Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

 

 Dr. Alberto Roteta Dorado, Naples, Estados Unidos

La crisis en ecuador y el funesto legado de rafael correa

 

NOTA DE CUBANÁLISIS-EL THINK-TANK

 

El torrente de informaciones en los últimos tiempos sobre la crisis en Venezuela ha dejado en un segundo plano informativo el proceso degenerativo del llamado “Socialismo del siglo XXI” en todos los países de la región. En Ecuador, Bolivia y Nicaragua no vemos las manifestaciones antigubernamentales en las calles ni la brutal represión abierta que se constata diariamente en Venezuela, o la sofisticada que se aplica en Cuba contra todo vestigio de oposición a la dictadura, pero la nefasta ideología sembrada por los difuntos Fidel Castro y Hugo Chávez hace aguas continuamente. Una Cuba castrista en crisis permanente y una Venezuela convulsionada, empobrecida, y sin salidas democráticas a la vista, son solamente la punta del iceberg; pero en los otros gobiernos cómplices de la región, que han abrazado el camino al “paraíso socialista” las crisis van tomando fuerza y convirtiéndose cada vez más en problemas sin respuesta, a menos que se procediera a decisiones democráticas y transparentes que reinstauren el desaparecido Estado de Derecho en esas naciones.

 

El caso de la situación actual de Ecuador es un ejemplo clarísimo de estas realidades que se mencionan, y es el que se analiza en el presente trabajo.

 

Durante los tormentosos días de la etapa de campaña por los últimos comicios de Ecuador me referí reiteradamente a la manera con que el expresidente Rafael Correa preparaba el terreno propicio para garantizar la continuidad del correísmo -expresión del llamado Socialismo del siglo XXI, en el caso particular de Ecuador, a través de la “revolución ciudadana”-, algo que de manera premeditada fue haciendo con varias intenciones, que más allá de esa perpetuidad en el poder tan sui géneris de los dictadores comunistas de Latinoamérica, tenían su objetivo protector.

 

Al parecer no resultaba conveniente una salida del poder ante las presuntas implicaciones de las altas jerarquías de su gobierno, de las que él no estaría ajeno, en graves situaciones de corrupción, incluido el sonado escándalo Odebrecht, y otro que aún está por “sonar”; aunque en estado de latencia y ante la expectativa de muchos. Me refiero a los vínculos comerciales entre Ecuador y China, y a lo que de esta relación pudiera derivarse en materia de corrupción, algo que ya empieza a aflorar en Ecuador, toda vez que las especulaciones y elementos subjetivos se convierten en verdaderas evidencias objetivas que vinculan al vicepresidente de la República, Jorge Glas, y al contralor general de gran parte de la etapa correísta, Carlos Pólit, en el caso de Odebrecht.    

 

El déspota dictador Rafael Correa premeditadamente y con alevosía fue capaz de unir todas las posibles fuerzas para asegurar un continuismo político mediante la promoción de un representante de Alianza PAIS -el movimiento partidista por él dirigido, de marcada proyección izquierdista-, en este caso el candidato presidencial Lenín Moreno, quien mantuvo un nivel de aceptación adecuado, seguido y otras veces hasta superado - en dependencia de los meses y de las fuentes encuestadoras- por el máximo representante de la oposición, Guillermo Lasso.  Correa acudió a todas las formas posibles, incluido lo que se consideró el gran fraude electoral, para lograr su objetivo.

 

El domingo 2 de abril de 2017, en su segunda ronda electoral  -al no lograrse en primera vuelta que ninguno de sus candidatos obtuviera más del 50% de los votos, o el 40% de estos con una diferencia de 10% sobre su contrincante más cercano, según lo establecido en su sistema de votaciones-, se declaraba públicamente el triunfo de Lenín Moreno mediante un insignificante número de votos respecto al candidato por el Movimiento CREO-SUMA, representante de la oposición.

 

Protestas, reclamos y manifestaciones por más de dos semanas tuvieron lugar, no solo en Quito, la capital de la nación andina, sino en varias de sus ciudades más importantes, incluida Guayaquil, la más poblada y de mayor desarrollo económico, y también donde la oposición resulta ser más fuerte, gracias a la encomiable labor de su alcalde, el Dr. Jaime Nebot.

