Cubanálisis  El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

Diego Trinidad, PhD, Miami

 

 

                               

 

 

                                

 

UNA REFLEXIÓN SOBRE LA CRISIS DE LOS COHETES DE OCTUBRE 1962

 

El 19 de octubre pasado Andrés Reynaldo publicó “El imperio que puede salvar a Cuba”, en El Nuevo Herald.  Es un maravilloso artículo que recomiendo a todos.  Reynaldo se ha convertido, en mi opinión, en el mejor escritor local sobre la realidad y la actualidad de Cuba. Su artículo me animó a escribir esto que sigue. Hace varios años había dejado de escribir en los aniversarios de las dos fechas, para mí, más importantes en la historia del Exilio: la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961 y la Crisis de los Cohetes en octubre de 1962. Quizás en verdad hasta podrían ser las fechas más importantes en toda la historia más reciente de Cuba.

 

La invasión de Bahía de Cochinos -y su fracaso- marcaron la consolidación de la Revolución Cubana. La Crisis de los Cohetes -y su resultado final- fueron la garantía -hasta ahora- de la permanencia de la Revolución Cubana. Dejé de escribir sobre estas fechas porque me di cuenta que muchos cubanos simplemente NO quieren aceptar la verdad histórica.  Prefieren pensar en  traiciones y culpar a los demás -específicamente al Presidente John F Kennedy- por este largo y aparentemente interminable exilio. Por la “pérdida” de la libertad de Cuba. Ya que no quería sentirme -salvando las distancias- como Bolívar “arando en el mar”, dejé de escribir sobre los dos temas a los que he dedicado 45 años investigando.  Pero este corto ensayo es diferente.  Este es sobre lo que pudo ser.

 

Reynaldo empieza su artículo escribiendo “nada más estéril que hacer pronósticos sobre el pasado”. Escribiendo yo en mi disertación doctoral en 1970, lo dije de otra forma: “Escribir historia especulando sobre lo que pudiera haber sido es frecuentemente un ejercicio en futilidad”. De manera que los dos estamos de acuerdo en que especular sobre como hubieran afectado la historia algunos cambios en los resultados de ciertos eventos cruciales es en verdad perder el tiempo. Es entretenido, sin embargo, y a veces hasta útil. Por eso yo también, como Andrés Reynaldo, especularé un poco sobre el tema, no para discrepar con él, sino todo lo contrario, para traer más elementos a este interesante proceso de suponer cómo hubieran podido ser las cosas.

 

En mi disertación sobre la política de la administración Kennedy hacia Cuba entre las dos grandes crisis de abril 1961 y octubre 1962, por supuesto yo no especulé sobre lo que hubiera podido ser - la disertación no hubiera sido aceptada. Pero si me permití brevemente comentar que en esos 18 meses la situación de rebeldía dentro de Cuba era tal que se podía haber pensado que los cubanos solos tenían la capacidad de derrocar el régimen castrista.

 

Pero claro que no la tenían, porque el régimen NO estaba solo. Contaba con al menos 25,000 tropas de combate soviéticas, algo que nunca se supo en aquellos meses en que la Unión Soviética (URSS) planeó y ejecutó el incremento bélico que culminó con la instalación de cohetes de medio alcance en Cuba. Esas tropas soviéticas, teoricé, sirvieron para que las milicias y ejército castrista fueran poco a poco acosando a los rebeldes en las montañas del Escambray hasta que lograron extinguir la rebelión.  Algunos estimados consideran que 300,000 tropas castristas participaron. Las reservas soviéticas, en mi opinión, sirvieron para evitar la posibilidad de un levantamiento popular, aunque nunca lo sabremos.

 

Reynaldo especula que el régimen NO hubiera peleado en caso de una invasión americana en 1962 (la cual, según apunta, estaba bien preparada, hasta con proclamas impresas para informar a la población). Esto es cierto. Pero algo que no menciona Reynaldo es que los líderes militares americanos tenían previsto pérdidas de al menos 10,000 tropas en una invasión a la isla.

 

Reynaldo basa su opinión en el comportamiento de tropas cubanas en Granada, pero no menciona cómo pelearon en Angola. Asumir esto es problemático, porque va directamente a una de las grandes equivocaciones de muchos cubanos sobre la invasión de Bahía de Cochinos. Opinan en su generalidad, especialmente los veteranos de la Brigada 2506, que las tropas cubanas tampoco hubieran peleado debido a como los milicianos del área de Girón se rindieron en las primeras horas. Están seguros que con la eliminación de la aviación castrista (es decir, si los planeados bombardeos NO hubieran sido, traicioneramente según ellos, cancelados por el Presidente Kennedy), la Brigada hubiera avanzado heroicamente hasta tomar La Habana - sin mucha resistencia.

