Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

 

 Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

ecuador: Rafael Correa tiene miedo

 

Rafael Correa, el expresidente de Ecuador, ha regresado de nuevo a su patria con nuevos bríos -desde que concluyó su mandato el pasado mayo vive en Bélgica con su familia. Esta vez desde su aferrada posición de oponerse a todo lo nuevo que, para bien de los ecuatorianos, ha estado haciendo el actual presidente Lenín Moreno, Correa arremete contra el Referéndum y la Consulta Popular que tendrá lugar el próximo 4 de febrero.

 

Luego de varios intentos fallidos -que incluyó una fuerte acusación ante la Organización de Estados Americanos, OEA, respecto a cierta alteración del orden constitucional en Ecuador, algo que totalmente erróneo y falso- para impedir que dicha consulta se realizara el exmandatario no se resigna a aceptar sus fracasos, e intenta, de hecho, ya lo está haciendo, boicotear dicha consulta. 

 

Para esto regresó a Ecuador el 5 de enero, víspera de la festividad cristiana de la Epifanía, conocida popularmente como “Reyes Magos”, y mientras su pueblo, tan arraigado a las tradiciones y celebraciones de este tipo, estaba inmerso en los preparativos y ese espíritu que, cual prolongación navideña los envolvía, el excéntrico dictador se montó en un camión y se fue a un suburbio de Guayaquil, su ciudad natal (la más poblada de Ecuador y también donde la oposición es más fuerte), donde empezó su periplo de campaña anti-Consulta Popular, esta vez con tanta fuerza que perdió casi su voz mientras adiestraba a sus seguidores en las andanzas de lo que había o no que decir en torno a las respuestas, amén de las consignas contra el actual presidente.   

 

Detengámonos pues a analizar algunos puntos que pudieran ofrecernos respuestas a ciertas interrogantes que inevitablemente surgen en torno al tema, y de modo particular a esta actitud  por parte de alguien que ya no ocupa ningún cargo en la vida política de la nación andina, excepto el simbólico puesto honorífico de presidente vitalicio -ejemplo de “verdadera” democracia- del Partido Alianza PAIS, el movimiento de tipo izquierdista, aunque a su manera, fundado por él. 

 

Desaforado boicot a la consulta popular

 

¿Por qué se empeña Rafael Correa en boicotear una consulta de carácter eminentemente popular que ha contado con el aval constitucional del Consejo Nacional Electoral (CNE), y la aprobación de grandes sectores poblacionales, incluidos numerosos movimientos opositores a la política del gobierno?

 

Veamos la versión de ambas partes, esto es, lo que cree Rafael Correa -o al menos, lo que dice creer-, lo que dice Lenín Moreno, y como es lógico, lo que opina quien escribe este artículo (de lo contrario no sería un escrito de opinión), y también, ¿por qué no?, lo que finalmente podrán concluir mis lectores.

 

Rafael Correa ha considerado la consulta como un golpe de estado. No entraré en conceptualizaciones y excesos de teorización respecto a lo que es realmente un golpe de estado, así como a las formas sutiles y menos conocidas de lo que teóricamente es una situación de este tipo -consúltese los excelentes escritos del politólogo estadounidense Gene Sharp, (Sharp, Gene (1973). Politics of Nonviolent Action: Part One: Power and Struggle).

 

No obstante, creo que el exmandatario está totalmente errado, y en última instancia, quien está dando pasos firmes en lo que sí pudiéramos considerar un golpe de estado, en su modalidad de golpe de estado blando o suave, como también se le ha llamado en la actualidad, es él con su actitud y sus pretensiones firmes y mantenidas por lograr la desestabilización política del nuevo gobierno, provocando el malestar de ciertos sectores de la población ecuatoriana, y no precisamente Lenín Moreno con su Referéndum y Consulta Popular. 

 

Además, en su acusación ante la OEA se refirió a una alteración del orden constitucional de Ecuador, lo que es incierto, toda vez que Lenín Moreno dio los pasos correspondientes para este tipo de eventos siempre respaldado por las leyes constitucionales del país; pero el derrotado exmandatario se apoyó en cierta situación que Moreno tuvo que enfrentar, por cuanto el Consejo Nacional Electoral retardó sobremanera su petición, hecho que resulta muy significativo y en el que, tal vez, estaba implicado Correa, quien desde la sombra y de un modo sutil permanece interfiriendo en los designios políticos del país -la propia acusación ente la OEA, y no solo esto, sino la forma de envolver a su secretario general, Luis Almagro, respecto a la actitud asumida por este último, son elementos sugerentes de ese poder que sigue ejerciendo.

