Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

 

 Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

Cuando los dioses se quedan sin trabajo

 

El regreso de Rafael Correa a Ecuador ha sido motivo de numerosos comentarios y algunos análisis críticos que lamentablemente aportan muy poco por haberse disgregado demasiado entre el amarillismo y la falta de rigor. Mucha especulación carente de sentido y plena de imaginación por parte de aquellos que, más allá del verdadero juicio analítico, retomaron lo ya dicho acerca de los supuestos motivos de la visita a su patria y añadieron algún que otro comentario, lo que lejos de esclarecer el asunto de su polémica estancia solo contribuía a apartarse de lo esencial de un tema político del que se ha estado diciendo demasiado por estos días.    

 

Y es justamente esto, una simple visita que pasó entre penas y sin glorias, fue lo que tuvo lugar en la nación suramericana que estuviera dominada por un prepotente y megalomaníaco ser que comenzó siendo muy querido por multitudes y terminó su mandato entre protestas, manifestaciones y huelgas en su contra. El personalismo, el engrandecimiento de su ego, las ansias de poder y la idea de una perpetuación política desplazaron el protagonismo de sendos programas de reformas que se supone beneficiarían a los más desposeídos, de posibles mejoras sociales que quedaron como elementos teóricos, y de supuestos avances económicos que fueron presentados al mundo, aunque el país permaneciera con elevados índices de pobreza, desempleo y subempleo.   

 

Visita porque ya sabemos que el “pelucón” (*) se ha ido a vivir a Bélgica con su esposa una vez que finalizó su mandato (ahora el amarillismo es justificado para que se comprenda por qué digo que el exmandatario está de visita). Entre penas, por cuanto, fue bochornosa la reacción de muchos ecuatorianos que se congregaron en calles y plazas para el acostumbrado ¡Fuera Correa Fuera!, amén de las palabrotas ofensivas que el líder político Dalo Bucaram pronunciara en su contra mostrando su inconformidad con el expresidente. Sin glorias porque el otrora “rey de reyes” no fue recibido de manera oficial y con los honores que se esperaba que le hicieran a quien se creyó el vitalicio hombre imprescindible de los ecuatorianos, amén de que su estancia y su participación en la tenida de Alianza PAIS no tuviera repercusión alguna desde el punto de vista político y social.  

 

También, como es lógico, se congregaron en torno a su figura cientos de sus simpatizantes y admiradores que le continúan venerando, y que esperan su retorno a la vida política del Ecuador, cual Mesías de estos convulsos tiempos, con la esperanza de que su Machi (**) regrese pronto para teorizar sobre un incomprendido socialismo que los conducirá a un estatismo mental, elemento ideal para seguir siendo manipulados por la eternidad. 

 

Especular resulta beneficioso siempre que se haga con el rigor y la profundidad - instrumentos imprescindibles de la especulación, al menos en la filosofía, y por tanto, aplicable a otros contextos- que le ofrecen un sentido lógico y coherente al análisis especulativo. Siempre que se asuma el arte de cuestionarnos continuamente las cosas con seriedad y verdadero sentido el análisis de esta naturaleza tendrá valor; pero tratando de ser más pragmáticos y dejando a un lado -sin apartarnos jamás de los caminos de la teoría que resulta imprescindible en todo análisis político- la excesiva teorización que no resulta del todo grata a los lectores, presentemos algunas propuestas acerca de los móviles de la breve y polémica visita que Rafael Correa hiciera a Ecuador entre el 25 de noviembre y el 4 de diciembre de 2017. 

 

Trataré de obviar aquellas hipótesis que algunos comentaristas y politólogos han presentado y publicado en medios como El Universo, El Comercio, etc. (otros se han limitado a reproducir casi de manera textual lo que las fuentes antes citadas han publicado) de mucha repercusión y alcance en Ecuador, con las que no coincido en muchos aspectos.

 

Considero que el retorno de Rafael Correa a su patria lo podemos resumir en unas pocas proposiciones, de las que solo una y un aspecto de otra, resultan ser convincentes, sin que subestimemos definitivamente las otras. Estas proposiciones son:   

 

1. Preparar el terreno para un posible retorno del correísmo

 

Es muy pronto para poder medir -por decirlo de algún modo, toda vez que se trata de una apreciación de carácter cualitativo no susceptible de poder cuantificar, al menos en este justo momento- los ánimos de los ecuatorianos, quienes suelen actuar bajo el impulso de la parte emotiva de la personalidad con mayor fuerza que con el pensamiento y el sentido de la racionalidad, de ahí sus reacciones cargadas de insultos, peleas, vítores o fueras en manifestaciones cuasi masivas; aunque solo una exigua minoría lo hace con verdadero conocimiento de causa. (Un analista ecuatoriano ha afirmado que alrededor de un 90% de los que no apoyaron a Lenín Moreno en su elección presidencial, ahora lo hará en la consulta popular, lo que demuestra la ambigüedad en las determinaciones de las multitudes).

 

El breve tiempo de alrededor de seis meses del mandato de Lenín Moreno -desde mayo del presente año- no permite aun hacer valoraciones concretas acerca de las perspectivas sociopolíticas de la nación, independientemente del grado de aceptación popular y de los sectores de la oposición, por lo que no nos queda otra opción que esperar el desenvolvimiento en los próximos meses, los que serán definitorios, por cuanto tendrá lugar en breve la esperada y controversial consulta popular, hecho que demostrará la aceptación definitiva o no de Moreno como presidente, si es que en dicho evento se garantiza la transparencia esperada, algo que no depende necesariamente de la labor de la presidencia, sino de la honradez del Consejo Nacional Electoral, CNE.