 

Fui un defensor de la candidatura de Guillermo Lasso, publiqué varios artículos en los que me pronuncié siempre a su favor, de hecho, aún estoy de su parte; pero al hacer referencia al señor Moreno, siempre lo hice con la mayor ética posible y tratando de ser imparcial; aunque tengo derecho a tomar partido, y también el deber de evitar la permanencia y propagación del peor de los males de estos tiempos: el socialismo, ya sea del siglo XXI, difundido en América por Chávez,  el remanente de lo que queda del que al parecer se consolidaría durante el siglo XX, y hasta de los aspectos teóricos que se arrastran de los tiempos iniciales del auge del mal durante el siglo XIX, cuando Marx desde la “sombra” y muy de “prisa” especulaba acerca de una modalidad económica que pretendía resolver todos los problemas del mundo con la desaparición de las clases sociales -que nunca desaparecieron-, y con la eliminación de la privatización, lo que fue un verdadero caos en Europa Oriental varias décadas más tarde.  

 

Además, al consultar la extensa biografía de Lenín Moreno solo encontré elementos que engrandecían su figura, incluida la propuesta al premio Nobel de la paz, algo que jamás se utilizó en su campaña como escudo defensor, amén de su extraordinaria labor como reformador social e impulsor de la protección a los discapacitados y a los más desposeídos.  

 

De modo que tuve que resumir la esencia de las virtudes de Moreno y en la medida en que investigaba los pormenores de su vida y obra -que incluyó hasta el por qué de su discapacidad- llegué a la conclusión de que si triunfaba, independientemente del partido que representaba, la tónica de su mandato sería completamente diferente a la de su mentor y principal promotor en la campaña, Rafael Correa.

 

Creo no haberme equivocado, y como diría el destacado analista y estudioso de temas de naturaleza política Eugenio Yáñez: “el mérito de Cubanálisis es haberle dado cabida a tu visionario análisis, pero el mérito de ese análisis es tuyo nada más, de más nadie. Recuerda siempre que la modestia, aunque no sea un pecado capital, bien puede ser un defecto en ocasiones”, refiriéndose a mi anticipado concepto acerca de una ruptura definitiva con la tendencia socialista, algo que resulta evidente desde las primeras intervenciones, medidas, y acciones del nuevo presidente ecuatoriano. (Consúltese el escrito publicado en este propio sitio con el título: “¿Desaparecerá el Socialismo del siglo XXI en Ecuador con su nuevo presidente?”, Junio, 26, 2017.)

 

Una serie de transformaciones radicales han sido emprendidas por el nuevo mandatario, lo que ha estremecido a los más conservadores defensores del correísmo, y al propio Correa, que no se hizo esperar y muy pronto arremetió con su ironía característica contra su sucesor.

 

Hasta el presente, y con solo dos meses en la presidencia, el nuevo líder ha emprendido una gran campaña anticorrupción que incluye sendas revisiones de procesos y acciones que tuvieron lugar durante la década tenebrosa. La creación del Frente de Transparencia y Lucha contra la Corrupción fue el móvil para el primer pronunciamiento de Correa contra Moreno.

 

De manera particular se destacan la intervención que el propio vicepresidente del país ha tenido que hacer ante la Asamblea Nacional Ecuatoriana debido a las fuertes sospechas que sobre él recaen en el sonado caso de Odebrecht, así como el proceso impulsado por la oposición para llevarlo a un juicio político, que fuera suspendido hace poco, aunque ahora ha aparecido un audio en el que se le menciona, elemento que lo vincula fuertemente a Odebrecht.  

 

La puesta en marcha de un gran diálogo nacional ha sido determinante para estremecer bruscamente al remanente que queda del correísmo en la nación. Una apertura con todos los sectores, que incluye una aproximación definitiva con la oposición, ha permitido un intercambio favorecedor en la nueva dinámica directriz de Ecuador. Luego de muchos años el destacado político Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil, figura destacada en la lucha contra el correísmo, se ha abierto a los pronunciamientos de Moreno y le invitó a las celebraciones por la fundación de Guayaquil, lo que permitió el intercambio necesario entre ambos líderes.   

 

El marcado culto a la personalidad -elemento tan común en todos los líderes socialistas- ha sido suprimido mediante el lanzamiento de una campaña que elimina el retrato del presidente en instituciones y lugares públicos; en su lugar se asumen las imágenes de personajes históricos de la nación, los que durante la década correísta fueron quedando en el olvido ante el marcado culto hacia el presidente. 

 

Pero lo que realmente ha originado un verdadero caos, que fortalece las contradicciones entre el actual mandatario y el expresidente Correa, han sido las últimas intervenciones del primero al presentar el diagnóstico de la economía de Ecuador, y declarar públicamente la existencia de una profunda crisis económica y de una deuda millonaria que se triplicó durante los últimos diez años, justo la etapa en que gobernó Correa. 

