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ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

Vietnam: la gran oportunidad

 

 Juan Palop - Hong Kong

 

Vietnam continúa adelante en su exitoso proceso de reformas económicas y seguramente este año se integre en la Organización Mundial de Comercio. Su desarrollo podría ser un filón para las empresas españolas de infraestructuras, manufacturas o el sector turístico.

 

“Se ha abierto la puerta de la OMC”, titulaba en portada a mediados de mayo el periódico vietnamita Tien Phong (Pionero). Junto a la noticia, la imagen de Truong Dinh Tuyen, Ministro de Comercio, descorchando una botella de champán para celebrar el principio de acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos, un tratado supone el espaldarazo internacional definitivo para que este país del sudeste asiático se incorpore a la Organización Mundial de Comercio.

 

Será un paso más, esta vez de gigante, en el camino de la profunda transformación económica y social que  emprendió Vietnam en 1986, cuando el Partido Comunista sentó en su sexto congreso las bases de la doi moi, el gran proceso nacional de apertura económica. Para muchos analistas, el cambio emprendido recuerda tanto en las formas como en los frutos al golpe de timón que dio Deng Xiaoping en China.

 

Veinte años después, los resultados son claramente visibles en las calles de Ciudad Ho Chi Minh, la capital económica del país, en las fachadas arregladas de las viviendas de la incipiente clase media, en el denso tráfico de motocicletas que inunda las calles.

 

Las cifras macroeconómicas tampoco dejan mucho lugar a la duda. Desde 1990, el Producto interior Bruto ha crecido a una tasa media superior al 7,5 por ciento y el Gobierno pretende aumentar este ritmo durante el próximo lustro.

 

La renta per cápita, aunque sigue siendo modesta –oficialmente en torno a los 600 dólares al año– se ha doblado en la última década. Y, sólo durante el año pasado, el consumo doméstico creció por encima del 10 por ciento, a la vez que las importaciones aumentaban un 15 y las exportaciones, un 21.

 

El Gobierno prevé abandonar la lista de países pobres en 2010 y, diez años después, que Vietnam pueda ser considerado una nación industrializada.

 

“La futurología es siempre arriesgada”, apunta Isaac Martín Barbero, Consejero de la Oficina Económica y Comercial de España en Ciudad Ho Chi Minh. “Pero si miramos hacia atrás vemos que en 20 años Vietnam ha multiplicado por tres su renta per cápita; y sus exportaciones, por 40. Además, habiendo crecido en 20 millones de personas, ahora tiene la mitad de gente viviendo bajo el umbral de la pobreza de la que tenía hace 20 años. Vietnam está empeñado en aprender de experiencias como la coreana, la taiwanesa o la de la propia China continental para convertirse en una nación industrializada”, afirma.

 

La clausura del décimo congreso del Partido Comunista de Vietnam, celebrado el pasado mes de abril, vino a consolidar esta línea, según Isaac Martín. “Básicamente se ha reafirmado el rumbo socioeconómico del país por la senda de la economía de mercado con orientación socialista que entre otros aspectos, implica la búsqueda de un crecimiento económico propiciado por las fuerzas del mercado y apoyado en la exportación, pero que incorpore a la población al disfrute de superiores niveles de prosperidad”, explica.

 

Además, según el responsable de la Oficina Económica y Comercial, se está intentando ascender en la escala de valor: “El nuevo Politburó del Partido Comunista está dominado por economistas, matemáticos e ingenieros y tiene entre sus 14 miembros al presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Asamblea Nacional. Éste es a mi juicio un buen indicador de los pilares sobre los que la dirección política quiere edificar el futuro socioeconómico de Vietnam”.

 

En este sentido resulta reseñable el anuncio que realizó hace unos meses el gigante tecnológico norteamericano Intel, que pretende invertir alrededor de 250 millones de euros más en su planta vietnamita de ensamblaje de microchips.

 

“Hoy en día en Ciudad Ho Chi Minh, receptora del 27 por ciento de la Inversión Directa Extranjera en el país, las autoridades sólo otorgan licencias de inversión a proyectos que no sean intensivos ni en tierra ni en trabajo. En definitiva, Vietnam quiere incorporar capital y valor, para reforzar su transformación en una auténtica economía moderna y del conocimiento”, afirma Isaac Martín.