 

Según las informaciones más recientes del diario ecuatoriano El Universo la firma Cedatos acaba de presentar sus estimaciones respecto al para la consulta popular. De acuerdo a las declaraciones de esta institución encuestadora la intención de voto por el Sí para las siete preguntas de la consulta popular, a realizarse el domingo 4 de febrero de 2018, se ubica en un 70%.

 

Según Rafael Correa dicha consulta es inconstitucional y la ha considerado como un golpe de Estado, específicamente por la pregunta establecida para cesar a los miembros  del Consejo de Participación Ciudadana, órgano creado por el exmandatario para nombrar autoridades de control y electorales. De acuerdo con los resultados de la investigación del organismo antes citado dicha pregunta cuenta con un apoyo del 71,1%.

 

Con “esa pregunta Moreno se apodera de todos los poderes excepto la Asamblea Nacional”, ha dicho Correa, durante su estancia en Ecuador, precisando que Lenín Moreno aboga por un presidencialismo absoluto, lo que demuestra la poca profundidad de sus valoraciones, por cuanto resultan muy distantes de la realidad del desempeño de Lenín Moreno hasta el presente, caracterizado por la honradez, la transparencia, la inclusión y el espíritu democrático.

 

Recordemos que muchos de los dirigentes y funcionarios del actual gobierno ocuparon puestos directivos en el anterior mandato, etapa caracterizada por un alto índice de corrupción y que encubriera el considerado gran fraude electoral que llevó al propio Lenín Moreno a su supuesto triunfo en la segunda ronda de los comicios de abril; aunque el CNE adquirió nuevos bríos con la renovación de su directiva, toda vez que Juan Pablo Pozo, su presidente, presentó la renuncia el miércoles 29 de noviembre.

 

En su lugar la periodista Nubia Villacís, vicepresidenta del CNE desde 2015, y con participaciones activas dentro de la vida política del país, asumió el cargo de la presidencia del CNE el 30 de noviembre luego de la renuncia de Pozo, quien había concluido legalmente su período, pero podía haberlo prolongado de acuerdo con la ley vigente. Hecho que ha resultado sobremanera llamativo, justo ahora, cuando tendrá lugar la consulta popular, y cuando salen a la luz ciertas declaraciones por parte de Eduardo Mangas, secretario general de la Administración, y a la vez secretario particular del presidente Moreno, que sugieren que Alianza PAIS no ganó ni la primera ni la segunda vuelta de los pasados comicios, que sus encuestas los daban como perdedores pero el equipo de Correa les aseguraba un triunfo por 15 puntos, hecho que contribuye a realzar la veracidad de la hipótesis del gran fraude electoral que los colocara en un triunfo que no les correspondía. (Consúltese el diario El Universo, sección de opinión: http://ow.ly/T9XB30hb8Z0).

 

Así las cosas, la idea acerca de una visita preparatoria para un posible retorno a la vida política de Ecuador carece de sentido, al menos en este momento, independientemente de las amenazas del cínico exmandatario que aun siendo presidente declaró la existencia de un plan opcional dada la posibilidad de un triunfo de la oposición representada por Guillermo Laso al frente del Movimiento CREO, algo que ha ratificado en varias  ocasiones, ahora en relación con el viraje radical de la política democrática e inclusiva del estilo de  gobierno de Moreno en contraposición a sus métodos represivos totalitarios.

 

El exmandatario Rafael Correa declaró durante su estancia en Ecuador que si llega a perder el mando del partido su facción deberá ejecutar un plan B consistente en integrarse a otro movimiento y transformarlo en un partido, en el movimiento de la Revolución Ciudadana. La entidad encargada es el Tribunal Contencioso Electoral (TCE), que deberá pronunciarse en las próximas semanas respecto a las acciones para suprimir las disputas en el seno del movimiento Alianza PAIS.

 

Pero si bien su estancia en tierras andinas no puede considerarse como una preparatoria precoz para su amenazante retorno a la política de Ecuador, si se pudiera ver como una posibilidad de poder percibir de cerca el ambiente político que vive el país a partir de los grandes cambios impulsados por la política de Moreno, cuyos ejes directivos lo apartan completamente de la línea del correísmo y de aquel socialismo modificado tan distante de la doctrina socialista clásica propuesta por Marx y tergiversada por la influencia de Lenin, Stalin Trotski, entre otros, de los primeros líderes comunistas de la naciente Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, en contraposición al concepto socialista socialdemócrata, y de las aberrantes formas de estos tiempos impulsadas por los Castro desde la mayor de las Antillas y por Chávez -quien utilizara las teorías de Heinz Dieterich para sus concepciones del socialismo de nuevo tipo o del siglo XXI- desde Venezuela. 

 

Esta idea de la percepción del ambiente político de la nación no puede quedar descartada con la misma fuerza que la absurda propuesta de una preparación desde ahora, cuando en realidad falta un largo período de cuatro años para unos próximos comicios, en los que posiblemente Correa no pueda aparecer como candidato en las elecciones presidenciales del 2021, si es que se logra enmendar el acápite de la constitución que permite la reelección indefinida y que Moreno propone eliminar en la consulta popular próxima a efectuarse en febrero -aspecto que cuenta con un apoyo de un 66,8% por el Sí-, punto que Correa interpreta como una acción premeditada para eliminar toda posibilidad de que pueda retornar como aspirante a la presidencia del país; y en eso Correa si está en lo cierto pues Lenín Moreno ha declarado abiertamente sus concepciones respecto a los propósitos de los gobernantes por mantenerse en el poder y de las implicaciones que esto tiene, sobre todo la corrupción y el abuso de poderes, los puntos más sobresalientes de la década correísta. Lo que considero ha sido el detonante para que las contradicciones entre ambos mandatarios llegaran a su clímax; aunque no lo que realmente provocara el distanciamiento entre ambos líderes, algo que resultaba patente desde los inicios del mandato de Moreno, aún cuando el tema de la consulta popular no había salido a la luz pública.  

