Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

 

 Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

CUBA 2018: CONSAGRACIÓN DE LA MEDIOCRIDAD

 

Este escrito solo pretende presentar, a modo de resumen, algunos de los acontecimientos ocurridos en Cuba o de especial trascendencia para la isla, a pesar de haber tenido lugar fuera de ella, durante 2018, y que considero de mayor importancia dada su repercusión desde el punto de vista social y político. Dichos sucesos, en mayor o menor medida han afectado, o afectan, a la mayoría de los cubanos, sobre todo, a aquellos que, como suele decirse ahora, son los cubanos de “a pie”, es decir la mayoría; esos que sometidos a la dura represión del régimen castrista y bajo la influencia desgarradora de las penurias y demasiado vulnerables a enfermar, y hasta morir, dada la desastrosa situación de salubridad por la que atraviesa la isla en el momento actual, donde las epidemias de dengue y los brotes de zika, entre otras enfermedades infecciosas, se han mantenido con elevados índices de incidencia, y donde también todo falta, desde los principios éticos y morales de aquellos que dirigen el país hasta el pan de cada día para los de “a pie”, pues como se sabe, a los altos mandatarios de la cúpula castrista no les falta nada, al menos en lo material.   

 

Imposible que los lectores puedan encontrar detalles de cada uno de los aspectos que abordaré. Recordemos que se trata de un resumen anual, y como todo resumen solo incluirá la esencia de las cosas. De ahí que remita a aquellos interesados en la profundización de algunos de los temas que trato al segmento de este propio sitio: “Todo lo publicado en el think-tank” en 2018. Ahí podrá encontrar muchos de estos temas con un mayor rigor informativo y analítico, no solo de mi autoría, sino de varios colaboradores de este medio, el cual ha mantenido en su sección principal artículos de corte analítico basados en los principales asuntos que afectan sobremanera al pueblo cubano, sin que falten algunos temas de interés regional e internacional en relación directa con Cuba.  

 

De manera general, y siempre con la posibilidad de alguna inconsciente omisión, los aspectos que considero de mayor importancia durante este 2018 en Cuba son:

1. Las supuestas elecciones con la consiguiente designación de un nuevo presidente.

2. La participación de una deshonrosa comitiva en “representación” de la sociedad cubana actual en la VIII Cumbre de Las Américas.

3. El marcado incremento de la represión con una explosión de detenciones arbitrarias.

4. La escandalosa presencia de los diplomáticos cubanos en una reciente reunión de la Organización de Naciones Unidas.

5.  La polémica en torno a los debates del Proyecto de Constitución con el retorno del término comunismo y la eliminación del matrimonio homosexual.

6. La intrascendente Cumbre de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América, Alba-TCP, en La Habana.

7. La retirada de los médicos cubanos del Programa Mais Medicos.

8. El trágico accidente de aviación y el silencio de las autoridades cubanas ante las posibles causas.

9. La crítica situación epidemiológica en la isla.

 

Y de estos, los de mayor repercusión, incluso a escala internacional, fueron los referentes al polémico asunto del fin de las misiones médicas cubanas en Brasil a partir de las decisiones de Jair Bolsonaro, el nuevo presidente electo democráticamente en este país; el complicado asunto de la supuesta elección de Miguel Díaz-Canel como presidente del país, así como la desfachatada intromisión de las delegaciones cubanas durante la Cumbre de las Américas celebrada en Perú y el irrespetuoso comportamiento de la diplomacia cubana en la última reunión de la Organización de las Naciones Unidas, sin olvidar el impacto del desastroso accidente aéreo en el que, según se ha estado comentando, en gobierno cubano tiene una fuerte dosis de responsabilidad.

 

Algunos temas no se analizarán bajo tales titulares puesto que su presencia constante en la problemática cubana no los hacen aparecer como “noticias” nuevas, porque son la realidad de cada día durante casi sesenta años de dictadura castrista, como son la represión totalitaria y milimétrica de todas las actividades que se llevan a cabo en el país, la permanente crisis económica cubana de la que el régimen no tiene manera de salir ni es capaz de generar estrategias que permitan intentarlo, el total fracaso de las tácticas y maniobras para atraer inversión extranjera a la isla en las cantidades requeridas, la galopante corrupción que se incrementa continuamente a lo largo y ancho del país, el constante desespero por emigrar hacia cualquier lugar del mundo con tal de poder salir de la isla-manicomio, o el absoluto desprestigio moral e ideológico de la pandilla gobernante en el país.        

 

“ELECCIONES” EN CUBA. El silencio del régimen al ocultar la única propuesta presidencial. La permanencia del PCC como eje que rige los designios de la nación.

 

Después de burlarse, una vez más, de José Martí, el gran Apóstol de Cuba, mediante una satánica marcha de la plebe organizada y dirigida por los líderes de cuarta categoría, el 27 de enero, precediendo al día del natalicio martiano y a solo unos días de haberse iniciado el 2018, los cubanos fueron convocados a unas supuestas elecciones que la mayoría no comprenden, esto es, saben que se habla de comicios, que eligen a sus “representantes”, que es prácticamente obligatorio ir a votar, pero la esencia del fenómeno y del maquiavélico mecanismo mediante el cual, al final, los primeros elegidos designan a otros de un nivel mayor, y estos a los diputados del parlamento, para que al final sean estos los que elijan a un presidente, que jamás se da a conocer de manera previa como en el resto de la mayor parte de los países del mundo, es lo que no se llega a comprender; ni creo que las multitudes que solo logran sobrevivir en medio de las escaseces de todo tipo les interese demasiado el complicado “proceso” eleccionario cubano, el “más democrático del mundo”, según se encargó de pregonar el dictador Fidel Castro, y que ahora sus seguidores repiten como autómatas pensando siempre en el legado de su viejo comandante.   

