Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

¿QUÉ OCURRIÓ CON EL DESARROLLO HIDRÁULICO DE CUBA?

 

El comentado discurso del presidente Raúl Castro en Santiago de Cuba el pasado 26 de julio anima a recordar y analizar hechos relacionados con el trabajo de muchos cubanos, dirigentes, investigadores, docentes, ingenieros, técnicos, obreros o trabajadores administrativos, en la actividad hidráulica de nuestro país durante los casi 50 años de Castrismo.

 

Sobre todo la parte del discurso donde el actual Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba dedica varios párrafos a destacar los trabajos que se realizan en el país para garantizar al pueblo cubano el agua necesaria para su supervivencia futura. El discurso pudiera motivar a esos trabajadores cubanos mencionados arriba para que, si lo desean y pueden, corroboren lo que se expone a continuación. Si este análisis les llega, no importa donde residan hoy en este Mundo.

 

Hasta los niños conocen, intuitivamente, que el agua es un recurso totalmente imprescindible para la conservación de la vida en este planeta Tierra.  Todos sabemos que se puede vivir muchos días sin ingerir alimentos, pero muy poco tiempo sin tomar agua. De ahí que cualquier plan para garantizarle ese indispensable líquido a cualquier conglomerado humano en cualquier lugar de los cinco continentes en que se divide el Mundo sea loable. Igualmente loable es cualquier plan para potabilizar agua y para tratar las aguas albañales y de desecho antes de volcarlas hacia ríos, mares o el manto freático.

 

Por otra parte, el agua no es un recurso escaso, como muchos afirman, si conocemos que más del 2/3 de la superficie terrestre esta ocupada por el agua.[1] El hecho de que esas aguas de mares y océanos sean saladas y no aptas para el consumo humano, es un reto para los científicos del futuro. Entre esos hombres y mujeres estarán los que descubran métodos más eficientes y económicos que los existentes actualmente para desalinizar esas aguas y aprovecharlas[2].

 

Los cubanos mencionados arriba deben recordar los esfuerzos que se hicieron en Cuba para desarrollar los recursos hídricos del país, a pesar de los caprichos, errores y desaciertos del máximo dirigente de la revolución castrista con relación a esa actividad. Resulta paradójico e incomprensible que siendo el principal impulsor de esa actividad, Fidel Castro le haya colocado, al mismo tiempo, tantos obstaculos que impidieron su normal desarrollo.

 

En su opaco discurso del 26 de julio pasado, por calificarlo de alguna forma, el general Raúl Castro, sin embargo, deja entrever una velada critica a su hermano por los “bandazos” que dio a partir del desmantelamiento del primer INRH en 1969. 

 

Pero en sus palabras no se encuentran referencias a todo el trabajo realizado por los hidráulicos cubanos durante casi 50 años en innumerables proyectos para llevar agua a las poblaciones y a los planes agrícolas, construir plantas de potabilización de agua y de tratamientos de residuales y albañales, trazar y construir redes de acueductos y alcantarillados, confeccionar planes de riego y drenajes de varios tipos, estudiar sistemas para desalinizar los suelos, construir diques para la protección contra inundaciones y realizar estudios y proyectos para aprovechar la energía hidráulica, etc. 

 

A pesar de lo loable que fueran los actuales planes y de la insistencia del general de que “hay que cumplirlos” so pena de que el pueblo le pida explicaciones a sus nuevos dirigentes, parece significativo que la actual dirigencia del país no reconozca ese enorme esfuerzo y sacrificio de los hidráulicos cubanos, limitándose a exhortar a la nuevas generaciones a no “desperdiciar el tiempo por inercia o vacilación” en los próximos 50 años de la república.  

 

Eso hace recordar aquella frase de Fidel Castro al lanzar su política de “rectificación de errores” a mediados de la década de los 80 cuando afirmó: “Ahora sí vamos a construir el Socialismo”. Todos los esfuerzos que hicieron los cubanos hasta ese momento, siguiendo sus “certeras” orientaciones, fueron en vano. Hoy, más de 20 años después de aquel discurso, se repite la historia. Hay que volver a construir el socialismo, una vez más.

 

¿Es exagerado afirmar, como lo hicimos en un trabajo anterior, que muchos de los embalses construidos en Cuba han gastado más del 2/3 de su vida útil y que muchos han estado sub-utilizados durante ese tiempo?  A juzgar por las propias palabras del general, donde expone las urgentes necesidades de agua de las principales ciudades y pueblos de Cuba y por el tácito reconocimiento de que un 50% de las tierras agrícolas del país están hoy ociosas, es difícil refutar esa afirmación. 

 

Tampoco es exagerado afirmar que en 50 años de revolución castrista se han gastado miles de millones de pesos en las obras mencionadas en el párrafo anterior, sin que el pueblo cubano haya podido recoger todas las utilidades que se derivaron de esas inversiones[3]

 

¿Cuál es el estado actual de esas obras? Ningún periodista de los diarios Granma y Juventud Rebelde se ha tomado el trabajo de averiguarlo. Como siempre hacen con las informaciones desagradables que “pueden darle armas al enemigo”, se quedan callados o desinforman al pueblo cubano. 