 

2. Participar en una convención con carácter urgente convocada por Alianza PAIS.

 

Esta ha sido la justificación oficial para que Correa apareciera inesperadamente en Ecuador -independientemente de que como ecuatoriano que es puede entrar y salir del país cada vez que quiera-; pero como es de suponer el exmandatario no viajaría desde Bélgica hasta la pequeña nación andina por el solo hecho de ser participante en un evento sin trascendencia alguna.

 

¿Qué se gestó pues de manera previa a la realización de la convención satélite de Alianza PAIS? En primer lugar, que Correa, el líder imprescindible, según los fanáticos del ala correísta,  restableciera el orden y levantara los ánimos en los militantes de un movimiento en plena crisis. Segundo, eliminar para siempre a Lenín Moreno de la dirección del Movimiento Alianza PAIS, toda vez que fracasara el primer intento de separarlo de sus filas hace solo unas semanas, algo que hasta el presente no han logrado, y esta última idea si considero que adquiere mayores dimensiones como hipótesis que justificara la presencia del exmandatario en tierras andinas.     

 

El Partido Alianza PAIS, el movimiento político izquierdista fundado por Correa para su campaña política, que lo llevara a la presidencia del país hace más de una década, y del que es considerado presidente vitalicio, atraviesa actualmente por su peor momento.

 

Todo parece indicar que Alianza PAIS ya jugó su papel como vehículo para los proyectos “socialistas” de Correa. Una vez que se logró salir del aun joven mandatario y de sus ideas fidelistas-guevarianas concretadas a través de lo que llamó Revolución Ciudadana, y teniendo en cuenta el giro político que ha experimentado Ecuador tras la asunción del poder por parte de Lenín Moreno -quien supuestamente garantizaría el continuismo político- la razón de ser de un partido de tendencia izquierdista perdió su sentido.

 

Es justamente lo que ha ocurrido en Ecuador. El supuesto socialismo que jamás existió en el orden práctico ha desaparecido de la noche a la mañana. Lenín Moreno ha convocado al diálogo a aquellos movimientos opositores y otros afines; aunque separados de las aberraciones de Alianza PAIS, lo que se  ha interpretado por los fanáticos y recalcitrantes seguidores del Mashi -como cariñosamente le llaman a Correa sus adoradores- como una traición a la Revolución Ciudadana, al Partido Alianza PAIS, y de manera particular a su fundador Rafael Correa. 

 

Así las cosas se han conformado dos bandos. Por un lado los defensores del correísmo (correístas), y por otro los seguidores de Lenín Moreno, (morenistas o leninistas). Varios líderes reaccionarios del ala correísta determinaron expulsar a Lenín Moreno de la presidencia del partido, algo que quedó sin vigencia toda vez que la Asamblea Nacional no reconoció la “medida disciplinaria”, en realidad una orden que desde Bélgica imponía Correa a modo de venganza, y como preámbulo a lo el historiador cubano radicado en Ecuador, Rolando Gallardo, considera golpe de estado blando que pudiera tener lugar en la nación andina.

 

Posteriormente los miembros que actuaron impulsados por la ira y la exclusión fueron juzgados por una comisión de ética en el seno del movimiento, quedando suspendidos de sus funciones por un período de seis meses, por lo que todo evento, suceso, decreto o medida que tenga lugar a partir de este momento y que sea convocado por estos líderes partidistas es ilegal, por cuanto no cuentan con la aprobación de su verdadero presidente Lenín Moreno; y esto no solo es una idea que defiendo y que fundamento basándome en argumentos bien sólidos, sino que la propia ministra de Relaciones Exteriores, María Fernanda Espinosa, se ha referido de igual forma a la supuesta convención del ala correísta de Alianza PAIS.

 

La ministra afirmó en Teleamazonas que la mayoría de la militancia no aceptó jamás dicha convención, la cual consideró solo como una reunión de algunos militantes. "Eso no fue ninguna convención, no es una convención legal ni tampoco una convención legítima porque la gran parte de la militancia de Alianza PAIS conoce bien cuáles son nuestros reglamentos, cuáles son nuestros principios fundacionales y el Consejo Nacional Electoral (CNE) no reconoce esa directiva". 

 

De igual forma la dirigente partidista y pilar del nuevo gobierno de Ecuador enfatizó en la idea de la suspensión de parte de la dirigencia por el Comité de Ética del propio movimiento, lo que deja sin carácter de legalidad a la controversial convención. La Sra. Espinosa destacó las políticas que ha venido ejecutando el presidente Lenín Moreno sobre todo en la lucha contra la corrupción y la consulta popular, que a su juicio, servirá para mejorar "nuestra democracia, convivencia, los derechos de la naturaleza".