 

El domingo 11 de marzo de 2018 “votó” el 82.90% de los electores cubanos, lo que significa que casi un 20% dejó de hacerlo (exactamente el 17.10%), y esto es algo histórico para la nación cubana si se compara con los por cientos de participantes en los comicios precedentes, de modo particular con las casi absolutas cifras de los años 1993 y 1998, independientemente de que como todos sabemos, los datos estadísticos jamás resultan confiables en Cuba, y que estas cifras pudieran ser mucho más negativas pero se falsifican para continuar mostrando una apariencia de apoyo popular ante el mundo.

 

A solo un mes de decidir quién sería el continuador de Raúl Castro el mutismo prevalecía en los medios de prensa oficialistas de la isla, y desde otras partes del mundo, y ante la desinformación total al respecto, solo se especulaba, muchas veces sin fundamento alguno, acerca de posibles continuadores entre los que no faltaron varios de los descendientes de los Castros, así como el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla.

 

Descartados varios de los miembros del linaje de los Castro, la mayoría de los que comentamos como analistas y reporteros independientes, que es como se nos llama, nos inclinamos por la idea de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el hombre relativamente joven y fiel a la causa del régimen que de manera progresiva se fue adentrando en las tenebrosas tinieblas de la cúpula gubernamental de la isla hasta llegar bien alto como primer vicepresidente, luego de haberse desempeñado como Vicepresidente del Consejo de Ministros, Ministro de Educación Superior y Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en las provincias de Villa Clara y Holguín.

 

Y así las cosas, y sin campañas electorales, ni participación de la oposición, con un solo partido oficialista, pero sobre todas las cosas, con un sepulcral silencio y un control absoluto de la propaganda, el 19 de abril Cuba tenía un nuevo presidente, que sin ser de la estirpe de los Castro en cuanto a linaje se refiere, garantizó un continuismo político, y aunque muchos vieron su llegada como una posibilidad de cambio ante la decadencia evidente del castrismo, Díaz-Canel no será el hombre que pueda hacer variar el destino de una nación saqueada por la tiranía castrista.

 

Cuba no solo necesita un cambio de presidente, sino un cambio radical de sistema social que le haga marchar en un sentido diferente y que le garantice una apertura al resto del mundo, algo que no se alcanza con un simple simulacro electoral en el cual se involucran todavía miles de cubanos carentes de la percepción de vulnerabilidad que crean cuando ejercen su voto por quienes, se supone, los representen en la toma de decisión para elegir a un sucesor.

 

Luego de varios meses con Díaz-Canel como presidente de Cuba, hoy reafirmo lo que expresé a solo dos semanas de su llegada al poder:

 

No creo que Miguel Díaz-Canel esté sensibilizado con la idea del cambio. Su posición de hombre leal a la “causa” de la llamada revolución cubana le impide ver con luz propia que la nación que hoy comienza a dirigir pide a gritos una radical renovación, y no creo que el nuevo mandatario sea de los de doble cara, o doble moral, como se suele decir con frecuencia a aquellos que piensan de una forma y actúan desde la apariencia de otra”.

 

De cualquier forma, con nuevo presidente o sin él, la sombra de los Castro permanece por la eternidad en Cuba. Raúl Castro como Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, PCC, supervisa todos y cada uno de los pasos del nuevo presidente, quien no tiene lo que tiene que tener -parafraseando a Guillén, el poeta comunista que se apartó de su excelencia poética amorosa para insertarse de lleno en una poesía revolucionaria al estilo del realismo socialista-, ni le interesa tampoco, para enfrentarse a las anquilosadas figuras, consideradas históricas, de la llamada revolución cubana. El PCC seguirá rigiendo los designios del pueblo cubano y no admitirá ningún cambio, por muy sutil que pueda ser, en sus rígidos cánones. La suerte, o más exactamente, la mala suerte está echada, y al parecer la famosa consigna fidelista de que “el partido es inmortal” está teniendo sus efectos mántricos. Llegaron para quedarse, aunque para esto tengan que acudir a los más criminales actos. 

 

Cumbre de Las Américas. El “papelazo” de la delegación cubana como demostración de la chusmería propia del hombre nuevo. Historia repetida en otro escenario por parte de una diplomática cubana en la ONU 

 

Entre los días 13 y 14 de abril tuvo lugar la VIII Cumbre de Las Américas, evento continental que permitió una aproximación entre aquellas naciones del continente, más allá de los límites del Río Bravo, ese que simbólicamente asumiera José Martí para delimitar a las naciones que con sobradas razones llamó “Nuestra América”. De ahí que el evento sea de carácter continental y no precisamente regional como se cree, algo que debe ser reconsiderado, amén de no subestimar un encuentro de este tipo por el hecho de que participen principalmente las naciones de América Latina, la región de las grandes desigualdades, de las controversiales políticas de sus gobiernos, de la pobreza, la criminalidad, y de manera muy peculiar la corrupción. 

 

De ahí que dicha cumbre tuvo como principal tema la gobernabilidad democrática frente a la corrupción, con lo que sus organizadores pretendieron establecer una mayor cooperación regional a través de una aproximación e intercambio de concepciones y propuestas frente a ese flagelo que, más allá de las ideologías, de posiciones y de actitudes políticas, involucra por igual a las grandes empresas privadas que a funcionarios públicos, afectando a aquellos más vulnerables a las consecuencias de la corrupción, esto es, a los sectores más desposeídos de la población -algo que es mayoritario en la región latinoamericana-, los que ven postergadas obras de desarrollo social en su beneficio ante la indiferencia de los que asumen el poder de modo inescrupuloso olvidando promesas hechas en época de campaña electoral cuando necesitaron sus votos.

