Cubanálisis  El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

Diego Trinidad, PhD, Miami

 

 

                               

 

 

                                

 

LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL A MENOS DE DOS MESES

 

Este es mi quinto artículo sobre la elección presidencial desde enero. El cuarto fue publicado en julio y el último aparecerá diez días antes de la elección el martes 6 de noviembre. Han sucedido muchas cosas nuevas e importantes desde julio. Primero, los republicanos escogieron al Representante de Wisconsin Paul Ryan como candidato a Vicepresidente. Segundo, las convenciones de los dos partidos fueron celebradas. Tercero, se estrenó un documental político sobre las ideas del presidente y lo que sería Estados Unidos después de un segundo período de su gobierno. Titulado “2016: La América de Obama”, desde su estreno, el documental ha recaudado más de $25 millones en todo el país, y esta semana terminó en tercer lugar nacional de todas las películas en exhibición, algo extraordinario para un documental político. Finalmente, el viernes 7 se anunciaron las cifras de trabajo y desempleo en el país por el Departamento de Trabajo.  La única manera de describirlas es que son devastadoras para el presidente.

 

La selección de Paul Ryan, algo inesperada, ha electrificado al partido, sobre todo a la base conservadora, y también a Mitt Romney, el candidato presidencial. Fue algo riesgosa en el sentido de que Ryan se había convertido hace tres años, cuando anunció el presupuesto aprobado por la Cámara de Representantes pero rechazado por el Senado (el cual lleva más de tres años sin aprobar un presupuesto, algo que viola las leyes federales), en el enemigo público número uno de los demócratas.

 

En ese presupuesto, Ryan incluyó una serie de reformas que según él, cambiarían el rumbo de la economía de la nación, reducirían los déficits presupuestales y el gasto público, y salvarían a los programas de ayuda como el Social Security, Medicare y Medicaid, que entre los tres totalizan más del 60% del gasto público federal. Estos tres programas van irremediablemente a la quiebra en algunos años si no se adoptan cambios para evitarlo.

 

Eso es lo que propuso Ryan. Al Social Security, extender gradualmente la edad de retiro hasta los 70 años (se debe recordar que cuando la ley creando el sistema de Social Security se aprobó en 1934, la edad promedio de vida de los americanos era 65 años; ahora es 10 años más) entre otras medidas. Al Medicare, ofrecer a los menores de 55 años la opción de participar en nuevos programas de seguros privados basados en sus entradas; los que elijan acogerse a estos seguros privados, reciben certificados (vouchers)  por ciertas cantidades. Los que más ganan, reciben menos.  Los pobres, reciben asistencia médica gratis. Todo es voluntario. Los que deseen seguir bajo el programa actual, pueden hacerlo.  Y para los mayores de 55 años, no hay cambios, todo sigue igual. Al Medicaid se cambia otorgando a cada estado una cantidad proporcional a sus necesidades por el gobierno federal, dependiendo de la población y otros factores. Los estados entonces formulan las nuevas reglas para la atención médica a los pobres. 

 

Los demócratas de inmediato atacaron el presupuesto de Ryan como “extremista” y comenzaron una campaña de ataques contra el presupuesto y contra Ryan personalmente, los mismos ataques para asustar a los mayores de edad y a los pobres que llevan usando por más de 30 años. Cuando Ryan fue seleccionado por Romney como compañero de campaña, los demócratas se regocijaron: los republicanos les habían regalado un gran tema de campaña que siempre les ha funcionado antes. Pero para su enorme sorpresa, Ryan ha defendido con razón y con pasión las medidas de su presupuesto, ahora adaptadas a las propuestas por Romney que son parecidas, pero no iguales. Y una buena parte de los votantes parece apoyarlas.  Los demócratas esta vez no han podido seguir engañando al público, mientras que Ryan ha logrado hábilmente explicar sus ideas para que los votantes las entiendan.  Romney, igualmente parece un candidato distinto, más vital, más confiado.  Su actitud se ha reflejado en sus mayores niveles de aprobación y la base conservadora se ha estimulado y finalmente apoya completamente a Romney. Todo gracias a Ryan.