 

Así las cosas, dicha convención no fue reconocida de manera legal y a los partidistas les fue negado el apoyo requerido para este tipo de lances, incluido un espacio para la realización de eventos, por lo que la “convención” quedó reducida a una simple reunión ordinaria que no solucionó absolutamente ninguno de los graves conflictos del ya decadente movimiento; aunque como era de esperar Rafael Correa se refirió a triunfos -algo muy común en los líderes de la izquierda latinoamericana que han sido capaces de convertir, al menos teóricamente, cada derrota experimentada en el orden práctico, en un supuesto triunfo de ideas. No obstante, a solo unos instantes antes de partir hacia Bélgica tuvo que admitir que cada vez son menos (los correístas de Alianza PAIS), aunque “más fortalecidos”.

 

El presidente de la Cámara de Comercio de Esmeraldas, Homero Cervantes, negó el uso del recinto ferial para la convención convocada por los seguidores de Rafael Correa. Los militantes afines denunciaron un boicot por parte del ejecutivo para que no se realice el evento, y es lógico que no tenga efecto, considerando la ilegalidad de dicha convención, como determinó el Consejo Nacional Electoral, CNE, que no admite la tenida de los correístas como una convención. 

 

Correa participó el 3 de diciembre en un mitin junto a algunos de sus seguidores de Alianza PAIS en una hostería de la localidad de Esmeraldas, instalaciones pertenecientes a Franklin Bravo Burneo, tío del exgerente general de Petroecuador Álex Bravo Panchano, quien enfrenta tres sentencias judiciales que suman 11 años y 8 meses de cárcel por cohecho, delincuencia organizada y enriquecimiento ilícito vinculado al escándalo de la empresa petrolera.

 

El lunes 4 de diciembre medio centenar de manifestantes hicieron un plantón en Portoviejo, una importante ciudad portuaria de la costa ecuatoriana, en rechazo a la presencia de Rafael Correa en esta zona. “Tanto que se burló de Portoviejo y tiene el cinismo de venir a Portoviejo, nos quitó el aeropuerto, la plata de la reconstrucción se la llevaron y todavía tiene el cinismo de venir a nuestra tierra”, afirmó Enrique Zambrano, exdirector provincial del Registro Civil de la localidad. Por otro lado, en Quito, a pocos metros de la sede de Alianza PAIS los opositores del exmandatario gritaron: “¡Devuelvan lo robado!”, y mostraron pancartas acusando al gobierno de Correa de corrupción y pidiendo la cárcel para el dictador, así como su total respaldo a la consulta popular impulsada por el presidente Lenín Moreno.

 

Pero esta participación del egocéntrico exmandatario en una sencilla reunión improvisada de la noche a la mañana es muy poco para alguien que ha pasado una década ostentando y haciendo gala de un personalismo sin igual en la región. Rafael Correa es de los que piensan en grande y prefiere actuar en terrenos de altos quilates (Europa, donde ha dictado múltiples conferencias y charlas y Norteamérica, donde se dice que profundizara sus estudios).

 

Esto sugiere que el verdadero objetivo de su breve estancia en el Ecuador no fue en realidad su participación en la ilegal convención satélite de Alianza PAIS, evento en el que se esperaba que el antiguo mandatario restableciera el orden y limara asperezas entre los dos bandos bien delimitados del movimiento, los correistas y los morenistas, y lo más importante, que iniciara la serie secuencial de pasos para destituir de forma oficial a Lenín Moreno de la presidencia del partido, algo que en realidad fue tratado en el evento, pero que no procederá, como tampoco logró materializarse la destitución del actual mandatario de su puesto al frente de dicha organización, toda vez que la Asamblea Nacional y el Consejo Nacional Electoral no lo admitieron.

 

Lenín Moreno, el hombre que el propio Correa dejara en su puesto para garantizar el continuismo político necesario, no solo para preservar la forma de política oficialista y el estilo de gobierno correísta, sino para que jamás pudiera salir a la luz pública las implicaciones de la más alta cúpula gubernamental en los casos de asociaciones ilícitas en el bochornoso caso de la empresa constructora brasileña Odebrecht, se ha convertido en el peor obstáculo, toda vez que desde el inicio de su mandato se pronunciara contra la corrupción y a pocas semanas de su presencia en Carondelet (Palacio del centro histórico de Quito que sirve de sede al Gobierno) declaraba públicamente las millonarias cifras de una deuda que dejaba el correísmo, y se oponía  a las formas totalitarias y excluyentes de su predecesor. 

 

Lenín Moreno, actualmente de gira por España e Italia, acaba de afirmar el jueves 14 de diciembre al diario español ABC: "Ha habido una corrupción galopante, principalmente en el último período del gobierno anterior. Lastimosamente, parecería que el presidente (refiriéndose a Rafael Correa), más de una ocasión, hacía la vista gorda, porque estaba pensando no en el país, sino en la próxima elección”.

 

De modo que el punto de la destitución del liderazgo de Moreno dentro de Alianza PAIS que fuera abordado en el encuentro partidista, y no justamente la realización de un supuesto evento, si justifica en gran medida la urgente presencia de Correa en tierras andinas, justo en el momento en que su vicepresidente estaba siendo procesado por la justicia por su participación en el caso Odebrecht.     

 

3. Influenciar en los procesos judiciales contra Jorge Glas, vicepresidente suspendido de sus funciones, y otros funcionarios del gobierno correísta.

 

Hay cosas mayores que inciden directamente sobre la figura del exmandatario ecuatoriano y que lo hacen extremadamente vulnerable respecto a serias implicaciones con la justicia.  De poder demostrarse ciertos hechos nada podrá salvar a Correa de sus vínculos directos, o al menos indirectos, con el caso Odebrecht y con la mayor petrolera de la nación andina.

