Cubanálisis El Think-Tank 

ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

SELECCIÓN DE MATERIALES SOBRE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES LEGISLATIVAS EN VENEZUELA

 

 

Dogma y pragmatismo: ¿Viendo pasar el tren?

 

Angel Ruocco S, Analítica, Venezuela

 

Venezuela es uno de esos países que teniéndolo todo para alcanzar el desarrollo y altos niveles de bienestar colectivo, hemos decidido hacernos el camino más tortuoso, lleno de obstáculos, de avances y retrocesos.

 

Como si fuera poco, me refiero a los desaciertos que en la conducción de la economía se tuvieron bajo la denominada IV Republica, ahora nos hemos embarcado en “un proceso revolucionario” que hemos denominado Socialismo del Siglo XXI, sin saber a ciencia cierta “como se come eso”, sin saber en qué realmente consiste, en dos palabras, el típico “ensayo y error” que no nos deja avanzar sobre pasos firmes.

 

Estamos llenos de excelentes diagnósticos, buenas intenciones y objetivos, pero hemos sido incapaces de hilvanar políticas y acciones de largo plazo que nos permitan acertar en las soluciones que necesitamos como país y como sociedad. Somos de esos países que siempre llegan tarde a la cita, a los problemas, dado el músculo financiero que nos genera la renta petrolera; de igual manera, nos cuesta adoptar las medidas necesarias por aquello del “costo político de las decisiones”. Llegamos tarde a la solución de la crisis de la deuda externa experimentada a nivel latinoamericano en los años ochenta; llegamos tarde a la solución de las crisis de balanza de pagos y al apoyo multilateral de los ochenta y noventa; llegamos tarde a la solución de las crisis bancarias de los noventa; llegamos tarde a la recuperación de las economías en desarrollo; … y ahora, por dogmáticos, llegamos a la implantación de un régimen socialista/comunista sin tener claro cómo hacerlo. ¡Eso sí, de que llegamos, llegamos!, … tarde pero seguro, … para nuestra desgracia. Mientras tanto, “vemos pasar el tren” que nos conduzca al verdadero bienestar.

 

Hemos sido populistas antes que pragmáticos. Es cierto que somos una sociedad muy desigual, con grandes diferencias de ingresos, pero hemos sido incapaces de diseñar una política sólida, consistente y perdurable para sostener nuestro crecimiento económico y salir de la pobreza en que vive una buena parte de la población, sin que dañemos a “la gallinita de los huevos de oro”; me refiero a la economía. No es posible seguir insistiendo en una política que destruya el aparato productivo privado o se le  reconvierta en visiones socialistas de producción a costa de supuestos y volátiles beneficios sociales, poco perdurables, y que a la vez desestimulan la inversión y la propia producción interna, ya que estamos destruyendo la fuente de riqueza que da posibilidades de empleo productivo, de obtención de sueldos y salarios remuneradores de nuestro esfuerzo, en fin, de la capacidad de consumo que lleva a incrementar el bienestar.

 

Es cierto que no necesitamos aplicar un sistema capitalista puro, explotador de los trabajadores, cosa que creo difícilmente ocurriría en pleno siglo XXI y en la Venezuela de hoy en particular, por la conciencia adquirida por nuestros trabajadores y sus gremios, sin generar antes fuertes reacciones en contra del sistema por parte de la masa trabajadora. Necesitamos de un sistema mixto que a la par de reconocer a la empresa privada en su importante papel, también mantenga un elevado sentido social de solidaridad y responsabilidad, de manera tal de crear ciudadanos y consumidores acordes a los tiempos que vivimos. Las posibilidades de desarrollar ciudadanos concientes y bien educados para su rol en sociedad debe ser la prioridad; ello garantizaría su independencia de los patrones privados, pero también del patrono-gobierno. Solo así podremos enrumbarnos por una senda de progreso sostenida, sostenida con una buena base económica diversificada y no dependiente solo del sector petrolero; pero sostenida también bajo un régimen democrático que garantice la libertad de la vida política, social y económica de sus ciudadanos, de lo contrario, cualquier otro intento podrá tener resultados positivos pero solo en el corto plazo, pues no será viable en el mediano y largo plazo.