 

Sobre las convenciones no seré extenso. Aunque Romney recibió cinco puntos de “impulso” según la encuestadora Rasmussen, otras encuestas no reflejaron casi ningún cambio y probablemente los demócratas lo igualarán la próxima semana cuando se publiquen nuevas encuestas. Solo algunos comentarios de los discursos principales. Primero, la republicana, que era la más importante en el sentido que Romney tenía que presentarse a la nación como alguien capaz de ser presidente. Esto lo logró con buena ayuda del discurso de su esposa Ann, en mi opinión el más efectivo de todos. Ann “humanizó” a Romney, lo presentó, con ayuda de otros testimonios, como un buen hombre que ha hecho mucho bien a mucha gente a través de los años, algo conocido por pocos, al igual que su función como Obispo de la Iglesia Mormona en Boston por varios años, durantes los cuales ayudó a miles de sus feligreses. En su discurso, Romney tomó un tono más de tristeza y decepción por el desastre que han sido las políticas económicas del presidente, según su percepción, que de atacar esas fracasadas políticas. Y aunque no fue muy específico en lo que propone para el país cuando sea electo presidente, ofreció lo que lleva semanas pregonando: un programa de solo cinco temas principales (en lugar de las 59 medidas que había propuesto durante la campaña de nominación, que casi nadie ni conocía ni se ocupaba de enterarse). 

 

Estos son, brevemente, una nueva política energética -buscar petróleo en las costas y en Alaska y abrir las tierras federales a la exploración de petróleo y gas natural utilizando el novedoso y exitoso método conocido por “fracking” (perforar horizontalmente y usar agua con gran fuerza para que el petróleo y el gas se liberen de bajo las rocas conocidas como esquisto (shale), lo cual abarata la búsqueda de ambos combustibles fósiles.  Segundo, propone rebajas a las tasas a todos los que pagan impuestos sobre ingresos de un 20%. Esto es el 50% de la población; el otro 50% no paga impuestos sobre ingresos. CERO. También propone rebajar los impuestos a corporaciones del 40% -ahora el  más alto del mundo- al 20%, para hacer a Estados Unidos más competitivo (en el último Reporte de Competitividad Global,  EEUU bajó del quinto lugar al séptimo en el último año), rebajar los impuestos sobre inversiones (capital gain taxes) del 20% ahora, al 15% (el presidente propone aumentarlo al 30%), y finalmente eliminar el impuesto sobre herencias -ahora el 20%- a cero. Tercero, expandir el comercio exterior firmando más acuerdos bilaterales de libre comercio y confrontando a China para que deje de manipular su moneda. Cuarto, nuevos programas de entrenamiento, sobre todo tecnológicos, manejados por los estados, no el gobierno federal, y mejoras en la educación, apoyando a los estados a que ofrezcan certificados (vouchers) a cada ciudadano para que sus hijos puedan ir a las escuelas que escojan, públicas o privadas, reduciendo la influencia de los sindicatos de maestros. Quinto, controlar y reducir las regulaciones del gobierno federal a los negocios, sobre todo a los pequeños empresarios. Romney también ha prometido revocar y remplazar la Ley de Salud del 2010. Con todo este programa, Romney propone ayudar a crear 12 millones de empleos en la industria privada en sus primeros cuatro años de presidente.

 

Los discursos de Condoleeza Rice (media hora SIN notas ni teleprompter, al contrario del presidente), de Chris Christie, orador principal de la Convención, de Marco Rubio, introduciendo a Romney, y de varios gobernadores republicanos, especialmente los hispano-americanos Susana Martínez de New Mexico y Brian Sandoval, de Nevada, fueron muy efectivos en el esfuerzo del partido de captar más votantes hispanos.  Igualmente impresionante fue el del candidato al Senado por Texas, el cubano-americano Ted Cruz, quien enfatizó sus raíces cubanas y la importancia de buscar la libertad, en el éxito de su padre en crear un buen negocio después de llegar a EEUU con solo $100 en 1962. En general, fue una convención bien organizada y logró sus propósitos, a pesar de que el primer día fue cancelado por la tormenta tropical Isaac, que parecía amenazar a New Orleans en el séptimo aniversario del Huracán Katrina y provocar lluvias en el área de Tampa. Nada sucedió, afortunadamente y quizás resultó mejor concentrarla en tres días.

