Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

                             Antonio Arencibia y Juan Benemelis

LA REVOLUCIÓN DE LOS CLAVELES Y EL DESTINO DE ANGOLA (TEXTO COMPLETO)

(Para un análisis de la intervención cubana en África)

 

 

 

Si nos ubicamos mentalmente en Portugal en la década de 1970 encontraríamos un país cada vez más rezagado y aislado del resto de Europa, donde las principales potencias han entrado en el proceso de descolonización, de forma acelerada, -especialmente en África-.desde los años 60.  El pequeño Portugal de 92,390 Km2, que pretendía dominar a sangre y fuego un enorme territorio colonial en aquel continente, en el que cabía 22 y media veces, era considerado entonces, -como fuera calificado el Imperio Otomano a mediados del siglo XIX-, el “hombre enfermo de Europa”[i].

En medio de un rápido proceso de descolonización por parte de Inglaterra y Francia, el gobierno portugués se va a ver presionado por la Organización de Naciones Unidas a rendir cuenta de la situación en sus colonias. Por otra parte, la Comisión de Descolonización de la ONU, servía de tribuna a las denuncias de los líderes independentistas sobre la situación en las colonias, mientras la Asamblea General aprobaba resoluciones condenatorias de la represión portuguesa en Angola y solicitaba el fin de la guerra en éste y los demás territorios coloniales.

Ya, en 1963, el fascistoide régimen portugués había sido expulsado de la Conferencia Mundial de Turismo y de la Comisión Económica de la ONU para África; y los países independientes integrantes de la Organización de la Unidad Africana (OUA), habían acordado romper relaciones diplomáticas con ese gobierno.

 En 1965 y 1966 se prohibía a Portugal participar en conferencias especializadas de la UNESCO y de la Asamblea Mundial de la Salud. En 1970, en un golpe político de gran significación, el Papa Pablo VI recibía en audiencia especial a representantes de algunos movimientos de liberación de las colonias portuguesas de África: MPLA, PAIGC y FRELIMO. En 1972 el gobierno lusitano termina por ser expulsado de la UNESCO. Solo le acompaña, en el repudio generalizado de los organismos internacionales de la época, el régimen de minoría blanca, sustentador del apartheid en África del Sur.

Como en el caso de los otomanos, el inminente derrumbe del imperio conducirá primero a la conspiración y luego a cambios revolucionarios en la metrópoli impulsados por los mismos sostenedores del poder imperial: los oficiales militares.

 

Dos grupos de conspiradores militares

 

Tenemos que considerar dos niveles en el movimiento militar rebelde en las tres ramas de las Fuerzas Armadas portuguesas que culmina en la Revolución de los Claveles, porque  va a marcar el proceso revolucionario e incidirá en la solución al problema colonial de esa nación.

Por una parte están los altos jefes militares, como los generales Antonio Ribeiro de Spínola y Francisco da Costa Gomes, viejos conspiradores que se desenvuelven en el marco de la dialéctica de los gobiernos castrenses. Estos oficiales superiores han sido Jefe y Vice Jefe respectivamente del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas y se han visto destituidos o relegados a posiciones secundarias por el jefe del gobierno de partido único portugués, Marcelo Caetano, al no aceptar seguir su abstrusa política colonial.

Estos y otros militares de alta graduación que se oponen de forma cada vez más abierta al gobierno de extrema derecha de Marcelo Caetano, pertenecen a la élite de los que han servido como gobernadores militares en las colonias de Portugal en África o en Timor Oriental y Macao, y conocen de primera mano la realidad de la guerra que se está librando en pro de su autodeterminación, -especialmente por los africanos-, apoyados por los nuevos estados independientes de ese continente.

Por otra parte hay un movimiento de oficiales de menor graduación, que serán llamados “los Capitanes de Abril”, por su participación en el levantamiento militar del 25 de Abril de 1974 que marca el inicio de la Revolución de los Claveles. Son principalmente oficiales subalternos que se enfrentaban a las guerrillas en Angola, Mozambique o Guinea Bissau los que van a organizar el Movimiento de las Fuerzas Armadas. Mucho más cercanos a las clases y soldados, se veían también influidos por los acontecimientos de la época[ii] , como los sucesos de Mayo de 1968 y el movimiento pacifista contra la Guerra de Vietnam. Durante mucho tiempo antes de Abril, estaban preparándose, en las colonias, y particularmente en Guinea Bissau, para llevar a cabo el derrocamiento del régimen de Marcelo Caetano en la metrópoli y según sus planes,  si la acción llegara a fracasar, estaban decididos a hacerse del poder en las colonias. Tras una primera reunión clandestina en Bissau en Agosto de l973, delegados de los conspiradores se vuelven a reunir al mes siguiente en Portugal donde fundan el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) Entre los militares que se van incorporando al plan de rebelión, está el Coronel Vasco Gonçalves, que integra la Comisión de Redacción del Programa del MFA que dirige el Mayor Melo Antunes, y es designado enlace del movimiento con el General Costa Gomes. En marzo de 1974 se emite un primer documento clandestino contra el  gobierno de  Caetano y la guerra colonial, titulado  "Los Militares, a las Fuerzas Armadas y a la Nación”.

 

El 25 de Abril

 

La conspiración militar que  se está planeando, tiene ramificaciones, compartimentación y distintos momentos de sorpresa. Cuando estalla en varios regimientos va a ser secundada rápidamente en un total de 30 unidades militares, lo que resultará en una exitosa acción militar poco cruenta.

En el norte, se toma el Cuartel General de Oporto  y el General Costa Gomes asume sin oposición la jefatura de esta 2da Región Militar.  Desde la cercana Viana do Castelo fuerzas militares  rebeldes avanzan y se apoderan del aeropuerto internacional de Oporto, que es la segunda ciudad del país También en esa zona, las fuerzas con sede en Braga que se han sumado al golpe desobedecen la orden del Ministro de Defensa del gobierno de Caetano de avanzar sobre esa ciudad y retomarla,.

Desde las afueras de Lisboa, en el cuartel de Pontinha, sede del Regimiento de Transmisiones, el Mayor de Artillería Otelo Saraiva de Carvalho dirige y coordina el plan rebelde. Como parte del golpe se  van a ocupan las instalaciones del Radio Club Portugués y la Emisora Nacional El Comandante Salgueiro Maia,  juega un papel decisivo en las acciones desarrolladas el 25 de Abril en la capital.  Aquel día, en las primeras horas de la mañana, ordena a la columna de la Escuela Práctica de Caballería  que ocupase las plazas principales, el Terreiro do Paço el Rossio, la Plaza del Comercio y otros puntos estratégicos de la ciudad, apoyadas por tropas rebeldes de infantería, ingeniería y el Batallón de Cazadores, con cientos de hombres y unas 50 ametralladoras y carros de combate. Mientras tanto, unidades de la  Marina de Guerra, que apoyaban en su casi totalidad la revolución desde el principio, evolucionaban en la desembocadura del Tajo frente a la Baja Lisboa.

Después de consolidadas las posiciones previstas, Salgueiro Maia avanza y cerca con sus fuerzas el Cuartel de Largo do Carmo, donde se había refugiado Marcelo Caetano, el cual decide rendirse en horas de la tarde, pero solo ante un oficial de rango no inferior al de coronel. Contactado por el MFA para aceptar la rendición, el general Spínola entra al cuartel  donde se le rinde el gobierno y a cuyos integrantes dará garantías de exilio.

Convertido así Spínola en el rostro visible del movimiento militar, se dirige al puesto de mando del Movimiento de las Fuerzas Armadas, donde no encuentra entre los organizadores de las acciones que han dado al traste con el “Estado Novo”de corte fascista, a uno solo de sus oficiales de su confianza.

Por eso, tras las primeras horas de la Revolución triunfante, con el derrocamiento del viejo gobierno, se van a presentar contradicciones entre  los dos niveles, -los altos oficiales y los oficiales intermedios-,  que ahora comparten el poder político y militar. [iii]

 

Los militares al poder

 

Como era de esperar en un golpe militar, el primer paso de los implicados triunfantes, es el ascenso en rango. De esa forma, el organizador táctico del golpe, Otelo Saraiva de Carvalho es nombrado Brigadier y se le otorga la jefatura del Comando Operacional del Continente (COPCON), que asume las tareas de seguridad en el país. Se va a crear una Junta de Salvación Nacional (JSN), de siete miembros, -todos militares-, donde Spínola introduce algunos oficiales superiores de su confianza .Según contaría después uno de los integrantes de la Junta, el luego Almirante, Antonio Rosa Coutinho, las dos figuras más conocidas se pusieron de acuerdo:

«El general Costa Gomes tomó la iniciativa y le dijo a Spínola, “bien, tú te quedas de Presidente de la República, y yo me quedo de Jefe de Estado Mayor»[iv]

 

La proclama emitida la noche del 25 de Abril de 1974 por el MFA planteaba la toma del poder por una Junta Militar, la restitución al pueblo portugués de las libertades civiles y la convocatoria a elecciones para una asamblea constituyente. A petición de Spínola, que concebía otro tipo de relación con las colonias, se eliminó de la proclama la referencia al derecho de éstas a la autodeterminación que aparecía en el programa del movimiento militar.

Como balance entre las dos posiciones, por una parte se autoriza abandonar el país a las autoridades depuestas, y por otra a los dirigentes de los partidos Socialista y Comunista se les permite regresar al país y unirse a la Revolución iniciada por el MFA mediante su participación en el Consejo de Ministros del  I Gobierno Provisional. Este primer gobierno revolucionario estará casi totalmente integrado por civiles y será encabezado por un abogado liberal, Adelino de Palma Carlos, como Primer Ministro.

Como ejemplo de las contradicciones que se empiezan a manifestar, solo unos días después del golpe, más de 700 oficiales de la Marina que apoyan el programa del Movimiento de las Fuerzas Armadas, acuerdan la destitución de 80 altos jefes de ese cuerpo. Por su parte, en Mayo, hay un intento de Spínola de fortalecer el poder presidencial mediante la propuesta de sus seguidores en el Consejo de Ministros, de demorar las prometidas elecciones a la asamblea constituyente y llevar a cabo elecciones presidenciales de inmediato Pero esta maniobra política es rechazada por el MFA y el Primer Ministro Palma Carlos tiene  que renunciar.  Se va a crear entonces el II Gobierno Provisional encabezado por el Coronel Vasco Gonçalves, que aunque goza de buenas relaciones con el general Costa Gomes, viene decidido a hacer cumplir el programa de los militares revolucionarios. Vasco Gonçalves va a continuar de Premier durante cuatro cambios de gobierno y va a ser una figura determinante en la radicalización de la Revolución de los Claveles.

En estas circunstancias, por Ley del 27 de Julio de 1974, el General Spinola tiene que autorizar al nuevo Primer Ministro el inicio de conversaciones con los movimientos de liberación de Guinea-Bissau y Mozambique para dar curso al proceso de descolonización, aunque aún reserva para la Presidencia la solución del caso angolano.

Las posiciones aparentemente no eran excluyentes, pues la idea de Spínola al respecto no negaba la autodeterminación pero la enmarcaba en una especie de Mancomunidad de Portugal con los llamados “territorios de ultramar”. Pero esto que ofrecía el general-presidente era muy poco y muy tarde, y no tuvo eco en los combatientes anticolonialistas de Angola. Por ello, el 4 de Agosto, el gobierno militar portugués firma un comunicado con la ONU en el que declaraba la aceptación definitiva de la descolonización.  

 

Situación de Angola hasta 1974

 

La diferencia de Angola con los demás territorios coloniales portugueses estaba dado en primer lugar por su enorme extensión y riquezas naturales: grandes yacimientos de petróleo en el Enclave de Cabinda, regiones diamantíferas, y gran producción cafetalera. Por otra parte su posición estratégica respecto al centro y sur del continente africano la hacía limítrofe con el territorio de Namibia ocupado por África del Sur no obstante los reclamos de la Organización de Naciones Unidas; y el puerto angoleño de Lobito, mediante el ferrocarril de Benguela, era la salida al Atlántico de la mitad de la exportación de cobre de la mediterránea República de Zambia y de gran parte de los valiosos minerales de la provincia de Katanga en la también vecina República de Zaire. La extensa, bella y rica Angola se consideraba por los colonialistas, desde hacía muchos años, la Joya de la Corona del Imperio portugués.

La lucha anti-colonial angolana era compleja en extremo por su cuadro de pugnas intestinas y la existencia de tres movimient­os políticos, escindidos por rivalidades tribales, ideológicas y personales que buscaban acceso al poder. 

De los tres movimie­ntos nacionalistas existentes a la hora del golpe portugués, UNITA, si bien contaba con varias veces el número de seguidores que el resto, era el más débil en el orden militar al no tener armamentos suficientes, además de su poca influencia política en el exterior; el MPLA contaba con la mayor cantidad de equipos bélicos y un aceptable reconoci­miento en los No-alineados y el FNLA disponía de la mejor entrenada fuerza combativa y del reconocimiento de la Organización de la Unidad Africana (OUA), desde hacía mas de una década.   

En 1974, esos tres movimientos anti-co­loniales angolanos recibían apoyo exterior: el MPLA, de franca tendencia pro-soviética, estaba sostenido por Cuba, la URSS y Congo Brazzaville entre otros; el FNLA de Holden Roberto, conocido en todos los rincones del planeta, dependía de Joseph Mobutu, dictador de Zaire, y de China, EE.UU. y Guinea-Conakry; a la UNITA de Jonas Savimbi llega la mano, primero de China y luego de Zambia.  La guerra intestina era desfavorable al MPLA, debido al buen desempeño de las fuerzas guerrilleras de Savimbi en el sur y las de Holden Roberto en el norte.

 

El F.N.L.A.

 

El Frente Nacional para la Liberación de Angola, encabezado por Holden Roberto,  había surgido de la fusión de la UPA (Unión de los Pueblos de Angola) con el Partido Democrático de Angola. Originalmente tenía un sentido étnico bakongo pues se llamaba UPNA, o Unión de los Pueblos del Norte de Angola.  La lucha armada la empezó en marzo de 1961 en la zona de Uíge y de Bengo;  con la llamada Guerra de Maria, así denominada por uno de sus inspiradores, Antonio Mariano, de la UPA. Todo comienza con huelgas en las plantaciones algodoneras de la empresa luso-belga Cotonang pero  sigue con la quema de sembrados, la destrucción de misiones católicas, casas de blancos y puentes. La violencia culmina con el  ataque a las haciendas cafetaleras de la región y la masacre a  colonos y a sus trabajadores africanos y es aplastada por tropas portuguesas apoyadas por la aviación que emplea para ese fin bombas incendiarias. Esto trae una de las grandes migraciones hacia los países limítrofes que caracterizará la lucha por la independencia y la guerra civil en Angola. Por estos antecedentes, para disfrazar su origen regionalista, borrar las acusaciones de racismo y la memoria de la violencia, era conveniente para Holden Roberto el cambio de nombre de la organización a F.N.L.A.[v]

Alentado por Sekou Touré, Presidente de Guinea-Conakry, Holden Roberto va a crear el Gobierno Revolucionario de Angola en el Exilio, (GRAE), formado solo por elementos del FNLA, que es reconocido por la OUA en 1963 y que permite a su líder recibir tratamiento de jefe de estado en los países africanos. Para consolidar a su protegido, entre Touré y Mobutu Sese Seko, dictador de Zaire,  se bloquea la actividad del MPLA en África. Por su parte, desde 1961, la administración Kennedy decide apoyar al FNLA por calcular que habría una exitosa revuelta contra el poder portugués en Angola.

Ahora bajo el apelativo de FNLA, la lucha armada continúa desde 1962 en las zonas bakongo, lo que se increme­ntará a partir de 1970. Años después, cuando ya se ha producido el descalabro del FNLA a manos de las columnas volantes de Castro, Sekou Toure decide reivindicarse a los ojos del continen­te africano y en una entrevista concedida a la publicación Frique-Ase, trata de justificar en términos históricos su relación con Holden Roberto:[vi]

“Holden Roberto, el líder del FNLA, fue lanzado de hecho a la arena política internacional,  después alentado a convertir­se en el vocero del Movimiento de Liberación de Angola, por la República de Guinea, lo que se ignora generalmente en África y en el mundo a causa de nuestra digresión voluntaria sobre esta página de la historia de la descolonización africana.  Fuimos nosotros quienes le dimos a Holden su primer pasaporte diplomático en 1958-59.    Holden Roberto había llegado a Conakry después de nuestra independencia, entonces se llamaba Guilmore.    Hasta enero de 1960, fecha en la cual lo presentamos en Túnez con el nombre ficticio de Holden Roberto en la tribuna de la Conferencia de los Pueblos Africanos, a solicitud del jefe de la delegación guinea y del Secretario General de esta conferencia, un guineano.  Es un hecho histórico incuestionable que de 1958 a esa fecha Holden se había beneficiado con el apoyo total de la República de Guinea, que en abril de 1960 lo recomendó a Patricio Lumumba”.

­

Pero en 1973, Holden Roberto estaba en una especie de cenit. Había recibido el reconocimiento tácito de los principales países occidentales, entre ellos Francia y los EE.UU., y viaja a Pequín en diciembre de ese año[vii] asegurándose el apoyo chino consistente en 125 consejeros militares y 45O toneladas de equipos bélicos para el FNLA, vía Zaire[viii].  Después de la revolución portuguesa de Abril de 1974, entre los meses de junio y agosto los chinos comienzan a entrenar unos 5, OOO hombres de Holden.  China, que se había hecho fuerte en Guinea, Congo Brazzaville, Somalia y Mozambique, amenazaba penetrar en Angola mediante el FNLA.

Por otra parte, a inicios de la década sesenta, Jonas Savimbi se había encargado de las relaciones exteriores del movimiento de Holden Roberto como miembro del llamado Gobierno Revolucionario de Angola en el Exilio.  El posterior rompimiento de Savimbi con el FNLA se  va a deber al carácter eminentemente tribal de  este movimiento.  

 

La U.N.I.T.A.

 

 

Es así que en marzo de 1966, Savimbi crea su propia organización, la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola secundado por un grupo de intelect­uales desprendidos del FNLA, los cuales recibirán entrenam­iento en China. UNITA va a iniciar la lucha armada en Texeira de Sousa, (actualmente Luau), en el Este de Angola junto a la frontera de Zaire, el 25 de diciembre de 1966.

En los inicios, Savimbi logró el apoyo de Ben Bella, Nasser, y Kwame Nkrumah, dirigentes respectivamente de Argelia, Egipto y Ghana en aquel entonces.  En África, Savimbi realizó contactos con Co-Liang, "uno de los principales agentes chinos en África".[ix] UNITA cultivaba el apoyo de las tribus del sur y el este: los Ovimbundu, Chokwe y Luena, así como facciones de los Bakongo y los Gangala que constituían alrededor del 40% de la población del país. Muchos de los dirigentes de UNITA recibie­ron su formación educacional en misiones protestantes, como la de Bela Vista.  UNITA va a tener que hacer frente al MPLA que se mostraría como enemigo acérrimo. Esto lleva a Savimbi a una situación equívoca con el ejército portugués del que llega a recibir cierto apoyo, con el que coordina planes anti-MPLA, y que incluso le brinda atención medica.[x]

En los territorios donde opera UNITA, Savimbi adelanta la estrategia de la "guerra popular", organizando el sostén de los aldeanos y el uso de santuarios exteriores, al principio en Zaire y luego en Zambia, como tránsito de abastecimiento e información.  Para Jonas Savimbi, en las ciudades el poder colonial es demasiado poderoso y el terreno propicio reside en las selvas y en los campos. Otra de sus diferencias con el FNLA y el MPLA, es que estos mantienen la jefatura de sus respectivos movimient­os en el exilio. 

El poco éxito internacional de Savimbi durante la lucha anti-colonial, se debe a que se consagró a consolidar una estructura interna de base popular y una organización armada.    Por la época, casi ningún estado africano le reconoce o concede ayuda sustancial salvo Egipto y Zambia, y China en Asia.  A partir de 1968, UNITA comienza a expandir su estruct­ura de subsistencia, con administraciones locales, escuelas, hospitales, producción agrícola y artesanal.  Ya en 1972, es una fuerza importante capaz de presentar  importante oposición armada incluso al ejército colonial portugués. Pero Jonas Savimbi, decidido a la preeminencia, atacaba las bases guerrilleras de las organizaciones rivales durante la guerra y llegó a firmar un cese al fuego con Portugal más de un mes antes de que el gobierno militar revolucionario de Portugal aprobara conversaciones para la autodeterminación de las colonias. Esto le trajo  el encomio del general Spínola, porque con ese gesto el líder de UNITA rompía  “la gestión común que realizaban los movimientos de liberación de las otras colonias portuguesas en África”.[xi]

 

El M.P.L.A.

 

Por su parte, el Movimiento Popular para la Liberación de Angola  había iniciado sus actividades políticas en 1956, tras la fundación en 1955 del Partido Comunista de Angola. Los militantes angolanos van a recibir instrucciones del partido comunista portugués de fusionarse con otra organización de izquierda, el Partido  de Lucha Unida de los Africanos de Angola,  para dar lugar al MPLA.  De esa forma, los primeros núcleos del MPLA se formaron con angolan­os influidos por marxistas portugueses y brasileños. Agostino Neto había formado parte del Movimiento de Unidad Democrática de la Juventud, un ramal del Partido Comunista Portugués (PCP), uno del más pro soviético del mundo, que realizaba una febril actividad entre los estudiantes africanos de Coimbra y de Lisboa.  Junto a Neto se nuclearon Amilcar Cabral del PAIGC y Marcelino Dos Santos del FRELIMO.

Aunque su centro de influencia lo serán los tribeños Kimbundu, con los que logran estructur­ar una organización eficien­te que cuenta con militantes entrenados en el bloque soviético, la dirigencia estará formada por intelectuales negros y mestizos. Estos últimos pertenecen al estrato social de asimilados, que gozaban de un estatuto especial de derechos respecto a los “nativos”, demostrado por su dominio de la lengua y costumbres portuguesas y por su capacidad económica. El uso del portugués como lengua vehicular en un territorio inmenso con múltiples etnias y dialectos, favoreció la comunicación de los dirigentes del MPLA en su proselitismo entre distintas tribus.  

Por mediación del Partido Comunista Portugués, (PCP),  se  van a organizan en Argelia campos de entrenamiento para un primer grupo guerrillero del MPLA, que será entrenado por los cubanos durante 1963-1964, en un curso donde también participaban miembros de la organización independentista SWAPO, de Namibia.  Por otra parte, la ayuda financie­ra soviética al MPLA se realiza­ba por intermedio del Partido Comunista Portugués.  A principios de los años sesenta, el MPLA fue virtualmente desmantelado por la acción de la policía secreta portuguesa, la PIDE, en este caso, el uso del idioma portugués fue una desventaja para los dirigentes de esa organización, la facilitar el acceso de informantes.