 

Una impresionante deuda millonaria dejó tras su partida el “economista” Rafael Correa

 

El presidente Lenín Moreno acaba de declarar públicamente al referirse al diagnóstico de la economía de Ecuador  y presentar  la proforma presupuestaria 2017, la noche del viernes,28 de julio, en cadena de radio y televisión: “Al entrar en una situación económica compleja, las decisiones que se tomaron no fueron debidamente mesuradas y se puso al límite la sostenibilidad de nuestra economía”.

 

Entiéndase por situación económica compleja una verdadera crisis, algo que permanecía de manera solapada mientras estuvo Correa en el poder, quien insistía en crecimientos económicos durante su mandato e hizo caso omiso de la enorme deuda, que se conocía, pero jamás se pensó que llegara a tal magnitud.

 

Moreno igualmente ha admitido la existencia de una crisis: “la situación es crítica”, y en relación a esas decisiones no “mesuradas” habría que cuestionarse a qué se refiere exactamente. Recordemos que mientras la economía ecuatoriana entraba en franca recesión en 2016 el despilfarro del gobierno de la revolución ciudadana continuaba. Solo en las “sabatinas”, los encuentros itinerantes del presidente con “su pueblo”, se invertían millonarias cifras para mantener una imagen aparente de aceptación popular que luego a través de encuestas muy confiables resultaban contradictorias, a lo que se suman los recursos invertidos en una campaña publicitaria de la candidatura presidencial del partido oficialista que llevó a Correa por Italia, España y Estados Unidos en sendas giras proselitistas, sin contar lo que hasta el momento es especulación; pero especulaciones lógicas y coherentes acerca de los beneficios múltiples que ahora le permiten continuar disfrutando una vida “pelucona” a expensas de lo que se desviaba a título personal.*

 

De cualquier modo, el economista al parecer tuvo grandes fallos al tratar de “organizar” la economía de su patria, y la deja en un estado de devastación tal que ahora le será muy difícil al nuevo presidente poder entrar en orden durante el breve tiempo de su período presidencial, por cuanto, el actual mandatario no es de los que pretenden perpetuarse en el poder mediante reformas constitucionales, a diferencia de los mandatarios de la izquierda latinoamericana.

 

Durante su etapa de gobierno, y suponiendo que fuera reelecto para un nuevo mandato, no habría posibilidades de salir de la dramática situación por la que atraviesa Ecuador, algo que tiene muy bien interiorizado Moreno, y que lamentablemente no es su responsabilidad, por cuanto, la deuda la está heredando de alguien que ahora le acusa de mentiroso por hacer dichas declaraciones de manera transparente a toda la nación y al mundo.     

 

La respuesta de Rafael Correa no se tardó mucho. Al día siguiente de la sonada intervención de Moreno, Correa a través de su cuenta de Twiter, con su característica ironía arremetió contra el presidente Moreno: “¡Qué triste escuchar a un presidente que claramente no entiende lo que habla, y repite lo que dijo la oposición o un malintencionado asesor!” Se trata de su defensa ante las alarmantes cifras que acaban de ser de manejo público, toda vez que Lenín Moreno se encuentra enfrascado en la presentación del informe de la verdadera situación económica de Ecuador.

 

Se ha hecho referencia a través de la cadena de radio y televisión a la inmensa deuda con la que el exmandatario Rafael Correa dejó a la nación tras una década de gobierno, algo que siempre trató de eludir, y al abordarse el tema se le restaba la importancia que tenía y la interpretación en su real dimensión; pero en sí no se habían mostrado las alarmantes cifras millonarias hasta el presente, al menos con la mayor veracidad posible.

 

Solo en la deuda pública histórica (interna y externa) el montó pasó en diez años de $13.482,4 millones a $41.893 millones, o sea, creció casi tres veces. También el actual presidente precisó que en mayo de este 2017 la deuda pública histórica del país -que incluye a los gobiernos locales- alcanzó un monto agregado de $41.893 millones. Otros pasivos del Estado suman un monto aproximado de $8.000 millones adicionales. Además, otros contingentes que no son deuda, pero que podrían transformarse en obligaciones de pago, suman $4.367 millones. También incluye la solicitud de la Contraloría General del Estado sobre el registro de obligaciones con el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), por $2.528 millones. A esto se suman las obligaciones por pagar en incentivos a la jubilación, que ascienden a unos $1.000 millones.

 

“¿Qué dirá el equipo económico, que dicho sea de paso, es el de mi Gobierno?”, se ha preguntado Correa ante las sorprendentes cifras mencionadas por Moreno, y como ya es habitual entre los mandatarios de la izquierda latinoamericana, prefirió culpar a la oposición de estar influenciando en el mandato de Moreno: “Mi hipótesis: En septiembre preparan un paquetazo, obedeciendo a la oposición” afirmó Correa, a lo que el actual presidente antepuso su criterio de que pese a la deuda heredada, que ascendería a unos $57.778 millones, “no habrá paquetazos”.

