio que antes no me permitieron recoger, que incluía -en la época- el boleto de avión; de Italia voy a España por el premio de “El País”, que también incluye boleto de avión; de España salgo a Nueva York, convidada por estudiantes de dos universidades, en las que daré cursos sobre informática; de NY voy a Miami para visitar mi hermana, con boleto de avión pagado con su dinero; de Miami voy a México, a una reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, de la cual soy vice presidenta (cargo que detento sin salario, como equivocadamente dice la propaganda cubana) pero ellos sí me financian el pasaje.

 

Al inicio de la noche de ese martes 19/02 nos preparamos para otro embate contra la turbas, en función que se trataba de una universidad. Estábamos totalmente equivocados. La presentación de Yoani fue en una especie de campo deportivo, de las dimensiones algo mayores que un campo de tenis, con una platea de dos mil alumnos universitarios, sin que faltara el grupito de 15-20 asalariados de la embajada, con sus carteles, pero sin gritería, porque la masa de los dos mil estudiantes presentes simplemente los calló con silbidos y una gritería mayor de repudio. Yoani y yo subimos a un estrado relativamente alto, lo cual nos protegía. La platea estaba conformada por sillas plásticas, cuya primera fila comenzaba a prudente distancia del estrado, también como seguridad. Aquello fue tremendo. Yoani habló sobre su Blog, su experiencia en la informática, de cómo “armó” un computador con piezas viejas y como incursionó en las actividades de soft-ware para poder hacer, ella misma, su Blog e instalarlo en Internet.

 

Para la sesión de preguntas, varios del grupito de la embajada se apresuraron a pedir la palabra para tratar de “poner en crisis” a Yoani. El líder de los asalariados de la embajada hizo la primera pregunta, para la cual prolongó su introducción más del tiempo necesario; realmente hacía una arenga, de espaldas a Yoani y de frente para la platea. Yo, sentado junto a Yoani, lo interrumpí y la dije: ¿cuál es la pregunta, por favor?; el me contestó algo así como que tenía que continuar hablando; yo de dije: “mira, las personas presentes aquí vinieron a escuchar a Yoani, no a ti”, yo quería continuar diciendo que su derecho era preguntar, con una introducción prudencial, pero no hacer discursos, pero no pude hablar más, la platea en pleno se paró a aplaudir mis palabras intimándolo a hacer su pregunta. Cuando el aplauso y el repudio hacia el representante de la embajada se calmó, el joven quiso continuar su discurso y la platea lo calló con una rechifla memorable. La pregunta era sobre el mismo guión del día anterior.

 

Lo mejor fue después de las primeras tres preguntas, hechas por el grupito de militantes (que se mantuvo tranquilo todo el tiempo por la correlación de fuerzas adversa que había). El resto de las preguntas procedentes de estudiantes interesados en saber de Yoani y Cuba, casi siempre incluían una introducción criticando a los extremistas que hostilizaban a la bloguera, haciendo también referencias a escándalos de corrupción de los partidos de izquierda brasileños juzgados en el conocido como mensualón. Allí comenzó a revertirse la situación de Yoani, que lució a gran altura, contestando las múltiples preguntas, seguido siempre de una atronadora ovación. La correlación de esa noche, se repitió en adelante, en toda presentación pública.

 

IV

 

Las repercusiones de los embates victoriosos de Yoani contra “los demonios” pagados por la embajada cubana en la capital brasileña adquirieron en Brasil ribetes de leyenda. Después de la presentación brillante y ovacionada de la “bloguera cubana” (como la califica la prensa brasileña), al día siguiente había un programa a cubrir en la capital del estado de la Bahía, la ciudad de Salvador. Sin embargo, antes de irnos al auditorio universitario la noche del martes 19/02, había entrado una llamada al teléfono celular del documentalista brasileño Dado Galvão, convidando a Yoani “y su comitiva” a visitar el Congreso Nacional (era una invitación del Diputado Federal Otavio Leite en coordinación con el senador Eduardo Suplicy) para lo cual fueron enviados los correspondientes boletos de avión. Como habíamos planeado en Salvador visitas turísticas, esa invitación obligó a un cambio de planes, siendo que el programa del miércoles 20/02 sería “visita al Parlamento brasileño, en Brasilia”.

