Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL REPRODUCIDO EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

Mientras diversos ideólogos en Cuba continúan pensando en cómo “reinventar” el socialismo, una tarea muy abstracta y sin fecha definida de culminación que se menciona muy plácidamente por la intelligentsia mientras la economía de la Isla se hunde cada día más, Cubanálisis-El Think-Tank reproduce hoy otro documento sobre diversas experiencias y resultados en la aplicación de reformas estructurales y de concepto que sí han logrado resultados concretos en otros países.

 

 Socialismo de mercado de China y Viet Nam

en el ámbito de la globalización

 

Mario González Arencibia

 

Estrategias alternativas frente a la globalización y al mercado: la experiencia socialista

 

 

PARTE II: ALTERNATIVA SOCIALISTA EN EL ENTORNO GLOBALIZACIÓN-MERCADO

 

La segunda versión de socialismo, es la idea de transformar el sistema de planificación centralizada en una economía socialista de mercado. Ello fue propiciado por Deng Xiaoping en el marco del tercer Pleno del XI Comité Central del Partido Comunista de China (1978). En este pleno se declara el llamado a "emprender la nueva gran marcha del socialismo" [1] ello se conoce como las cuatro modernizaciones, en los campos de la agricultura, industria, defensa y ciencia y tecnología, así como la política de puertas abiertas al exterior.

 

Esta modernización en cadena asumió como criterio general avanzar hacia la descentralización de la economía empleando el mercado y una apertura nacional al capital extranjero. La idea básica de esta transformación es que las fuerzas del mercado, la privatización y la inversión extranjera directa dirigidas por el Partido Comunista pueden transformarse en componentes para la construcción del socialismo. [2]

 

·        La transición socialista en China ha estado sujeta a una aguda polémica, debido a la variedad de criterios que la caracterizaron los cuales fueron generalizados del siguiente modo. El llamado “comunismo de guerra”; de “economía planificada centralmente”; el “modelo perfeccionado de economía planificada centralizada”; de “conjugación orgánica del plan y el mercado”; y el de “socialismo de mercado”. [3] 

 

·        En el tratamiento de la relación Plan y Mercado predominaron diferentes puntos de vistas. Un grupo de economistas consideró que la economía planificada era el rasgo esencial del socialismo; sostuvieron que si bien en esa fase es necesario desarrollar la producción de mercancías y el cambio, esto no significa que el socialismo se identifique con la “economía de mercado”.

 

·        Para otros, la economía socialista es dual; posee rasgos de la economía planificada y de mercado; ello condiciona la existencia de relaciones monetarias - mercantiles; es planificada pero se basa en la producción y el intercambio de géneros. La economía mercantil debe reconocerse como rasgo esencial del socialismo.

 

·        En lo relativo a la regulación mediante el plan y el mercado, tres fueron los criterios mayoritarios, donde se  polarizaron las opiniones de los especialistas. El modelo planificado era aplicable a las empresas y obras en construcción necesarias para el conjunto de la sociedad; por tener importancia para la economía nacional y el nivel de vida de la población.

 

·        Otro enfoque establecía que el ordenamiento planificado y el mercantil guardaban relación. Sostenían los partidarios de esta orientación que muchos productos estaban sujetos a ambos tipos de  pautas;  la particularidad  radicaba en que la planificación operaba por medio del mercado.

 

·        En otro extremo se situaban los que opinaban que la normación planificada suponía el debilitamiento de la mercantil. La etapa socialista sería el escenario donde se sustituía gradualmente la presencia del mercado por la supremacía del plan. Un lugar destacado ocupó las discusiones entorno a las características que debían conformar el “modelo” a seguirse en la reforma estructural de la economía.

 

·        De una parte se contaban los científicos que, al pronunciarse por la economía mercantil planificada, sostenían la sólida unidad de los mecanismos planificados y de mercado. Diferenciándolo del “modelo tradicional” altamente centralizado y también de la economía de mercado. Esto se tradujo en la proposición, “la economía planificada es lo principal y la regulación de mercado lo auxiliar”.

 

·        En otro punto de referencia se situaron los propugnadores  de hacer depender el mercado, de macrocontroles en la dirección por medio del plan. Convertían a este último en un modelo orientador, provisto de “palancas” para “reanimar” las empresas  utilizando métodos económicos de control indirecto, la unificación de los principios de las ventajas materiales y la justicia social, vertebrados dentro de un amplio espectro de nexos horizontales.