 

No existe ninguna alteración del orden constitucional de Ecuador por el hecho de que se convoque a una Consulta Popular. Rafael Correa deberá recordar que también él lo hizo en mayo de 2011, durante su mandato, con la finalidad de que su pueblo apoyara o rechazara cinco enmiendas a la constitución, en relación con temas como la caducidad de la prisión preventiva, la modificación de la composición del Consejo de la Judicatura, entre otros temas de interés público, como la regulación de contenidos de los medios y la prohibición de las corridas de toros, amén de las múltiples enmiendas realizadas a posteriori, y que contaron, es cierto, con la aprobación de la Asamblea Nacional, aunque es cierto además que dicha asamblea estuvo manipulada por el exmandatario, quien dictaba las órdenes a todos los poderes e instancias de la nación, incluidas las acciones judiciales.

 

Por otra parte su arremetida contra Moreno respecto a que no contó con el Consejo Nacional Electoral carece de fundamento y no es una violación, por cuanto dicha instancia disponía de veinte días para decidir si aceptaba o no la consulta y sus siete preguntas; pero una vez superado el tiempo establecido -la propuesta fue entregada desde el dos de octubre de 2017 y Moreno mediante decreto aprobó su celebración el 29 de noviembre de 2017- para pronunciarse, el mandatario procedió debidamente enviando dos decretos ejecutivos para que la autoridad electoral convocara a la Consulta Popular y referendo.

 

De ahí que la determinación de Moreno se diera bajo el argumento legal de que la Corte Constitucional (CC) excedió el término establecido en la ley, por lo que se entendió que el dictamen fue favorable. La nueva presidenta del CNE, Nubia Villacís, afirmó que “nada ni nadie” podrá detener el referendo convocado por el presidente Lenín Moreno.

 

Correa argumenta además que de ganar el “Sí” el presidente Lenín Moreno tendría todos los poderes en sus manos, por lo que sería una dictadura civil que se apoderaría de las funciones electoral, jurisdiccional y de control, idea que tiene su fundamento, aunque también errado, en el punto referente al cese del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, instancia creada por Rafael Correa y que le permitía designar y elegir a mandatarios directamente sin necesidad de elección popular, lo que Correa no explica en detalle para crear confusión. 

 

En su estado de paranoia permanente, uno de los males de los socialistas del siglo XXI, Correa ha interpretado las acciones emprendidas por el actual presidente como una traición a la Revolución Ciudadana, al Partido Alianza PAIS, y a su persona, toda vez que fue su mentor y promotor, con lo que pensó que podía garantizar un continuismo político que le permitiera desde Bélgica poder manipular todo el acontecer de Ecuador, lo que no ha podido hacer, por cuanto, una vez que Moreno asumió su mandato dio un rotundo viraje a la política de gobierno de la nación, con lo que Ecuador comenzó a distanciarse del contexto “socialista” del siglo XXI, tendencia abrazada por Correa y otros pocos delirantes de la región que han conducido a sus naciones al caos social y económico a partir de sus corruptas modalidades de gobierno.

 

Por último destacaré la idea acerca del absurdo correísta de que con la Consulta Popular Moreno logra aliarse de manera más firme a la oposición, que, indudablemente, apoya la realización de la consulta por lo que representa para los ecuatorianos, esto es, el rescate de los valores primigenios de la Carta Magna Ecuatoriana, dejando a un lado parte de las múltiples enmiendas hechas durante el régimen dictatorial de Rafael Correa.

 

En cambio Lenín Moreno con su política inclusiva, su visión abierta, y su concepto mucho más liberal de lo que debe ser una democracia -con lo que se reafirma su definitiva retirada de las tendencias socialistas modernas latinoamericanas, sin necesidad de que lo haya proclamado- ha explicado sus puntos de vista respecto a la realización de la polémica consulta. 

 

De acuerdo con las concepciones de Moreno el poder inevitablemente corrompe, y esto lo ha declarado de manera pública en varias entrevistas. Según él, la perpetuidad en el poder impide que los jóvenes tomen las riendas en los asuntos de la política, lo que frena el desarrollo lógico y el devenir histórico de las naciones, algo que ha fundamentado desde la perspectiva de las leyes de la dialéctica, aunque con una fuerte dosis de su propia experiencia vivida al lado de quien se creyó rey de reyes y presidente imprescindible con poderes omniabarcantes.  

