Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

 

 Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

La bomba de tiempo de la crisis migratoria venezolana

 

El gran conflicto migratorio venezolano como elemento desestabilizador de gran parte de Suramérica

 

"El éxodo de los venezolanos es el mayor de Latinoamérica en los últimos 50 años". Esta afirmación aparece en un titular del afamado diario ecuatoriano El Universo, y es cierto, toda vez que en julio, solo en un día, alrededor de 50.000 venezolanos cruzaron la frontera con Colombia, otros miles huyeron a Perú en los últimos años, mientras que cientos han llegado hasta Chile y a pequeñas islas del Caribe.

 

Los venezolanos están invadiendo varios países de Suramérica, y esto no lo digo de manera despectiva (por lo de invadir territorios), por cuanto soy un defensor de las migraciones y del apoyo solidario que merecemos quienes de una u otra forma, e independientemente de los móviles causantes de la salida de nuestros países de origen, nos convertimos en emigrados, ya sea como exiliados o no.

 

No obstante, cuando una nación se convierte en receptora de migrantes se originan ciertos cambios de naturaleza social que inciden en el orden y la armonía -si es que se tienen en realidad- de su infraestructura. No es lo mismo recibir a un grupo de  individuos para que se puedan acoger de manera transitoria o permanente en un país, que aceptar pasivamente la llegada de miles de emigrados cada día.

 

Y es justamente lo que está ocurriendo ahora en varios países suramericanos convertidos en receptores especiales, si es que podemos distinguirlos con esta categoría de acuerdo a la multitud de venezolanos que cada día pasan sus fronteras, a las condiciones en que lo hacen y al estado en que llegan (indocumentados debidamente, desnutridos, enfermos con patologías infecciosas que pueden propagar en las naciones que los acogen).

 

Hasta el momento, tan solo en Colombia, se han asentado cerca de un millón de venezolanos de los más de 2,3 millones que han abandonado su país por la crisis. Se estima que tan solo en este país estarán llegando hasta cuatro millones de venezolanos; cifra divulgada oficialmente por el canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo. Esto significa que el gobierno colombiano tenga que invertir cifras millonarias por conceptos de educación y sanidad, sin olvidarnos de la alimentación, vestuario y calzado como necesidades básicas, lo que se convierte en un verdadero fenómeno no asumido jamás en la historia de este país que ya ha dado residencia temporal a más de 800.000 venezolanos.

 

Sombrías perspectivas

 

En el foro organizado por la Universidad del Rosario, el diario El Tiempo, y la Fundación Konrad-Adenauer-Stiftung, el canciller explicó detenidamente su percepción del fenómeno basándose en posibles escenarios. En el peor de los casos, es decir, en el escenario más pesimista, se cree que puedan llegar hasta cuatro millones de inmigrantes venezolanos. Esto presupone un agravamiento de la crisis política y económica venezolana.

 

Según el escenario base, Colombia recibiría en los próximos años un número que llegaría a 2.166.000 venezolanos, lo que cambia a 1.850.000 migrantes en el caso de que el  escenario sea optimista; lo que pudiera ser solo si las cosas llegasen a mejorar en Venezuela. 

 

En términos presupuestales, en el escenario base serían necesarios para 2021 recursos por 12,4 billones de pesos (unos 4.100 millones de dólares) en las áreas de educación, salud, atención a primera infancia, atención familiar, vivienda, agua y saneamiento y fortalecimiento institucional. En el mejor escenario, es decir, si la situación llegase a mejorar en Venezuela, el requerimiento de recursos en 2021 sería de 10,2 billones de pesos (unos 3.396 millones de dólares). Si la situación empeorase, el requerimiento de recursos sería de 26,5 billones de pesos (unos 8.800 millones de dólares). Esto significa  reajustar asignaciones en los presupuestos de los próximos años del orden del 10,5 %.

 

Por su parte el gobierno de Brasil facilitó 14.300 permisos de trabajo a venezolanos en la frontera, lo que significa que tan solo en Roraima durante los primeros siete meses de 2018 el promedio mensual de autorizaciones de trabajo entregadas por el gobierno de este país a los migrantes venezolanos fue de 1.649.