 

·        En  visión práctica, de esta interpretación podría decirse que, el funcionamiento de la economía lo determinaban tres factores; la planificación directiva, que no se eliminaba pero sufría restricciones. El plan guía utilizado por el Estado mediante palancas económicas para regular la economía; y el mercado que parcialmente influía en el desempeño económico.

 

·        Estaban además los partidarios de un modelo integrado al  mercado, basado en la propiedad social. Los especialistas que comenzaron abogando por este método entendían que debía sustituirse los mecanismos caducos de la macroregulación propios de la “economía productora de artículos”, por un nuevo “modelo” correspondiente a una economía mercantil.

 

El resultado final de esta aguda polémica anteriormente planteada, fue que la economía China asumió la denominación de economía mercantil planificada socialista en el XIII Congreso. [4] En este congreso la idea que se manejo fue la de conectarse con más fuerza al proceso de globalización ampliando y profundizando la apertura al exterior y mediante el empleo de las leyes del mercado. La concepción básica pasa a ser que la planificación se aplicará a nivel, general, regional y en sectores claves para la economía; la propiedad privada seguirá aumentando su presencia aunque la propiedad estatal seguirá  siendo la principal; se propiciará que los precios se mantengan liberados buscando que sean fijados en el mercado; el sistema fiscal se homologó a todas las empresas independientemente de su régimen de propiedad y se introdujo el impuesto al consumo; se reformó el sistema bancario para apoyar proyectos estratégicos, al sector externo y a la agricultura; se buscará la conversión de la moneda nacional (el yuan) y en los ámbitos de la seguridad social se irá desmantelando la propiedad estatal. [5] 

 

A nivel del Estado el criterio de la introducción del mercado en el socialismo chino se puede corroborar ya a fines de la  década del 90’ en los argumentos del presidente chino Jiang Zemin al plantear:

 

“…Construir una economía socialista con peculiaridades chinas implica desarrollar una economía de mercado bajo el socialismo y emancipar y desarrollar constantemente las fuerzas productivas. Más específicamente, debemos mantener y mejorar el sistema económico básico en el que la propiedad publica socialista es predominante y en el que diferentes tipos de propiedad  se desarrollan lado a lado; debemos mantener y mejorar la estructura de economía de mercado socialista, de modo que el mercado tenga un papel básico en la asignación de los recursos bajo el control macroeconómico estatal, debemos mantener y mejorar diferentes modos de distribución con la distribución según el trabajo en un lugar dominante, permitiendo que algunas personas y algunas regiones prosperen primero para que luego puedan estimular y ayudar a otras a hacer lo mismo y lograr la prosperidad común paso a paso…” [6]

 

Este último concepto relaciona la posibilidad del empleo de una economía de mercado socialista que conduzca al desarrollo de  las fuerzas productivas, que perfeccione las relaciones de propiedad y los sistemas de distribución bajo el principio  de distribución con arreglo al trabajo, cuestiones que son candentes a la hora de erigir la práctica socialista. En este marco el reto es encontrar la prosperidad lo que no significa fomentar el igualitarismo. El socialismo tiene como objetivo eliminar la pobreza y la polarización, sin que se niegue la existencia de las diferencias. Ahora la pregunta podría ser la siguiente: ¿Qué ha resultado del concepto de socialismo de mercado insertado a la globalización?

 

En el caso de China, país que para muchos analistas se ha insertado con “éxito” en la globalización, las perspectivas de su evaluación varían según sus observadores, en lo que existe también el punto de vista del fracaso del socialismo de mercado. [7] Con un enfoque optimista [8]  existe la idea de que China por la vía del socialismo de mercado ha logrado grandes éxitos económicos y sociales y que habrá que contar con ella como el socialismo del siglo XXI, fundamentando que estos avances no son resultado de la aplicación del globalismo neoliberal.

 

Este criterio –el de “éxito” augurado por los autores citados- sin embargo, reconoce en China múltiples efectos negativos que se parecen a los que ocasiona y promueve la política neoliberal alejándose de la práctica socialista entre ellos: la existencia de desequilibrios territoriales entre regiones, estancamiento en la reducción de la pobreza, distribución desigual del ingreso, ineficiente gestión de las empresas estatales, deterioro del medio ambiente, liberalización del mercado de bienes de consumo, desmantelamiento de las comunas y creación de unidades pequeñas, amplios márgenes de reducción de la participación estatal en la producción industrial, así como un acelerado proceso de privatización sobre todo en empresas pequeñas.