 

Por eso y por su importancia, hay que tratar un aspecto del trabajo hidráulico de los cubanos con datos irrefutables, con el fin de llenar lagunas en los informes que recibe el pueblo cubano. No nos preocupa que en Cuba algunos puedan pensar que tratamos de sacar partido de los debates del pueblo cubano. La verdad siempre se impondrá a la larga y las críticas ayudan a encontrarla.

 

Durante años, muchas veces se ha informado en la prensa oficial que antes de la revolución castrista solo se contaba con apenas 50 o 60 millones de metros cúbicos de capacidad de embalse de agua en toda Cuba.  No dudamos la veracidad de esos informes. Pero, al principio de los años 90 del pasado siglo esa cifra había crecido hasta sumar unos 8-9,000 millones de metros cúbicos de capacidad de embalse (un promedio 154 veces superior), según esa misma prensa. Esa era la cifra que manejaba la dirección hidráulica del país, que en esos años era el nuevo INRH. Unos 15 años después esa cifra había variado muy poco, según la tabla siguiente:

 

Una buena parte de los pocos millones de metros cúbicos de capacidad de embalse que existía antes de 1959 correspondía a aquellas presas destinadas al abasto de agua potable a los acueductos de las principales ciudades del país. Entre esas se pueden mencionar las presas de “Pontezuela” en Camaguey, “Cacoyuguin” en Holguín y “Charco Mono” en Santiago de Cuba. 

 

En cuanto a la capital de la Republica, el desproporcionado crecimiento de la ciudad de La Habana fue, y es, la causa principal de diversos y complejos problemas, uno de ellos el del abasto de agua a la ciudad, que parece eterno. En el pasado, durante los años 40, el digno alcalde Supervielle se quitó la vida debido a que no pudo cumplir su promesa de abastecer de agua a una parte de la ciudad de la Habana. En aquella época la capital contaba con el, ya centenario, acueducto de “Albear” y con la “taza de Vento”, para su abastecimiento de agua a la ciudad, pero no era suficiente. El problema se agudizó de forma tal que sesenta años después, el nuevo acueducto “El Gato”, terminado en los años 80, es aún insuficiente para garantizar 24 horas de suministro estable de agua potable a los citadinos. 

 

¿Que ha ocurrido en Cuba con la ejecución de los proyectos de acueductos para sus principales ciudades y pueblos, después de 1959? 

 

Para abordar esa pregunta con un ejemplo debemos referirnos al “Esquema para el abasto de agua a la Ciudad de Santiago de Cuba” confeccionado, por ingenieros soviéticos y cubanos, en el entonces moribundo “Grupo Hidráulico Provincial” de Holguín en 1973, hace 35 años.

 

¿Hasta que punto se materializó ese esquema, previsto para abastecer de agua a Santiago de Cuba en el año 2000?  En aquella época de grandiosos discursos y de represión y vigilancia contra intelectuales, militantes o no del Partido Comunista en Cuba, nadie podía imaginar que casi 20 años después, los pueblos de la URSS y sus aliados forzados de la Europa Oriental se rebelarían contra sus gobernantes y revocarían sus constituciones socialistas, gracias a lo cual la ayuda interesada que le prestaban al Castrismo cesó casi por completo. 

 

También, en 1973, la actividad hidráulica en Cuba se encontraba en fase de reestructuración debido a los desmanes cometidos por militares y militantes del DAP durante los cuatro años anteriores.  Sin embargo, la copiosa ayuda de la URSS y su campo socialista al castrismo aumentaba, así como las posibilidades de confeccionar y ejecutar un proyecto y resolver un problema de tanta importancia como era, y sigue siendo hoy, el abasto de agua a la ciudad de Santiago de Cuba.

 

Vale la pena aportar algunos datos con relación a ese proyecto.  El esquema de abasto de agua a la ciudad de Santiago de Cuba se dividió en varias fases: la primera de estas consistía en un proyecto de recrecimiento de la presa “Gilbert” y la proyección de un nuevo cierre aguas abajo de la antigua presa “Charco Mono” (la presa de contrafuertes original había sido construida a principios de los años 30 del siglo XX y ya en 1973 presentaba una acumulación de sedimentos que amenazaba su vida útil). 

 

Los caudales de entrega de ambas presas serían conducidos hasta Santiago de Cuba a través del túnel “Sierra Maestra”. Ese túnel de 5 kilómetros de longitud se había proyectado previsoramente con capacidad suficiente para conducir esos caudales.

 

En otra fase del esquema mencionado se contemplaba la construcción de una presa situada en el macizo montañoso de la Sierra Maestra, a unos 50 ó 60 kilómetros al este de Santiago de Cuba y una conductora que conduciría las aguas de la presa, por gravedad, hasta una planta de potabilización en las proximidades de la ciudad.  