 

De la convención demócrata se esperaba poco, repetir los mismos temas de los últimos cuatro años, y así fue. Claro que los que asistieron al auditorium de Charlotte, North Carolina, no lo vieron así. Al contrario, la concurrencia demócrata pareció hasta más entusiasta que la republicana, por lo menos en Charlotte. De acuerdo con muchos comentaristas, los mejores discursos fueron los de Michelle Obama y el Vice-Presidente Joe Biden. El del orador principal, el alcalde de San Antonio, Julián Castro, aparentemente la nueva “súper estrella” futura de los demócratas, no impresionó mucho. Cuando más votantes se enteren que es miembro de un partido organizado por su radical madre que utiliza como insignia una bandera roja con el retrato del Ché Guevara, quizás su futuro estrellato no se realice. Además ¿contra quien puede aspirar a nada en Texas?  Si los demócratas lo hubieran nominado como candidato al Senado contra Ted Cruz, probablemente hubiera sido derrotado por 2 millones de votos.

 

El esperado discurso del ex presidente Clinton fue bien recibido, pero muchos analistas lo consideraron demasiado largo y lleno de una enormidad de datos que difícilmente el público pueda absorber. Clinton además dijo algo que no se puede demostrar: declaró enfáticamente que ningún otro presidente enfrentando las mismas circunstancias hubiera podido resolver los graves problemas de la nación. Excepto que Ronald Reagan heredó una situación económica mucho peor en 1981 del presidente Carter. Pocos recuerdan que en 1981 la tasa de inflación era casi del 13.5%, la de interés el 21.5% y la de desempleo más del 7.6%. Al final de solo cuatro años, los mismos que ha gobernado este presidente, Reagan había rebajado el desempleo al 5.3%, la  inflación al 4.8% y la tasa de interés al 10.5%. En el proceso, se crearon 5.2 millones de trabajo en sus primeros cuatro años.  Según el presidente, él ha creado 4.6 millones hasta ahora.  Pero hoy en día hay 23 millones de desempleados y algunos millones menos que cuando el presidente comenzó su período. SI SE PUDO, a pesar de la interpretación de Clinton. 

 

El presidente lució cansado y deprimido, quizás porque horas antes había recibido el pésimo reporte de trabajo anunciado al día siguiente. Repitió, como se esperaba, los mismos temas, las mismas promesas incumplidas de hace cuatro años, pero ahora más limitadas. Increíblemente (yo, por lo menos, nunca había visto algo igual en 50 años observando la política americana), el presidente le pidió otra oportunidad a los votantes para “terminar su trabajo”, y en un plano apologético, admitió que no había podido lograr lo que había prometido. Aunque claro, esto fue porque la situación que heredó del presidente Bush hijo fue mucho peor de lo que nadie sabe. Convenientemente, se olvidó que hasta el 2006, cuando los demócratas ganaron el control del Congreso, la economía nacional era floreciente. En ese año, el presidente Bush hijo hasta trató de prevenir la crisis hipotecaria que comenzó en el 2007, presentando proyectos de ley para reformar las instituciones Fannie Mae y Freddy Mac. Los demócratas rechazaron esas propuestas. Entonces ahora resulta que el cambio y la esperanza del 2008 se han reducido a pedir cuatro años más para “terminar el trabajo” y mejorar la situación. Veremos si los votantes deciden darle esa oportunidad con los números que siguen. 