 

Como parte de la inserción del socialismo de mercado chino en las áreas de la globalización, se experimentan la existencia de Zonas Económicas Especial (ZEE), concebidas como ventanas que permitan al inversionista extranjero asomarse al mercado chino y puentes para canalizar las inversiones hacia otras regiones del país y luego aplicarlas a otras zonas del país. También se han creado las llamadas ciudades o áreas abiertas con los propósitos planteados.

 

En este experimento se lograron avances pero los retrocesos o efectos negativos fueron múltiples, no se logro la política de “puente” trazada, debido a limitaciones de corte burocrático que impidieron la expansión de la economía de una provincia a otra; se profundizaron las desigualdades regionales, aumento el éxodo de millones de campesinos incrementándose el delito y la mendicidad. [9] No se propulsó una política de empleo ágil y de asistencia social; la transferencia de tecnología fue reducida ya que el capital extranjero se situó básicamente en sectores de uso intensivo de mano de obra barata. Todo esto fue acompañado de una insuficiente infraestructura para vincular las distintas regiones y con un incremento del deterioro del medio ambiente. [10]

 

En la dirección antes planteada existe el criterio de que los problemas que enfrenta China en el funcionamiento de las diversas esferas del desarrollo social, son una manifestación que pone en dudas la forma de operar del socialismo de mercado chino; este criterio se asienta en que el socialismo de mercado, condujo al ascenso de las relaciones de mercado transformando la fuerza laboral china en una reserva de mano de obra barata, fragmentándose las bases del Estado para privatizar, destruyendo el medio ambiente, y produciendo grandes desastres ecológicos. El resultado ha sido -según autores- que el mercado dirige al partido y no a la inversa. [11]

 

El efecto ha sido que la estructura económica china ha evolucionado rápidamente, consolidándose una economía de mercado. En la actualidad,  por ejemplo, los precios son libres prácticamente para todos los productos. El sector de Empresas Estatales (EE) disminuyó su aporte al producto bruto industrial de un 78% en 1972 a un 48% en 1992. El sector industrial no estatal está compuesto, aproximadamente, en un tercio por empresas privadas, que es el segmento que crece más rápidamente y el resto—dos tercios—por cooperativas, entre las cuales la gran mayoría son las denominadas Empresas de Pueblos y Aldeas (EPA), que son, en esencia, cooperativas de propiedad de los municipios. Estas últimas empresas, junto a las privadas, han sido el motor del espectacular crecimiento económico chino del período de la reforma, de un 12% promedio anual. [12] La privatización masiva está ocurriendo de todas maneras, pero siguiendo caminos diferentes a los dictados hasta ahora en países como América Latina bajo la incidencia de políticas de corte neoliberal.

 

El gobierno chino, ha mantenido hasta donde le ha sido posible su preferencia por la  propiedad estatal. Tal vez estos efectos no deban ser calificados como resultados de políticas de corte neoliberal, pero si dejan todavía descubiertas importantes tareas que el socialismo de mercado chino, tendrá que enfrentar en los próximos años, tanto en lo ecológico, lo económico como en lo social. En el caso chino, sin embargo, la transformación económica producida no ha ido acompañada del tipo de revoluciones políticas que han tenido lugar en Rusia y los países exsocialistas de Europa. En China, más bien, éstas han sido contenidas, hasta ahora. Por lo mismo, tampoco se han impulsado desde el gobierno, hasta ahora, procesos de “privatización” cuyo objetivo explícito haya sido el generar una estructura capitalista de propiedad, como ha sido el caso en Rusia y los países ex-socialistas de Europa. [13]

 

En definitiva, no se trata de liquidar la empresa estatal sino de mejorar su eficacia y posición en el conjunto del sistema económico. La economía de mercado en China será socialista porque se toma la propiedad pública como factor principal, por un lado, la economía se sujeta a la regulación macroeconómica del Estado y por otro, el papel del mercado se limita a la distribución de los recursos.

 

En el caso chino el tratamiento del tema de las relaciones de propiedad  tiene sus peculiaridades, en este ámbito se discute la pregunta siguiente: ¿La hora de la propiedad social? [14] La idea es que no es la propiedad estatal en su forma tradicional, pura e intachable la que esta ocupando un espacio en China, sino la propiedad social, abarcando en ella a las poderosas empresas colectivas, de cantón y poblado, o la propiedad cooperativa.  La comprobación de que el sujeto titular de esas empresas sea una colectividad, una empresa estatal, una administración o una organización social, es una garantía contra la formación de colectivos empresariales privados vocacionalmente interesados en la "subversión del socialismo". Se trata de que el sector público, a través de la propiedad estatal y colectiva mantenga una posición dominante en la economía desempeñando un papel directriz en el crecimiento económico y ejerciendo el control de los ejes vitales de la economía nacional.

