Cubanálisis El Think-Tank

           ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

         

Eugenio Yáñez y Juan Benemelis

Seis años de Cubanálisis-El Think-Tank… y seguimos

 

No vamos a pretender con falsa modestia decir que parece que fue ayer cuando comenzamos, porque no puede parecer que fue ayer después de 2,190 días con la responsabilidad y la enorme presión de estar on-line diariamente, con rigor y profesionalismo, sin dejarnos llevar por el embullo, los rumores, los ojalá, “la onda” del momento, las primicias o revelaciones sensacionales, y aprendiendo a utilizar adecuada y mesuradamente el modo subjuntivo en los verbos de nuestro riquísimo idioma español.

 

Durante todo este tiempo han surgido innumerables blogs y páginas digitales sobre el tema cubano, en muchas ocasiones promovidas y bajo la responsabilidad de respetables cubanos de los que no es posible dudar de su capacidad, su verticalidad y su compromiso con la democracia. Sin embargo, lamentablemente, no pocos de estos esfuerzos han dejado de existir en un momento u otro, por diversas razones, y en ocasiones siguen flotando en el ciberespacio sin la dicha de una actualización de contenidos durante días, semanas, meses, o hasta años, mal que lamentablemente también padecen algunos de los protagonistas del ciberespacio que existían al momento de nuestro nacimiento, por no mencionar a los que ya no están en el mundo digital de los vivos y activos.

 

No nos hemos separado en ningún momento de aquella máxima de una de las personas más creativas que ha conocido la humanidad, Thomas Alva Edison, que señalaba que los resultados dependen de un 1% de inspiración y un 99% de esfuerzo, que él lo expresaba como “transpiration”, es decir, sudor. Y hemos tratado de actuar cada día sin olvidarnos de las palabras de ese otro gigante del pensamiento, Albert Einstein: “Hay dos cosas que creo que son infinitas: el Universo y la estupidez humana; sin embargo, tengo mis dudas acerca del Universo”.

 

Bajo estas máximas, hemos conseguido amarrar los egos y empujar el carro de conjunto para ir logrando resultados que han recibido la aceptación de los lectores, que es en realidad lo único que interesa: el halago de amigos y familiares puede sonar meloso en los oídos, pero no necesariamente resulta la mejor evaluación.

 

Lo menos importante en todo esto es que las conclusiones a las que arribemos en nuestros análisis sean de nuestro agrado o se puedan clasificar en el rubro de los yo quisiera o me gustaría: por ejemplo, nunca hemos dado por muerto a Fidel Castro, tarea que constituye el deporte predilecto de muchos “expertos” en el ciberespacio. Nosotros no buscamos regalos de cumpleaños para agradar a cualquiera, sino verdaderas conclusiones en el muy escabroso campo de la realpolitik. Si lo logramos o no lo juzgarán nuestros lectores y lo juzgan cada día, y lo expresan en los hits (entradas a la página) que se han venido produciendo cada hora, cada día, cada semana, cada mes, en cada uno de estos seis años.  

 

La experiencia nos ha ido enseñando a desechar el narcisismo y no ladrarle a la imagen que vemos en el agua para que no se nos caiga el hueso de la boca, y por eso mismo hemos aprendido que los análisis críticos más profundos y las recomendaciones más certeras sobre nuestros trabajos han venido de nosotros mismos cuando los analizamos internamente, y las de nuestros mejores amigos, que son quienes no dudan en decirnos sincera, clara y directamente lo que piensan sobre esos proyectos nuestros, sin preocuparse si nos resulta simpático o no lo que nos dicen.

 

Nunca hemos rechazado trabajo o colaboración alguna por el simple hecho de que sus posiciones o conclusiones no hayan sido de nuestro agrado. Pero hemos sido vehementes enfrentando propuestas de trabajos con insuficiente rigor profesional, mal escritos, o que fomentaran divisiones entre cubanos o ataques contra cualquier persona, dentro o fuera de Cuba, que pensara de manera diferente al autor de la propuesta: nos negamos a hacerle trabajo voluntario a los órganos de la seguridad del régimen o a las ambiciones de los enfermos de protagonismo en cualquier lugar del mundo.

 

Tras sesenta meses continuos andados por este mismo camino, ahí están ya, en estos momentos, 721 trabajos originales publicados en la sección “El Think-Tank” durante seis años, a todos los cuales se puede acceder con simplemente hacer “click” en la barra con la indicación “Busque aquí todo lo publicado en El Think-Tank” que aparece en la parte inferior de la página central. En ninguno de esos trabajos mencionados, por ninguna circunstancia ni bajo ningún pretexto, hay ataques personales o insultos contra nadie, sino simplemente combate de ideas y la presentación de nuestras percepciones sobre los temas más acuciantes de la realidad cubana.