En l964, coincidiendo con la presencia de Ernesto “Che” Guevara  con tropas cubanas en el Congo-Kinshasa, otro contingente cubano, encabezado por Jorge Risquet, establecido en el Congo-Brazzaville a solicitud de su gobierno pro-comunista,  entrena a guerrilleros del MPLA angolano y del PAIGC de Guinea Bissau y Cabo Verde. Por eso entre los años 1964-1970 Cuba y la URSS lograron revitalizar el aparato político del MPLA, transformándolo en uno de los movimientos principales de Angola, junto al FNLA de Holden Roberto.

En 1966-1967, los focos del MPLA pasan de Cabinda a Zambia por contradicciones de Neto con el gobierno de Brazzavil­le, y a partir de 1971 se inician algunas operaciones militares apoyada por Argelia, Tanzania, Cuba, Zambia y la URSS. Por aquel tiempo Neto esta totalmente integrado al aparato del comunismo internaci­onal y desde 1967  ha pasado a formar parte de la directiva del Consejo Mundial de la Paz.[xii]

Ya desde 1962, el PCP había forzado el reemplazo del mulato Mario de Andrade por el negro Agostino Neto como líder del MPLA con vistas a facilit­ar las relaciones con otras fuerzas nacionalistas. Otro de los fundadores, Viriato da Cruz, había buscado el exilio en China, donde protegido de Mao, muere a los 45 años de edad

Ahora  Neto trata de atraer a sus filas al jefe del EM del FNLA, Kalimdungo y a Jonas Savimbi cuando este rompe con Holden Roberto en julio de 1964. En diciembre de 1972, Neto logra acuerdos con Roberto para la creación de un Consejo Supremo de la Liberación de Angola. Pero como se ha señalado:

 "las diferencias geográficas, étnicas, tácticas y estratégicas, políticas y diplomáticas que oponían al MPLA con el FNLA, y después con la UNITA, las pugnas internas y la flaqueza del MPLA, tornarán la alianza muy difícil".[xiii]

 

En 1972, tras grandes operaciones militares portuguesas en la parte oriental del país, el MPLA fue desbancado como fuerza guerrillera, provocándose por ello gran disensión dentro del movimiento. Según fuentes de inteligencia portuguesa, el MPLA solo disponía de algunas docenas de guerrilleros dentro de Angola en los momentos del golpe de estado en Portugal.[xiv] Neto había logrado que el Comité de Liberación de la OUA le diera reconocimiento al MPLA  y se hallaba en negociaciones con Holden Roberto para lograr una alianza.  El jefe guerrillero del MPLA, Daniel Chipenda, se opuso a tales negociaciones, así como a las ejecuciones de oponentes ordenadas por Neto; por su parte, los soviéticos, confrontados con un movimiento que se despedaz­aba en facciones decidieron dar un paso atrás y esperar por el vencedor en esta pugna intestina.

El MPLA va a estar envuelto en una lucha constante e intensa de facciones. Se manifestaban tres grandes grupos: los “pro-soviéticos “netistas;  la Revuelta del Este, que terminarán en una posición coincidente con la política china; y un "tercer estado" de militantes moderados, la llamada Revuelta Activa.  Tanto la URSS como Cuba les van a conceder ayuda, aunque siempre evitando caer en los enfrentamientos que desgarran la organización, sobre todo entre Agostino Neto, Mario de Andrade, Daniel Chipenda, Lucio Lara, y otros.  Estas diferencias se acrecientan a medida que en el asunto se ven envueltas varias naciones.  Sekou Toure apoyaba al principio a la facción del MPLA de Viriato Da Cruz, Mario de Andrade y Lucio Lara, que eran los marxistas más destacados del movimiento. Refiriéndose a la escisión del MPLA en 1974 expresa Sekou Toure en la antes citada entrevista[xv]:

“En el momento de esas escisiones recibimos en Conakry, en reunión del Buró Político del Comité Central, a uno de los jefes de la Revuelta Activa, Mario de Andrade, conocido en la República de Guinea como amigo nuestro (...)  En esa reunión del Buró Político denunciamos enérgicamente y condenamos la desviación de Mario de Andrade.”

 

 

Esta primera gran escisión dentro del MPLA fue consecuencia de la lucha por el control de la presidencia del movimiento entre Agostino Neto y Mario Pinto de Andrade que databa de la década de los sesenta. A inicios de los años setenta, los militantes del MPLA de la región norte angolana incubaban un gran descontento ante Neto, y se habían lanzado a la conformación de núcleos de "militantes activos" los cuales tras ser elegidos desafiaban a los cuadros de la dirección nacional, a los cuales llamaban "militantes inactivos".  Así, se eligió una Comisión Provisional del Movimiento de Reajustamiento del Frente Norte (CPRFN) que buscaba la suplantación de la dirección "netista" y que sería el preludio a la "revuelta activa".

En 1973 tuvo lugar un nuevo "reajuste" en la Segunda Región Político-Militar del MPLA, encabezado por Gentil Viana, que culpaba a Neto por la falta de apoyo popular del movimiento y pedía la instauración de una dirección colegiada.   Los "netistas" responderían violentamente desde el Congo Brazzaville, donde Neto estableció una "comisión de control" para fiscalizar las criticas internas.

La "revuelta activa" sería un factor que impediría la normalización del MPLA como organización anti-colonial efectiva y que estuvo a punto de dar fin al "presidencialismo" de Agostino Neto, quien se oponía a la realización de un congreso que determinase por vía electiva la dirección política y terminase con la hegemonía de los viejos militantes del Partido Comunista Angolano dentro del MPLA.

Otra importante protesta contra la hegemonía de los marxistas en la cúpula del MPLA fue la que un importante grupo de militantes nacionalis­tas organizó como Movimiento de Reajuste del Este. Los descontentos no reconocían a Neto por considerar que había sido impuesto y no elegido por el MPLA.  El movimiento fracasó, pero Daniel Chipenda,  que había esgrimido esas criticas en el seno de la dirección del movimiento, se pasó a la oposición y la lideró en lo adelante. Esta escisión  sería  llamada  la “Revuelta del Este” y va a traer muy serias consecuencias en el futuro porque Chipenda va a heredar una parte significativa de las Fuerzas Armadas Populares para la Liberación de Angola, (FAPLA), que era el brazo armado del MPLA, ubicadas en el Este del país.

 

********

 

A lo largo de 1974, mientras el FNLA continua operando en las regiones norteñas de Angola, Agostino Neto busca desesperadame­nte mantener el control de su organización por cualquier medio .Tras fuertes cabildeos por parte de Cuba y de la URSS se efectuaría el 8 de junio de 1974 un entendimiento entre las tres facciones del MPLA con vistas a que como un movimiento monolítico, – al menos en apariencia-, pudiese estar presente en la importa­nte reunión de la OUA en Mogadiscio donde se iba a discutir el proceso de descolonización en las posesiones portuguesas. A estas alturas, los soviéticos y los servicios secretos cubanos pensaban que Neto era letra muerta dentro del MPLA y estaban valorando apoyar la candidat­ura de Daniel Chipenda, para presidente del MPLA, en frente a las gestiones del PC portugués que aun mantenía su sostén al grupo de los "netistas".

Joaquim Pinto de Andrade aceptó las propuestas de La Habana y decidió apoyar una coexistencia "temporal" a través de un frente amplio, aunque sin sacrificar las posiciones de la Revuelta Activa; La Habana incubaba una alternativa a Agostino Neto buscando una coalición entre las dos facciones que se oponían a este.

Neto, alertado de las maniobras soviéticas y cubanas para elegir a Daniel Chipenda, se reunió en Bukavu, en julio, con los presiden­tes Marian Ngouabi del Congo Brazzaville, Julius Nyerere de Tanzania, Mobutu Sese-Seko de Zaire y Kenneth Kaunda de Zambia. Como resultado de la reunión los mandatarios expusieron claramente su apoyo a Neto y  condenaron las maniobras de "ciertas fuerzas internacionales" dentro del MPLA.[xvi]

Así se llegó al Congreso del MPLA efectuado en Lusaka, Zambia, en agosto de 1974, donde las tres facciones se reunieron para cumplimen­tar las orientaciones de Fidel Castro que se les hacen llegar por medio del Centro de la Dirección General de Inteligencia cubana de Brazzaville.  Sin embargo, este Congreso no pudo superar las contradicciones entre sus tres facciones: la Revuelta del Este y la Revuelta Activa lograron 235 delegados mientras Neto solo sumaria 164 delegado­s. 

Los representantes “netistas”se van a retirar del Congreso en protesta por lo que consideran un intento de remover a este del liderazgo del movimiento y Neto convoca, en el interior de Angola, otro congreso, éste con la participación de muchos de los comandantes guerrilleros de las FAPLA, en el que se aprueba un manifiesto político especialmente diseñado para que fuera del agrado de los soviéticos.[xvii]

  

Preludio a la intervención cubana.

 

La descolonización ultra-marina portuguesa no encontraría a la Unión Soviética mal preparada como le sucedió cuando la descolonización franco-británica 15 años atrás. Mucho tendrá que ver la posición del Partido Comunista de Portugal con que la URSS y Cuba comiencen desde 1974 a introducir de armas y hombres en beneficio del MPLA, aprovechando la inestabil­idad metropolitana.  Será a través de los comunistas infiltrados en las fuerzas armadas portuguesas o captados por el PCP después de la Revolución de los Claveles, que Cuba obtendrá información de inteligencia sobre las defensas, comunicaciones, logística, transporte y topografía en Angola. Esto hubiese tomado a un Estado Mayor en una isla tan lejana varios años de trabajo para poder lanzar con éxito una operación militar en África, donde estarían envueltos primero cientos y luego miles de soldados.[xviii]

Desde septiembre de 1973 se había producido una alianza entre el Partido Comunista Portugués y muchos de los militares de izquierda del Movimiento de las Fuerzas Armadas, para precipitar un golpe de estado revolucionario que debería instaurar un estado marxista en Portugal y en sus colonias ultramarinas.  Por eso, en febrero de 1974, Álvaro Cunhal realiza visitas a Praga, Moscú y La Habana para coordinar los esfuerzos futuros a la hora de los acontecimi­entos en Portugal y en África.  De esa forma, tanto la URSS como Cuba conocían con antelación el curso que tomarían los acontecimientos en el imperio portugués, hasta tal punto, que el golpe contra Caetano estaba siendo monitoreado estrechamente desde La Habana, donde se encontraba Álvaro Cunhal.

Al triunfar los militares portugueses rebeldes, la inteligencia cubana, determinó ubicar en Lisboa como Encargado de Negocios a Francisco Astray Rodríguez, alto funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores y uno de los protegidos de Carlos Chain Soler, hombre de confianza de Manuel Piñeiro Losada, Jefe de la DGI.  Sería a través de Francisco Astray, un experimentado agente de inteligencia, que la dirección cubana desarrollaría sus lazos con el Partido Comunista Portugués y con los militares comunistas que participaron en la Revolución de los Claveles, sobre todo aquellos que ocupaban posiciones claves en el Estado Mayor y los miembros del Comando de Acción Política del Ejército, dirigidos por el coronel Carlos Fabiao y del Centro Sociológico del Ejército, bajo el comando del coronel Valera Gomes, quien había sido jefe de la Sección de Guerra Psicológica del Ejército.

 

Durante la revolución portuguesa, el papel en ella de las fuerzas armadas, así como el de algunas agrupaciones políticas, va a dar al traste con la frágil estructura del país.  Como ha planteado con claridad Alberto Miguez:[xix]

"es claro hoy que los soviéticos estaban esperando por tal eventuali­dad mediante Álvaro Cunhal y el partido comunista portugués (el aliado más cercano de Moscú en Europa)." 

 

Estos militares portugueses, estrechamente ligados al centro de la DGI cubana en Lisboa, serían claves en la inclinación del proceso portugués hacia un modelo tipo soviético.  Los cubanos arreglarían la visita de Valera Gomes y de un grupo de "militares rojos" a La Habana en el mismo mes de abril de 1974, donde estarían por más de treinta días atendidos por el Jefe del EM cubano, general Senén Casas Regueiro. Estas entrevistas y discusiones entre altos militares portugueses y cubanos serían manejadas con gran discreción. Meses después, en julio de 1974, los mismos militares cubanos que habían recibido a Valera Gomes en La Habana, (generales Senén Casas Regueiro, Armando Vecino Alegret y el jefe del EM de la marina cubana Emidgio Báez Vigo), visitaban Portugal donde discutieron la situación angoleña con Valera Gomes, Carlos Fabiao y Rosa Coutinho que a la sazón ostentaba el mando supremo portugués en Angola. 

Llama la atención que la delegación cubana estaba represent­ada por los elementos técnicos necesarios para una operación militar como la que tuvo lugar posteriormente; es decir: la marina, la logística, y la planificación militar; y que estos mismos generales cubanos dirigirían la campana militar en Angola y que Rosa Coutinho, -con el apoyo de los "militares rojos" portugueses y el Partido Comunista-, propiciarían la entrada del material bélico soviético y de los primeros efectivos cubanos.

 En Estados Unidos, por otra parte, no se disponía de una alternativa para Angola debido a que la política de Washington había estado influida hasta entonces por sus compromisos con Portugal dentro de la OTAN, y se consideraba la lucha de los movimientos anti-portugueses como esfuerzos de bajo interés militar-estratégico.  El golpe portugués y la subsiguiente descolonización fueron una salida al problema norteamericano de haber apoyado la política colonial portuguesa por presiones de los países europeos, lo que le había acarreado la crítica del Tercer Mundos.[xx]

     

Las negociaciones iniciales

 

Para el almirante portugués Rosa Coutinho[xxi], los problemas que atravesaba Portugal respecto a la independ­encia en Guinea Bissau precipitaron la Revolución de los Claveles.

El primer efecto del golpe militar del 25 de abril de 1974 tuvo lugar en esa colonia, donde se había iniciado el Movimiento de las Fuerzas Armadas, y cuyos representantes destituyeron al gobernador militar y situaron en su lugar a Carlos Fabiao, que estaba a favor de transferir el poder al PAIGC. De inmediato en Angola, el comandante en jefe militar, Franco Pinheiro, de extrema izquierda y favorable al MPLA, comenzó a torpedear la acción de la administración civil.

En Guinea Bissau, Mozambique y Angola, tanto los colonos blancos como los líderes de los movimientos independentistas y los elementos de fila de las fuerzas armadas coloniales portuguesas fueron sorprendidos por los eventos en Lisboa. El triunfo del MFA en Portugal creó en Angola un vacío de poder que duró varios meses, pero que no pudo ser aprovechado por ninguno de los tres movimientos anti-coloniales, mientras los colonos blancos, junto a un grupo de angolanos, consideraron la alternativa de llenar ese vacío.

Días después del golpe militar, hubo una conferencia en Paris entre el presidente senegalés Leopoldo Sedar Senghor y Mario Soares del Partido Socialista de Portugal, para analizar las posibilidades de la independencia inmediata en Guinea Bissau.  En esa colonia, el gobernador portugués, el marxista Carlos Fabiao había convencido al general Spínola para que se ejecutase un proceso de descolonización que transfiriese el poder al PAIGC, y para acelerarlo estaba organizando la evacuación de las fuerzas portugue­sas.

Por esa época, existía una estrecha relación entre Mario Soares y el presidente del Partido Comunista Álvaro Cunhal.  El PC portugués había establecido una estrategia de consentir que los socialistas ocuparan los cargos civiles importantes con vistas a no provocar una reacción inmediata de la OTAN, mientras reforzaba las posiciones del grupo militar donde se hallaba su fuerza.

Al poco tiempo del golpe militar ya se encontraban en Dakar el premier senegalés Abdu Diou y el delegado del PAIGC Francisco Mendes. Por su parte, el gobierno de Fidel Castro presionaba al PC portugués para que precipitase los acontecimientos en Guinea Bissau, donde fuerzas militares cubanas se hallaban dislocadas, y en posición de ampliar su número para apoyar al PAIGC.  La Habana, por otro lado, se acercaría a Argelia para que mediase en el proceso.

El 12 de mayo, el PAIGC declaraba en Argel su decisión de negociar la independencia, lo que lleva a la conferencia de Dakar de Arístides Pereira y Mario Soares, moderada por el presidente de Senegal, Sedar Senghor. A fines de mayo, en una segunda conferencia en Londres, Pedro Pires del PAIGC aceptó el cese al fuego fijando Argel como el terreno de negociación futura con Portugal.  En los acuerdos de Argel, se concreta el reconocimiento "de jure" del PAIGC en Guinea Bissau, mientras se aplazan las consideraciones sobre Cabo Verde, aceptando el PAIGC, que Guinea y Cabo Verde eran dos problemas distintos, lo que va a llevar a la separación del partido en dos alas y a dos procesos independentistas separados. 

El PAIGC de Guinea Portuguesa era el único de los movimient­os anti-portugueses que había logrado ventaja militar sobre las fuerzas metropolitanas por lo que indirectamente resultaba ser un factor cataliz­ador en el derrocamiento de la dictadura portuguesa.  Pese a la ayuda militar que el PAIGC había recibido de Cuba, sobre todo durante la preeminencia de Amilcar Cabral, el nuevo  dirigente del partido, Luis Cabral patentiza su sospecha y desacuerdo ante el propósito castrista de mantener una presencia militar en el país posterior a la independencia. Las conversaciones en Argel entre Portugal y el PAIGC resultan en el reconocimiento de Guinea-Bissau como país soberano.

El mozambiqueño Samora Machel, jefe del partido FRELIMO también se muestra cauteloso con la URSS y Cuba, mientras arriba a compromi­sos con Portugal y África del Sur para la independencia. En el mes de Septiembre de 1974, en Lusaka, Zambia, se establece el proceso para la independencia de Mozambique. En ambos casos los Comisionados militares portugueses, encargados de velar por la transferencia de poderes eran altos militares vinculados al MFA. Después de reconocer, el 10 de Septiembre de 1974, la independencia de Guinea-Bissau, a fines de ese mismo mes Portugal acepta la toma de posesión en Mozambique de un gobierno de transición encabezado por uno de los dirigentes del FRELIMO, Joaquín Chissano.[xxii]

Con relación a Angola, desde mediados de mayo, Álvaro Cunhal había expresado la posibilidad de que en poco tiempo se abriesen negociaciones descolonizadoras con el MPLA, el FRELIMO y el PAIGC, posición que fue aprobada en el Congreso del PCP [xxiii]  Igualmente, la extrema izquierda del Partido Socialista, encabezada por Tito Morais, presionaba a Mario Soares a pronunciarse en el mismo sentido. Esto llevó al recibimiento  de Agostino Neto en la sede del partido donde escuchó con beneplácito la declaración  solemne de  que los socialistas no mantendrían relaciones con los otros movimientos de liberación, pues reconocían al MPLA como el "único y verdadero representante" del pueblo angoleño.[xxiv]

Mientras tanto, el general Spínola, sostenía conversaciones  en secreto con Joseph Mobutu, el dictador zairense, en la Isla de Sal[xxv] y con el Presidente norteamericano Richard Nixon en Las Azores, donde es indiscutible que se analizó la cuestión angoleña pero desde otros ángulos.

Años después, Sekou Toure revelaría el contenido de la primera reunión, del que se desprende el papel que va a jugar el autócrata de Zaire en el conflicto angolano por su ambición de anexarse a Cabinda:      

.“..en aquella época publicamos aquí en Conakry una carta de un amigo portugués que explicaba el complot tramado en esa ocasión para realizar la secesión de Cabinda, rica en hidrocarbu­ros, y debilitar de esta forma al MPLA.  Esa triste negociación se llevo a cabo en la isla de Sal, en el archipiélago de Cabo Verde...”[xxvi]

 

Era evidente que la transición a la  independencia de Angola y su integridad territorial se presentaba complicada.

 

El “consulado” de Rosa Coutinho

 

Otro elemento de gran peso en el futuro acontecer portugués es la existencia de una importante comunidad blanca en Angola, cuyos intereses estaban en juego según el curso que tomase la descolonización. El general-presidente Spínola, después de reunirse en Lisboa con representantes de las “fuerzas vivas” angoleñas (léase colonos portugueses), toma  la decisión de nombrar como autoridad máxima en Angola al general Silvino Marques, miembro de la Junta Militar, antiguo Gobernador General de aquel territorio y bien conocido por sus posiciones integristas. Pero tal paso va a llevar a Antonio de Spínola a un nuevo enfrentamiento con el MFA que se opone al nombramiento de Marques.

Spínola va a tratar de resolver la situación enviando de inmediato en sustitución de Marques a Antonio Rosa Coutinho, también miembro de la Junta, pero de incómodas tendencias izquierdistas. Pensaba el general-presidente que este fracasaría[xxvii] donde no pudo avanzar el general Marques con toda su experiencia. Pero se trata de un gran error de cálculo, pues el ahora Vice-Almirante Rosa Coutinho, que es el más decidido favorecedor de la entrega del poder al MPLA, va a ser el elemento clave en la implementación de la intervención militar cubano-soviética en apoyo a esa organización marxista.

Se ha calificado de “consulado” el relativamente breve paso de Rosa Coutinho como Alto Comisario de Portugal en Angola, porque su actuación allí, desde julio de 1974 hasta enero de 1975, fue decisiva, -como veremos-, en el curso ulterior de los acontecimientos en ese territorio.

Para empezar, a Coutinho se le ocurre buscar el acercamientos entre Neto y la UNITA de Jonas Savimbi para un frente unido contra el FNLA de Holden Roberto. Hay mucho en juego, y puede decirse que la pieza clave es Cabinda  y su petróleo, que está controlado por la corporación norteamericana Cabinda Gulf Oil, y que es ambicionado por el Zaire de Mobutu. Esto no va a cuajar porque en Portugal, el Partido Socialista ha empezado a desligarse de sus compromisos de apoyo exclusivo al MPLA y plantea cada vez con más fuerza la negociación entre Portugal y los tres movimientos angoleños.

Pero el papel de Portugal en las negociaciones, decrecía a medida que: 1) se hacían públicas las  divergencias sobre la descolonización entre las figuras que lideraban el país;  2) que el grupo de seguidores de Antonio Spínola perdía poder; 3) que el Partido Comunista se hacia más visible, ahora que controlaban los sindicatos; y 4) que los socialistas de Mario Soares, conscientes de que Álvaro Cunhal preparaba su eliminación del poder,  amenazaban abandonar el gobierno.

