Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

 

 Dr. Alberto Roteta Dorado, Fort Pierce, Estados Unidos

Elecciones de Ecuador. ¿Continuidad o fin del correísmo?

 

Solo nos separan unos días para la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Ecuador, algo que ocurrirá sin la presencia de Rafael Correa como candidato por primera vez en una década, lo que constituye el mejor incentivo para los ecuatorianos que, lamentablemente, se muestran un tanto fríos en relación al tema de sus elecciones y de manera general con la política de su país. Tal vez una década de correísmo les ha decepcionado sobremanera.

 

Según las opiniones de un grupo de ecuatorianos y cubanos residentes en Ecuador, a los que pude entrevistar entre el tres y el seis de enero, de manera general no hay grandes motivaciones para elegir a un nuevo presidente. La desinformación, desmotivación y apatía política caracterizaron el ambiente de los primeros días del proceso previo a la votación, lo que ha mejorado  actualmente a partir de las propuestas de los candidatos durante su campaña.

 

Para muchos, no importa a quien van a elegir, sino de quien van a salir, y este es el principal tema de los debates previos al inicio de la campaña. La mayoría de los ecuatorianos no quieren más a Correa en el poder; aunque reconocen que los candidatos no reúnen los requisitos para poder asumir el cargo de la presidencia de un país que ha quedado azotado por los efectos de un modelo de revolución ciudadana, proyecto impulsado desde la perspectiva del llamado socialismo del siglo XXI asumido por Rafael Correa.

 

Esta apatía resulta lamentable, pues las próximas elecciones serían definitorias para la salida de Ecuador del pequeño listado de naciones que aun profesan el socialismo en Latinoamérica. De triunfar cualquier candidato de la oposición, ya solo quedarían Bolivia, Nicaragua, Venezuela  y Cuba dentro de la tendencia izquierdista actual. De salir victorioso el representante del oficialismo se prolongaría el correísmo, aunque según las opiniones de algunos de mis entrevistados, se espera que Lenín Moreno proporcione cambios en su momento, lo cual beneficiaría a un país que se ha visto sacudido por los embates de un régimen dictatorial que no solo acabó con su economía, sino que limitó la libertad de expresión, que persiguió a los opositores, que discriminó a los migrantes, y hasta ha agredido a sus propias comunidades indígenas autóctonas.

  

El primer binomio en oficializarse fue el del movimiento oficialista Alianza País, integrado por Lenín Moreno y Jorge Glas, cuya candidatura se ha visto fuertemente golpeada recientemente por una serie secuencial de hechos que, sin duda, han contribuido a la disminución gradual de su popularidad.

 

No obstante, Lenín Moreno se mantiene en el primer lugar de la preferencia para ocupar la presidencia del país. Según los datos de la encuesta presidencial Market, se mantiene al frente de la campaña con un 28.6%, siendo este resultado algo mayor si se le compara con los resultados de Cedatos que lo ubican con un 35.6%, aunque de acuerdo con la encuestadora CMS, desciende a 24.6%. (Todas las fuentes ofrecen datos al finalizar diciembre).

 

¿Por qué ocupa este lugar privilegiado a pesar de la decepción del pueblo ecuatoriano tras una década de socialismo del siglo XXI impulsado desde el proyecto de la llamada Revolución Ciudadana?

 

Hay varios factores que le favorecen. El primero de ellos es el hecho de haber estado nominado al premio Nobel de la Paz en 2012, algo que no tiene ninguno de los candidatos en sus biografías. En segundo lugar, es enviado de la ONU para personas con discapacidad como él. Recordemos que tiene una paraplejia que le impide la deambulación y se ve forzado a permanecer en sillas de ruedas.  El tercer elemento es que fue el promotor que encabezó desde el 2008 la campaña de la amabilidad y la alegría, "sonríe Ecuador",  cuyo propósito ha sido fomentar y divulgar valores que contribuyan a la cohesión social y al progreso de la comunidad ecuatoriana.