 

Pero como se trata de un resumen anual de los acontecimientos de Cuba, y dicha cumbre no se desarrolló precisamente en la isla, aunque sí con la participación de una delegación cubana para nada representativa de la gobernabilidad democrática, objeto fundamental del cónclave, aunque en su aplicabilidad como instrumento para enfrentar la corrupción, me limitaré a hacer referencia a la participación de la “combativa” y “enérgica” representación cubana en el evento.

 

A solo unos segundos de llegar a Perú los cubanos se hicieron notar, y no precisamente por su decencia, su educación, su inteligencia y su discreción -lo que nos distinguía en los tiempos de la colonia y hasta bien entrado el pasado siglo XX-, sino por algo que se le llama en la isla “chusmería  de solar”, consecuencia directa de la conformación de un estereotipo de hombre nuevo, el experimento socialista del modelo humano concebido por Che Guevara para su puesta en marcha en Cuba.

 

Con una gritería, a modo de conga, de las gastadas consignas “revolucionarias”, entre las que no faltó la absurda idea de: “yo soy Fidel”, se iniciaba la serie secuencial de “papelazos” de la comitiva comunista; lo que alcanzó su clímax cuando sabotearon la última jornada del encuentro paralelo de la sociedad civil, previo a la VIII Cumbre de las Américas, algo que también tuvo lugar en Lima, Perú.

 

Al iniciarse la sesión en la que voceros de las distintas coaliciones debían presentar los resultados de los debates ante funcionarios de distintos gobiernos y miembros de la Organización de Estados Americanos, Mirthia Brossard Oris, dirigente de la Federación Estudiantil Universitaria, FEU, de Cuba tomó la tribuna para denunciar la presencia de aquellos, que según ella, “representan a organizaciones que no son reales, que no son legítimas, agentes imperiales pagados por el Departamento de Estado”. Esto propició que la plebe cubana que representaba a la supuesta sociedad civil en el evento se proyectara de manera irreverente mediante gritos y gestos inapropiados, lo que, sin duda, fue una de las acciones más desafiantes de los últimos tiempos, y ya no solo por las intenciones de los cubanos - tal vez no sean pagados, excepto sus gastos de pasajes, hospedaje y comidas, por parte del régimen castrista; pero son manipulados y obligados a actuar de esa manera, y esta es la peor “compensación” que puede hacerles dicho régimen.

 

El escándalo se reforzó al sumarse la comitiva venezolana -también clonados como hombres nuevos siguiendo las pautas de los cubanos de la etapa post-castrista- lo que hizo que la sesión se suspendiera y los organizadores tuvieran que mover a los voceros de las coaliciones y los representantes gubernamentales para continuar el debate, el que tuvo que ser transmitido por video y televisión al resto de los participantes.

 

Mientras los cubanos y venezolanos boicoteaban sesiones teóricas intentando hacer la contrapartida a los verdaderos representantes de la sociedad civil cubana, al final de la Cumbre 15 países de Latinoamérica, más el primer ministro de Canadá, determinaron no reconocer la legitimidad de las elecciones venezolanas del siguiente mayo, además del apoyo unánime respecto a la exclusión del régimen de Maduro. Por su parte el jefe de la diplomacia de Cuba tuvo el cinismo de declarar su inconformidad con la proscripción de Nicolás Maduro al afirmar: “La exclusión del Presidente Nicolás Maduro Moros de esta Cumbre es una afrenta a todos los pueblos de Nuestra América y un retroceso histórico impuesto por el actual gobierno de los Estados Unidos”.

 

De cualquier modo, en solo unos días dejó de hablarse de la sonada participación cubana en el evento. Lo que fue un verdadero acto ridículo que se ganó la repulsión de la comunidad internacional, el régimen de La Habana, como es habitual, se encargó de convertirlo en “victoria”, siguiendo los cánones del viejo dictador, quien desde su estado de enajenación quijotesca solía hacer de sus continuas derrotas supuestas victorias de ideas. 

 

Meses más tarde, en octubre, durante un encuentro de la Organización de Naciones Unidas, ONU, se repetía un espectáculo similar, pero esta vez protagonizado por la embajadora Anayansi Rodríguez Camejo, Representante Permanente de Cuba ante la ONU, quien impidió la intervención de Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos, OEA, con lo que demostró a donde ha llegado el engendro de hombre nuevo guevariano.

 

Notable incremento de la represión durante el 2018. La gestión del Gobierno de Díaz-Canel, lejos de suavizar el hostigamiento hacia la disidencia cubana, ha incrementado la persecución desmedida hacia aquellos que de manera pacífica muestran su inconformidad con el sistema 

 

El cambio de presidente, lejos de haber atenuado la represión en Cuba como muchos pensaron ante la idea del “cambio”, la ha incrementado. Según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, organismo miembro de la FIDH, en los primeros meses de 2018 (hasta el cierre de mayo) se registraron al menos 1326 detenciones arbitrarias temporales, por motivos políticos, de disidentes que de manera pacífica protestaron o mostraron su inconformidad contra el régimen. Según datos aportados por Europa Press Internacional, solo en el mes de mayo del propio año fueron arrestadas más 200 personas por concepto de detención arbitraria. Este medio se basa en los reportes del Observatorio Cubano para los Derechos Humanos, OCDH, a través de su red de activistas en la isla, entidad que ha contabilizado 219 detenciones arbitrarias en el mes de agosto, con lo que se superó la cifra de 202 detenciones durante julio, de las cuales 143 se han dirigido contra mujeres y 59, contra hombres. Entre estas personas se encuentran 13 reporteros independientes.