 

De todas formas, aún queda mucho por hacer: aproximadamente dos tercios de la población trabaja en el sector primario y genera cerca del 21 por ciento de su Producto Interior Bruto.

 

Oportunidades para las empresas españolas

 

Según el último informe-país elaborado por la Oficina Económica y Comercial de España en Ho Chi Minh, la presencia empresarial española en Vietnam se concentra en los sectores químico, maquinaria, material eléctrico, acero, medicamentos...

 

De todas formas, la participación española es aún muy reducida, apenas un 0,33 por ciento del total de las importaciones de Vietnam en 2004.

 

Pero Vietnam es un país que ofrece interesantes oportunidades para las empresas españolas. El propio informe-país destaca las licitaciones y concursos de carácter público de construcción y renovación de infraestructuras, algunas de las principales rúbricas de la importación vietnamita como componentes de calzado, pieles, materias primas textiles, así como apunta algunos campos propicios para la inversión como el petrolero, el textil, el agroalimentario y el turístico.

 

En cuanto a las compra en el sector público, el documento es claro: “El proceso de desarrollo y modernización en que está embarcado Vietnam plantea la necesidad urgente de ampliar las infraestructuras de generación y distribución de energía eléctrica”.

 

A este respecto, Isaac Martín afirma: “Existe un inmenso campo en todo el desarrollo de infraestructuras –la principal prioridad nacional junto a la reducción de la pobreza– para inversores y empresas especializadas. Con todo debemos ser muy conscientes de que Vietnam, en este momento, espera de los agentes públicos y privados extranjeros tanto las mejores condiciones financieras como la tecnología más avanzada”.

 

Luego están las principales partidas de la exportación vietnamita. “En estos sectores las ventajas están fundamentalmente asociadas al coste de la mano de obra y la calidad del acabado, muy superior a la de los países de la zona”, razona el Consejero Económico y Comercial de España en Vietnam.

 

“Aunque son sectores que han conocido un espectacular crecimiento en años pasados, factores como el reciente procedimiento antidumping de la UE invita a considerarlos con cautela desde la perspectiva del inversor. En todo caso, desde el punto de vista de la subcontratación, las empresas españolas deben ser conscientes de que muchos de sus competidores están desplazando a Vietnam su producción y obteniendo con ello una significativa ventaja de coste”, explica.

 

Sobre las oportunidades del agroalimentario, Isaac Martín comenta que “el sector cuenta con importantes incentivos y en algunos productos Vietnam está entre los principales productores y exportadores mundiales: arroz, café, anacardo, productos del mar y acuicultura”.

 

“En la industria alimentaria, tanto la futura evolución del consumo doméstico como la calidad de la materia prima local están atrayendo a muchos agentes extranjeros –entre ellos las principales multinacionales–, tanto por las posibilidades del mercado doméstico como por el acceso que ofrece a otros como los de los miembros de ASEAN y de la propia China”, argumenta.

 

Otro de los sectores de oportunidad es el turístico, según el informe-país. “Hay grandes posibilidades pero no es oro todo lo que reluce. Uno de los elementos más complejos en Vietnam es el acceso a suelo, aunque el gobierno es consciente de la importancia de este aspecto para un sector en el que el país tiene depositadas muchas esperanzas. Con todo, existen compañías internacionales que, con los contactos y el conocimiento del mercado adecuado, están aprovechando el extraordinario potencial del país: su riqueza geográfica y humana, y su proximidad a China, el mercado emisor de mayor potencial”, asegura Isaac Martín y agrega a continuación: “Las empresas españolas cuentan con una importante ventaja de conocimiento y de reputación en este ámbito que podrían aprovechar. Se trata de un campo donde las autoridades podrían mostrarse especialmente receptivas a las aportaciones y necesidades de los agentes extranjeros. Desde el punto de vista español, haríamos bien en explotar la ventaja que nos asiste a la hora de poder ofrecer transferencia de conocimiento en este ámbito clave”.