El vuelo Salvador-Brasilia saldría cerca del mediodía, lo que posibilitó que Yoani tuviera otra sesión informal de entrevistas esa mañana en “Feria de Santana”, en el lobby del hotel donde estábamos hospedados. Nuestro hotel también estaba ocupado por muchos de los periodistas que nos acompañaban a todos los lugares, lo cual había permitido, por ejemplo, una cobertura privilegiada del almuerzo del día anterior, en un restaurante típico bahiano, al cual nos dirigimos en nuestro pequeño ómnibus, cargado también con los amigos periodistas. Cuando las personas presentes en el restaurante percibieron la figura de Yoani, hubo una especie de tropel hacia ella, para tirarse fotos, abrazarla, pedirle disculpas por la actuación de “malos brasileños”, decían como desagravio. El dueño de la casa, trajo a su esposa e hija para la correspondiente foto y cantó en un pequeño estrado, música típica en honor a Yoani y además, obligó a la cubanita a bailar música típica con él, a lo que Yoani se negó de inicios “soy cubana, pero no sé bailar” decía. Me parecía estar acompañando a “Madonna” o un “Michael Jackson” más que estar junto a una joven y valiente bloguera cubana.

Después del desayuno en el hotel (fotos obligadas de Yoani con los empleados sus familiares) salimos hacia Salvador en el mimo micrómnibus que usamos todo el tiempo en la Bahía. No había manifestantes porque como el programa había sido cambiado para ir a Brasilia, lo que encontramos en el aeropuerto fue la repetición de cada aparición pública de la cubanita en lugares no previamente anunciados: mucha solidaridad, fotos, abrazos, sobre todo de las mujeres, que de inmediato se solidarizaron con aquella figura frágil y sonriente, incluso en medio de la mayor adversidad. A la entrada del aeropuerto yo me separé de la comitiva, para ir con los organizadores de “Feria de Santana” a los trámites de despachar nuestras maletas y hacer el “check-in” en las dependencias de la aerolínea y después entrar con los tickets del equipaje. Todo se hizo a gran velocidad, porque “eran las pertenencias de la bloguera cubana”. A pesar de mi demora relativa por los trámites, cuando entré en el área de los vuelos nacionales, todavía Yoani no había recorrido ni la mitad de su camino. Todos querían una foto, un abrazo, decirle palabras de ánimo, repitiendo “disculpa Yoani, esos no representan al pueblo brasileño”. Embarcamos así hacia el principal centro del poder político brasileño.

Llegamos a Brasilia al inicio de la tarde. En el aeropuerto estaba aguardándonos el Diputado Federal (Representante a la Cámara Federal) Otavio Leite, del estado de Río de Janeiro (y el clásico batallón de periodistas) junto a algunos de auxiliares del diputado que de inmediato se ocuparon de nuestros equipajes. Sin la presencia de manifestantes, tomamos otro micrómnibus, entre abrazos y fotos de Yoani por parte de los que allí estaban. Del aeropuerto fuimos trasladados directamente al formidable edificio del Congreso Nacional, antecedido y precedido por senda patrullas de la policía del Congreso. En el trayecto Yoani fotografiaba la imponencia de Brasilia, la Avenida de los Ministerios, su preciosa Catedral, el edificio del Tribunal Supremo de Justicia, el Palacio de Planalto (presidencial) hasta que nos detuvimos en la entrada de emblemático edificio del Parlamento brasileño. Frente al micrómnibus, inmediatamente se formó una multitud de parlamentarios, periodistas, diputados y senadores, que en apretada masa querían ver, fotografiarse, hablar con ella, los principales líderes del Congreso Nacional. El trayecto entre el pequeño ómnibus y la Sala Principal del Parlamento (en ese momento en sesión parlamentaria) fue agónico. Una corriente humana apretaba a Yoani empujándola por aquellos pasillos. Podríamos haber no caminado por nuestros propios pies, que aquella especial masa humana “política” nos llevaría en vilo en dirección a la Sala de Sesiones. Detrás de mí escuché uno de los agentes de seguridad que nos rodearon, decirle a uno de sus compañeros: “oye, esto no se vio en el Congreso ni el día que Fidel nos visitó”. En realidad la presencia de agentes de seguridad era grande, pero inútil, porque dentro del edificio sólo había diputados y senadores junto a auxiliares, que querían, todos, tener una simple foto al lado de la cubanita.