 

En cambio durante el mes de abril de 2018 tuvieron lugar 330 detenciones arbitrarias temporales, lo que significa un mayor por ciento de detenidos durante este mes. La mayoría fueron excarcelados luego de varias horas de detención. La cantidad de detenciones arbitrarias de corta duración de defensores de derechos humanos, periodistas independientes y otras personas fue inferior en 2017 si se compara con los datos correspondientes al 2016, pero igualmente sigue siendo elevada. Se reportaron más de 3.700 señalamientos de detenciones arbitrarias entre enero y agosto de 2017, por lo que los datos obtenidos correspondientes a 2018, específicamente hasta el cierre de mayo, son significativos toda vez que abarcan un menor período de tiempo.

 

De cualquier modo la represión cubana es un hecho evidente y el mundo entero conoce de las atrocidades del régimen castrista en relación a las grandes violaciones de los derechos humanos en la isla. No obstante, el régimen se niega a aceptar cualquier señalamiento de la comunidad internacional en relación con el tema de los derechos humanos, y lejos de aceptarlo, tienen el cinismo de pregonar ante el mundo que Cuba ha hecho mucho en materia de derechos humanos, solo que les ha faltado precisar qué es lo que han hecho en sí, esto es, violar y violar, una y otra vez los derechos elementales mínimos de cualquier ciudadano común.

 

 

Número de detenciones arbitrarias por años ocurridas en Cuba según los datos del Observatorio Cubano para los Derechos Humanos, OCDH (el dato de 2018 corresponde al cierre de mayo).

 

El gobierno cubano se mantiene usando tácticas represivas que incluyen golpizas, denigración pública, restricciones de viajes y despidos. El movimiento opositor femenino Damas de Blanco es el que se ve comúnmente más afectado por las acciones arbitrarias ejercidas por el gobierno. A dichas mujeres se les impide habitualmente asistir a misa, entre otros actos de hostigamiento físico y verbal. Le siguen en orden de frecuencia, según los reportes del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, la Unión Patriótica de Cuba, UNPACU, organización que junto a las Damas de Blanco es la que mayor activismo social hacen directamente en las calles de Cuba, destacándose sobremanera el protagonismo de José Daniel Ferrer, el líder de UNPACU, con una trayectoria encomiable en este sentido. Se ha precisado además las represalias hacia Somos+, el Frente Orlando Zapata Tamayo, el Frente Nacional de Resistencia y Partido por la Democracia, entre otros grupos opositores.

 

Durante el período que concluye las detenciones se incrementaron de manera notable toda vez que los disidentes organizaron ciertos eventos encaminados a hacer resistencia al Proyecto de la nueva Constitución de Cuba y al Decreto 349, el que según los oponentes a su aplicación, recrudece la censura sobre la creación, y de manera general, la actividad artística. Conciertos, reuniones, performances, entre otras acciones fueron saboteadas por los agentes encubiertos del castrismo y las fuerzas policiales del régimen.

 

Las acciones realizadas por varios opositores, algunos de ellos con inclinaciones estéticas y artísticas para denunciar el control absoluto que ejerce y pretende seguir ejerciendo la dictadura comunista cubana contra cualquier manifestación artística, ha sido otro de los puntos de mayor significación desde el punto de vista social y político en Cuba.

 

El propio presidente actual tuvo que reconocer de manera pública que se habían equivocado; no obstante su discurso siguió siendo inquisitivo y excluyente acorde a las normas cubanas establecidas por el dictador Fidel Castro en los primeros duros meses de su revolución, cuando dijo: “¿Cuáles son los derechos de los escritores y de los artistas, revolucionarios o no revolucionarios? Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, ningún derecho. Y esto no sería ninguna ley de excepción para los artistas y para los escritores.  Esto es un principio general para todos los ciudadanos, es un principio fundamental de la Revolución”.

 

Díaz-Canel consideró que “por su importancia (el Decreto 349), debió ser más discutido y mejor explicado. Ello se pone de manifiesto en las opiniones de grandes de nuestra Cultura, que sí tienen una obra probada y comprometida”. Pero donde resultó del todo incoherente fue al afirmar que “La creación artística en Cuba es libre y lo seguirá siendo, tal como se postula en la Constitución y las instituciones culturales tienen la responsabilidad de aplicar dicha norma con total apego a estos propósitos”.

 

La retirada de los médicos cubanos del Programa Mais Medicos. El más grande de los escándalos cubanos en el 2018

 

Al gobierno cubano no le interesa la supuesta inseguridad -pretexto cubano utilizado para retirar definitivamente a los médicos cubanos que trabajaban en Brasil- a la que se hubieran enfrentado sus profesionales de la salud a partir del establecimiento de un gobierno de derecha que posiblemente hasta podría romper relaciones diplomáticas con Cuba, aunque en el orden práctico, y de acuerdo a la actitud de Jair Bolsonaro respecto a su firme convicción de acabar con el comunismo en Latinoamérica, puede decirse que los lazos entre Cuba y Brasil han concluido.

 

Si en realidad existiera un interés por la preservación de la integridad de los médicos cubanos el castrismo no los lanzaría hacia los sitios más remotos del continente en condiciones infrahumanas (sitios inaccesibles y zonas selváticas de la amazonía brasilera); como tampoco los sometiera a condiciones de esclavitud moderna mediante la usurpación del mayor por ciento del salario que ganan honradamente en otros países.