 

Traducido en otros términos, requerimos de una política pública, y económica en particular, de altura, con alta responsabilidad social. Pero también demandamos políticos de altura que entiendan los  problemas y actúen acertadamente en consecuencia. Evitar la compra de conciencias ciudadanas y la aplicación de políticas del clientelismo político debe estar entre las primeras decisiones/acciones a tomar. No hacerlo haría un daño tremendo a la vida en sociedad.   

 

La población mas necesitada no puede seguir esperando, basada en un dogma de fe, los resultados prometidos por el proceso revolucionario que adelanta el Gobierno venezolano, pues ésta seguramente “verá pasar el tren sin poderlo abordar”; “el proceso” esta siendo muy oneroso para el Estado y la sociedad. ¡No mas dogmas, debemos ser mas pragmáticos! … Hoy día estamos presenciando la reaparición de la desesperanza en torno a las promesas, aunque es justo reconocer que no existen milagros o soluciones mágicas a los problemas que tenemos. No sé cuantos estarían dispuestos realmente a sacrificarse hoy día por una propuesta u oferta de transformación estructural en lo económico y social que no les arroje resultados/beneficios palpables a su generación en el corto plazo. Políticas pragmáticas ayudarían mas rápidamente al desarrollo y al bienestar general del país, solo si se tiene y mantiene una política de mediano y largo alcance. Hay caminos menos tortuosos y con menos obstáculos, no sigamos viendo pasar el tren.

 

 

Comienza la carrera hacia el parlamento

 

Humberto Márquez, Inter Press Services

 

CARACAS.- Con la meta marcada el 26 de septiembre, comenzó oficialmente este miércoles en Venezuela la campaña electoral para renovar el parlamento, del que la oposición estuvo ausente en los últimos cinco años y al que ahora regresará para tratar de erigirse en contrapeso del presidente Hugo Chávez.

 

Estarán en disputa los 165 escaños de la unicameral Asamblea Nacional, que en 205 fueron ganados todos por la agrupación que luego se constituiría en el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y otros sectores afines tras el retiro de competencia de la oposición alegando falta de garantías. Posteriormente, una docena de diputados se distanciaron de Chávez o se convirtieron en claros opositores.

 

Chávez pidió a sus seguidores "demoler" a la oposición en la contienda de septiembre, pues "no va a la Asamblea a trabajar por el país sino a sabotear". "Después vendrán por mí", enfatizó.

 

"Una victoria opositora sería una tragedia peor que la del golpe (de Estado) de abril de 2002 o que el sabotaje petrolero de 2003", añadió, en referencia a esos dos intentos fallidos de desalojarlo de la Presidencia de Venezuela.

 

"Nuestro plan es ganar la Asamblea Nacional, pero no para derrocar a Chávez sino para controlar sus gastos desmedidos, legislar a favor de todos los venezolanos y no sólo de una parcela, y expresar la fuerza de nuestra alternativa", dijo a IPS Ramón Aveledo, coordinador de la coalición opositora Mesa de Unidad Democrática.

 

Al juramentar a "patrulleros", como se les llama a los militantes del PSUV, Chávez dijo que "la operación de septiembre se llamará demolición".

 

"Me los demuelen, esa es la orden", sentenció, para luego insistir en que "por ninguna vía la podrida burguesía volverá a gobernar Venezuela. No llegamos aquí para ser derrotados otra vez".

 

Por su parte, Aveledo, tras señalar que el oficialismo "se ha trazado como objetivo ganar dos tercios de la Asamblea", dijo que la "aspiración mínima" de su sector "es impedirlo, pero con optimismo apuntamos a conquistar la mayoría, entre 85 y 90 diputados".

 

Una hipotética victoria opositora socavaría el esquema bajo el cual Chávez gobierna por periodos sucesivos y con mayoría absoluta del electorado desde 1999, y aceleraría la confrontación política en camino a la siguiente estación electoral, prevista para diciembre de 2012, cuando se pondrá en juego el cargo de presidente del país.