 

En la última fase se proponía la proyección de otra presa, al oeste de Santiago de Cuba, con su correspondiente conductora.  Esas obras debían garantizar el abasto de agua a una población que podía crecer, según se estimaba entonces, hasta 500,000 habitantes en el año 2000. 

 

El esquema sufrió modificaciones, así como los proyectos y ejecución de los objetos de obra propuestos en el mismo, debido a los “bandazos” del castrismo entre 1973 y 1990. Ya en los 80 el déficit de agua en la ciudad de Santiago de Cuba era tan grave que para aliviar esa situación fue necesario construir con urgencia una conductora entre la Presa “Carlos Manuel de Céspedes” (El Mate) y la “Gilbert”, que estaría siendo sustituida hoy por una obra de mayor capacidad.

 

No es posible conocer con precisión cual fue la estrategia de los dirigentes de la actividad hidráulica en Cuba con relación al proyecto de abasto de agua a Santiago de Cuba en particular, pero en los 17 años que se acumularon desde la confección de un esquema racional y viable, por etapas, para garantizar el agua a la población santiaguera en el 2000, hasta el comienzo de la crisis económica debida al derrumbe del “socialismo real”, no pudo cumplirse ese importante objetivo. Ese tiempo fue desperdiciado y los santiagueros no saben a quien culpar por esa negligencia.

 

 

Hoy, los problemas debidos a la escasez de agua en la mayoría de los pueblos y ciudades de Cuba se han agudizado y empeoran debido al estado deplorable de las redes de distribución. La demanda de agua aumenta también debido al éxodo masivo, sobre todo de jóvenes campesinos, hacia pueblos y ciudades del país.  No está claro si el estimado de 500,000 habitantes para la ciudad de Santiago de Cuba en el año 2000 se hizo realidad, pero la cantidad de campesinos sin tierras que arribaron allí durante las tres décadas anteriores pudo haber aumentado. 

 

Similar situación presentaba la ciudad de Guantánamo, donde al principio de los años 90 se bombeaba el agua directamente del río Bano y se entregaba a las redes de distribución y a la población malamente tratada. Los muchos casos de gastroenteritis que se produjeron por aquella época en la ciudad se debieron a esa forma irresponsable de abastecer de agua a sus habitantes.

 

En los años 80 el agua que tomaban los habitantes de la ciudad de Camaguey presentaba una turbiedad evidente debido a un acueducto necesitado de urgente mantenimiento. Se mencionan solamente casos bien conocidos.

 

¿Pudo haberse evitado ese derrumbe de los planes para desarrollar y mantener los recursos hidráulicos del país? ¿Fue insuficiente lo que se hizo en ese sentido en los casi 50 años transcurridos desde enero de 1959? Sería un error decirlo en forma absoluta  cuando se pasa revista a las incontables obras hidráulicas construidas en esos años por los trabajadores cubanos. 

 

En el los archivos del INRH se deben conservar muchos proyectos y planes que no se han ejecutado[4].  Sin dudas, las sequías, los ciclones y el llamado “Período Especial en Tiempos de Paz” contribuyeron a frenar esos planes, pero basta ya de culpar a esas adversidades, así como al “imperialismo yanki y sus lacayos”, de ese derrumbe.

 

Además de períodos secos, huracanes, crisis económica y la enemistad con los gobiernos de EEUU, los planes de desarrollo hidráulico del país no estaban entre las principales prioridades de Fidel Castro. Desde 1975, el “internacionalismo” fue su principal prioridad, y todos los planes para satisfacer las necesidades y cuidar del bienestar del pueblo cubano pasan a un segundo plano. 

 

Los cubanos quieren hoy que las cosas tomen un giro diferente. El general-presidente Raúl Castro podría hacer borrón y cuenta nueva reconociendo los errores cometidos, pero debe identificar y mantener todas las obras - y todos los hombres y mujeres - recuperables de esos 50 años vividos bajo el castrismo. Debe priorizar la solución de los múltiples problemas que hoy agobian al pueblo cubano por encima de todo lo demás. Él sabe muy bien lo que tiene que hacer para lograrlo y sabe, además, que los cubanos se lo agradecerían. ¿Se decidirá?


 

NOTAS:

[1] Un profesor nos afirmó hace muchos años que la cantidad de agua en nuestro planeta es constante como la energía: ni se crea ni se destruye, solo se transforma a través del ciclo hidrológico.

[2] Debemos mencionar que cuando Fidel Castro decidió cortarle el abasto de agua a la base de los EUA en Guantánamo, los ingenieros sanitarios norteamericanos proyectaron y construyeron una planta desalinizadora que estaba entre las más eficientes y de mayor capacidad en el Mundo.

[3] Los cálculos de lo que se gastaron en rublos deben hacerlo los rusos.

[4] No sería inteligente confeccionar nuevos planes sin tomar en consideración el estado actual de las obras hidráulicas existentes y revisar los proyectos archivados que esperan por los recursos necesarios para ser ejecutados.

 

                                                                                                      Ricardo Santos, República Dominicana