 

Al corrupto régimen cubano solo le interesa lo que pueden extraer de otras naciones a expensas del trabajo de sus profesionales, a los que solo se le ofrece sobre un 25 % del salario devengado, lo que representa que el 75% del salario recibido por los médicos cubanos pasa a las arcas del sistema comunista de la isla; aunque el régimen de La Habana lo niega, y reitera su hipótesis increíble de que se utilizada en funciones sociales y programas de desarrollo económico.

 

De modo que, ante los planteamientos de Jair Bolsonaro respecto a la crítica situación de los médicos cubanos en relación con el ínfimo por ciento que reciben de su salario, así como a la persecución a que son sometidos durante sus “misiones”, lo que el actual mandatario consideró una forma moderna de esclavitud, a las autoridades cubanas no les quedó otra alternativa que retirar a sus profesionales de las llamadas misiones médicas, aun cuando miles de personas que viven en la pobreza, la marginalidad y el aislamiento se pudieran ver afectadas hasta tanto el Sistema de Salud de Brasil pueda suplir el vacío que dejan los miles de médicos que laboraban en sitios intrincados de la Amazonía.

 

Téngase presente que Bolsonaro propuso la posibilidad de que los médicos pudieran permanecer en Brasil, pero recibiendo la totalidad de su salario, y pudiendo traer a sus familias de manera definitiva; lo que en realidad fue el móvil del rápido desmontaje del escenario castrista en el gran país suramericano. En circunstancias como estas, esto es, las que propuso Jair Bolsonaro, un considerable número de médicos cubanos se hubiera quedado definitivamente en Brasil, lo que resultaría sobremanera escandaloso para una dictadura que promueve la visión de Cuba como un paraíso terrenal.

 

Finalmente, tal como previó el gobierno cubano, el contingente de galenos de la isla tuvo que abandonar precipitadamente Brasil antes de las fiestas navideñas. No obstante, de un total de 8.471 médicos, 836 decidieron quedarse en Brasil, un poco menos de lo previsto (se especuló acerca de la posibilidad de que alrededor de 2.000 podrían haberse quedado en territorio brasileño).

 

Miguel Díaz-Canel admitió durante un acto público que regresaron a Cuba un total de 7.635, a los que se le consideró la condición de misión terminada, lo que representó algo más del 90%. Igualmente tuvo que admitir la cifra de aquellos que se quedaron en la tierra de Bolsonaro; aunque prefirió ser prudente y explicar que muchos habían formalizado matrimonios y construido familias durante sus años de “misioneros”, algo que hemos de poner en duda toda vez que no creo que cerca de 1.000 médicos se unieran en matrimonio con ciudadanos de aquel país.

 

Díaz-Canel, que no posee el don de la palabra, insistió en una alocución por motivo del regreso de los colaboradores cubanos en que “la colaboración de Cuba en el campo de la salud nunca será mercantilista, estará siempre guiada por los valores de humanismo, solidaridad e internacionalismo”, demostrando la caducidad de un discurso demasiado fuera de tono para el actual momento histórico en el que se vive.

 

La salida de Cuba del Programa Mais Medicos constituye un verdadero escándalo con una repercusión internacional sin igual en la historia de la Salud Pública cubana en la etapa castrista; lo que, sin duda, puede considerarse como unos de los grandes acontecimientos del 2018 en la isla. 

 

La intrascendente XVI Cumbre de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América, Alba-TCP, en La Habana 

 

Ya expresé varias veces este año, en más de un escrito, que cuando los seres vivos conocen la cercanía del fin de su existencia crean ciertos mecanismos defensivos, los que en cierta medida le hacen una resistencia al desenlace final, esto es, se aferran a continuar existiendo; y esta condición es aplicable a instituciones, entidades, organizaciones, sistemas sociales, regímenes, etc.

 

Es precisamente lo que hacen los pocos sobrevivientes del Socialismo del Siglo XXI de América Latina, intentar sobrevivir en medio de una derrota jamás aceptada. La reciente Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, celebrada el pasado 14 de diciembre en La Habana, es un ejemplo de los tantos que demuestran esos forcejeos finales de una sabida agonía. 

 

La idea expresada en el documento final de la pequeña reunión resulta inconcebible en el momento histórico actual: “Ratificamos nuestro compromiso con la concertación política, la cooperación y la integración conscientes de que solo la unidad entre nuestros pueblos dotará a las naciones latinoamericanas y caribeñas de una mayor capacidad para hacer frente a la injerencia y dominación política y económica históricamente impuesta por los poderes hegemónicos globales”.

 

Siempre el mismo obsoleto discurso que se viene usando desde hace medio siglo sin que jamás se concreten hechos objetivos en pos de una verdadera integración con carácter democrático. Una vez más el gastado recurso de la acusación incoherente al enemigo imperial que pretenden encontrar como justificación de sus deficientes gestiones de gobierno, así como de sus limitadas proyecciones internacionales que les permitan situarse a la altura de otras naciones del mundo.

 

Pero de todas las barbaridades “analizadas” y discutidas en la “honorable” reunión de los países del ALBA en La Habana se destaca sobremanera el apoyo incondicional de la dictadura cubana a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, las dos naciones de Latinoamérica peor vistas por la comunidad internacional dadas las graves crisis política, social y económica que atraviesan, y donde, de manera especial, la represión desatada contra su población civil constituye uno de los puntos más álgidos del momento actual a nivel internacional.