 

Lenín Moreno ha dicho que “la soberanía del país reside en el pueblo, en la voluntad del pueblo”, y en este sentido es que convoca al Referéndum y la Consulta Popular, toda vez que está convencido de que las enmiendas constitucionales que favorecían a Rafael Correa, principalmente la relacionada con su perpetuidad en el poder, son antidemocráticas, causaron en su momento el rechazo rotundo de grandes sectores poblacionales del país, y hoy siguen siendo motivo de controversiales polémicas.

 

Moreno se ha referido a la necesidad de un pronunciamiento sobre los cambios que se necesitan para garantizar una democracia plena, y ha destacado la importancia de la ausencia de caudillismo, así como la presencia de entidades de control transparentes, lo que sugiere, o mejor aún, dice claramente que se trata de Correa y su gobierno corrupto.  

 

Según Moreno: “La reelección indefinida nunca estuvo en la constitución de Montecristi” (…) “Debilita la democracia y muchas veces resta a la gestión pública”. (…) “Todo se pone en función de la perpetuación de una persona, no del futuro del país, ni de un proyecto”.

 

La Consulta Popular ha sido apoyada con fuerza por los principales representantes de la oposición, de manera particular por Guillermo Lasso y su Partido CREO (Creando Oportunidades), actualmente con independencia y separado del Movimiento SUMA,* quien en reciente entrevista para El Universo, el medio más serio de Ecuador, ha dicho:

 

La consulta es nuestra, de los ciudadanos. Desde el 2014, cuando Rafael Correa anuncia la intención de la reelección indefinida, he sido el primero en levantar la voz y decir que no estamos de acuerdo con eso. También lo hice en campaña. ¿Qué me queda? Apoyar, pues esa consulta es nuestra” (…) “La apoyamos a pesar de que manejan mal la economía, de que hablan de libertad de expresión y no han planteado ni una sola reforma a la Ley de Comunicación... Las amnistías a los activistas sociales aún están pendientes... A pesar de que Alianza PAIS (AP) es responsable de esto, hay que apoyar la consulta”.

 

¿A qué le teme Rafael Correa?

 

Analicemos ahora lo que, en mi opinión, constituye el eje determinante de la actitud del despreciable exmandatario ecuatoriano, algo que no podría comprenderse sin antes precisar los temas que serán sometidos a elección en el Referéndum y la Consulta Popular, y sin tener una idea, al menos muy general, de algunos aspectos del contexto sociopolítico de Ecuador en el momento en que Correa asumió la presidencia.  

 

Según las informaciones más recientes (27 de diciembre de 2017, en Diario El Universo), en las que se mantienen las mismas preguntas, los temas son: 1. Castigo político para los corruptos, con su inhabilitación para participar en la vida política del país, y con la pérdida de sus bienes. 2. Eliminar la reelección indefinida. 3. Cese del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. 4. No prescripción de delitos sexuales en contra de niños y adolescentes. 5. Restricción de la minería metálica en áreas protegidas y ciudades; siendo estos los cinco puntos a tratar en el Referéndum.

 

De igual forma se mantienen: 1. Derogación de la ley de Plusvalía, la ley orgánica para evitar la especulación sobre el valor de las tierras y fijación de tributos. 2. Reducción de la zona de explotación de los recursos naturales con el incremento de la zona intangible en al menos 50.000 hectáreas, y reducir el área de explotación petrolera autorizada por la Asamblea Nacional en el Parque Nacional Yasuní, como temas de la Consulta Popular. 

 

Cuando Correa asumió el poder en 2007 el pueblo ecuatoriano estaba cansado de tanta inestabilidad política, lo que estaba determinado por la presencia de mandatarios que al parecer jamás reunieron esas condiciones que fueron resaltadas desde la antigüedad por Platón en los Diálogos de su magna obra La República. Los ecuatorianos expulsaron a un presidente, otros ejercieron su mandato por brevísimo tiempo y hasta se dudó de la capacidad de uno de ellos, que fue suspendido de sus funciones por incapacidad mental. 

 

De ahí que la llegada de Rafael Correa, un joven lleno de ilusiones, influenciado por unas pocas lecturas de tipo marxista, arrastrado por el arrollador ímpetu de los tiempos iniciales del chavismo continental, envuelto en un aura cuasi mística, que cual nuevo Mesías cautivaba a los desposeídos y provocaba la admiración de los letrados, con grandes promesas -en honor a la verdad, algunas si se concretaron como actos, y el país cambió, al menos durante los primeros años de su mandato, es decir, en su primera etapa, la menos corrupta-, tuviera un impacto como fenómeno social, que desde hacía muchos años no se percibía en Ecuador.

