Cubanálisis  El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

Diego Trinidad, PhD, Miami

 

 

                               

 

 

                                

 

NEGOCIANDO CON DIABLOS EN IRÁN, RUSIA Y CUBA ( I  I )

LO QUE SE HA LOGRADO Y LO QUE SE LOGRARÁ

 

Ahora por fin es necesario regresar al título de este trabajo, que ha resultado mucho más largo de lo originalmente planeado. Es decir, cómo la manera de negociar del presidente, basada en todo lo que ya hemos descrito, ha afectado las relaciones de EEUU específicamente con Rusia, con Irán y con Cuba.

 

Primero Rusia. Indudablemente que de las tres opciones que describimos para empezar, o sea, el sentido común, el realismo político y el apaciguamiento, podemos y debemos descartar de entrada el sentido común.  No porque el presidente y sus asesores carezcan de el. Todo lo contrario, y esto es todavía peor: todos saben bien lo que es de sentido común. Pero todos lo ignoran en aras de la ideología radical y de las teorías para gobernar -como las sugeridas por el profesor Kupchan- que guían a esta administración.  Entonces ¿podemos decir que con Rusia al menos se ha tratado de realpolitik? En realidad. no.  Porque de entrada el presidente venía con ideas preconcebidas que él (y su Secretaria de Estado Hillary Clinton) tenían de como transformar la política de EEUU hacia Rusia: el así llamado reset (reinicio).

 

¿Que significó esta nueva manera de negociar con Rusia y que se hizo, en definitiva? Básicamente, ya que la Hoja de Información de la Casa Blanca sobre esta nueva política, este “fresco comienzo”, como se le llamó también, tiene varias páginas, casi todas de propaganda, lo primero y más importante del “reinicio” en las relaciones de EEUU con Rusia fue la cancelación de los planes de colocar radares y cohetes de medio alcance en los países aliados de la OTAN Polonia y Checoslovaquia, negociados durante la administración de George Bush hijo, principalmente para proteger a Europa de cualquier ataque de Irán, incluyendo un posible ataque nuclear.

 

Cuando se negoció este acuerdo, Irán ya contaba con cohetes de medio alcance que podían llegar a toda Europa, pero no a EEUU. Esto se hizo casi al principio del nuevo presidente tomar posesión de su cargo y se hizo unilateralmente, a cambio de nada.  Recuerden a Kupchan cuando nadie lo conocía y su libro aún no se había publicado (pero sus ideas ya eran bien conocidas por el presidente). La idea detrás de la nueva política, además, aunque sea difícil de creer, era regresar las relaciones entre las dos naciones a la “normalidad”, a como eran antes que el Presidente Bush hijo lo cambiara todo con sus políticas agresivas y confrontacionales. Esto, para el presidente y sus asesores, era regresar al realismo político, reconociendo la geopolítica del 2009. Es decir, culpar a Bush -una vez más- y adoptar políticas “serias” y universalmente aceptables. Después de todo, EEUU había quedado aislado gracias a las políticas “unilaterales” del Presidente Bush desde el 2001, incluyendo las dos desastrosas invasiones y guerras en Afganistán y en Irak. Al menos así lo veían los nuevos expertos seguidores de las ideas demenciales de Richard Kupchan.

 

Algunas otras medidas también se tomaron, como un acuerdo -completamente desventajoso para EEUU- de reducir ciertas armas nucleares adicionales. Hay que reconocer también que como parte de toda el reinicio de las relaciones, Rusia acordó cooperar en las sanciones por fin impuestas al régimen de Irán por su continua negación a frenar su programa para producir armas nucleares. Pero en general el tono de las relaciones, aunque al parecer mejoró un poco, pronto se enfrió de mala manera cuando Rusia invadió Crimea en febrero del 2014. En los años intervalos, ya se habían desmejorado mucho las relaciones de todas maneras, pero las políticas expansionistas de Vladimir Putin en Ucrania dieron al traste con el nuevo “reinicio” con Rusia. Putin simplemente se aprovechó de la debilidad mostrada por la administración, no solo en Ucrania, sino por ejemplo, en Siria, cuando el presidente anunció la famosa “línea roja” que el dictador sirio Assad no podría cruzar si utilizaba armas químicas en la guerra civil que llevaba andando desde el 2011. Para luego hacer… NADA.

 

Pero a pesar que el reinicio en las relaciones con Rusia ha sido un fracaso, muchos conocedores de la historia de Rusia consideran que el líder ruso Vladimir Putin tiene buenas razones para la política que ha desarrollado, sobre todo desde que regresó a la presidencia de Rusia en una elección generalmente considerada fraudulenta en el 2012.