 

En otra dirección se puede plantear que la reforma económica China no constituye, un modelo extrapolable a otras contextos, debido a las peculiaridades geográficas, históricas y demográficas del país. No obstante, la experiencia de este país es fértil en enseñanzas para otras economías en transición, así como para economías de mercado en el Tercer Mundo. En ello se destaca la idea de la experimentación y el gradualismo desarrolladas a pequeña escala y cautelosamente.

 

Esta idea ha sido excelentemente planteada por el especialista en estudios sobre economía china Pablo Bustelo Gómez quien expresa: que entre las ventajas de la experimentación, se destacan las siguientes: reducción del coste de las equivocaciones y de la posibilidad de incurrir en errores fatales; suministro de información a las autoridades sobre las ventajas e inconvenientes de las distintas medidas; y respeto del tiempo requerido para efectuar la transición desde la planificación central hacia un sistema basado en el mecanismo del mercado. En lo que atañe al gradualismo -destaca Bustelo- la introducción paulatina e incremental de las medidas de reforma evita las pautas en forma de J (contracción inicial del producto, que puede resultar más duradera de lo previsto) y garantiza la estabilidad social y macroeconómica, al coexistir durante un cierto tiempo el mecanismo del plan en las actividades previas y el mecanismo del mercado en las adicionales. [15]

 

En el caso de la noción de socialismo de mercado de Viet Nam, la misma se planteó por primera vez oficialmente en la Conferencia Nacional Intermedia del Partido Comunista de Viet Nam, en febrero de 1994, [16] ello fue parte de la comprensión de profundizar en la teoría del proceso de Renovación. Allí se enarboló el concepto de “una economía multicomponente que funciona según los mecanismos del mercado bajo el control del estado y con la orientación socialista”. [17]

 

No obstante la noción de apertura y renovación ya se comienza a manejar en el VI Congreso del partido Comunista de Viet Nam celebrado en 1986. Este congreso marcó cinco directivas: 1) reorganizar el sistema de dirección de la economía priorizando los programas alimentario, de producción de artículos de consumo y de artículos de exportación; 2) fortalecer las relaciones de producción socialistas y paralelamente estimular al sector privado; 3) renovar el mecanismo económico en el sentido de eliminar la gestión centralizada, burocrática y subsidiaria, tendiente a la formación de una economía de mercado regulada por el Estado; 4) impulsar el desarrollo de la ciencia y la técnica para el logro de las directivas anteriores, y; 5) ampliar eficientemente las relaciones con el exterior. [18] Estas reformas fueron ratificadas en el VII y VIII congresos de 1991 y 1997. [19]

 

Por consiguiente, La renovación se planteó como meta abandonar la subestimación del papel de las relaciones monetarias mercantiles y superar el subjetivismo en la conducción de la economía y la política, así como, superar el elevado centralismo burocrático de los mecanismos de planificación y regulación económica. Hacia lo externo la apertura vietnamita se basó en el argumento de combinar las fuerzas de la nación con la fuerza de la época, es decir con el desarrollo de las fuerzas productivas, para lo cual se plantearon como condición, ampliar y sostener la participación del país en las áreas de la globalización, a través de la extensión de sus nexos económicos y científico técnicos con el resto del mundo, independientemente del sistema político imperante en estos. Esta visión también incluyó establecer relaciones con instituciones internacionales y las empresas transnacionales.

 

La valoración que realizan especialistas en los estudios de Viet Nam indica, que este país bajo las leyes del socialismo del mercado y conectado a la lógica de la globalización, tiene innumerables éxitos económicos y sociales, como la reducción de la pobreza, el hambre, la inflación, incremento de los niveles de producción, todos estos avances han hecho que el modelo tenga un consenso político y de apoyo popular. Ello lo ilustra la participación del 90% (1998) de los electores en los comicios parlamentarios y de los consejos populares. [20]

 

Sin embargo, Viet Nam también acumula dificultades propias de la falta de control estatal, como corrupción, la cual ha sido un factor de desestímulo del capital extranjero, brechas en el mecanismo de gestión macro y microeconómico, especialmente en el control fiscal y la contabilidad empresarial, incapacidad del sistema de normas jurídicas para detectar y aplicar medidas y sanciones judiciales. Estas insuficiencias podrían ser brechas que originen la penetración del globalismo neoliberal debido a su nivel de conexión con importantes representantes de esta vertiente, en ello figuran el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial a cuyas instituciones ya le deben “favores”.