 

Hay un grave problema con esto, y me ha costado hasta buenas amistades. Pocos admiten (muchos no lo saben todavía - o no lo quieren saber) que simplemente NO ERA POSIBLE para 1,200 hombres, por heroicos que fueran (y lo fueron) derrotar a 300,000 combatientes castristas. Aunque hasta la mitad se hubiera rendido. (Siempre el éxito de la operación estuvo basado en una intervención y ocupación militar americana en Cuba, lo cual se eliminó por Kennedy cuando cambió el Plan Trinidad por el Plan Zapata en enero de 1961).

 

Pero lo más importante es que los milicianos que se rindieron al principio tenían poco entrenamiento, y ya desde abril 18 venían desde Pinar del Río hacía Girón 30,000 tropas regulares muy bien entrenadas, al mando del Comandante Derminio Escalona. Otra vez: ¿era posible para la Brigada derrotar a esas tropas regulares que SÍ seguramente hubieran peleado? Para mí, la respuesta es obvia. Para muchos amigos NO lo es, y por eso en buena parte dejé de escribir sobre el tema.

 

Además, es debatible que las tropas castristas NO hubieran peleado en primer lugar. En octubre de 1962 la situación era muy distinta a la de abril 1961. Habían pasado 18 meses, en los cuales la Revolución se había consolidado. Había una gran confianza después de haber derrotado al “imperialismo” en Bahía de Cochinos. Había miles de militares soviéticos en Cuba. Castro había recibido una gran cantidad de ayuda económica y militar de la URSS, y su régimen ya no se encontraba diplomáticamente tan aislado.

 

En fin, la experiencia de Granada, que ni siquiera había sucedido, simplemente NO se puede utilizar ni para sugerir que en octubre de 1962 las tropas castristas no hubieran peleado para defender a la Revolución. En mi opinión, los castristas SÍ hubieran peleado,  y concuerdo con los estimados del Pentágono sobre eventuales bajas americanas, aunque con la información que tenemos ahora, quizás no hubieran sido tantas. Tampoco probablemente los cubanos habrían sufrido las 100,000 bajas estimadas. Pero todo depende de muchos factores y nunca sabremos.

 

Continuando con el buen artículo de Reynaldo, hay otra parte crucial que NO considera y así lo escribí en Facebook en mis comentarios sobre su artículo. Para que tropas americanas desembarcaran en Cuba, dos grandes operaciones estaban planeadas y eran absolutamente necesarias antes de ningún desembarco: Primero, los cohetes soviéticos tenían que ser destruidos. Segundo, bombardeos masivos sobre todas las instalaciones militares y la infraestructura (puentes, plantas eléctricas, reservas de petróleo) devastarían casi toda la isla para facilitar el desembarco de los marines (también participarían otros cuerpos militares, por supuesto).

 

Pero la clave era lo primero y por eso principalmente NO hubo ninguna invasión. Por eso NUNCA pudo ser lo que Reynaldo sugiere, lo que hubiera sido nuestra salvación - y la del mundo.

 

Durante los primeros días de la Crisis, cuando la alternativa de bombardear las bases de cohetes seguida por una invasión americana era la que más se consideraba -y apoyaba- por casi todos los miembros del EXCOM (el grupo de hombres que se reunieron por 13 días en octubre para resolver la Crisis), el Presidente Kennedy le preguntó directamente al General Curtis LeMay, Jefe de la Fuerza Aérea americana, qué porcentaje de los cohetes soviéticos serían destruidos en bombardeos “quirúrgicos”. LeMay le contestó que no más del 90% de los cohetes podrían ser destruidos en sus bases.

 

Fue todo lo que el Presidente necesitaba oír. Si el 10% de los cohetes NO eran eliminados y quedaban ya operacionales y listos para ser disparados contra EEUU, Kennedy de ninguna manera daría la orden de atacar esas bases de cohetes. El riesgo era demasiado alto. En realidad, con otras alternativas disponibles, no era racional dar esa orden de ataque en aquellas horas iniciales. La historia probó que el Presidente Kennedy actuó de manera correcta.

