Cubanálisis El Think-Tank 

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

¿Qué está sucediendo en Cuba? ¿Reformas o cuentos?

 

¿Prosperarán las reformas económicas en Cuba?

 

REUTERS

 

 LA HABANA.- Al anunciar que eliminará 500.000 empleos públicos en apenas seis meses, Cuba tomó esta semana el camino sin retorno de las transformaciones en su economía socialista.

 

Pero el éxito de esta terapia de shock para reanimar a la economía dependerá de la rápida creación de un sector privado dinámico, capaz de absorber a un millón de desempleados en los próximos cinco años, dijeron analistas.

 

En los papeles, el Gobierno comunista de Raúl Castro se dispone a autorizar 250.000 nuevos pequeños empresarios, casi duplicando el volumen de su sector privado.

 

"Es muy fuerte, porque están poniendo cifra y fecha a los cambios. Antes, había siempre la sensación de que las cosas eran reversibles. Ahora pasaron el punto de no retorno", dijo el analista Christopher Sabatini, del Council of the Americas en Washington.

 

"Han dado un paso que, si logra impulso, puede llevar a desenredar muchos de los elementos del control central del Estado", añadió.

 

En Cuba, el Estado maneja hasta ahora más del 90 por ciento de la economía, desde la construcción hasta los lustrabotas.

 

Además de reducir drásticamente el peso del sector público, el Gobierno quiere mantener el control de sectores claves de la economía y transferir algunos servicios a los privados.

 

Un experimento similar durante la crisis pos soviética de la década de 1990 fue revertido apenas mejoró la salud financiera del Gobierno, pero esta vez la cosa parece ir en serio.

 

Arturo López-Levy, un analista político de la University of Denver, asegura que Raúl Castro inició esta semana el tránsito de un socialismo de Estado a uno de mercado.

 

"Cuba ha dado un paso significativo y trascendental en el camino de la reforma, pero es sólo el comienzo", dijo.

 

"Uno de los retos mayores para la burocracia cubana será regular los nuevos sectores con eficiencia: complementando y resolviendo las fallas de mercado, sin suplantarlo", añadió.

 

Desafíos

 

"Están liberalizando la economía. La pregunta es ¿qué más van a hacer para profundizar estos cambios? ¿Qué tipo de incentivos y relaciones van a crear para promover el cambio definitivo?", dijo Heather Berkman, analista de Eurasia Group en Washington.

 

Los nuevos empresarios necesitarán crédito y financiamiento para comprar equipos, algo que las autoridades parecerían estar considerando.Pero todavía no está claro cuál será, por ejemplo, la carga tributaria. El Gobierno dijo que cobraría impuestos sobre las ventas, a la renta y también aportes a la seguridad social.Otro elemento clave serán los términos de acceso a los insumos, cuya importación es monopolizada por el Estado.

 

Por eso, con gran parte de la letra chica de las reformas aún borrosa, la velocidad de la reestructuración del sector público llamó la atención de los observadores. "Pensar que una economía puede pasar de tener un sector privado rudimentario a absorber medio millón de trabajadores en seis meses es por lo menos ambicioso", dijo Sabatini, del Council of the Americas.

 

Cambios estructurales

 

Y aunque el mapa de ruta del presidente Raúl Castro es aún secreto, los economistas cubanos empezaron a hablar de cambios permanentes.

 

"Tiene que haber un compromiso de que esto es un cambio estructural que enfrenta la economía, es decir que no es coyuntural, no lo estamos haciendo de forma coyuntural, sino que aceptamos que el modelo económico cubano necesita de este sector no estatal", dijo Pavel Vidal, experto del Centro de Estudios de la Economía Cubana, a la estatal Radio Rebelde.

 

Según el economista, para que el nuevo sector privado pueda despegar hará falta menos regulación, más inversión extranjera, microcréditos y un mercado mayorista de insumos.

 

El experimento de arrendar varios taxis a los conductores en La Habana aumentó la productividad 55 veces, según el semanario oficial Trabajadores.

