Cubanálisis  El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

Diego Trinidad, PhD, Miami

 

 

                               

 

 

                                

 

Ley de Ajuste Cubano y crisis migratoria: problemas y soluciones

 

Hace varias semanas Pablo de Cuba y yo hemos estado estudiando y analizando estos dos complejos temas en busca de soluciones. Estuvimos juntos en un simposio organizado por Julio Shiling y Patria de Martí, Pablo ha comparecido en algunos programas de televisión local, y yo escribí un artículo explicando la Ley de Ajuste Cubano (LAC), su origen y razones ser, y lo que se puede o no hacer para resolver muchos de los abusos que se llevan cometiendo por un grupo de cubanos de los más recientemente llegados. Más recientemente, una nueva crisis migratoria que tiene a miles de cubanos que abandonaron la isla -esta vez legalmente- varados en ciertos países centro y suramericanos, ahora amenaza con crear otro éxodo masivo de Cuba a Estados Unidos.

 

Es urgentemente necesario encontrar soluciones a esta crisis ante que se pierda completamente el control de la situación. Eso trataremos de hacer en estos dos artículos separados, pero muy interrelacionados. Pablo se ocuparía de las cuestiones legales y los acuerdos internacionales que controlan los movimientos de refugiados políticos y ofrecería soluciones concretas para resolver la presente situación. Su artículo fue publicado aquí mismo la semana anterior. Yo propondré una solución inmediata sobre la aplicación de la LAC (no su derogación ni modificación) y cómo esto puede ayudar a resolver la grave crisis migratoria a la que mucho ha contribuido. Esto se escribió hace una semana, de manera que lo actualizaré con los acontecimientos desde entonces.

 

La LAC es una ley muy simple, solamente una página, que se aprobó en 1966 y se modificó mínimamente en 1976, simplemente para reducir de dos años a uno el tiempo en que los cubanos que estaban en EEUU o los que llegaban (hasta 1995) podían aplicar para recibir la residencia permanente en EEUU. Es una ley que meramente autoriza al Fiscal General (FG) de EEUU para que ajuste el status legal de los cubanos que entran -de hecho- a EEUU como refugiados políticos, y les otorgue la residencia en un año. Pero esa autorización al FG para que ajuste el status de los cubanos es discrecional. Es decir, el FG no está obligado a ajustar el status de ningún cubano al año y un día de permanencia continua en EEUU. Aquí está la clave para resolver de una vez por todas los problemas ocasionados por los abusos de la LAC, que en realidad NO tienen nada que ver con la Ley sino con los beneficios que se les otorga a los cubanos, por decisiones administrativas hechas desde 1966.

 

Si el FG decide NO ajustar el status de nadie, sino revisar cada caso por sus méritos, la LAC cesa de hecho, sin necesidad de cambiar nada. Los cubanos que a discreción del FG llenen los requisitos de refugiados políticos recibirían la residencia, pero como cualquier refugiado no pueden regresar a su país de origen. Debido a la historia, es de suponer que todos serían admitidos como refugiados, pero no recibirían la residencia automáticamente, y como el proceso será largo, de hecho no recibirán la residencia al año y un día.  De todos modos, como refugiados, no podrían regresar a Cuba.

 

Mejor todavía y más fácil es que el FG no haga NADA, que no ajuste el status de nadie.  Entonces todos son admitidos como refugiados y no reciben la residencia hasta pasado el tiempo reglamentario desde la fecha de entrada, como cualquier otro inmigrante. Con esa decisión se resuelve todo.

 

Esto no complacerá a los que apoyan la “reunificación familiar”. Claro que no. Quien busca refugio renuncia a sus lazos familiares. Que sea el régimen cubano el que permita visitas familiares. En caso de emergencias, como enfermedades o muertes, EEUU lo permite ya ahora, de hecho. Pero los viajes constantes al año y un día terminan.

 

Los beneficios a que todo refugiado tiene derecho por convenios internacionales serían mantenidos. Los beneficios especiales que reciben los cubanos solamente podrían o no ser continuados a discreción de las autoridades, pero dejarían de ser otorgados automáticamente. Y la infame política de “pies secos, pis mojados” termina de inmediato.

 

Eso NO está en los acuerdos migratorios de 1994-95 negociados entre Cuba y EEUU, ya que fue una orden ejecutiva del Presidente Demócrata Bill Clinton, emitida en colaboración y complicidad con el Gobernador Demócrata del Estado de la Florida, Lawton Chiles, y varios líderes cubanos del exilio histórico, incluyendo la Fundación Nacional Cubano Americana.