 

Es verdad que el Presidente Kennedy tenía mucha información desconocida en octubre de 1962. Primero, por información del gran espía soviético Oleg Penkovsky, sabía sobre el estado de los cohetes intercontinentales con que la URSS disponía en octubre de 1962. Segundo, el Presidente sabía dónde estaban basados esos cohetes dentro de la URSS, gracias a la extraordinaria información ofrecida por los satélites CORONA, que primero fueron desplegados al final de la administración Eisenhower.

 

El número de cohetes intercontinentales con que contaba la URSS era mucho menor de lo que se pensaba entonces, quizás 200. Pero más importante era la fiabilidad de tales cohetes. Según Penkovsky, muchos explotaban durante el lanzamiento. Los que volaban eran tan imprecisos que a veces hasta regresaban a las bases de lanzamiento y explotaban sobre ellas, o caían a mucha distancia de los objetivos. Además, la preparación para el lanzamiento demoraba horas, lo cual los hacía muy vulnerables en un ataque de EEUU.

 

Pero el Presidente NO podía calcular las intenciones de Kruschev y, en sus propias palabras, sabía que el líder soviético “le había tomado la medida” en la reunión de Viena en junio de 1961. Kennedy estaba convencido de que Kruschev pensaba que estaba lidiando con un hombre joven con poca experiencia que podía ser amedrentado y dominado.

 

En gran parte, esta manera de pensar de Kruschev estaba basada en las desastrosas decisiones de Kennedy durante la invasión de Bahía de Cochinos. Además, se debe recordar que los técnicos soviéticos en Cuba estuvieron trabajando febrilmente para alistar los cohetes.  Es decir, como siempre fue el propósito de Kruschev, para presentar a EEUU con un fait accompli y exigir que Kennedy cumpliera con las demandas soviéticas.  Pero no importa los esfuerzos que hicieron, los analistas americanos NUNCA supieron el progreso en alistar los cohetes, ni cuándo estarían preparados para lanzarse. Ahora sabemos que solo les faltaban horas para terminar los preparativos en Cuba, pero Kennedy nunca se enteró durante los 13 días de la Crisis. 

 

Pero volviendo a mi disertación doctoral, mi especulación sobre lo que pudo haber sucedido fue distinta a la que ofrece Andrés Reynaldo. Yo propuse la posibilidad de que dado el estado de rebelión dentro de Cuba contra Castro y su revolución en el verano de 1962, algo que Reynaldo menciona brevemente, quizás la oposición anticastrista, tanto los alzados en el Escambray como el clandestinaje en las ciudades, pudieran haber derrocado al régimen de Castro SIN ninguna intervención americana. Con ayuda externa, por supuesto, como se recibió durante las guerras de independencia contra España y durante las dictaduras de Machado y Batista, pero sin acciones militares contra el régimen por parte de EEUU. Tal ayuda de la CIA siempre continuó, aunque después del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos se redujo considerablemente.

 

Esta segunda rebelión anticastrista después de la invasión de Bahía de Cochinos fue distinta a la primera en varias maneras. Fue más espontánea, no tan promovida por la CIA.  Fue más extensa; la actividad contrarrevolucionaria existía en todas las provincias. Aunque contaba con menos ayuda del exterior, el clandestinaje urbano también prevaleció más que antes.

 

Pero  la diferencia más grande fue que esta segunda rebelión estaba mayormente basada en el campesinado de Las Villas. Ellos fueron los alzados del Escambray que mantuvieron en jaque al régimen por meses y años. ¿Pudieran haber derrocado al régimen por sí solos? Muy difícilmente, pero con ayuda externa adecuada, sobre todo armas, municiones, comida y dinero, preferiblemente entregados en las costas cubanas (lo que venía por aviones en paracaídas raramente llegaba a los puntos acordados y en muchas ocasiones terminaba en manos castristas), habían posibilidades. Nunca lo sabremos.  

 

Sin embargo, la administración Kennedy básicamente se concentró en sus planes de asesinar a Fidel Castro con las maniobras de la Operación Mongoose, dirigida personalmente por Robert Kennedy. Eso se convirtió en una obsesión de los dos hermanos.  Especialmente el Presidente Kennedy pensó, desde que llegó al poder en enero de 1961, que sin Castro la revolución cubana no podría sobrevivir. Esto quizás fuera probable al principio - pero NO en 1962. En ese entonces quizás ya la revolución, precisamente debido al fracaso en Bahía de Cochinos, se había consolidado lo suficiente como para sobrevivir la muerte de Castro.