 

El mensaje final del insignificante encuentro hace mención, una vez más, a las agresiones y acciones que atentan contra la paz y la seguridad regionales, “especialmente las amenazas de uso de la fuerza contra la República Bolivariana de Venezuela, que atentan contra la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y/o Gobierno en la II Cumbre de la CELAC”. Lo que resulta totalmente incoherente, toda vez que si de agresiones que conspiren contra la paz de una nación se trata, sin duda, la corrupta dictadura venezolana es la máxima responsable de la muerte de cientos de personas y de miles de detenidos, heridos y golpeados durante los meses de protestas pacíficas protagonizadas por el pueblo de esta nación.  

 

Así las cosas, de los más de veinte acuerdos asumidos durante la reciente tenida de La Habana expresados en el documento de Declaración Final de dicha Cumbre, al menos cuatro están en relación con la desastrosa situación venezolana que el ALBA pretende revertir inculpando a otros de la responsabilidad de la crisis actual, cuyos efectos no son reconocidos por los gobiernos miembros del organismo. 

 

De igual forma se destacó “la resistencia del Gobierno y pueblo venezolanos frente a la injerencia externa, las medidas coercitivas unilaterales y la constante manipulación mediática contra su país”; y también se apoyó y se hizo un reconocimiento especial al gobierno “electo” del presidente Nicolás Maduro Moros, a quien “auguramos éxitos en su gestión al frente de la República Bolivariana de Venezuela, a partir de la toma de posesión del próximo 10 de enero de 2019”.

 

Pero no solo dedicaron sendos acápites a solidarizarse con la causa del régimen venezolano, sino que además se pronunciaron en defensa del gobierno de Daniel Ortega: “Rechazamos el accionar injerencista del Gobierno de Estados Unidos, que utiliza una vez más a la OEA en su política intervencionista contra la soberanía, la libre determinación y el orden constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, de la República de Nicaragua y de otros países”. (…) “Ratificamos nuestro apoyo incondicional al gobierno y pueblo de Nicaragua en su decisión de continuar defendiendo su soberanía, la paz, los notables avances sociales, económicos, de seguridad y de unidad nacional alcanzados”.

 

Esto demuestra el verdadero rostro del castrismo, es decir, su postura siempre solidaria con todo lo mal hecho, por cuanto, el mundo entero, incluidos algunos simpatizantes de la izquierda, se ha pronunciado contra las acciones criminales de las dictaduras de ambos países. Pero como se sabe, el régimen cubano no solo se solidariza con la causa venezolana y nicaragüense, sino que es el máximo responsable de la instauración de sistemas comunistas en territorios de América Latina y de África, de ahí que sea lógica la postura del sistema castrista al solidarizarse con los dictadores asesinos Nicolás Maduro y Daniel Ortega.

 

Cuba se desmorona cada día. Otros hechos y aspectos no menos importantes ocurridos durante el 2018

 

Además de los aspectos que he comentado antes, en Cuba han tenido lugar otros hechos que lamentablemente reflejan el grado de decadencia de una nación en manos de una dictadura que se conoce perfectamente del fin de su existencia, pero que se niega a aceptar su derrota. Al final los que salen perjudicados directamente son esos cubanos de a pie, como ya he precisado antes, esos que no tuvieron una explicación precisa acerca de uno de los más infaustos accidentes de aviación jamás ocurrido en el país -solo superado por el del 1989 en el que murieron 171 personas-, los que están expuestos a enfermar cada día ante la pérdida del control por parte de las autoridades sanitarias de la peor situación epidemiológica de su historia actual, y también los que cada día hacen largas filas para poder obtener un mínimo de alimentos que les permita sobrevivir, entre los que se encuentra el pan, el más universal de ellos, y que ya no puede encontrarse en los mercados.  

 

La terrible situación de salubridad en la isla. La “potencia médica” perdió el control de la epidemiología

 

Mientras continúa la exportación de cientos de médicos a un grupo de países de América Latina y de África, amén del mantenimiento de hospitales y centros médicos en el extranjero, en Cuba, la “potencia médica mundial” está en bancarrota.

 

Las precarias condiciones de las instituciones de salud -incluyendo los otrora grandes hospitales de la capital, así como cientos de policlínicos y consultorios médicos- son alarmantes ante el deterioro progresivo que los ha ido destruyendo. Pero no solo la infraestructura del sistema de salud se desmorona día  a día, sino que las condiciones higiénico-sanitarias se encuentran en pésimas condiciones, algo que no es nada nuevo, ni algo que fuera noticia del 2018, pero si, sin duda, durante este año que culmina llegó a sus límites.

 

Si a esto se suma la grave crisis generalizada de los servicios comunales, de manera muy particular en la ciudad de La Habana, así como la presencia de múltiples salideros de agua con su consecuente acumulación en calles, parques y plazas de toda la isla, es lógico que se presenten una serie de enfermedades infecciosas que en otros tiempos estaban prácticamente erradicadas.   

 

Nunca pensé que en pleno siglo XXI en un país, cuyo mandatario vitalicio se encargó de presentarlo al mundo como una potencia médica y pregonó sus “logros” por doquier con el objetivo de exportar el posible talento de sus médicos y otros profesionales de las ciencias médicas, reapareciera el cólera, no como casos aislados, ni como pequeños brotes epidémicos, sino como una epidemia que demoró meses en poderse frenar.