 

En sus relaciones económicas externas han logrado grandes montos de inversión de capital extranjero, pero en su comercio exterior todavía subsisten las características propias de los países subdesarrollados como suministradores de materias primas. Han ampliado sus relaciones con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, Banco Asiático de Desarrollo. El resultado de estas relaciones en términos de financiamiento se canalizó hacia la agricultura, la infraestructura rural, educación y salud. Pero estas bondades del gran capital, podrían costar bien caras, sino no se toman con cautela, ello lo muestra la política de doble vía que emprende Estados Unidos, tanto hacia Viet Nam como China, esperanzada en que en algún momento desaparezca en estos países el socialismo.

 

También se observa acompañado de estas bondades, magnitudes crecientes de expansión de formas no estatales, descentralización del sector estatal, exponiéndose a la nación a una apertura que podría conducir a una transición pacífica de socialismo al globalismo neoliberal y colocar a la nación ante los efectos de la transnacionalización, la transculturación y las variadas formas de poder de dominio global. No obstante, el Partido Comunista de Viet Nam trabaja en el incremento de la transparencia, en los análisis previos de la Asamblea Nacional y los Consejos Populares, todo ello con la finalidad preservar la estabilidad política e ideológica y la orientación socialista de la renovación económica.

 

Parcialmente se pueden observar varias cuestiones:

 

Primero,  el socialismo y las leyes de subordinación del neoliberalismo son contrarios. Segundo, socialismo e inmovilismo económico y social involucra una relación contraproducente. Tercero, socialismo con participación democrática, elevación de los niveles de calidad de vida de la población, con justicia, equidad social e independencia política y económica, soberanía nacional, pasan a ser contrarios de lo que reproduce el globalismo neoliberal. Cuarto, socialismo y mercado pueden llevar a una relación contraproducente, si no existen vías de planificación, y se expongan al peligro de los vaivenes del mercado a grandes masas de población. El mercado en el mismo momento en que libera inmensas energías, crea enormes desigualdades. De ahí que en los modelos socialistas que en la actualidad se discuten este asunto sea uno de sus ejes centrales de análisis.  Quinto, tanto la idea y la práctica de socialismo hacia adentro y socialismo de mercado contienen ingredientes de verdad, sin embargo, su “medicina excesiva” también podría conducir a efectos dañinos, no solo para la construcción socialista sino para cualquier sociedad. De ello se deriva la idea de que las relaciones mercantiles en el socialismo tienen necesariamente que ser reguladas y subordinadas a determinados valores que garanticen la justicia social. Sexto, la experiencia económica recoge que tanto las alternativas aisladas del entorno mundial, como aquellas expuestas hasta sus máximas circunstancias son penalizadas por las transformaciones, cuando no se cuenta con una sólida base económica, política y social y un Estado consecuente con la realidad.

 

Las contradicciones planteadas a lo largo de este acápite referidas a las versiones de socialismo planteadas confirman la idea de Marx de que el tránsito del capitalismo al socialismo es un “largo y doloroso alumbramiento”. [21]

 

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[1] PCCH, China: Reforma o Apertura. Informes, documentos y discursos, política. La Habana 1990 p.6.

 

[2] Deng Xiaoping dirigente Chino toma como criterio central que: "La planificación y el mercado, nada tienen que ver con las diferencias entre el socialismo y el capitalismo. La nuestra es una economía mercantil donde prima la ley del valor". Cambio 16/América Nº 1094, 09/11/92. ¿A donde va China? http://www.geocities.com/CapitolHill/Senate/8793/china.html. A esta manera de desarrollar el socialismo en la literatura se le denomina también socialismo autogestionario y democrático, cuyo contenido es la supresión del mando  despótico del capital sobre el trabajo por medio de la gestión social. En esta variante la supresión de la propiedad y la gestión capitalista puede coexistir durante un periodo histórico con la subsistencia de modalidades reguladas de intercambio mercantil, tanto por razones de conveniencia económica general, como porque la autogestión empresarial requiere la autonomía de las empresas frente al Estado. Alejandro Dabat. El futuro del socialismo marxista. Paradigmas y Utopías. La reformulación del proyecto socialista. Revista de reflexión teórica y política del partido del trabajo. No. 6 México, Diciembre del 2002-febrero 2003. p. 282. 

