Cubanálisis  El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

Diego Trinidad, PhD, Miami

 

 

                               

 

 

                                

 

El peligro de Corea del Norte

 

Mientras esperábamos ansiosamente por el huracán Irma aquí en el sur de la Florida -del que aparentemente, a pesar de todo, logramos escapar de lo peor- y mientras contemplábamos el daño enorme causado por el huracán Harvey hace solo dos semanas en las costas de Texas y Louisiana, especialmente las inundaciones en Houston, la cuarta ciudad más grande de EEUU, el extraordinario peligro que representa para todos en EEUU Corea del Norte y su programa nuclear no parece ser algo tan importante ni tan inminente.

 

Pero SÍ lo es.  Los ciclones pasan en unos días, y a pesar de que los daños que dejan son muy serios, esos daños se pueden reconstruir. Pero ¿qué pasaría si Corea del Norte lograra impactar alguna parte de EEUU con una bomba nuclear? Obviamente, los daños no son remotamente comparables entre desastres naturales y un ataque nuclear.

 

Durante este año, el renegado régimen de Kim Jong-un (el tercer Kim, después de su abuelo Kim Il-sung, fundador de la República “popular democrática” coreana después de la Segunda Guerra Mundial en 1945, y su padre Kim Jong-Il), ha realizado varias pruebas nucleares y ha experimentado lanzando varios cohetes, algunos intercontinentales, que parecen ser capaces de alcanzar no solo ya lugares en el Pacífico como Guam y Hawai, sino ahora también grandes ciudades en la Costa Oeste de EEUU y, en realidad, cualquier parte del continente americano.

 

Además, los científicos nucleares norcoreanos parecen también haber logrado minimizar cabezas nucleares para que sean cargadas por los cohetes intercontinentales que continúan desarrollando y probando. A comienzos de septiembre explotaron una bomba supuestamente de hidrógeno, el arma nuclear más poderosa y destructiva de todas. Días antes lanzaron un cohete que voló sobre la isla más al norte de Japón. Todo eso sin importarles las graves advertencias del Presidente Trump y del Secretario de Defensa sobre las consecuencias de cualquier ataque contra EEUU o sus posesiones.

 

No queda más remedio que tomar la tremenda amenaza que representa Corea del Norte para EEUU muy en serio.  Ya no se puede seguir dilatando qué hacer al respecto. Las políticas apaciguadoras de los últimos 30 años han sido un evidente fracaso. Todas y cada una de las administraciones, desde Bush padre, Clinton, Bush hijo y Obama, han sido igualmente culpables. Todas básicamente han ignorado el peligro del programa nuclear de Coreano y han tratado de posponer lo inevitable.

 

Así también lo hicieron con Irán, con la diferencia de que Irán todavía (que sepamos) no tiene armas nucleares ni cohetes intercontinentales capaces de alcanzar EEUU.  Ya se nos acabó el tiempo, y aunque hasta ahora la administración Trump se ha comportado con mucha mayor firmeza, nada se ha resuelto, nada se ha hecho.

 

Estrategias frente a Corea del Norte

 

Cierto, ya sabemos bien que es una situación muy difícil, muy compleja, y que ofrece pocas opciones, todas las cuales son muy delicadas y pueden resultar en acciones militares y causar cientos de miles de muertes, especialmente en Corea de Sur. Pero el asunto es que hay que hacer algo, y todo lo que hasta ahora se ha probado, ha sido un fracaso. En verdad, lo que se ha hecho ha sido a niveles diplomáticos, y aunque se han aplicado sanciones económicas, incluyendo algunas muy recientemente por el inútil Consejo de Seguridad de la ONU, el demente Coreano sigue adelante, sin siquiera importarle que su principal aliado y protector, China, votó a favor de la nuevas sanciones en la ONU. 

 

Sin embargo, de lo que se habla es de seguir haciendo lo mismo. Más diplomacia y más sanciones económicas. Lo que equivale también a lo mismo, es decir, más fracasos. Es seguir la definición de la locura supuestamente pronunciada por Albert Einstein: repetir el mismo comportamiento esperando resultados diferentes. Prácticamente todos los analistas y expertos lo que recomiendan es tratar de que China presione a Corea del Norte para que “se comporte”.  Pero China cede un poco, dice un poco más - y no hace NADA.