 

Pero en el 2018 no fue el cólera lo que estremeció a la epidemiología y la salubridad cubanas. El dengue que reapareció unos años atrás para echar raíces en la isla, ya prácticamente como enfermedad endémica de los territorios cubanos, alcanzó su clímax este 2018, y lo peor, la presencia de múltiples casos de esta enfermedad en su modalidad de dengue hemorrágico, ha puesto en peligro la vida de muchos cubanos, los que se mantienen expuestos a adquirir la enfermedad hasta tanto no se logre mejorar la higiene en un país que, por las características epidemiológicas del presente año que culmina, se puede comparar con los de mayor atraso del llamado tercer mundo.

 

El sistema nacional de salud cubano perdió el control de su situación epidemiológica. Hoy Cuba muestra un panorama sombrío de su situación de salud, al menos desde el punto de vista epidemiológico, aunque el desastre no queda limitado a la presencia de enfermedades infecciosas propias de las naciones tercermundistas, sino que la escasez de medicamentos básicos para el tratamiento de las enfermedades crónicas no transmisibles (asma bronquial, diabetes, hipertensión arterial, cardiopatía isquémica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, trastornos del tiroides y otras enfermedades endocrinas, patologías de los lípidos como triglicéridos y colesterol, etc.) se hizo notar durante este 2018.

 

Largas colas realizadas por los propios enfermos o sus familiares desde el día precedente a la llegada y venta de fármacos, su adquisición en el mercado negro, las sustituciones de los medicamentos habituales por otros productos naturales de dudosa eficacia, entre otras tantas cosas, caracterizan al desastroso ambiente de la salud cubana, al menos para aquellos carentes de recursos y que además han de cargar con el peso, no solo de su enfermedad, sino con la agonía de subsistir en la búsqueda de sus remedios para atenuar sus dolencias.

 

El gobernante Pedro Sánchez, una visita intrascendente ante el limitado protagonismo de un simpatizante del castrismo y del madurismo venezolano

 

La visita de Pedro Sánchez, actual presidente de España, pasó sin penas ni glorias, como suele decirse en Cuba. Los medios de prensa internacionales se aventuraron a especular en vano acerca de posibles reuniones del mandatario con la disidencia cubana, algo que me pareció un absurdo toda vez que Sánchez simpatiza demasiado con la gente de izquierda como para dedicar un breve tiempo en interesarse por la situación política cubana actual más allá de lo que el oficialismo le había mostrado de antemano, y que el nuevo presidente conocía de antemano. Sus declaraciones acerca de la dictadura venezolana, amén de su propia presencia en suelo cubano, así lo demuestran.

 

El mandatario se limitó, al menos aparentemente, a unos pocos encuentros formales para abordar asuntos de naturaleza económica; aunque también se especuló acerca de posibles conversaciones futuras sobre el álgido tema de los derechos humanos. No obstante, la esperada visita del presidente español solo fue discreta, y las expectativas ante la presencia de un líder español no fueron más allá de lo que puede esperarse de un ocasional encuentro entre el mandatario y algunos representantes de la cúpula castrista, los que siempre dispuestos a negociar en sus intentos de subsistencia, le abrieron las puertas para próximas inversiones en diversas esferas del ámbito económico.    

 

Un trágico accidente de aviación como estreno del mandato de Díaz-Canel. El silencio de las autoridades cubanas ante las posibles causas

 

El 18 de mayo un Boeing 737-200 se estrelló a solo unos minutos de haber despegado en el aeropuerto internacional José Martí, en un punto intermedio entre dicha locación y Santiago de Las Vegas, municipio de Boyeros. La nave pertenecía a la Global Air y había sido arrendado a Cubana de Aviación. De los 113 ocupantes de la aeronave, incluidos seis tripulantes mexicanos, tres personas pudieron ser trasladadas con vida al hospital, sin embargo una de ellas falleció a los 3 días, y otra a 7 días después del accidente. La única sobreviviente ya se encuentra recuperada luego de haber pasado por estados de extrema gravedad.

 

La aeronave fue fabricada en 1979, contando 38 años de actividad. Entró en servicio por primera vez para la Piedmont  Airlines. A partir de entonces estuvo en servicio para diferentes aerolíneas en Canadá, Chile, Camerún, Benín y el área del Caribe, así como en un periodo de operación por cinco años para la  Armada de los Estados Unidos antes de ser adquirida por Global Air; lo que, independientemente de los informes correspondientes al 2017 en los que se dice de la capacidad vigente del avión, demuestra que se trataba de una aeronave caducada y más que usada.

 

No obstante, el informe de “falla humana” es aun un tanto controversial, y lamentablemente, a pesar del poco tiempo transcurrido del siniestro, ya apenas se comenta acerca de uno de los más conmovedores desastres ocurridos en suelo cubano en muchos años.

 

El primer periplo extenso de Miguel Díaz-Canel durante su mandato. Una gira por países de poco alcance, excepto Rusia y China  

 

Miguel Díaz-Canel se reunió durante su primera gira internacional con líderes de Rusia, Corea del Norte, China, Vietnam y Laos en un recorrido oficial que se extendió desde 1 al 12 de noviembre, con escalas de tránsito en Francia y Reino Unido, donde el mandatario sostuvo encuentros de trabajo con empresarios y autoridades gubernamentales.

 

A pesar de que la propaganda oficialista cubana calificó el recorrido como exitoso hemos de considerar que, con las excepciones de Rusia y China, se trata de países que muy poco aportan al acontecer sociopolítico y económico del mundo, y que mientras Cuba se encuentra inmersa en una crisis económica de la que jamás ha salido en casi 60 años, el mandatario en vez de pronunciarse por el logro de acuerdos que puedan resultar beneficiosos para el pueblo cubano, logró tratos y convenios de carácter armamentista con Rusia, sin que faltara una fuerte dosis de hermandad con su homólogo de Corea del Norte, quien lo recibió con bombos y platillos, y lo puso a prueba con la presentación de un espectáculo tradicional de enorme extensión en el tiempo, del cual, como era de suponer, el hombre-nuevo de Cuba no tuvo jamás idea alguna. 

