Cubanálisis  El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

Diego Trinidad, PhD, Miami

 

 

                               

 

 

                                

 

LA REVOLUCIÓN ENERGÉTICA EN ESTADOS UNIDOS Y LA NUEVA GEOPOLÍTICA MUNDIAL

 

Algo ha estado sucediendo en Estados Unidos en los últimos cinco años. No, no son los desastres producidos por la presente administración en Washington desde el 2009. Pero, casi desapercibidamente, una gran revolución en el campo energético se ha venido desarrollando en el país. Una revolución que ya ha cambiado significativamente la economía nacional y que muy probablemente afectará la geopolítica en el resto del mundo en el futuro inmediato y por las próximas décadas de maneras muy beneficiosas.

 

Me refiero al enorme aumento en la producción de petróleo y gas natural gracias a una nueva tecnología conocida en inglés como fracking (hydraulic fracturing). Esto es un método de extracción del petróleo y gas natural de entre las rocas conocidas como shale (esquisto, en español) por el cual se introduce agua mezclada con ciertos químicos a muy alta presión bajo las formaciones de roca shale. Este proceso fracciona las rocas y libera el petróleo y gas natural dentro de ellas, el cual entonces se extrae fácilmente. 

 

Otra tecnología relacionada que permite perforar horizontal o diagonalmente bajo las rocas también permite la extracción de petróleo y gas que antes era muy difícil y costoso recuperar. El alto precio del petróleo en los últimos años permitió el desarrollo de estas tecnologías, que ahora están produciendo grandes dividendos.

 

El pasado mes de enero, EEUU se convirtió en el mayor productor de energía en el mundo, superando a Arabia Saudita. Esto incluye petróleo, gas natural y carbón mineral.  Estados Unidos está en quinto lugar con reservas probadas de petróleo. Venezuela y Arabia Saudita están muy por arriba todavía. 

 

Pero esas reservas probadas no incluyen ni las bajo las formaciones de roca shale ni las del Golfo de México, que por estar en aguas demasiado profundas, su extracción aún no es económicamente factible. Si se incluyeran estas reservas no probadas, pero existentes, EEUU tiene las mayores del mundo.

 

En reservas probadas de gas natural y carbón mineral, EEUU es hace mucho tiempo el líder mundial.  Para el 2020, se calcula que EEUU se convierta en el mayor exportador de energía en el mundo; y para el 2035, se calcula que será completamente autosuficiente en materia energética.

 

Pero estas predicciones son relativas, ya que debido a las interdependencias en la economía mundial, EEUU está obligado, por varias razones, a importar petróleo de otros países por mucho tiempo, especialmente de Arabia Saudita, Canadá y México.

 

Es decir, si Estados Unidos quisiera -y pudiera, sin importar esas obligaciones económicas- ya en este momento sería totalmente autosuficiente en su consumo de energía. América del Norte, (EEUU, Canadá y México) es ya en estos momentos el mayor productor de petróleo en el mundo.

 

Falta lo más importante. El gran aumento en la producción nacional de petróleo y gas natural en los últimos cinco años ha sido estrictamente procedente de tierras privadas en solo un pequeño grupo de estados en el oeste del país, especialmente Dakota del Norte, el cual se ha convertido en el segundo productor de petróleo de EEUU después de Texas (California, Alaska y Oklahoma le siguen) en solo cinco años (antes del 2009, ni aparecía entre los 10 primeros). 

 

Sin embargo, el 70% de las reservas de petróleo en EEUU se encuentran en tierras federales, no privadas. Hasta ahora, debido a las torpes políticas de todas las administraciones federales desde 1992, en tierras federales está prohibido extraer petróleo. Esto incluye ambas costas, el Golfo de México en aguas a menos de tres millas de las costas, y la enorme reserva de ANWAR en el norte de Alaska. 

 

Si fuera permitido este año extraer petróleo de tierras federales, aún bajo las más estrictas regulaciones para proteger el medio ambiente, Estados Unidos sería, en el 2014, el primer productor y exportador de petróleo en el mundo entero

 

En octubre del 2011, escribí por primera vez sobre este asunto, después de leer una interesante entrevista con Harold Hamm, presidente de Continental Resources, y lo que estaba sucediendo en North Dakota con la aplicación de la nueva tecnología de fracking.  Ya en el 2011, con la explotación de la gigantesca reserva de petróleo shale Bakken, entre Dakota del Norte y Montana, la tasa de desempleo en North Dakota era el 3.5% contra más del 9% nacional, y el estado era el cuarto productor de petróleo en EEUU. 

 

Ahora la tasa de desempleo es el 2.6% y Dakota del Norte es el segundo productor de petróleo en el país. Gracias a la tecnología fracking, Texas también ha incrementado su producción de petróleo enormemente desde el 2011, y por primera vez desde 1964 es otra vez un estado exportador de petróleo.