 

Rafael Correa podría ir a la cárcel junto a algunos de los más cercanos colaboradores de su gobierno que actualmente han sido sentenciados. Tal vez fue este el motivo de mayor peso que hiciera retornar a Correa desde Bélgica a Ecuador, y la supuesta convención de Alianza PAIS solo un pretexto premeditado alevosamente para justificar su inesperada llegada, amén de que la exploración del ambiente político del país desde cerca solo sería un elemento, más que secundario, insignificante.     

 

Rafael Correa tiene que estar inmerso en un estado de pánico; aunque se refugia muy bien en su prepotencia y en sus aires de un eterno triunfo que resulta patológico, porque  en los últimos meses solo ha tenido reveses y derrotas. Este temor que el exmandatario ecuatoriano ha estado escondiendo está determinado por, al menos, tres elementos capitales: 1) Sus posibles implicaciones en el escándalo Odebrecht y la petrolera Petroecuador, toda vez que su vicepresidente ha sido sentenciado a la pena máxima posible por elementos que lo vinculan al primero de estos hechos. 2) La pérdida de un protagonismo que mantuvo durante los diez años de su mandato. 3) Ceder el control y el mando de una nación de la que se creyó dueño, con lo que su liderazgo llegaría de manera definitiva a su final.  

 

Implicaciones en el escándalo Odebrecht y la petrolera Petroecuador

 

Resulta inadmisible que el presidente del país estuviera ajeno a todo el acontecer del área estratégica, sector en el que han tenido lugar los más grandes y graves problemas y que han llevado a Jorge Glas y otros funcionarios del gobierno correísta a serias implicaciones relacionadas con sobornos y participación ilícita en el caso Odebrecht, amén de las irregularidades con el escandaloso caso de Petroecuador, la más importante empresa petrolera del país.

 

Esto no solo es mi opinión, sino que el propio acusador principal de Jorge Glas, el destacado catedrático y político ecuatoriano César Montúfar, líder del Movimiento Concertación Nacional Democrática, sostiene que el expresidente Rafael Correa es el responsable político y penal de los delitos cometidos a través de la asociación ilícita. Según Montúfar, la Constitución establece que un funcionario público no solo es responsable por lo que hace sino por lo que deja de hacer. “No puede ser posible que no estuviera enterado de lo que sucedió”. De igual forma ha defendido la idea de que el grave delito que implica a Glas no se hubiera dado si Correa no hubiese participado desde la creación de los sectores estratégicos y la asignación de Glas. Montúfar asevera que la sentencia es legal y hace un llamado a la Fiscalía para que inicie otros procesos por peculado, cohecho, lavado de activos, defraudación tributaria, testaferrismo y tráfico de influencias. 

 

Por su parte el jurista León Roldós coincide con el líder de Concertación Nacional Democrática en el tema de la responsabilidad, afirmando que el único superior a Glas era Correa, por lo que no podía haber recibido órdenes de otro que no fuera él. “La decisión política fue de Correa, ahora que eso pagó peaje, honorarios, eso es otro problema, pero la disposición es de Correa”, según ha reportado Zapata Mora en El Universo.

 

Finalmente Montúfar afirmó el jueves 14 de diciembre: “Yo creo que Rafael Correa tiene que concentrarse en responder al país (por los escándalos de corrupción ocurridos en su Gobierno). Si en realidad actuó con decencia debería regresar para responder ante la justicia”.

 

Desde Bélgica Correa solo ha asumido una actitud defensiva. Sus constantes notas a través de Twitter así lo demuestran. Para el exmandatario, Jorge Glas es inocente y solo se trata de un encierro político planeado por ciertos sectores de la oposición con la finalidad de sacar al vicepresidente del gobierno y dejar libre un ambicionado puesto. Jorge Glas representa uno de los pilares del correísmo que fuera promovido por Correa para los comicios pasados, y quien ocupara el mismo cargo de vicepresidente durante la segunda etapa del mandato de Correa, justamente la etapa caracterizada por el mayor despotismo, corrupción, represión y grandes irregularidades en el control de los recursos económicos del país, lo que ha sido reconocido por el actual presidente y hecho público recientemente.

 

Moreno ha dicho al diario español ABC que se siente: "Igual que el pueblo ecuatoriano, espeluznado, porque nuestras presunciones fueron rebasadas por los hechos", refiriéndose a los diversos casos de corrupción suscitados en el gobierno anterior y que involucran a altos dirigentes y funcionarios, incluidos el vicepresidente, ya sentenciado, y el contralor, quien se encuentra prófugo de la justicia. 

 

Glas ha sido el hombre leal del correísmo, y con el viraje radical de la política de Moreno se convirtió en un obstáculo que, cual rezago del absurdo de la Revolución Ciudadana promovida por Correa, se aferraba a un estilo antidemocrático y totalitario propio de la etapa correísta. No obstante, no hubo tiempo para que Lenín Moreno pudiera constatar de cerca la sumisa actitud de Glas con relación a su mentor.

 

A solo unas semanas del inicio del nuevo mandato presidencial comenzaron las acusaciones contra Jorge Glas en el escándalo Odebrecht e inmediatamente el presidente Lenín Moreno lo suspendió de sus funciones mediante el decreto ejecutivo 100. Así Jorge Glas quedó definitivamente suspendido de sus funciones en el Consejo Productivo, en el Consejo Consultivo Productivo y Tributario, y en el Comité de la Reconstrucción, lo que le había sido asignado una vez que comenzara el nuevo mandatario.