 

Nunca promoveremos paquetazos como los responsables de esta situación pretenden vaticinar maliciosamente”, afirmó durante su informe semanal de los lunes, refiriéndose a las declaraciones de Rafael Correa. Moreno indicó que en lo que resta de este año “apenas saldremos adelante” y desde el próximo “necesitamos entre $8.000 millones y $10.000 millones anualmente para pagar la deuda que nos dejaron”.

 

De igual modo Correa estuvo en desacuerdo con el término crisis utilizado por Moreno; según él, no se puede hablar de crisis en una economía que está en crecimiento, con importantes incrementos en recaudación de impuestos y disminución de desempleo, algo que solo es reconocido por el exmandatario.

 

Para septiembre está previsto que Moreno anuncie el programa económico de su Gobierno por los próximos cuatro años. El viernes, 28 de julio, en la cadena televisiva, detalló que la proforma asciende a $36.818 millones, que representan un crecimiento del 2% respecto del presupuesto codificado del año anterior. Para mejorar los ingresos, el actual mandatario ha dispuesto una serie de medidas encaminadas a salvar la economía, entre las que se destacan:

 

1. Dinamizar el sector de la construcción, con un proyecto de fomento y facilitación, y la revisión de la llamada “Ley de la Plusvalía”, sin renunciar a la lucha contra la especulación del suelo.

2. Incentivar la inversión y el ingreso de divisas, con un proyecto de ley, que permita la repatriación de capitales de quienes los tienen en el exterior.

3. Impulsar el uso de medios de pago digitales, lo que se conoce como dinero electrónico, en coordinación con el sistema financiero nacional.

4. Establecer medidas de austeridad del gasto público y optimización del uso de los recursos del Estado, principalmente en contrataciones de personal, consultorías, publicidad, vehículos, viajes, entre otros.

5. Priorizar la inversión pública, hacia lo estrictamente necesario, para el cumplimiento de las metas y objetivos nacionales de desarrollo.

 

En medio de la actual crisis se le ha dado prioridad a ciertos sectores de importancia para el país. En este sentido $5.198 millones serán destinados al sector educacional, $2.779 millones a la salud, $1.157 millones en vivienda, $1.048 millones en bienestar social y $3.453 millones en seguridad, riesgos y defensa.

 

Las cinco acciones inmediatas están siendo motivo de ciertas expectativas; por lo que expertos económicos y dirigentes empresariales se han dispuesto a hacer ciertas recomendaciones. Para Enrique Pita, presidente de la Federación de Cámaras de la Construcción, la actividad constructiva no se podrá recuperar de forma inmediata; aunque en declaraciones al diario El Universo fue preciso en afirmar que prefiere esperar a septiembre -mes en el que se determinarán una serie de nuevas medidas concretas relacionadas con la situación económica- para tener un panorama más claro de las medidas que el Gobierno va a adoptar para salir de la crisis. “Hay que saber qué parte de la carga la va a asumir el Gobierno y qué parte va a ser endosada al sector privado o productivo; entendiéndose que al final del día todo impuesto, toda tasa, todo recargo a la actividad productiva termina pagando el ciudadano, lo cual significa que es la ciudadanía la que va a terminar pagando la fiesta”. Por su parte Fausto Ortiz, exministro de Economía, cree que las acciones inmediatas de Moreno no tendrán repercusión positiva a menos que se comience por reducir el gasto público, por cuanto, hacer que el gasto crezca es una señal de que no está tomando ninguna medida.

 

En su discurso ante la cadena televisiva y radial, el presidente Moreno también pidió ayuda para cumplir con su promesa de frenar radicalmente la corrupción, y aseguró que instruyó a todos sus ministros y a las Secretarías de Estado para que denuncien todas las irregularidades, las que son muchas, según él, y enfatizó que de no hacerlo, que presenten inmediatamente su renuncia.

 

De igual forma pidió a los medios de comunicación denunciar los actos de corrupción,  así como a las autoridades de Control y Fiscalía, y a las autoridades de justicia, que tienen la total independencia para investigar, y de ser el caso, “sancionar a los deshonestos”, incluidos a aquellos de su propia administración. “Eso es lealtad con los principios y la patria. No el encubrimiento. Si quiere alguien, a pretexto de lealtad, que yo solape a los deshonestos, bórreme de su lista de incondicionales y leales”, afirmó el actual mandatario.