 

Y en los estados del este, Pennsylvania y New York, se encuentra la enorme reserva Marcelus. Aunque por razones políticas en New York se ha parado la producción de gas natural y petróleo shale recuperado con la tecnología de fracking, y en Pennsylvania se ha disminuido, esto sin duda cambiará en el futuro. Es decir, todas las predicciones de Hamm (no las mías, que lamentablemente resultaron equivocadas en la elección del 2012) sobre el futuro energético en EEUU han sido probadas, y el porvenir es todavía más brillante. 

 

Pero ahora hay aún mejores noticias y mucho de nuevo sobre la industria energética en EEUU, y buena parte de lo que sigue está basado en otra reciente entrevista publicada en el Wall Street Journal (enero 30, 2014), esta vez con el empresario británico Jim Ratcliffe, presidente de Ineos Group Holdings, una gigantesca compañía energética multinacional basada en Londres. 

 

Ineos generó $43 billones de riqueza el pasado año y Ratcliffe está tan estusiasmado con el futuro energético en EEUU que una tercera parte de los negocios de Ineos ya se producen aquí. 

 

Ratcliffe no cuenta con un cambio en la política de la presente administración de permitir la exploración de petróleo en tierras federales. Pero piensa que si esto sucediera (en realidad es inevitable, aunque no necesariamente este año), al menos en algunas tierras federales en los estados occidentales de Dakota del Norte, Montana, Nevada, Colorado y New Mexico, donde ya hay una gran producción de petróleo shale en tierras privadas, combinado con la apertura de la reserva ANWAR en Alaska, EEUU renacería económicamente y la tasa de crecimiento fácilmente subiría de la anémica 2.5% presente, a quizás el 4%. Si la tasa de impuesto federal corporativo fuera rebajada de la presente 40% al 25-30%, las inversiones extranjeras, incluyendo las de Ineos, inundarían al país.

 

Ya existe de hecho cierto apoyo a estos cambios en la política del gobierno federal. El Presidente, por supuesto, se resiste, influenciado y presionado por los grupos ambientalistas extremos, que contribuyen con billones de dólares al Partido Demócrata.

 

Pero el Presidente ya no puede re-elegirse y su Partido podría enfrentar pérdidas catastróficas en las elecciones al Congreso de este año, incluyendo el posible control del Senado. Puede ser, entonces, que los líderes del Partido logren convencerlo de permitir al menos algunos cambios. 

 

Uno de estos cambios puede ser la demorada aprobación del viaducto Keystone XL desde Canadá al Golfo de México en Texas. Este proyecto, que cuenta con el apoyo de casi toda la población, incluyendo los sindicatos de trabajadores privados, gran pilar del Partido Demócrata, pero NO de los grupos ambientalistas extremos (quizás un 2% de los votantes pero muy influyentes por el apoyo económico que brindan al Partido Demócrata), debe generar, según la gran mayoría de los expertos económicos, al menos 42,000 empleos en el primer año y posiblemente medio millón de nuevos trabajos durante todo el proyecto.

 

El Presidente tercamente insiste, contra toda la evidencia, que solo 2,000 nuevos empleos se crearían, pero prácticamente nadie cree eso, y se espera que el proyecto sea aprobado antes de las elecciones en noviembre.

 

Hacia una nueva geopolítica mundial

 

Ahora ¿como cambiaría la geopolítica mundial cuando EEUU se convierta en el mayor productor y exportador de energía en el mundo? Y esto, por supuesto, no es cuestión de si sucede, sino de cuando sucederá. 

 

Solo puede demorar un tiempo, posiblemente no más de los tres años que le quedan a la presente administración en Washington. Incluso, un nuevo Presidente demócrata posiblemente iniciaría los cambios necesarios para que todo suceda más temprano que tarde. Entonces EEUU además sería autosuficiente en el campo energético.

 

¿Que cambios habría en el mundo en un futuro no lejano? Naturalmente solo se puede especular. Pero hay bases suficientes para hacer ciertas predicciones.

 

Primero que nada, la obsesión americana de más de un siglo con el Medio Oriente tendría, casi por definición, que cambiar.  Si EEUU no necesita importar petróleo de esa área, no tiene por qué mantener la presencia económica y militar en el Medio Oriente que existe desde hace tanto tiempo.

 

Claro que países “aliados” como Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos del Golfo Pérsico seguirían exportando petróleo a EEUU. Pero mucho menos. Eso tendría pocas consecuencias económicas para el área, ya que China, India, Japón y Europa substituirían a EEUU como importadores.