 

El grave conflicto político surgió en medio de la gran crisis económica que atraviesa Ecuador. El Partido Izquierda Democrática presentó un contundente comunicado al presidente Moreno en el que se pronunciaron sobre las revelaciones de audios filtrados en el caso Odebrecht, en el que se hace referencia al vicepresidente Jorge Glas durante una conversación, supuestamente entre el excontralor Carlos Pólit, también acusado, y el alto ejecutivo internacional de la constructora, José Conceição dos Santos Filho.

 

Wilma Andrade Muñoz, Presidenta Nacional de Izquierda Democrática, hacia el final del oficio enviado al presidente Moreno expresó: “Señor presidente, por el respeto que se merece el país y los ecuatorianos, es el momento que usted le retire la confianza y pida la renuncia del señor Jorge Glas a la vicepresidencia de la República del Ecuador, única forma de demostrar que no se ampara ni  solapa la corrupción, de no hacerlo terminará contaminándole”.

 

Por su parte, Guillermo Lasso y el Bloque del movimiento partidista CREO, representantes de la derecha, solicitaron al presidente la renuncia de Jorge Glas a la vicepresidencia. Moreno se mantuvo dos días guardando silencio sobre el caso, pero el jueves 3 de agosto, determinó suspenderlo de sus funciones.

 

Mientras, la Fiscalía General abrió el mismo día una indagación tras haber recibido un informe de Contraloría General del Estado con indicios de responsabilidad penal dentro del proceso de contratación del Consorcio DGC (conformado por Dygoil y Gente Oil Development Ecuador LLC) para la explotación petrolera en el campo Singue, en la localidad de Sucumbíos.

 

El fiscal general precisó que Glas era uno de los indagados por un potencial delito de peculado. Contraloría determinó que entre 2013 y 2016 el Estado pagó a estas contratistas privadas $137,5 millones por la extracción de 4,9 millones de barriles, con tarifa de $33,50 por barril. No obstante, la Contraloría detectó que la tarifa debió ser menor ($32,45) considerando que el número de barriles extraídos fue 244,7% más de lo que se preveía podía obtenerse en 20 años. La mayor producción debió alertar a las autoridades a renegociar la tarifa. Esto no ocurrió y por ello se considera que ha habido un perjuicio al fisco de $5,2 millones.

 

En los primeros días de agosto de 2017 el diario O'Globo publicó una información en la que José Conceição Filho, exdirector de Odebrecht en Ecuador, pagó por lo menos 14,1 millones de dólares en sobornos entre 2012 y 2016 al vicepresidente Jorge Glas. El exfuncionario de Odebrecht afirmó en su declaración que hizo con Glas y con Ricardo Rivera -a quien identificó como su intermediario- lo mismo que hizo con el excontrolador Carlos Pólit: grabó conversaciones con ambos, para producir una prueba que corroborara sus relatos. Se asegura que en uno de los encuentros, en la propia oficina de la Vicepresidencia, Glas pidió dinero para su campaña electoral.

 

En el décimo cuarto día de la audiencia de juzgamiento, la Fiscalía General del Estado pidió al Tribunal Penal que los acusados por el supuesto delito de asociación ilícita en el caso Odebrecht cumplan con la reparación integral al Estado por un monto de 33'396.160,32 dólares.

 

Carlos Baca Mancheno, Fiscal General de la República de Ecuador, pidió para Jorge Glas y su tío Ricardo Rivera, como autores del delito, la pena máxima de seis años aplicada al delito de asociación ilícita. De igual forma el fiscal señaló que la reparación económica al estado por parte de ambos debería ser de 14'100.000 dólares. El miércoles 13 de diciembre Jorge Glas fue sentenciado a la máxima pena posible de seis años por delito de asociación ilícita en el caso de sobornos de la constructora Odebrecht.

 

A pocos minutos de conocerse la sentencia de Glas, Correa ha reafirmado que su exvicepresidente es inocente y que se trata de “un intento de apoderarse de la vicepresidencia y de otras funciones del estado” que se lleva a efecto ejerciendo grandes presiones a jueces y fiscales por alguien que está “embriagado de poder” (refiriéndose despectivamente a Lenín Moreno). El exmandatario, quien se encontraba en Panamá, aunque el motivo de su estancia en ese país es desconocido aún, afirmó: “seguramente ahora vendrán por mí”.

 

La pérdida de un protagonismo que mantuvo durante los diez años de su mandato

 

La posición política de Correa le sirvió para hacerse de una fortuna y de una posición privilegiada -actualmente continúa con una seguridad particular que el gobierno ecuatoriano garantiza y paga. Esto no quedó limitado al terreno político; en el orden académico le permitió posesionarse de casi una veintena de doctorados honoris causa en diversas partes del mundo, algo que quedará siempre en la duda acerca de si los obtuvo realmente por sus méritos profesionales o a través de sus gestiones utilizando su influencia y ese poder de convencimiento que le facilitó “echarse en el bolsillo” a personalidades de las más altas esferas de la política y de la intelectualidad mundial.    

 

En relación con la pérdida de su protagonismo es lógico que el exmandatario al dejar de ser la máxima figura política de la nación andina pierda espacios relacionados con su labor como “economista experto”, y que deje de aparecer como conferencista invitado por multitudes de universidades de cualquier parte del mundo, intervenciones que aprovechaba para difundir sus propuestas de Revolución Ciudadana bajo la óptica de lo que él vendió como si fuera un socialismo de nuevo tipo, independientemente que dejara a su patria inmersa en una insuperable crisis económica y con una deuda que se aproxima a los 60.000 millones de dólares.