La multitud que conducía a Yoani entró en la Sala Principal de la Cámara de Diputados --en sesión en ese momento-- interrumpida por la multitud. Yoani fue conducida por el diputado Leite al estrado principal, donde la bloguera saludó y abrazó a toda la presidencia de la mesa. Los flashes de los periodistas no paraban de registrar imágenes. Una diputada de izquierda, con la palabra en el momento de la irrupción en la sala del “huracán cubano en Brasil”, ensayó una tibia protesta por haberla interrumpido “fuera del reglamento” fue de inmediato acallada por varios parlamentarios presentes en la sesión, pidiéndole “un poco de educación ante una visita tan distinguida”. De la Sala Principal de la Cámara, nos trasladamos a la sala de la Comisión de Relaciones Exteriores, donde Yoani fue recibida por un cerrado y prolongado aplauso de los parlamentares presentes. Todo un símbolo: la representante informal de la oposición política cubana, era aplaudida de pie en el Parlamento del mayor país Latinoamericano, por diputados y senadores de los más diversos partidos, electos todos democráticamente.

Yoani fue colocada al centro de la mesa que presidiría la sesión. Yo me situé estratégicamente, justo detrás de la bloguera. Al lado derecho de la convidada especial se situó el diputado Leite, que presidiría la sesión; al lado izquierdo de ella se sentarían, por breve tiempo, los principales líderes del parlamento brasileño que se turnaban para ocupar el asiento y así abrazar y felicitar a la bloguera, siempre señalando para Yoani mirar en una dirección (donde estaba el fotógrafo) para obtener la tan preciada foto. El senador Suplicy llegó con cierto retraso y se situó al extremo derecho de la mesa, saludando a Yoani de lejos con la mano. La sesión comenzó, pero para Yoani, además de tener que prestar atención a lo que se hablaba (que era responsabilidad mía, para alertarla si algo importante se hablara) en realidad, para nuestra cubanita, toda la sesión fue un desfile de senadores y diputados llegando a ella por detrás de la mesa y colocándosele en uno de los laterales; la abrazaban y se tiraban la correspondiente foto.

Al inicio de la sesión del Congreso para dar la bienvenida a Yoani se escucharon los gritos y las consignas de los manifestantes que la embajada cubana nos envió. En este caso, se escuchaba lejanamente, apagados por la pared que separaba la sala del Congreso de la parte externa, donde los manifestantes de la embajada cubana eran mantenidos a raya por los agentes de seguridad. En un momento de la sesión, aparentemente algunos enviados por el embajador cubano consiguieron entrar hasta la puerta de la sala (nosotros notamos un movimiento de los periodistas que cubrían el evento, que enfocaron sus cámaras en sentido de la puerta de entrada) pero no llegaron a entrar en la sala para interrumpir la sesión, tal y como probablemente fueron orientados a hacer: “no la dejen hablar”.

El diputado Leite hizo una breve introducción sobre Yoani y de inmediato dio la palabra a la “bloguera cubana Yoani Sánchez”. Yoani habló poco, como corresponde a una convidada ilustre del Congreso Nacional. No hizo referencias políticas, ni de Cuba ni de Brasil. Habló como “una simple ciudadana”, se refirió a su Blog, a su trabajo, habló de sus esperanzas como activista de la libertad de prensa como derecho de todos los hombres libres del mundo y muy rápidamente cerró su discurso, que dio paso a las más disímiles intervenciones de los máximos legisladores brasileños. Había muchos pedidos de la palabra. El diputado anfitrión, Otavio Leite, antes de pasar la palabra a los diputados, presentó a Yoani, señalando con su brazo, los principales líderes de los partidos presentes en la sesión, así como su afiliación partidaria. Había parlamentares de todos las tendencias, después de lo cual pasó a conceder la palabra a los presentes. Las intervenciones, más que preguntas, fueron discursos de bienvenida y se sucedieron repletas de elogios a la labor de la bloguera, muchos pidieron disculpas por los ataques verbales a que había sido sometida; uno de ellos llegó a decir algo así como: “estamos en presencia de la futura presidenta de una Cuba democrática”…