 

Según cifras oficiales desde el 2017 han entrado a Brasil 154.920 migrantes procedentes de Venezuela por vía terrestre por la localidad fronteriza de Pacaraima, estado de Roraima, sitio que recibe cada día entre 700 y 800 migrantes, siendo uno de los países donde los venezolanos mas solicitan asilo político, solo superado por Estados Unidos y por Perú. 

 

De manera general los migrantes venezolanos solicitan asilo en varios países latinoamericanos entre los que se destacan: Perú, Brasil, Panamá, Costa Rica y México; aunque naciones como Estados Unidos, que ocupa el primer lugar en este sentido, y España que ocupa el tercero, de manera excepcional se destacan en cuanto a solicitudes de asilo según las últimas estadísticas al finalizar el primer semestre de 2018 (Consúltese la gráfica). 

 

La crisis migratoria se extiende más allá de los países vecinos de Venezuela. En 2017 llegaron a España 51.050 venezolanos, con lo que Venezuela se convirtió en el país que ocupa el primer lugar aportando emigrados. Canarias cerró 2017 con 2.177.155 habitantes, un 1,03% más que el año anterior, y este crecimiento se debe, sobre todo, a la inmigración  exterior. Según datos publicados en junio de 2018 por el Instituto Nacional de Estadística, el archipiélago ganó 22.231 residentes, de los que 20.367 responden al aumento de la población que viene de fuera del país. Por nacionalidades, la que más ha aumentado ha sido la procedente de Venezuela (un 44,2%)*, seguida de Colombia (15,7%), Italia (8,8%) y Marruecos (2,5%), lo que demuestra que el fenómeno migratorio venezolano no se limita a la región Suramericana, sino que se extiende mucho más hasta abarcar las pequeñas islas conocidas como Archipiélago Canario inmersas en el Atlántico en las cercanías de las costas africanas. 

 

En España se acaba de concretar una acción que pudiera beneficiar a los miles de venezolanos que se encuentran en este país. La justicia otorgará permisos de residencia a venezolanos por razones humanitarias ante la dificultad para acceder a comida, medicamentos o vivienda en su país de origen. El permiso de residencia por razones humanitarias es el criterio que ha empezado a aplicar la Audiencia Nacional para autorizar la residencia en España a ciudadanos venezolanos que no cumplen los requisitos habituales del derecho al asilo (sufrir persecución por razones políticas en su país).

 

La Audiencia Nacional ha empezado a considerar que la situación de emergencia que vive Venezuela sí puede justificar que España proteja a sus ciudadanos por razones humanitarias. Varias sentencias dictadas desde junio determinan que la dificultad para acceder a comida, medicamentos o vivienda en Venezuela puede conceder la residencia a solicitantes de asilo porque obligarles a volver pondría en riesgo su vida.

 

El cambio de criterio es muy reciente y aún no ha sido asumido por todos los jueces de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional, la encargada de resolver los recursos contra las denegaciones de solicitudes de asilo presentadas ante el Ministerio del Interior; aunque ya existen cinco  sentencias dictadas por esa sala en las que se concede el permiso de residencia por razones humanitarias a ciudadanos venezolanos que no cumplen los requisitos habituales para obtener el derecho al asilo.*

 

Los jueces que se han pronunciado a favor de dicha protección han considerado los últimos informes internacionales que alertan sobre la situación de Venezuela, de manera particular el Dictamen sobre prácticas de derechos humanos para 2017 del Departamento de Estado de los Estados Unidos, así como  el Informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos: Violaciones de derechos humanos y abusos en el contexto de las protestas en la República Bolivariana de Venezuela del 1 de abril al 31 de julio de 2017. Pero sobre todo, los magistrados asumen un escrito publicado el 18 de marzo de 2018 por la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, bajo el título de Nota de Orientación sobre el flujo de venezolanos, documento en el que la ACNUR pide a los gobiernos que adopten “respuestas pragmáticas de protección” para los nacionales venezolanos que garanticen su residencia legal, su acceso a derechos básicos como la salud y educación y la no devolución a Venezuela.