 

"También puede darse el caso de que la oposición obtenga más votos, pero quede como minoría en la Asamblea", debido al complejo sistema de repartición de diputaciones por circuitos y la sobrerrepresentación de los estados más rurales y despoblados, dijo a IPS el analista Luis León, director de la firma encuestadora Datanalisis.

 

Las 165 bancas se reparten de la siguiente manera: tres para las comunidades indígenas de zonas de frontera, 110 se reparten en los 23 estados en que se divide el país y el Distrito Capital (Caracas oeste), el que contiene 87 circuitos, y las restantes 52 son ocupadas por elegidos en listas para la totalidad del estado, que según su población pueden ser uno, dos o tres.

 

El analista Carlos Genatios, del grupo observador independiente Ojo Electoral, cuestiona el sistema de distribución de representación popular. Destaca que, mientras un diputado de algunos de los estados puede representar a 30.000 o 40.000 electores, uno de Caracas u otra urbe lo hace por 200.000 y 300.000.

 

Otro estudioso, Julio Toro, aplicando modelos de computación al mapa dejado por los últimos comicios, ha mostrado que, si se reproducen esos resultados, el oficialismo obtendría 78 por ciento del parlamento con sólo 56 por ciento de los votos.

 

"Si se da la paradoja de que el gobierno obtenga mayoría de diputados incluso con menos votos que la oposición, sería una señal terrible para Chávez de cara a las presidenciales" de 2012, según Alfredo Keller, director de la encuestadora que lleva su nombre.

 

Las principales firmas encuestadoras han registrado en lo que va de 2010 un descenso en la popularidad del presidente y otras variables de opinión que se traducen en una intención de voto por el oficialismo cercana a 50 por ciento, en tanto la oposición remonta a 40 por ciento y hay muy poco espacio para grupos intermedios.

 

"Nunca en estos 11 años la oposición había estado electoralmente mejor y nunca el gobierno peor", dijo a corresponsales extranjeros el editor Teodoro Petkoff, un antiguo líder socialista. "Pero no vivimos un derrumbe del régimen, no es una máquina de escribir que cae desde un cuarto piso, sino que lentamente se derrite el liderazgo carismático de Chávez", agregó.

 

Las encuestas registran el impacto, en la aceptación popular del gobierno, de cinco trimestres seguidos de recesión, problemas en el suministro de electricidad, en servicios de salud, el escándalo por el hallazgo de miles de toneladas de alimentos en mal estado por presuntos errores del gobierno, y el auge de la criminalidad, que afecta sobre todo a los sectores pobres.

 

Pero León recordó que "históricamente Chávez, un líder hasta ahora sin rival en Venezuela, ha incrementado su caudal electoral a medida que avanza la campaña".

 

Además del PSUV y su pequeño aliado, el Partido Comunista, y de la Mesa opositora, compiten otras agrupaciones, como el partido Patria Para Todos, que se alejó de Chávez este año y podría ganar algunos diputados en el centro-oeste del país, y candidatos independientes, hasta completar 1.548 aspirantes, entre titulares y suplentes.

 

La campaña comenzó oficialmente este miércoles, pero desde hace meses están a la caza de votos en calles, barriadas, mercados populares y medios de comunicación tanto los candidatos de todos los partidos como los funcionarios de gobierno que los respaldan, pese a que la ley les prohíbe participar en esas instancias.

 

En Caracas se presentó el primer incidente, cuando la Guardia Nacional (policía militarizada) impidió con gases lacrimógenos que un grupo de candidatos opositores de la región capital llegase a las puertas de la sede del parlamento para iniciar allí su campaña.

 

El PSUV, con la imagen dominante de Chávez en su propaganda, movilizó a sus seguidores en seis regiones, y en Maracaibo, la capital petrolera de occidente que ha sido un bastión opositor, el ministro de Energía y jefe de la campaña en la zona, Rafael Ramírez, anunció que "la demolición ha comenzado y el pueblo volverá a triunfar el 26 de septiembre".

