Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

 

 Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

Cambios  reales y aparentes de gobiernos en América Latina - 1 -

 

En los primeros días del 2018 llamó poderosamente la atención el hecho de que varios países latinoamericanos tuvieran elecciones en el transcurso de este año. Esto motivó la realización de un extenso estudio que salió publicado en este medio en tres partes diferentes, aunque con una ilación que delataba su sentido secuencial a modo de un escrito único.

 

En dichos escritos, además de ofrecer siempre una panorámica general de algunos aspectos de naturaleza social y política de cada país tratado, insistí en la caracterización de cada uno de los candidatos aspirantes a la presidencia, y como es lógico traté de acercarme al posible desenlace de acuerdo a los estimados que hice según resultados de encuestas de aceptación popular y trayectoria de los aspirantes, aunque muchas veces aun sin contar con los elementos suficientes dada la anticipación precoz de mis valoraciones en aquellas naciones cuyos procesos eleccionarios tendrían lugar un tanto más tarde. 

 

Ahora que justamente han pasado cinco meses y ya se han concretado los comicios en varios de estos países, y de manera particular, los esperados casos de Cuba y Venezuela - por sus características muy especiales toda vez que constituyen ejemplos paradigmáticos de la antítesis de democracia y participación popular-, en otros como Costa Rica, cuya polémica campaña suscitó la incertidumbre y controversia en grandes sectores poblacionales, y cuando acaba de tener lugar la esperada primera ronda en Colombia con el enfrentamientos de las polaridades más contrapuestas de estos últimos tiempos personificados en Iván Duque, de derecha democrática claramente definida, y Gustavo Petro, de una izquierda radical que se oculta tras la apariencia de utópicas  democratizaciones, vale la pena retomar el tema de las elecciones en América Latina desde una óptica diferente. Esta vez con resultados concretos y con elementos más objetivos que nos permitirán tener una idea del presente y posible futuro de varias de estas naciones.

 

Con frecuencia acudiré a ciertas referencias de los escritos anteriores que me permitirán poder comparar los resultados concretos alcanzados tras las votaciones con las estimaciones que hicimos basados en los estudios preliminares de varias encuestas, las que me parecieron de inestimable valor para anticiparme un tanto en el difícil camino de hacer estimaciones a priori.  

 

No seguiré un orden cronológico propiamente dicho, sino trataré el tema considerando la connotación de sus comicios en el orden nacional, así como su repercusión en el mundo. De ahí que los primeros países a los que haré referencia sean Cuba, Venezuela y Colombia, dada la universalidad de sus polémicas elecciones, dejando para el final, sin que se le reste la importancia que el tema amerita, a naciones como Paraguay y Costa Rica, donde las cosas marcharon dentro de la normalidad y los parámetros de sus sistemas democráticos. Obviaré países como Brasil (octubre de 2018) y México (julio de 2018) en los que aún no han tenido lugar sus elecciones y que serán en las fechas colocadas entre paréntesis.

 

Cuba

 

El apellido Castro sale de la escena al cabo de casi sesenta años; aunque la sombra del dictador Raúl Castro como líder del partido único seguirá reinando un tiempo. 

 

Sobre las elecciones cubanas se estuvo comentando hasta el cansancio durante los días que le precedieron y le continuaron al considerado “histórico día” en que el apellido Castro cedió su lugar, aunque lamentablemente quedará en la historia de la nación cubana. ¿Qué decir que ya no se haya comentado acerca de la manera secreta en que se manejó todo el proceso previo a la designación de Miguel Díaz-Canel Bermúdez como presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, incluyendo sus primeras intervenciones, su aparición el día de los trabajadores en la antigua Plaza Cívica, y sobre todas las cosas, la sombra sostenida siempre vigilante del octogenario Raúl Castro desde su vitalicio puesto al frente del Partido Comunista de Cuba?