 

Esto le garantizó un apoyo popular que más tarde fue perdiendo en la medida que su egocentrismo fue cada vez más manifiesto, y su delirio de grandeza, su prepotencia, su  vanidad y su orgullo alcanzaron dimensiones inusitadas. La ostentosa edificación de UNASUR, que solo es utilizada de manera esporádica para las pocas reuniones de este organismo, tuvo un costo estimado de 43,5 millones de dólares. La edificación tiene 19,533 metros cuadrados y cuenta con tres volados de 50, 38 y 8 metros. En su estructura predominó el uso de metal, hormigón armado y vidrio, mientras que el país exhibía altos índices de desempleo, pobreza, indigencia, y un sistema de salud deficiente; pero el exmandatario, cual legendario emperador romano, quiso mostrar al mundo su poderío y proporcionar a UNASUR una sede de lujo, una de sus tantas excentricidades por las que llevó al país a una crisis económica y le dejó una deuda al nuevo gobierno que se acerca a los 60.000 millones de dólares.

 

Por otro lado hay que ahondar en las peculiaridades de los ecuatorianos, los que son firmes en sus propósitos, tienen muy arraigado el sentido del nacionalismo tradicional, y responden dejados llevar por los impulsos emotivos más que por el razonamiento intelectual y la percepción intuitiva, lo que les hace tener un comportamiento de rebeldía y se alzan de manera masiva por cualquier acto que consideran injusto, lo que no significa necesariamente que no sean fácilmente manipulables dado el bajo nivel intelectual de grandes sectores poblacionales, sobre todo de las comunidades indígenas del oriente del país, en las que prevalece cierto índice de analfabetismo o una educación elemental -el correísmo declaró a Ecuador libre de analfabetismo, hecho totalmente incierto, toda vez que existen multitudes que no saben leer ni escribir, algo que fue constatado in situ por quien escribe este artículo- , aunque han sido los indígenas quienes han dado las mayores muestras de rebeldía contra el régimen dictatorial de Rafael Correa (recordar las múltiples manifestaciones contra el correísmo que tuvieron lugar en la segunda etapa del extenso mandato de Rafael Correa, y que pretendieron paralizar al país). 

 

Protesta a medias

 

Abordados estos elementos estamos en condiciones de cuestionarnos entonces por qué Rafael Correa insiste en el “No” rotundo solo a las preguntas cuyos temas ejes son: la Reelección Indefinida, el cese del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, y derogación de la ley de Plusvalía.

 

Ya precisé antes que trató de impedir la realización de la consulta. Primero lo hizo mediante una diabólica campaña tratando de desacreditar al presidente Moreno y a la consulta per se a través de las redes sociales, por las que el exmandatario tiene una predilección adictiva. Luego a través de una acusación ante la OEA que envolvió a su secretario general, Luis Almagro, quien asumió una actitud más que cuestionada por parte del actual gobierno de Ecuador, y tras el fracaso de ambas formas se presenta personalmente para hacer una campaña contra la consulta.

 

Si a Correa realmente le interesara el presente y futuro de su patria no hubiera asumido esa actitud mediante la cual ha dado muestras de un personalismo marcado, esto es, se limita exclusivamente a pronunciarse por un “No” a ciertos puntos de la consulta, dejando a un lado aquello que no le conviene tratar por cuanto le perjudica sobremanera, como es el tema de la corrupción, en el que, sin duda, está seriamente implicado, y otros aspectos de la consulta referentes a la protección medioambiental, los derechos de los pueblos indígenas autóctonos de la región a sus riquezas naturales, así como lo referente al tema de los delitos sexuales en casos de menores, de los que se ha olvidado completamente.

 

Esto nos da la medida de que Correa se está pronunciando por un “No” solo en relación a ciertos puntos que le perjudican directamente, y que frenarían sus proyectos de perpetuidad en el poder o de retorno a la vida política del Ecuador; aunque el expresidente lo revista con una estrategia muy poco creíble, la idea de salvaguardar lo conquistado durante su mandato por la Revolución Ciudadana, garantizar lo que él dice que es la verdadera democracia del país, -que no es otra cosa que mantener el correísmo a la fuerza como vehículo para la propagación de las tendencias del Socialismo del siglo XXI-, y garantizar su retorno a la vida política de Ecuador, esto último no solo como elemento que le permitiría recuperar un protagonismo perdido, sino la manipulación del poder para garantizar cierto estado de inpunidad ante la ley. (Téngase en cuenta sus serias implicaciones en todo lo relacionado con los casos de corrupción del país y su inevitable asociación ilícita en el escándalo Odebrecht).  