 

 

Las elecciones legislativas en Venezuela ponen a prueba a Chávez

 

Reuters

 

CARACAS - Venezuela inició el miércoles la campaña para las elecciones legislativas, en las que la oposición tratará de aprovechar la crisis económica y un descenso en la popularidad del presidente Hugo Chávez para frenar el avance de su proyecto socialista.

 

Partidarios y detractores del mandatario se medirán de nuevo en las urnas el 26 de septiembre en un ambiente muy polarizado, como se vio en el arranque de la carrera electoral cuando la Guardia Nacional lanzó gases contra un grupo de líderes opositores que intentó acercarse a la Asamblea Nacional.

 

"Íbamos caminando hacia la Asamblea, íbamos a leer un documento y sin mediar palabras la Guardia Nacional comenzó a lanzar bombas lacrimógenas", dijo a periodistas Stanlin González, candidato por la coalición Mesa de la Unidad (MUD).

 

El incidente probablemente tensará aún más los ánimos entre los que defienden al mandatario antiestadounidense como el campeón de los pobres y los que lo acusan de seguir el modelo comunista de su aliado cubano Fidel Castro.

 

Precisamente, el presidente venezolano era el gran ausente en el arranque de la campaña debido a que estuvo en Cuba visitando a Fidel y al presidente cubano, Raúl Castro.

 

"Durante unas cinco horas, ambos líderes (Fidel y Chávez) abordaron diversos asuntos de la actualidad internacional, en particular, los graves riesgos de una guerra nuclear que se cierne sobre la humanidad", dijo la televisión estatal cubana.

 

Mientras el oficialismo advierte de que una victoria de la "contrarrevolución" amenaza los programas sociales del Gobierno para los pobres, sus críticos quieren centrar la campaña en las alarmantes cifras de inseguridad y un escándalo de corrupción en una empresa estatal de alimentos.

 

Además, los comicios serán un barómetro sobre el respaldo de los venezolanos a Chávez de cara a las presidenciales de 2012, cuando el militar retirado de 56 años buscará su tercera reelección desde que llegó al poder hace 11 años.

 

Durante cinco años, la Asamblea dominada por el chavismo cambió desde el sistema financiero y educativo hasta la agricultura y las Fuerzas Armadas, aprovechando que los partidos de oposición se retiraron en bloque de los comicios alegando falta de garantías electorales.

 

POPULARIDAD BAJO PRESIÓN

 

Aunque es poco probable que los adversarios del líder izquierdista logren la mayoría, aspiran a capitalizar la debilidad del mandatario y lograr al presentarse unidos al menos un tercio del hemiciclo, suficiente para impedir que el oficialismo apruebe cambios legislativos de gran alcance.

 

El mandatario venezolano llega a los comicios con su popularidad en mínimos de cinco años, arrastrada por la alta inflación, el racionamiento de luz, el auge del crimen y el decaimiento de los programas sociales del Gobierno.

 

El estudio más reciente de la encuestadora Consultores 21, realizado entre 1.500 personas con un margen de error del 2,3 por ciento, mostró que el apoyo al mandatario bajó al 36 por ciento en julio desde el 43 por ciento a principios de 2009.

 

"La popularidad del presidente viene declinando lentamente durante el último año y medio, pero el descenso se aceleró en los últimos meses", dijo a Reuters el director de la firma Saúl Cabrera, que hizo el sondeo para una empresa privada.

 

La mayoría de las encuestas muestran la tendencia a la baja en los índices de aprobación de Chávez, desde que tocara máximos en 2006 tras ganar la reelección presidencial.

 

A pesar de su aparente debilidad y los crecientes problemas que enfrenta el Gobierno, Chávez sigue siendo el político más popular en el país petrolero y su Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) cuenta con ingentes recursos humanos y materiales para afrontar las cuatro semanas de campaña.

 

Decenas de miles de "militantes socialistas" arrancaron el miércoles una campaña para convencer a los votantes indecisos puerta por puerta, mientras analistas señalan que un cambio realizado este año a los distritos electorales facilitaría al oficialismo revalidar su mayoría en la cámara.