 

Este exceso de datos y de cifras, si bien puede resultar algo aburrido a los lectores ante el extenso volumen de información numérica y porcentual, demuestran que la situación de Venezuela es real y no el producto de la invención de un enemigo que Maduro y su pandilla ven por doquier, y que estamos ante una verdadera crisis humanitaria, algo que pretende ocultar el régimen chavista, cuyo líder, Nicolás Maduro, se resiste a aceptar ante el mundo el fracaso de su mala gestión como gobernante, lo que presupone otra derrota  para el Socialismo del siglo XXI en la región.

 

Solicitudes de asilo de venezolanos según los países de mayor concurrencia

(Tomado de El Universo, diario de Guayaquil, Ecuador)

 

Una oleada xenofóbica ante la presencia de venezolanos y un recrudecimiento de las exigencias de varios gobiernos de la región para la entrada de venezolanos

 

El fenómeno migratorio masivo de venezolanos ha desatado un fuerte rechazo por parte de los pobladores de varios países. Más de 1.200 venezolanos abandonaron Brasil tras los disturbios antiinmigrantes que se produjeron recientemente en la localidad de Pacaraima, municipio brasileño situado en la frontera con Venezuela. El clima de violencia llevó al ejército brasileño a reforzar la seguridad en el puesto fronterizo de dicha localidad toda vez que sus habitantes prendieron fuego a las tiendas de campaña donde lograban sobrevivir los venezolanos y a sus pocas pertenencias. Con gritos de “fuera venezolanos, fuera” cortaron por cinco horas la principal vía de acceso a Pacaraima. 

 

En Ecuador, un país caracterizado por su racismo extremo y su xenofobia inigualable hacia venezolanos y cubanos, donde cada día pasaban por la zona fronteriza del Puente Internacional de Rumichaca  -frontera entre Ipiales, perteneciente a Colombia, y Tulcán, en territorio ecuatoriano- alrededor de 4.000 venezolanos, y donde se estima que, al menos, un millón de venezolanos ha cruzado la frontera común, si bien los que permanecen en el país son unos 250.000, también han tenido lugar múltiples acciones de rechazo hacia aquellos que abandonan su patria tratando de sobrevivir, incluido el reciente intento de una quema masiva a ciudadanos venezolanos. 

 

En este país el gobierno determinó exigir el pasaporte a todos los aspirantes a ingresar a través de Rumichaca, lo que originó fuertes críticas dada la situación precaria del pueblo venezolano, al extremo que Ernesto Pazmiño, Defensor Público de la nación andina, precisó que los venezolanos huyen de una tragedia humanitaria. Ecuador tuvo que atenuar las restricciones que impuso para el ingreso de venezolanos al excluir a los menores del requisito de presentar pasaporte.

 

No obstante, ante el surgimiento de un conflicto mayor por la masiva entrada al país de manera irregular, así como a las fuertes críticas hechas por personalidades políticas y defensores de los derechos humanos, el gobierno de Lenín Moreno tuvo que suspender esta medida y pronunciarse a favor de la implementación de acuerdos de carácter regional encaminados a favorecer la acogida masiva de venezolanos. 

 

Por su parte el gobierno de Perú siguió los pasos de sus vecinos ecuatorianos e igualmente decidieron exigir el pasaporte como documento de identificación a los migrantes venezolanos, los que hasta el momento podían entrar en los países andinos con su carné de identidad, dadas las dificultades de obtener un pasaporte en Venezuela. Perú desde hace dos años les otorga un permiso temporal de trabajo, y según fuentes oficiales de las autoridades de inmigración, se estima que casi 400.000 venezolanos se han establecido en su territorio desde hace un año.

 

Otros países han comenzado a exigir el visado a los venezolanos. Chile pide un certificado de antecedentes penales que debe emitir el Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia de Venezuela, además de la obligatoriedad de que el pasaporte no expire en los siguientes 18 meses a la entrada. Además, el consulado venezolano en Chile ha comenzado a solicitar el pago de 50 dólares americanos por la compulsa de certificados de penales a sus ciudadanos, una cantidad imposible de ofrecer para la mayoría de los refugiados.

 

De acuerdo con cifras de Naciones Unidas, al menos dos millones de venezolanos han abandonado su país de forma legal en los últimos diez años, desconociéndose el número de los que emigraron de manera irregular. Centenares emprenden cada día una trayectoria terrestre para poder llegar a Perú, Chile, Argentina y Uruguay.