 

La diplomacia entonces NO es ninguna solución, porque China no sucumbe a las presiones económicas necesarias que obliguen a Corea del Norte a cesar su programa nuclear. Hay sanciones económicas y financieras que todavía no se han implementado que pueden hacer mucho daño a la miserable economía Coreana, y probablemente ese sería el próximo paso.

 

Pero difícilmente funcionarán. El régimen de Kim simplemente privaría a su pobre y sometido pueblo de más alimentos aún y provocaría otra hambruna. Lo cual de inmediato produciría un clamor “humanitario” para salvar las vidas de los pobres coreanos. Mientras tanto, el régimen sigue adelante con su programa nuclear, y el riesgo de un ataque nuclear a EEUU sigue aumentando diariamente. ¿Hasta dónde y hasta cuándo?

 

Hace unos días, la presentadora de noticias de Fox News Trish Regan, le preguntó al ex Embajador de EEUU ante la ONU, John Bolton, si una operación militar americana contra Corea del Norte no resultaría en cientos de miles de muertos en Corea del Sur.  Bolton contestó: mejor que se pierdan vidas en Corea que en EEUU. Muy probablemente, si se pone de esa manera (y en verdad ES la única manera de considerar este grave asunto), la gran mayoría de americanos piensen lo mismo - si son bien informados.

 

Pero antes de considerar las opciones militares de EEUU contra el régimen de Kim Jong-un, se debe explorar una opción a la que China SÍ le teme de verdad. Porque, indudablemente, si EEUU decide aplicar sanciones económicas drásticas y efectivas contra China, casi seguro que China cedería y haría lo necesario para controlar -o eliminar- el programa nuclear de Coreano. ¿Pero, que sucede? Que los líderes chinos consideran que la administración Trump NO se atrevería a eso.  ¿Por qué no?  Veamos.

 

Porque aunque en el trimestre que terminó en septiembre 1º la economía americana creció a una tasa anual del 3% por primera vez desde el 2005, y aunque los mercados financieros siguen rompiendo récords, con los dobles desastres de los huracanes Harvey e Irma, casi seguro que esto cambiará hacia fin de año. Añádase las pérdidas catastróficas de la industria del seguro y la enorme perturbación económica y financiera producida por los daños de estos ciclones. China sabe que la economía americana se encuentra en un estado demasiado precario como para interrumpir significativamente el comercio entre las dos economías más grandes del mundo. Probablemente los líderes chinos están correctos en esa apreciación

 

Opciones militares

 

Pero si EEUU decide alentar a Japón, Corea del Sur y hasta Taiwán para que desarrollen armas nucleares, eso cambia toda la ecuación, y es algo que definitivamente empujaría a China a quizás hasta terminar directamente con el régimen Coreano. Es más, eso se puede hacer ahora mismo. Solo hay que trasladar -y anunciarlo públicamente- armas nucleares americanas a esos tres países. Eso puede ser suficiente para convencer a China de una vez por todas de que está en su beneficio intervenir para controlar a Corea del Norte.

 

EEUU tuvo armas nucleares en Corea del Sur y Japón hasta no hace mucho tiempo. Con la aceptación de esos países, hacerlo de nuevo es fácil y a un bajo costo. Taiwán es algo más delicado por la violenta reacción que esto provocaría en China, pero poco puede hacer China por evitarlo, más allá de enérgicas protestas. Ya veremos.

 

EEUU tiene, hace años, una impresionante variedad de defensas antibalísticas, como se conocen. Algunas están basadas en Alaska y California y están diseñadas para interceptar cohetes que vengan hacia EEUU de países como Rusia y China, pero también de naciones renegadas como Irán y Corea del Norte.

 

Esto se complementa con cohetes defensivos, lanzados desde barcos de la Marina, conocidos como interceptores SM-3. Muchos destroyers de la Marina americana también están equipados con el sistema Aegis, similar a los SM-3.

 

El sistema más reciente es conocido como THAAD (Terminal High Altitude Area Defense). Estos cohetes son del Ejército americano y están basados en tierra. Lo distintivo es que están diseñados para derribar cohetes que vengan hacia EEUU, pero lo hacen cuando estos cohetes ofensivos están en su mayor altitud, que es cuando son más vulnerables porque tienen menos velocidad. Pueden ser interceptados en la parte alta de la atmósfera o hasta fuera de la atmósfera.

