Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

 

 Dr. Alberto Roteta Dorado, Naples, Estados Unidos

Ecuador. ¿Adiós al Socialismo del siglo XXI y su Revolución Ciudadana?

 

Hace algunos meses alguien me dijo que el exceso de humildad no era conveniente. Lo expresó porque consideró que me anticipaba, y de manera visionaria, pude vislumbrar la realidad que se aproximaba a los ecuatorianos una vez que Lenín Moreno, el actual presidente del país, asumía el poder tras la polémica campaña y su reciente elección al frente de Ecuador, algo que según su criterio me correspondía como autor, y yo le daba el mérito solo a Cubanálisis, el medio que por primera vez publicaba la idea de un presidente que se suponía garantizaría un continuismo político, y sin embargo, desde sus inicios, se vislumbraba la posibilidad de apartarse de los caminos del socialismo latinoamericano del siglo XXI.

 

Así las cosas, el 26 de junio de 2017, Cubanálisis publicaba mi escrito ¿Desaparecerá el Socialismo del siglo XXI en Ecuador con su nuevo presidente?, en el que expresé: “antes de la segunda vuelta del reciente proceso eleccionario de Ecuador hice referencia a la posibilidad de que Lenín Moreno al asumir la presidencia -en el supuesto caso de que ganara los comicios, aun cuando tenía la seguridad de que el triunfo lo tenía bien asegurado Guillermo Lasso, el representante de la oposición- le diera un matiz diferente a su sistema de gobierno, tal vez tan diferente que lo alejara definitivamente de la tendencia conocida en Latinoamérica como Socialismo del siglo XXI”, idea que pudo haber resultado un tanto controversial y demasiado utópica.

 

Pero ahora, a solo tres meses de mi afirmación, puedo comprobar que mi hipótesis se convierte en una realidad, por suerte no solo para los ecuatorianos, sino para Latinoamérica, región que se libra del mal comunista, quedando remanentes solo en Venezuela, país con la peor situación política y económica del continente; Bolivia, donde la tendencia socialista cada vez se debilita más y su torpe presidente pierde espacios y nivel de aceptación, aunque intenta perpetuarse a través de un cuarto mandato; Nicaragua, con aparente estabilidad y sumida en un preocupante silencio; y como es lógico, en Cuba, con su reciente escándalo de las agresiones acústicas, su devastación post-Irma, y la retirada progresiva del personal diplomático estadounidense de la Embajada Americana en su territorio; sin que descuidemos los planes solapados que se pudieran estar gestando en Colombia a partir de la participación de las FARC como partido político en la vida social de aquel país.

 

Sucede que Lenín Moreno, el actual presidente de Ecuador, está tratando de poner “la casa en orden”, y para esto ha tenido que penetrar en lo más profundo de los grandes abismos, en los que de manera oculta se escondía la gran realidad que su predecesor trató de ocultar: una millonaria deuda que se aproxima a los 60.000 millones de dólares, lo que representa más del 50% del producto interno bruto; una grave crisis económica; y varios de los más importantes dirigentes del país envueltos en escándalos de corrupción y otros delitos, por solo citar lo más significativo, constituyen los puntos ejes del panorama que se ha encontrado Moreno en su patria tras asumir la presidencia.

 

¿Acaso Lenín Moreno se propuso de manera premeditada ascender al poder -aun consciente del posible gigantesco fraude organizado por Rafael Correa, y que finalmente lo llevaría hacia su “triunfo”- para una vez establecido asumir una actitud con decoro que le permitiera poner orden en una nación devastada tras una década de corrupción socialista? ¿Era consciente el actual presidente de las acciones deshonrosas que por tanto tiempo se estuvieron haciendo y que llevaron al país a la ruina con una descomunal deuda y una crisis económica de la que no se podrá salir en años?

 

He tratado de no caer en la especulación y en los comentarios sin sentido. Ya hay muchos que se encargan de las trivialidades sensacionalistas y del llamado amarillismo en la prensa, los que sin cesar solo insisten en las rabietas de Correa desde Bélgica y cualquier frase de Moreno que se pudiera interpretar como una desavenencia hacia el anterior mandatario. De cualquier modo, lo más importante es que desde que Moreno asumió el poder hacia finales de mayo, ha estado haciendo cambios radicales en beneficio de su país, los que alejan a Ecuador cada vez más de aquel supuesto socialismo que durante diez años su gestor y promotor, Rafael Correa, quiso proclamar ente el mundo; aunque los que hemos tratado de entender los principales postulados teóricos de esta tendencia política, sin que seamos socialistas, ni marxistas, así como las propuestas de sus más significativos exponentes sabemos -y no es la primera vez que lo afirmo- que jamás hubo tal socialismo en este país; sino una dictadura con todas las de la ley, caracterizada por restricciones marcadas en todas las esferas, persecuciones, violaciones de los derechos mínimos de sus ciudadanos, y mucha corrupción, que llevó a cierta élite al acostumbrado enriquecimiento propio de estos sistemas dictatoriales.

 

Pero para no dejar la interrogante a la imaginación, la fantasía especulativa o el comentario carente de sentido, he de decir que Lenín Moreno ha afirmado, ya en más de una ocasión, que Rafael Correa le presentó un panorama de Ecuador completamente diferente a lo que realmente él se encontró una vez que asumió su mandato, por lo que la frase correísta “la mesa está servida”, que adquiere cierta popularidad por estos tiempos, es una de sus tantas ironías. La mesa estaba servida, y bien servida; pero con deuda, crisis y corrupción.