 

El verdadero objetivo de lo que se ha convertido en una obsesión para el señor Rafael Correa, el “No” en la Consulta Popular, es lograr que no se proceda con las preguntas cuyos temas le perjudican directamente en sus proyectos de retorno a la política del país. A un ser tan malvado no le interesa la democracia de su patria ni la dura situación económica por la que atraviesa, ni la deuda que dejó a su sucesor, ni los altos índices de delincuencia, pobreza, desempleo y subempleo.

 

Hemos de considerar que si Jorge Glas, el exvicepresidente del país, es culpable, Correa también lo es, y su llegada a Ecuador para boicotear la realización de la Consulta Popular, considerado un acto de carácter democrático, debe ser motivo para que de una vez por todas se inicie una investigación que logre vincularlo definitivamente a las acciones de corrupción que caracterizaron su gobierno, cuya administración dejó una deuda que se aproxima a los 60.000 millones de dólares; y no solo vincularlo, sino demostrar su protagonismo como la cabeza pensante de todos los escandalosos hechos que han estremecido al país.

 

El castigo a los corruptos

 

Rafael Correa no se ha pronunciado contra del primer punto de la Consulta Popular, es decir, el referente al “castigo político para los corruptos, con su inhabilitación para participar en la vida política del país, y con la pérdida de sus bienes”; de hacerlo se incrementarían las sospechas en sus implicaciones de corrupción, algo que no le conviene, por lo que “se olvida” de forma premeditada de este primer asunto al que Lenín Moreno, inteligentemente, le ha dado un protagonismo desde que asumió el poder el pasado mes de mayo, con la creación de un Frente Anticorrupción, y con la denuncia enérgica de todos los aspectos que inciden en lo que tanto daña la imagen, no solo de Ecuador, sino de una buena parte de los países de Latinoamérica.

 

De oponerse Correa a este asunto del castigo político para los corruptos, con su consecuente aspecto de inhabilitarles para participar de manera activa en la vida política de la nación, sería demasiado evidente, y habría no solo que cuestionarse, sino afirmar, que el exmandatario es un corrupto, algo de lo que no hay dudas, pero tampoco pruebas circunstanciales evidentes que lo demuestren; por lo tanto, deja el asunto a un lado, porque lo implica de un modo muy serio en las acciones llevadas a cabo durante su gobierno, en el que la corrupción fue un denominador común.

 

No olvidemos que la mayor evidencia de su protagonismo en este controversial tema es la situación de su más fiel aliado, Jorge Glas, el exvicepresidente que se encuentra ya tras las rejas para cumplir la pena máxima establecida de seis años por el delito cometido, así como la restitución de una millonaria cifra a los bienes del país por sus implicaciones en el escándalo Odebrecht, lo que Glas y Correa se niegan a admitir, y a cambio de su aceptación en este sentido, se han refugiado en la idea de una absurda conspiración política para adueñarse de la vicepresidencia del país.

 

Con esto se ataca doblemente a Lenín Moreno, toda vez que lo consideran coautor de una estrategia política junto a los sectores de la oposición, principalmente con Guillermo Lasso, el mayor rival de Moreno en los pasados comicios, y según los defensores de la hipótesis del gran fraude electoral, el verdadero ganador. Lenín Moreno acaba de demostrar que esta paranoia correísta es uno de sus tantos inventos, toda vez que propuso tres opciones para ocupar la vicepresidencia una vez vencido el plazo para Jorge Glas de manera inactiva por sus delitos. Guillermo Lasso no estaba entre dichas propuestas, y contrariamente a lo que se ha especulado sin fundamento alguno -tanto por Correa como por los “expertos” y “analistas políticos”-, Moreno propuso a tres figuras femeninas jóvenes vinculadas al Partido Alianza PAIS, cuya trayectoria en la política ecuatoriana es bien conocida. 

 

Lenín Moreno acaba de solicitar a la Contraloría General de Ecuador que inicie una auditoría a la deuda, interna y externa, contraída durante los últimos cinco años del Gobierno de Rafael Correa, entre el 1 de enero de 2012 y el 24 de mayo de 2017, la etapa que considero es la de mayor corrupción y de retroceso en relación con el proyecto social inicial de su llamada Revolución Ciudadana.