 

La Fuerza Aérea americana también posee cohetes interceptores guiados con láser para derribar cohetes ofensivos en su etapa inicial (boost phase). Finalmente, existen tres cohetes tácticos con un rango de quizás 100 millas, el sistema Patriot, los SM-2, y los Arrow israelíes, pero ninguno de estos (excepto los Arrow 3 de Israel) pueden interceptar cohetes intercontinentales; solamente cohetes tácticos de corto alcance.

 

EEUU está relativamente preparado para interceptar algunos cohetes ofensivos, sobre todo de naciones como Irán o Corea del Norte, que probablemente serían unos pocos.  Naturalmente, el gran problema es que conque un solo cohete con cabeza nuclear explote en una ciudad o posesión americana, la destrucción sería devastadora. Y es imposible que los sistemas defensivos funcionen en un 100%.

 

De manera que los sistemas defensivos por sí solos NO serían la respuesta perfecta, aunque tanto Japón como Corea del Sur tienen instalados casi todos estos sistemas, incluyendo los THAAD y Taiwán estaría receptivo a instalarlos.  El nuevo Presidente de Corea de Sur, Moon Jae-in, ensayando una política cobarde y apaciguadora que otros de sus antecesores han probado antes sin éxito, anunció poco después de ser electo hace un par de meses que Corea del Sur NO aceptaría la instalación de sistemas THAAD adicionales. Pero como no logró el ansiado diálogo que buscan todos los apaciguadores (Corea, igual que Cuba, nunca ha estado interesada en dialogar con nadie), pronto cambió de idea al ver como Corea del Norte sigue adelante con su programa nuclear, y ahora ha consentido a que se instalen tantos sistemas THAAD como sea necesario en Corea de Sur.

 

¿Un golpe preventivo?

 

¿Qué hacer entonces? La respuesta, lamentablemente, es obvia. La única opción disponible es la impensable: un ataque militar preventivo contra Corea del Norte.

 

¿Por qué impensable? Porque es aceptado por casi todos los analistas y expertos en la materia (a pesar de la enorme propaganda de la Izquierda al respecto, lo que ha cambiado a muchos su manera de pensar sobre esto) que esto ocasionaría muchísimos miles (algunos hablan de millones) de muertos en Corea del Sur, incluyendo miles de soldados americanos basados en esa nación. 

 

Millones de personas viven en Seúl, la capital de Corea del Sur (que está a menos de 100 millas de la frontera entre las dos Coreas), y Corea del Norte hace mucho tiempo tiene cientos de baterías de cohetes (no nucleares) y cañones emplazados y enfilados hacia Seúl. Por consiguiente, cualquier ataque contra el Norte causaría que todos esos proyectiles, bombas y cohetes norcoreanos explotaran sobre Seúl, y la matanza sería inconcebible.

 

Pero, ¿es esto realista? Es decir, primero ¿es imprescindible asumir que serán tantas muertes? Segundo ¿hay que asumir que un ataque preventivo no eliminaría una enorme cantidad de estas baterías emplazadas contra Seúl? Finalmente ¿no hay algo más que se pueda hacer, aunque caiga en la clasificación de las acciones “políticamente incorrectas”, como por ejemplo eliminar físicamente a Kim Jung-un, o provocar un golpe de estado de sus militares?

 

De todas maneras, esos cálculos sobre esa enorme cantidad de muertos esperados en Corea del Sur se deben examinar más cuidadosamente. Por ejemplo, sabemos bien que DOS bombas atómicas explotadas en Hiroshima y Nagasaki en 1945, aunque devastaron las dos ciudades japonesas, provocaron menos de 200,000 muertes.

 

Es grandemente improbable que en la península coreana se utilicen armas nucleares, porque afectarían a diversos países cercanos. EEUU casi seguramente usaría armas convencionales (bombas, cohetes, artillería,  misiles crucero lanzados desde barcos en las aguas costeñas) y lo haría en un ataque masivo por sorpresa.

 

Entonces, la pregunta cabe una vez más. ¿Cuántas muertes podrían calcularse? Personalmente, pienso que sería quizás hasta un cuarto de millón de personas si se incluyen norcoreanos en los cálculos de muertes, lo cual es horrendo. Pero, como dijo John Bolton, mejor coreanos que americanos.  