 

Lenín Moreno fue vicepresidente de Ecuador en el período entre 2007 y 2013, es decir, de la primera etapa de la revolución ciudadana, cuando aún no existía la inconformidad generalizada del presente respecto a la gestión de Rafael Correa como gobernante, y en la que se impulsaron grandes campañas comunitarias que favorecieron el bienestar de multitudes que durante décadas habían estado olvidadas, lo que sin duda, también constituye otro factor favorecedor para su promoción.

 

Moreno, médico de profesión, además con estudios de psicología y autor de libros de tipo humorístico, fue además el principal gestor de la misión solidaria Manuela Espejo, el primer diagnóstico de la situación de los discapacitados en Ecuador, y gracias a su labor complementó este programa con el pago de un subsidio mensual (USD 240) para el cuidado de personas con limitaciones severas. En 2013 marchó a Ginebra para desempeñarse como enviado especial del secretario de la ONU sobre Discapacidad y Accesibilidad.

 

El enfoque de Moreno es mucho más de carácter social que de naturaleza política; pero lamentablemente, responde a los intereses de Alianza País, partido izquierdista, y está siendo promovido por Rafael Correa, que llegó a la presidencia con bríos de ayudas y transformaciones sociales, que más tarde pasaron a un papel secundario para ceder su sitio a una fuerte radicalización, prohibiciones de todo tipo, incremento de impuestos y un despiadado odio a todo aquel que se apartara de lo que él considerara correcto.

 

Lamentablemente, su compañero de nómina es Jorge Glas, el actual vicepresidente, quien se ha visto involucrado en los últimos meses en acusaciones publicadas en diarios panameños, en las que se hacen críticas a su gestión como vicepresidente, en especial tras una  publicación en la que se declara que sería mencionado en un informe sobre lavado de activos.

 

Como ocurre habitualmente, cuando son atacados los corruptos líderes de la izquierda latinoamericana, se defienden respondiendo que se trata de calumnias para desestabilizar al régimen, o en este caso, al próximo proceso eleccionario.

 

Estos hechos, los que determinaron cierta pérdida de la preferencia según varias encuestas, han incidido en que varios de los representantes de la oposición, aspirantes también a la presidencia para este nuevo período, ganaran en popularidad. En este sentido Guillermo Lasso y Cinthya Viteri han logrado mejorar su  puntuación, aunque no se han acercado a su contrincante.

 

Durante estos días de campaña, la candidatura oficialista o continuadora, como amablemente le llamara el político Jaime Nebot, ha gozado de los privilegios de haber contado con todos los medios de difusión, que han sido fiscalizados por el gobierno de Correa, para su promoción, así como con todos los recursos públicos, a diferencia de sus adversarios, en función de provocar el desbalance y fomentar la decisión electoral.

 

El propio presidente se ha encargado de la campaña publicitaria no solo en Ecuador a través de sus habituales citas de fines de semana, conocidas como sabatinas, en las que se invierten cifras millonarias con el fin de mantener su proyecto de revolución ciudadana, sino en otros países en los que hay cifras considerables de ecuatorianos que deben elegir el próximo 19 de febrero.

 

Su presencia en Nueva York la pasada semana no solo tuvo un fin oficial como gobernante, sino también incentivar a las multitudes que integran la comunidad de ecuatorianos en EEUU, con los que se mostró muy amable, mientras que en la nación andina ha despreciado a la etnia Shuar y los mantiene sitiados y amenazados por sus fuerzas policiales.

 

En los pocos días que quedan para la primera vuelta eleccionaria Correa se ha presentado con los candidatos de Alianza País en actos públicos y en la inauguración de obras  sociales, acciones convertidas en pretexto para recordar las “grandezas” de la revolución ciudadana y garantizar una continuidad del socialismo.