 

Rafael Correa tiene el poder de envolver -aunque tal vez no el de convencer definitivamente- a sus interlocutores mediante cifras irreales y utópicos datos que se dedicó a mostrar ante el mundo como realidades de una nación que se desmoronaba en la pobreza. De esta forma fue aplaudido, entrevistado, condecorado, y hasta en cierta medida venerado por auditorios de cierto nivel intelectual y de alguna cultura política, aunque parezca increíble; de ahí la idea de envolver y atrapar a través de un mágico discurso que siendo sosegado en sus comienzos alcanzaba estados de exaltación en los momentos de clímax, guardando su otro yo para las rabietas entre los ecuatorianos que lo contradecían y se oponían a sus absurdas ideas.

 

Desde su rol de conferencista, estadista y economista trató de propagar las doctrinas que vendía como socialistas. Aferrado a la propuesta de Chávez -quien a su vez asumiera  aspectos teóricos que Dieterich le enseñara- y bajo la hipnosis de un guevarismo a medias quiso difundir el gran mal por el continente, aunque sin éxito alguno. Recordemos que la izquierda de Latinoamérica tuvo ciertos bríos de victoria pasajera durante la etapa correspondiente a los primeros años de su mandato, para luego caer en abismales profundidades de las que no ha podido resurgir, y dudo que pueda experimentar un mínimo renacer, dadas las circunstancias sociopolíticas actuales en un contexto regional y continental muy desfavorecedor para su demagogia.

 

Esta estancia del exmandatario en su país ha sido una muestra de lo que va quedando de su protagonismo. Desde su primer día, el 25 de noviembre en Guayaquil, una de las ciudades más importantes de Ecuador, en el balcón de la sede de Alianza PAIS (AP), pocos fueron los que llegaron de verde -el color simbólico del movimiento- y con carteles a darle la bienvenida.

 

Al día siguiente, en Cuenca, el lugar escogido para el recibimiento fue distinto a épocas de campaña: ya no fue la tradicional zona del centro histórico por donde pasaban sus caravanas; en su lugar se le ofrecía la pequeña Plaza El Rollo, y aun así no logró llenarla.  En su paso por Manabí reclamó públicamente porque el canal Oromar no le dio una hora de entrevista y se negó a aceptar los catorce minutos que el canal da a todo entrevistado. Pasó de radio en radio y desde Quito habló con la CNN que le recordó al aire que él había dicho que no vieran esta cadena televisiva. En Ibarra la aglomeración en la plazoleta Francisco Calderón fue contrarrestada por sus detractores a gritos de “preso, Correa, preso” y cantándole “Rata de dos patas”.

 

Pérdida del control y del mando de Ecuador

 

Rafael Correa no ha sido capaz de interiorizar la idea de que su tiempo ha pasado: ya no es el presidente del país, tampoco es el primer mandatario del Partido Alianza PAIS,  aunque lo declaran como presidente vitalicio del movimiento siguiendo la normativa comunista de la permanencia en el poder y del continuismo político. Como ya he dicho en otros escritos el exmandatario de Ecuador es solo una sombra, y una sombra no cuenta para nada; pero como sombra que es sigue molestando e importunando con sus absurdas opiniones fuera de contexto y siempre en contraposición al curso que van tomando las cosas en Ecuador desde que dejó su cargo el pasado mayo.

 

Para alguien que se acostumbró a hacer cumplir de manera estricta solo su voluntad, y aislar y perseguir a todo aquel que se opusiera a sus órdenes, debe resultar muy difícil poder enfrentar una realidad bien distante de su postura actual, alejado del país que dominó por diez años, de aquellos que le veneraron y le rindieron tributo, y apartado de aquel tenso ambiente político desencadenado por sus arbitrariedades y sus continuos exabruptos, en el que personalidades como él encuentran su razón de ser y la plenitud de su realización.   

 

Como ya no sabe qué hacer para destruir a Lenín Moreno y recuperar ese protagonismo que se desmorona poco a poco, y ante sus ansias insaciables por el poder, Correa ha tenido la osadía de presentar una denuncia ante la Organización de Estados Americanos, OEA, expresando que en su país existe una alteración del orden constitucional, con lo que acusa a Lenín Moreno por haberse adelantado a la respuesta del CNE, algo que no es una violación, por cuanto, dicha instancia disponía de veinte días para decidir si aceptaba o no la consulta y sus siete preguntas; pero una vez superado el tiempo establecido (la propuesta fue entregada desde el dos de octubre) para pronunciarse el mandatario procedió debidamente enviando dos decretos ejecutivos para que la autoridad electoral convoque a la consulta popular y referendo. No obstante, Correa aspira a la posibilidad de presentar una denuncia internacional, al identificar una violación de la Convención Americana y del artículo 20 de la Carta Democrática.

 

La determinación de Moreno se da bajo el argumento legal de que la Corte Constitucional (CC) excedió el término establecido en la ley, por lo que se entiende que el dictamen fue favorable. Y es esto justamente lo que ha utilizado Rafael Correa para atacar una vez más al actual presidente de Ecuador, quien cuenta para el SÍ de su consulta popular con el apoyo de más de 180 alcaldes y con una representación de los sectores más importantes de la oposición ecuatoriana, incluyendo a su propio contrincante en las pasadas elecciones, el político y empresario Guillermo Lasso.

 

Una explicación necesaria a modo de Epílogo

 

He estado haciendo referencia a una consulta popular que en breve se realizará en Ecuador, y que según las investigaciones de Cedatos, la intención de voto por el para las siete preguntas se ubica en un 70%, con lo que podrá quedar eliminada la posibilidad de que líderes que han ocupado cargos directivos como presidentes, vicepresidentes y otros puestos del gobierno, incluidas las alcaldías a nivel municipal y parroquial vuelvan a optar por un nuevo período de mandato.