 

Otras experiencias fueron más controvertidas. Algunos barberos a los que el Estado alquiló este año sus negocios se quejan, por ejemplo, de que las autoridades quieren imponerles topes de precios.

 

"En términos ideológicos, la elite cubana y especialmente el presidente Raúl Castro no han dado el paso irrevocable que significó la aseveración de (el ex líder reformista chino) Deng Xiaoping de que el mercado no es ni socialista ni capitalista, sino una herramienta de desarrollo", dijo López-Levy, de la University of Denver.

 

El Comentario:

 

Cuba es el país con el menor grado de libertad económica en América (se sitúa en la posición 29, entre 29 economías de la región), y uno de los menos libres del mundo en este aspecto, compartiendo ese lamentable lugar con Venezuela, Zimbabwe, Corea del Norte, Libia, Eritrea, Birmania y Turkmenistán.

 

La historia parece demostrarnos que el fracaso de unos no conduce a los otros a rectificar sus errores: Sólo la experiencia propia obliga a la reflexión y fuerza decisiones que permitan un cambio definitivo. Ni siquiera el colapso de la planificación central, que fue la causa verdadera del derrumbamiento de la URSS y de Alemania Oriental, o la espectacular transformación de China (de un país feudalista a la segunda economía del planeta), han servido para que el régimen totalitario de Cuba comprenda que el Comunismo es un disparate ideológico, sin asidero en la realidad. Aún más, Venezuela avanza en la consolidación del Socialismo del Siglo XXI, y lo hace a gran velocidad, al punto de que ya el gobierno lanzó la “Cédula del buen vivir”, que no es otra cosa que una cartilla de racionamiento, como la que sigue vigente en Cuba o las que se utilizaban para el abastecimiento alimenticio en la Unión Soviética o en la España de Posguerra Civil.

 

Sólo el apabullante empobrecimiento de la sociedad cubana, la ausencia de libertad económica, civil y política, la incompetencia del Estado para resolver los problemas que él mismo causó y el aislamiento del escenario internacional, generaron en los Castro y la élite burocrática cubana la necesidad imperiosa de promover la apertura económica, a través del inicio de la liberalización, que consistirá en permitir la iniciativa privada y desregular progresivamente todas las actividades económicas que se realizan en el país. Desde luego, la creación de 250.000 nuevas empresas sería sólo el comienzo del abandono del Comunismo, pues la dictadura tardará años en asimilar que la disminución de la intervención del Estado en la economía ocasionará, inexorablemente, una reducción considerable de su poder, es decir, que la flexibilización económica llevará a la democratización.

 

También, una mayoría de los cubanos necesitará tiempo para cambiar de mentalidad, porque durante décadas fueron educados bajo el poder de un Estado absoluto, que asumió el control total de cada dimensión de sus vidas y los adoctrinó en la supremacía de la colectividad sobre el individuo. Si se mantiene la tendencia y los cambios son reales y profundos, las consecuencias serán todo un reto para los cubanos. Todo proceso de transformación de una sociedad, produce reacciones adversas en el plazo inmediato: El exceso de certidumbre que caracteriza a las sociedades diseñadas por el Estado, concebidas alrededor de planes inmodificables de ingeniería social, será reemplazado por la exposición de los cubanos al riesgo, que es propio de las sociedades libres y abiertas, en donde las personas toman sus propias decisiones al margen del Estado, y pueden elegir entre múltiples posibilidades de éxito o de fracaso.

 

Finalmente, las reformas económicas que Raúl Castro implemente en Cuba, deberán orientarse más por la convicción de que el modelo cubano lanzó al país por el precipicio, y que la generación de riqueza sólo es posible en el Capitalismo, que por la consideración pragmática de hacer concesiones para conservar el poder político.

 

 

El fracaso de Chávez y las reformas económicas en Cuba

 

Iván García, Desde La Habana blog

 

Quizás le sorprendió que en el voto popular Chávez también saliera derrotado. En La Habana se prendieron las alarmas. El incontenible Papá Noel sudamericano es una baza muy valiosa en la estrategia política cubana. Es su hombre fuerte.