 

No tengo respuesta a estas preguntas, pero no acepto ciegamente que se producirían imprescindiblemente tantas muertes. No hay que ser experto militar, solo hay que examinar la evidencia histórica reciente en Irak y Afganistán, donde ataques masivos como el que ocurriría en Corea, produjeron muchas menos muertes, sobre todo civiles.

 

Por otro lado, desde el fin de la guerra en Corea en 1953, prácticamente todos los analistas militares americanos han considerado que la única solución para unificar a las dos Coreas, o al menos para terminar con el peligro de Corea, resultaría en una guerra, más o menos dañina. Con las nuevas tecnologías militares, que incluyen “cegar” al enemigo, es decir, inutilizar o destruir su infraestructura de comunicaciones y radares, en mi opinión, cuando se produjera ese ataque masivo americano contra Corea del Norte habría menos muertes que las predichas, y quizás el contra ataque norcoreano no sería tan efectivo. Recordemos a Sadam Hussein en las dos invasiones americanas de 1990 y 2003: Mucho alarde y poco efecto.

 

Hace mucho tiempo que detesto las guerras. Para mí, como supuestamente dijo el General Sherman durante la Guerra Civil americana, la guerra es el infierno (War is Hell). Sobre todo, me parece inaceptable que los gobernantes manden a pelear a jóvenes porque deciden “jugar a la guerra”.

 

Pero hay ocasiones en que no queda más remedio, y la respuesta del Embajador Bolton a Trish Regan que se mencionó anteriormente no es cínica, es operativa. Está determinada por imperativos geopolíticos y estratégicos de la seguridad nacional de Estados Unidos. Porque lo que sí es inaceptable es arriesgarse irresponsablemente a que Corea del Norte lance un cohete nuclear contra EEUU.

 

Los Kim (como los Castro en Cuba) han sido una plaga para la península coreana, para todo el Este de Asia, y para el mundo civilizado. Pero lo que se pudo hacer relativamente fácil hace 30 años ahora es algo muy serio y difícil.  Excepto que ahora parecería que SÍ hay voluntad de hacer lo necesario.

 

Escenarios plausibles

 

Este análisis se comenzó a escribir el sábado 9 de septiembre, y por el paso del ciclón por La Florida, no se pudo terminar, ni publicar entonces. El viernes 15 de septiembre  sucedió algo muy interesante: el Pentágono confirmó a Fox News que el Presidente Trump había aprobado la orden de que si Corea del Norte lanzaba -como lo había anunciado- el sábado 16, para celebrar uno de sus tantos días “gloriosos”, otro cohete intercontinental, este sería derribado. 

 

Pasó el sábado (y el domingo, el lunes y varios días) y Corea del Norte NO lanzó el anunciado cohete. A veces, una advertencia, si es creíble, podría ser disuasiva. Además, derribar un cohete norcoreano NO sería un ataque de EEUU contra Corea del Norte.  Quizás eso sea necesario para que esa nación hostil -y China- vean que esta vez, un Presidente americano está seriamente dispuesto a tomar medidas decisivas. 

 

En la semana del 11 al 17 de septiembre (el trabajo será publicado mañana septiembre 18), se produjeron algunos acontecimientos importantes - y preocupantes.  El martes 13 la ONU impuso sanciones adicionales contra Corea del Norte con el asentimiento de Rusia y China.  Pero fueron sanciones “aguadas” y NO se impuso siquiera un embargo parcial de petróleo. De manera que NO funcionarán. Pero han producido cierto entusiasmo por continuar imponiendo sanciones. Ya veremos.

 

Más preocupante es que Corea del Norte lanzó otro cohete intercontinental sobre Japón el viernes 15, y la administración Trump no hizo NADA. Amenazar y crear expectativas de reacciones enérgicas para al final no tomar ninguna medida efectiva es casi peor que lo hecho por la administración anterior durante ocho años.  Nada, solo protestas.

 

Vivimos en tiempos peligrosos. Pero recordemos que a la agresión NO se puede responder con apaciguamiento.  Cada vez que un líder enemigo se ha equivocado, ha  juzgado equivocadamente  a un Presidente americano, y lo ha casi obligado a actuar, las consecuencias han sido devastadoras - para ese líder equivocado. Ahora puede suceder lo mismo, pero hay que hacer algo. 