 

Esto presupone que Lenín Moreno desconocía la realidad de lo que estaba pasando muy cerca de él, aunque no necesariamente dentro de su campo de acción, ya sea durante la primera etapa del dilatado mandato de Correa, en la cual ocupó la vicepresidencia, o en la segunda etapa, en que se mantuvo activo dentro del gobierno, pero distanciado del área económica para dedicarse solamente al terreno social, lo que al parecer es el fuerte del nuevo mandatario, como expresé también en mi escrito ¿Desaparecerá el Socialismo del siglo XXI en Ecuador con su nuevo presidente?: “más que un político, es un hombre de acción en pos de las obras de carácter social, además que su tono es el del diálogo y la inclusión, y no el de la confrontación y la exclusión -como el de su protector en la campaña, el entonces presidente Rafael Correa-, algo que ya desde su promoción para la presidencia se lograba percibir”. 

 

Respecto a la primera interrogante me atrevo a afirmar que si tuvo esa percepción de su rol para sacar a su patria del abismo, y que la manera de poder hacerlo era mediante la obtención de la presidencia del país, algo por lo que no tuvo que hacer nada, por cuanto, Correa  - que en su ignorancia y su soberbia comunista no pudo percatarse de lo que en realidad podría ocurrir- se encargó de asumir la campaña promocional del binomio Moreno-Glas para la presidencia y vicepresidencia de la República del Ecuador, no solo en la nación andina en la que invirtió cifras millonarias, sino en sus giras promocionales por Italia, España y Estados Unidos, países en los que las comunidades de ecuatorianos son numerosas, y le apoyaron con sus votos.  

 

Una enorme deuda, tan descomunal como para no poder salir de ella ni siquiera a mediano plazo, fue -y sigue siendo, pues el exmandatario no acaba de aceptar que ya no es presidente, y continúa opinando continuamente desde Bélgica, su lugar actual de residencia-  minimizada por Correa, quien creyó que dada su condición de economista, (aunque como bien ha advertido ya Moreno, tan solo en lo teórico, por cuanto, ha sido en sí un académico y no un hombre de acción en este sentido), podía quemar etapas hacia el final de su mandato a través de la imagen de una extraordinaria obra social más allá de las posibilidades reales de una nación que ha dejado sumida en una de sus peores crisis económicas.

 

Además de esta difícil situación de la economía, Moreno ha tenido que enfrentarse, en el breve tiempo de cuatro meses, a una serie secuencial de hechos que ponen en evidencia cada vez con mayor fuerza la participación de los más altos funcionarios del gabinete de trabajo, algunos con cargos en el actual gobierno, en el bochornoso caso de la Empresa Constructora brasileña Odebrecht. El debate alcanzó su clímax con la suspensión de sus funciones como vicepresidente a Jorge Glas, quien ocupaba el cargo no solo en el actual gobierno, como compañero de Moreno, sino que también se desempeñó en dichas funciones durante el segundo mandato de Correa, tal vez el peor, si tenemos en cuenta el extraordinario giro que experimentó su estilo de mandato durante los últimos cinco años, es decir, los correspondientes a su segunda etapa, en los cuales los supuestamente nobles ideales de un joven lleno de buenos proyectos, desbordante humanismo y protección sin límites a los desposeídos, se transmutaron en un hombre déspota y prepotente capaz de agredir verbalmente a todo aquel que pensara de una manera no coincidente con sus ideas, y donde también las acciones de corrupción alcanzaron dimensiones colosales.

 

Jorge Glas se encuentra actualmente detenido en la estación de policía número cuatro de Quito, como prisión preventiva para evitar su posible huida del país, mientras se termina de definir su situación judicial; aunque todo parece indicar que su vínculo directo con la importante empresa brasileña es un hecho innegable, lo cual significa que, de demostrarse categóricamente, Rafael Correa saldría asociado a los sobornos y otros procederes ilícitos, los que incluyen la petición por parte de Glas de un millón de dólares para la campaña de las elecciones seccionales en febrero de 2014, a nombre de Correa, según las declaraciones legales de José Conciençao Santos, delator de la constructora brasileña Odebrecht.

 

Pero Lenín Moreno no solo comenzó su mandato aplicando medidas radicales en lo social, lo político y lo económico, sino que ha dejado atrás cualquier término sugerente de las absurdas ideas socialistas que sirvieron al anterior gobierno para mantener la imagen del comunismo, lo que muy pronto percibí y declaré en el citado escrito publicado en Cubanálisis: “También evitará en su mandato utilizar términos como: socialismo, capitalismo, comunismo,  imperialismo, marxismo, o cualquier otro ismo al enfocarse en su línea reformadora de la sociedad mediante propuestas económicas y sociales, que es lo que quiere y necesita su pueblo, algo que ya se logra percibir en su estilo de hombre práctico en el que no hay lugar para utopías y excesivas teorizaciones en ideas estrafalarias que dispersen su labor”.