 

El presidente Lenín Moreno ha dicho que “la soberanía del país reside en el pueblo, en la voluntad del pueblo”, y asumiendo sus palabras como una sentencia ha propuesto una serie de siete preguntas que abarcan los siguientes temas:

 

1. Castigo político para los corruptos, con su inhabilitación para participar en la vida política del país, y con la pérdida de sus bienes. Punto que cuenta con el apoyo popular, según estimaciones de Cedatos, del 77,2%. 

 

2. Cese del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, lo que significa que los siete actuales miembros del consejo cesen de inmediato y que los nuevos integrantes sean elegidos a través de votación universal y no designados directamente, aspecto que actualmente cuenta con una estimación del 71,1% para ser aceptado en la consulta.

 

3. Eliminar la reelección indefinida, con lo que se pretende la recuperación del mandato de la Constitución de Montecristi, dejando sin efecto la reelección indefinida aprobada mediante enmienda por la Asamblea Nacional el 3 de diciembre de 2015, lo que cuenta con el apoyo del 66.8%, siendo el tema más polémico, junto al aspecto del cese del Consejo de Participación Ciudadana.

 

4. Derogación de la ley de Plusvalía, la ley orgánica para evitar la especulación sobre el valor de las tierras y fijación de tributos. Dicha ley, según Moreno, tiene efectos negativos en el empleo y la economía, y la propuesta ha sido apoyada en la encuesta de Cedatos con el 65%.

 

5. Reducción de la zona de explotación de los recursos naturales con el incremento de la zona intangible en al menos 50.000 hectáreas, y reducir el área de explotación petrolera autorizada por la Asamblea Nacional en el Parque Nacional Yasuní, pregunta con el 70.4% de aceptación.

 

6. Restricción de la minería metálica en áreas protegidas y ciudades, respaldada por el 65.8%.

 

7. No prescripción de delitos sexuales en contra de niños y adolescentes. Con el apoyo del 80,6% de los encuestados por Cedatos.

 

Los que desconocen la real situación social y política de Ecuador, y de manera particular, el acontecer durante la década correísta en ese sentido, no podrán comprender el por qué una consulta popular ha podido originar un conflicto de tal magnitud como para conducir a una separación definitiva del actual presidente de Rafael Correa y a una agudización extrema de la crisis del Partido Alianza PAIS.

 

La esencia de toda la polémica está determinada porque todos los temas que propone Moreno entran en franca contradicción con las directrices que había formulado anteriormente Correa, muchas de las cuales fueron motivo de enormes conflictos internos, y hasta de situaciones bien tensas a partir de protestas y manifestaciones por parte de ciertos grupos étnicos que se vieron afectados con algunas de sus medidas; por ejemplo, las propuestas quinta y sexta que hace Moreno benefician a las poblaciones indígenas que se vieron invadidas a partir de una excesiva explotación de sus recursos, lo que violaba las leyes constitucionales del país y las medidas de protección medioambiental de las comunidades autóctonas regionales.

 

Los tópicos primero, segundo y tercero dan un rotundo viraje a la política establecida por el caprichoso exmandatario que modificó la Carta Magna, conocida como la Constitución de Montecristi, mediante enmiendas en 2015, con lo que se establecía la posibilidad de reelección indefinida -lo que más ha molestado a Correa, quien padece del gran síndrome de la perpetuidad en el poder-, así como con el poder de nombrar a directivos para miembros del Consejo de Participación Ciudadana y de Control Social.  

 

Según Moreno: “La reelección indefinida nunca estuvo en la constitución de Montecristi” (…) “Debilita la democracia y muchas veces resta a la gestión pública”. (…) “Todo se pone en función de la perpetuación de una persona, no del futuro del país, ni de un proyecto”.

 

Suficiente como para poder comprender que con dicha consulta, de ser aceptada por la mayoría de los ecuatorianos -como parece ser hasta ahora, según las primeras estimaciones de la citada encuestadora- cambiaría  rotundamente los esquemas de la Revolución Ciudadana propuestos por Rafael Correa durante la década “socialista” en Ecuador, y esto constituye una ofensa para el exmandatario, que creyó que el correísmo se mantendría a pesar de su aparente salida de la política del país.

 

La desacreditación de Lenín Moreno, unido a los intentos de Correa por destituirlo del liderazgo de Alianza PAIS, y su posible influencia -algo que al parecer no logró dada la pérdida de su aceptación y de prestigio- en el proceso judicial emprendido contra su vicepresidente y varios de sus más cercanos colaboradores, es el verdadero motivo por el que el “Mashi” estuvo de prisa en Ecuador.

 

Cualquier otro elemento que aparente justificar su presencia carece de valor al lado de estos elementos, los que, sin duda, constituyen verdaderos ejes determinantes que pudieran comprometer seriamente su futuro y pasar a la historia continental como otro de los líderes regionales, junto a Dilma Rousseff, Lula Da Silva y Cristina Fernández de Kirchner, que engrosarían la lista de los corruptos comprobados y sentenciados de América Latina.  

 

--------

 

(*) Pelucones es la forma despectiva con que Correa llamó a aquellos de cierta posición de mayor soltura económica en Ecuador.

(**) Mashi en quichua -lengua muy difundida en Ecuador entre algunas comunidades indígenas-  significa compañero, y es la forma que algunos fanáticos han adoptado para dirigirse a su ídolo Rafael Correa, quien en su cuenta de Twitter utiliza el término: Rafael Correa‏ @MashiRafael.