 

Dicha investigación pretende analizar la legalidad de las operaciones realizadas y el uso dado a estos fondos, toda vez que Moreno fuera informado por la propia entidad acerca de que algunas operaciones no se habían incluido en los reportes oficiales de deuda  pública. El actual contralor general, Pablo Celi -Carlos Pólit, el anterior contralor, que ocupara el puesto durante la mayor parte del gobierno de Correa, se encuentra prófugo de la justicia implicado en los casos de corrupción del gobierno correísta-, ha anunciado que los resultados del informe se conocerán en abril, aunque sus conclusiones no serán vinculantes, sino una muestra de ejercicio de transparencia de la información a la ciudadanía. Por su parte la oposición pidió que se abriera una investigación al expresidente Rafael Correa por la deuda millonaria con China y Tailandia durante su mandato.

 

Como es de suponer Rafael Correa ha calificado la auditoría como una persecución, algo que hizo de manera pública durante un mitin en Guayaquil, ciudad donde se encuentra promoviendo el “No” a la Consulta Popular. Además en su cuenta de Twitter afirmó: “Recién me entero de un supuesto 'informe preliminar' sobre la auditoría de la deuda (que ya se había hecho) y de una 'comisión de notables', en la cual hay varios odiadores de la RC (revolución ciudadana), para nuevamente 'auditarla'. Ojalá tod@s tengan claro lo que está pasando. ¡Ya es descarado!. **

 

Hay otros aspectos a los que apenas ha dedicado su atención, por no decir que los ha obviado del todo: me refiero a los de carácter ambientalista y de protección de los recursos naturales de las comunidades indígenas. Tal vez ya no se recuerde las múltiples acciones de protestas emprendidas por dichas comunidades que reclamaron sus derechos ante la explotación desmedida de los recursos de sus tierras; de ahí el tema de la “reducción de la zona de explotación de los recursos naturales con el incremento de la zona intangible”, con la consecuente reducción del “área de explotación petrolera autorizada por la Asamblea Nacional en el Parque Nacional Yasuní”, lo que fuera aprobado bajo el mandato del dictador, que como ya se sabe manejaba todos los poderes de la nación, y muy particularmente los de la Asamblea Nacional, cuyos representantes, en su mayoría miembros y directivos de Alianza PAIS, respondían a sus órdenes.

 

De igual modo no ha hecho referencia al tema de la “restricción de la minería metálica en áreas protegidas y ciudades”, que también fue motivo de gran malestar al ser considerado una invasión hacia los yacimientos minerales por parte de las empresas de China. Ya nadie recuerda estos hechos, y la comunidad internacional apenas supo acerca de marchas, protestas, mítines y múltiples gestiones de carácter legal a los que el prepotente expresidente, que se supone estaría al lado de los pobres y desposeídos de la amazonía ecuatoriana -zona que aún conserva territorios vírgenes y aislados de la llamada civilización- no hizo caso alguno y, contrariamente, los agredió, violando todos sus derechos.

 

Hace poco más de un año varios helicópteros de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, múltiples tanques de guerra, decenas de militares, y un grupo de camiones de la Fuerza Terrestre, acompañados de personal policial, invadieron las comunidades de San Juan Bosco y Limón Indanza, con lo que quedaba aislada la provincia de Morona Santiago,  quedando  convertida en una zona sitiada, lo que algunos han llamaron “la guerra en la amazonia ecuatoriana”.

 

La operación militar se dio luego de que un grupo de indígenas de la etnia Shuar, que reclaman el respeto ancestral de sus territorios en Nankints, invadieron un campamento minero y se enfrentaron a uniformados que custodiaban la zona, sede del proyecto minero Panantza-San Carlos, coordinado por la empresa china Explorcobres S.A. La declaración del decreto de excepción en Morona Santiago, que restringió varias libertades, entre ellas las de asociación, información, opinión, de transitar libremente; allanamiento de viviendas; advertencias de movilizaciones de diversos grupos indígenas, entre otros, provocó el rechazo total de las comunidades indígenas que tienen muy arraigadas sus tradiciones ancestrales respecto al cuidado de la tierra, y todo esto, como es de suponer, a Rafael Correa no le conviene que se recuerde en este momento, en el que las circunstancias son otras, y como ya ha afirmado en más de una ocasión: “Ahora vendrán por mí”. 

 

Así las cosas, Correa, ante sus fracasados intentos para impedir la realización de la Consulta Popular, se ha pronunciado mediante una campaña emprendida por el mismo contra aquellos puntos que le perjudican directamente, principalmente con el referente a la reelección indefinida, lo que le imposibilitaría su retorno para ocupar cargos directivos en el país, y el cese del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, lo que le impediría la manipulación de los directivos seleccionados sin paso previo de elección popular, algo instaurado durante su mandato.