 

Retomé esta idea que muy tempranamente expresé, y que tal vez algunos vieron como una hipótesis demasiado apresurada, dada la brevedad de su tiempo en el gobierno, por cuanto percibí que desde sus inicios intentaba desprenderse de un oscuro pasado en toda su dimensión, lo que incluía esa fachada de socialismo del siglo XXI que de manera tan forzada intentaron adaptar a un contexto donde no fue posible la aplicación de una nacionalización radical, con lo que los medios de producción hubieran estado completamente bajo el dominio del nuevo Estado, y la privatización de los sectores económicos hubiera desaparecido, o al menos quedaría reducida a una exigua minoría, algo que jamás pudo ponerse en práctica en aquella nación que se resistió a las imposiciones de Rafael Correa. (Recuérdense las múltiples manifestaciones masivas entre junio y agosto de 2015, en las que participaron hasta las comunidades indígenas de la Amazonía ecuatoriana, de las que fui testigo presencial)

 

Lenín Moreno muy distante de la terminología comunista y de la retórica caudillista y populachera de otros gobernantes izquierdistas de la región, se ha autodenominado socialista, aunque -hasta donde he podido llegar a través de la revisión y audición de casi un centenar de documentos- solo lo ha dicho en una ocasión durante una extensa, pero a su vez amena y profunda entrevista concedida en el Palacio de Carondelet, sede del gobierno en aquel país, al periodista de origen cubano Camilo Egaña para la cadena CNN en español.

 

¿Qué conceptos tiene el actual presidente acerca del socialismo? Contrariamente a lo que algunos creían, y sobre lo que especularon sin razón, Lenín Moreno es un hombre con una vasta cultura que se ha introducido de lleno lo mismo en los controversiales temas acerca de la génesis del universo desde una perspectiva científica con fuerte dosis filosófica, que en la mitología germana y su influencia en la música de Wagner, o en las concepciones holísticas acerca de las relaciones macrocosmos-microcosmos y su posible aplicación en lo social y lo político, por lo que no debe haber lugar para la duda acerca de su conocimiento teórico de los postulados marxistas, considerados paradigmas del modelo socialista, aunque los orígenes de dicha tendencia se remontan a la edad media con los aportes de Sir Thomas Moro con su obra Utopía - de ahí la idea del Socialismo Utópico desarrollada luego. 

 

Así las cosas, aquellos que han tenido frasecillas estereotipadas a flor de labios y que han pretendido proclamar las naciones bajo su mando como socialistas, no han llegado a interiorizar lo que de manera teórica expusieron los ideólogos de esta tendencia, principalmente Karl Marx, sin que olvidemos a su fiel colaborador Friedrich Engels, a quien con frecuencia se le subestima. Si hubieran tenido una percepción verdadera del socialismo propuesto por dichos pensadores, no hubieran promovido sus formas y métodos de gobierno como socialistas, por cuanto han sido en sí la antítesis de aquello que Marx quiso concretar como acto; pero como diría José Martí, anduvo de prisa y un tanto en la sombra, por lo que sus ideales acerca de la desaparición de las clases sociales y de la participación igualitaria de todos en los bienes de la sociedad no han dejado de ser ideales, en tanto que formas e imágenes mentales, que jamás encontraron cabida en ninguno de los países del mundo cuyos gobernantes creyeron -o fingieron- estar aplicando el socialismo propuesto por Marx.

 

Lenín Moreno, dejando tras sí tanta retórica rimbombante -muchas veces disparatada y permeada por los grandes sesgos que surgen de la improvisación y el desconocimiento de los nexos causa-efecto y su sentido de aplicabilidad en las sociedades- ha admitido simpatizar con la idea socialista, aunque solo lo haya dicho una vez, pero sus conceptos acerca de aquel sistema social están fundamentados en su marcado interés de renovación social que pueda sacudir y arrancar de raíz el gran mal de la corrupción; y no solo esto, sino que se ha pronunciado por un acercamiento entre todos los sectores de un país dividido y enfrentado como consecuencia de los embates de una década donde reinó la brutalidad, la agresión, el odio y la maldad. Recordemos que el expresidente Correa solía despedirse con la frase guevariana ¡Hasta la victoria siempre!, lo que sugiere su afinidad con el pensamiento del malvado asesino de origen argentino, y por lo tanto, la puesta en práctica de algunas de las “cualidades” del Che Guevara.

 

Moreno conoce de las leyes de la dialéctica, esas que tanto han tratado de exponer aquellos que, desconociendo los principios argumentales de dichas leyes, se creen socialistas-marxistas, y se ha referido a la necesidad de una constante renovación en todos los aspectos de la vida, algo que según su opinión, es inherente al hombre como una condición de su propio desarrollo evolutivo; pero que resulta aplicable a la esfera social y política, de ahí que tiene muy bien definido la necesidad de una sucesión y la no prolongación del poder, algo que los socialistas olvidan una vez que lo asumen. Es por esto que se ha pronunciado contra la reelección indefinida que impuso el dictador Rafael Correa como enmienda a la constitución de Montecristi del 2008, y que Lenín Moreno considera como una aberración política.

 

Estos aspectos nos permiten diferenciar a un humanista -como lo ha definido el amigo Guillermo Milán desde Suecia- de un socialista. Si bien Moreno se autodefinió de esta última forma, en el orden práctico no es un socialista, al menos, de la manera como lo hemos preestablecido y codificado en nuestro pensamiento ante la distorsión de lo que de manera ideal han concebido algunos.