 

[3] Consúltese estos criterios en la excelente compilación de materiales sobre China de: Díaz Vázquez, Julio A. CHINA: ¿REFORMA O REVOLUCIÓN?. Universidad de la Habana, Centro de Investigaciones de Economía Internacional. Grupo de Investigación Macroeconomía, Material Mimeografíado (Inédito). La Habana, Septiembre del 2000 pp. 88-90.

 

[4] PCCH, China: Reforma o Apertura. Informes, documentos y discursos, política op. cit p. 322. Ver: Informe Central de Zhao Ziyang ante el XIII Congreso del Partido Comunista de China, 25 octubre de 1987. Pp. 294-384.

 

[5] Ver: Pineda Bañuelos, Gilberto Jesús. Las reformas económicas en Cuba. De un modelo de planificación centralizada a la planificación descentralizada. Tesis Doctoral en Ciencias Económicas, Universidad de la Habana,, Departamento de Desarrollo septiembre de 1998 p. 39-41.

 

[6] Zemin , Jian, Informe presentado ante el XV Congreso Nacional del partido comunista de China, 12 de septiembre de 1997. Beijing Informa., No 40, Oct 7, 1997.

 

[7] En este último punto de vista se inscribe la visión de James Petras. . Globalization: A Socialist Perspective. Binghamton University United States of America (USA). http://www.info.com.ph/~globalzn/petras.htm.

 

[8] Ver: Roberto de los Santos Sotos y Aleida González Arcia. La política de reforma en China. Economía y Desarrollo No. 2 Vol. 123, La Habana julio-diciembre 1998 pp. 169-192.

[9] Datos Citados por Hernández Pedraza, Gladys. Situación económica y social de China. Disponible en: http://www.nodo50.org/cubasigloXXI/ congreso/pedraza_15abr03.pdf. La reforma de las empresas estatales ha sido uno de los temas más debatidos durante el  XV Congreso del Partido Comunista de China (PCCh) celebrado en Beijing entre los días 12 y 18 de septiembre de 1997.  

 

[10] Roberto de los Santos Sotos y Aleida González Arcia. Op. cit. p. 177-181.

 

[11] James Petras Op. cit. 

 

[12] Manuel Riesco Larraín. Op. Cit  pp. 53-54.

 

[13] Manuel Riesco Larraín Op. Cit. p. 54.

 

[14] Ríos, Xulio. ¿Privatización o desestatalización?. La reforma de las empresas estatales y la propiedad social en la China de la reforma  (publicado en El Viejo Topo, marzo de 1998).  Disponible en: http://www.igadi.org/index.html.

 

[15] La ausencia de privatizaciones masivas de los activos estatales en China permitió evitar los problemas organizativos y financieros que se han registrado en otras economías en transición y permitió el mantenimiento de una distribución de la renta sensiblemente igualitaria así como el reparto de los frutos de la prosperidad entre la mayoría de la población. Bustelo, Pablo. Resultados, interpretaciones y enseñanzas de la reforma económica china (1978-1998). .http://www.ucm.es/info/eid/pb/china98.pdf.

 

[16] Ver: Boletín Especial en ocasión del aniversario 50 de la revolución de agosto y la proclamación de la independencia (1945-1995), La Habana 1995 mimeo p. 14. Citado por Pineda Bañuelos, Gilberto Jesús. Las reformas económicas en Cuba. De un modelo de planificación centralizada a la planificación descentralizada. Tesis Doctoral en Ciencias Económicas, Universidad de la Habana,, Departamento de Desarrollo septiembre de 1998 p. 41.

 

[17] Un interesante trabajo sobre la reforma económica y social vietnamita –del cual se incluyen notas en este trabajo- puede consultarse en Jesús Aise Sotolongo. Viet Nam: reconceptualización y reforma económica. Economía y Desarrollo No. ½ Vol. 123  La Habana 1998  pp. 86-125.

 

[18] Boletín Especial en ocasión del aniversario 50 de la revolución de agosto y la proclamación de la independencia (1945-1995), La Habana 1995 Op. Cit.

 

[19] Pineda Bañuelos, Gilberto Jesús. Op. Cit.

 

[20] Aquí solo se mencionan tendencias, para un análisis de la cifras consúltese en Jesús Aise Sotolongo Op. cit.

 

[21] Carlos Marx. Crítica al Programa de Gotha. Obras Escogidas en II Tomos, T II, Editorial Progreso, Moscú p. 17