 

Pero en general, la convención demócrata fue exitosa, sobre todo para la audiencia dentro del auditorium, aunque varios problemas serios surgieron. Primero, la plataforma política adoptada NO incluía ninguna mención a Dios ni a Jerusalén como la capital de Israel.  La reacción a esto fue inmediata, y se trató de cambiar. Pero cuando la versión enmendada se presentó a la convención, al menos la mitad de los presentes no querían que Dios ni Jerusalén fueran incluidos en la plataforma. Se hizo, pero la audiencia, sobre todo los televidentes, vieron la ineptitud del proceso y cómo se forzó la cuestión. Peor fue el desfile de mujeres ultrajadas porque, según ellas, los republicanos tratarán de eliminar el “derecho” a los contraceptivos gratis. “Luminarias”, como actrices y activistas políticas, desfilaron una tras otra denunciando a los despiadados republicanos. Esto solo ilustró a que grado de extremismo ha llegado el partido demócrata. Por meses han acusado a los republicanos de extremistas. En la convención se pudo ver claramente quienes son los extremistas. En esta convención, el “derecho” al aborto sin restricciones aparentemente fue considerado más importante que los 23 millones de americanos sin trabajo.

 

El discurso del presidente se había planeado en el estadio abierto de football de Charlotte, con capacidad de 70,000 personas. Pero pronto los organizadores de la convención se dieron cuenta que ni aún transportando autobuses llenos de gente (como en Cuba) de otros estados adyacentes se podía llenar el Estadio. Entonces dijeron que la lluvia amenazaba el jueves por la noche y cambiaron el discurso para el auditorium -y se quedaron sin los tradicionales globos porque no hubo tiempo de montarlos en los techos interiores. Finalmente, la presencia del gobierno en las vidas de todos los americanos se enfatizó hasta el punto que en un documental presentado ante la audiencia el martes 4, el lema fue “El gobierno es lo único a que todos pertenecemos”. Ya veremos que deciden los votantes en noviembre.

 

Al documental 2016 ya me referí en mucho detalle en un artículo anterior hace unos días.  Quien no lo ha leído y esté interesado, me escribe y con gusto se lo envío.  O lo pueden leer en NuevoAcción, el blog de Emilio Ichikawa o en RadioMiami Internacional. Lo interesante del documental es que cada día lo ven cientos de miles de americanos y muchos de estos lo hacen por curiosidad y están indecisos por quién votar. Muchos de los que salen de los teatros dicen que NO votarán por el presidente después de enterarse de lo que se dice en el film. ¿Cuántos más verán el documental en los próximos 58 días? En una elección reñida, dos millones de votos fácilmente pueden decidirla. Quienes no hayan visto el documental, deben saber que NO es un ataque al presidente. Solo es un recuento de su vida y de lo que el escritor/director, Dinesh D’Souza considera que es su razón de ser, su “ideología” anticolonialista derivada de los “sueños” de su padre. Yo no estoy de acuerdo con esa interpretación, pero el documental es extraordinariamente efectivo y vale la pena verlo. Lo recomiendo sin reservas.

 

Ahora los números. Como mencioné al principio, son devastadores. Por fin, después de meses manipulando los números para desesperadamente tratar de bajar la tasa de desempleo a menos del 8%, el Departamento de Trabajo ahora admite que aunque la tasa bajó del 8.3% en julio al 8.1% en agosto, esto fue única y exclusivamente debido a que 368,000 americanos dejaron de buscar empleos y se retiraron del mercado de trabajo.  Mientras tanto, se crearon solamente 96,000 nuevos trabajos, casi uno por cuatro que se retiraron del mercado. Para mantenerse al nivel del aumento de la población, hace falta por lo menos crear 200,000 nuevos trabajos todos los meses.  Bajo esta administración, se han creado un promedio de 130,000 trabajos mensuales. Una buena razón por qué estamos como estamos. Faltan dos reportes más antes de la elección; el último será anunciado cuatro días antes, el viernes 3 de noviembre. Ese puede ser el tiro de gracia contra el presidente. Sin mencionar cifra tras cifra de estadísticas, vamos a limitarnos a solo algunos números que todos los votantes verán diariamente de aquí a noviembre 7, porque los republicanos continuamente repetirán la famosa pregunta que le hizo Reagan al pueblo americano en el 1980: ¿Están mejor hoy que hace cuatro años? La respuesta es obvia: NO.