 

Como es de suponer, esta fácil, efectiva y rápida solución no tendría la más remota posibilidad de ser adoptada mientras la presente administración ocupe el poder. El presidente nunca ordenaría a su Fiscal General Loretta Lynch que haga ningún cambio en la implementación de la LAC. Pero la manera descrita ES la mejor para resolver todos los problemas que la LAC y sus abusos llevan años causando. No existe voluntad ahora, pero ya se sabe como hacerlo cuando las circunstancias cambien.

 

Sin embargo, debido a la presente crisis migratoria de cubanos en Centro y Sur América, y a la otra crisis migratoria, la de refugiados sirios que siguen llegando a Europa por miles tratando de escapar de la salvaje guerra civil en Siria, esta administración quizás se vea obligada a implementar ciertos cambios. Aquí existe una clara amenaza de otro éxodo masivo de cubanos hacia EEUU que puede desestabilizar las relaciones que el presidente, en su afán de lograr un “legado histórico” (lo que ha conseguido, indudablemente), lleva meses construyendo. Pero ¿que hacer? Es algo sumamente complejo y difícil, pero no queda más remedio por la situación política a un año de las elecciones presidenciales.

 

Hasta ahora, la nueva crisis migratoria entre Cuba y EEUU NO se ha inyectado en la contienda entre republicanos, pero es cuestión de días para que suceda. El presidente poco puede hacer sin la cooperación de su nuevo “socio” Raúl Castro. El líder cubano, pese a sus declaraciones, NO quiere de ninguna manera que se hagan cambios en la LAC, ya que los beneficios económicos que recibe el régimen, debido al envío de remesas y a  los continuos viajes de residentes permanentes cubanos a la isla, que son considerables, y siempre existe la válvula de escape para una oposición que pueda convertirse en un peligro. Aunque quizás prefiera que la vil política de “pies secos, pies mojados” sea anulada. Lo cual, como procede de una orden ejecutiva, puede ser efectuado mañana mismo. 

 

¿Lo será? Es muy dudoso.  ¿Entonces, que hacer?

 

Todo apunta a una nueva ronda de negociaciones secretas para lograr otro acuerdo migratorio que sustituya los de 1994-95. Sería probable que EEUU ofreciera dinero, mucho dinero, para que Cuba coopere a resolver la grave situación presente. Aquí está un posible escenario que, de una manera similar a la que “resolvió” la crisis de los balseros en 1994, puede servir de modelo:

 

Los cubanos que ahora están en Ecuador y Costa Rica (quizás unos 35,000) pueden ser trasladados a la Base Naval de Guantánamo y ser “reconcentrados” otra vez, como lo fueron en 1994.  El presidente y su administración apelarían a la “compasión” del pueblo americano, y para cubrir la forma, esos cubanos serían admitidos poco a poco a EEUU, pero después de ser “investigados” para que no haya acusaciones de que alguien peligroso sea admitido -todo una gran farsa-como en 1994. 

 

Esto es necesario en el clima político de hoy en día. Después de todo, algunos otros extranjeros han tratado de entrar a EEUU diciendo que son cubanos. La Base, adicionalmente, dejaría de ser tema de confrontación, y el afán de cerrarla del presidente (promesa todavía incumplida) puede esperar a que esta nueva crisis se “resuelva”.

 

Pero todo a cambio de que Cuba controle la salida masiva de cubanos. Esto puede lograrse fácilmente sin que Cuba tenga que cancelar su política de que todo cubano que reciba una visa puede salir de Cuba (con o sin derecho a regresar). Ya de hecho Ecuador (como lo pronosticó Pablo de Cuba en el programa de Roberto Rodríguez Tejera en el pasado miércoles 23 de noviembre) decidió exigir visas a cubanos que quieran viajar al país, comenzando el primero de diciembre (hasta ahora podían viajar sin visas). ¿Fue esta decisión del Presidente Rafael Correa ordenada o solicitada por Cuba, o fue, en parte, debido a la difícil situación económica por la que atraviesa el país? No sabemos, pero esta decisión puede frenar la salida de tantos cubanos. Aunque, claro, solo por un tiempo y solo aminorar la salida, ya que todavía se les permitiría salir a Ecuador con visas.

 

Algunos trámites adicionales para dificultar la salida a nuevos viajeros cubanos pueden ser implementados discretamente por el régimen castrista. Todo eso reduciría mucho la ola de nuevos emigrantes cubanos y “tranquilizaría” los ánimos del momento.