 

Pero las presiones políticas y la posibilidad de chantaje cambiaría drásticamente, y el peligro de conflictos armados disminuiría. El impredecible comodín, por supuesto, es Irán. Especialmente un Irán con armas atómicas. Pero eso es un asunto muy complejo y en estos momentos no es una realidad. Además, los cambios que se producirán en EEUU por la revolución energética son inevitables y la situación en Irán, sea cual sea, no los afectarán.

 

Rusia será definitivamente afectada. Primero, aunque los precios del petróleo probablemente no bajarán significativamente, SÍ bajarán. Un cambio de $1 en el precio del barril de petróleo en el mercado mundial, para arriba o para abajo, aumenta o disminuye en $1 billón de dólares el Producto Interno Bruto en Rusia.

 

En estos momentos, Rusia necesita que el precio se mantenga alrededor de $100 por barril (en realidad, el punto de equilibrio -break even point- es ya $115).  Si el precio de un barril baja, digamos, a $90, y se mantiene a ese nivel por un año, en Rusia se provocaría casi seguramente una seria recesión. Si el precio baja otros $10 por barril, la economía rusa muy posiblemente colapsaría. La inestabilidad política que esto puede causar en toda Asia es incalculable, pero cierta. Una guerra civil o un golpe de estado no son inconcebibles en esas circunstancias. 

 

La situación en Cuba resultaría también afectada y de maneras muy curiosas. Aunque el precio del petróleo en el mercado mundial, como ya he expresado, no bajaría mucho, por razones de oferta y demanda, al haber más petróleo disponible, el precio en algo tiene que disminuir. 

 

Eso afecta a Venezuela como país exportador y el suministro del petróleo de PEDEVSA a Cuba. Igualmente, al bajar los precios en el mercado mundial, Cuba sufre económicamente en sus re-exportaciones de petróleo venezolano.

 

Pero hay otro aspecto que puede traer cambios dramáticos, aunque la pregunta es cuándo. En mi opinión, lo que terminará reanudando las relaciones económicas entre Cuba y EEUU será precisamente el petróleo. 

 

Ya se sabe que en aguas cubanas hay grandes reservas probadas de petróleo. También se sabe que las exploraciones hasta ahora han fracasado. El petróleo se encuentra en aguas muy profundas, y solamente las grandes compañías multinacionales americanas como Exxon-Mobil tienen la tecnología para llegar al petróleo cubano. Pero como la exploración en el Golfo de México llegará -y muy pronto, tanto en México como en aguas americanas -esa será precisamente el medio que traerá un acercamiento entre Cuba y EEUU.

 

¿Como? Muy fácil. El Presidente, a quien deseos no le faltan, puede simplemente, como una exención de la Ley Helms-Burton y por motivos de “seguridad nacional” -para prevenir accidentes ambientales en aguas cubanas, mexicanas o americanas- permitir a compañías americanas perforar en aguas cubanas. 

 

Lo puede hacer usando (o abusando, como lleva haciéndolo hace tres años) órdenes o decretos ejecutivos, sin que el Congreso pueda evitarlo. Si entonces alguna multinacional petrolera americana encuentra petróleo en aguas cubanas, como seguramente sucederá, el régimen castrista tendrá una bonanza económica en sus manos, y las pérdidas por la re-exportación del petróleo venezolano se verían como una minucia.

 

Grandes cambios económicos resultarían en Cuba. Pero ¿cambios políticos? Dudosamente, aunque ya el andamiaje futuro del régimen está preparado, y mejoras económicas solamente deben afianzar el control político de los Castro y sus herederos

 

Ya EEUU está exportando gas natural a Europa y a Japón, a precios mucho más baratos que los que ofrece Rusia. Esto continuará y los cambios políticos son difíciles de calcular. Por ejemplo, la situación y las relaciones entre Rusia y Ucrania se verían enormemente afectadas.

 

Las economías europeas también se verían afectadas, pero de una manera probablemente más favorable. Es decir, con precios de combustible, al menos de gas natural, mucho más baratos, las economías de la Unión Europea en general se mejorarían considerablemente.

 

La dependencia en el gas natural de Rusia y de Irán también sería afectada. Una estabilidad política mayor sería de esperar. Y EEUU, de nuevo convertido en el motor de la economía mundial, vería un mundo más estable, más pacífico, menos peligroso.

 

Pero definitivamente, una mejoría en la economía mundial sería un resultado favorable y de esperar de esta revolución energética en EEUU. La cual se ha producido, extraordinariamente, a pesar de las políticas de la administración más restrictiva y regulatoria en la historia de EEUU. Un nuevo presidente republicano, sea quien sea, en el 2016, aceleraría todos estos beneficios. Pero llegarán aún bajo un (o una) Presidente demócrata. 

 

Este futuro es inevitable. Solo es cuestión de tiempo.