 

De cualquier modo hay varios puntos que hemos de precisar, aunque corro el riesgo de parecer reiterativo, pero a pesar de esto último, resulta necesario considerar lo siguiente:

 

1. El sistema eleccionario cubano está diseñado para facilitar la manipulación a favor del régimen. Una nominación de ciertos personajes, la mayoría de las veces desconocidos e ignorados por la gente de los barrios -llamadas circunscripciones-, comienza un intrincado camino que se va haciendo ininteligible toda vez que la farsa llega a tal punto en que se pierde esa continuidad, la que se supone debería mantenerse con las participaciones de la población en su totalidad. Pero como se sabe, son los miembros de las llamadas Asambleas Municipales los que determinan el voto de otros candidatos a las aspiranturas provincial y nacional, cuasi ad infinitum y desprendido ya de toda posible decisión popular a la Asamblea Nacional, organismo que en última instancia decidirá por “unanimidad” quien regirá los designios de la patria mediante el “honorable” cargo, establecido por el desaparecido dictador Fidel Castro, de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Tras este simulacro tan bien orquestado para facilitar un continuismo político que se extienda por los siglos de los siglos está la directriz del Partido Comunista de Cuba, que como todos conocen es quien en realidad rige los designios de todo el acontecer de Cuba. 

 

2. Era de esperar que Miguel Díaz-Canel fuera el sucesor del dictador Raúl Castro. En el primer escrito dedicado al tema de las elecciones en Cuba y Latinoamérica, publicado en este medio precisé: “Respecto a los posibles sucesores del dictador de turno, el general Raúl Castro, prefiero no profundizar en el tema para no contribuir a una polémica un tanto estéril. Téngase en cuenta que el secretismo de estado caracteriza al régimen comunista cubano, y ante la no difusión oficial de posibles sucesores del anciano presidente los analistas, comentaristas y políticos de posiciones de derecha han estado ofreciendo sus versiones al respecto, unas muy coherentes y con posibilidades de acertar en sus pocos candidatos, entre los cuales sobresale Miguel Díaz-Canel Bermúdez, de 57 años, actual Vicepresidente Primero de los Consejos de Estado y de Ministros, exprofesor universitario, quien pudiera ser el candidato “preferido”. Sin que dejemos a un lado al actual canciller Bruno Rodríguez Parrilla, de 60 años, licenciado en derecho, y que ejerció como profesor de Derecho Internacional Público en la Universidad de La Habana. Y aunque la balanza se inclina  a favor del primero, este último -independientemente de su servilismo al régimen, su retórica arcaica y demasiado anclada en las inmensidades de la influencia bolchevique, amén de su desagradable presencia- parece ser un hombre de mayor cultura y de un bagaje político más abarcador que Díaz-Canel, quien es el prototipo de “hombre nuevo” ideado por el Che Guevara y perfilado luego por el más acérrimo castrismo”. Y sucedió lo que ya la mayoría de los que nos dedicamos a estos menesteres habíamos previsto, fue designado Miguel Díaz-Canel Bermúdez para ocupar el cargo de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, con lo que el apellido Castro quedaba atrás, aunque la sombra de su predecesor como líder del partido único seguirá reinando un tiempo, pues como se sabe, el Partido Comunista de Cuba es el organismo rector de la nación, ocupando el protagonismo directriz de todos los posibles poderes, incluyendo el de la Asamblea Nacional o Parlamento, devenido en instancia decorativa que se limita a “aprobar” siempre  por “unanimidad” todas las disposiciones partidistas.   

 

3. Durante su mandato no tendrán lugar esos esperados cambios que algunos auguran. Ni tiene disposición para hacerlo, ni tiene el coraje para enfrentarse a los considerados personajes históricos depositarios del “legado revolucionario”. Con seguridad me atrevo a afirmar que la idea del cambio no pasa por la mente del nuevo presidente -su dogmática rigidez demostrada durante sus años como vicepresidente y como ministro de Educación Superior, entre otros cargos como dirigente partidista en provincias de la isla así lo sugieren, aunque todo es posible, y afirmar categóricamente dejado llevar por juicios demasiado a priori sería caer en la superficialidad especulativa analítica, la que carece de seriedad y profundidad-, y esto no es una especulación superficial, aunque sí una especulación que como otra cualquiera es susceptible del error y del sesgo toda vez que parte de elementos subjetivos, los que no por esta condición dejan de tener valor.

 

He estado analizando detenidamente todas las intervenciones del nuevo presidente desde antes de su designación -no elección, y ya todos saben el por qué-, y me baso para referirme a su estado de estatismo inducido en su retórico discurso, demasiado arraigado a los cánones tradicionales de los viejos jerarcas del decadente Partido Comunista de la isla. Su defensa incondicional de lo que ha interiorizado sobremanera como legado político demuestra hasta donde ha podido ser manipulado durante su preparación, no solo para asumir el cargo de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, sino la serie secuencial de roles que ha asumido en su ya larga experiencia en labores de dirección.