 

Y sostén fundamental de una economía que hace agua por todas partes. El frenético Hugo Chávez nos oferta a precio de saldo el petróleo necesario para que la isla no viva en la era de las penumbras.

 

Por eso los jerarcas lo miman a pesar de las chorradas e incontinencias verbales. Puede que su mentor político, Fidel Castro, esté molesto con esa manía del autócrata de Caracas de celebrar elecciones a la primera de cambio.

 

Ya se sabe que Castro no cree en ese vicio dañino de las democracias, de hacer plebiscito. Y mucho menos hacer un referéndum para perder. Los tipos duros de corta y clava como el mítico barbudo, sólo hacen elecciones si saben con certeza que obtendrán más de un 95% de los votos.

 

Esa rara costumbre del caudillo morocho de probar su fortuna en las urnas, es algo que tiene en ascuas a los gobernantes isleños. Se conoce que el derrumbe de la URSS provocó que Cuba entrara de golpe y sin previo aviso en una crisis estacionaria que dura ya 21 años y que en sus peores momentos nos llevó al umbral de la época de las cavernas.

 

Castro sabe que el gobierno cubano no se puede permitir otro retroceso violento, con penurias por arrobas y apagones de 14 horas. Podría ser el fin de su revolución. Y ya los asesores abren sus carpetas con los planes de contingencia, en caso de que Chávez pueda perder el poder en 2013.

 

Para dejar de ser los mendigos del Caribe, viviendo a costa de los recursos de otro país, urge revitalizar la precaria economía interna. Es la hora de los fans al modelo chino. Deben estar que se salen.

 

Consideran que es el momento de acelerar las reformas y aperturas económicas. La tarea es de titanes. Y el tiempo es corto. El comandante de rojo podría perder el cargo dentro de tres años. Tampoco hay muchas opciones a la mano. La más viable es apostar por la economía de mercado y detentar el poder político con mano firme, como China.

 

Jugar a dos bandos. Capitalismo para afuera y  socialismo para adentro. Claro, se necesita mejorar las relaciones con Estados Unidos y que Obama levante el embargo.

 

Los sesudos hacen sus cálculos. Vendrían las maquiladoras por montones y los cientos de miles personas sin trabajo, laborarían por un jornal de miseria. Como en el gigante asiático, Cuba puede ofrecer una mano de obra barata, dócil y con un sindicato que no los azuze a protestar ni hacer huelgas.

 

En ese modelo de economía con lo peor del capitalismo salvaje, puede que los fans olviden un detalle. Cuba no es China. No tiene un mercado de mil millones de personas y los cubanos no trabajan como esclavos.

 

Sea lo que sea, algo habrá que hacer para sacar del marasmo a la débil economía local. Chávez no es una garantía. Quizás sea el momento de acelerar los cambios. También se sabría si las políticas de los hermanos Castro es concertada o existen diferencias.

 

Si continúa el inmovilismo, se pondría en riesgo la continuidad en el poder. Y ése es un aliciente poderoso para apurar las reformas.

 

 

En Cuba la reforma económica se concretará en cambios importantes

 

Recortará un millón de empleos y legalizará el trabajo por cuenta propia en áreas como transporte y construcción

 

El País

 

Desde que Raúl Castro asumió el poder en Cuba, en 2006, parece haber dado a entender que desea reformar la moribunda economía de la isla, planificada centralmente. Pero los cambios que ha introducido han sido limitados o prácticamente intrascendentes (otorgó más libertad para los productores agrícolas, permitió a los peluqueros trabajar por su cuenta y dejó que los cubanos tuvieran teléfonos móviles, inalcanzables, desde el punto de vista económico). Eso fue hasta ahora.

 

El 13 de este mes, el gobierno anunció, a través de la confederación sindicalista oficial, que más de un millón de personas (un quinto de la mano de obra) serán despedidas de puestos de trabajo estatales, la mitad de ellas quedará sin trabajo a partir del 1º de abril de 2011.