 

En ningún trabajo somos tan cariñosos como para referirnos a “Fidel” o a “Raúl” cuando hablamos de los dictadores de nuestra patria, como lamentablemente hacen tantos cubanos del anticastrismo, sin darse cuenta de que van cayendo en la trampa de la propaganda totalitaria. Cuando no los mencionamos con nombre y apellido, a lo que obliga la gramática elemental para no caer en redundancias, cacofonías o tautologías, nos referimos a ellos como el Comandante, el general-presidente, el dictador, el tirano, o cualquier otra denominación que no deje dudas de lo que pretendemos decir. Nunca le llamamos “Fifo”, “el caballo”, o cualquier otra de esas denominaciones que en tantas ocasiones se utilizan para referirse a Fidel Castro, ni “el chino”, “Raúl Mirabal” o “Modesto” para referirnos a Raúl Castro. Quienes lo hagan están en su derecho y no es asunto nuestro, pero eso no significa que nos sintamos obligados a seguirlos.

 

En ningún trabajo “En el Think-Tank” hay ataques contra opositores, periodistas independientes o disidentes dentro del país, ni contra exiliados cubanos en cualquier parte del mundo, aunque en diversas ocasiones podamos tener, y hemos tenido y no lo ocultamos, puntos de vista diferentes sobre un sinfín de asuntos. Nunca hemos vacilado en decirle a un cubano exiliado o dentro de Cuba que no coincidimos con sus puntos de vista, lo cual no significa que no nos solidaricemos con sus luchas y sus esfuerzos, y que no defendamos a cal y canto su derecho a expresar sus ideas y propuestas, aun si no las compartimos ni las consideramos las más apropiadas.

 

Consideramos como la mejor y más profesional manera de debatir el presentar nuestras ideas como alternativas frente a ideas expuestas, sin atacarlas directamente, y nunca hemos simpatizado con la irracionalidad de matar al mensajero para que las ideas de otros no prosperen. Ni creemos que es una “victoria” o un “éxito” destrozar propuestas e ideas diferentes a las que proponemos. Nunca nos hemos confundido sobre quién es el real enemigo de Cuba y de los cubanos. Nunca.

 

Seguimos fieles a lo expresado en nuestra primera aparición on-line, el 6 de noviembre del 2006:

 

El Think Tank de CUBANÁLISIS no compite contra nadie, ni en Internet ni en los medios tradicionales, ni pretende ser sustituto para nada. Simplemente, un complemento para el estudio del drama cubano y la búsqueda de soluciones.

 

El Think Tank de CUBANÁLISIS tiene su compromiso permanente solo con la nación cubana y su destino, la democracia y el Estado de derecho. Afortunadamente, no somos dueños de la verdad, y mucho menos en exclusiva. Concedemos espacio a todo razonamiento, sin etiquetas anacrónicas de derecha o izquierda, progresista o reaccionario, made in USA, Cuba, Europa, América Latina o cualquier parte del mundo. Consideramos opiniones alternativas como verdaderas herramientas para acercarse a conclusiones más acertadas, por lo que no necesitamos rechazarlas ni defendernos de ellas.

 

Ni se repudia la percepción desde el lado contrario: será bienvenida si realmente es un análisis maduro y respetuoso. Pero rechazamos los insultos y ataques personales como forma de debate en este espacio cibernético. La crítica al régimen cubano no es razón suficiente para publicar en El Think Tank: barricadas y aquelarres no tienen oportunidades aquí”.

 

Ninguna razón nos hace pensar que nuestra política editorial tenga que ser modificada después de nuestros primeros seis años, sino que, por el contrario, nos enorgullece el hecho de haberla mantenido y poder reiterarla una vez más en estos momentos.

 

Nunca hemos perdido tiempo respondiendo a quienes nos han atacado en un momento u otro, tal vez con la ilusión de que entremos en algún tipo de debate o de polémica pública que les pueda dar un protagonismo que necesitan y que no alcanzan a obtener utilizando su propio esfuerzo y talento, tal vez porque les faltan. Sentimos no poder complacerlos, pero tenemos cosas más importantes a las cuales dedicarnos.