 

Otros candidatos

 

El segundo lugar, con un 22,3%, según resultados de las encuestas de Cedatos, y el 17.4%, de acuerdo con Opinión Pública, aunque según datos de Market, se encuentra en el tercer lugar con el 17.7%, lo ocupa el empresario y político Guillermo Lasso, líder del Partido Creando Oportunidades (CREO), quien ha sido gobernador de Guayas y durante el gobierno de Lucio Gutiérrez se desempeñó como asesor económico y embajador itinerante. Durante las elecciones presidenciales de 2013 fue el segundo candidato más votado, siendo solo superado por Rafael Correa.

 

El Movimiento Político CREO es de tipo centro-derecha, estando integrado por viejos miembros del movimiento UNO, Izquierda Democrática, Movimiento Concertación e integrantes del sector privado nacional.

 

Luego de su derrota en las elecciones, Lasso asumió una actitud radical como  líder de la oposición al gobierno dictatorial de Rafael Correa, destacándose al pronunciarse a través de sólidas opiniones y enérgicas  críticas a través de los medios de comunicación contra el gobierno.

 

En 2014, como respuesta oponente al paquete de enmiendas, fundamentalmente a la enmienda sobre la reelección indefinida de los cargos de elección popular propuestas por Correa, conformó la Coalición Compromiso Ecuador, donde se incluía al propio movimiento CREO y varias agrupaciones políticas y gremiales.

 

Las enmiendas fueron aprobadas por la Asamblea Nacional, -respaldada por los seguidores del régimen dictatorial de Correa- pero incluyéndose una transitoria, la que impide la postulación a la reelección de Rafael Correa en las elecciones presidenciales de 2017, lo que logra salvar al país de su presencia como candidato para un nuevo mandato.

 

Según el líder del movimiento Juntos Podemos, Paúl Carrasco, prefecto del Azuay, en un modelo de transición cuando Guillermo Lasso llegue a la Presidencia de la República “vamos a salir del extractivismo (refiriéndose a la minería) y pasar a un modelo de economía desde la gente, basado en la producción, y que el petróleo se convierta en una reserva para sostener la dolarización”.

 

La candidata por el Partido Social Cristiano (PSC) y el movimiento Madera de Guerrero (MG), es Cynthia Viteri, con el 19,3%, quien se ha referido durante su campaña al incremento de salarios, disminuir impuestos y el costo de la electricidad, tras reconocer la crisis en que se encuentra el país; y lo mejor, que sacará a Ecuador del proyecto del ALBA que fuera promovido por Fidel Castro y Hugo Chávez.

 

Varios movimientos políticos de la Provincia del Guayas -la más poblada del país, con casi cuatro millones de habitantes que representan el 24,5% de la población de la nación-  se han pronunciado en apoyo a Cynthia Viteri y Guillermo Lasso, entre ellos: Salud y Trabajo (MST), Movimiento Emergente Transparencia y Acción Política (META), y Madera de Guerrero, principal aliado del Partido Social Cristiano, que respalda la candidatura de Viteri.

 

Viteri goza de la preferencia de muchos, su defensa de los derechos de la etnia Shuar y su condena a la militarización de Morona Santiago han sido puntos clave para reafirmar su aceptación.

 

Según su opinión, el Presidente Rafael Correa deberá responder “ante la justicia, los reprimidos y sus familiares, por las consecuencias de sus equivocadas decisiones”. La aspirante a la presidencia se refirió igualmente a la represión, las privaciones de libertades, y hasta la muerte, así como al abuso mantenido del poder, la intolerancia y los ataques de soberbia del dictador ecuatoriano.