Yo, detrás de Yoani, le soplé al oído “tu entendistes lo que él dijo” (Yoani ya había aprendido un poco el portugués y me respondió, volviendo su rostro preocupado --en señal de que algo complicado pudiera suceder-- y me enfrentó con su mirada diciendo “sí, entendí”. Muchas de las intervenciones no eran preguntas a la bloguera, sino más bien palabras de bienvenida al Brasil así como de gratitud por su visita al Congreso. Después de las palabras del parlamentar que la calificó como “futura presidenta” hizo uso de la palabra un diputado de izquierda. Era militante de uno de los partidos más a la izquierda del espectro político local. El diputado censuró las palabras del diputado que lo precedió, expresando que aquellas frases podrían “ocasionarle problemas innecesarios a Yoani”, que ella en ningún momento sugirió semejante cosa --dijo-- y que además, “Brasil tenía relaciones diplomáticas con la Habana y esa frase podría significar un pedido de explicaciones al Congreso”. El referido diputado hizo a Yoani las 4 preguntas que “preocupaban” a la izquierda brasileña que no concordaba con los ‘actos de repudio’ organizados por la embajada cubana contra Yoani: primero, su posición sobre el embargo; segundo, su opinión sobre la cárcel de Guantánamo; tercero, su criterio sobre “los 5” y cuarto, la fuente de financiamiento de su largo viaje. Yoani tomó el micrófono para responder.

Yoani expresó lo mismo que había vendido repitiendo desde que llegó al Brasil, pero esta vez, estaba ante la “crema y nata” de la política brasileña y se empreño en profundizar sus puntos de vista. Habló sobre las tres razones que ella estima como base para querer un levantamiento del embargo; habló que la Base Naval norteamericana no era un problema cubano y que ya había activistas estadounidenses luchando por su cierre; sobre “los 5 miembros del ministerio del interior”, se alargó explicando que no era 5 sino 14, que 9 de ellos habían hecho acuerdos con la fiscalía de EUA, aceptando las acusaciones e implicando a los 5 condenados, por lo que ninguno era inocente, a continuación de lo cual agregó una frase irónica, que fue motivo de debate en el exilio de Miami posteriormente. Yoani dijo algo así como: “por mí, los pudieran dejar en libertad, para que de esa manera Cuba se ahorre la enorme cantidad de recursos monetarios que la isla gasta en propaganda, tanto en Cuba como en el exterior, porque se necesita dentro de la isla, carente de muchas cosas”. No fue un “pedido para que liberaran a los 5 miembros del ministerio del interior” fue un comentario irónico, infeliz para los opositores de Miami, como es lógico, de cual que Yoani posteriormente hubo de disculparse.

Sobre el financiamiento de su viaje explicó en detalles las fuentes, ya detallas antes en numerosas comparecencias públicas. Mientras Yoani hablaba, el diputado que había formulado la pregunta --de manera amable y con mucha consideración hacia Yoani-- se mostraba sorprendido por la extensión y la precisión de las respuestas, de manera que cuando Yoani terminó, el diputado, que no salía de su asombro, se levantó de su asiento y vino hasta la mesa a dar la mano a Yoani, diciéndole frases de elogios y solidaridad. El senador Suplicy también habló en la sesión, refiriéndose al “mal rato” en “Feria de Santana”, explicando que cuando coordinó con el diputado Leite esa sesión del Congreso, le envió una carta al embajador cubano (le dio copia a Yoani de la carta al embajador cubano convidándolo al Congreso ese día) para que compareciera como convidado, con vistas a debatir ‘civilizadamente’ con “la bloguera Yoani Sánchez”, cosa que el embajador cubano, con la prepotencia que lo caracteriza, declinó. Ahora en un marco institucional, civilizado y de alta política, de nuevo la nota de Yoani era 100 puntos.