 

A modo de epílogo, por cuanto la conclusión está por ver 

 

La conclusión necesita de la realización de la Consulta Popular y Referéndum, sus resultados finales y la comprobación de su transparencia, no porque Moreno interfiera, sino porque Correa estará presente con los maleantes de su Alianza PAIS, ahora llamados Movimiento de la Revolución Ciudadana tras su escisión en correístas y morenistas. 

 

El Consejo Nacional Electoral (CNE) ha solicitado la participación de organismos especializados como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Interamericana de Organismos Electorales (UNIORE) y la Asociación Mundial de Organismos Electorales (A-WEB, por sus siglas en inglés), con lo que se prevé garantizar la transparencia  y que se compruebe el respeto a la voluntad popular. 

 

No obstante, me adelanto un tanto a los acontecimientos para afirmar que, independientemente de los resultados de la consulta, su realización es una muestra de los valores del nuevo gobierno ecuatoriano y de la determinación de su presidente por restaurar el sentido de la verdadera democracia mediante el rescate de la Constitución de Montecristi, libre de las enmiendas correístas.

 

Según investigaciones realizadas hace apenas un mes por la firma Cedatos, la intención de voto por el Sí para las siete preguntas de la Consulta Popular se ubica en un 70%. La propia firma durante el mes de septiembre realizó un estudio similar aplicado a 2.120 personas, demostrando que el 74% apoya la realización de una consulta popular y un 77% aprueba la gestión del presidente Lenín Moreno. La eliminación de la reelección indefinida, lo que tanto preocupa a Correa, ocupó en diciembre el 66,8% de apoyo por el Sí.

 

Una aparente digresión, aunque justificada, tratando de hacer justicia

 

Varios políticos, politólogos, comentaristas, amén de los consabidos “expertos” en el tema, han cuestionado al gobierno ecuatoriano en su nueva etapa dirigido por Lenín Moreno. Están los que de una manera sutil afirman que al nuevo mandatario le ha faltado cierta experiencia en lo referente al manejo de la economía de la nación. Otros declaran abiertamente que le falta la capacidad para enfrentar nuevos retos y cambiar definitivamente y de una vez la política ecuatoriana, dejando detrás todo vestigio del correísmo. Finalmente se encuentran los que de manera despectiva y sin conocimiento de causa, aunque sí con las peores intenciones, afirman que solo se ha cambiado el rostro del mandatario, y tras un falso ropaje se continúa de una manera autoritaria y antidemocrática bajo la influencia de Alianza PAIS; en otras palabras, que parece que está haciendo algo cuando en realidad no ha hecho nada.

 

Respondiendo a los “expertos”, y no me gusta la ironía -aunque está permitida en los escritos de esta naturaleza-, pero tampoco me gustan las injusticias, y como creo con firmeza que están siendo muy injustos con Lenín Moreno, les respondo a todos.

 

En primer lugar, Moreno lleva solamente siete meses en el poder, tiempo insuficiente como para poder percibir cambios sustanciales en lo referente al tema económico. Si a esto le sumamos las condiciones en que Rafael Correa y sus corruptos ministros y funcionarios, entre los que se encuentran su vicepresidente, su contralor, su presidente del Consejo Nacional Electoral, entre otros, dejaron el país, podrá comprenderse que resulta demasiado difícil, si no imposible, “arreglar” a una nación con una crisis económica de gran envergadura - ya la economía ecuatoriana había entrado en recesión desde 2016, algo que traté en algún escrito de esa fecha.

 

Es cierto que su plan emergente de medidas económicas es poco funcional; y no aporta casi nada respecto a una urgente y necesaria recuperación; pero lejos de criticarle se le debe ayudar, y en el país debe haber buenos economistas, (no como Rafael Correa, un economista que hundió la economía), que pueden fortalecer dicho plan emergente y trazar nuevas directrices encaminadas a salvar la devastada economía ecuatoriana.  

 

A Lenín Moreno no le ha faltado capacidad alguna para asumir la dirección de la nación, y contrariamente a lo que también se especuló, es un hombre inteligente, culto, con los conocimientos necesarios para asumir los más duros retos que exige su cargo; pero todo cambio -hablando filosóficamente- necesita de la gestación de una idea. No hay cambio rotundo sin que se haya experimentado un cambio radical en la mentalidad de quien lo ejecuta, y Moreno lo está haciendo, tal vez con la sutileza necesaria de quien actúa guiado mas por la razón que por la emoción, pero lo va logrando, y esto es algo que percibí desde su primera intervención pública, y después afirmé de manera categórica y sin temor a equivocarme, que con la llegada de Lenín Moreno Ecuador se apartaba definitivamente del Socialismo del siglo XXI, y este es el mayor logro de su gobierno, que podrá tener, como todos los gobiernos, limitaciones e imperfecciones, pero también  logros y virtudes, y ese, reitero, es el mayor de todos. Una vez dejado atrás todo vestigio del “socialismo” correísta el resto de las cosas fluirá.

