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ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 Trump está dispuesto a negociar con Corea del Norte pero no con Cuba

 

Nora Gámez Torres, El Nuevo Herald

 

Un año después de que el presidente Donald Trump firmara en Miami el memorando presidencial delineando su nueva política hacia Cuba, la Casa Blanca no parece tener apetito para "negociar un mejor acuerdo" con el gobierno de la isla, una de las promesas electorales del presidente.

 

"Estamos mirando", la situación en Cuba, "no tenemos nada que anunciar", dijo un vocero del Consejo de Seguridad Nacional (NSC, por sus siglas en inglés) a el Nuevo Herald.

 

Mientras el presidente ha aceptado sentarse a la mesa con el líder norcoreano Kim Jung-Un -"Los adversarios pueden convertirse en amigos", dijo Trump- la Casa Blanca no cree que hay una oportunidad de negociación con Miguel Díaz-Canel, de 58 años, recién nombrado presidente en abril.

 

"No. Raúl está al mando", acotó el funcionario, quien pidió no ser nombrado. "No sé de un mejor acuerdo pero nuestra política es que si los estadounidenses van a Cuba o realizan negocios con Cuba, que el dinero vaya al sector privado y no a las empresas controladas por los militares", aclaró.

 

Raúl Castro, de 87 años, dejó la jefatura del gobierno a Díaz-Canel pero se mantendrá al frente del Partido Comunista hasta el 2021, según explicó en un largo discurso ante la Asamblea Nacional en abril.

 

"El presidente Trump ve un futuro brillante para Cuba, una vez que se libere de la corrupta ideología comunista que ha reprimido a su pueblo durante décadas", agregó el vocero en un correo electrónico. "Bajo la administración anterior, el acuerdo alcanzado con Cuba solo potenció las herramientas de represión y no aumentó la libertad ni llevó la democracia al pueblo cubano".

 

Aunque Trump gritó "vamos a ocuparnos de Cuba" el día en que Díaz-Canel fue oficialmente nominado como sucesor de Castro, Cuba no parece estar en la lista de prioridades de política exterior de una Casa Blanca ahora consumida por negociaciones con Corea del Norte, conflictos con sus aliados y tensiones con Irán. En el hemisferio, la administración ha estado más enfocada en la crisis política y humanitaria en Venezuela, que ha provocado un éxodo masivo que amenaza con desestabilizar a la región. Al mismo tiempo, el vocero dijo que la Casa Blanca estaba "muy al tanto" del apoyo ofrecido por las fuerzas militares y de seguridad cubanas al gobierno de Nicolás Maduro.

 

Trump mantuvo la mayoría de las medidas tomadas por su predecesor (como permitir los vuelos de aerolíneas estadounidenses y los cruceros a Cuba) pero en junio del 2017, firmó una orden ejecutiva que eliminaba la aprobación de los viajes individuales en la categoría de "contactos entre los pueblos" así como las transacciones directas con 180 empresas conectadas a los militares cubanos, la mayoría pertenecientes al Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA). El Departamento de Comercio también simplificó las reglas para autorizar la exportación de artículos para los trabajadores del sector privado. Adicionalmente, el memorando establece un grupo operativo para estudiar cómo aumentar el acceso a internet en Cuba.

 

Según la Casa Blanca, las medidas aseguran "que cualquier dinero de turistas gastado en Cuba vaya al pueblo de Cuba y no a operaciones dirigidas por el ejército y las agencias de inteligencia" y "amplifican los esfuerzos para apoyar al pueblo cubano a través de la expansión de servicios de internet, prensa y empresa libres, y viajes legales", según declaró el vocero.

 

No queda claro a qué turistas se refiere en el comunicado pues el embargo prohíbe que los estadounidenses hagan turismo en Cuba.

 

Una parte esencial de la política de Trump hacia Cuba ha sido aumentar el tono a las críticas a la situación de los derechos humanos y las libertades civiles y políticas en la isla, desde el Departamento de Estado, la Casa Blanca y la misión de EEUU en la ONU. Justo después de que Díaz-Canel fuera nominado como único candidato a suceder a Castro, la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, dijo que EEUU estaba "decepcionado" con unas elecciones que no eran "libres" o "justas".

 

Críticos de la administración de Trump creen que esta no es consecuente al esgrimir el tema de los derechos humanos para justificar una política más dura hacia la isla, al tiempo que esas preocupaciones han estado casi ausentes de las negociaciones con el líder de Corea del Norte, acusado de atroces violaciones a los derechos humanos.