Neto lograría maniobr­ar en esta situación cambiante en Portugal, con ayuda de Álvaro Cunhal, de los "rojos" del gobierno provisio­nal de Lisboa y de los presidentes Marian Ngouabi de Brazzaville y el recién instaurado Samora Machel de Mozambique.  Así, tuvo lugar en octubre de 1974 la última reunión entre las tres facciones del MPLA en Lusaka, donde Agostino Neto se presentó acompañado por miembros del PC portugués y por Samora Machel en una postura de intransigencia.

El hecho de que Neto se negase a una elección de la preside­ncia del MPLA en asamblea, y que su facción hubiese sido elegida por los "rojos" portugueses y varios presidentes africanos como la única válida para negociar con Lisboa el "cese al fuego" llevó a que fuese inevitable la ruptura, especia­l­mente entre Daniel Chipenda y Agostino Neto, quienes contaban cada uno con el apoyo de poderosas fuerzas internacionales. 

Rosa Coutinho se desplazó secretamente a Limbala, en la frontera Este, para sostener reuniones con Agostino Neto con vistas a lograr el cese al fuego a cambio de dar su apoyo al MPLA “netista” en el traspaso del gobierno Es así que en Octubre 21, el MPLA de Neto firma el cese al fuego con Portugal. [xxviii]  Ahora  Agostino Neto va a tener una carta importante en sus manos que lleva a los soviéticos y a los cubanos, a darle mayor valor como candidato a su respaldo.

Como podemos comprobar, las posiciones de Rosa Coutinho al frente del gobierno colonial angolano, confirman el criterio de que los "militares rojos" portugueses estaban en disposición de imponer "su" descolonización”, – el MPLA- , en Angola mediante la transferencia inmediata del poder al movimiento elegido, sin negociaciones con otras partes, y solo a partir de la identidad de convicciones y sentimientos, como ya se había hecho con el FRELIMO y el PAIGC.[xxix]  Eso era algo tan evidente que Coutinho se atrevería a referirse a las fuerzas portuguesas en Angola como "un cuarto movimiento de liberación"[xxx]

Como parte de ese plan los comunistas portugueses desarrollaban una campaña de desinformación sobre un posible "golpe de estado" para establecer la "independencia blanca" de los colonos en Angola. A su vez, y utilizando tal pretexto, Rosa Coutinho comenzaría a desarmar a la población blanca asentada en la colonia.  Esta operación sería calificada por Coutinho como "batalla de flanco para la defensa de la democracia portuguesa"[xxxi]

Desde sus inicios en el cargo Rosa Coutinho bloquea al FNLA de Holden Roberto y a la UNITA de Savimbi y designa para los cargos claves del gobierno a personal de confianza cuya misión es facilitar el trasiego de contingentes foráneos y de armas soviéticas para el MPLA.[xxxii] 

En Noviembre, el FLNA va a empezar a operar en las provincias del Norte de Angola. En sus campamentos de Zaire está recibiendo armas y pertrechos de China. Sus hombres son entrenados por  instructores chinos y de Corea del Norte y Rumania. Ahora la facción de Daniel Chipenda con sus guerrilleros, se pasa  a las filas de Holden Roberto, y van a estar operando en la región del Este de Angola contra sus antiguos compañeros de armas.[xxxiii]

A pesar de que Portugal  había abierto vías de contactos, con el MPLA, con el FNLA y la UNITA para iniciar conversaciones para la  independencia, no parecía quedar otra solución que la confrontación militar entre los tres movimientos de liberación.

Como ha sido señalado, el llamado “Almirante Rojo” buscaba un desenlace de la situación angoleña favorable a los comunistas:

“..Prueba evidente del papel que Rosa Coutinho desempeñó, fue por ejemplo haber realizado la transformación de los mercenarios katangueses, anteriores servidores del ejército portugués, para el servicio del MPLA.  Realizándolo en diciembre de 1974, las vísperas de la firma de los Acuerdos de Alvor para la independen­cia entre los tres movimientos nacionalistas y el gobierno portugués”.­[xxxiv]

 

Antes del inicio de las negociaciones con Portugal en Alvor, el vice-almirante Rosa Coutinho organiza el traspaso de una fuerza mercenaria para el MPLA, compuesta por unos 6,000 katangueses y angolanos que formaban parte del ejército colonial portugués.   Estos contingentes oportunamente van a ser  puestos a punto por conseje­ros militares cubanos y checos en la base de Massangano. Tales tropas katanguesas formaban parte de la "Gendarmerie" formada por Moisés Tshombé, y habían huido al territorio angolan­o, después que la ONU aplastara la secesión en la provincia de Katanga en Zaire. Esta fuerza había sido utilizada por los portugueses en Angola, como tropas auxiliares, junto con otros elementos africanos, en una especie de grupos paramilitares negros con los que los colonialistas explotaban a su favor, las rivalidades tribales, para enfrentar las guerrillas independentistas antes de la Revolución Portuguesa.[xxxv]  

El mes de Diciembre de 1974 es determinante para el MPLA de Neto, pues la URSS empieza a concretar el abastecimiento de armas pesadas y municiones desde el Congo Brazzaville, pero el apoyo de los congoleses a la “independencia” de Cabinda ha provocado fuertes críticas de Neto, por lo que la petición soviética de utilizar el puerto de Punta Negra para el trasiego de armamentos, no es bien recibida. Los cubanos, que tienen hace años tropas en ese territorio congolés, presionan en el asunto al presidente Marian Nguabi,  y así el 4 de Diciembre, éste aprueba la operación soviética que será controlada por los militares cubanos dislocados en la República Popular del Congo.

También, a fines de mes se lleva a cabo en Dar–es-Salaam, Tanzania, el primer contacto directo, de alto nivel entre Agostino Neto y altos oficiales cubanos desde el 25 de Abril en Portugal. Respaldados por Neto y a plena vista de los funcionarios portugueses,  los cubanos viajan a Angola donde permanecen dos semanas analizando la situación. A su regreso a La Habana, además de dar una evaluación de la visita a sus superiores, entregan una carta de éste a la dirección cubana, en la que a nombre del MPLA solicita ayuda en forma de armas, pertrechos, instructores militares, dinero, e instructores políticos y sindicales. Está concretándose la intervención castrista en Angola[xxxvi]

Los claveles se inclinan a la izquierda

El 27 de Septiembre de 1974, el general Spínola en una maniobra política se había arriesgado a convocar una manifestación en la capital portuguesa de lo que él llamaba “la mayoría silenciosa”, en respaldo de sus posiciones en el tema colonial y en contra de la radicalización política que se cernía sobre el país. Los comunistas portugueses y parte de los socialistas, van a levantar barricadas para impedir el acceso a Lisboa de los manifestantes espinolístas. Se produce una gran movilización popular y salen a la calle milicias armadas, con lo que se  frustra el intento de golpe de mano del General-Presidente contra el MFA que culmina en su destitución.

Más tarde Spínola explicó por qué falló su intento de marcha sobre Lisboa.:

 "Convoqué al Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, General Costa Gomes, al Primer Ministro Vasco Gonçalves y al vice comandante del COPCON General Otelo de Carvalho y les ordené que tomasen todas las medidas necesarias para remover las barricadas que estaban bloqueando las entradas a Lisboa y que dispersaran las milicias que se habían creado de forma ilegal […] El Primer Ministro emitió un comunicado en ese sentido que fue leído en la radio nacional por el ministro de Comunicaciones Sociales. El General Costa Gomes asumió total responsabilidad por hacer cumplir esta decisión [...] Por eso me sorprendió mucho saber que los soldados que habían sido enviados a remover las barricadas estaban confraternizando con la milicia popular.” [xxxvii]

El Presidente se había quedado cada vez mas aislado en sus intentos de controlar el poder a la vieja usanza militarista. Su más cercano aliado, Costa Gomes lo va a sustituir en la presidencia, como premio a su fidelidad al MFA. El fracaso de la concentración de los partidarios de Spínola en Lisboa, que la izquierda no tarda en comparar con la Marcha sobre Roma del  fascista Mussolini, va a dar inicio al llamado “Proceso Revolucionario en Curso”. Ahora, las fuerzas políticas de izquierda, especialmente el Partido Comunista impulsarán la toma de medidas radicales participando en los distintos gabinetes de gobierno que dirige el Coronel Vasco Gonçalves.

No obstante, buscando mostrar una posición de moderación en lo internacional, el nuevo Presidente, Costa Gomes, visita Washington, donde se reúne con el Presidente Ford y el Secretario de Estado Kissinger, tras lo cual declara que su visita "ha ayudado a disipar mutuas preocupaciones." También, en el marco de negociaciones con Estados Unidos, el gobierno portugués se compromete a apoyar a la OTAN y a renovar el contrato para la base aérea de Lejas en las Azores. A inicios de 1975, naves de guerra de Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra, Canadá y Portugal, participan en ejercicios navales conjuntos en las costas de la Península Ibérica.

Paralelamente, la prensa norteamericana advertía a los soviéticos que un intento comunista de toma del poder en Portugal tendría como consecuencia el fin de la detente entre Washington y Moscú. Pero como se ha señalado, Kissinger no distinguía matices entre comunistas y eurocomunistas, y tenía fija la idea pesimista de un Portugal perdido para Occidente, y la táctica de la “vacuna” para evitar que otros países europeos occidentales siguieran el camino revolucionario[xxxviii]. Por eso no dejaría de intrigar a los políticos norteamericanos saber que los Partidos Comunistas de España e Italia, y en especial el líder de este último, Enrico Berlinguer, estaban entonces presionando a Álvaro Cunhal planteándole que el PCP  debía moderar sus propuestas y ocupar su lugar como partido de forma constitucional, pacífica y democrática en Portugal.  [xxxix]

También hay que valorar que de no haberse precipitado Spínola a convocar a sus simpatizantes, la repatriación acelerada de cientos de miles de portugueses[xl] en el marco de la situación desencadenada en Angola por la rápida independencia, iba a producir –aunque demasiado tarde para el general- una mayoría, esta vez no silenciosa, que va a dejar  sentir su peso político en los acontecimientos futuros de Portugal.

Como consecuencia del aplastamiento de otro intento de golpe de estado por parte de elementos afectos al general Spínola en Marzo de 1975, se acelera la marcha hacia la izquierda en el Movimiento de las Fuerzas Armadas con la creación de un Consejo de la Revolución, en sustitución de la Junta de Salvación Nacional. Impulsadas por el Primer Ministro Vasco Gonçalves y los comunistas, se llevan a cabo nacionalizaciones de empresas fabriles, de la industria siderúrgica, los bancos y el transporte público, se da inicio a una reforma agraria y se establece el salario mínimo para los empleados públicos. Casi 1300 empresas  grandes y pequeñas  pasan al control del Estado portugués.

El clima político se enrarece y va a traer como consecuencia el abandono de muchas fábricas y tierras por sus dueños, su ocupación por trabajadores y por campesinos sin tierras, y el éxodo de gran número de estos propietarios a Brasil, Londres o Paris.

Por su parte, el Partido Socialista de Mario Soares se apartará gradualmente de las posiciones más estridentes de la izquierda, y va a dejar de participar en la coalición de gobierno junto al MFA y los comunistas, fortalecido por el resultado de los comicios a la Asamblea Constituyente celebrados en Abril. En ellos, el Partido Socialista logra el 38% de los votos y el Partido Popular Democrático, (de tendencia social-demócrata), un 26.4 %,  lo que hace que 297 de los  350 constituyentistas van a ser socialistas moderados mientras que los comunistas portugueses, obtienen solo el 13 % de los sufragios. No obstante, el Primer Ministro Vasco Gonçalves, alineado totalmente con el Partido Comunista, se atreve a declarar, ese mismo mes de Abril:

“…no podemos perder por vía electoral aquello que tanto ha costado ganar al pueblo portugués”.

 

Los Acuerdos de Alvor

 

En junio de 1975 habían tenido lugar elecciones en Cabo Verde, donde el PAIGC de esas islas confirmó su hegemonía como partido único, proclamándose la independencia.  A bordo del barco cubano "XX aniversario", y en las propias narices de las delegaciones extranjeras que asistían a las ceremonias, marcharía por la ciudad de Praia (capital del nuevo estado) un contingente militar combinado del PAIGC y de cubanos que iban ocupando las plazas militar­es que abandonaban los portugueses.

Como bien dijo el dirigente socialista Mario Soares:

"…es verdad que contribuimos a la creación de regímenes con Partidos únicos…"

Y se preguntaba a continuación:

"¿…es que existen otros sistemas en África.?"[i]

 

El nuevo general-presidente, Costa Gomes se desplazaría rápidamente a Mozambique para establecer contactos con el FRELIMO y se nominaba como Gobernador General a Soares de Melo, simpatizante de ese movimiento y ligado a Almeida Santos y al grupo de "demócratas pro-Mozambique".  Mario Soares, como hemos visto, propiciaba la apertura de contactos con el PAIGC y el FRELIMO para discutir las vías de aplicar la "autodeterminación". Esto llevó a una segunda reunión secreta en Zambia, bajo la gestión del presidente Kenneth Kaunda, donde Mario Soares y Otelo Saraiva de Carvalho se entrevistarían con Samora Machel, lo que provocó la ácida protesta del Comité Revolucionario de Mozambique, COREMO, que se oponía a la aceptación del FRELIMO como único representante de Mozambique.

Soares de Melo que se mantenía como gobernador general de Mozambique, al frente de un gabinete pro-FRELIMO fue un factor determinante para que los comunistas portugueses infiltrados en el Gobierno Provisional Militar, propiciarán negociaciones secretas entre el Ministro de Relaciones Exteriores Melo Antunes y Almeida Santos con Samora Machel en Dar-es-Salaam, culminando con los acuerdos de Lusaka el 5 de septiembre de 1974, que reconocían la "transferen­cia del poder" al FRELIMO, con el objetivo de marginar a las restantes organiza­ciones mozambicanas, no marxistas, en el futuro político de Mozambique. 

Los acuerdos de Lusaka levantaron gran oposición entre los colonos blancos en Mozambique, protestas que fueron tildadas de acciones de fascistas y bandoleros por Vasco Gonçalves, Álvaro Cunhal y los "militares rojos" de Lisboa y que permitió a Víctor Crespo, miembro destacado de las izquierdas en las Fuerzas Armadas portuguesas, desarrollar un programa de desarmar a los blancos y transferir los puestos gubernamentales al grupo de Samora Machel.

En enero y febrero de 1975 se produce la cimentación de la presencia del bloque soviético en Mozambique.  En enero, una delegación de la OSPAAAL, integrada por funcionarios de la inteligencia cubana y dirigida por el chipriota Vassos Lossaride­s, personaje estrechamente vinculado al entonces "hombre fuerte" de Castro para África, Osmani Cienfuegos, arriba al país, coincidiendo con el representante del Comité de Solidaridad Afro Asiática, y miembro de la inteligencia alemana, Joaquim Kindzel.[ii]  Va a tener lugar una reunión entre estas delegaciones con miembros prominentes del FRELIMO y delegados del Partido Social Demócrata de Alemania Federal, funcionarios de Sudan, de Zambia, de Cuba, del Congo Brazzaville y del Partido Comunista Portugués.

Al valorar el significado del proceso ocurrido en Mozambique, expresaría Rosa Coutinho[iii]:

 “...el proceso de descolonización se fundamenta en que ambos -FRELIMO y Portugal- fueron victimas del sistema colonial y capitalista.  Estamos ahora del mismo lado de la barricada…”

 

******

Las negociaciones para la descolonización de Angola después de la sustitución de Spínola, van a estar dirigidas por el Ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Melo Antunes, quien a pesar de haber sido uno de los ideólogos del MFA, ahora estaba en una posición más moderada. Esto se hace evidente pues al mismo tiempo que negociaba con los movimientos de liberación, estaba urgiendo al gobierno el envío de 28,000 soldados a Angola para “defender vidas y propiedades” y consideraba la posible intervención de la ONU en el país, como freno a la violencia contra los colonos portugueses en el proceso de independencia.

Iniciadas las conversaciones, en Octubre de 1974, en Kinshasa, capital de Zaire, una delegación portuguesa se entrevista con los dirigentes del FNLA, pasando luego las negociaciones a Luanda. El 28 de Octubre de 1974 una delegación presidida por el ya Almirante Rosa Coutinho se reúne en Cangumbe, en el Este de Angola, con Jonas Savimbi. En el mismo mes, como hemos visto, llega a un acuerdo de cese al fuego con el MPLA, de Agostino Neto y en Noviembre éste se reúne con Melo Antunes en Argel. Una última reunión entre el Ministro de Gobierno y líder socialista, Mario Soares y Jonas Savimbi en Kinshasa sigue preparando el terreno de los acuerdos.

Luego de arduas negociaciones finales coordinadas por la OUA entre los tres movimientos angoleños rivales, en Mombasa, Kenya, para alcanzar una plataforma común, se llega a la reunión decisiva con Portugal en la localidad metropolitana de Alvor. El 15 de enero de 1975 se firman los acuerdos por los que se reconoce al FNLA, el MPLA y la UNITA como únicos y legítimos representantes del pueblo angolano y se establece que Cabinda constituye parte inalienable del territorio de Angola, basándose en acuerdos de la OUA tomados en la Conferencia de Bandung de 1955. Esto constituye un golpe para las fuerzas separatistas del Frente de Liberación del Enclave de Cabinda, (FLEC), y a las ambiciones y rejuegos de Mobutu, respecto a esa rica región petrolera. Además, en los acuerdos suscritos se establecía una “hoja de ruta” para declarar la independencia el 11 de Noviembre de 1975 mediante la participación rotativa de los tres movimientos en un Gobierno de Transición y el control del cumplimiento de lo acordado por un Alto Comisionado portugués[iv].

A fines de Enero de 1975 y ante el nuevo Gobernador General y Alto Comisionado, General Silva Cardoso, toma posesión el Gobierno de Transición. La presidencia colegiada fue integrada por Johny Eduardo del FNLA, Lopo do Nascimento del MPLA y José N'Dele de UNITA, pero los movimientos de liberación no estaban interesados en el funcionamiento de un verdadero gobierno; su preocupación fundamental sería en lo adelante defender los intereses de su organización y lograr la hegemonía militar sobre los demás. Así cada movimien­to procuraba fortalecer su posición dentro de las estructuras gubernamentales por lo que todo presagi­aba el estallido de la guerra civil.

Los acuerdos de Alvor consideraban una fuerza militar mixta de 24,000 hombres, provenientes de los tres movimientos angolanos y de una idéntica cantidad de las fuerzas armadas portuguesas; la realización de elecciones generales para una Asamblea Constituyente en el plazo de nueve meses y la concesión de la nacionali­dad angoleña a los ciudadanos portugueses que así lo solicitaran. 

Bajo los términos de Alvor, se recomendaba desarmar las tropas "especiales" usadas por el ejército colonial, especialmen­te las tropas katanguesas y algunas unidades de zambianos.   Pero como hemos señalado, gran parte de esas fuerzas, así como parte de las unidades auxiliares de angolanos habían sido ya "traspasadas" al MPLA, por orden del Alto Comisionado Rosa Coutinho, quien autorizó también al MPLA, a hacer reclutamientos en la zona de Luanda. Continuaba la introducción de armamento soviético e instructores cubanos en favor del MPLA, a la vez que se iniciaba la asistenc­ia de Zaire y de EE.UU. al FNLA, como preludio a la guerra civil.         

Ha expresado Coutinho, que durante su gobierno en Angola se "convenció" de que el MPLA era la única fuerza capaz de mantener la administración en Angola y por eso, al ver que los acuerdos de Alvor se encaminaban al fracaso, se decidió a buscar un acuerdo de independencia por separado entre Portugal y el MPLA; Pero la cuestión esencial era que Coutinho no consideraba conveniente la vía democrática para sus objetivos:

"lo más probable era que las elecciones resultasen favorables a Savimbi al contar con el apoyo de la mayoría tribal"[v]

 

 En resumen, las fuerzas de izquier­da en Portugal y Rosa Coutinho en su rol especial, buscaban que Lisboa negociase con el MPLA, como antes lo había hecho con el FRELIMO en Mozambique. El MPLA estaba convencido de que en unas elecciones donde el voto étnico iba a ser decisivo, todas las opciones estaban en su contra frente al FNLA y UNITA que habían construido su apoyo en términos geográficos y tribales entre los bakongos del norte y los ovimbundus del sur.  Esto significaba que el MPLA, por tener una limitada influencia en las ciudades costeras del norte y en la franja tribal de los kimbundu, y por sentirse rechazado por la mayoría africana debido a la composición mulata de su dirección, no intentaría jugarse el poder mediante elecciones democráticas diseñada por los acuerdos de Alvor.  Con las tropas cedidas al MPLA por Coutinho y con armamento proveniente de la URSS y ciertos arsenales portugueses abiertos generosamente, Neto dispondrá de los resortes necesari­os para bloquear al gobierno provisional, evadir las elecciones y llevar la controversia al plano militar.

Las quejas del FNLA y de UNITA en la propia Conferencia de Alvor,  respecto a la parcialidad de Rosa Coutinho, llevan a que Lisboa lo reemplace por el general Silva Cardoso. Sin embargo, el veto de Savimbi y Holden Roberto a la presencia de Coutinho en Angola, llegaba demasiado tarde, pues ya el MPLA disponía de estables recursos militares soviético y cubano y una cobertura establecida por los comunistas portugueses y las fuerzas armadas en Angola desde abril de 1974.  Desde los meses finales de 1974 los soviéticos incrementarán su ayuda militar al MPLA de modo que ya en octubre, Neto recibe por el puerto de Lobito embarques de armas soviéticas procedentes de Brazzaville.

 

La coyuntura internacional

 

El propio Rosa Coutinho resume las razones coyunturales que convencieron al Bloque Soviético y a los marxistas europeos, de por qué el momento era propicio para una revolución marxista tanto en Portugal como en las colonias portuguesas:

“... Yo considero el año 1975 como el del cambio crucial. En 1975 los americanos habían sido expulsados de Vietnam. En 1975 la descolonización de las colonias portuguesas expondría a África del Sur como el último bastión imperialista en esa parte del continente,  alterándose  la  correlación de fuerzas en  el  sur africano; y  en 1975,  la revolución etíope ya había asumido el poder, alterando las condiciones en ese rincón sensitivo del África.   Además, en 1975 tuvo lugar finalmente la Conferencia de Helsinki, que reconoció por fin las fronteras resultantes en Europa por la Segunda Guerra Mundial; y, porque en 1975, y un poco antes, los americanos reconocieron la paridad nuclear con la Unión Soviética. Para los poderes imperiales, especialmente para la PAX AMERICANA, ello marca que el momento de las rebeliones de los "bárbaros" ha llegado, y yo estoy con los bárbaros…”.[vi]

 

 A partir de mayo de 1974, el MPLA realizaba transmisiones radiales desde Radio Brazzaville dirigidas a Angola, donde llamaba a la lucha armada, mientras en Luanda, los miembros del Partido Comunista Portugués, agrupados bajo el Movimiento Democrático de Angola, defendían las posiciones del MPLA.