 

Así las cosas, la crisis política y económica de Venezuela ha provocado un verdadero conflicto que ha desestabilizado a una región que nunca ha sido del todo estable. En países como Colombia y Ecuador la migración venezolana no es algo nuevo. A través de los años se han ido asentando en territorios de estos países migrantes de origen venezolano, aun antes de la crisis actual; pero jamás se había visto lo que está ocurriendo en estos días en que varios sitios fronterizos se han saturado ante la masividad de venezolanos que han salido de su patria dejando tras sí todo, o lo poco que les quedaba, para rehacer sus vidas en países donde se supone les puedan ayudar a abrirse paso y emprender nuevos caminos en sus vidas.

 

El protagonismo del actual gobierno ecuatoriano encabezado por Lenín Moreno en el grave conflicto migratorio regional. Declaración de Quito sobre movilidad humana de ciudadanos venezolanos en la región.

 

Hace poco más once países de América Latina instaron en una declaración común a reforzar las políticas de acogida de los migrantes venezolanos; algo que lamentablemente fue muy poco difundido teniendo en cuenta la importancia del asunto, no solo para los venezolanos, sino para la región y para el mundo. 

 

El texto publicado en la página del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de este país no se limitó a esta convocatoria, sino que devino también en una enérgica exhortación a Caracas, cuyos representantes decidieron no asistir a aceptar la cooperación que los gobiernos de la región le ofrecen.

 

Se produjo así el primer encuentro multilateral sobre este álgido tema que no solo afecta a Venezuela sino a varios países de la región convertidos ahora en receptores mayores de cientos de venezolanos cada día, y que ha originado una verdadera crisis regional toda vez que, según estimaciones de las Naciones Unidas, el número de migrantes se contabiliza en unos 2.3 millones de personas, las que en su gran mayoría, su destino o tránsito es una nación latinoamericana.

 

Los representantes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay firmaron un manifiesto de voluntad, que no tiene un carácter obligatorio para las naciones, formulado en 18 puntos, con lo que se definió así la primera “Declaración de Quito sobre movilidad humana de ciudadanos venezolanos en la región”, cuyo principal propósito es “intercambiar información y buenas prácticas con miras a articular una coordinación regional”, según el documento.

 

En términos de trámites, la Declaración de Quito compromete a los que la firmaron a “acoger los documentos de viaje vencidos como documentos de identidad de los ciudadanos venezolanos para fines migratorios” para facilitar la circulación de las personas, pero insta también a Caracas para tomar las “medidas necesarias para la provisión oportuna de documentos de identidad y de viaje de sus nacionales” frente a las “limitaciones al derecho a la libre circulación y movilidad” que genera la falta de documentos oficiales.

 

Sin embargo, el régimen de Nicolás Maduro no reconoce el fenómeno migratorio como un estado de crisis, sino como un “flujo migratorio normal que se pretende convertir en crisis humanitaria”, según se anticipó a declarar la entonces canciller venezolana. Mientras que el propio presidente Nicolás Maduro advierte que la cifra de migrantes no sobrepasa los 600.000, con lo que le restaron importancia al asunto y determinaron dejar su puesto vacío durante la convocatoria de los gobiernos de la región en pos de asumir con responsabilidad la grave situación originada a partir del éxodo masivo de venezolanos.  

 

La delegación de Bolivia no puso su firma en la declaración por seguir estrictamente las rígidas órdenes del Gobierno boliviano que dirige Evo Morales. No obstante, once países ratificaron su compromiso a través del documento, a la vez que exhortaron a Venezuela a aceptar la cooperación de los gobiernos de la región y de los organismos internacionales, lo que será retomado en noviembre con el objeto de dar seguimiento a los compromisos derivados de esta primera reunión regional, así como con la intención de fortalecer el rol de organismos como la Comunidad Andina y Mercosur.