 

Ninguno de los llamados socialistas del siglo XXI se pronuncia por el diálogo sincero e invita a todos los sectores de la oposición a confraternizar como lo ha hecho Moreno. No ha habido un solo socialista latinoamericano que establezca una campaña anticorrupción desde el seno de su propio gobierno, y les ofrezca un voto de confianza a sus subordinados para que actúen ante cualquier desorden de este tipo. Pedir perdón a nombre del Estado ecuatoriano, como acaba de hacer Lenín Moreno, por el daño y dolor que sufrieron aquellos que han sido víctimas de violaciones a los derechos humanos en manos de gobiernos autoritarios [1],  no es propio de los socialistas de nuevo tipo, ni de ningún socialista. Mantener en su equipo de trabajo a muchos de aquellos que son seguidores de Rafael Correa, y que posiblemente estén vinculados a casos de corrupción, porque cree que se debe confiar en el hombre, tampoco es común en un socialista, como tampoco lo es quien afirme que “por encima de cualquier postura ideológica, la vida es sagrada e intocable”.  De ahí que su actitud respecto a la forma y estilo de gobierno se aparten de los rígidos cánones establecidos y cumplidos en los gobiernos autoritarios que han dicho ser socialistas.         

 

Crisis en Alianza PAIS. Estos cambios bruscos han estremecido a toda la nación, y de manera particular a los miembros de Alianza PAIS, el partido que representa Lenín Moreno, de tendencia izquierdista y que fuera fundado por Correa como soporte para su campaña presidencial y durante todo su mandato. Se pensó que Moreno seguiría al pie de la letra el estilo del anterior mandatario, y por lo tanto, habría una continuidad política asegurada; pero para sorpresa de todos, el presidente Moreno se aleja cada vez más de lo que los partidistas “socialistas” establecieron como normas y directrices para su funcionamiento como entidad rectora de la llamada Revolución Ciudadana, lo que ha sido interpretado por muchos -incentivados por Correa, que cual espectral sombra se sigue haciendo notar en Ecuador-, como una traición a los principios de dicho partido y a los objetivos de la Revolución Ciudadana.

 

Actualmente Alianza PAIS pasa por un mal momento, reflejo de la crisis política desencadenada tras el enfrentamiento de Lenín Moreno con Rafael Correa, y agudizada con el escándalo del vicepresidente Jorge Glas, actualmente en prisión preventiva, de Carlos Pólit, el contralor de la República durante la etapa correísta, entre otros funcionarios puestos en evidencia, lo que ha contribuido a incrementar la crisis en el seno del Partido Alianza PAIS, actualmente dividido: por un lado, los que siguen venerando a Correa, el líder fundador del movimiento, y por otro, aquellos que han decidido apoyar a Moreno a pesar de sus sorpresivos cambios y sus concepciones que desacreditan la etapa gobernada por su predecesor.  

 

“La soberanía del país reside en el pueblo, en la voluntad del pueblo”. (Lenín Moreno). Una consulta popular, cuyas propuestas fueron entregadas el lunes, 2 de octubre a la Corte Constitucional, tendrá lugar próximamente. “Es un derecho de los ciudadanos, es un derecho del presidente llamar a una consulta. Es un derecho de cualquier ciudadano empezar a recoger firmas para una Constituyente, cualquiera de las dos. Yo he escogido la consulta porque creo que amerita a corto plazo hacer cambios sustanciales en la institucionalidad del Ecuador”, destacó el presidente.

 

En el documento oficial se precisan las preguntas que deberán ser analizadas por el pleno de la Corte Constitucional para el referéndum y la consulta popular. Los temas ejes de las preguntas son:

 

1. Castigo político para los corruptos, con su inhabilidad para participar en la vida política del país, y con la pérdida de sus bienes.

2. Cese del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, lo que significa que los siete actuales miembros del consejo cesen de inmediato y que  los nuevos integrantes sean elegidos a través de votación universal.

3. Eliminar la reelección indefinida, con lo que se pretende la recuperación del mandato de la Constitución de Montecristi, dejando sin efecto la reelección indefinida aprobada mediante enmienda por la Asamblea Nacional, el 3 de diciembre de 2015, durante la década correísta. Según ha declarado el presidente, con la eliminación de la reelección indefinida se dejaría sin efecto la enmienda que permite dicha reelección, “queremos recuperar el espíritu participativo que nos daba la Carta Magna de Montecristi”. Cuando existe la posibilidad de una acción de este tipo lo que se pretende en sí es una continuidad en el poder: “todo se pone en función de la perpetuación de una persona, no del futuro del país, ni de un proyecto” (…) “La reelección indefinida nunca estuvo en la constitución de Montecristi”. “Debilita la democracia y muchas veces resta a la gestión pública”, ha afirmado Moreno.

4. Derogación de la ley de Plusvalía, la ley orgánica para evitar la especulación sobre el valor de las tierras y fijación de tributos. Dicha ley, según Moreno  tiene efectos negativos en el empleo y la economía.

5. Reducción de la zona de explotación de los recursos naturales con la incrementación de la zona intangible en al menos 50.000 hectáreas, y reducir el área de explotación petrolera autorizada por la Asamblea Nacional en el Parque Nacional Yasuní.