Desde Junio de 1974 se había hecho evidente que la izquierda portuguesa que ganaba poder en Lisboa y en Angola, iba a librar una batalla por conceder solamente al MPLA el poder tras la independencia.[vii]  El 27 de julio, con la autorización al Primer Ministro Vasco Gonçalves a iniciar conversaciones para dar curso al proceso de descolonización, se inicia el cumplimiento por el estado portugués, de algunos de los objetivos del programa del Partido Comunista.  Al entrar elementos radicales del Movimiento de las Fuerzas Armadas a las altas responsabilidades del país y con el desplazamiento de los "conservadores" del proceso descolonizador, se consideraba que la ascensión al poder en las colonias de los movimientos marxistas (FRELIMO, PAIGC y MPLA) facilitarían la toma definitiva del poder del Partido Comunista en Portugal.  Como afirmó Agostino Neto en una conferencia pronunciada en la Asociación Portuguesa de Escritores en enero de 1975[viii]:

"…es necesario que los pueblos de Portugal y Angola se unan para mantener la línea progresista que mantuvimos en la lucha contra el fascismo y el colonialismo. Angola no puede ser independiente sin un Portugal progresista; y un Portugal progresista no puede existir con una Angola reaccionaria..."

 

Sin embargo, en algunas capitales Occidentales, -poco informadas de la naturaleza de la lucha interna angolana-, existía gran optimismo sobre las posibilidades de que los tres movimientos integrarían un gobierno más o menos democrático, donde podrían compartir el poder.  Pero para las fuerzas de izquierda en Portugal, así como en la URSS y Cuba estaba claro que esa fórmula era inviable y por lo tanto preparaban al MPLA para la inevitable confrontación armada con UNITA y el FNLA. 

A principios de 1975 Fidel Castro concreta un jugoso acuerdo a largo plazo con la URSS mediante el cual se incrementa la ayuda económica a Cuba y se ajusta la deuda al costo de la utilización militar del país en función de la política exterior moscovita.  El desempeño de Castro en Angola no será una casualidad, sino que marca un punto de referencia al servicio de Moscú. 

Las bases psicológicas y políticas para la operación en Angola existían desde mucho antes, y habían quedado cimentadas a raíz de la visita de Castro al continente en 1972 y su envío de tropas a Siria, Yemen del Sur y Somalia.  Después de la revolución portuguesa la  velocidad de reacción de la URSS es decisiva, pues impedida de concretar un enclave naval y un aeropuerto de tránsito militar en Guinea Bissau, comprende que los acontecimientos de Angola prometen la consecución  de tales objetivos estratégicos si se decide la independencia a favor del MPLA. Pero el opositor más vitriólico de Cuba y la URSS en Angola era China, que quería monopolizar la influencia política en la etapa post-independentista.

Beijing disponía aún de gran influencia en África y tenía sus propios objetivos en el cono sur, a pesar de estar atravesando problemas económicos y crisis políticas, y de estar actuando en un continente distante.  La "nomenclatura" soviética estaba preocupada por el creciente envolvimiento chino en las guerrillas angolanas y mozambicanas, su influencia política en Zimbabwe, así como sus acciones renovadas contra África del Sur a través del Congreso Nacional Panafricano.

El eje Castro-Soviético necesita alterar esta balanza en el centro-sur africano, por lo que dan ayuda militar a las guerrillas de la SWAPO y del ANC sudafricano a cambio de sus simpatías políticas.  Aunque no tienen el potencial como para ser una seria amenaza en ese sentido, los chinos van a tratar de independizar las economías de los estados "del frente", ante África del Sur.

Pero hay que advertir que existían grandes divergencias en el seno de la nomenclatura soviética sobre como llevar a cabo las ambiciones globalistas del comunismo moscovita. En la URSS, la vía de la lucha armada es favorecida por la coalición formada entre el grupo "internacionalista", de Ponomarev y Suslov, con la esfera industrial-militar y logra sobrepujar en influencia al grupo "aislacionista" tradicional formado por Kosigyn, Podgorny y Gromiko que proponían destinar los recursos y medios soviéticos a la economía y a los armamentos estratégicos, limitando la intervención en el exterior.

Esta última política y sus representantes, están a favor de la "coexistencia" primero y luego de la "detente", en el interregno del debilitamiento de Jruschov y la consolidación de Brezhnev,  y son sensibles a los riesgos de una acción "aventurerista". Por eso lamentan las pérdidas resultantes de la búsqueda de influencias en Egipto y Sudan, y critican el drenaje financiero y de recursos que significan países como Cuba y Vietnam.   Por eso rechazan el proyecto hegemónico en Angola y más tarde el de Etiopía, y entre sus aliados en favorecer este curso moderado en política exterior tienen a los sindicatos, la juventud y la tecnocracia económica. Otras voces se elevan en el Kremlin pidiendo consolidar las posiciones logradas y no exponerse a conflictos con resultados frágiles e inciertos, alertando que el principal peligro es China y que el cometido en África debilitará el "frente oriental­". Estos "evolucionistas" criticarán desde el diario IZVESTIA, en mayo de 1975, el rumbo que los militares y los internacionalistas están imprimiendo a la situación angoleña dando a entender entre líneas que apoyarían la transición del MPLA-FNLA-UNITA esbozada en Alvor en vez de jugarse la carta de Neto y escalar la presencia militar cubana.

En febrero de 1975, Holden Roberto denuncia tanto los planes soviéticos de instalar por la fuerza al MPLA en el gobierno con el contubernio de las autoridades portuguesas en Angola, como la presencia de instructores cubanos en territorio angolano y el envío de equipo militar de la URSS que el MPLA esta recibiendo por Pointe Noire y Lobito. A medida que las fuerzas de Holden Roberto se desplazan hacia la capital se inician los choques con el MPLA, que no se oculta para rechazar el gobierno de unidad nacional.

El MFA por intermedio de sus miembros de tendencia marxista Rosa Coutinho y Leonel Cardoso transforma su simpatía hacia el MPLA en ayuda al abrir los arsenales a Neto y eliminar por las armas las facciones hostiles a su autoridad. Esto se evidenció en la participación portuguesa en febrero de 1975 contra Daniel Chipenda y en el suministro de  tropas a Neto para sus ataques contra el FNLA y UNITA en julio, agosto y septiembre de 1975. Asimismo, los militares "rojos" portugueses concedieron el uso del aeródromo de las Azores a los cubanos.[ix] El 4 de febrero de 1975, Neto se apareció en el estadio de Sao Paulo, en Luanda, al frente de un convoy militar donde figuraban militares soviéticos y cubanos.[x]

Al depender tanto el MPLA como el FNLA de aprovisionamientos logísticos provenientes del exterior y contar con apoyo de ciertos países, se fuerza la internacionalización del conflicto obligando de paso a la UNITA a buscar ayuda externa. Al escaparse para UNITA la posibilidad de las elecciones, a instancias de Kenneth Kaunda,  se decide a recibir ayuda material y entrenamiento para sus tropas de parte de África del Sur, en una decisión forzada por la supervivencia. Sudáfrica está indisolublemente vinculada al conflicto por sus intereses estratégicos. El FRELIMO de Mozambique, país limítrofe con la República Sud Africana, se ha visto obligado a establecer acuerdos con ésta al obtener la independencia, especialmente en lo referente a impedir el entrenamiento de guerrilleros del African National Congress (ANC) en su territorio. Zambia, ante el caos de una segura guerra civil en Angola, por donde transitan la mitad de sus vitales exportaciones de cobre, ha buscado un acercamiento con África del Sur, de quien depende también para resolver sus necesidades de comercio con el extranjero y por ello puede servir de intermediario con UNITA. Incluso Kaunda, preocupado por el transporte del cobre, propone a Savimbi reconocer un estado del sur si UNITA logra controlar firmemente el ferrocarril de Benguela. 

 En esta coyuntura Zaire se convierte en el vehículo de la ayuda norteamericana hacia el FNLA y en menor medida a UNITA. Se van entonces a involucrar múltiples factores, donde tanto Moscú, como La Habana, Washington, Pretoria, Lisboa y Kinshasa tendrán conocimiento cabal de los movimientos del contrario.          

 

 

Pasemos revista brevemente a otras situaciones en lo internacional  que afectan a Portugal en aquellos momentos. En la colonia de Timor Oriental ha estallado la guerra civil entre los izquierdistas del FRETILIN, provisto de armas por elementos portugueses y la UDT, respaldada por el gobierno anticomunista de Suharto en la vecina Indonesia. Portugal sin una política clara para esta lejana colonia, complicado además por los sucesivos cambios de gobierno, decide abandonar precipitadamente el país. El vacío de poder va a conducir, en Diciembre de 1975, a la ocupación del territorio por tropas indonesias, lo que es visto con simpatía por Estados Unidos, sus aliados occidentales y Australia, preocupados por el “efecto dominó” en el Sudeste Asiático, tras la victoria de los comunistas en Vietnam.[xi].

Para entender además lo que estaba en juego a escala mundial hay que recordar que los países miembros de la  OTAN y los del Pacto de Varsovia van a firmar en Agosto de 1975 los Acuerdos de Helsinki, reconociendo la inviolabilidad de las fronteras de la Segunda Guerra Mundial en Europa, lo que marcaba un punto importante en el desarrollo de la política de détente entre los dos bloques y hacía mucho más difícil un cambio radical político en Portugal. Se ha señalado al respecto lo siguiente:

“Obviamente, aceptar la participación comunista en un gobierno democrático occidental sin reciprocidad de ninguna especie por parte de los regímenes comunistas orientales era una seria amenaza al balance político e ideológico de Europa, así como a la estrategia de la détente, que se suponía estabilizara las fronteras que separaban a los dos «campos» en el conflicto Este-Oeste.”[xii]

 

Las propuestas de aislamiento de Portugal, incluyendo su posible expulsión de la OTAN, no fueron admitidas por algunos de los aliados europeos de Estados Unidos. La dirigencia soviética dudaba entre el apoyo a la toma del poder por los comunistas portugueses y mantener el balance estratégico en Europa mientras intervenían, -con los cubanos castristas como tropa de choque-, en Angola, que se consideraba por las grandes potencias parte de un área periférica del globo.

Además de las dudas de los soviéticos a la hora decisiva en Portugal van a aparecer otros factores: los ya mencionados partidos comunistas de España e Italia no solo van a apoyar ahora al Partido Socialista, sino también a los militares moderados de izquierda del Grupo de los Nueve que se opondrán resueltamente a la toma del poder por el PCP.

 

El “Verano Caliente” en Portugal

 

Pero para entender la dinámica que acabamos de adelantar en Portugal hay que regresar al verano de 1975, cuando se van a desencadenar importantes acontecimientos que darán un nuevo sesgo a la situación política del país. En primer lugar hay que señalar que los votos de la mayoría en Abril favoreciendo a los partidos socialistas moderados, abonó el terreno para el incremento de actividades anticomunistas, especialmente en la región del norte del país donde eran más fuertes los conservadores. En el mes de Julio en diez ciudades en esa región se llevaron a cabo saqueos e incendios contra locales del Partido Comunista de Portugal. Cuando esto ocurría, los elementos situados a la izquierda del PCP, se cruzaban de brazos y no criticaban los asaltos a los locales de ese partido por  grupos de acción de derechas.[xiii]

En medio de esta situación, el Primer Ministro Gonçalves, considerado por la izquierda radical como uno de los suyos y ensalzado con el nombre de “compañero Vasco”, pronuncia un discurso ante la Asamblea del MFA donde plantea que el principal problema del socialismo es “la toma del poder por los obreros” y que la lucha por el socialismo real supone “el dominio de los obreros sobre los medios de producción y sobre sus condiciones de vida”. 

A estas declaraciones incendiarias se añaden serias discrepancias del PS con el PCP por el control de los sindicatos. El 1ro de Mayo de 1975, al líder socialista Mario Soares los comunistas le impiden subir a la presidencia del acto central en Lisboa.  En Julio las fuerzas izquierdistas dentro del MFA han emitido un documento llamado “Alianza  Pueblo/MFA”, donde se discuten las tesis de la construcción de una sociedad socialista en Portugal. Por no compartir los criterios de ese documento, tanto el Partido Socialista  como el Partido Popular Democrático abandonan el gobierno y Soares plantea que Vasco Gonçalves es la clave del problema por lo que se debe constituir un nuevo gabinete. El 19 de Julio, Soares convoca a una concentración, a pesar de que el dirigente comunista José Saramago llama a los trabajadores a levantar barricadas para impedir su celebración. En la Alameda de Lisboa se reúnen unas 300 000 personas, -“la  mayoría silenciosa” de la que hablara Spínola-, exigiendo frenar el rumbo cada vez mas radical del país, escuchan las valientes críticas del dirigente socialista al PCP y a Gonçalves.[xiv]

Pero el apoyo al Primer Ministro Vasco Gonçalves de los líderes militares izquierdistas que se concentran en la Quinta División, brazo político del MFA, impide a los socialistas imponer un gobierno más moderado. Gonçalves y los comunistas portugueses van a tener por ahora mano libre, pero ese verano surgirá la disidencia dentro del MFA  con el llamado Grupo de los Nueve, encabezado por el ex ministro de Relaciones Exteriores, Melo Antunes, que opta por la moderación en las medidas del gobierno y se opone al programa radical de inspiración gonzalvista Alianza Pueblo/ MFA A partir de ese momento el Movimiento de las Fuerzas Armadas va a estar dividido entre una izquierda radical, cercana al PCP a la que pertenecen Vasco Gonçalves y oficiales de su confianza y los militares de izquierda moderados que quieren acercarse a las posiciones del Partido Socialista.

Según dice un observador de la situación, aquel verano fue pletórico de conflictos, pues: “Enfrentó a los partidos entre sí; al norte conservador contra las áreas urbanas más radicales y partes del sur; y al clero contra el gobierno.”[xv]

Además de la influencia comunista en el gobierno y dentro del MFA, el líder del Partido Comunista Portugués, Álvaro Cunhal, había acordado la incorporación de su organización en un Frente Unido con otros partidos y organizaciones, seis de ellas de extrema izquierda, en apoyo al gobierno del Primer Ministro Gonçalves.

 También va a haber un forcejeo entre las facciones militares de la izquierda radical por parcelas de poder. El jefe del COPCON, Otelo Saraiva de Carvalho se debilita cuando el Primer Ministro Gonçalves logra que parte de sus fuerzas salga de la jurisdicción de la Seguridad y vuelva bajo el mando de sus antiguos comandantes en la Marina. Entonces, sin preocuparse por controlar la grave situación contra los locales del PCP en el norte del país y alentado por el dirigente comunista Álvaro Cunhal, que intentaba acercarlo a las posiciones pro-soviéticas,[xvi] Otelo decide visitar a Cuba por diez días.  Su posición política se evidencia en las declaraciones que hace a la prensa antes de partir:

“Siento mucho interés, una pasión muy grande por todo lo que ha pasado en Cuba y en especial por conocer a Fidel Castro, el revolucionario que ha tenido el valor y la inteligencia para enfrentarse a los poderosos y defender a los pobres.”[xvii]

Por aquella época se había creado un Directorio integrado por el Presidente Costa Gomes, el Primer Ministro Gonçalves y el Jefe del COPCON, Saraiva de Carvalho que concentraba en sus manos el poder revolucionario. Es por ese motivo que Castro le da tratamiento de cuasi Jefe de Estado a uno de los triunviros, Otelo, a su llegada a Cuba, mientras trata de conquistarlo y de ganar su aprobación al envío de tropas cubanas a Angola. No lo logra explícitamente, pero actuará considerando que el silencio significa la tácita aprobación de los dirigentes portugueses. Como ha escrito de muy buena fuente Gabriel García Márquez:

“No había ninguna certeza de que los militares portugueses fueran a permitir el desembarco de los instructores cubanos. El 26 de julio de ese año, cuando ya Cuba había recibido la primera solicitud de ayuda del MPLA, Fidel Castro le pidió al coronel Otelo Saraiva de Carvalho en La Habana que gestionara la autorización del Gobierno de Portugal para mandar recursos a Angola, y Saraiva de Carvalho prometió conseguirlo, pero su respuesta todavía no ha llegado. De modo que el “Vietnam Heroico” llegó a Puerto Amboim el 4 de octubre a las 6:30 de la mañana; el “Coral Island” llegó el día 7 y “La Plata” llegó el 11 a Punta Negra. Llegaron sin permiso de nadie, pero también sin la oposición de nadie.”[xviii]

En vísperas de los acontecimientos del mes de Agosto de 1975, en aquel “verano caliente” de la Revolución de los Claveles, el Christian Science Monitor valoraba erróneamente la correlación de fuerzas militares al hacer el siguiente análisis:

"Es un error pensar que el General Vasco Gonçalves está aislado. Tiene el respaldo de la Marina, la Infantería de Marina, muchos integrantes de las tropas del Ejercito y suficiente por parte de la Fuerza Aérea para neutralizar a la otra mitad moderada.”[xix]

Pero el grupo de nueve militares, encabezado por Melo Antunes dentro del propio Consejo de la Revolución, va a presentar un comunicado el 7 de Agosto al Presidente Costa Gomes conocido como “Documento de los Nueve” donde se denuncia a la extrema izquierda política y militar que ha conducido al Movimiento de las Fuerzas Armadas a verse: 

“cada vez mas enredado en las manipulaciones políticas de politiquerías de partidos y organizaciones de masas, acabando por verse comprometido con determinado proyecto político [el del PCP}”[xx]

 

El documento de Antunes y sus seguidores además critica la progresiva descomposición de las estructuras del Estado, advierte de la amenaza de una crisis económica y denuncia que la fase mas aguda de la descolonización en Angola está al llegar sin que se haya garantizado la paz en el camino a la independencia. Aunque esta declaración defiende la construcción de una sociedad socialista, insiste en que se haga a  un ritmo adecuado a las realidades del país mediante una transición gradual y pacífica [xxi]

Al día siguiente, Agosto 8, con la connotada ausencia de los miembros del Grupo de los Nueve, se celebra la toma de posesión del que será último gobierno encabezado por Vasco Gonçalves. Este intento de gobierno recibió muchos desaires, entre ellos el rechazo de Otelo Saraiva de Carvalho a acompañar a  Vasco como vice-Primer Ministro. El hábil Álvaro Cunhal, decidió quedar fuera del gobierno, manteniendo para un miembro de su partido la cartera de Trabajo. Quedaban dentro algunos aliados del PCP y “compañeros de viaje”, pero se trataba de políticos de segunda categoría. En su discurso el general Costa Gomes sorprendió a la nación al declarar que este gobierno era solo de paso, que se trataba de una medida transitoria hasta tanto poder construir algo mas definitivo. Y advertía, en palabras que parecían dirigidas a Vasco Gonçalves,  que “nadie detenta la revolución”.

No obstante la lógica interna del proceso en Portugal, el historiador catalán Josep Sánchez Cervelló sostiene la hipótesis de que Costa Gomes había autorizado ese Gobierno débil, para garantizar que Angola finalmente fuese "entregada" al MPLA y a Agostino Neto, y no al FNLA de Holden Roberto, ni a la UNITA.[xxii]

La presión contra Gonçalves va a continuar hasta que llega al seno del MFA, en cuya asamblea del 5 de Septiembre se desaprueba su gestión de gobierno. Como consecuencia abandonan el Consejo de la Revolución, nueve  militares seguidores de Vasco.

En medio de esta situación el 19 de Septiembre de 1975, Vasco Gonçalves se ve obligado a renunciar a la jefatura del gobierno, y se crea el sexto gobierno provisional encabezado por el Almirante Pinheiro de Azevedo, que integran representantes de los partidos Socialista, Popular Democrático y también uno por el Partido Comunista, pero siguiendo un programa de austeridad y  el control de grupos armados de obreros y militares de base.

 

La  “Batalla de Luanda”

 

Mientras esto ocurre en Portugal, respecto a Angola hay un verdadero estancamiento.

La última carta política del Presidente Costa Gomes respecto a Angola, aceptada por muchos en el MFA, era intentar un acuerdo que uniese al MPLA y la UNITA, fortaleciendo a Agostino Neto y debilitando la alianza FNLA- Zaire -África del Sur-China, apoyada por Estados Unidos.

El posible acuerdo MPLA-UNITA  era un viejo proyecto de Rosa Coutinho, que había contado con el interés del Presidente Nyerere y  el  apoyo de los soviéticos[xxiii],  pero no llegó a materializarse. Según escribe John Stockwell, jefe del operativo de la CIA en Angola,  al percatarse la agencia de los contactos, se llamó a Savimbi al orden:

"Savimbi causó un pequeño embarazo a los EE.UU., cuando (...) envió gente a sondear al  MPLA para una solución negociada. La  CIA lo supo (...), y Savimbi fue, de inmediato, interrogado por un elemento de la  "estación" de Kinshasa. No queríamos aliados que fuesen "infiltrados" en nuestra guerra contra el MPLA."[xxiv]

 

Sin embargo, otros plantean que en realidad  el MPLA y  UNITA llegaron a un acuerdo, aunque algunos de los dirigentes del movimiento de Neto lo rechazaron, porque consideraban que se habían hecho demasiadas concesiones a Savimbi.

Fracasado el intento de conciliación con UNITA, Agostino Neto, enfrentado al fortalecimiento del FNLA por la defección de Chipenda, tiene que contar ahora con el apoyo de los guerrilleros del MPLA de la región kimbundu de los Dembos, situada a unos 150 kilómetros al nordeste de Luanda, a los que su jefe, Nito Alves, había ordenado marchar sobre la capital.[xxv]. Ya sea de una u otra manera, al romperse la posible alianza,  el MPLA seguirá siendo la ficha principal de los soviéticos pero además, el papel de los guerrilleros de los Dembos en la  batalla de Luanda, aumentará el peso de Nito Alves en el seno del partido de Neto lo que va a  repercutir en  futuros acontecimientos.

Para complicar más la situación, otras alianzas estaban ya en camino. En Marzo de 1975 se produce en Europa un primer encuentro entre Savimbi y un oficial de la inteligencia sudafricana. Luego en Abril en Zambia, hay otro contacto en el cual el jefe de UNITA solicita armas y apoyo económico  para su movimiento a representantes  de la RSA pero rechaza las sugerencias de estos de una alianza entre UNITA y el FNLA, por lo que se enfrían los contactos. Entre Julio y Agosto Sudáfrica decide enviar a Holden Roberto un alijo de armas de segunda mano, principalmente fusiles, ametralladoras ligeras y morteros. Entonces Savimbi va a encontrar el respaldo de los chinos que le entregan siete toneladas de armamentos.