 

Es necesario que se acabe de interiorizar de una vez y por todas -y no se me malinterprete esta idea al poder creer que es demasiado absoluta- que en Cuba no habrá cambios por el momento, al menos aquellos que de verdad puedan devolver las libertades mínimas, la restitución de la democracia, la restauración de la educación, sin olvidar los cambios radicales desde el punto de vista económico. No se trata de hacer remiendos que a modo de maquillajes superficiales permitan solo a una exigua minoría respirar aparentes nuevos bríos, sino transformar definitivamente un sistema social que ha demostrado su total ineficacia desde todo punto de vista. Basta de “perfeccionamientos” de modelos económicos satelitales y de socialismos “prósperos” y “sostenibles”.

 

Eso es lo que dicen haber estado haciendo por casi sesenta años y no resultó. Si Díaz-Canel tuviera una mente amplia y libre que le permitiera dejar a un lado esos sentimientos serviles y esa condición de subordinación total a los legendarios líderes de la dictadura castrista, esta sería su gran oportunidad como presidente, y como revolucionario que dice ser -aunque con un concepto distorsionado de lo que significa revolución-,  y también la gran oportunidad para los cubanos, los que en realidad han sufrido los embates del gran mal que un lejano enero de 1959 llegó para quedarse.  

 

4. Su mandato ha comenzado muy mal. Como suele decirse, lo que bien empieza, bien termina, pero esto no es sino la antítesis del inicio del mandato de Miguel Díaz-Canel. Un panorama sombrío matiza su estreno como presidente. Hechos como el lamentable desastre aéreo que ha costado la vida de más de un centenar de personas hace solo unos días -cuya culpabilidad está en relación con el gobierno anterior que le dejó el desastre de todas las áreas del desenvolvimiento y el acontecer del país, pero de cualquier modo le tocó en su mandato, y la investigación, si es que en realidad va a hacerse, será bajo su supervisión, aunque ya se ha dicho que no buscarán culpables-; ahora fuertes inundaciones afectan a las regiones central (con 4 fallecidos, más de 15. 000 evacuados, pérdidas irreparables de cosechas y cultivos y desbordamientos de ríos y presas) y occidental de la isla (con los consiguientes riesgos de derrumbes de un centenar de edificaciones habaneras) como consecuencia de una depresión tropical; amén de la amenazante oleada de huracanes pronosticados para la presente temporada, los que en su paso pudieran devastar parte del país como ya es habitual dadas las precarias condiciones de los inmuebles de la isla. 

 

Aun no se le ha podido ver demostrando lo que en realidad debe ser un presidente toda vez que solo ha intervenido en cosas menores, entre las que podemos incluir los discretos recibimientos a Nicolás Maduro y Evo Morales, dos de sus viejos camaradas de Latinoamérica que raudos se presentaron en la capital cubana para ofrecer sus muestras de apoyo incondicional a la “causa” de lo poco que queda en la región; su presentación en la clausura del Seminario Nacional de Preparación del Curso Escolar 2018-2019, celebrado entre los días 26 y 29 de abril, siendo en este evento donde pronunció sus primeras palabras en público, si excluimos su primera intervención el mismo día de su designación presidencial; así como su intervención en la inauguración del trigésimo séptimo período de sesiones de la CEPAL celebrado en La Habana; sin que olvidemos que presidió el acto del día de los trabajadores; y como es lógico su presencia en el sitio del hecho del desastre aéreo, entre otras mínimas apariciones.

 

Su presencia por estos días en Venezuela, en su primer viaje oficial fuera del país durante su mandato, constituye un sacrilegio ante la comunidad internacional toda vez que mientras la mayoría de los países del mundo se han pronunciado contra el madurismo, el régimen de La Habana no solo lo ha apoyado incondicionalmente, sino que ahora su presidente se presenta in situ y da muestras de aprobación y declara que el régimen cubano continuará su respaldo al sistema político venezolano. 

 

Así las cosas, Cuba tiene un nuevo presidente, aunque al parecer aun no es el momento para la “perestroika” cubana. De cualquier forma, y ante el conformismo habitual que caracteriza a los cubanos, al menos cambiaron la imagen gastada de los octogenarios líderes por alguien que si se lo propone pudiera ir abriendo el camino para futuros cambios trascendentales; algo que aun no ha logrado interiorizar. Díaz-Canel parece ser de los que le teme a los cambios; aunque a estas alturas debería saber que lo único que sacará a Cuba de su abismo es precisamente un gran cambio. 