 

A algunos de los desempleados se les ofrecerán nuevos puestos en el gobierno, entre los cuales se incluyen la policía y el turismo. Pero cientos de miles deberán arreglárselas solos. Para ayudarlos, se legalizará el empleo por cuenta propia en docenas de áreas, desde el transporte hasta la construcción. Las reformas también permitirán a muchas firmas estatales convertirse en cooperativas manejadas por los empleados. Deberán pagar impuestos, aunque todavía no se ha explicado en detalle cuáles serán los montos.

 

Esta es la mayor reorganización de la economía desde que Fidel Castro expropió pequeñas empresas, en 1968, impresionando a sus benefactores soviéticos al colocar bajo el control del Estado a prácticamente todos los trabajadores, desde los lustradores de zapatos hasta los mozos. A mediados de la década de 1990, cuando la Unión Soviética y sus subsidios para Cuba desaparecieron, Fidel permitió a regañadientes que los cubanos utilizaran el dólar estadounidense como moneda legal y que se embarcaran en pequeños negocios (tales como el alquiler de habitaciones y la apertura de restaurantes de poca envergadura). Pero muchos de esos negocios fracasaron debido a los elevados impuestos y a lo complejo que resultaba obtener licencias para trabajar. Cuando Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, se convirtió en el nuevo benefactor de Cuba, ofreciendo petróleo barato, Castro recentralizó la economía.

 

UN CAMBIO TOTAL. Con frecuencia, Raúl Castro expresó su enojo por la aguda falta de eficiencia de Cuba. "Tenemos que borrar para siempre la idea", dijo a la Asamblea Nacional el mes último, "de que Cuba es el único país del mundo donde no es necesario trabajar". El país ya no puede permitirse esto el precio del níquel, que es lo que más se exporta, ha bajado. La recesión mundial ha reducido la cantidad de turistas que llegan a Cuba. La isla sufrió los daños provocados por un huracán en 2008. La mitad del terreno agrícola de Cuba es improductivo, por ello, el país importa el 80 por ciento de los alimentos que consume. Asimismo, ha luchado por hacer pagos en moneda fuerte.

 

A comienzos de este mes a Fidel Castro mismo se le escapó ante un periodista estadounidense que visitaba Cuba que el modelo económico cubano "ya ni siquiera funciona para nosotros". Aunque más tarde, él, solapadamente, dijo haber sido mal interpretado, ésta es claramente la visión de su hermano. Los economistas cercanos a Raúl, quienes durante mucho tiempo han estado a favor de la economía mixta, como la de China o la de Vietnam, finalmente, parecen haberse salido con la suya.

 

MAYOR DESIGUALDAD. El anuncio de la reforma le sucede a una ronda de debates, promocionada oficialmente, sobre la economía en las entidades de base. Esto puede allanar el camino para un congreso, largamente postergado del Partido Comunista que está en el gobierno (el último se llevó a cabo en el año 1997), Raúl ha dicho que el congreso sería el último en ser presidido por "el liderazgo histórico de la revolución".

 

Los trabajadores despedidos continuarán teniendo los siguientes beneficios: asistencia sanitaria y educación gratuita, vivienda y transporte con elevados subsidios y modestas raciones de alimentos gratuitos. Durante mucho tiempo, una gran cantidad de cubanos complementaron sus míseros sueldos estatales, de alrededor de 20 dólares por mes, con empresas privadas ilegales en el gran mercado negro. Pero las reformas profundizarán las ya evidentes desigualdades en los ingresos, en Cuba. Y también debilitarán el control que el Estado tiene sobre la vida de los cubanos. "Un día, podríamos recordar esto como el momento de la Perestroika", dice un diplomático occidental en La Habana.

 

 

Fidel Castro da vía libre a Raúl para reformas económicas, según expertos

 

La Prensa, San Antonio Texas

 

 La afirmación del ex presidente Fidel Castro de que el modelo económico cubano "ya no funciona" ha sido interpretado por varios expertos como una autorización para que su hermano Raúl emprenda una serie de reformas.