 

A solo tres días de la primera intervención y declaración pública de la deuda, Lenín Moreno precisó: “Ahora sabemos que no solo se gastó en demasía, sino que nos endeudaron. Si seguimos por la misma senda hipotecaremos el futuro del país”, a lo que el dictador Rafael Correa le ha respondido a través de Twitter de una forma que no parece ser la de un expresidente, siendo capaz de acusar a Moreno de conocer las cifras económicas de su administración y no haberlas denunciado, en lugar de reconocer su alto grado de despilfarro y nivel de corrupción.

 

El presidente actual fue vicepresidente seis años. ¿Por qué no denunció entonces las “muchas irregularidades” que ahora insinúa? Esto realmente es canallesco” (…) “Hacer una cadena nacional para "anunciar" lo que siempre supieron, es tan solo parte de un show. Da realmente náuseas ver cómo se utiliza el mismo discurso de la oposición” (…) “Hemos tenido lobos disfrazados de corderos. Su consiga: destrozar todo lo que huela a Rafael Correa, destruir la verdadera Revolución. Para ello, utilizan las armas más infames que haya inventado la humanidad: la calumnia y deslealtad” (…) “Su objetivo inmediato: destituir por cualquier medio al vicepresidente Jorge Glas, el mayor estorbo en sus ambiciones. El libreto es el de Brasil”, han sido solo algunas de las múltiples acusaciones por parte de Correa.

 

Sin embargo, Lenín Moreno, ha tratado de mantener la ecuanimidad a pesar de las reiteradas críticas de Correa, quien, cual espectral sombra pretende desde la distancia ejercer su maléfica influencia; pero ya es solo esto, una sombra que se disipará en el olvido ante los nuevos bríos de un mandato justo y tolerante, aunque al propio tiempo severo, dadas las circunstancias por las que atraviesa el país. Por lo que los controles y la exigencia continuarán, y la guerra declarada a la corrupción se mantendrá durante su mandato, algo que acaba de reafirmar durante la ceremonia del 10 de agosto, por los 208 años del primer grito de independencia, cuando expresó: “Una democracia sin controles, sin rendición de cuentas, solo engendra autoritarismo y corrupción”. 

 

Ante la magnitud de los hechos la Contraloría General del Estado (CGE) se implica en un análisis exhaustivo de la deuda. La Contraloría General del Estado (CGE) ha dispuesto un minucioso examen especial a la deuda pública ecuatoriana. Se ha difundido que las obligaciones -entre deuda, preventas y contingentes- del país ascienden a 55% del Producto Interno Bruto, PIB. La entidad de control emitió el 31 de julio el Acuerdo No. 024-CG-2017 para asumir su rol en el hecho.

 

El documento firmado por el actual contralor general del Estado, Pablo Celi de la Torre - quien asumiera el cargo toda vez que quedara fuera de su mandato el anterior contralor Carlos Pólit por serias acusaciones que lo implican en corrupción-,  dispuso la ejecución de un examen especial a “la legalidad, fuentes y usos de la deuda pública interna y externa”, lo que abarcará un período comprendido entre el 1 de enero de 2012 y el 24 de mayo de 2017, y se ejecutará en las entidades relacionadas con la contratación y uso de los recursos públicos provenientes de deuda interna y externa.

 

Según el criterio de la asambleísta Mae Montaño, representante del Movimiento Creando Oportunidades, CREO, dentro de la contabilidad de la deuda no se estarían registrando varios rubros de la deuda interna desde 2014 a 2016, lo que superarían $ 2.200 millones.

 

Desde Bélgica, Rafael Correa, a quien no le conviene que se hagan nuevos controles a lo que se hizo durante su mandato, asume una actitud crítica y ataca al presidente Moreno al declarar: “Compatriotas, esta es la hoja de ruta para acallarnos: Su nuevo instrumento de persecución es la Contraloría”. 

 

Considerando la deuda y la crisis económica, Guillermo Lasso, el líder de la oposición rompe su silencio. El excandidato a la presidencia, Guillermo Lasso, advirtió en la mañana del miércoles 2 de agosto, que la primera medida que debe tomar Lenín Moreno en su campaña contra la corrupción es pedir la renuncia al vicepresidente Jorge Glas, a quien se considera implicado en los graves escándalos de corrupción de Odebrecht.

 

Hay que recocer que el Licenciado -refiriéndose a Lenín Moreno- tiene la intención de contarle la verdad a los ecuatorianos y hasta el momento su informe señala que la deuda del Ecuador supera los $57 mil millones, un indicador del 57%. Por ello Correa debe ser enjuiciado políticamente por haber violado la Ley”, afirmó el líder de la oposición.

 

De igual modo precisó que Alianza País debe responder a los ecuatorianos por haber violado el artículo 124 del Código de Planificación Financiera, el que dispone que el límite de endeudamiento público en conjunto de todas las instituciones públicas no debe pasar del 4% del Producto Interno Bruto.