 

Estos expertos, que no se pueden desechar sin consideraciones, piensan que hay razones históricas que explican la paranoia, el temor, en fin, la inseguridad del pueblo ruso, debido a las muchas veces que su territorio ha sido invadido desde siglos atrás. Son razones válidas y no solo por las más conocidas invasiones de Francia bajo Napoleón en 1812, de Alemania (Prusia en sí) en la Primera Guerra Mundial, y Alemania otra vez bajo Hitler en 1941. Pero antes de estas tres, hubo muchas otras de enemigos tradicionales en su Occidente, como Polonia, Lituania y Ucrania, en el Sur, como Turquía, y en el Lejano Este, como China y Japón.

 

Existe, además, un período terrible conocido en Rusia como smuta (Tiempo de Problemas, en ruso) a principios del siglo 17, poco después de la muerte del gran Zar Iván IV (el Terrible). Iván dejó dos hijos, quienes murieron 12 años después sin herederos. El cuñado de uno de ellos, Boris Godunov, fue ascendido al trono, pero con su reino comenzó un tiempo de caos y catástrofes naturales inigualado en la larga historia de Rusia.  Las cosechas fracasaron por malos tiempos, sequías, nieve en el verano.  Enormes hambrunas devastaron a Rusia, mientras que el país fue invadido en el norte por Suecia, en el oeste por Polonia, y desde el sur vinieron los Tártaros de Crimea. Rusia estuvo cerca de desaparecer como nación, hasta que al final de 14 años de calamidades, surgió un nuevo zar, Mikhail, el primero de la dinastía Romanov. Rusia sobrevivió, pero la memoria de smuta perdura.

 

De manera que la historia de Rusia y la memoria colectiva de los rusos ofrecen bases que explican el carácter del pueblo y su idiosincrasia. Sin embargo, todo eso sucedió hace mucho tiempo, y en este siglo 21 nada ni nadie representa ninguna amenaza para Rusia.

 

¿Por qué entonces Vladimir Putin ha logrado convencer a Rusia que debe protegerse de enemigos imaginados y que debe tratar de regresar a los tiempos del antiguo imperio de los zares?  Rusia pasó por tiempos difíciles después de la caída del comunismo, y Putin, un ex coronel de la KGB en San Petersburgo, un burócrata represivo, pero con una gran visión geopolítica, ha podido llenar esa aparente necesidad en el carácter ruso. Ha sido ayudado por una década de precios altísimos del petróleo, la mayor fuente de ingresos del país, y debido a la ceguera de Europa, Rusia ha podido convertirse en el proveedor casi único de gas natural para algunos países como los Bálticos, Alemania, Hungría y Rumania.

 

El Presidente Reagan trató de evitar esta dependencia, pero desde que dejó el poder y desde el fin de la Unión Soviética y del comunismo, Europa consideró que la nueva Rusia se convertiría en un país normal. Europa se equivocó y ahora está pagando las consecuencias.

 

Pero nada de esto excusa el comportamiento de Putin y sus políticas agresivas y expansionistas. Los que quieren defenderlas a base de explicaciones históricas son simplemente apologistas de Putin. La diplomacia de esta administración hacia Rusia, el célebre reset, ha sido un fracaso y de ninguna manera se puede describir como realpolitik.

 

Como ya eliminamos la posibilidad de que la política hacia Rusia sea de sentido común, y tampoco puede ser descrita como una de realismo, solo queda la política de apaciguamiento. Pero ni eso es.

 

Este presidente quiso soñar y la realidad lo despertó. Ahora no es capaz de reaccionar y solo puede contemporizar y esperar a que suceda lo mejor. Lo único que puede salvar sus políticas hacia Rusia es la caída del precio del petróleo y las pocas sanciones que se han logrado aplicar junto con algunos países europeos. Pero no existe la voluntad para aplicar las medidas necesarias.

 

La demografía de Rusia la condena a una lenta decadencia, y bajo una nueva administración en Washington que se le enfrente, y que sobre todo logre exportar gas natural a Europa, Rusia no tendrá otro remedio que aceptar su destino de ser una potencia de segunda clase por el resto del siglo. Pocos recordarán a Putin y al presidente que soñó con reiniciar las relaciones con Rusia. La gran ironía es que buscando una relación más cercana con Rusia, en verdad buscando rehacer la relación que supuestamente había sido tan dañada durante la administración del Presidente Bush hijo, este presidente, empeñado en una nueva política de reset, pero que ahora sabemos estaba basada en las ideas demenciales del profesor Kupchan, terminó casi destruyendo la relación entre Rusia y EEUU.