 

No hemos solicitado nunca, bajo ninguna circunstancia, colaboraciones económicas de nuestros lectores. Cuando nos adentramos en esta aventura hace seis años lo hicimos asumiendo las responsabilidades que ello conllevaba, y no pretendimos nunca traspasar a quienes nos honran con leernos las obligaciones monetarias que suponían comenzar y mantener diariamente una página web on-line, que no es gratuita ni mucho menos, aunque tampoco necesita inversiones gigantescas, sino solamente esfuerzos razonables. El tiempo que dedicamos a Cubanálisis-El Think-Tank es parte del 99% de transpiration que requiere este esfuerzo, y no podemos pretender cargárselo a nuestros lectores. No criticamos ni juzgamos a quienes continua u ocasionalmente soliciten de sus lectores cualquier tipo de colaboración económica, pero nosotros, simplemente, no lo hacemos.

 

Nunca publicamos denuncias, declaraciones, cartas abiertas, llamamientos, programas o cualquier otro documento a nombre de ninguna organización, grupo, o partido político, porque consideramos que si publicamos la primera, estaríamos obligados a publicar todas las que nos fueran enviadas por todos, y eso modificaría el sentido de nuestra página, o a discriminar en un sentido o en otro lo que publicáramos y lo que no, lo que tampoco resultaría positivo. Por eso, todas las participaciones en nuestra página web son absolutamente a título personal.

 

Nos enorgullece mucho seguir dando espacio continuamente a periodistas independientes y comunicadores alternativos dentro de la Isla, donde el régimen pretende aplastar su visión y sus voces, que desmienten la falaz propaganda y las permanentes tergiversaciones del neocastrismo. Mientras que Cubanálisis-El Think-Tank se mantenga on-line, esos cubanos valerosos podrán contar con el espacio que siempre ofreceremos a sus criterios, aunque en ocasiones no los compartamos. Nos basta si hay rigor profesional en sus exposiciones.

 

Sin embargo, y es bueno dejarlo claro una vez más, no hay periodistas independientes permanentemente excluidos ni eternamente admitidos en nuestras páginas. En lo que hemos sido implacables, y lo seguiremos siendo, con relación a esos comunicadores sociales que escriben dentro de Cuba, es en lo referente a la seriedad, el rigor y el profesionalismo de sus trabajos, como igualmente hemos hecho con nosotros mismos y con nuestros colaboradores que viven fuera de la Isla.

 

Eso nos ha llevado a no publicar trabajos con evidentes errores históricos, distorsiones de la realidad, lenguaje soez o inapropiado, o informaciones dudosas, no confirmadas o aparentemente falsas: si no nos permitimos a nosotros mismos y a nuestros colaboradores patinazos de este tipo, no se los vamos a permitir a esos cubanos dentro de la Isla por el hecho de estar enfrentando directamente la represión y los peligros. Respetamos su valor y su conducta política, y nos solidarizamos con ellos, pero no seremos amplificadores de trabajos donde el rigor profesional o el respeto a las ideas de los colegas estén ausentes.

 

Seguimos siendo, posiblemente, el único medio digital que combate al régimen y a la vez publica cada semana un trabajo elaborado por defensores de la dictadura dentro de Cuba, o en cualquier parte del mundo, para que los lectores tengan elementos de comparación. En ocasiones publicamos trabajos muy serios sobre estos temas, que merecen una lectura mesurada y analítica; en otras oportunidades publicamos simplemente las más vulgares apologías panfletarias y justificaciones del fracaso de los proyectos de la dictadura, no porque tengan validez, sino precisamente por todo lo contrario: para que los lectores puedan darse cuenta de la falta de talento y argumentos o la bajeza moral a que recurren determinados defensores del castrismo y el neocastrismo.

 

En los últimos tiempos hemos publicado cada vez más documentos críticos de las políticas y actuaciones de la dictadura, elaborados dentro de Cuba por autores que se definen a sí mismos como “revolucionarios”, pero que no comulgan con la corrupción, el burocratismo, la demagogia, las propuestas vacías, las falsas promesas, los abusos, la falta de respeto a los trabajadores y la población, y las más burdas mentiras. Cada vez son más estos cubanos que saben que esta dictadura es la continuación de la vieja farsa de un gobierno que se hace llamar revolucionario y democrático, pero que sus limitadas aperturas económicas de hoy son un medio para mantener en el poder y el privilegio a una camarilla de jerifaltes y sus descendientes, mientras los cubanos, deben aprender a salir de sus carencias y miserias como puedan, sin apoyo del fracasado “Papá Estado”.