 

El comentario de Castro, en respuesta a una pregunta de un periodista de la revista estadounidense The Atlantic, es además el reconocimiento expreso por parte del líder cubano de que el país sufre una profunda crisis económica.

 

"El modelo cubano no nos sirve ni a nosotros", señaló el líder cubano al periodista estadounidense Jeffrey Goldberg en una entrevista en La Habana.

 

El reconocimiento del fracaso del modelo económico cubano ha sido recibido con sorpresa en Miami por los grupos del exilio cubano y los expertos políticos que interpretan que es el aval de Fidel a Raúl para sacar adelante ciertas reformas en la isla.

 

Se trata de "una señal pública del Líder Máximo para que (el presidente cubano) Raúl Castro emprenda las reformas económicas necesarias" para salir de la crisis, dijo a Efe Rafael Lima, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Miami (UM).

 

Tras descartar que se trate de un "ataque de senilidad", Lima destacó que, por el contrario, la respuesta de Fidel revela que cualquier decisión de calado que se adopte en la isla necesita todavía su visto bueno, "su cuño" de aprobación.

 

Eso sí, prosiguió, "lo que nunca va a decir Fidel es que la revolución ha fracasado", aunque la crisis económica global y la particular que aqueja a Cuba le obliguen a "ceder en el terreno económico".

 

Para Andy Gómez, vicerrector del Instituto para los Estudios Cubanos de la Universidad de Miami (UM), la consideración de Castro es, ni más ni menos, la aceptación de "lo que le viene diciendo su hermano Raúl desde 1997, cuando regresó de su primer viaje a China": que "la economía cubana se caía y había que emprender reformas".

 

Entonces, agregó Gómez, Fidel rechazó la idea de Raúl con el argumento de que él no iba a convertirse en el (Mijaíl) Gorbachov de Cuba.

 

Mijaíl Gorbachov fue el padre de la "perestroika" (reestructuración), con la que se conocen las reformas introducidas en la Unión Soviética desde fines de los años 80 que condujeron finalmente a la desaparición del bloque del Este.

 

Gómez apuntó que la situación financiera y económica cubana se encuentra en estado de postración y que el Gobierno cubano planea despedir unos 250.000 empleados este año.

 

"El pueblo depende del Estado y el Estado está en bancarrota", subrayó y a continuación agregó que no existe "un sistema totalitario en que se haya podido reformar el modeló económico" sin destruir el primero.

 

No obstante, explicó que los "planes para reformar la economía en Cuba están avanzado rápidamente" y Raúl Castro pueda "descentralizar la burocracia estatal" que paraliza al país.

 

La gran pregunta, continuó, es si las reformas económicas que se pongan en práctica serán de calado y si van a funcionar.

 

En ese sentido, Gómez manifestó tener serias dudas sobre la viabilidad de éstas, ya que, entre otras cosas, "sin inversión exterior es muy difícil" levantar una economía postrada; una inversión, precisó, que no se fía de un país sin garantías jurídicas como Cuba.

 

David Moreno, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de Florida (FIU), opinó que el reconocimiento de Castro "señala la profunda crisis económica con que se enfrenta la isla".

 

"La actual crisis económica global ha afectado muchos de los proyectos del régimen", especialmente en el sector turístico y en su relación comercial con Venezuela, indicó Moreno.

 

Es un "anuncio personal" de Fidel Castro y "un mensaje del régimen" que busca maneras de emprender una reforma económica, aunque "no está claro cuáles y en qué dirección van a ir esas reformas económicas", señaló.

 

 

Silencio en La Habana sobre las palabras de Fidel de que el modelo no funciona

 

EFE

Las palabras de Fidel Castro de que "el modelo cubano ya no funciona" dieron este miércoles la vuelta al mundo, pero ningún medio en la isla recoge hoy esa declaración interpretada como un apoyo a las reformas emprendidas por su hermano Raúl Castro.