 

La situación con Irán es bastante diferente -y mucho peor. Como mencionamos al principio, 20 meses de negociaciones con Irán, a pesar de las declaraciones triunfales del presidente hace unos días, no han producido resultado alguno.

 

El Secretario de Estado John Kerry, ex Senador por Massachussets y ex candidato presidencial en el 2004, ha sido el principal negociador por EEUU. Por parte de Irán, con la larga tradición persa en negociar hábilmente con amigos y enemigos, el Ministro de Relaciones Exteriores Javad Zarif ha estado a cargo.

 

Kerry tuvo su primera experiencia “diplomática” negociando con miembros secretos del Viet Cong en París al principio de la década de los 1970s, mientras Henry Kissinger negociaba con los miembros de la delegación oficial del Viet Cong y de Viet Nam del Norte. Algunos de sus compatriotas consideraron los contactos de Kerry con el Viet Cong poco menos que una traición a EEUU, aunque no tuvieron éxito.

 

Tiempo después, Kerry, ya como Senador, y acompañado por otro Senador todavía más radical, Tom Harkin, de Iowa, “negoció” (sin que nadie se lo pidiera) un “acuerdo” con el ya dictador de Nicaragua Daniel Ortega en 1985. Al regresar a EEUU, los dos Senadores mostraron orgullosamente unas hojas de papel que según los dos representaban la aceptación por Ortega de la Democracia en Nicaragua. 

 

Casi al mismo tiempo, Daniel Ortega estaba en Moscú firmando un acuerdo de ayuda mutua con Rusia. En los últimos meses, ahora como Secretario de Estado americano (fue la segunda selección del presidente, quien prefería a Susan Rice, la cual no podría ser confirmada por el Senado debido a sus mentiras después del ataque terrorista al Consulado americano en Benghazi en el 2012), Kerry trató por meses de revivir las negociaciones entre Israel y las organizaciones palestinas. Un fracaso total al cual nadie prestó atención.

 

Con esas credenciales, no se debía esperar mucho de Kerry, y así ha resultado. Pero hay graves problemas con el esquema o pre-acuerdo que supuestamente se firmará con Irán a fines de junio. Primero, nadie sabe siquiera qué se preacordó en París -ni lo sabremos nunca. Pero lo que sabemos es que hay dos versiones diametralmente opuestas entre la ofrecida por el presidente y la anunciada por el Ministro Zarif. La de Irán, confirmada el fin de semana de abril 10 por el líder de la República Islámica, Ayatola Khamenei, es que EEUU ha mentido sobre lo preacordado en París; que los americanos no son de confiar; que las sanciones contra Irán -contrario a lo anunciado por Kerry y por el Presidente-tienen que ser eliminadas el mismo día que se firme el acuerdo; y que de ninguna manera Irán permitirá inspecciones en sus instalaciones militares. NUNCA. Irán permitirá inspecciones en lugares preacordados (y bien conocidos), pero solo voluntariamente.

 

¿Entonces qué? Se puede pensar que estas declaraciones invalidan cualquier cosa preacordada en París. ¿O no?  Según voceros del Departamento de Estado, claro que no.  ¿Como es posible? Muy fácil. El Ayatola hace esas declaraciones para consumo doméstico, para contentar a los “duros” (aunque Khamenei ES el duro) en el régimen iraní. Es decir, Khamenei miente. Pero el presidente y Kerry dicen la verdad. No hay problema alguno, todo sigue en pie, y a fines de junio tendremos un gran acuerdo que traerá la Paz Mundial. Como se puede ver claramente, los gobernantes de EEUU viven en un mundo de fantasía. No hay, ni nunca habrá, ningún acuerdo con Irán que pueda ser verificado, que se pueda comprobar.

 

Pero eso sí, las sanciones internacionales impuestas por la ONU terminarán, porque un acuerdo será firmado, aunque EEUU no sea parte. Ya el 14 de abril Rusia anunció que entregaría cohetes avanzados de superficie-aire (SAMs) a Irán, rompiendo filas con el embargo de la ONU. La venta de estos SAM-300 se hizo en el 2010, pero fue aplazada.  Ahora, no solo se entregarán, sino que la Agencia Reuters anunció que forma parte de un acuerdo de $20 billones entre Irán y Rusia que también incluye petróleo y gas natural.