 

El pasado 10 de enero en el programa radial Ecuadoradio, que se transmite por Radio Quito y Platinum, la candidata dijo que de salir electa, lo primero sería poner la casa en orden. Igualmente se refirió a una serie de medidas entre las que merecen ser citadas: renegociar la deuda pública con los acreedores para bajar intereses y alargar plazos, como una medida para enfrentar la crisis económica;  reducir impuestos como el de salida de capital; el adelanto del impuesto a la renta y los aranceles;  bajar el costo de la energía eléctrica para los sectores productivos y para las familias más necesitadas; convocar a una consulta popular para tratar temas relacionados con la independencia de la justicia; la eliminación de la reelección indefinida, y la pertinencia o no de la Ley de Comunicación, lo que frena el desarrollo y libre expresión de los medios de comunicación, los que según la Viteri, volverán a ser libres. 

 

“Este Gobierno ha recibido la mayor cantidad de dinero de la historia”, precisó, "pero se gastaron en publicidad, asesorías, en maquillar la revolución. Empeñaron el oro, le metieron la mano al seguro social".

 

El cuarto lugar lo ocupa Paco Moncayo, quien fuera alcalde de Quito, y ahora se presentará a los comicios en nombre del Acuerdo Nacional por el Cambio, partido de tendencia centroizquierdista, o de izquierda democrática. Moncayo afirmó que se trata de una decisión trascendental de su vida y que trabajará con todo su amor a pesar de que la tarea que asumirá -en caso de salir electo- es dura, pero jamás le ha fallado al país.

 

Según las investigaciones de Market y Cedatos, Paco Moncayo, tiene una aceptación del 14.8% y 6.9%, respectivamente, aunque desciende al 5.1% según la CMS, y de acuerdo con Opinión Pública supera a Viteri para ocupar el tercer puesto con un 7.6%. 

 

Moncayo es un político, profesor y ex-militar. Ha sido general del ejército, diputado nacional (1998-2000), alcalde de Quito en dos períodos consecutivos (2000-2004 y 2004-2009), y asambleísta por la provincia de Pichincha (2009-2013). A la par de sus estudios militares se graduó en ciencias internacionales, con especialidad en economía e integración, siendo uno de los representantes del militarismo ilustrado de la nación andina.

 

Se destacó en 1995 luego de que comandara al ejército del Ecuador en la Guerra del Cenepa, en la zona de conflicto hasta la firma del cese al fuego a finales de marzo de 1995. Defendió con éxito las posiciones ecuatorianas amenazadas por la invasión de Perú. En 1998 se retira del Ejército al cumplir el máximo de tiempo que manda la ley y fue electo Diputado Nacional por el partido Izquierda Democrática (ID), siendo el líder del bloque socialdemócrata en el parlamento.  En las elecciones legislativas de Ecuador de 2013 se presentó como candidato a asambleísta por el movimiento Ruptura 25, pero sin éxito. Luego de las elecciones aseguró que seguirá siendo parte de Ruptura. El 24 de septiembre de 2016, tras una convención nacional del partido, celebrada en la ciudad de Quito, se oficializó su candidatura a la presidencia de la República por la Izquierda Democrática.

 

El resto de la nómina de candidatos la conforman Patricio Luquilanda, Washington Pesántez, Iván Espinel y Abdalá Bucaram, todos con una ínfima puntuación, exceptuando a Bucaram que logra estar entre el 3 y 4%.

 

El exceso de candidatos conspira contra la obtención de una cantidad de votos que supere el 40%, requisito indispensable para un triunfo en la primera vuelta de la votación.

 

Hace solo dos meses, el excandidato a la presidencia Álvaro Noboa hacía el último llamado a la unidad de la oposición, lo que hubiera sido definitorio para acabar con el correísmo en una primera vuelta.

 

Noboa, candidato presidencial del movimiento Adelante Ecuatoriano Adelante, pretendía unir a  los candidatos de la oposición con la intención de presentar una sola propuesta, lo que según él, los llevaría a la victoria definitiva que tanto anhela y merece Ecuador.

 

Para esto se basó en los resultados de las encuestas preliminares realizadas, en las que el candidato  Lenín Moreno, ya ocupaba el primer lugar con más de un 20 %, mientras que los cuatro candidatos de la oposición, entre los que se encontraba entonces Noboa, si se unían, alcanzarían más del 40 % necesario para ganar en la primera vuelta de los comicios electorales, pero fracasó en su propuesta y finalmente inscribieron varias candidaturas, toda vez que Noboa renunciara de manera altruista a su gestión individual para optar por la presidencia del país.