 

CRIMEN EN ESCENA

 

Pese a que Chávez es un experto en fijar la agenda política y ganar elecciones -sólo ha sido derrotado una vez en 13 votaciones-, un tema que parece escapar de su control podría dominar la campaña: el auge de la criminalidad en el país de 28 millones de habitantes.

 

Venezuela tiene una de las tasas de criminalidad más altas del mundo y sólo el año pasado entre 13.000 y 16.000 personas fueron asesinadas por el hampa común según cifras no oficiales, casi tres veces más que en 1998.

 

Sondeos muestran que la inseguridad es el principal problema de los venezolanos y consideran que el Gobierno ha fracasado para reducir este flagelo, en contraste con las calificaciones positivas en alimentación, educación y salud.

 

Además, la administración Chávez está en aprietos para explicar qué sucedió con el hallazgo en junio de millones de kilos de comida en descomposición que habían sido importados por el Estado para distribuirlos en sus populares programas de alimentos subsidiados.

 

 

Venezuela en campaña electoral

 

VOANOTICIAS.COM

 

CARACAS - Con su popularidad en baja y en medio de una recesión económica y graves problemas de seguridad, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, enfrenta unas elecciones legislativas que ponen en riesgo las mayorías que le han permitido gobernar casi sin oposición en los últimos cinco años.

 

El inicio de la campaña electoral para los comicios legislativos marcan un momento particular de la vida política venezolana, con la oposición claramente dirigida a señalar los problemas económicos y de seguridad para presentarse como opción al control del poder de Chávez.

 

Según la consultora Datanálisis, Chávez se sitúa en un 37%, porcentaje alejado del 57% que este registraba en 2009 y ante un 71% alcanzado en 2005.

 

Sin embargo, las elecciones que se llevarán a cabo el 26 de septiembre se inscriben, una vez más, en un clima de polarización.

 

El oficialismo trata de mantener su control parlamentario acusando a la oposición, o "contrarrevolución", como también la describen, de pretender eliminar los programas sociales del gobierno, con la expectativa de obtener los votos del electorado de menores recursos.

 

Sin embargo, tras cinco años de control de la Asamblea Nacional donde el oficialismo introdujo cambios desde el sistema financiero y educativo, hasta la agricultura y las Fuerzas Armadas, son las alarmantes cifras de criminalidad, el clima de inseguridad, los escándalos de corrupción vinculados con la distribución de alimentos controlados por el gobierno, así como la recesión económica y alta inflación, que colocan al oficialismo en una posición débil ante el electorado.

 

De todas formas, y pese al fracaso en la conducción de la economía señalado por la oposición, el presidente Chávez insiste en que “nuestro deber ineludible es la transformación estructural de todo el sistema económico y social de la nación”.

 

Si los venezolanos deciden dar su apoyo a la oposición como voto castigo al oficialismo, el resultado será un mensaje al presidente Chávez que aspira a una tercera reelección en las presidenciales del 2012, tras 11 años en el poder.

 

La oposición por su parte, tiene como primer objetivo ganar un tercio de las bancas en la Asamblea Nacional, ahora controlada por el oficialismo, después de que los opositores se retiraran de las elecciones de 2005. De esta forma, procuran impedir la aprobación de cambios legislativos de gran alcance hasta las presidenciales.

 

Una victoria de la oposición, sólo podría producirse si la caída de la popularidad de Chávez, por debajo del 50% por primera vez en cinco años, se refleja en el voto contrario a sus candidatos, como respuesta a los persistentes problemas económicos y sociales que la nación enfrenta.

 

La criminalidad fuera de control parece ser el gran factor que puede decidir el voto de los electores, una situación interna que ha escapado al control del gobierno. Se estima que en 2009 entre 13.000 y 16.000 personas fueron asesinadas, según cifras no oficiales, casi tres veces más que en 1998.

 

Esta situación es la que hace inválidos los argumentos de Chávez de culpar y acusar a los medios privados, a la "burguesía" y al "imperio estadounidense" de los problemas del país.