6. Restricción de la minería metálica en áreas protegidas y ciudades.

7. No prescripción de delitos sexuales en contra de niños y adolescentes.

 

Infografía que resume los siete puntos que serán sometidos a la consulta popular

el próximo mes de enero de 2018. (Tomado del diario El Telégrafo, edición del

2 de octubre de 2017).

 

El mandatario resumió la esencia de dichos ejes al explicar a los ecuatorianos que “la consulta es a favor del país, a favor de ustedes y de nuestros hijos. Estos cambios nos darán herramientas poderosas para enfrentar la corrupción. Para fortalecer la democracia; para reactivar el empleo y la economía; para cuidar de nuestros niños. Para proteger mejor la naturaleza de la que somos parte, y vigorizar también nuestra mayor riqueza, que es la diversidad”.

 

El diario El Universo, en su edición del martes 3 de octubre de 2017, publicó las preguntas que serán objeto de la consulta que, de acuerdo con los plazos establecidos para procedimientos jurídicos de esta índole, tendría lugar en enero de 2018. Las preguntas son:

 

1. ¿Está usted de acuerdo con que se enmiende la Constitución de la República del Ecuador para que se sancione a toda persona condenada por actos de corrupción con su inhabilitación para participar en la vida política del país y con la pérdida de sus bienes?

 

2. Para garantizar el principio de la alternabilidad, ¿está usted de acuerdo con enmendar la Constitución de la República del Ecuador para que todas las autoridades de elección popular puedan ser reelectas una sola vez, recuperando el mandato de la Constitución de Montecristi, y dejando sin efecto la reelección indefinida aprobada mediante enmienda por la Asamblea Nacional el 3 de diciembre del 2015?

 

3. ¿Está usted de acuerdo con enmendar la Constitución de la República del Ecuador para reestructurar el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, así como dar por terminado el periodo constitucional de sus actuales miembros y que el Consejo que asuma transitoriamente sus funciones tenga la potestad de evaluar el desempeño de las autoridades cuya designación le corresponde, pudiendo, de ser el caso, anticipar la terminación de sus periodos?

 

4. ¿Está usted de acuerdo con enmendar la Constitución de la República del Ecuador, para que nunca prescriban los delitos sexuales en contra de niños, niñas y adolescentes?

 

5. ¿Está usted de acuerdo en incrementar la zona intangible al menos 50.000 hectáreas y reducir el área de explotación petrolera autorizada por la Asamblea Nacional en el Parque Nacional Yasuní de 1.030 hectáreas a 300 hectáreas?

 

6. ¿Está usted de acuerdo con enmendar la Constitución de la República del Ecuador para que se prohíba la minería metálica en todas sus etapas, en áreas protegidas, en zonas intangibles, y centros urbanos?

 

7. ¿Está usted de acuerdo con que se derogue la Ley Orgánica para Evitar la Especulación sobre el Valor de Tierras y Especulación de Tributos, conocida como Ley de Plusvalía?

 

Respecto a la consulta popular Moreno ha sido bien preciso en relación al verdadero sentido de dicha consulta, algo que considera necesario por varias razones, entre las que sobresale su concepto de que la institucionalidad que creaba la Constitución de Montecristi no ha dado los resultados que se esperaba alcanzar de ella. “Creo fundamentalmente que ha sido por una mala práctica de la institucionalidad”. “Queremos recuperar el espíritu de la constitución de Montecristi”.

 

La consulta popular, como todo lo que ha hecho o dicho Moreno últimamente, ha sido motivo de una gran polémica. Los que conocemos de cerca la situación del país durante los últimos años, lo que incluye el estado de opinión de su población -lo que obtuve tras haber entrevistado a cientos de ecuatorianos de los más diversos estratos sociales, desde los más altos militares, funcionarios, escritores, comerciantes, hasta soldados, taxistas y desempleados, y de las más variadas zonas de su geografía, la sierra, la costa y la amazonía, incluyendo la isla de Muisne en el Pacífico, entre 2014 y 2015-, sabemos que todos los puntos abordados y propuestos por el presidente constituyen temas ejes que provocaron la inconformidad de grandes sectores poblacionales, por ejemplo, la reducción de la zona de explotación de los recursos naturales con el incremento de la zona intangible, referente a la protección de las riquezas naturales del Yasuní, es algo muy bien pensado, por cuanto, la violación de los derechos de las comunidades indígenas producto de la explotación indiscriminada de sus reservas naturales provocó una gran revuelta contra el gobierno de Correa, algo que fue eludido por él, como la mayoría de las cosas que ocasionaron protestas durante su mandato.

 

Si no conocemos con profundidad, o al menos no tenemos una idea de la real situación del país, no podemos llegar a comprender algunas de las preguntas que serán objeto de consulta. Cada punto está asumido con la perspectiva de solucionar las inquietudes que han estado suscitando graves polémicas en el pueblo ecuatoriano, para quien está hecha esa consulta popular. No obstante, aún están muy arraigados en ciertos círculos simpatizantes del correísmo los métodos prepotentes y antidemocráticos utilizados por Correa para someter por capricho a la población del país.

 

De modo que la consulta popular está teniendo sus adversarios en el propio seno del Partido Alianza PAIS, los que siguen escuchando los consejos que el exmandatario les ofrece desde Bélgica, a donde se fue luego de concluir su mandato, bien alejado de la inmensidades de los Andes, y sobre todas las cosas, sin tener contacto con las diversas comunidades de indígenas, a los que desprecia y considera seres inferiores, aunque los utilizó a su favor en los años iniciales de su mandato y luego hasta los agredió y lanzó sus tropas contra la etnia Shuar, un hecho olvidado ya para muchos, y lo peor, desconocido para otros.