 

Pero una vez más, escribí yo en 1970, al igual que con la Guerra Hispanoamericana en 1898, los cubanos NO pudieron lograr su cometido porque un poder externo se entrometió. (No es que yo piense que los cubanos independentistas hubieran derrotado a España, pero como se produjo la intervención americana nunca lo sabremos). En el verano de 1963 fue la URSS, que como ya he señalado, con la presencia masiva de sus 25,000 tropas, permitieron a las milicias y ejército castrista, quizás hasta 300,000 personas, cercar a los alzados en el Escambray y terminar para siempre con la oposición al régimen. Tampoco nunca lo sabremos.

 

Antes de terminar con la reflexión de Reynaldo y continuar con la mía, quiero señalar algo todavía hoy poco conocido. Por supuesto que un bombardeo para eliminar los cohetes soviéticos y preparar el terreno para una invasión americana hubiera tenido éxito (habían más de 100,000 militares listos en la Florida y muchos más en reserva en estados cercanos y en barcos en el Caribe) y por supuesto que una invasión americana, sin importar que los castristas hubieran peleado o se hubieran rendido, hubiera relativamente fácil conquistado y ocupado a Cuba. Eso no es debatible. Aunque personalmente tiendo a aceptar los estimados de bajas del Pentágono: más de 10,000 de EEUU; más de 100,000 de Cuba. Además, en mi opinión, Kruschev NUNCA hubiera ordenado que un solo cohete soviético fuera lanzado contra EEUU. 

 

Ese NO fue su propósito al introducir cohetes de medio alcance en Cuba. Siempre fue su intención utilizarlos para chantajear al Presidente Kennedy y, de hecho, ganar la Guerra Fría. Esa fue su gran apuesta, y por eso arriesgó tanto.

 

Los objetivos de Kruschev estaban bien definidos y están documentados, aunque todavía la mayoría de los “expertos” se crea el gran engaño de que la URSS solo quería garantizar la permanencia de la revolución cubana (mediante la supuesta “promesa” de EEUU de no invadir a Cuba) y que los cohetes americanos fueran retirados de Turquía (como lo fueron secretamente). 

 

No. Los propósitos de Kruschev eran, primero, con la amenaza de los cohetes soviéticos en Cuba -la cual cambiaba el balance nuclear radical y permanentemente - forzar a EEUU a abandonar Berlín Occidental y firmar un tratado de paz con Alemania del Este; y,  segundo, obligar a EEUU a renegociar toda la geopolítica mundial a favor de un entendimiento con la URSS que lograra la ansiada “coexistencia pacífica” de Kruschev, que no era más que un mundo bajo el dominio comunista (manteniendo el status quo por un tiempo) con EEUU neutralizado por el temor a los cohetes en Cuba.

 

El problema con una invasión americana -y el peligro gravísimo desconocido entonces por la administración Kennedy- era la presencia de cohetes tácticos nucleares en Cuba.  Esos SÍ muy probablemente se hubieran utilizado contra las tropas americanas, y aunque estaban bajo el control de militares soviéticos, algunas baterías, incluyendo una a solo dos millas de la Base Naval de Guantánamo, en Mayarí Arriba, casi seguro NO hubieran obedecido las órdenes de Moscú si sabían que iban a morir, ya que esas sus órdenes eran muy claras: pelear hasta la muerte.

 

El aniquilamiento de la Base Naval de Guantánamo definitivamente hubiera producido una guerra nuclear, no importan las intenciones de Kruschev. Por eso anteriormente escribí que la decisión de Kennedy de no bombardear los emplazamientos de cohetes soviéticos y de no invadir fue retrospectivamente la correcta.

 

PERO si Kruschev no ordena el desmantelamiento de los cohetes el 28 de octubre, muy probablemente tanto los bombardeos como la invasión se hubieran producido, y ese mundo que sueña Reynaldo no hubiera podido ser. Al contrario. El mundo como lo conocemos hubiera terminado.

 

Por otro lado, el hecho de que el Presidente Kennedy tomara la decisión correcta NO quiere decir que el resultado final de la Crisis fuera remotamente satisfactorio, sobre todo para los cubanos. Todo lo contrario, ya que el desenlace resultó en la garantía de la permanencia de la revolución cubana. Porque aunque nunca hubo ningún acuerdo de EEUU de NO invadir a Cuba, el régimen castrista permanece y después de la Crisis nunca EEUU ha ni siquiera amenazado con una invasión. 