 

En el mes de octubre la web de EL COMERCIO, el diario más popular de la nación andina, y que no responde a los intereses del oficialismo, abrió un espacio para permitir a los lectores decir quién era su candidato favorito, como un ejercicio previo a las elecciones. En el sondeo, que no es una encuesta, es decir, no tienen como base una muestra técnica ni geográficamente definida, se precisó que Paco Moncayo y Guillermo Lasso ocuparon el primer lugar de las votaciones, en distintos horarios, aunque Lenín Moreno aparecía en algunos horarios. Al final (16:00 horas), el presidencial de Creo, Guillermo Lasso tuvo un 32,6%, seguido por el candidato del oficialismo Lenín Moreno, que contó con el 30,5% de votos, y por Paco Moncayo, con el 26,6%. Esto sugiere la posibilidad de ciertos sesgos en las encuestas presentadas, aunque hemos de considerar que estos resultados corresponden a octubre y el resto de las fuentes nos ofrecen sus datos al finalizar diciembre. 

 

Independientemente de la aparente preferencia de Lenín Moreno, representante del  oficialista partido Alianza País, hay ciertas circunstancias por las que el oficialismo se encuentra desacreditado. Sería interminable analizar en un mismo escrito todos los elementos que han contribuido a la decepción de los ecuatorianos de aquel modelo que propuso el entonces joven presidente, por lo que me limitaré a mencionar los casos de los escándalos de Petroecuador y Odebrecht, así como la agresión a la etnia Shuar y la militarización de la provincia de Morona Santiago, que son los hechos más recientes.  

 

El oficialismo desacreditado

 

Los escándalos de Petroecuador y Odebrecht

 

Los movimientos de la Empresa Pública de Hidrocarburos del Ecuador, (Petroecuador), han provocado un verdadero escándalo, lo que se ha considerado el peor caso de corrupción en la última década, según ha reconocido el propio presidente.

 

Recientemente, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos reveló que en Ecuador la empresa Odebrecht pagó USD 33,5 millones como sobornos a funcionarios del Gobierno. De acuerdo con los informes de los expedientes judiciales, la compañía se benefició por más de USD 116 millones como resultado de sobornos o multas entregadas entre el 2007 y el 2016, justamente durante toda la década que lleva Rafael Correa en el poder. ¿Coincidencia?

 

Los documentos oficiales del Departamento de Justicia de EEUU no detallan nombres de los funcionarios ecuatorianos, de lo que se ha aprovechado Correa para pasar por alto este nuevo escándalo de corrupción, según él, carente de valor y con fines geopolíticos para perjudicar el proceso eleccionario que se avecina.

 

Jorge Glas -actual vicepresidente y candidato a la vicepresidencia en los próximos comicios- ha estado al frente de importantes proyectos en la última década, específicamente en los relativos a “cambio de la matriz productiva” y “sectores estratégicos”, los que han sido fuertemente cuestionados respecto a una desmedida corrupción, lo que ha sido denunciado por varias fuentes e instituciones internacionales.

 

El analista José Ayala Lasso acaba de publicar en El Comercio, el diario más popular de Quito, un excelente análisis en relación con las acusaciones al actual vicepresidente, y de manera general, al corrupto gobierno socialista con su proyecto de revolución ciudadana: “Si se siguieran los normales procedimientos de investigación que se llevan a cabo en países en donde impera la norma del derecho, habría que esperar el pronunciamiento de la justicia para que se conozca la realidad de los hechos, desaparezcan las sospechas y triunfe la verdad. Pero los procesos de fiscalización e investigación están muy desprestigiados en el Ecuador y la justicia no siempre funciona movida por los principios de severidad e imparcialidad. Sería aventurado e injusto afirmar a priori que el señor Glas -refiriéndose al vicepresidente de la república, Jorge Glas, que aspira a su reelección en febrero-  está sumergido personalmente en las corruptelas denunciadas. Eso tendría que ser decidido en los tribunales de justicia, después de llevado a cabo el debido proceso, lapso durante el cual debería gozar de la presunción de inocencia”.