 

En Alianza PAIS hay posturas divididas, y muchas veces no hay definición exacta al no ser precisos en sus respuestas; de hecho, muchos de los entrevistados en cadenas televisivas han dado opiniones evasivas sobre muchos puntos y retoman la retórica habitual de los “socialistas” en su defensiva, con lo que intentan mantener un pasado que ya dejó de tener su razón de ser. La Directiva Nacional de Alianza PAIS indicó en una resolución que respaldará la consulta popular, pero no apoyarán procesos “que respondan a la agenda de la derecha y de los poderes económicos”.

 

Erika Sylva Charvet, exministra de Cultura de Ecuador, expresó que la iniciativa de Moreno tiene como fin empezar a desmontar los principios y la estructura institucional forjada en diez años de revolución. “Su alianza con la derecha liquida por completo ese espíritu que históricamente encarnó la fase radical de la Revolución Ciudadana, en frontal lucha con las oligarquías, totalmente contraria al entreguismo a ellas que hoy encarna la consulta propuesta por su Gobierno”, en lo que coinciden muchos de los miembros de esta organización partidista.

 

Otros insisten de manera categórica, aunque sin fundamentos convincentes, en la idea de  una eventual regresión de derechos a partir de la puesta en práctica de los puntos que se debatirán en la consulta popular. Augusto Espinosa, asambleísta y exministro de Educación del gobierno anterior, sostiene que la reelección indefinida no puede ser modificada ya que implicaría una “inconstitucional regresión de derechos”, lo que no es más que una justificación de algunos partidistas para mantenerse en los cargos del gobierno, con lo que lograrían el continuismo político inculcado por Rafael Correa.  

 

Era de esperar que los movimientos de la oposición, y de manera particular sus principales líderes, como Jaime Nebot, representante del Partido Social Cristiano y alcalde de la ciudad de Guayaquil, la más poblada e importante desde el punto de vista comercial, y Guillermo Lasso, líder del Partido Creando Oportunidades, CREO, apoyaran la consulta popular y coincidieran ciento por ciento no solo en la necesidad de su realización, sino en todos los puntos a tratar, y esto, como es lógico, ha sido asumido por algunos como muestra de una complicidad de Lenín Moreno con los principales líderes de la oposición, al extremo de manejarse la idea de que en el país está gobernando la derecha, o que Moreno está haciendo en solo unos meses con sus reformas lo que no logró hacer la oposición en diez años.

 

Nuestro compromiso es fortalecer la institucionalidad del país. Si usted decide realizar una consulta popular sobre estos temas, puede estar seguro de que contará con mi apoyo y el del bloque legislativo de CREO”, precisó Guillermo Lasso al diario El Comercio. Lasso, a pesar de haber sido la contrapartida de Moreno en la última campaña electoral, también ha dicho: “la consulta es nuestra y la vamos a apoyar”. Por su parte Jaime Nebot, una de las figuras más prominentes de la política ecuatoriana, actual alcalde de Guayaquil, con quien dialogó Moreno antes de lanzar su proyecto de consulta,  aseguró que la consulta popular es una necesidad, debido a que el pueblo es dueño de la democracia y por lo tanto “no hay pronunciamiento más legítimo” que manifestar su opinión sobre el futuro del país. “Oponerse a una consulta popular es antidemocrático”, afirmó.

 

En cambio, el Partido Comunista Ecuatoriano, PCE [2],  se pronunció por un NO rotundo en las preguntas referentes a la reelección indefinida, al creer que es el pueblo quien tiene la potestad de elegir a sus mandatarios en todos los niveles de gobierno. Según los comunistas ecuatorianos, aprobar esta pregunta podría interpretarse como regresividad de derechos, tanto del postulante como del pueblo en su derecho a reelegir. De igual modo, en la pregunta referida a la derogación de la ley de plusvalía se manifestaron en desacuerdo, ya que consideran que, aunque la ley puede ser susceptible de mejoras, es necesario que las ganancias extraordinarias producto de obras de infraestructura del estado sean redistribuidas socialmente.

 

Expresaron su preocupación en torno a la pregunta respecto a la reestructuración del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, fundamentalmente por el mecanismo establecido para la conformación del Consejo de Transición. En este sentido exhortan al presidente a que las propuestas de aquellos que conformen el consejo de transición sean personas elegidas por las organizaciones sociales y populares. En cualquier caso, saludan que la elección de consejeros de participación se realice a través de votación directa y universal. No obstante, expresaron su respaldo al resto de las preguntas de la consulta popular e invitaron a votar a favor ya que “profundizan los derechos del pueblo ecuatoriano”.

 

De cualquier modo, todo parece indicar que la consulta se aprobará por las instancias del  gobierno y el pueblo ecuatoriano podrá debatir libremente -como hace mucho tiempo no ha podido hacer- acerca de una constitución libre de las enmiendas correístas que se agregaron a posteriori a la Carta Magna de Montecristi. 