 

Seguimos manteniendo, también, una sección en idioma inglés, para facilitar el acceso a las informaciones sobre Cuba no solamente a los norteamericanos y canadienses, sino también a los europeos, asiáticos y africanos que a través de este idioma tienen acceso a informaciones sobre nuestro país.

 

En esta sección en inglés, además, aprovechamos para incluir trabajos elaborados por norteamericanos y autores de otras nacionalidades que utilizan ese idioma para escribir, para que quienes puedan leer en inglés se den cuenta de la forma en que tantas personas perciben las realidades de Cuba y su gobierno de manera tan diferente a la visión que tenemos los cubanos.

 

Algunos de ellos siguen creyendo en el mito “revolucionario” de Fidel Castro y Che Guevara, siguen hablando de “los logros” de la revolución, o reducen la realidad de la nación cubana a sus magníficas playas, mojitos, mulatas, santería, y bailar salsa. Enfoques que no podemos evitar y que no resulta fácil modificar, cuando enfrente tenemos la maquinaria propagandística del régimen muy bien financiada, la ignorancia generalizada de muchas personas sobre la historia y las realidades cubanas,  y la gran cohorte de “antiimperialistas” que, por tal de odiar a “los malos de siempre”, son férreos defensores de una dictadura que ya ha durado más de medio siglo, y que ellos no aceptarían ni para sí mismos, ni para sus familiares, ni para sus propios países.

 

Diversos seguidores nos han preguntado en ocasiones si disponemos de sistemas de interactividad, tales como Twitter, Facebook, o FriendFeed, para enviar sistemáticamente las novedades de Cubanálisis-El Think-Tank. Siempre les agradecemos su interés, pero les respondemos lo mismo que expresamos desde el primer día que estuvimos on-line:

 

“CUBANÁLISIS no es un periódico diario con la inmediatez noticiosa, sino instrumento analítico de discusión y debate permanente, para exponer conclusiones que siempre estarán abiertas a la crítica y el debate”.

 

Por consiguiente, no tendría sentido esa alimentación constante de información como si se tratara de un órgano noticioso cuyo contenido va cambiando continuamente. Nuestra página se actualiza completamente a las doce de la noche (hora standard del Este de EEUU) cada domingo (amanecer del lunes), y “La noticia sobre Cuba que se debe seguir hoy” se actualiza diariamente a las doce de la noche.

 

Solamente en contadas ocasiones, cuando se trata de noticias de importancia excepcional, podemos actualizarla dos o tres veces o más en el mismo día, como hemos hecho cuando los huracanes han amenazado o golpeado al archipiélago cubano. En estos casos, a pesar de nuestros limitados recursos, hemos sido más rápidos que la prensa oficialista cubana y alguna prensa en español fuera de Cuba, utilizando y combinando reportes oficiales del Instituto de Meteorología cubano y del Centro Nacional de Huracanes de Miami..

 

Recordamos en este sexto aniversario a alguien que casi en los inicios nos preguntó quién era nuestro “webmaster”, es decir, la persona encargada de administrar técnicamente nuestra página. Quedó muy sorprendido cuando se le respondió que no teníamos “webmaster” ni ningún especialista sobre estos aspectos que nos asesorara, más allá de un amigo que, sin ser un entendido total, en los momentos iniciales nos transmitió con mucho interés y dedicación, y sin pedir nada a cambio, ni siquiera créditos, lo poco o lo mucho que él conocía sobre estos complejos aspectos, aprendiendo junto a nosotros, y a quien le agradeceremos eternamente. Todo hacía pensar que lo que hacíamos entonces constituía una gran herejía tecnológica y quizás hasta una gran locura. Y, efectivamente, lo era.

 

Quienes nos han seguido desde el principio podrán recordar los primitivos diseños y deficientes imágenes con que comenzamos, y todo lo que fuimos experimentando, en aquellos momentos en que además de escribir y plantear nuestros puntos de vista sobre la temática cubana teníamos que empezar a adentrarnos en ese mundo infinito y maravilloso de la red de redes, sus programas y lenguajes, sus posibilidades y (nuestras) limitaciones.

 

En aquellos momentos apostamos a que un contenido riguroso y profesional, respetuoso y profundo, verificable y demostrable, con un lenguaje accesible y una rigurosa gramática y ortografía (en este último aspecto nos seguimos considerando orgullosamente paranoicos) nos permitiría ganar la indulgencia de los lectores que no se asustaran cuando vieran nuestra página y se atrevieran a leernos, confiando nosotros en que ellos dispensarían temporalmente nuestro evidente amateurismo tecnológico en aras de acceder a contenidos con evidente calidad y sin estar suscritos a sensacionalismos, barricadas, tremendismos apocalípticos o lenguaje insultante o grosero, como, lamentablemente, resulta común alrededor de muchas páginas digitales y blogs dedicados al tema cubano.