 

"Es una hipocresía masiva", opinó Carlos Saladrigas, presidente del Cuba Study Group (CSG), una organización que promueve la política de engagement con respecto a Cuba.

 

Por el momento, varios aspectos de la directiva presidencial del año pasado no han sido implementados, entre ellos un plan para realizar auditorías a estadounidenses que viajen a Cuba.

 

"El tiempo es limitado y eso tomaría muchos recursos", señaló el vocero del NSC.

 

Una explicación alternativa fue ofrecida por el abogado Robert F. Muse a los asistentes a un evento sobre proyectos de colaboración en temas científicos y de conservación entre ambos países, celebrado en Washington la semana pasada y en el que el embajador de Cuba en EEUU, José Ramón Cabañas, fue uno de los oradores.

 

Según el memorando, "dentro de los 90 días, el Fiscal General debía emitir un informe sobre los asuntos relacionados con los prófugos de la justicia de los Estados Unidos que viven en Cuba. Eso debía entregarse el 17 de septiembre [del año pasado]. Nunca sucedió", agregó Muse. El abogado también dijo que la Oficina para el Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro había aclarado a abogados que las transacciones indirectas con las compañías en la lista negra (por ejemplo, un viajero que reserva un hotel a través de una agencia de viajes en un tercer país) no estaban prohibidas.

 

"No es el tipo de interpretación regulatoria que esperas de una administración altamente punitiva", comentó.

 

La interpretación menos estricta y la implementación parcial del memorando se debe, a su juicio a "una falta de interés en Cuba" o que "alguien en la administración... ha puesto a Cuba fuera de los límites de un proceso frenético de medidas de castigo que complicaría las cosas más adelante, si hubiera una oportunidad ... para completar el proyecto de normalización".

 

En una entrevista previa con el Nuevo Herald, el senador cubanoamericano Marco Rubio, quien participó en la confección del memorando, dijo que la lista de empresas militares cubanas bajo sanciones no era suficiente y pidió que fuera ampliada. La lista no ha sido actualizada desde que fue publicada en noviembre del 2017.

 

Los Departamentos del Tesoro, Justicia y Estado no contestaron preguntas sobre el memorando. El Departamento de Estado tampoco contestó preguntas sobre la lista.

 

Cuba, por su parte, se ha replegado a sus posturas previas al breve deshielo durante la administración de Barack Obama. Antes de la firma del memorando, el gobierno cubano había mantenido un cauteloso silencio, pero en varias declaraciones, tanto Castro como Díaz-Canel han asegurado que su gobierno no piensa hacer "concesiones", aunque han dejado abierta una puerta al diálogo.

 

“Mientras opinemos que falta el respeto o que el diálogo no es equilibrado, lo dejaremos ahí”, dijo Cabañas.

 

El diálogo, sin embargo, vendría condicionado por una serie de cambios que no parecen probables en el corto plazo.

 

"El Presidente ha establecido claramente los pasos que Cuba debe seguir para mejorar las relaciones con los Estados Unidos", comentó el vocero del NSC. "Cuba debe garantizar libertades importantes para su pueblo, incluida la libertad de culto, expresión y asociación. Cuba debe regresar a los fugitivos que se esconden de la justicia de EEUU y eliminar las restricciones a la libre empresa. El gobierno también debe mejorar el historial de Cuba en materia de derechos humanos, incluida la eliminación de la opresión a los defensores de la democracia, los defensores de los derechos humanos y los medios de comunicación independientes mediante detenciones arbitrarias, torturas, limitaciones de viaje, intimidación y acoso".

 

Una señal positiva sería facilitar la investigación de los supuestos "ataques a la salud" del personal estadounidense en La Habana, dijo Nauert, la portavoz del Departamento de Estado. "En un país tan pequeño como Cuba, ellos deben saber más de lo que han compartido con nosotros".

 

El tema es un foco de tensión entre ambos países y sus embajadas están operando con el mínimo de personal, después de que Estados Unidos ordenara una evacuación de su personal no esencial, redujera la presencia diplomática cubana en EEUU y emitiera una alerta de viaje que ha desestimulado los viajes de los estadounidenses a la isla.