 

Propuestas del plan económico. El 30 de septiembre, en Montecristi, la ciudad donde se encuentran los restos mortales del luchador Eloy Alfaro, durante el acto por la celebración del noveno aniversario de la actual constitución vigente en el país, conocida como la Constitución de Montecristi, el presidente afirmó: “Pensamos encontrar una mesa servida, pero cada año toca pagar 10 mil millones de dólares. Todo el presupuesto de educación, de salud, de las fuerzas armadas, de la policía. Todos juntos no dan esa cantidad. Esa es la esa mesa servida que nos dejaron, servida de deudas, pero las deudas hay que pagarlas”.

 

Días más tarde al retomar el tema insistió de nuevo en la enorme deuda que dejó el correísmo, a lo que agregó aspectos como: la caída de exportaciones, bajo precio del petróleo, el sector de la construcción contraído y condiciones difíciles de la deuda pública, por lo que anunció las siguientes medidas para cumplir las metas económicas:

 

1. Eliminar Ley de Plusvalía, una de las preguntas en consulta.

 

- Para garantizar trabajo y empleo incluyó en la consulta la eliminación de la denominada “ley de plusvalía”.

 

- Los nuevos microemprendedores no pagarán el Impuesto a la renta durante los dos primeros años de creada su empresa.

 

- Las microempresas ya establecidas dejarán de pagar el Impuesto a la renta por sus primeros 11.000 dólares de utilidad, para beneficiar a más de 36.000 empresarios.

 

- Presentará un proyecto de ley que elimine el anticipo del impuesto a la renta a las empresas cuyas ventas anuales no alcancen los 300.000 dólares, que son más del 82% de las empresas existentes.

 

- Para las empresas que facturan más de 300.000 dólares, realizarán la devolución progresiva del impuesto mínimo del anticipo del impuesto a la renta. Se comenzará con el 50% durante el año 2018, si se cumple el compromiso de mantener o incrementar las plazas de empleo.

 

- En el proyecto de ley se elimina el impuesto a las tierras rurales para dinamizar al sector agrícola.

 

2. Fortalecimiento de la dolarización.

 

- Para fortalecer la dolarización presentará una ley que incentive la repatriación de capitales. Por ello, a quienes traigan sus capitales productivos en los próximos 12 meses, se les exonerará del Impuesto a la renta hasta por cinco años.

 

- A los exportadores se les devolverán impuestos por el ingreso de divisas y por mantener las plazas de empleo.

 

- Se mantendrá el impuesto a la salida de divisas, para evitar debilitar la dolarización.

 

- Asegura que es momento de entrar sin temores al uso de la tecnología para fortalecer el sistema monetario, por lo que tras el acuerdo, las cooperativas y los bancos operarán el dinero electrónico, pero bajo la supervisión y control del Estado.

 

3. Austeridad.

 

Con la expedición del Decreto Ejecutivo de Austeridad Fiscal para controlar el gasto corriente y de inversión, recordó que mediante decreto se disminuyó en un 10% el sueldo de los servidores públicos que más ganaban; se limitó la contratación de consultorías y se racionalizó el pago de horas extras y de viáticos por residencia, entre otros temas, para generar un ahorro de 500 millones de dólares.

 

4. Contrabando y evasión de impuestos.

 

- Reitera la guerra al contrabando y a la evasión de impuestos, por lo que se fijarán aranceles que protejan la industria nacional, y una tasa de control -de 10 centavos de dólar- para financiar la lucha de las aduanas contra el contrabando.

 

5. Impuesto a la renta.

 

Para apuntalar el proyecto "Toda una vida" que se traduzca en vivienda, cuidado prenatal, nutrición infantil, educación de excelencia, empleo, jubilación universal digna, el mandatario anunció cambios respecto al impuesto a la renta en los dos siguientes casos:

 

- El impuesto a la renta para sociedades volverá a ser del 25%, como lo era hasta el año 2010. Este incremento no aplicará para las micro y pequeñas empresas, ni tampoco para quienes desarrollen actividades que garanticen un ingreso permanente de dólares al país.

 

- Los trabajadores ecuatorianos que perciben más de 3.000 dólares mensuales, el Impuesto a la renta se aplicará también al décimo tercer sueldo a partir del año 2018.

 

Al afirmar que no existirán ajustes para la población de atención prioritaria, el mandatario dijo que se garantiza la estabilidad tributaria, que solo podría ser revisada a la baja de impuestos, mientras se logra que la economía mejore. (Tomado del diario El Universo. Publicación del 11 de octubre de 2017).

 

Dichas medidas, al igual que las preguntas de la consulta popular, están siendo objeto de grandes debates, y se espera que solo tengan un apoyo parcial en la Asamblea Nacional. Ya el presidente se refirió que no afectarían a los sectores más empobrecidos de la población; sin embargo se especula que solo beneficiarían al sector privado, y por su parte, representantes de los más importantes movimientos políticos del país se han referido a la necesidad de aplicar un plan económico; pero con grandes reajustes a partir de las propuestas de la presidencia.