 

De cualquier modo estamos solo en los inicios de su mandato, que como dije antes, ha comenzado muy mal, y matizado por los desastres, ya sean accidentales o naturales. En varios años pueden ocurrir muchas cosas. Ojalá el nuevo mandatario sea capaz de asumir su rol dejando atrás ciertas ataduras que solo limitan su libre accionar.    

 

Venezuela

 

Nicolás Maduro el paradigma de la desfachatez continental. La reacción de la comunidad internacional a su supuesta reelección. 

 

No hay otro país del continente que esté sufriendo con mayor fuerza las consecuencias de un régimen totalitarista que impuso el desaparecido Hugo Chávez y que dejó como herencia a su seguidor Nicolás Maduro, un ignorante hombre convertido de la noche a la mañana en el presidente de un país dotado por la naturaleza, por gracia divina o por lo que sea, de grandes recursos naturales, entre los que sobresalen sus yacimientos petrolíferos y su ambicionada posición geográfica. Pero de nada valen los grandes recursos y posiciones cuando el sistema que los administra no los sabe encauzar por la línea del bien.

 

La Venezuela de Bolívar es hoy uno de los países más pobres del mundo, de mayor criminalidad, de grandes violaciones de los derechos humanos y del orden constitucional, y esto se debe a la imposición del llamado Socialismo del siglo XXI por el excéntrico desaparecido mandatario Hugo Chávez guiado por el dictador cubano Fidel Castro e inspirado en las absurdas ideas del pensador de origen alemán Heinz Dieterich Steffan, a quienes conoció directamente y los siguió en sus abominables delirios -al primero con la puesta en marcha en el orden práctico del sistema político de nuevo tipo en Venezuela, mientras que al segundo con la supuesta inspiración a partir de los ideales recién revisados y “enriquecidos” de la doctrina de Marx como para servir de modelo en el contexto de Latinoamérica. 

 

Como en el caso de las elecciones cubanas, las de Venezuela han sido demasiado comentadas. No obstante, merece detenernos en algunos puntos que por su importancia e inestimable valor trascienden en el panorama internacional como elementos que pudieran contribuir a la restitución democrática de la nación suramericana.   

 

Rechazo de la Comunidad Internacional hacia la reelección de Nicolás Maduro. Después de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) diera a conocer los resultados en los que Nicolás Maduro logró su reelección la comunidad internacional se pronunció inmediatamente en su contra. Un total de 63 países habían fijado posición en torno a las presidenciales de Venezuela, de los que solo 15 reconocen a Nicolás Maduro como vencedor, 46 lo desconocen (casi la totalidad de América y Europa), y 2 asumieron posturas neutrales. Los países que reconocen los resultados son: Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Cuba, Haití, República Dominicana, Surinam, Argelia (el único país africano en haber fijado posición), China, Rusia, Irán, Turquía, Siria, Bielorrusia y Laos. Resulta llamativo que solo siete gobiernos de países latinoamericanos se pronunciaran a favor de las elecciones venezolanas, de los que, como es lógico, se esperaba esa respuesta en los casos de Bolivia, Nicaragua y Cuba, naciones que han mantenido su lealtad incondicional al chavismo. Ecuador y Uruguay no han fijado postura y se mantienen neutrales. (Según datos obtenidos hasta el jueves 24 de mayo. Fuente: Embajada países. Get the data Created with Datawrapper).

 

Aquellos que andan demasiado de prisa en el arte del análisis y la reflexión han considerado que el gobierno de Ecuador se ha solidarizado con los resultados de las “elecciones” de Venezuela, con lo que han cometido un gran error que pudiera poner en duda la imagen que hasta ahora se ha ido logrando acerca de Lenín Moreno, el actual presidente de la nación suramericana.

 

En la propia patria de Moreno el prestigioso diario El Universo afirmó que Ecuador reconoce la reelección de Maduro, independientemente de que luego precisara: “pero expresa preocupación por Venezuela”. Para poner fin a cualquier versión basada en estériles especulaciones voy a citar textualmente el comunicado que he obtenido de la página de la Secretaría Nacional de Comunicación de Ecuador, así como de la cuenta oficial de Twitter de dicha Secretaría Nacional.