 

El Presidente Kennedy, con Kruschev humillado y con la URSS revelada como una potencia de segunda clase que no podía de ninguna manera enfrentarse a EEUU, lo menos que debió hacer fue precisamente obligar a Kruschev a que abandonara Cuba; y sin respaldo de la URSS entonces SÍ se podría haber realizado lo ansiado por Reynaldo.

 

Y sin ayuda de nadie. Es decir, Castro abandonado (incluyendo el cese de la ayuda económica de la URSS) quizás SÍ hubiera podido ser derrotado por los esfuerzos combinados del Exilio Histórico y la oposición dentro de Cuba. Ese, obviamente, hubiera sido el mejor de todos los resultados, para los cubanos y para el resto del mundo. 

 

Pero no pudo ser porque el Presidente Kennedy, en definitiva, cuando pudo lograrlo, demostró que la libertad de Cuba NO era ni siquiera una prioridad para él. No solo eso, sino que, por supuesto, el Presidente Kennedy fue en primer lugar enteramente responsable por la Crisis. Su negligencia criminal, junto con el Secretario de Estado Dean Rusk y su Asesor de Seguridad Nacional McGeorge Bundy, al permitir el masivo montaje militar soviético en Cuba durante el verano de 1962, y especialmente al no ordenar los vuelos de los aviones U-2s sobre Cuba por semanas -contra la expresa recomendación del Director de la CIA John McCone-, puso a EEUU en peligro mortal y llevó al mundo al borde de una guerra nuclear.

 

Ahora pasemos de la Crisis de los Cohetes de octubre 1962 al asesinato del Presidente Kennedy solo 13 meses después. ¿Hubo alguna conexión? Con motivo de que en esta semana ya se han revelado algunos de los documentos clasificados sobre el asesinato (desafortunadamente no los 3,000 que quedaban y que el Presidente Trump prometió dar a conocer, pero quizás así sea en los próximos 180 días, poco a poco), vale la pena considerar esa pregunta.  SÍ hubo conexión.

 

Hay alguna evidencia de que por un corto tiempo, Kruschev, por la humillación sufrida (pese a que el Presidente Kennedy prohibió a todos en su administración que demostraran en público satisfacción por el desenlace de la Crisis), consideró el asesinato de Kennedy por la KGB.  La KGB ofreció a Lee Harvey Oswald, quien ya había regresado a EEUU de su “deserción” a la URSS, y había quedado como “agente durmiente” para ser activado cuando se presentara una ocasión favorable. 

 

Pero Kruschev decidió no proceder y la KGB decidió tampoco activar a Oswald por considerarlo muy inestable. Pero la DGI cubana y Fidel Castro SÍ quedaron interesados en Oswald y eventualmente lo utilizaron en el plan dirigido por el Comandante Fabián Escalante, entonces jefe de la contrainteligencia cubana. Esto lo escribí muy detalladamente en el 50 aniversario del asesinato del Presidente en el 2013 y como todos mis artículos y ensayos, se puede encontrar en los archivos de Cubanalisis.com, o a quien me escriba a mi email, -dtrinidad3@comcast.net.- con gusto se los envío. Está en inglés y español

 

Los documentos hasta ahora revelados (desde el jueves 26) son bastante inocuos, casi todos sobre temas conocidos relacionados con los intentos de asesinar a Fidel Castro por la CIA y la Mafia. Pero hay una gran expectativa de que se revelen detalles de la presencia de Oswald en la Ciudad de México en octubre de 1963, un mes antes del asesinato.  Si algo nuevo sale de esos documentos, todo se enfocará en la participación de Cuba en el asesinato. 

 

Pero, de todas maneras, en mi ensayo mencionado ya hay una gran cantidad de información sobre esa “semana perdida” en octubre de 1962 que nada tiene ya de perdida. (El domingo 29 de octubre se reveló algo interesante: un documento que muestra que el ex Presidente Lyndon Johnson fue miembro del Ku Klux Klan; el tercer ex presidente Americano que fue miembro).

 

Durante la semana que comienza el 30 de octubre estoy invitado a comparecer nuevamente en el programa de TV “A Fondo”, del presentador Pedro Cevcec, en AméricaTeVe, para hablar tanto del asesinato del Presidente como de cualquier nuevo detalle revelado en los documentos que serán poco a poco desclasificados. De manera que tendremos la oportunidad de enterarnos de la mayor información posible, y repito, el enfoque será en la conexión cubana.  Ya veremos.