 

La crisis del pan y las “explicaciones” del castrismo  

 

A pocas semanas de la visita de Pedro Sánchez y del regreso triunfal de Díaz-Canel luego de su gira por algunos países de Asia, el pan nuestro de cada día faltaba en un país que tiene muy pocas opciones para comer, no para alimentarse, sino para subsistir. La harina de trigo, según se ha informado por los medios oficialistas, por falta de piezas de repuesto de los molinos para su procesamiento, ha faltado en la isla, al menos para el sector más vulnerable de la población, esto es, aquel que carece de los medios para poder salir adelante, los llamados de a pie, y que representan el mayor por ciento de la población cubana.

 

La crisis del pan en Cuba se ha extendido desde finales de octubre hasta el presente fin de año, y a pesar de que el titular de un medio oficialista de la isla destaca la: “Tendencia a que mejore el suministro de harina”, la situación real es otra: Cuba cierra su 2018 con una grave crisis en la producción del pan.

 

De cualquier modo, con o sin piezas de repuesto, con mayor o menor cantidad de harina de trigo importada, con o sin aceite, manteca pastelera, sal, preservantes y azúcares, la situación del pan en Cuba ha sido caótica desde hace casi 60 años. Los picos representativos de su clímax se hicieron patentes durante los primeros años del llamado período especial, una vez que falló y se eliminó por completo la ayuda incondicional del antiguo campo socialista europeo a la isla, y ahora, cuando la economía cubana, a pesar de los “pequeños incrementos” de su “crecimiento” según el oficialismo, se encuentra en uno de los peores momentos de su historia. Las maquinarias y las piezas de repuesto no son más que un pretexto con el que se pretende explicar -lo único que han sabido hacer durante los casi 60 años de dictadura comunista por cuanto jamás han solucionada nada mediante hechos objetivos y acciones concretas- para atenuar un tanto el malestar general de grandes segmentos poblacionales.

 

A modo de epílogo. Un Proyecto de Constitución “analizado” y “debatido” como colofón durante el 2018 entrará en vigor como ley de leyes en el nuevo año. ¿Un referendo para qué?

 

No puede faltar en un trabajo como este el controversial tema del Proyecto de Constitución, asunto del que tanto se ha comentado, y del que solo expresaré una idea a modo de pequeño comentario, toda vez que los lectores podrán remitirse al escrito de mi autoría publicado en este medio con el título: “Constitución impuesta: ¿un referendo para  qué?”, en la edición del 6 de agosto del presente año, del que tomo la siguiente idea:

 

Las reformas constitucionales se han estado conformando de manera secreta desde hace mucho tiempo; de hecho, la constitución está elaborada de forma íntegra y sin posibilidades de cambios desde hace un buen tiempo. Fue preparada de modo premeditado para ser lanzada justo en un momento de aparentes cambios a partir de la existencia de un nuevo presidente. De modo que ha sido en sí una cuestión estratégica el hecho de presentar el panfleto en el actual contexto matizado por un cambio de imagen presidencial; aunque en esencia se mantiene y se mantendrá la rigidez y el dogmatismo propio de lo que han llamado “fuerza dirigente superior” que desde su trono opera para regir el devenir de la nación. 

 

Recordemos que en el borrador inicial del Proyecto se había suprimido el término comunismo. Según se expone en el capítulo I, Fundamentos políticos, sociales y económicos del Estado, artículo 5 de la Constitución de 1976: “El Partido Comunista de Cuba, vanguardia organizada marxista-leninista de la clase obrera, es la fuerza dirigente de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”.

 

Lo que fuera modificado en el Proyecto, quedando de esta forma: “El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el  pueblo, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado. Organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia la construcción del socialismo. Trabaja por preservar y fortalecer la unidad patriótica de los cubanos y por desarrollar valores éticos, morales y cívicos”.

 

Con lo que de manera muy sutil se suprimió la alusión a la edificación de un comunismo, concepto que seguirá siendo la utopía de las utopías desde los lejanos tiempos de Sir Thomas Moro hasta nuestros días. 

 

El viernes 21 de diciembre, en el segundo y último pleno del año, el Parlamento cubano discutió el texto final de la nueva Carta Magna, reapareciendo para sorpresa de los cubanos de a pie, esos que no participan del debate parlamentario, aunque si del simulacro en menor escala en sus centros laborales, de estudio, y comités de defensa, la idea del comunismo, por cuanto, según se dio a conocer, 1.800 participantes en los debates populares pidieron el retorno del término.

 

Así las cosas, y como bien se precisa en el preámbulo del texto, Cuba: “no volverá jamás al capitalismo como régimen sustentado en la explotación del hombre por el hombre (…) solo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad”.

 

Tal vez sea por eso que los comunistas cubanos andan haciendo de las suyas en las Cumbres americanas y en las reuniones de la ONU. ¿Estarán alcanzando su “dignidad” en una sociedad socialista que se alista para la construcción del comunismo?

 

Finalmente, para decirlo brevemente: 2018 ha sido un año muy difícil para los cubanos de a pie. Pero ¿cuál de los sesenta años de dictadura castrista no ha sido difícil para los cubanos de a pie? Una dictadura que ha dejado a Cuba y a los cubanos sin pasado, sin presente y sin futuro.

 

Una dictadura que es la absoluta consagración de la mediocridad y la estulticia.