 

Pero a pesar de las oportunidades, las empresas españolas topan con la desventaja del desconocimiento, con la falta de imagen-país de España en Vietnam.

 

“Nuestras relaciones comerciales con Vietnam son muy recientes y ello se traduce un insuficiente conocimiento mutuo”, asegura Isaac Martín y añade que, por eso, “todo lo que se ha hecho durante esta década desde la Oficina Económica y Comercial se encamina en ese sentido”.

 

Además, destaca que todas las acciones realizadas por la Administración española persiguen este objetivo. “Desde los protocolos financieros bilaterales hasta la docena de misiones comerciales que se organizan cada año, pasando por la participación en ferias –auspiciada y apoyada por la Secretaria de Estado de Turismo y Comercio y el ICEX–, los encuentros empresariales y los foros de inversión organizados... todo está dirigido al mismo fin”, destaca.

 

Un país con muchas oportunidades y con algunas ventajas competitivas con respecto a otros destinos atractivos del continente asiático, como China. “A Vietnam se puede llegar hoy en una fase más temprana de su despegue, el mercado es más abordable para una empresa de tamaño medio española y el entorno de los negocios es más estable y la competencia internacional y doméstica no ha alcanzado aún el grado de intensidad que se aprecia en China. Puede que el inicio de actividades tome más tiempo que en otros lugares pero las reglas una vez conocidas se alteran con menos frecuencia. Desde un punto de vista político y social, Vietnam es más estable”, razona el Consejero Económico y Comercial de España en Vietnam.

 

Transformaciones estructurales pendientes

 

De todas formas, en el largo proceso de transformación social y económica del país quedan aún algunos hitos pendientes como la reestructuración del sector público o la reforma del sistema financiero.

 

“La reforma de las empresas públicas sigue siendo uno de los puntos más débiles de la agenda vietnamita, a pesar de la aceleración de este proceso en los últimos tres años”, se asegura en el informe-país de la Oficina Económica y Comercial.

 

En la actualidad, alrededor de 2.600 empresas estatales ya han sido accionarizadas, aunque sólo representan un 12 por ciento del capital del sector público, y las grandes corporaciones estatales, de forma paralela, están siendo sometidas a un amplio proceso de reestructuración para mejorar su competitividad.

 

Aún así, otras 2.700 empresas siguen en manos del Gobierno, de las que cerca de 600 se prevé que serán parcialmente privatizadas a lo largo de este año.

 

En cuanto a la reforma del sistema financiero, el proceso se inició en 2001 con la adopción por parte del Gobierno de Hanoi de un plan específico para el sistema bancario del país, una cuestión considerada como prioritaria por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. En 2006, mientras se multiplican las auditorías y evaluaciones de las principales entidades financieras del país, se completará la accionarización de uno de los cuatro grandes bancos públicos, el Vietcombank.

 

Otro paso en este sentido ha sido el permiso que se va a conceder próximamente a los bancos extranjeros para que abran oficinas en el país sin tener que contar con ningún socio local, incluido entre las cláusulas del acuerdo comercial firmado con Estados Unidos.

 

Además, se han aprobado una batería de medidas con el objetivo de mejorar el entorno para el desarrollo del sector privado, según el informe país de Vietnam. En la actualidad, están registradas unas 150.000 empresas privadas de capital local, el acceso a crédito ha mejorado, así como el uso del suelo.

 

Por otra parte, está la corrupción. El último caso conocido es el de los funcionarios del Ministerio de Transportes que desviaron más de 5,5 millones de euros de fondos del Banco Mundial para cursar apuestas en ligas de fútbol europeas.

 

De hecho, un estudio encargado por el Comité de Asuntos Internos del Partido Comunista señaló que el 69 por ciento de los empresarios y el 64 de la población considera que éste es el principal problema del país.

 

A este respecto Isaac Martín se muestra optimista: “La corrupción es una cuestión que preocupa a las autoridades y acerca de la cual se habla con transparencia. La mejor garantía frente a la corrupción es el compromiso de las autoridades de atacar el problema y su receptividad frente a las críticas en esta cuestión”.