 

La guerra de la amazonia ecuatoriana

 

El pasado 16 de diciembre varios helicópteros de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, múltiples tanques de guerra, decenas de militares en las calles, y un grupo de camiones de la Fuerza Terrestre acompañados de personal policial invadieron las comunidades de San Juan Bosco y Limón Indanza, con lo que quedaba aislada la provincia de Morona Santiago, ahora convertida en una zona sitiada, lo que algunos han llamado “la guerra en la amazonia ecuatoriana”.

 

La operación militar se dio luego de que el 14 de diciembre un grupo de indígenas de la etnia Shuar, que reclaman el respeto ancestral de sus territorios en Nankints, invadieron  un campamento minero y se enfrentaron a uniformados que custodiaban la zona,  sede del proyecto minero Panantza-San Carlos, coordinado por la empresa china Explorcobres S.A.

 

La declaración de un decreto de excepción en Morona Santiago, que restringe varias libertades, entre ellas las de asociación, información, opinión, de transitar libremente; allanamiento de viviendas; advertencias de movilizaciones de diversos grupos indígenas, entre otros, ha provocado el rechazo total de las comunidades indígenas de la nación al gobierno dictatorial de Rafael Correa, que acaba de extender el estado de excepción por treinta días más. 

 

La iglesia católica

 

Finalmente quiero destacar un trascendente hecho que han protagonizado los líderes de la religión católica en Ecuador en relación con el proceso eleccionario que se aproxima.

 

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) ha tenido que pronunciarse ante el crítico panorama de corrupción en Ecuador. Hace solo unos días han difundido una carta pastoral en la que precisan la postura de la Iglesia Católica respecto a la corrupción y el proceso electoral, cuya asociación de temas resulta llamativa en el momento de tensión que vive el país.

 

En el documento afirmaron que el Ecuador necesita “un pacto por el bien común” y exhortaron a “elegir a aquellos que más se acercan al ideal de sociedad que desde nuestros principios y valores tenemos y deseamos”. De igual modo, insistieron en la necesidad de que se tenga en cuenta los principios morales y los comportamientos democráticos y éticos de los candidatos.

 

En una parte de la misiva, que trata “el compromiso ético”, las autoridades católicas hicieron un llamado a la responsabilidad: “La ética política nos pide a todos, pero muy especialmente a los que rigen los destinos de los pueblos, una conducta moral intachable, especialmente en el ejercicio de la función pública”, lo que está en relación con las sospechas y acusaciones a miembros del actual gobierno y candidatos en las elecciones por el partido oficialista. De igual forma los religiosos insistieron en que “no deja de ser especialmente escandaloso que la corrupción se dé en tiempos en que miles de personas viven en el desempleo, y las familias humildes experimentan graves necesidades”.

 

Pero lo más trascendental, independientemente de la denuncia a la corrupción, ha sido la valentía al expresar de manera tan directa su inconformidad con el gobierno dictatorial de Rafael Correa. En este sentido expresaron: “Una educación de discurso ideológico único y obligatorio contradice la libertad educativa propia de un estado democrático”.

 

Así andan las cosas por estos días en la pequeña y bella nación andina. Salir del correísmo es una necesidad inminente que no solo resultaría beneficioso para un país que ha quedado endeudado, con elevados índices de desempleo y subempleo y con una crisis económica preocupante, entre otros tantos males, sino para Latinoamérica, que sumaría un nuevo país a la lista que ha recuperado sus libertades democráticas y constitucionales al salir del dominio del socialismo del siglo XXI.