 

El líder de CREO (Creando oportunidades),** Guillermo Lasso, ofreció su plan de Gobierno a Lenín Moreno, ante la dramática situación económica por la que pasa el país. Lasso considera que las cinco medidas diseñadas por Moreno resultan escuetas y limitadas al carecer de propuestas concretas.

 

En rueda de prensa realizada el lunes 31 de julio, el líder de la oposición ecuatoriana detalló ocho recomendaciones sobre la proforma presupuestaria anunciada por Moreno. Derogar la Ley de Plusvalía, el Impuesto de Salida de Divisas y anticipo de impuesto a la renta, han sido algunas de las sugerencias económicas de Lasso. De igual modo propuso desistir del dinero electrónico, incentivar la inversión privada y acudir a organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) con un programa económico a mediano plazo.

 

El presidente Lenín Moreno anunció medidas de gran austeridad. La noche del 7 de agosto de 2017, el mandatario anunció en el programa televisivo “El Gobierno Informa”, las tres medidas, que ha llamado de austeridad, precisando que “no afecten a los más pobres de la patria”. De igual modo ratificó que el país cumplirá con sus compromisos financieros con agentes nacionales e internacionales, en los términos acordados, y anunció un conjunto de medidas como la venta de activos estatales y la reducción de los salarios del nivel jerárquico superior de la burocracia.

 

Dentro de las medidas, una de las más comentadas ha sido la venta de uno de los dos aviones que usa la presidencia para el desplazamiento de las máximas autoridades y de altos funcionarios; en este caso sería el avión presidencial Legacy, adquirido en el 2008 por el régimen de Correa, a un costo de 28 millones;  así como los automóviles de lujo del Gobierno, los que según Moreno serán vendidos de inmediato.

 

La reducción del 10% del sueldo de todos los servidores públicos de nivel jerárquico superior, es decir, de los que más remuneración perciben, es otra de las medidas presentadas; así como la venta de todos los bienes inmuebles de Inmobiliar, con cuyos resultados se continuará el programa “Casa para Todos”, para la generación de empleo y el acceso a vivienda de las familias más pobres.

 

Se estima que otros 307 millones lo harían por la comercialización de al menos 633 bienes improductivos que provienen de la banca cerrada, incautaciones y del lavado de activos, a lo que se sumaría el ahorro de 2.8 millones al mes con la reducción del 10% del sueldo de 7442  servidores públicos de nivel jerárquico superior.

 

En medio de la crisis económica surge un gran conflicto político. Mediante un comunicado el partido Izquierda Democrática (ID) se pronunció sobre las recientes revelaciones de audios filtrados en el caso Odebrecht en el que se menciona el nombre del vicepresidente Jorge Glas durante una conversación, supuestamente entre el excontralor Carlos Pólit y el alto ejecutivo internacional de la constructora, José Conceição dos Santos Filho. En los audios publicados por el diario brasileño O'Globo y replicado en medios locales, también se menciona a Ricardo Rivera, tío del vicepresidente Jorge Glass, procesado por asociación ilícita en el caso de los presuntos sobornos que habría ofrecido la constructora brasileña a varios funcionarios del país.

 

Wilma Andrade Muñoz, Presidenta Nacional de Izquierda Democrática, hacia el final del oficio enviado al presidente Moreno expresó: “Señor presidente, por el respeto que se merece el país y los ecuatorianos, es el momento que usted le retire la confianza y pida la renuncia del señor Jorge Glas a la vicepresidencia de la República del Ecuador, única forma de demostrar que no se ampara ni solapa la corrupción; de no hacerlo terminará contaminándole”.

 

Guillermo Lasso y el Bloque de CREO han pedido también al presidente la renuncia de Jorge Glas a la vicepresidencia. Moreno se mantuvo en silencio dos días sobre el caso de Jorge Glas, lo que no significaba una indiferencia, como algunos pensaron, sino que se tomó su tiempo para analizar detenidamente su determinación final y las deliberaciones de sus asesores.

 

Finalmente, el jueves 3 de agosto, a través de la firma del decreto ejecutivo 100, Lenín Moreno suspende a Jorge Glas de sus funciones en el Consejo Productivo, en el Consejo Consultivo Productivo y Tributario, y en el Comité de la Reconstrucción, lo que le había sido asignado una vez que comenzara el nuevo mandatario, hecho que representa un verdadero escándalo no solo para la nación andina, sino para la región y, aún más, una sacudida violenta para el Partido Alianza PAIS, movimiento que atraviesa una crisis, toda vez que comenzarán las fuertes contradicciones entre el modo pausado, de diálogo, de inclusión y de apertura que caracteriza a Moreno, y el despotismo impuesto por Correa durante su mandato dictatorial.  