 

Pedimos entonces a los lectores un voto de confianza virtual cuando comenzábamos, y consideramos que hemos hecho nuestro mejor esfuerzo para responder a esa confianza mejorando poco a poco la calidad gráfica de la página, a la vez que hemos mantenido y superado la calidad de los contenidos, a través de incorporar colaboradores permanentes u ocasionales que prestigian nuestra publicación y gustosamente aportan sus análisis sin percibir por ello ni un centavo.

 

Todas las colaboraciones a nuestra página son voluntarias y sin compensación económica porque, simplemente, no disponemos de recursos para compensar a nadie, ni siquiera a los que somos fundadores y editores de Cubanálisis-El Think-Tank. La mejor y la más apreciada compensación que recibimos es absolutamente moral y profesional, expresada en el constantemente creciente número de “hits” que tiene nuestra página diariamente, en los más de setenta y tantos países de los cinco continentes en que se lee. Eso nos alegra y nos satisface enormemente.

 

No es que estemos plenamente satisfechos con el nivel alcanzado: eso sería suicida. Reconocemos que hemos logrado hacerlo mejor que cuando comenzamos, pero no dudamos nunca que podremos seguir mejorando continuamente, tanto en contenidos como en la presentación gráfica, y en el soporte tecnológico digital de la publicación.

 

En todo este camino de seis años, y más que nada en los últimos tiempos, la salud y las condiciones no siempre han estado de nuestra parte y la de nuestros colaboradores, y se han producido algunas situaciones tristes que nadie hubiera deseado, pero a pesar de eso hemos sabido mantenernos en este combate de ideas, comprometidos solamente con el futuro de Cuba, la democracia y el Estado de Derecho.

 

Gracias a la tecnología de las telecomunicaciones y la Internet, esa que tanto preocupa a la dictadura castrista para que los cubanos no puedan tener acceso a ella, y que en los países libres es sencillamente expresión del progreso y la libertad, hemos trabajado o seguimos trabajando con un grupo de valiosos colaboradores que están o han estado en algún momento en diversas ciudades de Estados Unidos, así como en Canadá, España, Costa Rica, República Dominicana, Venezuela, México, Brasil, Francia, Alemania, la  República Checa, y otros países.

 

Aunque esos colaboradores no puedan estar a nuestro lado cada día o cada minuto, por problemas de salud o por obligaciones laborales para garantizar la subsistencia, -entre nosotros no existen “cuadros profesionales”- los seguimos sintiendo como parte activa e importante de nuestro equipo, los consultamos permanentemente, y nos honramos con sus opiniones y aportes, más que nunca cuando discrepan de nuestros puntos de vista. ¡Que maravilla!

 

Y, naturalmente, y lo decimos con mucho orgullo y alegría, en la medida de las posibilidades hemos podido darnos el lujo de haber contado en diversas ocasiones con valiosos colaboradores que residen en la misma Cuba, y que valientemente manifiestan sus criterios a pesar del acoso del estado-policíaco.

 

Nuestras puertas siguen y seguirán abiertas para todas las personas interesadas en analizar el tema cubano con seriedad y rigor profesional, y nos envíen o presenten sus propuestas de trabajos, aunque no compartan nuestras percepciones. Lo que menos nos preocupa ni nos quita el sueño es si sus conclusiones coinciden con las nuestras o si son radicalmente diferentes.

 

Nada peor que la unanimidad, eso lo sabemos perfectamente, o deberíamos saberlo, todos los cubanos. Como dijimos desde el primer día, ni somos los dueños de la verdad ni pretendemos serlo, ni consideramos que eso sirva para algo. Preferimos llegar a conclusiones sabias, no importan los autores, a través de comparar y analizar respetuosa y profesionalmente puntos de vista diferentes. Nos interesa más alcanzar conclusiones razonables que tener la razón.

 

Para finalizar, aunque parezca un lugar común, estamos obligados, una vez más, a darle las más sinceras gracias a todos nuestros lectores, que se cuentan con números bastante impresionantes y continuamente crecientes, porque sin esos lectores no seríamos lo que somos hoy, ni Cubanálisis-El Think-Tank podría seguir siendo, como ha sido hasta ahora y lo va siendo cada vez más, un referente,  la diferencia entre publicar noticias y analizar información.

 

Gracias, muchísimas gracias.