Una tercera reunión con la presencia de un general del ejército de la RSA se lleva a cabo a fines de Agosto en territorio angoleño controlado por UNITA. Como consecuencia se crean dos campos de entrenamiento para seis mil hombres, uno en Calombo, para la UNITA y otro en Mpupa, también en el Sur de Angola, para las fuerzas de Daniel Chipenda, que ahora se habían pasado al bando de Holden Roberto[xxvi].

En marzo de 1975, el MPLA se prepara para disputarle al FNLA y UNITA el control de la capital, con la estrategia de proclamar la independencia unilateral llegado el día.  En esos momentos, comenzó a llegar a Luanda gran cantidad de equipo bélico procede­nte de la URSS y otros países del bloque soviético; las calles de la ciudad se transfo­rmaron de repente en un muestrario del gran arsenal bélico del MPLA en una escala que Zaire y EE.UU. no pueden superar.  Los AN-12 y AN-22 llegaban a Brazzaville, donde desembarcaban su carga, que luego era transportada en pequeñas embarcaciones y aviones a las zonas controladas por el MPLA.    Asimismo, comienza el arribo, al enclave petrolero de Cabinda, de un nutrido grupo de consejeros militares cubanos y guineanos sin ser molestados por el ejército portugués según órdenes expresas de Leonel Cardoso.  Estos cubanos entrenarían al MPLA en el ensambl­aje y manejo del equipo militar soviético.

Un contingente de instruc­tores cubanos es ubicado en el viejo fuerte portugués de Massangano, a 100 millas al sur de Luanda, bajo el mando del Capitán Alberto Balsinde Arteaga, mientras en Cabinda, los instructores cubanos se hallaban bajo la dirección del Comisario Político Ciro Berrio.  La presencia de algunos de los primeros instructores cubanos es descrita por un oficial del ejército de Castro que participó directamente en la campaña angolana:

"..Dieciséis cubanos especialmente entrenados en guerra de guerrillas y sabotaje, miembros todos de las llamadas Tropas Especiales, acudieron en ayuda de la insurrección angoleña contra el Gobierno Central de Lisboa y sus Fuerzas Armadas.   Fueron vía Guinea Bissau, al mando del Comandante Estebanell que se convirtió así en enlace entre la Unión Soviética y el Jefe Guerrillero Agostino Neto."[xxvii]

           

 

En enero de 1976, Carlos Rafael Rodríguez, miembro del BP del PCC, admitiría ante un grupo de corresponsales, que Cuba había enviado 230 consejeros militares a Angola en mayo de 1975 para entrenar las fuerzas del MPLA.[xxviii]  En ese mes de marzo, se estaban realizando amplios llamados a fila por las reservas militares en Cuba.  En marzo-ab­ril tuvieron lugar ejercicios militares de gran envergadura, los más grandes que se hayan escenificado en la Isla.   Ya entonces el  número de instructores cubanos en suelo angolano ronda los 500 hombres.  Una cantidad indeterminada de ellos es detectada en las áreas sureñas de Benguela y Lobito, y a fines del siguiente mes se confirma el arribo de más soldados cubanos a suelo angolano.[xxix]

Por su parte, el FNLA recibiría de EE.UU. la magra cantidad de $300,000 dólares para hacer frente al reto del MPLA.  Holden Roberto, sin embargo, decidió invertir el dinero en la adquisición de una estación de televisión para fines propagandísticos y que sería nula en la batalla que se avecinaba.  A fines de marzo de 1975 penetran en Angola algunas unidades de Zaire para asistir a las fuerzas de Holden Roberto, ante la ofensiva que las fuerzas del MPLA montaban en Luanda contra los cuarteles del FNLA.

El 15 de marzo, violando los Acuerdos de Alvor el MPLA desata un ataque en regla sobre Caxito que es tomada el 28 de ese mes, cortando así el acceso del FNLA a Luanda desde el norte.  En ese mes, tiene lugar en Mombasa una conferencia auspicia­da por Jomo Kenyatta, donde participan los tres movimientos angolanos, con vistas a buscar una plataforma mínima que facilite la independencia de forma negociada.  Se llega a un vago comprom­iso entre Neto, Savimbi y Holden de re-negociar con Portugal. 

A estas alturas, todavía en Occidente se creía que la guerra civil no era inevitable, y por ello no se construyó un consenso para enfrentar al bloque MPLA-URSS-Cuba. Pero la situación era tan grave en Luanda que se evidencia hasta en la descripción propagandística de la prensa oficial cubana: [xxx]

 “...El Alto Comisionado decretó el toque de queda. La situación era de enorme tensión en Luanda.  El Alto Comisionado había consignado a las fuerzas del MPLA, FNLA y UNITA a sus cuarteles, pero los dos grupos secesionistas violaban las disposiciones de la autoridad lusitana.

(…) Este había sido el incidente más grave desde el inicio de las agresiones de los elementos del FNLA contra los combatien­tes del MPLA, y el gobierno de Lisboa despachó urgentemente a Luanda a su ministro de relaciones exteriore­s, Melo Antunes (recién investido como canciller) y al de coordinación interterr­itorial, Antonio de Almeida Santos, para realizar consultas con los miembros del Gobierno de Transición en una tentativa de arreglar las diferencias entre el MPLA y la alianza FNLA y UNITA. Con la mediación de los representantes lusitanos fue suscrito un nuevo acuerdo entre el MPLA, FNLA y UNITA el 27 de marzo para evitar la continuación de los enfrentamientos.  Preveía la integración de todos los efectivos militares en     las llamadas fuerzas de defensa mixta y establecía la liberación de todos los prisioneros en poder del MPLA y el FNLA.  El toque de queda quedo sin efecto...”

 

Agostino Neto buscaba dominar Luanda para impedir que Holden Roberto recibiese refuerzos militares de Zaire, de una columna motorizada de 400 hombres. Entonces, para buscar el apoyo de las izquierdas europeas, emprendió un viaje por Holanda, Bélgica y Portugal, entrevistándose a principios de abril en Lisboa con Costa Gomes, Rosa Coutinho y el todavía Primer Ministro, Vasco Gonçalves.

En marzo de 1975  empezaron serios choques entre el MPLA y el FNLA con un sangriento saldo.  El FNLA presionó al gobernador portugués para que censurase la Emisora Oficial, cuyos editoriales defendían exclusivamente al MPLA.  Este disponía de control total en Cabinda, donde había masacrado a miembros del gobierno provisional del FLEC que encabeza­ba Nzita Henriques Tiago y que contaba con el apoyo del Congo Brazzaville, Zaire, Gabón y Uganda. Esto preocupaba a Savimbi y Holden, quienes consider­aban que la complicación de la situación en Cabinda podría ofrecer la oportunidad al Congo Brazzaville para coronar sus sueños, a través del FLEC, o a Zaire, de anexarse por la fuerza el rico enclave petroler­o.

En los primeros días de abril de 1974, los presidentes Nyerere, Kaunda y Mobuto se reunirían varias veces para analizar la quemante situación angolana y la posición del gobierno portugués de entonces, en favorecer al MPLA, hecho que metía leña al fuego de la guerra civil. El MPLA se había hecho fuerte alrededor del puerto de Luanda y le diputaba a UNITA el control del puerto de Lobito.  En mayo, el buque yugoslavo "Postoyna" con un cuantioso cargamento de armas soviéticas atracaba en el mismo puerto de la capital.

Los incidentes esta vez comenzaron en los barrios populares y se extendieron a otros distritos.  Nuevamente fue establecido el toque de queda. Un éxodo de europeos comenzaba a producirse, mientras el Gobierno de Transición mostraba las profundas divergencias políticas que enfrentaba al MPLA, UNITA y el FNLA. Hacia principios de mayo, centenares de personas habían resultado muertas, setecientas heridas, 300 de ellas graves y más de 200 personas habían quedado sin viviendas.  El MPLA había iniciado, unilateralmente, la acción de formar las comisiones locales, iniciativa del presidente Neto que buscaba fortalecer la influen­cia de su organización en la capital.[xxxi]

El general Silva Cardoso que desde enero de 1975 era el Alto Comisionado en lugar de Rosa Coutinho, veía sin poderlo impedir como se le iba la situación de las manos. En abril de 1975 un Bristol Britannia de Cubana de Aviación arribó a Luso con un cargamento de 32 toneladas de armas y medicinas para el MPLA, provocando la protesta de Silva Cardoso, quien no se mostraba de acuerdo en que Lisboa favoreciese al MPLA. Como resultado el avión cubano era desviado hacia Brazzaville.  En mayo, la izquierda portugue­sa aún en el gobierno portugués, tuvo que desautorizar con alarma al General Silva Cardoso, porque planeaba tomar militarmente el fuerte de Massangano que estaba en manos de instructores cubanos.[xxxii]

A fines de mayo corrían los rumores de la celebración de una cumbre en territorio angolano entre el presidente Neto, Roberto y Savimbi.  Entretanto, delegaciones del MPLA realizaban giras de información por capitales africanas para explicar a los estadistas del continente la versión del MPLA sobre la situación que prevalecía en Angola 

En mayo de 1975, hay una reunión de Neto con el miembro del Buró Político y hombre de confianza de Castro y los soviéticos, Flavio Bravo, en Brazzaville, donde el primero reitera la necesidad de apoyo para transporte de algunas armas e indaga por la posibilidad de más amplia ayuda militar por parte de Cuba. La ayuda cubana se seguía canalizando a través del Congo Brazzaville, especia­lmente desde la base de Dolissie. Con esta nueva solicitud, el líder del MPLA destruía cualquier posibilidad de los acuerdos de Alvor. En estos momentos, Castro ya dispone de soldados en Guinea Bissau, Congo Brazzav­ille y dentro de Angola, en los centros de entrenamien­to de Henrique de Carvalho, Salazar, Benguela y Cabinda.[xxxiii] 

En junio, la guerra civil entre los tres movimientos se había generalizado.  Aparte de Luanda, los combates se efectuaban en otras localidades como Caxito, al nordeste de la capital, Quibaxe, Bula, Atamba, Malange y en la zona de Cabemba de la cual dependía el abastecimiento de energía eléctrica para Luanda.  Utilizando los blindados y la artillería pesada recibida por los soviéticos en el carguero congolés "Mayombe" y barcos yugoslavos y checos,  y ensamblados por los cubanos[xxxiv], en las dos primeras semanas de junio, la batalla de Luanda, que desde mayo había conocido un notable recrudecimiento, alcanzaría un punto más alto con los ataques con cohetes y bazukas a las sedes de los grupos FNLA y UNITA, pudiendo el MPLA expulsar al FNLA del fuerte de San Pedro da Barra y del barrio Petrangol.

El avance de las fuerzas del MPLA y los katangueses, comandados todos por militares cubanos, que iba ampliándose por el sur, es uno de los motivos para que Daniel Chipenda recabara ayuda de Pretoria, que ya se muestra preocupada y con intenciones de proteger la hidro-eléctrica de Cunene.

Entre junio-julio de 1975 es cuando en Cuba se decide el escalamiento masivo con unidades militares en favor del MPLA. En las confrontaciones militares entre el MPLA y el FNLA que tendrán lugar en estos meses, los asesores militares cubanos tomarán parte abiertamente. Desde mayo y junio Fidel Castro ha ido concentrando unidades en Cabinda y en julio acelera la entrada de soldados cubanos en Angola. En julio comienzan a prepararse por el puerto de Nuevitas, al norte de Cuba, los buques que realizarían el traslado de las unidades militares y algunos pertrechos de guerra.   Asimismo, se cerraría al público el aeropuerto de Camaguey, en Cuba, transformándose en un aeropuerto militar; a la vez que comienza la concentración masiva de tropas en La Sierra de Cubitas, el mayor polígono militar del Ejército cubano.

Los miembros de UNITA, FLNA y el MPLA, integrantes de las Fuerzas Armadas Mixtas que se entrenaban para formar el núcleo del Ejército Angolano que garantizaría la paz cuando se declarase la  independencia, desertaron los cuarteles y se incorporaron a las acciones contra los movimientos “enemigos”. Solo quedaron unos cientos de soldados y oficiales portugueses que intentaban sin lograrlo apagar la violencia que se desencadenaba por toda la capital.

El Ministro de Relaciones Exteriores Melo Antunes que acababa de celebrar una Semana de Unidad Nacional, se enfrentaba al fracaso de sus gestiones mientras escuchaba desde la biblioteca del Palacio de Gobierno en Luanda,  junto al general Silva Cardoso y otros jefes militares, el crepitar de los fusiles y los estallidos de obuses. No solo se encontraban ante el fracaso irreversible de un proceso ordenado de descolonización, sino ante la tragedia del pueblo angoleño y de decenas de miles de portugueses que solo tenían esperanzas en una rápida huída hacia Portugal.

El Brigadier Pedro Pezarat Correia, miembro del Grupo de los Nueve, plantea que en aquellos días el FNLA:

«… ya tenía concentrado un fuerte ejército en el Norte con unidades de tipo convencional incluyendo algunas fuerzas del ejército regular zairense, e inicia una maniobra hacia el Sur cuyo objetivo es la ocupación de Luanda»[xxxv]

 

Hay que añadir solamente, que con las fuerzas del FNLA se encontraban militares portugueses, como el Coronel Gilberto Santos  Castro. ex-gobernador del distrito do Kuanza Norte, junto a otros blancos.

Hay opiniones sobre estos sucesos que dan una visión parcializada sobre lo acontecido y omiten factores decisivos a tener en cuenta, como la  del después general Antonio Gonçalves Ribeiro que escribe:

“El FNLA se revelará  que es un tigre de papel y claudicará irremediablemente en tres o cuatro días de lucha armada, no obstante la jactancia de su poderío militar y las amenazas de destruir todo, si fuese necesario.”[xxxvi]

 

La realidad era que el gobierno portugués, encabezado todavía por Vasco Gonçalves, había ordenado a las tropas coloniales portuguesas en Angola en aquella ocasión,  lo que era una práctica consumada: apoyar al MPLA.  Al respecto dejará establecida la verdad Holden Roberto[xxxvii]:

"...pudimos verificar la presencia de tropas cubanas y portuguesas en esas batallas de Luanda, que terminaron con la derrota temporal del FNLA y provocaron la evacuación de la capital.   Todo era parte de un programa cuidadosamente preparado con la asistencia de las fuerzas expedicionarias cubanas..."

 

Un oficial del ejército cubano que estuvo desde los inicios en Angola nos relata la forma en que se efectuó  el triángulo militar entre la URSS, Cuba y Angola[xxxviii]:

"...Ellos (los soviéticos) mandarán armas y tropas a Cuba          para compensar los envíos de Fidel a Angola.  A ese efecto los "asesores" rusos del régimen cubano habilitaron dos aviones cuatrimotores de la Unión Soviética a los que equiparon con tanques adicionales de goma,  para asegurar así la provisión de combustible indispensable para la larga travesía.  Por el peso de estos tanques adicionales de combustible, la capacidad para la tropa debió ser limitada a 45 personas por avión, con sus armas y demás equipo bélico necesario, incluidos dos cañones. Estos 9O hombres debieron desembarcar en Luanda bajo el fuego cruzado de las huestes     de Savimbi y Roberto que tenían cercadas y hostigaban a las tropas de Neto..."

           

.Como relataría Gabriel García Márquez en su crónica sobre la Operación Carlota[xxxix]

: "Se acondic­ionaron el Vietnam Heroico, el Coral Island y La Plata […] Los cubanos preferían actuar sobre seguro, y desde aquel primer viaje se llevaron 1,000 toneladas de gasolina repartida en los tres barcos.  El Vietnam Heroico llevó 200 toneladas en tanques de 55 galones cada uno, y viajó con las bodegas abiertas para permitir la eliminación de los gases.  La Plata transportó la gasolina en cubierta.  Esto fue el 26 de julio de 1975."

 

De esa manera en la batalla de Luanda también comparecen tanques soviéticos T-34 y artillería de reacción múltiple manejada por cubanos, que contribuyen a la violencia de los combates que además de sus objetivos políticos termina con una masacre de civiles adeptos al FNLA y UNITA.

Para el mes de Julio, Lisboa había perdido el control de los aconteci­mientos que ya era evidente desde la conferencia de Nakuru, y la iniciativa se hallaba en manos del MPLA y de La Habana.  Así, a principios de ese mes, Melo Antunes se desplazo a Angola sin lograr un cese del fuego entre los tres movimientos. El 28 de julio de 1975 tuvo lugar una conferencia de la OUA que analizó el caso angolano.  En ella, Jonas Savimbi pidió a los estados africanos el envío de una comisión para que mediase entre el MPLA y el FNLA.

Pero es muy tarde, debido a la ocupación progresiva de Luanda por el MPLA en la primera quincena de agosto Esta acción final de la “batalla”, efectuada con el auxilio de las unidades cubanas que están llegando bajo el mando del general Díaz Argüelles y que traen armas pesadas, había logrado la expulsión definiti­va de los oposito­res de Neto [xl]

Cuando alcanza la superioridad militar en Luanda, y expulsa a los representantes de UNITA y del FNLA del gobierno transicional, el MPLA declara que va a asumir la "responsabilidad histórica de representar al pueblo angolano".[xli]

Esta victoria militar sería un paso decisivo para la conquista del poder del MPLA y el logro de un mayor reconocimien­to interna­cional por sobre los otros movimientos.  El error de UNITA y de la FNLA fue precisamente no comprometer todos sus efectivos en la "batalla de Luanda". De ahora en adelante, al verse privados del ejercicio del poder político recibido de los Acuerdos de Alvor, y menos preparados para una confrontación bélica convencional, especialm­ente contra los cubanos y katangueses, se verán obligados a recurrir en mayor grado al apoyo Occidental.

Todavía a estas alturas, la administración norteamericana no creía que existía una decisión cubana de involucrarse seriamente en el conflicto angolano, e incluso tomaba con indiferencia informes sobre una amplia y visible presencia de militares cubanos por las calles de Luanda reportada por la prensa en junio y julio[xlii].  El gobierno de Gerald Ford no estaba muy interesado en los sucesos de Angola y no creía que el MPLA podría transformarse en un instrumento que asegurase a los soviéticos lo que hasta el momento habían tratado de lograr en el África: un estado-cliente que dependiese de ellos para su supervivencia, y les garantizase el control indirecto del país y el acceso firme a la zona. 

Como se reconoce en la publicación cubana Bohemia[xliii], la acción encubierta de la CIA fue posterior a la presencia física cubana y al voluminoso envío de armas por parte de la URSS.  Exactamente el 14 de Julio de 1975, se pidió a la Agencia que acometiera un plan de acción encubierta para la operación Angola.  Este plan fue elaborado por la División de África de la CIA, y elevado el 16 de julio.  Fue aprobado el mismo día por el presidente Ford, quien autorizó el desembolso de 6 millones de dólares.  El 27 de Julio el presidente norteamericano autorizó 8 millones de dólares adicionales[xliv].

Paralelamente, los servicios de inteligencia cubana habían detectado que batallones comandos del ejército de Mobutu eran transportados en aviones C-130 hasta Ambriz, donde se había instalado el gobierno de Holden Roberto.  Por esa época la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, estableció una coordinación con el Servicio de Documentación Exterior y Contrae­spionaje francés (SDECE), luego de tomar en cuenta los intereses económicos de Francia en Angola.  De acuerdo con los medios informativos de La Habana, importan­tes compañías petroleras galas habían “fabricado” el Frente de Liberación del Enclave de Cabinda, (FLEC), para propiciar la secesión de esa rica región petrolera. En el plano militar Francia actuaría de puente para el suministro de una parte sustancial del armamento previsto en el programa de la CIA.[xlv]

Según versiones oficiales cubanas, el SDECE recibió reportes de inteligencia estadounidense en Paris y obtuvo, en agosto de 1975, la promesa del subdirector de la Agencia, Vernon Walters, de que recibirían 250,000 dólares para el reclutamien­to de mercenarios.  Bob Denard, un viejo soldado de fortuna que había combatido a favor de Mobutu, quedó encargado de la actividad reclutadora, mientras el SDECE facilitaría pasaportes y visas y resolvería cualquier problema legal[xlvi].

Al respecto añaden tales medios cubanos:[xlvii]

"Pero no por ello cesaría la actividad injerencista, que intensificó el suministro de armamentos desde Kinshasa a Carmona, donde se situó entonces el foco principal del FNLA, y reactivó el reclutamiento de mercenarios.  Ahora el objetivo se limitaba a lograr la división del país. (…) En Miami, el connotado agente de la CIA y jefe de la invasión mercenaria a Cuba, Manuel Artime, creó una oficina de reclutamiento para la formación de una brigada que iría a apoyar las acciones de la UNITA y FNLA por un sueldo hasta de mil dólares mensuales."

 

Se ha podido conocer que la DGI cubana mantenía por aquel tiempo una estrecha vigilancia sobre las organizaciones World Wild Gees, Club Phoenix Associated y Omega Group Limited, en EE.UU.; sobre el Security Advisory Services (SAS) y el Mercenary Forces Group, así como sobre el ciudadano británico John Best, y el mayor norteamericano James E. Leonard, a los que consideraba claves para un futuro envío de fuerzas mercenarias o de recursos a los movimientos anti  MPLA.

La batalla por Luanda había finalizado; los soviéticos, los cubanos y el MPLA se preparaban ahora para la segunda fase, el desbancamiento militar de los otros movimientos angoleños en el resto del país y la instauración de Neto como el poder hegemónico tras la independencia.  Se había cruzado el Rubicón.

Ante esta situación, el general Silva Cardoso abandona el país dejando a un subordinado como sustituto provisional, pues aunque el Presidente Costa Gomes les había ofrecido el cargo a seis militares, nadie parecía dispuesto a interpretar el papel histórico de entregar Angola a nombre de Portugal. Varias semanas después, el 30 de Julio, con la llegada como Alto Comisionado del Almirante Leonel Cardoso, otro notorio simpatizante del MPLA, se cubre formalmente la presencia portuguesa. Esa presencia es tan inefectiva que lo único que puede hacer ante la situación en Angola el gobierno de Portugal es decretar la suspensión parcial de los Acuerdos  de Alvor. Gesto inútil pues ya la guerra civil en todo el territorio es irreversible y se esta concretando en acciones militares la intervención extranjera en el país por parte de Cuba, África del Sur, Zaire, China, Estados Unidos y la Unión Soviética, de forma abierta o encubierta.

 

 El golpe del 25 de noviembre.