 

Comunicado Oficial.

23 de mayo de 2018

 

El Gobierno del Ecuador, en respeto a la libre determinación de los pueblos y a la no injerencia en asuntos internos de cada Estado, reconoce la actitud pacífica del pueblo venezolano en las elecciones del domingo pasado.

 

Sin embargo, expresa nuestra preocupación por la difícil situación en la que se encuentran los hermanos venezolanos y por las condiciones de participación de la oposición en el último proceso electoral.

 

Ratificamos nuestro llamado a todos los actores políticos y sociales para que sea el proceso de diálogo, enmarcado en la tolerancia y la paz, el que conduzca a una salida democrática y a la reconciliación definitiva en este momento histórico que vive nuestra hermana República de Venezuela.

 

Secretaría Nacional de Comunicación”.

 

Como resulta patente, no se expresa en ningún momento la solidaridad del gobierno de Lenín Moreno hacia el régimen de Maduro, contrariamente se percibe esa preocupación - que es en sí una reiteración, por cuanto ya antes Moreno se había pronunciado en este sentido- hacia el pueblo venezolano por su “difícil situación”, así como hacia la poca participación de la oposición en dichos comicios.

 

Sanciones de la Unión Europea. Según la Unión Europea las elecciones venezolanas del domingo 20 de mayo no cumplieron con los estándares internacionales. La alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Federica Mogherini, denunció irregularidades y aseguró que los países que integran la Unión considerarán la adopción de medidas adecuadas. En comunicados y notas de prensa se insistió en que no hubo un acuerdo nacional sobre el calendario electoral ni se cumplió con los estándares mínimos para ser creíbles.

 

Grandes obstáculos a la participación de los partidos políticos de oposición y sus líderes, una composición desequilibrada del Consejo Nacional Electoral, condiciones electorales sesgadas, numerosas irregularidades reportadas durante el día de las elecciones, incluida la compra de votos, obstaculizaron unas elecciones justas y equitativas”, precisó Federica Mogherini, quien igualmente insistió en la  idea de que “Venezuela necesita urgentemente una solución política para poner fin a la crisis actual y, ante todo, para cumplir con las necesidades humanitarias más apremiantes de su pueblo” (…)  “estas elecciones podrían haber sido una oportunidad crucial para que todos los ciudadanos venezolanos expresaran, a través de un proceso democrático, libre y transparente, su voluntad política y así determinar el futuro del país”.

 

El lunes 28 de mayo los países de la Unión Europea llegaron a un acuerdo político para aplicar nuevas sanciones a Venezuela y han pedido la celebración de nuevos comicios donde reine la transparencia. Entre las medidas se destacan: el reconocimiento de la independencia de todas las instituciones elegidas democráticamente, especialmente la Asamblea Nacional; la liberación de todos los presos políticos; la defensa del estado de derecho, los derechos humanos y las libertades fundamentales.

 

En la declaración aprobada el 28 de mayo los ministros subrayaron que los últimos acontecimientos en Venezuela “han alejado aún más la posibilidad de una solución negociada constitucional que garantice el respeto de la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos”.

 

¡HASTA DERROCARLO! Donald Trump se pone al frente de la operación contra el dictador Nicolás Maduro. Este es el pomposo titular de un escrito aparecido en Dólar Today el 22 de mayo del presente, a solo dos días de la reelección de Nicolás Maduro. Veremos lo que en realidad pasará bajo el mando del polémico presidente estadounidense, cuya prioridad ahora no creo sea Venezuela, sino el controversial asunto de la desnuclearización de Corea del Norte, acabar de concretar el esperado encuentro con el mandatario de dicho país, y poner orden no solo en el conflicto sirio, sino en su propio país donde cada semana tiene lugar un tiroteo en centros educacionales, la mayoría con víctimas mortales en edades escolares.

 

Trump firmó el lunes 21 de mayo una orden ejecutiva reforzando las sanciones contra el régimen de Maduro, lo que incluye la prohibición de compra de activos del Estado venezolano, también de PDVSA, por parte de particulares, empresas e instituciones estadounidenses. Algunos han comentado que en realidad se trata de un ajuste técnico más que un endurecimiento de las sanciones, toda vez que se trataba de lo mismo, esto es, evitar que el gobierno de Maduro logre financiarse en Estados Unidos.