 

Además, recordemos a Irán, que observa de lejos lo que pasa en Corea y a la larga es una amenaza mayor y más peligrosa que Corea del Norte. Irán continúa violando impunemente el funesto “acuerdo” internacional del 2015, pero la administración Trump una vez más ha certificado esta semana que Irán sigue cumpliendo -lo cual es mentira-con sus obligaciones, y eso además es una violación de promesas electorales del actual Presidente.

 

Irán ha continuado haciendo pruebas (ilegalmente) y desarrollando cada vez mayores cantidades de cohetes intercontinentales. Irán adicionalmente ha comprado lo último de la tecnología militar rusa, y no solo baterías antiaéreas. Nadie sabe lo que Rusia le ha vendido secretamente. Finalmente, Irán tiene mucho dinero después de los cinco cincuenta mil millones recibidos por el falso “acuerdo”. Ha tratado hasta recientemente de obtener uranio, lo cual es una violación directa de los términos del acuerdo del 2015.

 

En fin, es realmente inexplicable la actitud de la administración ante Irán, en mi opinión la situación potencialmente más peligrosa que EEUU enfrentará en los próximos años. Quizás exista una pugna entre la burocracia del Departamento de Estado y los asesores de la Casa Blanca, pero el resultado es una alarmante inactividad.

 

El tiempo apremia. Antes de terminar el mes de octubre el Presidente Trump debutará con su primer discurso ante la ONU. Yo, al menos, no espero demasiado.  Palabras y más palabras.

 

No tengo objeción a que se impongan sanciones verdaderamente efectivas contra la dictadura de Kim, como un embargo total de exportaciones de petróleo de China a Corea del Norte, y que Rusia deje de comprar textiles norcoreanos elaborados con trabajo esclavo, y así privar a Pyongyang de una de sus pocas fuentes de ingreso.

 

Un embargo total de exportaciones de armamentos norcoreanos sería bienvenido, aunque esto implique un bloqueo naval (un acto de guerra en sí). 

 

Pero es necesario hacer ALGO que funcione y que termine con la amenaza de Corea del Norte, y de paso con la iraní, lo antes posible.  De todos modos habrá que hacerlo, más tarde o más temprano.

 

Mejor entonces más temprano que tarde, porque, para parafrasear las famosas palabras de Lord John Maynard Keynes, en el largo plazo todos estaremos muertos.  

 

Nota final.

 

El domingo 17 de septiembre, en el programa de Fox News conducido por Chris Wallace, el General “H. R.” McMaster, Asesor de Seguridad Nacional, aseguró una vez más no solo que la opción militar está “sobre la mesa”, lo que llevan diciendo hace semanas el Presidente Trump, el Secretario del Tesoro Steve Mnuchin y el Secretario de Defensa Jim Mattis, sino que lo está mencionando de una manera que parece indicada para “preparar” al público. 

 

En mi opinión personal, un ataque de EEUU a Corea del Norte es muy probable si Kim no modifica su política. La pregunta es cuándo. Al parecer, la administración está tratando de conseguir un mayor consenso internacional y quizás hasta lograr que las sanciones verdaderamente necesarias se logren, lo que sigo considerando muy difícil. Pero nadie quisiera más que yo que la situación se resuelva sin guerra. Simplemente lo dudo mucho. 

 

Pero, por otro lado, se debe considerar lo siguiente, aunque no sea consuelo. Sí, es verdad que Kim Jong-un exhibe trazas de un comportamiento irracional. Sí, es verdad que estos dictadores que malamente conocen el resto del mundo en su aislamiento, que están rodeados de lacayos que solo les dicen lo que quieren oír (como pasó con Hitler y Stalin, entre otros) y además, tienen miedo de expresar su desacuerdo. 

 

PERO. Recordemos esto muy bien: ningún dictador se ha inmolado jamás, mucho menos en un holocausto nuclear. Corea del Norte quizás pueda contar en estos momentos con diez cohetes intercontinentales listos para lanzar contra EEUU -quizás menos con cabezas nucleares minimizadas. De esos, la mitad casi seguro caerían en el océano, y de la otra mitad, tres más deberían ser derribados.

 

Lo que dejaría por resultado una o dos explosiones nucleares en EEUU. Y esto es lo que es impensable, no las muertes en Corea.

 

Obviamente, el tiempo de jugar ruleta rusa se terminó. Ahora hace falta ver ACCIÓN.