 

En un comunicado que firman Guillermo Lasso y César Monge, líderes del movimiento CREO expresaron su inconformidad con la propuesta del plan económico del presidente Lenín Moreno. “La receta es más de lo mismo: más gasto público, más impuestos y más deuda. Siguen buscando la manera de meterle la mano al bolsillo de los ecuatorianos... Lo que presentó el presidente es un conjunto de acciones, muchas de ellas dependientes del Poder Legislativo, y otras sin sustento técnico, que en su conjunto no resuelven la grave crisis económica y financiera por la que está atravesando Ecuador” (…) “Mientras el Gobierno continúe tomando decisiones con criterio recaudatorio y no técnico, la economía no se reactivará, afectando la generación de empleo”. (…) “Esperábamos mucho más de este supuesto Plan Económico. El Gobierno ha dejado a un lado el problema del tamaño del Estado y del excesivo endeudamiento; el propio Moreno nos ha dicho que la deuda pública llega a $ 57.000 millones, lo que representa el 59% del PIB. Es decir, 19 puntos porcentuales por encima del límite legal (40% del PIB)”.

 

Guillermo Lasso afirmó el sábado 14 de octubre al diario El Universo que CREO votará en contra de todo intento de aumentar impuestos a los ciudadanos. “Este listado de acciones, que no puede ser llamado Programa Económico, no son sino la misma receta aplicada por Alianza PAIS en los últimos once años. Su tesis es más gasto público, más impuestos y más deuda. Ese modelo es insostenible porque profundizará la crisis” (…)  “la influencia de Correa en lo económico también debe desaparecer”.

 

Lasso propone un cambio de las autoridades económicas, al considerar que son los mismos que estaban con Correa, los que crearon la crisis; así como reducir impuestos en $3 mil millones, lo demanda una decisión de reducir el gasto improductivo y dar un giro a la visión de desarrollo del país, convocando al capital privado para las obras de infraestructura. De igual forma se refirió a la necesidad de llevar a cabo un agresivo proceso de concesiones para generar liquidez y pagar la deuda externa e interna; y asegurar la dolarización.

 

Varios  analistas económicos  han manifestado que las medidas adoptadas la noche del miércoles 11 de octubre por el presidente Lenín Moreno mantienen la receta del correísmo, y que en sí no hay una política económica diferente.

 

La página oficial del Movimiento CREO hizo pública la opinión del reconocido  economista Walter Spurrier, en Análisis Semanal, la que coincide con la percepción de los representantes de este movimiento al declarar que se mantiene la receta del anterior gobierno, se toman puntos clave del anterior régimen, así como su propio esquema, aunque con modalidades distintas en cuanto a la búsqueda de consensos y sin censura, ni castigos, pero no hay una política económica diferente.

 

Mientras que Jaime Carrera, del Observatorio de la Política Fiscal, calificó al plan económico como “débil” por no establecer nada claro sobre una reducción del déficit, ni metas del crecimiento de la economía o el fomento a las exportaciones. En tanto que Pablo Arosemena, presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil, aseguró que en vez de bajar impuestos se los sube, y en vez de gastar menos, se incrementaría el presupuesto del 2018, lo que generará un mayor hueco fiscal.

 

Sin embargo, para Alianza PAIS el grupo de medidas no cambia la estructura económica, pues siguen “el buen manejo de Rafael Correa”, lo que se constituye una burla para los ecuatorianos, por cuanto Ecuador necesita medidas económicas que realmente generen plazas de trabajo e incentiven el comercio y la producción. No es posible hablar de un “buen manejo económico” durante la década robada, cuando cientos de empresas cerraron y miles de ecuatorianos perdieron su empleo.

 

¿Adiós al Socialismo del siglo XXI y a la Revolución Ciudadana?

 

Todo es posible en medio de los grandes cambios que acontecen en el país suramericano. Las reformas económicas y los temas de la consulta popular están encaminados a mejorar la difícil situación económica y social de Ecuador; pero también van dirigidas a un rescate de los principios democráticos desaparecidos durante el correísmo.

 

Si bien Lenín Moreno no ha dicho de manera categórica un adiós rotundo a la idea socialista que se pretendió imponer en Ecuador, -tan solo como idea, siguiendo los impulsos efusivos de Chávez con su Revolución Bolivariana y lo que llegaba de los hermanos Castro desde la pequeña isla caribeña- es evidente que cada uno de sus pasos y de sus acciones lo alejan más de todo vestigio socialista.

 

Por el momento su gente lo está comprendiendo y aceptando, no por imposición y dogmatismo, sino porque han comprendido que un hombre de bien, de sólidos principios y de desbordante humanismo los está representando, y es eso justamente lo que necesitan los ecuatorianos.

 

Si al final se logran despedir de manera definitiva del “gran mal”, mejor aún.

 

Por ahora, un silencio rotundo a cualquier eslogan que recuerde el socialismo pudiera ser la manera disimulada de continuar por el camino que los llevará al triunfo definitivo.   

 

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[1]  El gobierno ecuatoriano firmará 24 acuerdos reparatorios con víctimas de violaciones de Derechos Humanos. El Informe de la Comisión de la Verdad determinó 118 casos y 831 tipos de violaciones a los derechos humanos entre1984 y 2008.

[2] En el año 2012 un pequeño grupo miembros de la "Juventud Comunista del Ecuador", fue expulsado por actividades contrarias a los principios Marxistas-Leninistas, los que formaron el Partido Comunista Ecuatoriano, fracción socialdemócrata, que se acerca más al llamado Socialismo del siglo XXI que a los dogmas de otros modos comunistas. Esta entidad no tiene que ver con el Partido Alianza PAIS, organización oficialista de orientación izquierdista.