 

Pese a que las intervenciones del ex mandatario siempre copan las portadas de medios impresos o digitales, o los titulares de los noticieros, en este caso ningún medio se ha hecho eco de esas palabras, pronunciadas durante la entrevista que Castro concedió al periodista estadounidense Jeffrey Goldberg para la revista The Atlantic.

 

En una isla acostumbrada a transmitir la información mediante circuitos informales conocidos como "Radio Bemba", y a la que hoy se suman los intercambios de llaves USB de computadora en computadora, tardarán horas o días para que los cubanos conozcan las opiniones del comandante en jefe de la revolución.

 

"Es impactante y hasta desmoralizante para su propia gente (pero Fidel) se está incorporando al consenso de la nación y hasta del propio Partido Comunista de que es un modelo disfuncional que lleva al país al desastre", dijo a Efe el economista disidente Oscar Espinosa Chepe.

 

Como muchos analistas, Espinosa Chepe cree que Raúl Castro, a quien su hermano Fidel le cedió el poder en 2006 tras una grave dolencia intestinal, sí ha tenido conciencia de la profunda necesidad de reformas económicas liberalizadoras en un país que importa casi todo lo que consume, pero lo novedoso es que por primera vez el ex presidente apoya sin ambages esas reformas, cuando muchos le creían reacio.

 

Desde que asumió el poder, las medidas de Raúl Castro han ido encaminadas principalmente a potenciar la producción, disminuir las importaciones, cortar el exceso de subsidios estatales y eliminar prohibiciones.

 

En los últimos meses el Gobierno anunció que se ampliará el trabajo por cuenta propia, al tiempo que aprobó el arrendamiento de barberías y peluquerías, legalizó las ventas de productos agrícolas de los particulares que viven cerca de pueblos y carreteras y amplió el derecho de usufructo de las tierras para inversionistas extranjeros hasta 99 años para supuestamente atraer más turistas.

 

Sin embargo, recordó Espinosa Chepe, "estas reformas son demasiado pequeñas y limitadas, pues vienen acompañadas de restricciones y cortapisas, y los ingresos acaban siendo administrados por las viejas estructuras (...) Aquí lo que hace falta es que la gente gane dinero y pague impuestos".

 

Junto a esta tímida liberalización, el Gobierno de Castro también está dando graduales pasos para desmantelar el enorme sistema asistencial cubano, como suprimir algunos bienes -hasta el momento papas y tabaco- de la libreta de racionamiento, pero ya el presidente ha advertido de que sobra un millón de puestos de trabajo.

 

Si bien el discurso oficial es que esos trabajadores sobrantes serán reabsorbidos o reubicados por el Estado -prácticamente el único empleador- "y no botados como en el sistema capitalista", cunde por vez primera cierto temor entre la población a perder su trabajo.

 

Desde su reaparición pública el pasado julio tras los cuatro largos años de enfermedad y convalecencia, Fidel Castro se había limitado a comentar asuntos de política internacional, y en la isla se daba por bueno un implícito reparto de papeles en el que los asuntos internos quedaban en manos de Raúl.

 

Considerado un hombre mucho más pragmático, como ha puesto de manifiesto durante las varias décadas en que ha estado al frente del ministerio de la Defensa, quedaba sin embargo la duda de si Raúl Castro contaba con el apoyo o la oposición del hermano.

 

Con esa famosa frase -"el modelo cubano ya no nos sirve ni a nosotros"- Fidel Castro parece dejar vía libre a su hermano en unas reformas que significan una progresiva erosión o desmantelamiento del sistema socialista en un país donde el Estado debía proveerlo todo.

 

El cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana y estrella ascendente en la actualidad cubana, ya lo dijo ayer en una homilía: ante los "muchos cambios que desde hace tiempo se espera que ocurran" en Cuba, ojalá que la patrona del país, la Virgen del Cobre, ayude a los cubanos a "aceptar los aspectos difíciles que ellos puedan traer consigo".