 

La tasa de desempleo, sobre el 8% por 43 meses consecutivos, algo no visto desde la Gran Depresión de los años 1930s. Millones de americanos desempleados: 23. Tasa de desempleo en el 2008, 7.7%; ahora, 8.1% (en realidad, como he mencionado varias veces antes, la verdadera tasa de desempleo es entre un 15 y un 19%, si se cuentan los que se han retirado del mercado y los que trabajan part-time; entre los jóvenes de 18 a 25 años es superior al 20%; entre los hispanos, es el 12%; entre los negros, más del 15%). Precio promedio de la gasolina: 2009, $1.85; ahora, $3.90. Tasa de crecimiento promedio del 2009 hasta ahora: 1.7%.  Promedio desde la Segunda Guerra Mundial: alrededor del 3% anual. Promedio medio de entradas anuales por familia: 2008, $54,000; ahora, $50,000.  No hacen falta más números. DEUDA NACIONAL: $16 TRILLONES (Así lucen en números: $16’000,000’000,000). No hacen falta más cifras.

 

Dos comentarios finales. Primero, por ley, el presidente estaba obligado a reportar sobre los recortes al sector militar ordenados por el acuerdo del año pasado cuando el Congreso no logró reducir el gasto público.  Su portavoz dijo el viernes 7 que se revelaría la próxima semana. Se calcula que más de 500,000 trabajos se perderán como resultado de esa decisión, la cual el presidente insistió que se tomara cuando el acuerdo que él proponía no fue aceptado. Ahora se verán las consecuencias y a 58 días de la elección, 500,000 trabajos perdidos son muy importantes para la opinión pública. 

 

Segundo, como llevo diciendo por meses, Romney recaudó más de $100 millones en agosto y por ley, después de ser nominado oficialmente como candidato presidencial en la convención en Tampa, ya puede empezar a gastar lo que tiene en reserva: más de $300 millones. Este mismo fin de semana salieron 10 comerciales nuevos en los estados más competitivos. Esperen una verdadera avalancha de anuncios políticos en lo que falta para la elección. El presidente no tiene dinero suficiente para contrarrestarlos y eso debe hacer la diferencia final en la elección.

 

Lo último es una proyección estadística. Esto es un modelo matemático que toma en cuenta una serie de datos del pasado inmediato y del presente para proyectar lo que ocurrirá en el futuro. Aquí no hay magia, sólo matemática. Desde que Paul Ryan fue seleccionado por Romney como su candidato vicepresidencial el 12 de agosto, las tendencias que favorecen a cada candidato han cambiado. Romney ha ido subiendo de aproximadamente el 42% al 46% ahora. El presidente ha bajado del 49% al 45% ahora.  Esta semana, las dos líneas se interceptaron, y por eso las encuestas estás parejas.  Pero la tendencia en una proyección estadística es que Romney siga subiendo y el presidente bajando. Muy poco, admitidamente, pero esa es la tendencia, la cual apunta a una diferencia de 4-5 puntos el 6 de noviembre. 

 

Esa sigue siendo mi predicción: Romney ganará la elección presidencial por 52.5% a 47.5%. Los republicanos tomarán el control del Senado 51 a 49, ganando al menos 4 escaños (ahora tienen 47).  Mantendrán el control de la Cámara, ganando 10 escaños adicionales. Y aquí en la Florida, Connie Mack derrotará a Bill Nelson por tres puntos para ganar un escaño republicano en el Senado y David Rivera derrotará al eterno perdedor Joe García también por tres puntos.

 

Hasta octubre 27, cuando escribiré el último de mis seis artículos sobre la elección presidencial del 2012.