 

Por último, no se trata de un cambio de rostro, sino de un verdadero cambio. Moreno continúa al frente de Alianza PAIS, un movimiento de tipo izquierdista, fundado por Correa y que sirvió como vehículo directriz para su proyecto de Revolución Ciudadana; pero lo menos que ha hecho Moreno es afianzarse a las políticas de dicho partido para asumir su rol al frente de Ecuador. Creo, aunque tal vez sea demasiado liberal al afirmarlo, que a Lenín Moreno no le interesa absolutamente para nada el destino del partido Alianza PAIS, sino el destino de su patria, de la nación que tiene bajo su mando. Sus múltiples ausencias a las reuniones ordinarias de ese organismo -elemento escogido como pretexto para su mal lograda expulsión de las filas del partidismo- así lo sugieren, aunque no lo demuestran categóricamente.

 

Es cierto que la mayoría de sus ministros y colaboradores más cercanos son miembros y simpatizantes de Alianza PAIS, algo que hasta el presente no demuestra que el correísmo se inserte en el nuevo estilo de dirección, ni en la política de la nación. Ya podemos referirnos a un antes y un después. Un antes con la oscura década correísta, caracterizada por la corrupción, el autoritarismo, la ausencia de libertades, la manipulación, entre otros males, y un después con el gobierno de Moreno, una etapa de transparencia, de lucha anticorrupción, de inclusión y de recuperación de la democracia.

 

¿Qué ha hecho Lenín Moreno y su nuevo gobierno? A los que dicen que parece que está haciendo, cuando en realidad no ha hecho nada, les digo que Moreno logró salirse del Socialismo del siglo XXI, su mayor conquista; creó un Frente Anticorrupción; llevó a la cárcel a un vicepresidente corrupto vinculado a Odebrecht; abrió una senda investigación que pudiera vincular a Rafael Correa a los escándalos de corrupción a través de una auditoría a la millonaria deuda heredada; permitió que varios dirigentes del gobierno de Correa, además de Glas, fueran juzgados por asociación ilícita en el caso Odebrecht; se abrió al mundo tras dejar la histeria izquierdista; amén de establecer diálogos inclusivos con la oposición, con lo que ha logrado limar asperezas y frenar la marcada polarización engendrada por el correísmo.

 

¿Podrá pedirse más en la brevedad de su mandato? El propio Rafael Correa, quien se ha autoproclamado como su principal opositor, tuvo que admitir que Moreno ha logrado en meses lo que jamás la oposición pudo hacer en años, según el exmandatario: la destrucción de su proyecto de Revolución Ciudadana. Suficiente.   

 

-----

 

* El Movimiento Sociedad Unida Más Acción, conocido como SUMA por sus siglas, es un movimiento político con orientación liberal y progresista de centro-derecha; fue fundado en 2012 por Mauricio Rodas, su presidente, y Guillermo Celi, vicepresidente. En octubre de 2016 se unieron al Movimiento CREO para apoyar la candidatura de Guillermo Lasso, y hace solo unos meses se independizaron de nuevo.   

**Le recuerdo al expresidente que tantas conferencias ha ofrecido por el mundo, y que tantos doctorados honoris causa atesora, que es incorrecto el empleo del signo de arroba @ para hacer referencia a masculino y femenino al mismo tiempo. Según la Real Academia de la Lengua lo correcto es: “Ojalá todos”, y punto, quedan incluidos masculinos y femeninos, y eso no lo hace parecer como subestimando al género femenino, sino como alguien que sabe expresarse y conoce las reglas idiomáticas y gramaticales. Por su parte “odiadores” es correcto, aunque no lo parezca por su infrecuente uso en español. Es un término más utilizado en inglés, haters, para hacer referencia a alguien negativo, aunque con el desarrollo de la cibernética y el auge de los medios y redes sociales se está usando mucho más. En fin, así se expresan algunos de los líderes de “Nuestra América”, aunque Correa no es de los peores: recordemos a Nicolás Maduro y Evo Morales como “fieles exponentes” del idioma de Cervantes.