Tras la sustitución de Vasco Gonçalves como Primer Ministro, los astutos dirigentes comunistas portugueses van a interpretar rápidamente el cambio en la dirección del viento. Además de integrar un nuevo gobierno enderezado a eliminar la anarquía social, rompen con el Frente Unido que integraban con los partidos y grupos más radicales, queriendo significar así su desvinculación de toda acción revolucionaria. Pero quizás lo más importante es que ya el plan para la entrega de Angola estaba en sus toques finales. El nuevo Primer Ministro, Pinheiro de Azevedo recuerda en sus memorias, que los norteamericanos le habían advertido, desde mucho antes, que era un tremendo error establecer el Acuerdo de Alvor, pues en África no se concebía un gobierno democrático, sino el de un partido único. Al asumir la jefatura de Gobierno, comprende que ya era demasiado tarde para actuar:

“[…] en Septiembre de 1975, la descolonización era un asunto arreglado. Por eso mismo el general Vasco Gonçalves perdió el apoyo del PC por que a este ya no le interesaba mantener a esa figura que – cumplida la «misión»- se volvía antipática y peligrosa a los ojos de la población. […] El envío de tropas cubanas para Angola antes del 11 de Noviembre, por lo tanto antes de la independencia,  puede ser considerada una traición al Acuerdo. Hasta Melo Antunes aceptó esa traición al concordar con la ida de las tropas cubanas para Angola. Tal era su ilusión y su ceguera respecto al «imperialismo sud-africano […] Para impedir la entrega de Angola al MPLA, pedí auxilio a los Estados Unidos por intermedio de las relaciones que tenía con elementos del Pentágono. Mas la respuesta que obtuve de mis antiguos compañeros de los cursos militares que hice en América y en Inglaterra, fue totalmente desalentadora. Reconocían que yo tenía razón pero no se podía hacer nada: estaba decidido que Angola seria entregada al MPLA y Mozambique al Frelimo.»[1].

En lo referente a la compleja dinámica interna del proceso portugués hay que hacer un aparte para analizar el caso de Otelo Saraiva. El Jefe del COPCON y miembro del Directorio, que se había visto debilitado por enfrentamientos con Vasco Gonçalves, decide apoyar al gobierno moderado que acaba de defenestrar a su excompañero de triunvirato, aunque aún hace protestas públicas de que apoya la revolución radical. Mientras tanto en Portugal desde la caída de Gonçalves en septiembre se ha desatado una oleada explosiones de bombas y ataques contra sedes comunistas y militantes de extrema izquierda. En la prensa portuguesa se habla de un golpe de derecha en ciernes.

Sin descartar la conciliación con el nuevo gobierno, Otelo Saraiva y sus seguidores se van a preparan para enfrentar un posible ataque.  Por eso el Capitán Álvaro Fernandes, uno de sus subalternos, antes de pasar a la clandestinidad, desvía del depósito de material de guerra de Birolas diez mil ametralladoras G3 que entrega al Partido Revolucionario del Pueblo, de inspiración castrista en sus orígenes.  

En Octubre continúan los movimientos contra los elementos radicales del MFA. Otro de los militares pro-PCP, Eurico Corvacho, el día 12 es sustituído del mando de la Región Militar del Norte por un miembro del Grupo de los Nueve. Y el día 25 de octubre, el nuevo gobierno decide retirar al COPCON los poderes de restablecimiento del orden público (seguridad) dejando a Otelo Saraiva despojado del enorme poder de que gozaba, como jefe de ese organismo. Ahora, con la aprobación del Consejo de la Revolución, se crea un nuevo cuerpo con el nombre de Agrupamiento Militar Independiente, (AMI), integrado por el Regimiento de Comandos, por paracaidistas y por elementos de infantería para las funciones que correspondían al Comando Operacional del Continente. Pocos días más tarde, Otelo hace una patética declaración que traduce su frustración:

“Tengo falta de cultura política. Si tuviese esa cultura, que no tengo, podría haber sido un Fidel Castro de Europa”.[2]

Sin embargo, Álvaro Cunhal, con su dialéctica oportunista que sirve para todo, se aparta completamente de Otelo y llega a decir que las “actitudes y decisiones divisionistas” de éste, terminaron por ser “sistemática y objetivamente favorables a la derecha, aunque envueltos a veces en un lenguaje izquierdista exaltado, que era invariablemente anti-PCP”.[3] Lo cierto es que ha llegado el momento de apartarse de quien fuera un posible triunfador en los días de visita a La Habana de Fidel Castro, tal y como se hizo con Vasco Gonçalves anteriormente. Lo que demuestra la falta de lealtad típica de los comunistas, que utilizan a sus aliados mientras les son útiles.

La presión de los moderados de izquierda va a continuar hasta eliminar de la escena política a Otelo Saraiva. Para redondear el poder militar, Vasco Lourenço, uno de los principales miembros del Grupo de los Nueve, es nombrado Comandante de la Región Militar de Lisboa, que antes estaba bajo el mando de Otelo. Son desmovilizados y pasados a reserva, 1200 paracaidistas de la base de Tancos, pero estos se resisten a cumplir la orden. Por su parte Otelo apoya a los paracaidistas en rebeldía

En estos momentos decisivos en Portugal, la situación de Angola va a pasar a un segundo plano, Álvaro Cunhal recuerda que durante una reunión del Consejo de Ministros en la que participaban los líderes de los  principales partidos, se propuso el reconocimiento del movimiento que el 11 de Noviembre controlase Luanda, pero Mario Soares se opuso completamente a ello señalando que en cualquier momento las tropas sudafricanas por el Sur y las del FLNA por el Norte entrarían en la ciudad.

En Lisboa, mientras tanto, hay una situación muy violenta. Los SUV, (Soldados Unidos Vencerán), movimiento radical integrado por soldados y marineros armados, llevan a cabo una manifestación que no trae gravísimas consecuencias, porque el Presidente Costa considera que no es el momento aún de enfrentarlos. Para acrecentar los disturbios, los obreros de la construcción en huelga cercan la Asamblea Constituyente. En una arriesgada jugada política, los principales dirigentes de los partidos socialista y social-demócrata huyen hacia Oporto, donde se concentran los elementos más conservadores del país. El temor a una insurrección en Lisboa puede conducir a dos gobiernos enfrentados: uno en Oporto y otro en la capital. Al respecto el líder socialista Mario Soares ha recordado que el entonces Ministro del Exterior británico James Callaghan le había hecho saber que:

“De consumarse la división entre el Norte y el Sur del país, el Reino Unido no solo nos apoyaría políticamente  sino que colaboraría también con Portugal mediante ayudas concretas.  Nos prometieron hacer llegar rápidamente a Oporto combustible para los aviones y también armamento.”[4]

El Diario de Lisboa destaca en primera plana el 12 de Noviembre que oficiales seguidores de Spínola amenazan marchar desde el Norte sobre la capital. Por parte de la prensa de Oporto se critica la situación de caos existente en la llamada “Comuna de Lisboa”.

Los elementos moderados de las Fuerzas Armadas, aunque ya habían consumado el cambio político, y habían reducido la influencia del PCP, estaban considerando como apartar definitivamente  a los elementos radicales que aún mantenían posiciones de importancia y para ello preparaba un golpe militar, pero muy distinto del que amenazaba desde Oporto El impulsor del Grupo de los Nueve, Melo Antunes, de nuevo nombrado Ministro de Relaciones Exteriores, recuerda como se organizaron para este propósito:

“Además de las acciones legales o semi-legales a las que echamos mano para lograr la supremacía militar, también desarrollamos acciones clandestinas para prepararnos para una confrontación que yo consideraba inevitable. […] Teníamos una organización militar en marcha.”[5]

Esa organización militar se va a encomendar a Antonio Ramalho Eanes, uno de los llamados Capitanes de Abril, que había sido apartado de funciones importantes por los gonzalvistas durante el “Verano Caliente”. Melo Antunes, temiendo que en medio del golpe se hiciera fuerte la derecha militar spinolista se reúne secretamente con Álvaro Cunhal en vísperas de la acción y llega a un  entendimiento con éste. Eso explica sus declaraciones posteriores de era indispensable la participación del Partido Comunista en el proceso portugués. Aquella noche Cunhal habla por teléfono con el Presidente Costa Gomes, dándole garantías de que eran falsos los rumores de que el PCP apoyaba o estaba involucrado en las confrontaciones militares que estaban ocurriendo.[6]

La justificación para la acción va a estar dada por la ocupación de los paracaidistas de tres bases aéreas, la toma por la Policía Militar de dos estaciones de radio y el asedio por los huelguistas de la construcción al Palacio de Belén, sede de la Constituyente. El 25 de Noviembre de 1975, los jefes golpistas reciben la aprobación y cobertura institucional de Costa Gomes[7] para poner fin a la situación de anarquía en la capital donde han surgido de nuevo barricadas con milicias obreras. Como primer paso se declara el Estado de Sitio en Lisboa.

Siguiendo el Plan de Acción de Ramalho Eanes, los Comandos del distrito de Amadora, -tropas élite bajo el mando de un jefe de confianza del Grupo de los Nueve-, controlan uno de los Regimientos de la Policía Militar en rebelión y sus carros blindados ocupan la zona del Palacio de Belén, sede de la Constituyente. La actuación del Presidente Costa Gomes es decisiva pues en reunión con los principales jefes militares, incluyendo a Otelo, a Rosa Coutinho y los líderes del Grupo de los Nueve, decide asumir toda la autoridad en su persona. De esta manera Costa Gomes llega a evitar que las facciones arrastrasen  al país a una guerra civil, pues los militares rebeldes, sin respaldo ni dirección política, se rinden sin mayores conflictos, mientras son desarmadas  muchas milicias obreras

El 25 de Noviembre de 1975 se pone fin por los militares de izquierda a la preponderancia de los partidos de esa tendencia y a su mayor o menor influencia en las Fuerzas Armadas de Portugal. Se limita la del  PCP, aunque se preserva su derecho a la acción política en el marco de la democracia. El Partido Socialista, que basado en su alto número de electores pretendía un gobierno con Soares como Premier, va a ser muy criticado por Melo Antunes por su actuación en los días previos al viraje de Noviembre:

“…la idea de la fuga para el Norte […] era completamente disparatada y sólo iba a crear condiciones de dramatismo, que podían conducir a la guerra civil. Pasado todo este tiempo, no me cuesta admitir que el PS, y en particular Mario Soares, quisieron tener, una vez más, un enorme protagonismo en medio de todo esto, apareciendo al final como los grandes héroes.”[8]

La disolución del COPCON es una de las grandes consecuencias militares del golpe de Noviembre,  luego vendrá la democión de Otelo de Brigadier a Mayor. Ramalho Eanes será el nuevo Jefe de Estado Mayor del Ejército. Si bien es cierto que la vía del proyecto comunista ha quedado cerrada, queda abierta aún la vía hacia la social democracia, pero los jefes militares portugueses, y especialmente, el gran mediador, Francisco Costa Gomes aclaran que:

“…sólo los militares […] están en condiciones de servir al proyecto de construcción de la sociedad propuesta por el Movimiento del 25 de Abril, sociedad donde nunca más sea posible la explotación del hombre por el hombre”.[9] 

 Y así fue, los oficiales de izquierda moderada, en vez de inclinarse a la tradición pretoriana o a la alianza con los elementos fascistoides, rescatan el proyecto de manos extremistas y lo ponen en manos de uno de los suyos. Aprobadas las libertades democráticas recogidas en la nueva Constitución de Portugal, será el planificador del 25 de Noviembre, Antonio Ramalho Eanes, el candidato a las elecciones por las Fuerzas Armadas, y resultará en 1976 el primer presidente electo después de la Revolución de los Claveles. Mientras tanto Otelo Saraiva, que ha aglutinado a las dispersas fuerzas maoístas en la Unión Democrática Popular alcanza una baja votación en esas elecciones presidenciales. En vez de continuar en el juego político Otelo se va dedicar a apoyar a organizaciones clandestinas que llevarán a cabo acciones armadas de corte terrorista. Al final  terminará en la cárcel y sometido a dos enjuiciamientos criminales.

 

Operación Carlota

 

Volvamos a Angola en Agosto de 1975. El día 4,  Jonas Savimbi, en una alocución en Huambo, ponía a su movimiento en estado de emergencia mientras pedía al MPLA que se retirase de Luanda para crear una "zona de paz", y  denunciaba la presencia de oficiales y soldados cubanos combatiendo en las filas de las FAPLA.  Dentro del MPLA, Lopo de Nascimiento, que mantenía la estrategia de Coutinho de promover una alianza con UNITA, hizo contacto con Lisboa, para buscar una solución, pero era tarde para encontrar alguna.  En palabras del propio Rosa Coutinho:[10]

“...el MPLA comenzó una segunda guerra de liberación en Agosto, controlando 12 de las 16 provincias de Angola...”

En agosto, las baterías cubanas abren fuego en Bie sobre el avión que conduce a Jonas Savimbi.  El 9 de agosto, UNITA decide declarar la guerra al MPLA y sus asesores cubanos; por esa misma fecha, la presencia cubana comienza a activarse en todo el país tras la llegada del General Raúl Díaz Argüelles, quien asume el mando de las operaciones y establece una "cabeza de playa" en Angola, para la masiva irrupción posterior.

           

Para justificar la intervención cubana en la guerra civil en todo el país, el diario Granma hace un recuento histórico simplista: [11]

 

“...sólo y aislado contra enemigos poderosos económica y logísticamente, el MPLA no podía garantizar la paz y la independencia (....) así, aun durante los años difíciles de la guerra contra el colonialismo portugués, se le negaba al MPLA material de guerra dondequiera que lo buscase.  Después, recibiría armamento soviético a través de medios ingeniosos, pero no disponía de los cuadros para entrenar su personal en el uso de tal armamento...”      

 

Desde agosto de 1975, durante la Conferencia de los No-alinead­os, en Lima Perú, el delegado cubano Raúl Roa buscaba el respaldo al subsiguiente escalamiento militar de su país al declarar que los miembros de la organización estaban en la obligación de actuar con sus medios para impulsar el proceso de descolonización en Angola y África del Sur[12]. Pero los países de África tenían otro punto de vista. Los jefes de estado y gobierno reunidos en la XII cumbre de la OUA en Kampala, Uganda, expresaron su preocupación por la situación en Angola y decidieron crear una Comisión de Conciliación constituida por Argelia, Burundi, Ghana, Burkina Fasso, Kenya, Lesoto, Marruecos, Nigeria, Somalia y Uganda. Pero, el MPLA boicoteó las gestiones de esta Comisión,  - bien balanceada políticamente-,  acusándola de formar parte de una "maniobra imperialista"

El día primero de Agosto había llegado a Luanda, secretamente, una delegación compuesta por el almirante Rosa Coutinho, el general Carlos Fabiao y el capitán Canto e Castro. Fabiao, todavía jefe del estado mayor del ejército portugués, y comunista declarado, expresó que se procedería a una reestructuración de las fuerzas lusitanas en Angola "para hacer frente a toda eventual agravación de la situación"[13] y concluyó, falsamente, que el Gobierno de Transición no había funcionado por culpa del FNLA.

Siguiendo el plan, el recién nombrado comisionado portugués, Leonel Cardoso, no reconocería la vigencia de UNITA y del FNLA y en lo adelante, con frecuencia, tropas portuguesas apoyarían muchas de las acciones del MPLA, sobre todo con sus fuerzas aéreas e información de inteligencia, para lograr la expulsión completa del FNLA y de UNITA de los alrededores de Luanda, y de Lobito y Sa da Bandeira[14].

Como hemos visto, los primeros buques con grandes unidades militares, -alreded­or de 2,500 hombres-, que salieron de Cuba a mediados de julio bajo el mando del general Raúl Díaz Argüelles, representaron la primera oleada de unidades cubanas completas y arribaron a las costas angoleñas a mediados de agosto en un viaje de tres semanas.          

El 15 de agosto de 1975 se reunían en Luanda procedentes de diversos puntos, el miembro del Secretariado del PCC cubano y hombre fuerte de Castro para África, Jorge Risquet; los generales Raúl Díaz Argüelles y Ramón Espinosa Martín como su segundo, -quien se encontraba desde inicios del año en Angola y que sustituiría a Díaz Argüelles después de su muerte-; el jefe de Centro de la DGI en Portugal, Francisco Astray Rodríguez; el embajador y jefe de Centro de la DGI cubana en Guinea (Conakry), Oscar Oramas Oliva (especialista en asuntos africanos con experiencia  en Francia y Argelia) y el embajador y jefe de Centro de la DGI cubana en Congo Brazzaville, José Antonio García Lara (Ñico)[15]

Este cónclave del jefe militar del dispositivo cubano y los jefes de centro de la inteligencia cubana en los países claves en la logística operacional, (aeropuerto de Azores, aeropuerto de Conakry, aeropuerto de Brazzaville y puerto de Pointe Noire), con Jorge Risquet y Agostino Neto, tendría una contraparte en la reunión que se celebrara simultáneamente en La Habana, entre Rosa Coutinho y sus asesores, con altos jefes militares cubanos, Raúl Castro y Fidel Castro. 

Así, el mes de Agosto marcaría el instante en que el MPLA, los cubanos y portugueses decidirían el escalamiento militar ante la situación interna desfavorable en Portugal para las fuerzas comunistas, ya incapaces por sí solas de propiciar el ascenso al poder en Luanda del MPLA.  Como refleja en su crónica Gabriel García Márquez[16]:

“..El general Raúl Díaz Argüelles llegó a Angola para organizar cuatros centros de entrenamiento militar, con un contingente de 480 especialistas que en un plazo de 6 meses debían instalar cuatro centros de entrenamiento y organizar 16 batallones de infantería, así como 25 baterías de mortero y ametralladoras antiaéreas. Como complemento mandaron una brigada de médicos, 115 vehículos y un equipo adecuado de  comunicaciones...”

 

Como estaba previsto, los instructores cubanos fueron recibidos por el MPLA y pusieron a funcionar de inmediato las cuatro escuelas de instructores.  Una en Delatando, que los portugueses llamaban Salazar, a 300 kilómetros al este de Luanda.  Otra en el puerto atlántico de Benguela.  Otra en Saurimo, antiguo Henrique de Carvalho, en la remota y desierta provincia oriental de Lunda, donde los portugueses habían tenido una base militar que destruyeron antes de abandonarla, y la cuarta escuela en el enclave de Cabinda[17].

La intervención cubano-soviéti­ca en Angola, desde inicios de 1975, y su escalada posterior desmienten el criterio de que ella es producto de una reacción a la presencia surafric­ana. El entonces  viceministro de Relaciones Exteriores de Castro, Ricardo Alarcón, declaraba a la prensa extranjera en diciembre de 1975 que el envío de tropas cubanas a Angola había comenzado en la primavera de 1975, hacia la base de Massangano[18].

En una entrevista, el general cubano Rafael del Pino aclaró que era incierto que las tropas cubanas hubieran ido a Angola para evitar la invasión de los sudafricanos, "porque fueron las tropas cubanas las que primero entraron en Angola"[19].

.

Las fuerzas combinadas del MPLA, integrada por katanguese­s, tropas angoleñas provenientes del ejército colonial portugués, algunos contingentes de Guinea Bissau y Congo Brazzaville, todas organizadas por los cubanos y favorecida por el comisionado colonial portugués avanzan sobre Novo Redondo y Porto Amboim.

Mientras tanto en el Kremlin se imponen los “internacionalistas”. El diario PRAVDA, del 18 de agosto, ataca la posición de los grupos soviéticos que rechazan el plan de intervención en Angola.  Igual hace el comentarista de Radio Moscú, V. Shagrin, el 11 de agosto. Por su parte, la agencia TASS, en su boletín del 2 de septiembre y la revista TIEMPOS NUEVOS del 8 de septiembre (en un artículo de V. Yermakov, titulado “Portugal y Angola”) vuelven a la carga contra los que se oponen a los nuevos aires expansion­istas en África dentro de la "nomenklatura" soviética.

En agosto, el jefe militar del MPLA, "Iko" Carreira se encamina hacia la URSS para discutir la recepción de mayor volumen bélico.  Días después, una nutrida delegación de altos militares cubanos llega al Congo Brazzaville donde sostiene una conferencia con el MPLA; allí se decide que los asesores militar­es aun en Brazzaville se desplacen hacia Angola y participen en combates;  Cuba promete el envío de más fuerzas. 

En una confere­ncia preliminar de los No-alineados, que tiene lugar en Perú, a fines de agosto, el canciller cubano Isidoro Malmierca pide a los miembros que actúen para acelerar la descolonización en Angola[20]. El 20 de agosto, el presidente de los EE.UU., Gerald Ford, ahora mucho más preocupado por la situación en África, autoriza $1O.7 millones para el FNLA y UNITA, elevando la ayuda concedida por Washington a $24.7 millones. El objetivo norteamericano es tratar de mantener el equilib­rio militar ante la presencia soviético-cub­ana, por lo menos hasta la fecha de la independencia y así buscar la negociación por parte de los tres movimientos angolanos.

En el teatro de operaciones, los soldados cubanos, a cargo de las unidades de artillería, apoyan la gendarmería katanguesa en la ofensiva del MPLA sobre Quibala, Novo Redondo y Benguela.  Aquí ocurre un feroz encuentro entre UNITA y la coalición militar de las FAPLA,  donde las tropas de UNITA capturan a dos soldados cubanos.  

En septiembre se instalan en Caxito, tropas cubanas dirigidas por el general Díaz Argüelles, -que opera bajo el seudónimo de Domingos da Silva-, apoyadas con tanques y "órganos de Stalin".[21]  Por lo menos dos meses antes de la fecha de independencia comienza a cristalizar la intervención militar soviético-cubana en Angola en magnitudes alarmantes. En una entrevista del alto comisionado en Angola, almirante Leonel Cardoso, al periódico portugués A LUTA,[22]  éste confirmó que para septiembre unidades regulares cubanas se hallaban combatiendo en Angola. Asimismo, el diario O DIABLO[23] , expresaba que sus reporteros habían detectado el 29 de septiembre, grandes contingentes militares cubanos operando en suelo angolano.

Ese mismo mes, el presidente del Congo Brazzaville se trasladó a La Habana acompañado por representantes del MPLA para precisar detalles del envío de material militar, en vista de que Portugal cedería la administración del país al movimiento angolano que el 11 de noviembre estuviese en control de Luanda. 

Es por eso que el presidente Nguabi está de acuerdo en traspasar al MPLA y al general Díaz Argüelles el arsenal bélico de su ejércit­o, sobre todo la cohetería reactiva, que de inmediato los soviéticos van a reemplazarle. Se utilizará el territorio del Congo Brazzaville como punto de tránsito de los soldados cubanos.  El presidente guineano Sekou Toure otorgará el aeropuerto de Conakry como puente y reabastecimi­ento de los aviones "Britannia",  e IL-18 que Cuba utiliza como transportes militares.   Los sur-yemenitas por su parte brindan el aeropuer­to de Adén  para traslado de avituallamientos esencia­les procedentes de la URSS.