 

Mientras, la Fiscalía General abrió una indagación tras haber recibido un informe de Contraloría General del Estado con indicios de responsabilidad penal dentro del proceso de contratación del Consorcio DGC (conformado por Dygoil y Gente Oil Development Ecuador LLC) para la explotación petrolera en el campo Singue (en Sucumbíos). El fiscal general precisó que Glas es uno de los indagados por un “potencial delito de peculado”, aunque explicó que recién se inicia la investigación y que podrían confirmarse o descartarse dichos indicios.

 

El juez Luis Enríquez, luego del análisis del pedido de la Fiscalía determinó dictar prisión preventiva contra el excontralor Carlos Pólit Faggioni, además de la incautación de fondos y prohibición de enajenar bienes. Pólit se encuentra en Miami desde el 25 de mayo tras solicitar un permiso médico y por tener más de 65 años de edad puede cumplir su pena en su domicilio.

 

El fiscal general Carlos Baca dijo que resoluciones de la Contraloría de Ecuador beneficiaron a la constructora Odebrecht al desvanecer glosas por un monto superior a 70 millones de dólares, por lo que la Fiscalía formuló cargos en su contra  por presunto delito de concusión. El fiscal afirmó que además de las grabaciones y videos del caso Odebrecth, existen evidencias que están siendo investigadas, como son transferencias bancarias, alteración de documentos en las licitaciones, y constancias de decenas de millones de dólares desvanecidos por la Contraloría de Ecuador.

 

Pero lo más trascendental del gran conflicto político es la demanda internacional por crimen de lesa humanidad contra el expresidente Rafael Correa. En el foro contra la corrupción que la Comisión Nacional Anticorrupción organizó el martes 8 de agosto, en Guayaquil, no solo se exigió una consulta popular para definir una nueva estructura de poder, sino que se anunció una demanda internacional por crimen de lesa humanidad contra el expresidente Rafael Correa.

 

Jorge Rodríguez, presidente de la Comisión, anticipó que los abogados del organismo han iniciado los trámites ante la Corte Penal Internacional de La Haya. “La comisión no se olvida del principal responsable del descalabro económico y moral del país durante diez años; tendrá que responder por crimen de lesa humanidad ante el Tribunal Penal Internacional (...) por todos los desaparecidos, por todos los perseguidos, por todos los periodistas; necesitamos justificar una demanda de tipo internacional que le lleve a la cárcel al más corrupto presidente que ha tenido el país”.

 

Nuevas provocaciones de Correa empeoran el ambiente político

 

Ya Rafael Correa no sabe qué hacer, ni que decir. Al sentirse señalado cada vez con más fuerza, y no precisamente porque el nuevo presidente lo hiciera de manera directa, sino porque el desastre económico de la nación -que sí ha sido denunciado con severidad por Moreno- obedece a una política de descontrol y despilfarro generada  durante su  mandato, lo  que evidencia  su  responsabilidad máxima. 

 

Pero como se repite la misma “historia” en todos los mandatarios corruptos del socialismo del siglo XXI, Correa ha preferido atacar y lanzar calumnias desde Bélgica, país donde reside actualmente, una vez que dejara el poder en Ecuador. Ahora, a las numerosas intervenciones que ha hecho, con las que pretende desestabilizar los nuevos y buenos aires que respira la nación, y en primer lugar desacreditar al actual presidente -por él propuesto, asesorado y promovido-, se añade la descabellada y amenazante idea de retornar en algún momento para tomar el mando de la devastada nación.

 

El sábado 12 de agosto, desde Bélgica, ha hecho referencia a que el que el Gobierno de Moreno busca inhabilitarle para una eventual candidatura, y llamó a sus seguidores a "rebelarse" para defender su gestión. Además, ha querido reiniciar sus llamados enlaces sabatinos, ahora de manera digital y sin ser presidente de nada; pero como forma de continuar engrandeciendo su ego, que alcanza dimensiones inusitadas, amén de hacer provocaciones y acusaciones contra la nueva modalidad de gobierno del país -muy prematuramente me referí a su “sombra” que seguiría haciendo sus trastadas; pero también afirmé que sería solo una “sombra”-. (Consultar el escrito publicado en Cubanálisis: ¿Desaparecerá el Socialismo del siglo XXI en Ecuador con su nuevo presidente?)