 

Rusia adicionalmente se ha comprometido a construir dos reactores nucleares en Irán.  También China, que ya compra la mayor parte del petróleo que Irán exporta -legalmente y en el mercado negro importado de contrabando por mar- está negociando para construir otros tres reactores nucleares, además de suplir a Irán con metales y químicos prohibidos por el embargo de la ONU, incluyendo uranio. Es decir, ya de hecho Irán está consiguiendo su principal objetivo: eliminar las sanciones internacionales. Empresas europeas están preparadas para comerciar con Irán inmediatamente que un acuerdo se firme. Irán está preparado para rehabilitar su industria petrolera y continuar exportando petróleo.  No hay nada que el Presidente pueda hacer al respecto, a pesar de las nuevas y humillantes condiciones que se vio obligado a aceptar en abril 15 por el Senado americano. Antes de firmar cualquier acuerdo, está obligado a presentar todos los detalles, incluyendo cualquier acuerdo secreto, ante el Senado. Pero firme o no EEUU algún acuerdo a fines de junio, las sanciones de la ONU serán levantadas.

 

 La importancia que tiene para Irán otra vez poder comerciar abiertamente con el mundo y lograr importar tecnología hasta ahora prohibida (desde hace casi cinco años, en realidad) es crucial. Por esa razón, Irán abrió las negociaciones con EEUU y el llamado grupo de cinco más uno (EEUU, China, Rusia, Francia, Gran Bretaña y Alemania) hace 20 meses. La economía de Irán estaba devastada, sobre todo por las sanciones bancarias y financieras impuestas por el Departamento del Tesoro de EEUU. En ese preciso momento, cuando Irán se encontraba en su peor situación, el presidente de EEUU decidió acudir en su ayuda.

 

Quizás algunos lectores se hayan preguntado, como yo mismo lo he hecho por buen tiempo, cómo es posible que una nación grande, rica y poderosa como Irán, que además cuenta con una población relativamente bien educada, no ha podido desarrollar armas nucleares cuando otras más pobres y con menos recursos, como Pakistán y Corea de Norte, Sí lo han logrado.

 

Hoy, abril 17, el presidente una vez más concedió algo a Irán que por meses -hace solo dos semanas- prometió que nunca haría. Respondiendo a las nuevas demandas del Ayatola Khamenei del pasado sábado 10 de abril de que las sanciones tienen que ser eliminadas el mismo día que se firme un acuerdo, el presidente sugirió que para que Khamenei pudiera cumplir lo prometido a su pueblo y para lograr un acuerdo, EEUU puede considerar levantar las sanciones ese mismo día. Hace una semana, los voceros de la Casa Blanca y Departamento de Estado dijeron que la posición del presidente y del Secretario Kerry era la correcta y Khamenei mentía. Hoy el presidente parece conceder que Khamenei decía la verdad. El acuerdo será firmado con las nuevas concesiones que Irán demanda. Lo que haga el Senado, ya veremos. Pero para el presidente, su legado histórico es más importante que la seguridad nacional y que Irán consiga armas nucleares

 

De acuerdo con un informativo artículo de Lee Smith publicado en The Weekly Standard (marzo 30, 2015), Iranian Vulnerability, la explicación está en la infraestructura de Irán y en su atraso tecnológico. Corea del Norte pudo construir armas nucleares por la ayuda de Rusia y de China, además de dedicar casi todo su PIB al proyecto, sin importar que murieran millones de coreanos de hambre. Pakistán lo logró de una manera más fácil: comprando la tecnología en EEUU y Europa. Corea del Norte estaba exenta de sanciones de Occidente pudiendo contar con Rusia Y China. Pakistán, nación supuestamente aliada de EEUU, no tenía restricciones para comprar la tecnología necesaria en el mercado abierto. Contaba además con un genio, su gran físico nuclear A. Q. Khan, quien coordinó magistralmente las compras de la tecnología para la construcción de armas nucleares sin que las naciones occidentales, incluyendo EEUU, se percataran hasta que fue demasiado tarde.

 

Esta es la obsesión y la desesperación de Irán en lograr que se levanten las sanciones internacionales. Solo de esa manera puede tener acceso a la tecnología nuclear. Solo de esa manera se puede recuperar económicamente para preparar la infraestructura que apoye la construcción de armas nucleares.

 

¿Por qué entonces este presidente ha desperdiciado las ventajas que tenía hace 20 meses, cuando Irán, obligado por su crisis económica por las sanciones internacionales y la caída del precio del petróleo, fue obligado a negociar? Una sola razón: Buscando su legado histórico, un acuerdo y acercamiento con Irán, algo que cinco presidentes anteriores trataron y no lograron.

 

No existe aquí una negociación guiada por el sentido común. El presidente sabe bien, por sentido común, que Irán fue obligado a negociar por las sanciones. Pero ahora niega que mantener las sanciones sea útil. Hay que suspenderlas y aceptar un acuerdo que de nada sirve, ya que no se puede aplicar y deja a Irán listo para producir armas nucleares cuando el Ayatola Khamenei quiera. Es ilógico, es irracional, carece de sentido común. Pero es su legado. Caso cerrado.