Para el enfrentamiento definitivo en el terreno militar angoleño, el FNLA, apoyado principalmente por China, Estados Unidos y África del Sur, señoreaba la zona norte de Angola, en los distritos de Uije y Zaire, excepto Cabinda que se hallaba en manos del MPLA. Utilizaba carabinas automáticas AK-47 de manufactura soviética, carros blindados "Panhard" y tanques AMX, ambos de fabricación francesa, así como ametralladoras ligeras, pesadas, morteros y lanza-granadas de diversos orígenes.

El MPLA encontraba apoyo en la URSS, Cuba, los países de Europa Oriental y toda la franja socialista-comunista, con excepción de China, y era predominante en el corredor costero que va de Luanda a Moçamedes y controlaba además Moxico, Benguel­a y Huila.  Utilizaba carabinas "Kalachnikov" y AK-47, morteros de tres pulgadas, cañones anti-tanques sobre orugas, cañones pesados montados en vehículos, bazucas, transportes de tropas blindadas "Tatra" de fabricación checoslovaca, pistolas alemanas "Schmeisser" y cohetes "Stela" y SAM-7.

UNITA, por su lado, había logrado algún apoyo de países occidental­es y de China, y controlaba el planalto central y el macizo sureño de Huambo y Bie. Su arsenal estaba formado por carabinas AK-47, "Kalachnikov" y G-3 capturados al ejército portugués, así como diversos armamentos capturados al MPLA y al FNLA.[24]

De esta manera Angola se enfrentaba el peligro de la balcani­zac­ión entre los tres movimientos.  Alarmados ante la posibilidad de una división de Angola, los jefes de estado de Togo, Bourkina Fasso, Malí y Níger se reunier­on en Lomé para discutir la posibilidad de una intervención de la ONU que evitase la declaración unilateral de la independencia por cualquiera de los movimientos.  El MPLA atacó la conferencia de Lomé, que reconocía la existencia de una guerra civil y no una lucha de "patriotas" contra una "intervenc­ion extranjera" como expresaría en septiembre Iko Carreira desde Belgrado Yugoslavia.[25]

A mediados de septiembre, 3 buques de la flota mercante cubana, transformados en transportes de guerra, desplazaban material bélico rumbo al África con 48O instructores militares de refuerzo enviados Angola, con extrema urgencia[26].  El ex-guarda espaldas de Fidel Castro, Rigoberto Milán esta vez nos ofrece una descripción del transporte de tropas:

“...los barcos con mayor capacidad de carga y más rápidos de la marina mercante cubana, fueron dotados de entrepaños en sus bodegas, como ciertas marquesinas sobre las que se instalaron largas filas de literas estrechas, apiñadas y poco o nada confortables. Esto hacía posible el transporte de hasta 1,8OO hombres por viaje, en condiciones infrahumanas, como las de los barcos negreros...[27]

 

A comienzos de septiembre, el MPLA se lanza a una ofensiva violenta sobre el FNLA utilizando por vez primera la coheter­ía de 122 mm, cedida por la URSS.   Los choques se suceden a través de Caxito hasta las inmediaciones de Ambriz. Emplazada sobre camiones, la cohetería de 122 mm va a resultar el elemento mortífero que inclina­ la balanza a favor de Neto.  La delicada situación del FNLA hace que el presidente de Zaire, Joseph Mobutu envíe con urgencia dos batallones de refuerzo a Holden Roberto, quien recupera Caxito y avanza sobre Luanda, por un lado, y por otro sobre Cabinda, donde apoya al FLEC[28], y precipita un choque contra los cubanos allí estacionados, que va a desarrollarse a inicios de noviembre.

A mediados de septiembre, se reunieron en Lusaka, Julius Nyerere de Tanzania, Samora Machel de Mozambique, Kenneth Kaunda de Zambia, Seretse Khama de Botswana y una delegación oficial del Congo Brazzaville tratando de buscar una solución no militar para Angola.  Simultáneamente, debido a la caída del gobierno portugués pro-comunista de Vasco Gonçalves, los elementos moderados del MFA que antes habían apoyado al MPLA, ahora  se mueven inquietos ante la difícil situación que se atravesaba en Angola y van a coincidir en su posición con la de los presidentes africanos reunidos en Zambia. . Ante la creciente y abierta intervención soviético-cubana y el rechazo del MPLA a negociar, Melo Antunes, de nuevo Canciller portugués, va a pedir en la ONU que se efectué una nueva reunión entre Portugal y los tres movimientos ante un grupo de países africanos para negociar una salida incruenta al drama angoleño. Pero Agostino Neto va a atacar la vía propuesta por Melo Atunes y tildará su posición de "traición vergonzosa"[29]

Casi simultáneamente, en el areópago de la ONU, el canciller chino, Luang Wa acusaba a la Unión Soviética de haber provocado la guerra civil en Angola,  y forzado la ruptura los acuerdos de Alvor.

El auxilio diplomático y político a favor del FNLA y UNITA en el plano internacional fue escaso, a pesar de los denodados esfuerzos de Ho Chic, responsable chino para los asuntos de África, ya que estos se circunscri­bieron casi totalmente al plano africano. De inmediato los soviéticos movieron su maquinaria propagandística entre la izquierda europea y africana y ciertas fuerzas políticas indecisas que creían en la imagen internacional construida al MPLA por los medios de información influidos, o al servicio de Moscú.  El Consejo Mundial de la Paz, el Movimiento Anti-Apartheid, la Organización de Solidaridad con los Pueblos Afro Asiáticos y la OSPAAAL además de la prensa, se movilizaron y orquestaron su “apoyo irrestricto” al MPLA, tildando a UNITA y al FNLA de "marionetas del imperialismo".

 

                                                            **********

 

 

Como hemos venido demostrando, las tropas cubanas, congole­sas, mozambicanas y el armamento soviético entraron en Angola con antelación a la irrupción de Pretoria. Es cierto, que desde el 9 de Agosto se habían desplegado unos pocos soldados sudafricanos en torno a las obras de la hidroeléctrica de Calueque en el río Cunene, en lo que llamaban un ejercicio defensivo y también es cierto que se estaba valorando una mayor intervención por parte de la RSA ante la irrupción cubano-soviética. Pero en aquellos momentos, según aclaró más tarde el gobierno de Sud África, se había advertido sobre el particular a los portugueses, por lo que tal entrada en territorio angolano había tenido su tácita aprobación. El propio almirante "rojo" Rosa Coutinho nos ofrece la cronología que echa por tierra el mito de una "respuesta cubano-soviética" a la invasión sudafricana[30]:

“...la invasión desde África del Sur fue decidida en agosto de 1975 y cobró forma en Octubre...”

 

Y la publicación cubana Bohemia aclara que:

“…tropas regulares de Zaire, entraron en el territorio de Angola desde el verano de ese mismo ano (1975), mientras fuerzas militares de África del Sur ocupaban la zona de Cunene el mes de agosto”.[31]

 

 Por otra parte, en el discurso pronunciado por Agostino Neto en la recepción ofrecida en el Palacio de la República en su visita a Guinea Bissau, expresó que en septiemb­re el MPLA contaba en sus filas con la participación de "unidades perteneci­entes a las Fuerzas Armadas cubanas y soviéticas"[32].  También, en el tercer aniversario de las FAPLA, Neto refiriénd­ose a la ayuda brindada por la URSS, Cuba y otros países, señaló: "aquí hubo soviéticos, cubanos y hombres de otros muchos países amigos que brindaron su ayuda desinteresa­da"

El secretario de estado norteamericano, Henry Kissinger había solicitado al África del Sur que respondiera a la solicitud de UNITA e hiciera acto de presencia en la contienda[33]. Por eso, a principios de agosto de 1975,  tuvo lugar en las Cataratas Victoria, la conferen­cia entre Kenneth Kaunda y el premier sudafricano Vorster, donde el zambiano solicitó el apoyo militar y físico de Pretoria en favor de UNITA.

Las pocas tropas de África del Sur, que habían entrado en territorio angolano para patrull­ar el proyecto hidroeléctrico de Cunene y proteger a los trabajadores sudafricanos del mismo, fueron entonces la justificación que tuvo la presencia soviética y cubana en Angola.

Los servicios de inteligencia de África del Sur advierten del avance y constante arribo de tropas cubanas.  Por ello las autoridades de Pretoria deciden el envío camuflado de una columna que cruza la frontera. Los jefes militares de África del Sur consideran que una columna movible, con alto poder de fuego, apoyada por carros y artillería y sin marcas de procedencia, puede inclinar la balanza en favor de Savimbi y Holden, con tiempo suficiente incluso para atacar y luego retirarse de Angola antes de la fecha de independencia.

El 14 de Octubre de 1975 se inicia la llamada “Operation Savannah” para la intervención en Angola de los sudafricanos, que se va a desdoblar en dos acciones que no podrán quedar mucho tiempo encubiertas.  Por una parte esta la “Operación Zulú”, que consistirá en la invasión de una columna formada mayoritariamente por un batallón de bosquimanos sudafricanos y namibios, y otro batallón con fuerzas del grupo de Chipenda, bajo el mando del coronel blanco Jan Breytenbach, que ganará el apelativo de “Rommel” por su fulminante avance en 20 carros blindados camuflados,  de más de 3000 kilómetros en 33 días dentro de  territorio angoleño. Entrando desde Namibia a toda velocidad y tomando en dos semanas las importantes ciudades de Sa da Bandeira (actual Lubango) y Mozamedes, el principal puerto del Sur de Angola, las fuerzas de “Zulú”reciben la orden de detenerse en Lobito hasta el día de la independencia.[34].

La otra parte de “Savannah” consiste en utilizar las fuerzas de UNITA, armadas y entrenadas por oficiales de la RSA en Calombo, para avanzar sobre Nova Lisboa, actual Huambo. En Octubre, reforzadas esas tropas por un escuadrón de 22 carros blindados, la columna denominada en clave “Foxbat”, se atrinchera en el área de Cela, al norte de Huambo, donde se enfrentarán el 7 de Noviembre a las fuerzas cubanas y de las FAPLA.[35]

Ya en esos momentos las tropas de Castro llegadas a Angola en barcos cubanos están dando entrenamiento acelerado al ejército del MPLA, (las FAPLA), en cuatro centros de instrucción militar. Han traído desde Cuba 12,000 fusiles checos para los soldados de Neto. Cuentan con un cuadro de al menos 284 oficiales, además de pilotos y especialistas en tráfico aéreo, carga marítima y una brigada medica.[36]

Esta presencia sudafricana se debió a fuertes presiones por parte del presidente Kaunda.  Canadá, Alemania Occidental, Francia, USA  e Inglaterra aprobaron la presencia de las columnas sudafricanas en Angola, sobre todo cuando se percataron de que la presencia de los cubanos se incrementaba a cada momento. Kissinger había sostenido también una entrevista con Kaunda para discutir los puntos concernientes a la entrada en el conflicto de tropas de África del Sur[37]. Savimbi por su parte acepta la ayuda sudafricana al afrontar una difícil situación militar  y ante las presiones de Zambia para que abriese al trafico el ferrocarril de Benguela antes de noviembre 11.  Kaunda había prometido a cambio a Savimbi, no abrir negociaciones con el MPLA y el reconocimiento diplomático de Zambia.

 En septiembre las fuerzas sudafricanas toman con rapidez Pereira d'Eca y Rozadas, internándose en territorio angolano, y en menos de dos semanas se abalanzan sobre Huila, Cunene, Moçamed­es, Benguela y Cuanza Sul, donde hacen retroceder apresuradamente las tropas cubanas y del MPLA.

“…acaso satisfechos con una simple demostración de fuerza, los sudafricanos parece que se retiraban, posibilitando que los dos poblados volvieran al control del MPLA en septiembre..."[38]

 

Pretoria ve en la victoria de UNITA y del FNLA un régimen angolano que, como Malawi y Botswana, se iba a mostrar menos hostil a su existencia.   La campaña angolana además resultaba convenie­nte para sus planes de protección del proyecto hidroeléctrico de Cunene y le permiten aniquilar las bases de la SWAPO en Angola.

De perder la partida, África del Sur tendría que encarar una ola de repulsa internacional, que debilitaría las posiciones de Rhodesia, Zimbabwe y Namibia. La entrada de África del Sur en escena posibilita al bloque soviético incrementar una campaña internacional en favor del MPLA bajo el pretexto de la "agresión racista", que encubre la masiva escalada que se está llevando a cabo.

El análisis de los medios cubanos en ese momento era que la situación no se presentaba favorable para el MPLA.  Las fuerzas de Holden Roberto apoyadas por Zaire estaban a tiro de cañón de Luanda, mientras la columna mixta de Savimbi y los sudafricanos avanzaban hacia el norte a un ritmo de 70 kilómetros diarios y se hallaba en la profundidad de Angola. El mando sudafricano decidió dejar Mossamedes, Sa da Bandeira y otras ciudades importantes como bases logisticas de retaguardia.

Fidel Castro ahora se va a plantear el envío de contingentes superiores al teatro de operaciones,  que posibiliten derrotar y liquidar al FNLA y a UNITA como organizaciones militares y amplíen lo más posible la región bajo control del MPLA. En un movimiento hacia el norte de la capital las tropas cubanas van a desarticular al FNLA, mientras buques de guerra soviéticos de la clase KARA abrirán fuego contra las fuerzas anti-MPLA en los alrededor­es de Luanda.

La Unión Soviética concede su aprobación a esta operación de mayor envergadura propuesta por Castro, respondiendo con logística al plan, para lo cual era necesario sostener Luanda. Las unidades regulares cubanas son enviadas ahora, con más frecuencia en apoyo del MPLA, teniendo éxito en apuntalar al régimen marxista de Neto con base en Luanda y empujando a Holden Roberto hacia el interior. 

Existe la versión de que la URSS empuja a Castro a esta operación y que éste, al inicio, se muestra reticente; otros consideran que la iniciativa es asumida totalmente por La Habana y que Moscú apoyó la audacia de Castro.  Pero, en última instancia, el orden del comportamiento de las participaciones no altera el balance final. Fidel Castro decide enviar tropas equipadas por la URSS; el Congo Brazzaville cede el uso de su país y de armamentos y Sekou Toure, Guinea Bissau, Barbados y las Azores son paradas en esta gigantesca operación militar.

De todos modos sucede una especie de contagio del aventurerismo castrista en el Kremlin. Ya a mediados de 1975 el ideólogo del PCUS, Mikhail Suslov, en el VII Congreso del COMINTERN[39] se expresa a favor de una gestión más activa con los "movimientos de liberación" y a tono con los principios del "internacionalismo proletario".  Asimismo, P.I. Manchka y R. Ulyanovsky, jefe del departamento de África del Comité Central y vice-jefe del Departamento Internacional del CC, respectivamente, teorizan sobre la importancia de una "estrategia revolucionaria" de ayuda material directa al proceso de liberación nacional y arremeten contra los defensores de un "evolucionis­mo".

El 5 de noviembre, día en que las Tropas Especiales de Castro eran enviadas por vía aérea a Luanda, el diario PRAVDA anunciaba la decisión soviética por una solución armada en Angola y el rechazo de la independencia negociada estipulada en los Acuerdos de Alvor:

“...al proclamarse en favor de negociaciones pacificas y la suavización de las diferencias, los maoístas quisieran sentar en una mesa al pueblo angolano que es víctima de la agresión armada y por otro lado a las fuerzas títeres que los mercenarios especialistas de China y la CIA entrenan conjuntamente con los racistas sudafricanos y rhodesianos…”[40]

 

Pero por ahora las divergencias dentro de la dirigencia soviética entre los que propulsan la invasión cubano-soviética y aquellos que buscan una transición "evolutiva" siguen reflejándose en la prensa moscovita.  El 3 de enero de 1976, un editorial del diario PRAVDA y otro de IZVESTIA el 6 de enero, recogían los puntos divergentes sobre tal problemática.   Las diferencias trascienden durante el XXV Congreso del PCUS[41], en febrero de 1976.

Los planes expansivos y el compromiso militar de Castro con los soviéticos, junto al interés estratégi­co para ellos en el Cono sur africano, la situación propicia a los intereses del Partido Comunista de Portugal en el marco de la Revolución de los Claveles eran los elementos principales del drama. Estos habían favorecido al inicio la intervención política, pero se había desencadenado una situación que ahora desembocaba en una verdadera invasión de Angola.

En palabras de García Márquez[42]:

"solo que había un elemento nuevo y dramático en esa delicada decisión.  Esta vez no se trataba simplemente de mandar una ayuda posible, sino de emprend­er una guerra regular de gran escala a 10,000 kilómetros de su territorio, con un costo económico y humano incalculable y unas consecuencias políticas imprevisibles. La posibilidad de que los Estados Unidos intervinieran de un modo abierto, y no a través de mercenarios y de África del Sur, como lo había hecho hasta entonces, era sin duda uno de los enigmas más inquietantes.  Sin embargo, un rápido análisis permitía prever que por lo menos lo pensaría más de tres veces cuando acababa de salir del pantano de Vietnam y del escándalo de Watergate, con un presidente que nadie había elegido, con la CIA hostigada por el Congreso y desprestigiada ante la opinión pública, con la necesidad de cuidarse para no aparecer como aliado de la racista África del Sur."

 

A mediados de agosto había salido de Cuba un gran despacho de tropas (alrededor 3,500 hombres) que arribará a fines de septiembre y entrará en combate a principios de Octubre.  A mediados de septiembre se realiza una gran concentración y encuadramiento militar en Camaguey, tras lo cual un contingente de unos 7,000 soldados es embarcado 2 o 3 semanas después, al mando del general Leopoldo Cintras Frías, que arribará a las costas angoleñas para iniciar la ofensiva contra las fuerzas del FLNA de Holden Roberto.  Para mediados de octubre, cuando los sudafrican­os apenas han entrado en escena, ya hay alrededor de 7,5OO cubanos en el campo de batalla[43].

La noche del 25 de septiembre, el buque cubano "Vietnam Heroico" llega a Pointe Noire, trasbordando 20 carros blindados, 30 camiones y 120 soldados cubanos al barco angolano "Lunda-Luan­da", con destino a Caxito, donde es inminente una ofensiva.  El Coral Island arriba el día 7 y La Plata llega el 11 a Punta Negra[44].   Si bien existe la ayuda directa de EE.UU., Zaire y África del Sur, la misma es inferior cuantitativa y cualitativamente a la que suministra la URSS al MPLA  valorada en unos $400 millones.

En Estados Unidos, los medios de decisión en la política exterior no considerarían que UNITA podría contar con los medios humanos y la vitalidad política suficiente para ser el elemento que tornase la balanza a favor de los intereses del Occidente; asimismo, consideraban que el FNLA tampoco obtendría la victoria militar, por ello se inclinaron en contra de mantener la "operac­ión encubierta" de la CIA y en favor, todavía a estas alturas, de una "solución negociada".  Incluso el Departamento de Defensa no se mostraba muy animado de contribuir en mayor volumen a la operación organizada por la CIA declinando proveer con blindados a las fuerzas anti-MPLA[45].

Asimismo, existía el criterio en medios oficiales norteamericanos, especialm­ente en el Buró Africano del Departamento de Estado[46] de que si bien en el MPLA habían elementos marxistas, el movimiento no lo era, y que Neto resultaría un nacionalista. Esos sesudos analistas rechazaban a Holden Roberto y no disponían de información suficiente sobre la UNITA de Savimbi.

A estas alturas, cerca de la capital, en Kifangondo, tropas cubanas y del MPLA están, primero frenando y después rechazando, a fuerzas del FNLA, mercenarios blancos y tropas élite zairenses que pretendían entrar en Luanda Ahora otros militares cubanos se incorporan al intento de frenar el avance Sudáfrica/UNITA hacia Benguela, en el Sur, sin lograrlo. La retirada de tropas Cuba/FAPLA es inevitable, pues Benguela cae el 6 de Noviembre y la ciudad de Lobito, el principal puerto comercial de Angola, es tomada al siguiente día.

Los choques en Benguela y Lobito hacen evidente la intervención de fuerzas de Sud África en el conflicto y se crea un verdadero escándalo político internacional que opaca la presencia de las tropas cubanas. El presidente de Tanzania, Julius Nyerere, que hasta el momento se ha opuesto a la intervención comunista, plantea al embajador soviético que ahora se requiere apoyo exterior para el MPLA. Castro aprovecha la coyuntura y, de acuerdo con Neto y sin importarle la presencia portuguesa, utiliza el aeropuerto de Luanda para la llegada de tropas cubanas aerotransportadas con urgencia desde la Isla. Con los refuerzos que arriban y que incluyen al cuerpo élite castrista de Tropas Especiales, los cubanos logran mantener una línea defensiva a unas doscientas millas al sur de la capital, mientras en el Norte continúan derrotando a las fuerzas de Holden Roberto y sus aliados.

 

 

                                                            **********

 

El 8 de octubre, el vocero cubano en la ONU Ricardo Alarcón aseveraba que[47]:

“...ante la escandalosa interferencia de los imperialistas, colonialistas y racistas en Angola, es un deber elemental para Cuba ofrecer al pueblo angolano la asistencia efectiva que ese país necesita para preservar su verdadera independencia y total soberanía.    Con vistas a precipitar el proceso descolonizador, se debe implementar una estrategia coherente con la participación de todas las fuerzas progresistas.

Esta estrategia es esencial para enfrentar a los colonialistas y los racistas en sus maquinaciones contra los pueblos de Namibia y Zimbabwe, y deberá oponerse al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones en cada rincón del planeta..."

 

En Octubre, procedentes del Congo Brazzaville, atracaban en Novo Redondo dos buques con armamentos soviéticos y de Alemania Oriental, así como con 750 soldados cubanos[48].   En unas declaraciones oficiales del MPLA, recogidas por varios diarios portugueses[49] se anunciaba que el movimiento "disponía de una Fuerza Aérea estacionada en un país amigo, compuesta por aviones de combate Mig-21 provistos por la URSS, como la mayor parte de sus armamentos".