 

Luego de la firma, la Casa Blanca emitió un comunicado con declaraciones de Donald Trump, en las que decía que “he tomado medidas para evitar que el régimen de Maduro realice ventas clandestinas, liquidando activos críticos de Venezuela, activos que el país necesitará para reconstruir su economía. Este dinero pertenece al pueblo venezolano”.

 

Rechazo de la OEA, del Grupo de Lima y del Parlamento venezolano a Nicolás Maduro.

 

“No se puede tener democracia sin elecciones, pero ayer Nicolás Maduro demostró que se pueden celebrar elecciones sin tener democracia”, expresó Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en desacuerdo a las elecciones de Venezuela. De igual forma aseguró que el país necesita un gobierno de transición que pueda generar un sistema electoral legítimo, que a su vez permita soluciones a la nación. Insistió además en la actitud asumida por los demócratas venezolanos con su abstención masiva, al extremo que ni siquiera las autoridades del Consejo Nacional Electoral pudieron negarlo, así como a los efectos adversos originados por la prolongación del régimen dictatorial, la crisis humanitaria por la que atraviesa el país y el éxodo masivo que está teniendo lugar. 

 

Las instituciones no tienen ninguna legitimidad ni credibilidad. El sistema político, sus autoridades y su presidente son un fraude. Vamos a dar respuesta a la falta de democracia en Venezuela. No podemos ser indiferentes y no lo seremos. Seguiremos bregando por sanciones más fuertes contra el régimen, seguiremos bregando por el fin de la dictadura venezolana”, fueron sus alentadoras palabras dirigidas a la comunidad internacional y de manera particular a los venezolanos. 

 

El Secretario General de la OEA acaba de declarar durante una entrevista exclusiva a La Voz de América que cuatro países planean hacer una denuncia ante la Corte Internacional Penal dirigida contra Nicolás Maduro por delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra. En la carta entregada por el propio Almagro a la fiscal de la entidad están contenidas las conclusiones de un panel integrado por expertos independientes encargados de analizar si en el país suramericano se habían cometido delitos de lesa humanidad. Como era de esperar, los 14 países que forman el Grupo de Lima* no reconocen la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones de Venezuela. El lunes 21 de mayo acordaron reducir el nivel de sus relaciones diplomáticas en el país, así como llamar a consulta a sus embajadores en Caracas.

 

Por otra parte el Parlamento de Venezuela, único poder controlado por la oposición, aunque actualmente con carácter solamente simbólico y sin ninguna posibilidad real de influir en la política nacional, declaró a Nicolás Maduro “usurpador” de la presidencia al considerar falsos los comicios del día 20 de mayo. De esta forma la Asamblea Nacional decidió “desconocer los supuestos resultados (...) y en especial la supuesta elección de Nicolás Maduro Moros como presidente de la República, quien debe ser considerado como un usurpador”, de acuerdo a lo aprobado por el pleno parlamentario. Actitud similar sostuvieron los integrantes de la coalición de partidos opositores Mesa de la Unidad Democrática (MUD), quienes formalizaron a nivel legislativo su desconocimiento de los resultados de los controvertidos comicios.

 

Hace diez meses comenté acerca de que ciertos sectores del propio ejército asumirían su rol de verdaderos defensores del pueblo venezolano y se rebelarían contra Nicolás Maduro, fenómeno que se ha estado dando en varios puntos del país; aunque la represión ha podido tener el control y las intenciones golpistas has sido frenadas. “Una opción sería que las cosas terminaran en un verdadero mar de sangre originado por un enfrentamiento de una sección del propio ejército contra el gobierno y sus fuerzas represivas”, expresé en el escrito Convulsos y decisivos días para Nuestra América. 

 

A pesar de todo Nicolás Maduro se mantiene en el poder burlándose de su pueblo y de aquellas instituciones, organismos y personalidades que en el mundo han expresado su desacuerdo con el régimen. Las denuncias de la Unión Europea, la OEA, la ONU, el Grupo de Lima, el Gobierno de Estados Unidos, etc., así como la aplicación de fuertes sanciones no han tenido resultado alguno. Los trámites para orden de captura con intervención de la Interpol me han parecido siempre una utopía. Las acusaciones por crímenes de lesa humanidad se han quedado en la teorización. ¿Qué falta pues? Una intervención directa para extraer definitivamente el mal. Los diálogos y sanciones ya están de más en el momento y el contexto actual.

 

(continuará)