 

Por fin llegamos a Cuba y a las negociaciones que también se han sostenido entre diplomáticos americanos y cubanos por 20 meses. Este es el caso más curioso de todos. Con Cuba también se ha tratado de aplicar las teorías de Kupchan, pero contrario a Irán y a Rusia, donde se puede decir que EEUU ha recibido ALGO, por poco que sea, a cambio de todas las concesiones unilaterales recomendadas por el profesor y último mentor del presidente, con Cuba no se ha conseguido NADA a cambio. ¿Que valor tiene para EEUU -para los intereses americanos- una mejor relación con Cuba? Absolutamente ninguno.

 

Algunos pueden decir que un acercamiento con Cuba representa una gran mejora en las relaciones con Latinoamérica y el Caribe, evidenciado por la recién terminada “Cumbre” en Panamá. ¿Pero que logró EEUU en Panamá? NADA. ¿Como se mejoraron las relaciones con el resto de América por la  “histórica” conversación entre el presidente y Raúl Castro (al menos no se produjo el esperado fraternal abrazo) en esa reunión? De ninguna manera. ¿De que sirvió todo el esperado espectáculo en Panamá? Sirvió como ocasión para tomar buenas fotografías (históricas, recuerden), y sirvió, sobre todo, para hablar, para dialogar, la actividad preferida por el presidente.

 

Concretamente, EEUU ha concedido a Cuba lo que más anhelan los dictadores: legitimidad. Las negociaciones prometen el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países después de más de medio siglo. En abril 14 se anunció que Cuba sería retirada de la lista de países terroristas (después de 45 días), de manera que pronto también anunciará la reapertura de las embajadas.

 

Queda un problema: el Congreso no aprobará a ningún embajador, ni tampoco los fondos para operar la embajada en La Habana. En abril 15 se anunció que Cuba y EEUU están negociando sobre los terroristas internacionales refugiados en Cuba. De manera que se está demostrando que hay “progreso” en las negociaciones.

 

EEUU ha hecho también al menos dos valiosas concesiones. Primero, permitirá  a compañías americanas de telecomunicaciones (en cuanto existan las condiciones, especialmente las relaciones bancarias) hacer negocios en la isla. Si Cuba lo consiente; ya veremos. Segundo, permitirá a miles de turistas americanos viajar a Cuba, lo que ya está sucediendo. Hay ciertas limitaciones, pero esas se relajarán cada día más, hasta que ni se apliquen. Tercero, y de mucha mayor importancia, ha permitido un aumento de las remesas a Cuba de $500 a $2000 trimestralmente Esto significa que cada cubano en la isla puede potencialmente recibir $ 8,000 al año.

 

Se sabe bien que cada cubano no recibirá esa cantidad. Pero muchos recibirán una ayuda comparativamente mayor. Eso, como he escrito antes, puede en sí revolucionar la economía de Cuba y transformar más que ninguna otra política la situación interna en la isla.

 

De manera que las concesiones de EEUU a Cuba han sido significativas, mientras que Cuba ha liberado a un rehén político y a un espía que nadie conoce ni recuerda. Pero EEUU también liberó los tres presos que faltaban, tres criminales convictos, mejor dicho, tres espías, incluyendo uno acusado de conspiración para asesinar a varios ciudadanos americanos.

 

¿Que más? Nada más. Quizás en el futuro próximo se relajen un poco más las regulaciones y algunas empresas americanas puedan hacer algunos negocios menores con funcionarios cubanos -recuérdese que en Cuba no existe la propiedad privada y casi todas las empresas están controladas por los altos militares de régimen.

 

De hecho, algunos cubanos del sur de la Florida casi seguramente realizarán cierta actividad comercial con la isla. Pero ¿que ventajas trae algo de eso a EEUU, cómo beneficia los intereses americanos, sobre todo del gobierno de EEUU?

 

De ninguna manera. ¿Entonces para qué esta nueva política de acercamiento con Cuba?  Obviamente, como con Irán, porque es un legado histórico del presidente, porque ÉL logró lo que once previos presidentes no pudieron.

 

Además, con Cuba, al parecer, se pueden vindicar las teorías del profesor Kupchan.  Concesiones unilaterales, a cambio de nada.

 

Aunque no en realidad. Después de todo, el propósito de la teoría del profesor está diseñado para convertir enemigos en amigos.

 

Eso nunca se logrará mientras los Castro vivan.