El 6 de octubre, alrededor de 5OO cubanos desembarcan en Pointe Noire, en el Congo Brazzaville, del buque "Playa de Habana", además de 3 tanques, 400 camiones y artillería[50].  De inmediato son enviados a la base de Dolissie en ese país, mientras otros contingentes parten a Massabi, cerca de Cabinda, y un tercer grupo a Banga.  Una semana después arriba una representación del Partido Comunista de Cuba conjuntamente con una delegación militar, los cuales traen refuerzos de línea, especialmente artilleros, una compañía de soldados y más tanquistas.   La delegación programa con el gobierno del Congo Brazzaville los pormenores del personal técnico necesario para los MiG-21 que envía la URSS:

Según reportaba el FNLA:

"..uno o más barcos cubanos, desembarcaron tropas directamente en Porto Amboim, al sur de Luanda y de allí fueron directamente hacia Benguela, para unirse a las tropas del MPLA que se desplazaban desde Lobito hacia Nova Lisboa, las cuales necesitaban con urgencia personal especializado en tanques..."[51]

 

Las noches del 16, 17 y 18 de octubre, dos transportes soviéticos llegan a Brazzaville con 1, OOO soldados cubanos y un equipo soviético AN-12, que junto a tres buques cubanos serán utilizados en el puente aéreo-naval entre Pointe Noire y Angola.   Simultáneamente, por Lobito todavía en manos del MPLA, habían llegado 5OO soldados cubanos más con 6 tanques. Una semana después atraca en ese puerto un navío con 75O cubanos y gran cantidad de material de guerra, esta vez a plena luz del día.

La imposibilidad de las tropas cubanas, comandadas por el general Díaz Argüelles, de detener la columna móvil UNITA-Sudáfrica, y las intensas bajas que sufren, hacen que en una reunión que Castro sostiene con Enrique Dos Santos del MPLA, en La Habana, se acuerde seguir el curso de declarar la independencia unilateral que va a brindar la cobertura jurídico política al incremento de la presencia militar soviético-cubana. 

El 6 de octubre, las unidades de combate cubanas chocan con los sudafricanos en Norton de Matos, donde la artillería anti-tanque de Pretoria los barre.  Las fuerzas que son diezmadas, pertenecen a la  división acorazada "5O", unidad élite directamente comandada por Fidel y Raúl Castro.

Como hemos visto antes, el 22 de Octubre se había iniciado la contraofensiva encabezada por UNITA con apoyo Sud Africano desde el centro sur con la penetración en territorio angolano a través de la frontera por Otchikango, Namibia, de una columna compuesta por efectivos de UNITA y tropas de Daniel Chipenda[52].El 23 de octubre, esa fuerza combinada comienza su avance desde el sur, tras hacerse fácilmente con Sa de Bandeira y arrollar a los cubanos cuatro días después en Moçamedes.

Por su parte, el MPLA y las fuerzas cubanas habían lanzado una contra ofensiva hacia el norte, donde unas veces hacían retroceder al FNLA, como en Kifangondo, Quizombo, Zemba y Nambuangongo y en otras ocasiones eran rechazadas como en Samba Caju, Queve y Cacuaco. Alrededor de 800 cubanos se encontraban atrincherados en los lomeríos cerca de Quifangondo con 40 baterías de cohetes y antiaéreas RPG-7.  Alrededor de 5,000 soldados cubanos más se hallaban dispersos en otros puntos controlados por el MPLA.

 A excepción de Pekín, pocos son los que en ese momento denuncian públicamente la intervención militar de Fidel Castro en Angola en favor del MPLA, aunque la prensa occidental si advierte de la constante presencia de un grupo táctico naval soviético cerca del teatro de operaciones.  Pero es Cuba quien corre totalmente con la responsabilidad encubierta de las operaciones, mientras la URSS, un poco bajo cubierta va determinando el grado de reacción de las potencias occidentales.

El MPLA, a pesar de contar con la asistencia de cubanos, retrocede ante la presión de las columnas del FNLA y UNITA.   En su avance al norte, UNITA y Sud África logran arrebatar al MPLA algunas ciudades. Savimbi, desde Lobito, envía cautelosamente una avanzada de sus fuerzas a lo largo de la frontera sur, destruyendo las unidades cubanas y limpiando la zona entre Pereira de Eca y Porto Amboim.   La coalición del MPLA, sin la protección artillera y blindada de los cubanos es arrollada por Savimbi. 

En el norte, el FNLA inicia su ofensiva desde Ambriz, rechazando a los cubanos y katangueses hasta las inmediaciones de Luanda, los que dejan en el camino más de 300 muertos.

El general Díaz Argüelles decide extender la ofensiva hacia la región central para contrarrestar el avance de la columna y toma Caxito, amaga con cercar la ciudad de Nova Lisboa, cuartel general de UNITA, y rápidamente conquista  Cela el 27 de octubre, Vila Nova do Seles, Luimbale, Cariango al día siguiente y finalmente  Halto Hama y Ganda el 30 de octubre.

Más de 4, OOO soldados cubanos se encuentran en el frente de batalla. Parte de ellos dislocados entre Caxito y Lobito y 2,5OO estacionados en Luanda y Quifandongo.  Entre el 26 y el 29 de octubre, transportes aéreos soviéticos llegan a la base aérea de Maya-Maya, en Congo Brazzaville, con más de 1, OOO soldados cubanos y material bélico procedente de Guinea Bissau con destino a Angola.

La columna combinada UNITA-África del Sur, compuesta por 2, OOO hombres, mantiene el ritmo de su ofensiva y barre con fuerzas superiores de cubanos, Katangueses y combatientes de las FAPLA, haciéndose de valiosos cargamentos de armas.   El 28 de octubre.   Gabriel García Márquez nuevamente ilustra el avance combinado de UNITA y la columna sudafricana[53]:

“A fines de esa semana (Octubre 1975) los sudafricanos habían penetrado mas de 600 kilómetros en territorio de Angola y  avanzaban hacia Luanda a unos 70 kilómetros diarios.  El 3 de noviembre habían agredido al escaso personal del centro de instrucción para reclutas de Benguela, así que los instructores cubanos tuvieron que abandonar las escuelas para enfrentarse a los invasores con sus aprendices de soldados, a los cuales impartían instrucciones en las pausas de las batallas”.

 

Por su parte, combatientes de UNITA se apoderaban el 27 de octubre, de la hidroeléctrica de Alto Catumbela, que abastecía de energía eléctrica a Nova Lisboa,  en su avance sobre Lobito. La columna combinada UNITA-Chipenda que había tomado Ngiva y Sa da Bandeira se subdividió, ocupando una Moçamedes y dirigiéndose la otra hacia Porto Alexandre para seguir luego hacia Benguela.

El 3 de noviembre tiene lugar un encuentro de envergadura en Benguela, entre las fuerzas sudafricanas y las cubanas comandadas por Díaz Argüelles. La tenacidad de la defensa desplegada por este jefe militar, y la efectividad de la artillería reactiva de 122 mm dilatan la toma de la ciudad. El mando sudafricano se da cuenta de que tiene ante sí a un experimentado militar y que el enfrentamiento con los cubanos no resultará fácil.

En estos momentos ya solo queda a los portugueses la salida precipitada de Angola.  Vísperas de la fecha acordada en Alvor, y sin la presencia de una delegación del Gobierno, a nombre de Portugal el Alto Comisionado reconoce la soberanía del pueblo angolano pero se mantendrá el no reconocimiento al  gobierno del MPLA por largo tiempo. La independencia de la República Popular de Angola es proclamada por Neto en Luanda, el 11 de Noviembre de 1975, mientras en Uige, al Norte y en Huambo, al Sur del país, el FNLA y la UNITA, respectivamente, proclamaban la “República Democrática de Angola”. Arriada la última bandera portuguesa del fuerte colonial de San Miguel en Luanda, es guardada por el Almirante Silva Cardoso, que parte en una fragata hacia su país y a las cero horas del día del fin del imperio colonial portugués ya navega fuera de las aguas territoriales angolanas. [54] Atrás queda la antigua Joya de la Corona del Imperio Portugués, donde no cesan los combates.

 

 

 

 

 


Continuará

--------------------------

[i] Así calificó, en 1853, el Zar Nicolás I de Rusia al Sultanato, envuelto siempre en excesivas campañas militares.

[ii] Manuel Duran Clemente, Os Capitaes de Abril, Centro de Documentación 25 de Abril, Universidad de Coimbra, Portugal, Archivo Electrónico, http://www.uc.pt/cd25a/wikka.php?wakka=HomePage.

[iii] O Fim do Império, Centro de Documentación 25 de Abril, Universidad de Coimbra., Portugal.

[iv]A descolonizaçao portuguesa,  Entrevista com Rosa Coutinho, Avante!, 15-04-2004 Lisboa.

[v] Carlos Antonio Carrasco. Los Cubanos en Angola.(1975-1990).Editorial Aeronáutica, La Paz, 1997, p.88.

[vi]  SEQ CHAPTER \h \r 1Ahmed Sekou Toure; Angola: una prueba para África; Afrique Asie; 29-12-1975.

[vii] W.J. Durch; Studies in Comparative Communism; Vol. XI. Núm. 1 y 2.  Spring-Summer 1978; pág. 22

[viii] Jonathan Steele; Soviet Power. The Kremlin's Foreign Policy. Brezhnev to Chernenko.  A. Touchstone Book. Published by Simon & Shuster, Inc., New York; 1984. pág. 228.

[ix]  SEQ CHAPTER \h \r 1Fred Bridgland, Jonas Savimbi, A Key to Africa, Edinburgh, 1986, p. 58.

[x] Carlos Antonio Carrasco, Op. Cit., Anexo 3, The Savimbi Letters, p.445-455.

[xi] Carlos Antonio Carrasco, Op. Cit., pp. 106-110

[xii]  SEQ CHAPTER \h \r 1Lazitch, Branko; Angola 1974-1988; Est & Ouest, Paris, 1988, pág. 16.

[xiii]  SEQ CHAPTER \h \r 1Lazitch, Branko;Op.Cit pág.29.

[xiv] Fred Bridgland; ob. cit. p. 108.

[xv] Ahmed Sekou Toure; entrevista citada

[xvi]O SECULO, Lisboa; 07-27-1974.

[xvii] Odd Arne Westad.  Moscow and the Angolan Crisis, 1974-76: A New Pattern of Intervention. Cold War International History Project. Bulletin 08-09,, Invierno 1996-97,  p.23.

[xviii] Alfonso L. Tarabochia; Congressional Record; Washington, D.C., U.S. Senate; ps 3758. pág. 36.

[xix] Alberto Miguez; Castro's Armies in Africa (Paper Study) Editado por Kenneth August y citado bajo permiso de la Fundación Cubano-Americana. 1985.

[xx]  SEQ CHAPTER \h \r 1  Bruce Porter; Entrevista para la empresa fílmica Stornoway Productions Inc, de Ontario Canadá; Washington, D.C., May 1986.

[xxi] Rosa Coutinho; entrevista en Lisboa, Portugal, para la empresa fílmica canadiense Stornoway Productions Inc.; Ontario, Canadá. 1986.

[xxii] O Fim do Império, op. Cit..

[xxiii] O SECULO, Lisboa; 21-10-74.

[xxiv] Diario de Noticias, Lisboa; 18-12-1974.

[xxv]O Fim do Império, op. cit.

[xxvi] Ahmed Sekou Toure, Op. Cit

[xxvii] A descolonizaçao portuguesa, Entrevista com Rosa Coutinho, op.cit.

[xxviii] Diario de Noticias, Lisboa; 21-10-1974.

[xxix] Almeida Santos; En Lusaka. AGUIAR. Libro Negro de la Descolonización; 18.

[xxx] Diario de Lisboa, Lisboa; 26-11-1974.

[xxxi] Diario de Lisboa, Lisboa; 26-11-74.

[xxxii] Jonathan Steele; ob. cit. pag. 299.

[xxxiii] Idem, p.23-24.

[xxxiv]Alvaro Vasconcelos.  Nacionalismo, Marxismo y Sovietismo en África, en un mundo multipolar.  Colección: Estudios Africano­s, publicado por el Instituto de Estudios Estratégicos e Interna­cionales (IEEI), 1983, p. 65.

[xxxv] Los katangueses, incorporados por Coutinho al MPLA, después estarían al lado de las fuerzas de Castro contra UNITA y el FNLA, y finalmente, en las operaciones Shaba I y Shaba II, montadas por el eje URSS-Castro, para desestabilizar a Zaire.

[xxxvi] Piero Gleijeses, Havana’s Policy in Africa, 1959-76: New Evidence from Cuban Archives. Cold War International History Project. Bulletin 08-09, p.14., Invierno de 1996-97

[xxxvii] Sam Marcy,  Portugal -- Revolutionary Developments April 1974 -- Dec. 1975 [nd], Workers World newspaper , http://www.workers.org/marcy/cd/

[xxxviii] Carlos Gaspar, International dimensions of the Portuguese transition. Ponencia en la Conferencia «The transition to democracy in Spain, Portugal and Greece: Thirty years after», organizada por la Konstantinos G. Karamanlis Foundation, Grecia, 22 de Mayo de 2005. IPRI [Instituto Portugués de Relaciones Internacionales]

[xxxix] Sam Marcy, Op. Cit

[xl] Como se ha señalado: “Descontando los que decidieron irse a Sud  África, Brasil, Australia, etc., este éxodo resultó en un incremento del 6% de la población en Portugal.” (Comissariado para os Desalojados, 1979). En Helena Sousa, Communications Policy in Portugal, Chapter IV, Recent Political History of Portugal, www.bocc.ubi.pt/pag/sousa-helena-chap-4-history.html

 [i]  Mario Soares. AGUIAR; Libro Negro de la Descolonización; Lisboa,pág. 18.

[ii] Diario de Noticias, Lisboa; 05-02-1975.

[iii] A Capital, Lisboa; 07-05-1975.

[iv] J. Villalobos Filipe, Descolonizacao de Angola, Mesa Redonda del Centro de Documentación 25 de Abril de la Universidad de Coimbra, Portugal, 30 de Abril de 2005.

[v] Rosa Coutinho; entrevista citada;

[vi]Rosa Coutinho; entrevista citada

[vii] Comunicado del F.N.L.A.  Diario de Noticias, Lisboa; 07-06-1974.

[viii] Diario de Noticias, Lisboa; 22-01-1975.

[ix]  SEQ CHAPTER \h \r 1Lazitch, Branko; ob. cit. pag.23-24.

[x] Fred Bridgland; ob. cit. p. 120

[xi]Cf  European Union in the World, Brief History of East Timor http://ec.europa.eu/comm/external_relations/east_timor/history.htm.; Aniceto Guterres Lopes, Chair of CAVR The Report Of The Commission For Reception, Truth, And Reconciliation Timor-Leste. http://www.parasindonesia.com/book.php?gid=11

[xii] Carlos Gaspar, Op. Cit.

[xiii] Sam Marcy, Op. Cit.

[xiv] Armando Rafael y Pedro Correia. Discurso da vida de Soares no Comicio da Fonte Luminosa. Diario de Noticias, Lisboa, 12 de Junio de 2005,

[xv] . Dale Fuchs, Vasco Goncalves, Obituary, The Guardian, Monday June 13, 2005

[xvi] Armando Rafael, Otelo em Cuba a pedido do PCP, Diario de Noticias, 07/31/2005. http://dn.sapo.pt/2005/07/31/tema/otelo_cuba_a_pedido_pcp.html

[xvii] Revista Bohemia,  La Habana,  20 de junio de 1975. Citado en http://fidelcastro.cubasi.cu/opiniones4.asp

[xviii] Gabriel García Márquez, Operación Carlota, revista Tricontinental, edición 53, de 1977,

[xix] The Christian Science Monitor, August 26, 1975, citado en Sam Marcy, Op.Cit.

[xx] Diário de Notícias,  Lisboa, 7 de Agosto de 2005.

[xxi] Idem.

[xxii] Josep Sánchez Cervelló, A Revolução Portuguesa e a sua influência na transição espanhola. Cf. Armando Rafael, Op. Cit.

[xxiii] Odd Arne Westad. Op. Cit, p.24. Este autor se basa en documentos desclasificados del Departamento Internacional del C.C. del P.C.U.S.

[xxiv] John Stockwell, In Search of Enemies - A CIA Story, W.W.Norton, New York,

1978 p.185

[xxv] .Armando Rafael, Portugal suspendeu Alvor para juntarMPLA e UNITA, Diario de Noticias, Lisboa, 22 de Agosto de 2005

[xxvi] Robert Moss, How South Africa Took on Castro’s  Invaders. The Sunday Telegraph, Febrero 6 de 1977.

[xxvii] Rigoberto Milán Matos.  Farsa y Farsantes de Cuba Comunista; Miami, 1984, pag. 78.

[xxviii] Fred Brigland; ob. cit. p.451

[xxix] FNLA. Boletín. Discurso de Holden Roberto. 6 de septiembre de 1983, pag. 3.

[xxx] Verde Olivo, La Habana; Roberto Correa Wilson; La Batalla de Luanda; No. 27, 1976, pag.28-33

[xxxi]Verde Olivo, La Habana; No. 27; 27/1976.

[xxxii] Report from Portuguese Africa; 25 April 1975.  Fred Bridgland; ob. cit. p. 119.

[xxxiii] Citado por W.J. Durch; ob. cit. pag. 64.

[xxxiv] O SECULO, Lisboa; A LUTA, Lisboa; 08-10-1975

[xxxv] Correia, Pedro Pezarat,  “Descolonização de Angola – A jóia da coroa do império português”, Editorial Inquérito,  Lisboa 1991,p.143. Cf. J.Viollalobos Filipe, Op.Cit.

[xxxvi]General Antonio Gonçalves Ribeiro, A Vertigem da Descolonização Da agonia do êxodo à cidadania plena., Ed. Inquérito. Lisboa, 2002 Tomado de http://pissarro.home.sapo.pt/memorias20.htm]

[xxxvii] FNLA;Memorandum citado. pag. 3.

[xxxviii] Rigoberto Milan, ob. cit. pag. 79.

[xxxix] Gabriel García Márquez; Operación Carlota; Prensa Latina. Mosca Azul Editores. Perú, Lima, 1977.

[xl] Jornal Novo, Lisboa; 11-11-1975.

[xli] O SECULO, Lisboa; 16-08-1975.

[xlii] Bruce Porter; entrevista citada.

[xliii] Bohemia. La Habana.  El Siniestro programa de la CIA en Angola; 1 de septiembre de 1978, pp. 58-61.

[xliv]Idem.

[xlv]Idem.

[xlvi]Idem.

[1] Pinheiro de Azevedo, 25 de Novembro sem Máscaras, Editorial Intervenção. Tomado de Diario de Noticias, Lisboa, 22 de Agosto de 2005. http://pissarro.home.sapo.pt/memorias16.htm

[2]  Viriato Teles. Ultima entrevista de Vasco Gonçalves. Canta o Merlo.Lisboa 31 de Julio de 2005. http://www.agal-gz.org/blogues/index.php?blog=12&title=ultima_entrevista_de_vasco_goncalves_2&more

[3] Alvaro Cunhal. A verdade e a mentira na Revolução de Abril: A contra-revolução confessa-se, Ediciones Avante, Lisboa, 1999.Tomado de http://resistir.info/portugal/25_nov_livro_ac.html#asterisco.

[4] Maria Joao Avillez, Soares. Ditadura e Revoluçao, Círculo de Leitores, 1996, p.491. Cf. Alvaro Cunhal, Op. Cit.

[5]  Revista Vida Mundial, Diciembre de 1998, p.50

[6]  Alvaro Cunhal. Op.Cit.

[7] María Manuela Cruzeiro, Costa Gomes, o Último Marechal, Editorial Noticias, Lisboa, 1998, p.357.

[8] María Manuela Cruzeiro, Entrevista a Ernesto Melo Antunes, Op. Cit. P.363

[9] Jornal de Noticias, Diciembre 7 de 1975, Cf. 25 de Novembro, a data que nao se comemora. http://congeminacoes. weblog.com.pt/arquivo/2005/11/25_de_novembro.html.

[10] Rosa Coutinho; entrevista citada.

[11]  SEQ CHAPTER \h \r 1Granma. La Habana. Mayo 24, 1987, pag.

[12] Edward Gonzalez; Complexities of Cuban Foreign Policy; In Problems of Communism; Nov-Dec. 1977, p.10.

[13] Verde Olivo, La Habana; No. 27/1976, p. 33

[14] Primeiro de Janeiro, Lisboa, 25-09-1975.

[15] Ver Tarabochia; ob. cit. p. 38.

[16] Gabriel García Márquez; ob. cit.

[17] Ídem.

[18] Memorandum del FNLA; Prologo para la Crisis de Angola; sin fecha.

[19] Diario Las Américas, Miami; 16 de diciembre de 1987, pag.1

[20] Jonathan Steele; ob. cit. pag. 231.

[21] Las BM-21.

[22] A LUTA, Lisboa; 26-12,1075.

[23] O DIABLO, Lisboa; edición del 5 de octubre, 1975.

[24] Jornal de Noticias, Lisboa; 17-08-1975.

[25] Primeiro de Janeiro, Lisboa, 12-09-1975.

[26] Jonathan Steele; ob. cit. pag. 230.

[27] Rigoberto Milan; ob. cit. pag. 81.

[28] Frente de Liberación de Cabinda.

[29] Jornal de Noticias, Lisboa; 20-10-1975.

[30] Rosa Coutinho; entrevista citada.

[31] Bohemia. La Habana. 23 de abril de 1976.

[32] No Pintcha, 20-3-1976

[33] Ezzedine Mestiri; Les Cubains Et L'Afrique. Editions Karthala. Paris, 1980. pag. 21.

[34] Díaz Argüelles, “Situación militar en Angola. Octubre/75,” November (1?) 1975, 10, CID-FAR. Cf. Piero Gleijeses, Op. Cit. P.11

[35] Robert Moss, Op.Cit.

[36]Piero Gleijeses, Op. Cit. P.10

[37] Jonas Savimbi; entrevista de la Stornoway Production Inc., Jamba, 1986.

[38] W.J. Durch; ob. cit. pag. 65.

[39] W.J. Durch; Idem.

[40] FNLA; ob. cit. pag. 3

[41] Peter Vanneman; ob. cit., pag. 30, Nota No.21.

[42] Gabriel García Márquez; ob. cit.

[43] UNITA. Osando Desafiar la Ocupación Soviético-Cubana en Angola.  Relatorio, Pag. 8.

[44] Gabriel García Márquez; ob. cit.

[45] Bruce Porter; entrevista citada

[46] Bruce Porter; Ídem.

[47] Prensa Latina; Agencia de Noticias; La Habana, 8 de octubre de 1975. pag 14.

[48] A. CAPITAL, Lisboa; 20-10-1975.

[49] Diario de Noticias, Lisboa, 08-10-1975; O Primeiro de Janeiro, Lisboa, 13-10-1975; A Luta, Lisboa, 08-10-1975; A Capital, Lisboa, 20-10-1975.

[50] (Cf.. Ian Greig: The communist challenge to Africa) Branko Lazitch; ob. cit., pag. 24

[51] FNLA; Memorandum cit. pag. 3

[52] Diario Popular, Lisboa, 23-10-1975

[53] Gabriel García Márquez; ob. cit.

[54] J.Villalobos Filipe, Op.Cit

 

 

                                                                                                                                                                                                    

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            are-3-1206