 

"No creemos que hay motivo para disminuir el personal de las embajadas", dijo el embajador Cabañas, quien dijo haber aconsejado al Departamento de Estado que no tomara esa decisión. Cabañas dijo que su gobierno estaba listo para volver a operar la embajada de modo normal. Pero un nuevo incidente a fines de mayo, en el que habrían sido afectados dos estadounidenses, podría complicar aún más el caso.

 

En la extraña saga, aún bajo investigación y con culpables por determinar, no han faltado los desentendidos. Una reunión el 26 de septiembre del año pasado entre el entonces secretario de Estado Rex Tillerson y el canciller cubano Bruno Rodríguez, a petición de la parte cubana, fue un desastre, según dijeron varias fuentes que pidieron el anonimato para hablar sobre el tema. Tres días después de la fallida reunión -en la que Rodríguez no logró convencer a Tillerson de que su gobierno estaba haciendo todo lo posible para aclarar los incidentes-, este tomó la decisión de evacuar al personal no esencial de la embajada. Luego, un evento, en el que Castro llevó a jóvenes sordos con implantes cocleares a rendir homenaje a la tumba de su hermano Fidel, en diciembre del año pasado, también fue mal recibido en EEUU. Algunos lo consideraron como una burla, pues la pérdida de capacidad auditiva es uno de los síntomas que presentan varias de las 24 víctimas estadounidenses confirmadas.

 

Además de avances en la resolución del misterio de los inicialmente considerados como "ataques sónicos", otro "paso en la dirección correcta" que podría dar el nuevo mandatario cubano sería aumentar el acceso a internet en la isla, dijo la vocera del Departamento de Estado.

 

Díaz-Canel, quien ha hecho del internet y las tecnologías uno de los temas de su agenda pública, recientemente recibió personalmente al ex presidente ejecutivo de Google y asesor de la compañía, en una reunión en la que se discutió la posibilidad de aumentar la conectividad en la isla a través de cables submarinos.

 

A espera de cambios en Cuba, el diálogo entre ambos países se ha mantenido a un bajo perfil, pero la cooperación se ha mantenido entre agencias policiales de ambos países. En febrero, el Departamento de Seguridad Interna, el Departamento de Estado y el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) sostuvieron reuniones sobre el lavado de dinero y el tráfico de personas.

 

El jueves, ambos países celebrarán la séptima reunión de la Comisión Bilateral en Washington, DC. “La Comisión Bilateral es la plataforma a través de la cual identificamos, priorizamos y programamos iniciativas bilaterales, que incluyen diálogos sobre derechos humanos, aplicación de la ley, reclamos y migración”, informó una vocera del Departamento de Estado en un correo.

 

En Washington, el embajador Cabañas destacó esta colaboración, al tiempo que lamentaba la disminución de estadounidenses que viajan a la isla, lo que achacó principalmente a la alerta de viaje y la confusión sobre las regulaciones.

 

La llegada de menos viajeros de EEUU ha tenido consecuencias no previstas para el incipiente sector privado. Aunque no hay cifras sobre el dinero que ha dejado de ir a las arcas del estado cubano, según resultados preliminares de una encuesta realizada por el CSG, trabajadores privados en varias provincias del país habrían perdido entre el 25 y el 50 por ciento de sus ingresos. No queda claro aún qué papel han jugado las medidas del propio gobierno para paralizar permisos e implementar más controles así como el aumento del precio de los insumos, en la contracción de ese sector.

 

"Las nuevas regulaciones empoderan al pueblo de Cuba, no al gobierno ni a la corrupta GAESA", comentó el senador Rubio. "Si el pueblo cubano sigue sufriendo, la responsabilidad recae únicamente en el opresivo régimen cubano, que se niega a permitir que su gente contrate empleados y opere y expanda sus propios negocios".

 

El gobierno cubano también ha frenado los proyectos de colaboración entre ambos países.

 

"El problema no está del lado estadounidense ahora, es del lado cubano", comentó David E. Guggenheim, un biólogo marino que dirige la organización Ocean Doctor, con 18 años de colaboración con Cuba y un centenar de viajes a la isla. "Se han vuelto muy cautelosos y hay largas demoras en las aprobaciones de proyectos".

 

"Tengo un mensaje bastante audaz para ellos", dijo el científico. "Este es el momento, cuando las relaciones son inciertas y se ha perdido apoyo público para terminar el embargo, de redoblar los proyectos que realmente ilustran el lado positivo de la colaboración entre los Estados Unidos y Cuba".