A la salida del Congreso el batallón de periodistas característico enfrentó a Yoani, que contestó preguntas interesantes sobre su ambición política futura: “Yo aspiro a crear un periódico cuando llegue a la Habana”. “Esa es mi misión principal después de este viaje”. “Creo en la prensa como un cuarto poder efectivo y mi papel en la Cuba democrática es el periodismo, para poder criticar con libertad lo que estime mal hecho”. “Sueño una Cuba donde el presidente sea una personalidad más de la vida nacional”. “Ni siquiera la personalidad más importante”. “Yo no soy política, no tengo cinismo suficiente para ser política” remató Yoani ese día fundamental.
 

V y FINAL

 

Hubo un tema que Yoani Sánchez no trató en el Congreso brasileño: la conspiración del embajador cubano contra su persona. Cuando la bloguera pisó tierra brasileña le recomendamos no referirse a la intromisión del embajador cubano, porque todavía no teníamos elementos suficientes para hacernos un juicio justo, así como tampoco sabíamos de la real participación de funcionarios de la Presidencia de la República en los hechos conspirativos. Como extranjera visitante, Yoani mantuvo prudencial silencio al respecto, a pesar de ser víctima de los enviados del embajador cubano. Sin embargo, el documentalista brasileño Dado Galvão, al que los asalariados de la embajada sabotearon la presentación de su documental, sí tenía todo el derecho a protestar ante el Congreso de su país por semejante intromisión.

 

En efecto, cuando visitamos el Parlamento brasileño y antes de darle la palabra a la bloguera cubana, el diputado que presidió las sesiones, Otavio Leite, no sólo le dio la palabra a Galvão, sino que en desagravio por la suspensión obligada de su documental en “Feria de Santana”, fue exhibido en pleno Congreso Nacional una parte del documental que contenía denuncias de Yoani y críticas a la represión contra las “Damas de Blanco”, las que aparecieron lideradas por la muy recordada mártir cubana Laura Pollán, cuya figura apareció en el telón del Congreso brasileño. Dado Galvão, al hablar ante el Parlamento, exigió del Congreso -y de las autoridades judiciales-“una investigación profunda de la participación de ‘un embajador extranjero’, organizando grupos extremistas para sabotear la exhibición -en suelo brasileño- de un documental hecho por un brasileño”. “Eso es inadmisible” dijo Galvão pidiendo justicia.

 

De Brasilia salimos hacia San Pablo para cumplir la segunda etapa de la visita de Yoani. No hubo contratiempos en el aeropuerto de Brasilia con manifestantes porque el diputado Leite hubo de acompañarnos todo el tiempo hasta la puerta del avión, no sin antes comprometer a Yoani para visitarlo en Río de Janeiro el domingo siguiente, convidada para un programa de visitas a lugares turísticos. Una hora y media después estábamos en San Paulo, la mayor ciudad Sudamericana y entre las 5 ciudades más grandes del mundo. Allí nos esperaba, en la misma puerta del avión, el presidente de la Editora “Contexto” el señor Jaime Pinsky, que había traducido y lanzado en portugués el libro de Yoani “De Cuba con cariño” dos años atrás, que es una colección de ‘post’ del Blog de Yoani. Pinsky se encargaría del programa de la bloguera en San Pablo, que incluiría visitas a grandes periódicos, cadenas de televisión, debates con blogueros brasileños y el relanzamiento de su libro, con noche de autógrafos incluida.

 

Pinski convidó a Yoani para hospedarse en su residencia particular, y Dado Galvão y yo fuimos trasladados a un importante hotel de la ciudad, en el que, por coincidencia, se celebraba el 35 aniversario de la fundación del PT de Lula da Silva y Dilma Rousseff. Al llegar, coincidimos con la cúpula del partido en las áreas comunes del hotel. Al día siguiente, jueves 21/02, Galvão y yo nos trasladamos temprano a la sede principal del diario “O Estado de São Paulo”, periódico paulista de altísima circulación, que publica los post de Yoani en portugués y que tenía preparado para ella un voluminoso programa en su sede. Yoani comenzó participando temprano de un programa de radio de una media hora, del grupo “Estadón” (Estadão), que es como se le denomina en argot popular al diario. De allí, la bloguera fue conducida a un auditorio repleto de periodistas, personalidades de la cultura e intelectuales de São Paulo, convidados para conocerla personalmente y realizarle preguntas. El auditorio estaba repleto y cuando Yoani apareció en el estrado, fue recibida con una salva de aplausos. Su comparecencia fue de algo más de una hora, respondiendo preguntas de todo tipo, después de lo cual Yoani grabó un programa de TV, con preguntas y discusión de puntos de vistas de la realidad cubana y de la globosfera. Este programa está ON-LINE en el site del “Estadão”. Terminado el programa de TV, fuimos convidados a un almuerzo con los directivos del periódico y algunos de los periodistas brasileños destacados invitados especialmente para conocer a Yoani. Nada de revoltosos.