 

Por supuesto, esto NO resuelve la entrada masiva de cubanos a EEUU por la frontera con México. En los dos últimos años, quizás hasta 200,000 cubanos han entrado a EEUU sin mucha publicidad. Si esa cantidad es cierta, esto es mayor que el éxodo de Mariel y el de la crisis de balseros de 1994 sumados.

 

Para controlar esa emigración masiva de cubanos a EEUU, solo el cambio sugerido a la LAC puede lograrlo. Eso no es posible ahora. Pero que quede bien claro: de ninguna manera el presidente puede permitir que se produzca otro éxodo masivo tipo Mariel.  Estropearía irremediablemente su sueño dorado de un eventual abrazo fraternal en La Habana con Raúl Castro para “coronar” su presidencia. De manera que se deben esperar cambios en un nuevo acuerdo migratorio, y bien pronto.

 

Existen varios otros escenarios posibles, y alguno de ellos puede ser anunciado tan pronto como esta próxima primera semana de diciembre. Por ejemplo, si EEUU le ofrece ayuda económica a Ecuador para que mantenga a los más de 30,000 cubanos ahora presentes en el país, simplemente esos cubanos, como llegaron a Ecuador sin visas, se tienen que quedar -mantenidos por ayuda económica de EEUU y/o de los cubanos de aquí- quienes les mandaron el dinero para que fueran a Ecuador en primer lugar.

 

También, (lo más probable), EEUU puede simplemente aumentar el número de visas concedidas a cubanos en la nueva embajada en La Habana para que puedan venir legalmente, digamos otros 10 o 20,000 cubanos todos los años. Lo cual se puede hacer discretamente, sin siquiera anunciarlo.  Recuérdese que lo importante sería lograr el “abrazo fraternal” en La Habana a fines del 2016.

 

Nada puede interferir con eso. Excepto cualquier nueva barbarie del régimen que casi como que no pudiera evitarla. Aunque ahora es un poco distinto, bajo el hermano menor.  Además, hay que considerar que miles de turistas americanos viajarán a Cuba en el 2016, y eso le dejará millones de dólares al régimen, mejorando en algo la situación económica en la isla.

 

En negociaciones entre Cuba y EEUU en la semana desde diciembre 1 no se han anunciado cambios, pero un vocero del Departamento de Estado ha declarado que, aunque EEUU mantendrá sus políticas presentes, incluyendo la LAC, no se “opondría” a que países donde ahora se encuentran miles de cubanos en tránsito a EEUU, como Costa Rica, Nicaragua, Ecuador, y hasta México, “regresen” a cualquiera de ellos a Cuba. En otras palabras, la administración americana parece estar enviando señales para que otros, como típicamente acostumbra hacer, le resuelvan sus problemas. Ya veremos como continúa esta saga.

 

Por otro lado, aparentemente se están realizando esfuerzos para frenar la emigración masiva de cubanos. Por ejemplo, además de Nicaragua (que a pesar del anuncio del gobierno de mantener cerrada la frontera con Costa Rica está admitiendo a algunos cubanos que puedan pagar las extorsiones de guardias fronterizos), Guatemala y Panamá han anunciado cierre de sus fronteras. Mientras que México anunció que los cubanos serían admitidos siempre y cuando lleguen por tierra, pero ni por mar ni por aire. Es decir, otra farsa, ya que como bien se conoce, una vez los cubanos están en México el propósito es proseguir hacia la frontera con EEUU y ser admitidos de inmediato. Claro, si las fronteras con México siguen cerradas, esto es académico, puesto que los cubanos que ahora se encuentran en tránsito no pueden entrar a México por tierra.

 

El resultado de cualquiera de estas posibles “soluciones”, por supuesto, sería otra victoria para Raúl Castro. Pero eso no es nada nuevo. La crisis, simplemente, se pospone. En definitiva este presidente se va de Washington en enero del 2017. El problema entonces sería del nuevo presidente. Y su “legado”, según él lo entiende, quedará cementado en la historia. 

 

Sin embargo, no por mucho tiempo. Ese legado solo quedará en el sentido que fue bajo su administración que las relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU fueron restablecidas después de 56 años. Probablemente esas relaciones no se suspendan.

 

Pero ahí quedará todo, hasta que el embargo comercial se elimine y existan relaciones normales entre los dos países. Para eso todavía falta algún tiempo, pero ya veremos. 

 

En lo que se refiere a las relaciones entre Cuba y EEUU, todo es posible. 

 

La pregunta es ¿cuándo…?