 

De manera muy irreverente -como es habitual en él- ha llamado "show político" a las acciones urgentes y necesarias que se han tenido que tomar contra el vicepresidente, Jorge Glas,  implicado en la trama de corrupción de la firma brasileña Odebrecht. Igualmente aseguró que se trama un plan para "destruir a Correa y todo lo que huela a Correa"; pero lo peor ha sido su pronunciamiento contra Lenín Moreno, a quien ha caracterizado como un ser sin convicciones y desleal.

 

Un gran dilema económico y político. A modo de epílogo.

 

Estamos pues, sin duda alguna, frente a un dilema que trasciende los límites de lo económico, a pesar de que hablamos de una desorbitarte deuda y de una grave crisis económica. Ambos elementos son la resultante de una mala planificación de la economía del país, lo que unido a las acciones de despilfarro y corrupción durante la década del régimen dictatorial de Rafael Correa, convierten al hecho en un escándalo de naturaleza política.

 

A esto hemos de agregar los insultos que desde Bélgica el exmandatario está pronunciando contra Moreno, y más recientemente las opiniones que el propio vicepresidente Jorge Glas, al verse acorralado, y ya sin salida, ante su evidente participación en el escándalo Odebrecht, lanza contra el presidente Moreno, lo que amplifica la difícil situación política del país andino.

 

De las murmuraciones, calumnias y acusaciones, se sale, y con el tiempo se olvidan y se disipan; pero de la deuda que ha dejado el correísmo será imposible salir, al menos a corto y mediano plazo. Ni las cinco medidas emergentes que con la mejor intención ha propuesto el nuevo mandatario, ni con los aportes de Lasso, el representante máximo de la oposición -la venta del avión presidencial y la reducción del 10 % de los salarios a altos funcionarios del gobierno, solo será paliativo-, se podrá enmendar el desastre creado por un economista galardonado con varios doctorados honoris causa y un sinnúmero de condecoraciones, pero que al parecer olvidó sus conocimientos en materia de planificación de la economía o los cambió por la ambición y la perversidad.  

 

Rafael Correa, Jorge Glas, el vicepresidente actual al que ya hice referencia, Carlos Pólit, el contralor durante gran parte del correísmo, entre otros funcionarios y dirigentes de la alta cúpula se unen a los ya clásicos corruptos líderes del socialismo del siglo XXI, Lula Da Silva, Cristina Fernández de Kirchner, Dilma Rousseff, Chávez, Maduro, Ortega, Morales, y como es lógico los hermanos Castro, estos últimos, los máximos responsables de la instauración de las tendencias comunistas en América.

 

Se aproximan días difíciles en Ecuador, y ya no solo por la realidad económica que han de enfrentar, sino por los ataques que recibirá en lo adelante el nuevo presidente. Recordemos que en la línea de todos los líderes socialistas no está incluido el reconocimiento de los errores y la aceptación del fracaso. Culpar a otros es la forma de defender lo insostenible. Acudir al agotado recurso del enemigo imperial que todo lo manipula desde el “norte revuelto y brutal” o a las andanzas de la oposición -que en el caso de Ecuador es bien fuerte, y triunfó en los comicios electorales del pasado abril, aunque se dijera lo contrario- será el escudo defensivo para los responsables de la crisis.

 

“¿Acaso está preparando el terreno para perseguir a sus antiguos compañeros para saciar la sed de venganza de sus nuevos amigos?” (…) “Se está orquestando el retorno del viejo país a través del reparto, del tongo. Se construye un escenario propicio para la corrupción institucionalizada”, acaba de afirmar el vicepresidente Jorge Glas, quien fuera también vicepresidente en la segunda etapa del  prolongado mandato de Rafael Correa, a mi juicio, el de mayor corrupción y degradación.

 

Ciertamente se prepara el camino para un retorno, pero no precisamente para un retorno de corrupción institucionalizada como dice Glas, sino un camino hacia el diálogo, la transparencia, la democracia, la inclusión, la decencia y la honradez, y Lenín Moreno, hasta el presente está dando muestras convincentes de esto. Aunque lamentablemente su escenario actual no es el ideal para que puedan verse los resultados de los necesarios cambios; al menos en el terreno económico tendrá que pasar un buen tiempo. 

 

Por suerte para la pequeña nación de los enormes volcanes y nevados, como bien ha afirmado su presidente actual: “Que agradables son los vientos frescos que soplan por la patria, que ahora siente que tiene un presidente que respeta, que tolera sus derechos”.

 

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* Pelucones es la forma despectiva con que Correa llamó a aquellos de cierta posición de mayor soltura económica en Ecuador.

** Movimiento CREO, Creando Oportunidades. Partido político ecuatoriano de ideas liberales-conservadoras. Fue habilitado oficialmente por el organismo electoral el 20 de enero de 2012 para participar en los comicios electorales de esa fecha.