 

Terminado el almuerzo y después de una larga charla post almuerzo, de Yoani contestando otras preguntas, Jaime Pinsky y la bloguera salieron en dirección a los estudios de la TV Cultura, donde Yoani grabaría el más importante programa de entrevistas de esta estación de  la TV brasileña, de altísima audiencia, “Roda Viva” (Rueda Viva) en un escenario magnífico. En este programa han sido entrevistadas las principales figuras mundiales que visitan Brasil, incluyendo a Fidel Castro. La TV Cultura en Brasil es una televisión pública, administrada por cada estado de la federación, que dispone de una programación cultural muy variada, según los intereses regionales. El programa grabado por Yoani puede ser adquirido de la TV Cultura de São Paulo y fue transmitido el lunes 25/02 para todo el país. Durante las casi tres horas de entrevista (realizada con traducción simultánea, por eso pude escaparme junto a Galvão, para grabar otro programa de TV, aprovechando la fama de Yoani). En “Roda Viva” había unos ocho periodistas dispuestos en círculo alrededor de la bloguera. En la entrevista le formularon prácticamente las mismas preguntas que ya Yoani había respondido muchas veces, pero que a lo largo y ancho de sus más de 40 horas de grabación en el Gigante Sudamericano, fueron mucho más allá de las referidas detalladamente en este trabajo, porque es importante decir que nuestra bloguera insignia desmontó en Brasil, el andamiaje castrista ladrillo por ladrillo con minuciosa paciencia, simplicidad y credibilidad. Ha sido una lección de patriotismo.

 

La noche del jueves 21/02 se había programado un encuentro de Yoani con blogueros paulistas, para un intercambio de puntos de vista, técnicas y formas de hacer. Cuando apenas comenzaba el conversatorio, aparecieron los manifestantes de la embajada cubana, dispuestos a sabotear el encuentro. Otro grupo de brasileños “amigos de Yoani” también comparecieron en al auditorio donde se celebraba el conversatorio y se produjo un encuentro desagradable de ambos grupos en pleno auditorio, dando por resultado la suspensión del encuentro, con perjuicio de los interesados en el intercambio especializado. Las instrucciones del embajador cubano para San Pablo aparentemente eran: “no la dejen hablar”.

 

El viernes 22/02 Yoani grabó un programa para la televisión del grupo Bandeirante, una de las grandes cadenas de TV abierta del país, que lo transmitió en su programa estelar de entrevistas el domingo 24/02 y lo ha retransmitido durante la semana en otros canales de la TV a cable grupo. Ese día, el gobernador de San Pablo, Geraldo Alkimin, uno de los 'pesos pesados' de la política brasileña, convidó a Yoani para un almuerzo, seguido de una visita al Memorial que guarda la historia de ese estado. En paralelo con estas actividades, la mayor cadena de TV abierta del Brasil, la TV Globo, mantuvo junto a nosotros un camarógrafo permanente, siempre cerca de Yoani, para hacer un largo reportaje de uno de los programas dominicales más visto en Brasil, “Fantástico”, que transmitió el reportaje con Yoani el domingo 24/02 en el horario noble de la noche, donde se vio una Yoani Sánchez en su intimidad, haciendo las maletas, tomando desayuno, haciendo bromas con sus acompañantes, entre otras escenas raramente vistas en público.