 

Hacia el final de septiembre el presidente Lenín Moreno pidió a la Organización de las Naciones Unidas, ONU, una acción de carácter continental ante la dramática situación de Venezuela. El mandatario hizo enérgicas declaraciones contra el régimen de Maduro al ser el causante de lo que calificó como “la mayor diáspora de la historia de América”. Durante la Asamblea General de las Naciones Unidas Moreno invocó al trascendental cubano José Martí cuando enfatizó en la idea de que nadie emigra por voluntad propia, citando las sabias palabras del Maestro cuando dijo: “Cuando un pueblo emigra, sus gobernantes sobran”, lo que comentó precisando que “sobran aquellos que se perpetúan en el poder y se vuelven gobiernos sombríos, siniestros, con mafias corruptas" (…) "No queremos que nuestros países se queden solo en declaraciones diplomáticas. Queremos una acción continental para encontrar una solución estructural a los problemas del hermano pueblo venezolano".

 

A modo de resumen

 

Con todos estos elementos creo que los lectores, de manera general, y aquellos que consulten detenidamente este tipo de escrito para luego reflexionar y tomar partido en estos complicados asuntos, podrán tener una visión precisa respaldada y fundamentada en datos confiables obtenidos de fuentes prestigiosas, amén de las declaraciones de líderes y mandatarios de varias partes del mundo, incluyendo las declaraciones del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador, con lo que no se podrá dudar acerca del fenómeno migratorio venezolano actual, lo que constituye una verdadera crisis humanitaria más allá de las fronteras nacionales y regionales. Los datos mostrados de la presencia venezolana en varios países latinoamericanos, así como en España y Estados Unidos lo demuestran.

 

Si la cifra de migrantes no sobrepasa los 600.000, según sostiene Nicolás Maduro, tendríamos que cuestionarnos entonces por qué el viernes 5 de octubre las autoridades venezolanas activaron una policía migratoria para reforzar los controles en las fronteras, puertos y aeropuertos. ¿Es que acaso se haría todo un despliegue policial armado solo para “seguridad ciudadana” y “control migratorio” en 72 puntos de control ante una simple escapada de solo una decena de hombres a través de las fronteras?

 

Esto contradice per se la subvaloración del fenómeno migratorio por parte de Nicolás Maduro y su régimen al no admitir la existencia real de una crisis. Los más de dos millones de venezolanos que se han visto obligados a abandonar su patria en los últimos meses es tan solo el ápice de un gran iceberg, por cuanto la cifra de 2.3 millones reconocida por la ONU es solo un estimado basado en datos legales, lo que sugiere que la magnitud del problema pudiera ser mucho mayor si se sumaran todos aquellos que de manera irregular (ilegalmente) han cruzado fronteras y se han establecido en otros territorios.

 

En fin, y siguiendo las sabias declaraciones del presidente Lenín Moreno en la ONU, el preocupante caso de la crisis venezolana no debe quedarse en palabras, denuncias, panfletos, directrices y reuniones diplomáticas.

 

En el momento actual urge la puesta en práctica de acciones concretas encaminadas no a atenuar de modo paliativo el grave conflicto, sino a erradicarlo definitivamente. La necesidad inminente de una posible intervención -dado el infructuoso resultado de múltiples diálogos y posibles negociaciones- para erradicar de una vez y por siempre el remanente chavista de la patria de Bolívar es una realidad; pero esto será expuesto en otro escrito que en breve saldrá también en este medio.

 

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*Si se compara con los datos porcentuales del resto de los países mencionados se podrá comprobar la abismal diferencia existente entre el por ciento de migrantes de origen venezolano y los de otras nacionalidades, lo que reafirma la percepción subjetiva que podemos tener del grave conflicto venezolano expresado a través de su fenómeno migratorio. En el caso específico del Archipiélago Canario el tema de la migración venezolana adquiere matices muy peculiares toda vez que en el pasado Venezuela fue un país receptor de emigrados de origen canario que se establecieron y constituyeron familias en este país. Con la crisis venezolana actual se ha producido un fenómeno migratorio masivo con lo que el proceso se invierte al convertirse Islas Canarias, principalmente Tenerife y Gran Canaria, en receptoras de migrantes venezolanos; aunque de manera general hay una explosión de emigrados venezolanos en las islas y en la península.  

 

** Se considera requisito indispensable para la obtención del asilo político el hecho de haber sido objeto de persecución en su país por razones de raza, religión, nacionalidad u opiniones políticas.