 

La noche del viernes 22/02 había programada una “noche de autógrafos”, con firma de libros por parte de Yoani, que debió ser suspendida por causa de los manifestantes de la embajada, que se encontraron de nuevo con otro grupo pro Yoani, llegando incluso a materializarse algún forcejeo sin consecuencias mayores. Para el sábado 23/02 se había programado el re lanzamiento del libro “De Cuba con Cariño” en la librería “Saraiva” de uno de los mayores shopping center de la ciudad, en el barrio de “Higienópolis”, que fue suspendido porque la administración del shopping no autorizó a la librería la celebración de la actividad, basado en el peligro de nuevos enfrentamientos en un local interior, repleto de cristales y objetos frágiles. La embajada cubana continuaba empeñada en sabotear a la bloguera cubana, a pesar del repudio unánime que sus acciones habían causado. Este empeño contra una mujer frágil, de palabra fácil y sonrisa dulce, fueron el colofón de una aplastante victoria de la causa democrática cubana. Brasil vio muy claro que el gobierno cubano no respeta a sus ciudadanos y que además, se entromete en cualquier país amigo con objetivos tan innobles como desprestigiar una persona tan clara y estructurada.

 

En vistas de la necesidad de la suspensión de las actividades de Yoani en San Pablo, Pinsky coordinó con el diputado Leite el adelantamiento del viaje de descanso de Yoani hacia Río de Janeiro en la noche del sábado, momentos en que el grupo que la acompañó durante su estancia en Brasil aprovecháramos para despedirnos de ella, porque también yo regresaría a la ciudad de Belém, estado brasileño del Pará, donde resido, y Dado Galvão regresaría a Jequié, en el estado de la Bahía. Yoani pasó un excelente domingo en Río de Janeiro -ya sin sus amigos de zaga- acompañada por el diputado Otavio Leite, que le propició visitas a los lugares más emblemáticos de la bella ciudad carioca. Su recorrido fue público y como en el resto de sus participaciones públicas, se produjeron las esperadas muestras de solidaridad y aprecio espontáneo del que carecieron los ‘actos de repudio’ inducidos. El lunes 25 Yoani Sánchez salió desde Río de Janeiro, con destino a Praga.

 

Dejando de lado los intereses puramente partidarios o de grupos organizados de cubanos opositores y teniendo en cuenta que cada cubano tiene su punto de vista sobre todo el universo de temas asociados a la lucha por la democracia -con pocas posibilidades de coincidencias- este viaje de Yoani Sánchez al Brasil ha sido un éxito total de la oposición democrática cubana como un todo. Por primera vez se le ha dado voz autorizada en el Parlamento de la mayor y más influyente nación latinoamericana a un opositor reconocido, en este caso Yoani Sánchez. Se dio acceso a las principales tribunas de prensa del país, incluyendo los programas de más audiencia de la radio y la TV brasileña. Podemos decir sin lugar a dudas que la visita de Yoani Sánchez al Brasil ha develado definitivamente el velo de la realidad política cubana ante el pueblo brasileño. Brasil finalmente sabe que Cuba no el partido comunista, ni Fidel Castro es la Patria cubana; sabe que Cuba es un pueblo diverso, inteligente y batallador por su libertad.

 

Quiero hacer un recuento de los principales puntos tocados por Yoani Sánchez en las decenas de horas de grabación para la TV brasileña, trasmitidas todas en horario noble, adicionalmente a los puntos expuestos antes en este trabajo:

 

  • Desmontó el mito de la educación y la salud, actualmente en colapso;

 

  • Analizó el tipo de represión característico de Fidel diferente al de su hermano Raúl;

 

  • Contestó detalladamente todas las preguntas que circulan en Internet sobre ella;

 

  • Demostró con ejemplos que el pueblo cubano es tan plural y variado ideológicamente como el brasileño;

 

  • Explicó en detalles por qué la llamada ‘revolución cubana’ no existe hace muchos años;

 

  • Demostró con datos que en Cuba no hay socialismo sino un capitalismo de estado;

 

  • Demostró con ejemplos el fracaso del régimen en la economía nacional;

 

  • Se refirió múltiples veces a los miserables salarios que se paga a los trabajadores cubanos;

 

  • Habló de la plusvalía que el estado cubano gana encima de los trabajadores de turismo;

 

  • Predijo con algunos días de antelación el ascenso de Díaz-Canel;

 

  • Habló críticamente sobre lo limitado de los cambios que realiza Raúl Castro;

 

  • Expuso detalladamente su opinión sobre las ideologías de ‘izquierda’ y ‘derecha’.